6/06/2010

מרטין לותר Martin Lutero y los Judíos




Fue el alemán Martin Lutero quien en 1543 escribirá el que es considerado el primer tratado moderno antisemita “Sobre los Judíos y sus Mentiras”. Durante el juicio de Nuremberg a los Nazis alemanes por sus crímenes de guerra, estos justificaron el asesinato de 6 millones de judíos usando el libro de Lutero “Sobre los Judíos y sus Mentiras”. En el Tribunal alegaron en su defensa que no habían hecho otra cosa más que ejecutar lo que Martín Lutero había ordenado cuatro centurias antes.
Lutero decía que debían quemarse todas las sinagogas judías, destruir sus libros de oración, prohibir predicar a los rabinos, “aplastar y destruir” sus casas, incautarse de su propiedades, confiscar su dinero y obligar a esos “gusanos venenosos” a realizar trabajos forzados o expulsarlos “para siempre”. En sus medidas resaltan cuatro puntos:
Primero, sus sinagogas o iglesias deben quemarse…
En segundo, sus casas deben asimismo ser derribadas y destruidas…
En tercer lugar, deben ser privados de sus libros de oraciones y Talmudes en los que enseñan tanta idolatría, mentiras, maldiciones y blasfemias.
En cuarto lugar, sus rabinos deben tener prohibido, bajo pena de muerte, enseñar jamás… La furia de dios contra ellos es tan grande que están cada vez peor… Para resumirlo, estimados príncipes y nobles que tenéis judíos entre vuestras posesiones, si mi consejo no os es suficiente, buscad otro mejor para que vosotros, y todos nosotros seamos libres de esta insoportable carga diabólica”. -Lutero- “ ¿Quién les impide a los judíos volver a Judea? Nadie… Les proveeremos todas las provisiones para el viaje, para vernos por fin libres de ese repulsivo gusano. Para nosotros, ellos son una grave carga, la calamidad de nuestra existencia. Son una peste enclavada en nuestras tierras”.
-Lutero. Sobre los Judíos y sus Mentiras.

En opinión del historiador Dr. Robert Michael, parece ser que Lutero aprobaba el asesinato de judíos. “Yo les arrancaría la lengua de la garganta. Los judíos, en una palabra, no deben ser tolerados”. (-Lutero. Sobre los Judíos y sus Mentiras.)

También les acusa de dedicarse al hurto y a la usura, tal como dice:

“Si no fueran tan ciegos, su despreciable vida externa los convencería de la verdadera naturaleza de su penitencia. Ya que abunda en brujería, signos de magia, figuras y el tetragrama del nombre, eso es, con idolatría, envidia y vanidad. Además, no son más que ladrones y asaltantes que diariamente no prueban bocado y visten ropa que nos han robado y hurtado por medio de su maldita usura. De este modo viven día a día, junto con esposa e hijo, de robo y hurto, como archiladrones y asaltantes, en total impenitente seguridad. Para un usurero es un archiladrón y asaltante que debería ser colgado en la horca siete veces más alto que otros ladrones. En efecto, dios debería profesar desde el cielo sobre tal hermosa penitencia y mérito a través de su santo ángel y volverse flagrante, mentiroso blasfemo por el bien de la sangre noble y los santos circuncisos que se jactan de ser santificados por los mandamientos de dios, a pesar de que los pisotean a todos y no conservan ni a uno de ellos”.
-Lutero. Sobre los Judíos y sus Mentiras.

Durante la guerra de los campesinos de 1524, Lutero apoyó a las autoridades feudales para que mataran indiscriminadamente a los campesinos hambrientos y desobedientes. En su predicación decía:

"Contra los asesinos y ladrones campesinos, en esto mojo mi pluma en sangre". [LM180], y "llamo a los príncipes a matar a los ofensivos campesinos como perros rabiosos, a apuñalarlos, a estrangularlos y destruirlos como mejor puedan y así recibirán los príncipes la promesa del cielo." [SL44] “Lo que entonces escribí lo vuelvo a escribir ahora: que nadie tenga misericordia de los campesinos contumaces, obstinados y obcecados, que no se dejan decir nada; el que pueda, y como pueda, que les pegue, los hiera, los degüelle, los muela a palos como a perros rabiosos, […] con el fin de conservar la paz y la seguridad. […] El burro pide palos y el pueblo quiere que se le gobierne con fuerza; esto lo sabía muy bien Dios y, por eso, puso en manos de la autoridad no la cola de zorro, sino una espada”.
-Martin Lutero. Carta sobre el duro librito contra los campesinos.

