Símbolo
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Opinión de la Autoridad
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aceptado; cierto; bíblico; o citado muy atentamente
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posible aprobación de la cita o alusión
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aceptable, pero solo con cambios
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dudoso; cuestionado; o útil para la inspiración
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espurio (en la clasificación de Eusebio)
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falso; herético; heterodoxo; citado desde muy desaprobadoramente
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·
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no mencionado o citado de; opinión desconocida
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Occidente
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testigos
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Oriente
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testigos
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Cartago (Túnez)
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Tertuliano
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Alejandría (Egipto)
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Clemente, Origenes, Didimus el Ciego, Atanasio
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Roma
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Marción, Valentin, Justino Martir
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Antioquía (Siria)
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Ignacio
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Lyon (Galia)
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Ireneo
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Edesa (Turquía)
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Tatiano
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http://kerkuil.leidenuniv.nl/digitale-tentoonstellingen-voor-2007/Judaica/images/htmpag/jud4766_413.htm
Biblioteca del Seminario Teológico Judío de América, Nueva York.Ms. Mich. 137. Biblioteca
Lo hasta aquí expuesto —la composición tardía de los evangelios, su redacción en griego y no en hebreo, la intervención de copistas, emperadores y concilios en la fijación del texto— no proviene únicamente de la crítica textual moderna ni de la polémica judía medieval. Existe una fuente árabe del siglo XI que conserva, incrustada en su argumentación, lo que el investigador israelí Shlomo Pines identificó como un texto cripto-judeocristiano de los primeros siglos: el Tathbīt Dalāʾil al-Nubuwwa ("Establecimiento de las pruebas del profetismo") del teólogo muʿtazilí ʿAbd al-Jabbār al-Hamaḏānī (m. 415/1025). El texto fue editado y traducido al hebreo por Shlomo Pines en su artículo «הנוצרים היהודים של המאות הראשונות של הנצרות על פי מקור חדש», Proceedings of the Israel Academy of Sciences and Humanities II/13 (Jerusalén, 1966).¹ La traducción española que aquí se ofrece toma como fuente primaria el texto árabe de los manuscritos MS خ (Kizilçubuk) y MS ط (Ṭehran), y recurre sistemáticamente a la versión hebrea de Pines para iluminar pasajes ambiguos, identificar divergencias semánticas y evaluar las decisiones de interpretación del editor. Según Pines, esta fuente subyacente —presumiblemente anterior al Islam y redactada en un entorno judeocristiano hebreoparlante— describe el proceso de composición evangélica no como revelación ni como transmisión apostólica fiel, sino como un ejercicio de poder: los evangelios fueron compuestos por personas que buscaban el dominio (riʾāsa), que deliberadamente abandonaron la lengua hebrea para eludir el escrutinio de los entendidos en Escritura, y que produjeron textos contradictorios, inauténticos y ajenos a las palabras originales del Mesías. Es decir: la corrupción del Nuevo Testamento no es, en esta fuente, una tesis moderna ni una acusación islámica genérica —es el testimonio de comunidades que conocieron de cerca los orígenes del proceso y lo describieron desde adentro. El texto que sigue es la edición crítica de los pasajes más relevantes, con su transcripción árabe, la versión hebrea de Pines y traducción académica al español:
§ 74 — La Torah como modelo narrativo
[Tathbīt, fol. 71a]
Texto árabe (MS خ)
قَالُوا: «إِنَّمَا التَّوْرَاةُ مَوَالِدُ الْأَنْبِيَاءِ وَتَوَارِيخُ أَعْمَارِهِمْ، فَنَبْنِي الْإِنْجِيلَ عَلَى ذَلِكَ.»
«אֵין הַתּוֹרָה אֶלָּא סִיפּוּרִים עַל-אוֹדוֹת לֵידוֹת הַנְּבִיאִים וְתוֹלְדוֹת [‛תּוֹאָרִיח'] חַיֵּיהֶם. אָנוּ נְחַבֵּר אוֹנָאנְגֵּלְיוֹן כְּדוּגְמָתָהּ. יַעֲלֶה כָּל אֶחָד מֵאִתָּנוּ בְּזִכְרוֹנוֹ אֶת מַה שֶּׁזָּכוּר לוֹ מִבִּיטּוּיֵי [‛אַלְהַפָּאט'] הָאוֹוַאנְגֵּלְיוֹן וּמִמַּה שֶּׁהַנּוֹצְרִים שׂוֹחֲחוּ בֵּינָם לְבֵין עַצְמָם עַל-אוֹדוֹת הַמָּשִׁיחַ.»
