10/01/2026

Javacuc 3:3 y la pretendida inserción del nombre de Aḥmad (Muhammad): examen de la lectura de al-Qurṭubí a la luz del Targum Yonatán, el Talmud Bavlí, la literatura midráshica y el Tafsir atribuido a RaSa"G

BS"D

Escuela Islámica (Otomana). (S. XVIII). Encuentro del Profeta Mahoma y un pastor monoteísta [Miniatura en vitela]. Museo del Palacio de Topkapi, Estambul, Turquía.



Al-Qurṭubí presenta este pasaje dentro del mismo capítulo tercero de al-Iʿlām que hemos venido examinando, الباب الثالث في النبوات وذكر كلامهم ("capítulo tercero, sobre las profecías y la mención de sus palabras"), y cita:

وفي صحف حبقوق النبي التي بأيديكم قال: جاء الله من التيمن والقدوس من جبل فاران وامتلأت الأرض من تحميد أحمد وتقديسه وملأ الأرض بهيبته. وقال أيضًا: تضيء لنوره الأرض وستنزع في قسيك إغراقًا وترتوي السهام بأمرك يا محمد ارتواءً

(“Y en los escritos del profeta Habacuc que están en vuestras manos, dice: ‘Dios vino de al-Tayman, y el Santo [vino] del monte Paran; la tierra se llenó de la alabanza [taḥmīd] de Aḥmad y de su santificación, y llenó la tierra con su temor reverencial’. Y también dijo: ‘La tierra resplandece con su luz, y dispararás con tus arcos abundantemente, y las flechas se saciarán por tu mandato, oh Muḥammad, completamente’"). 

Cierra su argumentación con una apelación retórica:

فيا معشر العقلاء انظروا عناد هؤلاء الجاحدين وإنكار هؤلاء المباهتي وتواقح هؤلاء الجاهلين كيف خالفوا هذه النصوص القاطعة والبشارات الصادعة محكمين في ذلك أهوائهم وهم يعرفونه كما يعرفون أبناءهم 

(“¡Oh gente racional! Mirad la obstinación de estos negadores... cómo contradicen estos textos concluyentes... aunque lo conocen como conocen a sus propios hijos”). 

Y en su comentario a Ṣaḥīḥ Muslim, al-Mufhim, explicita la clave geográfica de todo el edificio: وفاران: مكة (“y Paran es la Meca”), desarrollando allí la misma tríada que ya examinamos a propósito de Devarim 33:2 —Sinaí/Moisés, Seír/Yeshúʿ, Paran/Muḥammad—, de modo que esta lectura de Javacuc (Habacuc) no es una ocurrencia aislada, sino la aplicación consistente de su propio esquema hermenéutico a un segundo testimonio profético.

Refutación.

El texto masorético dice:

אֱלוֹהַּ מִתֵּימָן יָבוֹא וְקָדוֹשׁ מֵהַר־פָּארָן סֶלָה כִּסָּה שָׁמַיִם הוֹדוֹ וּתְהִלָּתוֹ מָלְאָה הָאָרֶץ

(“Dios vendrá de Teimán, y el Santo del monte Parán, selah; cubrió los cielos Su esplendor, y Su alabanza llenó la tierra”). 

El Targum Yonatán traduce:

בְּמִתַּן אוֹרַיְתָא לְעַמֵיהּ אֱלָהָא מִדָרוֹמָא אִתְגְלֵי וְקַדִישָׁא מִטוּרָא דְפָארָן בִּגְבוּרַת עַלְמִין אִתְחַפִּיאוּ שְׁמַיָא זִיו יְקָרֵיהּ וְאִמְרֵי תוּשְׁבַּחְתֵּיהּ מַלְיָא אַרְעָא

(“En la entrega de la Toráh a Su pueblo, Dios se reveló desde el sur, y el Santo desde el monte Paran, con el poder eterno; se cubrieron los cielos con el resplandor de Su gloria, y las palabras de Su alabanza llenaron la tierra”). 

El Targum fecha explícitamente el versículo entero —בְּמִתַּן אוֹרַיְתָא, “en la entrega de la Toráh”— y traduce מִתֵּימָן no como topónimo sino como dirección abstracta, מִדָרוֹמָא, “desde el sur”; mantiene, en cambio, טוּרָא דְפָארָן como nombre de monte. Y donde el hebreo dice תְּהִלָּתוֹ, “Su alabanza” —con el sufijo posesivo de tercera persona referido inequívocamente a אֱלָהָא/קַדִישָׁא, Dios/el Santo, mencionados en la primera mitad del mismo versículo—, el Targum traduce אִמְרֵי תוּשְׁבַּחְתֵּיהּ, “las palabras de Su alabanza”, conservando ese mismo referente divino sin la menor ambigüedad.