En el año de 1525 sus consejos fueron literalmente seguidos. Las peleas se transformaron más en masacres que en batallas y los pobres campesinos fueron asesinados como animales en el campo.
Lutero se casará con la monja Katherina von Bora con quien tendrá varios hijos. No obstante, tendrá una opinión muy peyorativa respecto a las mujeres. En una predicación sobre las embarazadas decía:
“Dejen nos tener su hijo y hagan lo que puedan; si mueren: benditas sean porque seguramente morirán en la noble labor y de acuerdo a la voluntad de Dios... Han visto que débiles y enfermizas son las mujeres infértiles; aquellas bendecidas con muchos hijos son mas sanas, mas limpias y más felices. Pero si eventualmente se desgastan por tener hijos y se cansan y se mueren, eso no importa. Dejen que mueran pariendo, para eso están aquí."
-Martín Lutero, Sobre la Vida Matrimonial, 1522.

Los últimos años de la vida de Lutero fueron caracterizadas por su mala salud y nuevas preocupaciones sobre el papel mesiánico de Yeshu. Esto lo llevo hacia un enfrentamiento con el judaísmo, el cual el aborrecía.

Durante el juicio de Nuremberg a los Nazis alemanes por sus crímenes de guerra, estos justificaron el asesinato de 6 millones de judíos usando el libro de Lutero “Sobre los judíos y sus mentiras”. En el Tribunal alegaron en su defensa que no habían hecho otra cosa más que ejecutar lo que Martín Lutero había ordenado cuatro centurias antes.

Después de todo, entre los viles ataques de Lutero contra los judíos se encuentran expresiones como:

"Sus alientos apestan por el oro y la plata de los infieles; porque no hay gente sobre la tierra que sea, haya sido o Será, más avara que ellos, como pueden ser vistos en su maldita usura. Entonces sepan, mis queridos cristianos, que después del diablo, no hay nada más agrio, más ponzoñoso, más vehemente y enemigo que un verdadero judío que realmente desea ser judío... ¿Acaso no su Talmud y sus rabinos escriben que no es pecado si un judío mata a un infiel, pero que si es pecado si mata a un hermano en Israel? No es pecado si no mantiene su juramento a un infiel. Entonces, el robar y asaltar -como lo hacen con sus préstamos - a un infiel, es un servicio divino... ¿Qué debemos de hacer con este rechazado y condenado, pueblo judío?...
-Lutero. Sobre los Judíos y sus Mentiras,1543.

Así quejándose de como "los cristianos habían sido torturados y perseguidos por los judíos en todo el mundo", Lutero ofrece su "sincero consejo":

"préndale fuego a sus sinagogas o escuelas y entierren y cubran con tierra todo aquello que no se pueda quemar...Yo aconsejo que sus casas sean arrasadas y destruidas... Yo aconsejo que todos sus libros de rezos ... en los cuales tales idolatrías, mentiras, maldiciones, y blasfemias se enseñan, quítenselos, ... y que a sus rabinos se les prohíba enseñar de allí en mas, bajo pena de perdida de vida o miembros...que los salvoconductos en los caminos sean abolidos completamente para los judíos... y que todos sus tesoros de plata y oro se les sean quitados....
Pero si las autoridades se rehúsan a usar la fuerza para restringir al diabólico atropello de los judíos, entonces los judíos, como hemos dicho, deben de ser expulsados de sus países y ordenados a volver... a Jerusalém, a donde puedan mentir, maldecir, blasfemar, difamar, asesinar, robar, asaltar, practicar la usura, burlarse y regodearse en todas esas infames abominaciones que ellos practican entre nosotros y que se vallan....nuestro Señor el Mesías, nuestra fe y nuestra iglesia incorrompida y descontaminada de su diabólica tiranía y maldad."

-Lutero. Sobre los Judíos y sus Mentiras, 1543[SH248]. 

Por último, les presentamos otras de las perlas de amor cristiano de Martín Lutero (1483‐1546)  hacía los judíos:
“Los judíos envenenan, son asesinos rituales, usureros; ellos son parásitos de la sociedad cristiana; son peor que demonios; es más difícil convertirlos a ellos que al propio Satanás; ellos están destinados al infierno. Ellos son, en verdad, anticristo. Sus sinagogas deberían ser destruidas y sus libros decomisados; deberían ser obligados a trabajar con las manos; más aun, deberían ser expulsados por los príncipes de sus territorios. 
Para empezar, deberíamos de incendiar sus sinagogas, segundo debiéramos entrar en sus casas y destruirlas, tercero, debieran verse privados de sus libros de oración..., cuarto, debemos prohibir a sus rabinos, bajo pena de muerte, seguir enseñando, quinto, deberíamos de prohibirles totalmente el pasaporte y otros privilegios de viaje a los judíos, sexto deberíamos impedirles hacer usura. Azotemos a los fuertes judíos y judías, ataquémosles con el hacha, con la pala de la rueca, con la rueca y hagamos que se ganen el pan con el sudor de sus
narices. Debiéramos de golpearles hasta corregir la canallesca pereza de su sistema. Así que acabemos con ellos. 
Para resumir, queridos príncipes y nobles que tenéis a judíos en vuestros dominios, si este consejo mío no os complace, hallad uno mejor para que vosotros y nosotros podamos vernos libres de esta insufrible carga demoníaco que son los judíos”
 -Martín Lutero 1523 E.C.

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