Dijeron²: «La Torah no es sino relatos sobre los nacimientos (mawālid)³ de los profetas y crónicas (tawārīḫ) de sus vidas. Nosotros compondremos (nabnī)⁴ el Evangelio a semejanza de ella. Que cada uno de nosotros traiga a la memoria lo que recuerda de las expresiones literales (alfāẓ)⁵ del Evangelio y de lo que los naṣārā conversaban entre sí acerca del Mesías.»
§ 85 — La búsqueda del dominio (riʾāsa)
Texto árabe
فَقَالَ النَّاسُ لَهُمْ: «إِنَّمَا وَقَعَ الْعُدُولُ عَنْهَا قَصَدَهُ أَصْحَابُكُمُ الْأَوَّلُونَ مِنَ الْإِدْغَالِ فِي الْمَقَالَاتِ، وَالِاحْتِيَالِ فِي تَدْلِيسِ مَا وَضَعُوهُ مِنَ الْأَكَاذِيبِ، وَسَعْيًا لِمَا احْتَالُوا طَلَبًا لِلرِّئَاسَةِ.»
«זְנִיחַתְכֶם אֶת הַלָּשׁוֹן הָעִבְרִית [‛אַל-עֲדוּל עַנְהָא'] מְקוֹרָהּ בְּרַבּוֹתֵיכֶם הָרִאשׁוֹנִים [‛אַצְחַאבְּכֶם אַל-אַוָּלוֹן'], שֶׁבִּיקְּשׁוּ לַאֲחוֹז עֵינֵי הַבְּרִיּוֹת בִּכְתָבֵיהֶם [‛מַקָּאלָאת'], וְנָקְטוּ תַּחְבּוּלוֹת — כְּגוֹן מוּבָאוֹת מִמְּקוֹרוֹת מְזֻיָּפִים בִּשְׁקָרִים — שֶׁבָּדוּ מִלִּבָּם, וְהִסְתִּירוּ תַּחְבּוּלוֹת אֵלֶּה. הֵם עָשׂוּ זֹאת כֵּיוָן שֶׁרָצוּ לִזְכּוֹת בַּהַנְהָגָה [‛רִיאָסָה'].»
Y la gente les dijo: «El abandono de [la lengua hebrea]⁶ fue algo que vuestros primeros maestros (aṣḥābukum al-awwalūn) buscaron deliberadamente, con el fin de infiltrarse en las controversias doctrinales (al-idġāl fī l-maqālāt),⁷ de maniobrar en la falsificación (tadlīs)⁸ de las mentiras que fabricaron y, asimismo, de obtener el dominio (riʾāsa).»⁹
§§ 95–96 — Acuerdos y desacuerdos
[Tathbīt, fol. 72a]
Texto árabe
[٩٥] وَإِنَّمَا مَعَهُمْ أَرْبَعَةُ أَنَاجِيلَ لِأَرْبَعَةِ نَفَرٍ، كَتَبَ كُلُّ وَاحِدٍ مِنْهُمْ إِنْجِيلَهُ فِي زَمَانِهِ. [٩٦] وَهُمْ يَتَّفِقُونَ فِي مَوَاضِعَ، وَيَخْتَلِفُونَ فِي مَوَاضِعَ؛ وَفِي بَعْضِهَا مَا لَيْسَ فِي بَعْضٍ.
יֵשׁ לָהֶם אוֹוַאנְגֵּלְיוֹנִים שֶׁחֻבְּרוּ עַל-יְדֵי אַרְבָּעָה אֲנָשִׁים, שֶׁכָּל אֶחָד מֵהֶם כָּתַב אוֹוַאנְגֵּלְיוֹן בִּזְמַנּוֹ. וְאוֹוַאנְגֵּלְיוֹנִים אֵלֶּה תּוֹאֲמִים זֶה אֶת זֶה בִּמְקוֹמוֹת מְסֻיָּמִים, וַחֲלוּקִים עַל זֶה בִּמְקוֹמוֹת אֲחֵרִים; בַּאֲחָדִים יֵשׁ קְטָעִים אֲשֶׁר אֵינָם מְצוּיִים בְּאַחֵר.