Hay, sin embargo, un tercer testigo que pesa aquí de un modo distinto a los anteriores, precisamente porque no exige al lector cruzar la barrera del alefato hebreo. Toda la serie se ha apoyado hasta ahora en traducciones judeoárabes transmitidas en escritura hebrea —el Jumash yemení, el ms. de Benayah ben Saʿadyah—, legibles solo para quien domina ese alefato; pero el Tafsir del RaSa"G (Rav Sa'adia Gaon) circuló también, desde época medieval, en una vía de transmisión paralela: la de los copistas que lo retrasladaron al ḫaṭṭ árabe propiamente dicho, de modo que cualquier lector arabófono, musulmán incluido, pudiera leerlo sin mediación alguna. Esa labor de retrasliteración no fue mecánica: había que decidir la hamza, la tāʾ marbūṭa y la alif maqṣūra a partir de una ortografía judeoárabe que distingue los sonidos ج خ ذ ث ض ظ غ mediante un geresh añadido a las letras hebreas correspondientes (ג׳ ח׳ ד׳ ת׳ צ׳ ט׳ ע׳), y restituir además el rasm etimológico del árabe clásico allí donde el original solo transcribía fonéticamente. El manuscrito Arabe 1 de la Bibliothèque nationale de France es testigo de ese trabajo, hecho con esmero: 458 folios de papel occidental en escritura oriental de factura egipcia, parcialmente vocalizada (mušakkal) y con títulos rubricados, copiado por ʿAbd Rabbih ibn Muḥammad al-Šaʿrānī en Muḥarram de 993 H (comienzos de 1585); su registro nombra también a ʿAlam al-qass, sacerdote y a Faḍl Allāh ibn Tādrus, y su prefacio —que una nota latina de Joseph Ascari, de 1734, atribuye a un anónimo— describe expresamente una muqābala, un cotejo del texto árabe contra un ejemplar hebreo. Es, en suma, un texto nacido en la sinagoga que manos cristianas del Egipto otomano revisaron, copiaron y colacionaron con su original hebreo antes de darle esta forma. Que semejante trabajo de cotejo y transliteración se haya hecho, y se conserve, es ya un dato relevante para nuestro argumento: es precisamente el tipo de testimonio que un polemista interesado en el pasaje tendría a su disposición, sin necesidad de aprender hebreo, si quisiera verificar lo que el texto dice realmente. En su folio 382 se lee:

الله من المشرق ياتي، والقدوس من جبل ظليل خشن، غشّت السموات فضيلته، ومن تسبحته الارض مملوءة
אללה מן אלמשרק יאתי, ואלקדוס מן ג'בל ט'ליל כ'שן, ע'שת אלסמואת פצ'ילתה, ומן תסבחתה אלארץ' ממלואה

(Traducción: “Dios -Allah- viene del oriente, y el Santo, de un monte umbroso y áspero; su excelencia cubrió los cielos, y de su alabanza está llena la tierra”). 

-ʿAbd Rabbih ibn Muḥammad al-Šaʿrānī (copista). (1584-1585). Ancien Testament (f. 1v-438); Kitāb aḫbār al-ʿibrāniyyīn (f. 439-458) [Manuscrito árabe; versión atribuida a Saadia Gaón (882-942)]. Bibliothèque nationale de France, Département des Manuscrits, Arabe 1. Gallica. f. 382 https://gallica.bnf.fr/ark:/12148/btv1b110045111

Este testimonio es filológicamente notable por una razón propia: ni siquiera conserva תֵּימָן y פָּארָן como topónimos. Traduce el primero por المشرق, “el oriente” —una dirección distinta tanto del "sur" del Targum como de cualquier identificación arábiga—, y el segundo, de manera puramente descriptiva y hasta ingrata, como “un monte umbroso y áspero”, جبل ظليل خشن, sin nombrarlo en absoluto. Esta resolución en sentido llano de un topónimo poético es coherente con la técnica de traducción de RaSa"G ya documentada en esta serie —su sistemática tendencia a neutralizar imágenes que pudieran prestarse a lecturas indebidas, como hizo con מְשׁוּפָה en Devarim 34:10—, y el resultado es el mismo que en el Targum y en el hebreo: ninguna mención de Aḥmad, ninguna mención de Muḥammad, ningún arco ni flecha.