[95] Lo que poseen no son sino cuatro evangelios a cargo de cuatro individuos (arbaʿat nafar),¹⁰ cada uno de los cuales escribió su evangelio en su propia época (fī zamānihi).¹¹
[96] Coinciden en determinados pasajes y discrepan en otros; y en algunos hay cosas que no se encuentran en los demás.
§§ 97–100 — Contenido evangélico: relatos, contradicciones y palabras del Mesías
[Tathbīt, fols. 72a–72b]
Texto árabe
[٩٧] وَهِيَ حِكَايَاتٌ عَنْ قَوْمٍ، رِجَالٍ وَنِسَاءٍ، مِنَ الْيَهُودِ وَالرُّومِ وَغَيْرِهِمْ، أَنَّهُمْ قَالُوا كَذَا وَفَعَلُوا كَذَا؛ وَفِيهَا مِنَ الْمُحَالِ [٩٨] وَالْبَاطِلِ وَالسُّخْفِ، وَالْكَذِبِ الظَّاهِرِ، وَالتَّنَاقُضِ الْبَيِّنِ، شَيْءٌ كَبِيرٌ. [٩٩] وَقَدْ تَتَبَّعَهُ النَّاسُ وَأَفْرَدُوهُ، وَإِذَا قَرَأَهُ الْمُتَأَمِّلُ عَرَفَ ذَلِكَ. [١٠٠] وَفِيهَا شَيْءٌ مِنْ كَلَامِ الْمَسِيحِ وَوَصَايَاهُ وَأَخْبَارِهِ قَلِيلٌ.
יֵשׁ סִיפּוּרִים הָעוֹסְקִים בַּאֲנָשִׁים — גְּבָרִים וְנָשִׁים — מִבֵּין הַיְּהוּדִים, מִבֵּין הָרוֹמָאִים וּמִבֵּין אֲחֵרִים, אֲשֶׁר אָמְרוּ כָּךְ וְעָשׂוּ כָּךְ. יֵשׁ הַרְבֵּה שְׁטוּת, הַרְבֵּה דְּבָרִים מוּטָעִים וַאֲוִּילִיִּים, שְׁקָרִים גְּלוּיִים וּסְתִירוֹת בּוֹלְטוֹת. אֲנָשִׁים חָקְרוּ וּפֵרְשׁוּ דְּבָרִים אֵלֶּה בִּיסוֹדִיּוּת, אוּלָם אָדָם הַקּוֹרֵא בָּהֶם בְּעִיּוּן יַעֲמוֹד עַל כָּךְ. אֶפְשָׁר לִמְצוֹא גַּם מַשֶּׁהוּ — אַף-כִּי מְעַט — מֵאִמְרוֹתָיו שֶׁל יֵשׁוּ, מִצְווֹתָיו וִידִיעוֹת עָלָיו.
[97] Son relatos de transmisión oral (ḥikāyāt)¹² acerca de personas —hombres y mujeres— de entre los judíos, los romanos y otros pueblos: que fulano dijo tal cosa e hizo tal otra. En ellos hay mucho de lo absurdo (muḥāl),
[98] de falsedad ontológica (bāṭil), de necedad (suḫf), de mentira manifiesta (kaḏib ẓāhir) y de contradicción evidente (tanāquḍ bayyīn).¹³
[99] Los eruditos los han examinado sistemáticamente y los han catalogado; quien los lee con atención reflexiva (al-mutaʾammil) lo reconoce.
[100] Y en ellos se halla algo —aunque escaso— de las palabras del Mesías, sus preceptos (waṣāyā) e informaciones (aḫbār) acerca de él.¹⁴
§§ 101–105 — Juan, Mateo, Marcos, Lucas: la sucesión evangélica como cadena de corrupción
Texto árabe
[١٠١] فَإِنْجِيلٌ مِنْهَا عَمِلَهُ يُوحَنَّا، وَإِنْجِيلٌ مِنْهَا عَمِلَهُ مَتَّى. ثُمَّ جَاءَ بَعْدَهُمَا مَرْقُسُ فَمَا رَضِيَ بِإِنْجِيلَيْهِمَا. ثُمَّ جَاءَ بَعْدَ ذَلِكَ لُوقَا فَمَا رَضِيَ بِالْأَنَاجِيلِ. [١٠٢] وَكَانَ عِنْدَ كُلِّ وَاحِدٍ مِنْ هَؤُلَاءِ أَنَّ صَاحِبَهُ الَّذِي تَقَدَّمَ وَعَمِلَ إِنْجِيلًا قَدْ صَبَطَ أَشْيَاءَ وَأَخَلَّ بِأَشْيَاءَ. [١٠٣] وَلَوْ كَانَ مَنْ قَبْلَهُ قَدْ صَبَطَ وَأَصَابَ، لَمَا احْتَاجَ أَنْ يَعْمَلَ إِنْجِيلًا آخَرَ، غَيْرَ إِنْجِيلِ صَاحِبِهِ. [١٠٤] وَلَيْسَ أَحَدُهُمُ الْإِنْجِيلَ لِلْآخَرِ، كَمَا يَشْرُحُ مَنْ تَأَخَّرَ كِتَابًا مِمَّنْ تَقَدَّمَ، فَيَحْكِي كَلَامَهُ عَلَى وَجْهِهِ ثُمَّ يَشْرُحُهُ. [١٠٥] وَإِنَّمَا وَضَعَ وَاحِدٌ مِنْهُمُ الْإِنْجِيلَ، وَهُوَ مُعْتَقِدٌ أَنَّ إِنْجِيلَهُ أَوْلَى وَأَقْرَبُ إِلَى الصِّحَّةِ، وَأَنَّ غَيْرَهُ قَدْ قَصَّرَ. فَاعْرِفْ هَذَا.
יֵשׁ סִיפּוּרִים הָעוֹסְקִים בַּאֲנָשִׁים — גְּבָרִים וְנָשִׁים — מִבֵּין הַיְּהוּדִים, מִבֵּין הָרוֹמָאִים וּמִבֵּין [גּוֹיִים] אֲחֵרִים, [אֲשֶׁר] אָמְרוּ כָּךְ וְעָשׂוּ כָּךְ. יֵשׁ הַרְבֵּה שְׁטוּת, [הַרְבֵּה] דְּבָרִים מוּטָעִים וַאֲוִּילִיִּים, שְׁקָרִים גְּלוּיִים וּסְתִירוֹת בּוֹלְטוֹת. אֲנָשִׁים חָקְרוּ וּפֵרְשׁוּ דְּבָרִים אֵלֶּה בִּיסוֹדִיּוּת, אוּלָם אָדָם הַקּוֹרֵא בָּהֶם בְּעִיּוּן יַעֲמוֹד עַל כָּךְ. אֶפְשָׁר לִמְצוֹא גַּם מַשֶּׁהוּ — אַף-כִּי מְעַט — מֵאִמְרוֹתָיו שֶׁל יֵשׁוּ, מִצְווֹתָיו וִידִיעוֹת עָלָיו.
[101] Uno de esos evangelios fue compuesto por Yūjannā (Juan) y otro por Mattā (Mateo). Luego, tras ambos, vino Marqus (Marcos), quien no quedó satisfecho (mā raḍiya) con sus dos evangelios. Después vino Lūqā (Lucas), quien tampoco quedó satisfecho con esos evangelios.¹⁵
[102] Cada uno de ellos estaba convencido de que su predecesor, que había compuesto un evangelio, había transmitido con exactitud (ṣabaṭa)¹⁶ algunas cosas y había omitido o corrompido (aḫalla bi-) otras.
[103] Si quien le precedió hubiera transmitido con exactitud y hubiera acertado, no habría tenido necesidad de componer otro evangelio diferente al de su predecesor.
[104] Y ninguno de ellos compuso su evangelio como comentario (šarḥ) al del otro —a la manera en que un autor tardío comenta el libro de uno anterior, reproduciendo sus palabras fielmente y luego explicándolas—.¹⁷
[105] Sino que cada uno lo compuso creyendo que el suyo tenía mayor legitimidad (awlā) y era más cercano a la autenticidad canónica (aqrab ilā l-ṣiḥḥa), y que los demás habían sido deficientes (qaṣṣarū). Téngase presente esto (faʿrif hāḏā).¹⁸
Notas
¹ El artículo de Pines fue publicado originalmente en hebreo. La versión hebrea que acompaña la presente edición es la de Pines; sus glosas entre corchetes y sus transliteraciones del árabe entre comillas simples (p. ej., [‛רִיאָסָה'] para رِئَاسَة) reflejan su metodología filológica: retiene el término árabe técnico en transliteración para señalar al lector hebreo que no existe equivalente exacto en la lengua de llegada. Véase también la revisión crítica de la tesis de Pines en Sidney H. Griffith, The Bible in Arabic (Princeton, 2013), pp. 127–157.
² El sujeto implícito de قَالُوا es, en el contexto de los §§ anteriores, el grupo de los naṣārā —término árabe que en este tramo del Tathbīt designa a los seguidores gentiles de Jesús, diferenciados de los compañeros hebreoparlantes del Mesías—. Pines traduce al hebreo אָנוּ נְחַבֵּר ("nosotros compondremos"), poniendo el verbo en primera persona del plural, lo que acentúa el carácter confesional y programático del enunciado.
³ El término árabe مَوَالِدُ (mawālid, pl. de مَوْلِد) designa "relatos de nacimiento, natividades". Pines lo traduce como סִיפּוּרִים עַל-אוֹדוֹת לֵידוֹת ("relatos sobre los nacimientos"), explicitando con סִיפּוּרִים (sippurim, "narraciones") el carácter literario que el árabe solo implica. La elección es interpretativa: el árabe مَوَالِدُ puede leerse como "registros de nacimiento" (acepción jurídico-documental) o como "relatos de nacimiento" (acepción literaria); Pines opta por la segunda, lo que orienta la lectura hacia la crítica de género literario. Para el término تَوَارِيخُ (tawārīḫ, "crónicas"), Pines usa תּוֹלְדוֹת (toldot), término técnico de la Torah (Gn 2:4; 5:1; 6:9) que denota la cadena genealógico-biográfica de los patriarcas, y lo glosa con la transliteración [‛תּוֹאָרִיח'] para señalar el arabismo subyacente. La elección de תּוֹלְדוֹת es funcionalmente precisa: el argumento del Tathbīt es que los redactores del Evangelio modelaron su composición sobre el esquema narrativo de la Torah, y Pines hace que la elección léxica del hebreo demuestre esta dependencia.
⁴ El árabe فَنَبْنِي (fa-nabnī, "y construiremos, edificaremos") pertenece a la raíz ب-ن-ي (b-n-y), cuyo campo semántico en árabe es primariamente arquitectónico. Pines lo traduce como נְחַבֵּר (neḥabber, "compondremos, redactaremos"), raíz ח-ב-ר (ḥ-b-r), que en hebreo rabínico es el verbo técnico de la composición literaria (cf. חִבּוּר, ḥibbur, "obra, tratado"). El desplazamiento semántico de "construir" a "componer" elimina la metáfora arquitectónica del árabe y la sustituye por la del scriptorium: Pines lleva el enunciado hacia el horizonte de la compilación rabínica.
⁵ El árabe أَلْفَاظ (alfāẓ, pl. de لَفْظ, lafẓ) designa las "expresiones literales, las palabras precisas de un texto". En la terminología de los estudios coránicos, lafẓ se opone a maʿnā (significado): el lafẓ es la letra, la formulación exacta. Pines traduce בִּיטּוּיֵי (bittuyei, "expresiones, giros"), que reproduce fielmente la connotación de literalidad, y lo glosa con [‛אַלְהַפָּאט'] (transliteración del árabe الألفاظ) para precisar el término original.
⁶ El árabe العُدُولُ عَنْهَا (al-ʿudūl ʿanhā, "el apartamiento de ella [la lengua]") usa la raíz ع-د-ل (ʿ-d-l), que en el léxico jurídico islámico connota también "la rectitud" y "el desvío del camino recto". Pines lo vierte como זְנִיחַתְכֶם אֶת הַלָּשׁוֹן הָעִבְרִית (zenīḥatkem et ha-lašon ha-ʿivrit, "vuestro abandono de la lengua hebrea"). El hebreo זָנַח (zanāḥ) es más cargado que el árabe: en el Tanaj connota el rechazo indignado de lo sagrado —Lamentaciones 2:7: זָנַח אֲדֹנָי מִזְבְּחוֹ, "el Señor desechó su altar"—. Pines introduce así una resonancia de profanación que no está en la superficie del árabe.
⁷ El árabe الْإِدْغَالُ فِي الْمَقَالَاتِ (al-idġāl fī l-maqālāt, "la infiltración en las controversias doctrinales"): la raíz د-غ-ل (d-ġ-l) denota la penetración subrepticia en un espacio no autorizado —دَغَل (daġal) es "maleza densa, espesura"— con connotación de intrusión fraudulenta. مَقَالَات es el término técnico de la kalām para las "posiciones doctrinales". Pines traduce לַאֲחוֹז עֵינֵי הַבְּרִיּוֹת בִּכְתָבֵיהֶם [‛מַקָּאלָאת'] ("para capturar los ojos de las criaturas con sus escritos"), sustituyendo la imagen de infiltración doctrinal por una metáfora de ilusionismo visual y retiene el arabismo מַקָּאלָאת entre corchetes. El cambio es interpretativo: donde el árabe habla de penetrar un debate, el hebreo de Pines habla de engañar a un público.
⁸ El término técnico تَدْلِيس (tadlīs) proviene de la raíz د-ل-س, cuya forma base الدُّلْسَة (al-dulsa) significa "crepúsculo, oscuridad". En la metodología de crítica del ḥadīṯ, tadlīs designa la práctica de ocultar un eslabón débil en la cadena de transmisión (isnād) o de simular haber recibido un relato directamente de quien en realidad no se oyó (Ibn Ḥajar al-ʿAsqalānī, Taʿrīf Ahl al-Taqdīs bi-Marātib al-Mawṣūfīn bi-l-Tadlīs). Su aplicación aquí a los redactores evangélicos transpone el instrumental epistemológico islámico sobre la tradición cristiana: la acusación no es de error sino de falsificación técnica deliberada en el sentido hadístico. Pines traduce תַּחְבּוּלוֹת ("maniobras, artimañas") y מוּבָאוֹת מִמְּקוֹרוֹת מְזֻיָּפִים בִּשְׁקָרִים ("citas de fuentes falsificadas con mentiras"), y añade la nota de que תַּדְלִיס puede entenderse también como אוֹנָאָה (onaʾā, "fraude comercial"), término del derecho talmúdico para el engaño en transacciones. Con esta glosa Pines desplaza el tadlīs del contexto hadístico al jurídico hebreo, proponiendo al lector de la Proceedings una equivalencia funcional en la tradición legal judía.
⁹ El árabe رِئَاسَة (riʾāsa, "dominio, mando político-institucional"): la fuente usa el término con plena carga polémica. Pines lo traduce como הַנְהָגָה (hanhagā, "dirección, conducción") y entre corchetes retiene [‛רִיאָסָה'] en transliteración, señalando que no encuentra equivalente exacto. La elección de הַנְהָגָה es semánticamente más moderada que el árabe: donde رِئَاسَة connota dominio coercitivo y poder institucional, הַנְהָגָה designa la conducción legítima de una comunidad —término usado para el liderazgo de los patriarcas y de las autoridades comunitarias judías—. El equivalente hebreo más preciso para la connotación coercitiva de رِئَاسَة sería שְׁרָרָה (sherarā), que Avot 1:10 opone explícitamente a la ética del trabajo: אֱהַב אֶת הַמְּלָאכָה וּשְׂנָא אֶת הָרַבָּנוּת. La elección de הַנְהָגָה en lugar de שְׁרָרָה puede ser una decisión de registro: Pines prefiere el término neutro y retiene la carga mediante la transliteración del árabe.
¹⁰ El árabe أَرْبَعَةِ نَفَرٍ (arbaʿat nafar): نَفَر designa un grupo contado de individuos (de tres a diez según Lane, s.v. نفر), con matiz colectivo-distributivo. Pines lo traduce como אַרְבָּעָה אֲנָשִׁים (arbaʿā anašim, "cuatro hombres/personas"), forma genérica que neutraliza el matiz colectivo del árabe. La elección de Pines es más llana; la del árabe subraya que son personas contadas e individualizables, no figuras abstractas.
¹¹ El árabe فِي زَمَانِهِ (fī zamānihi, "en su época") lleva pronombre posesivo singular con referente distributivo implícito: cada uno escribió su evangelio en su propia época. Pines traduce בִּזְמַנּוֹ (bizmanno, "en su tiempo"), reproduciendo fielmente la misma construcción distributiva del árabe. El punto es epistemológicamente relevante: la sucesión temporal hace inevitable la pregunta del §103 —si el anterior era suficiente, ¿para qué uno nuevo?—.
¹² El árabe حِكَايَاتٌ (ḥikāyāt, pl. de حِكَايَة, ḥikāya) designa en la tradición literaria árabe el género del "relato oral, narración de transmisión popular", con connotaciones de reproducción mimética pero sin cadena de autenticación. El término contrasta deliberadamente con أَخْبَار (aḫbār, "tradiciones verificadas") y con حَدِيث (ḥadīṯ, "tradición autenticada"): la ḥikāya carece del proceso de validación del isnād. Al denominar el contenido evangélico ḥikāyāt, el texto rebaja a los Evangelios del estatuto de tradición auténticada al de relato popular no verificado. Pines traduce סִיפּוּרִים (sippurim, "narraciones, cuentos"), que reproduce adecuadamente esta rebaja epistémica: en la literatura rabínica, סִיפּוּר puede designar tanto la narración haggádica legítima como la narración meramente literaria.
¹³ El árabe articula una gradatio retórica de cinco categorías epistemológicas: مُحَال (muḥāl, "absurdo lógico, lo que contradice la razón") — بَاطِل (bāṭil, "lo nulo, la falsedad ontológica", antónimo de حَقّ/ḥaqq en la kalām muʿtazilí) — سُخْف (suḫf, "insensatez, frivolidad intelectual") — كَذِبٌ ظَاهِرٌ ("mentira manifiesta, auto-evidente") — تَنَاقُضٌ بَيِّنٌ ("contradicción evidente", argumento privilegiado en la polémica muʿtazilí). Pines colapsa la serie árabe de cinco en tres: שְׁטוּת ("tonterías") — דְּבָרִים מוּטָעִים וַאֲוִּילִיִּים ("cosas erróneas y necias") — שְׁקָרִים גְּלוּיִים וּסְתִירוֹת בּוֹלְטוֹת ("mentiras manifiestas y contradicciones salientes"). La simplificación es reveladora: Pines reduce la terminología técnica de la kalām a lenguaje hebreo accesible, perdiendo la gradación ontológica de muḥāl/bāṭil pero ganando inmediatez retórica.
¹⁴ El §100 es el de mayor densidad teológica del fragmento. El árabe وَصَايَا (waṣāyā, "mandatos, instrucciones testamentarias") es cognato del hebreo צִוּוּי (ẓivvui, "mandamiento, precepto"): la elección ubica las palabras de Jesús en el horizonte halájico de la instrucción legal, no en el kerigmático de la proclamación salvífica. Pines traduce מִצְווֹתָיו (miẓvotav, "sus mandamientos"), usando el término técnico hebreo de la norma religiosa —מִצְוָה/miẓvā—, con lo que refuerza aún más que las palabras auténticas de Jesús son norma práctica, no doctrina teológica. Para أَخْبَار (aḫbār, "noticias, tradiciones"), Pines usa וִידִיעוֹת (viyedīʿot, "informaciones, noticias"), término neutro que no carga la connotación técnica hadística del árabe. La diferencia es significativa: el árabe aḫbār implica que existe un cuerpo de tradiciones sobre Jesús potencialmente autenticables mediante isnād; el hebreo de Pines prefiere el término informativo llano, sin esa implicación metodológica.
¹⁵ El orden Juan–Mateo–Marcos–Lucas difiere del canónico occidental (Mateo–Marcos–Lucas–Juan) y del de Eusebio (Historia Ecclesiastica III.24). La secuencia del Tathbīt puede reflejar la tradición de la fuente identificada por Pines, o una cadena alternativa que privilegia a Juan como primer evangelista —posición con paralelos en la Doctrina Addai siríaca—. Pines no altera el orden en su traducción hebrea. El verbo مَا رَضِيَ (mā raḍiya, "no quedó satisfecho") introduce un criterio psicológico de autoridad: la insatisfacción personal como motor de la composición evangélica, lo que mina cualquier pretensión de canonicidad objetiva.
¹⁶ El árabe صَبَطَ (MS خ) frente a ضَبَطَ (ḍabaṭa, MS ط): la forma ضَبَطَ pertenece al léxico técnico de la crítica hadística —un transmitente es calificado de ضَابِط (ḍābiṭ, "preciso, fiable") cuando cumple el criterio de exactitud en la transmisión, uno de los dos pilares de la autenticación del ḥadīṯ junto con la عَدَالَة (ʿadāla, "integridad moral"; cf. Ibn al-Ṣalāḥ, Muqaddima)—. Al aplicar este criterio a los evangelistas, la fuente los somete a un estándar que ninguno supera: cada uno acusa al anterior de no ser ḍābiṭ, lo que equivale a descalificar toda la cadena. La lectura صَبَطَ del MS خ es probablemente deformación gráfica de ضَبَطَ por confusión entre ص y ض, frecuente en manuscritos orientales. Pines traduce en hebreo con הֵבִיא בְּדִיּוּק ("registró con precisión"), capturando el sentido técnico sin necesidad de un préstamo árabe.
¹⁷ La metáfora del šarḥ: en la cultura textual árabo-islámica, el شَرْح (šarḥ, "comentario") es el género exegético que conserva y explica el texto anterior sin sustituirlo —su par es el مَتْن (matn, "texto base")—. Al negar que los evangelistas se relacionen como matn/šarḥ, la fuente afirma la ausencia de la relación de autoridad y continuidad que legitima una tradición textual. Pines traduce con פֵּרוּשׁ (pēruš, "interpretación, exégesis"), equivalente hebreo exacto del šarḥ árabe: desde la exégesis bíblica rabínica, el פֵּרוּשׁ es el género que comenta sin reemplazar. El argumento es paralelo al que la polémica judía usa contra la relación Torá escrita/Torá oral: si cada evangelista reemplaza en lugar de comentar, no puede reclamar continuidad autoritativa.
¹⁸ El binomio أَوْلَى وَأَقْرَبُ إِلَى الصِّحَّةِ (awlā wa-aqrab ilā l-ṣiḥḥa) combina dos categorías islámicas. أَوْلَى ("más merecedor, con mayor legitimidad preferente") es término jurídico del tarjīḥ (ponderación de evidencias concurrentes). الصِّحَّة (al-ṣiḥḥa): en terminología hadística, el حَدِيث صَحِيح (ḥadīṯ ṣaḥīḥ) es el que cumple los cinco criterios de autenticidad. El uso de أَقْرَبُ إِلَى الصِّحَّةِ en lugar de صَحِيح a secas es la clave argumental: ningún evangelio puede reclamar ṣiḥḥa plena, solo "aproximarse" a ella. Pines traduce este binomio como קָרוֹב יוֹתֵר לְמַה שֶׁנָּכוֹן ("más cercano a lo correcto"), neutralizando el tecnicismo hadístico en favor de una formulación hebrea accesible. La fórmula de cierre فَاعْرِفْ هَذَا (faʿrif hāḏā, "sabe esto, entiende esto") es la cláusula nota bene característica de la prosa polémica árabe clásica, equivalente al וְדַע (vedaʿ, "y sabe") de la prosa halájica rabínica —Pines la traduce literalmente וְדַע זֹאת (vedaʿ zot)—.
-Gabriel Said Reynolds & Samir Khalil Samir. (2010). Abd al-Jabbar, Critique of Christian Origins. USA: Brigham Young University Press. III:74-105. pp. 92-98.
El valor de este testimonio para el debate que nos ocupa es difícilmente exagerable. No se trata de un polemista musulmán inventando argumentos contra el Nuevo Testamento, ni de un rabino medieval recopilando contradicciones evangélicas para una disputa forzada. Según la hipótesis de Pines —ampliamente respetada en los estudios del judeocristianismo primitivo, aunque debatida en sus detalles—, la fuente subyacente al Tathbīt refleja la memoria histórica de comunidades que vivieron el proceso de canonización desde sus márgenes: grupos que mantenían la observancia de la Torah, reconocían a Yeshú como maestro y profeta, y contemplaron con horror cómo el corpus de sus enseñanzas era reemplazado por evangelios en griego, compuestos por personas que se reconocían mutuamente como deficientes e inexactos. La frase más significativa de todo el fragmento — “en ellos se halla algo, aunque escaso, de las palabras del Mesías” (§ 100)— no niega que Yeshú existió ni que enseñó; afirma que lo que quedó de sus palabras auténticas está sepultado bajo material espurio, redactado con propósitos institucionales y políticos. Esto es precisamente lo que la crítica textual moderna, desde otro ángulo completamente distinto, ha venido constatando durante dos siglos. A esta convergencia de testimonios añadimos ahora las conclusiones de los grandes eruditos de la Biblia:
Hechos de los Apóstatas.
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Epístolas del apikores Pablo de Tars”o
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Otros Artículos
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