El Talmud Bavlí, en Avodá Zará 2a-2b, no presenta esta prueba como una cita suelta, sino como el desenlace de una escena de juicio que ya lleva dos rondas fallidas cuando llega a Javacuc. Primero comparece Roma: 

נִכְנְסָה לְפָנָיו מַלְכוּת רוֹמִי תְּחִלָּה... אוֹמְרִים לְפָנָיו: רִבּוֹנוֹ שֶׁל עוֹלָם, הַרְבֵּה שְׁוָוקִים תִּקַנְּינוּ, הַרְבֵּה מֶרְחֲצָאוֹת עָשִׂינוּ, הַרְבֵּה כֶּסֶף וְזָהָב הִרְבֵּינוּ, וְכוּלָּם לֹא עָשִׂינוּ אֶלָּא בִּשְׁבִיל יִשְׂרָאֵל כְּדֵי שֶׁיִּתְעַסְּקוּ בְּתוֹרָה. אָמַר לָהֶם הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא: שׁוֹטִים שֶׁבָּעוֹלָם, כׇּל מַה שֶּׁעֲשִׂיתֶם לְצוֹרֶךְ עַצְמְכֶם עֲשִׂיתֶם... כְּלוּם יֵשׁ בָּכֶם מַגִּיד זֹאת?... מִיָּד יָצְאוּ בְּפַחֵי נֶפֶשׁ 

(“Entró ante Él primero el reino de Roma... dicen ante Él: Amo del mundo, muchos mercados establecimos, muchos baños hicimos, mucha plata y oro multiplicamos, y todo lo hicimos solo por Israel, para que se dedicaran a la Toráh. Les dijo el Santo, bendito sea: necios del mundo, todo lo que hicisteis, para vuestro propio provecho lo hicisteis... ¿acaso hay entre vosotros quien anuncie esto [la Toráh]? De inmediato salieron con el ánimo abatido”). 

Entra después Persia con el mismo alegato sobre puentes, ciudades conquistadas y guerras libradas "por Israel", y recibe idéntica respuesta e idéntica salida בְּפַחֵי נֶפֶשׁ. Solo entonces, agotadas ya las dos potencias que el propio texto llama חֲשִׁיבָא (“las más importantes”), el resto de las naciones ensaya un tercer argumento, distinto de los dos anteriores: ya no el mérito de obras hechas en favor de Israel, sino la negación misma de haber recibido la oferta:

אוֹמְרִים לְפָנָיו: רִבּוֹנוֹ שֶׁל עוֹלָם, כְּלוּם נָתַתָּ לָנוּ וְלֹא קִיבַּלְנוּהָ? וּמִי מָצֵי לְמֵימַר הָכִי? וְהָכְתִיב: ״וַיֹּאמַר ה׳ מִסִּינַי בָּא וְזָרַח מִשֵּׂעִיר לָמוֹ״, וּכְתִיב: ״אֱלוֹהַּ מִתֵּימָן יָבוֹא וְגוֹ׳״. מַאי בָּעֵי בְּשֵׂעִיר, וּמַאי בָּעֵי בְּפָארָן? אָמַר רַבִּי יוֹחָנָן: מְלַמֵּד שֶׁהֶחְזִירָהּ הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא עַל כׇּל אוּמָּה וְלָשׁוֹן, וְלֹא קִבְּלוּהָ, עַד שֶׁבָּא אֵצֶל יִשְׂרָאֵל וְקִבְּלוּהָ

(“Dicen ante Él: Amo del universo, ¿acaso nos diste [la Toráh] y no la aceptamos? ¿Y puede decirse esto? ¿No está escrito: ‘Y dijo: el Eterno vino de Sinaí, y se levantó desde Seír para ellos’, y está escrito: ‘Dios vendrá de Teimán…’? ¿Qué busca en Seír, y qué busca en Paran? [La Toráh no fue entregada en esos lugares] Dijo Rabí Yojanán: esto enseña que el Santo, bendito sea, la llevó a cada nación y lengua, y no la aceptaron, hasta que llegó a Israel y la aceptó”). 

Rabenu Jananel resume el movimiento completo de la sugia en estos mismos términos:

אמר הקב"ה יש בכם מגיד זאת מיד יצאו בפחי נפש... אומרים לפניו רבש"ע כלום קבלנוה ולא קיימנוה ועל דא תברתהון (“dijo el Santo, bendito sea: ‘¿hay entre vosotros quien anuncie esto?; de inmediato salieron con el ánimo abatido... dicen ante Él: Amo del mundo, ¿acaso la recibimos y no la cumplimos? Y esta es su objeción")

Dejando claro que la pregunta sobre Seír y Paran no es un comentario aislado sobre dos palabras sueltas, sino la refutación final de un alegato jurídico que las naciones ya habían intentado formular de dos maneras distintas y habían visto rechazadas.

Rash"i identifica פָּארָן remitiendo al mismo versículo que examinamos en el artículo de esta serie sobre Bereshit 21:21:

 פארן — ארץ ישמעאל דכתיב בהגר (בראשית כא) ותשב במדבר פארן 

(“Paran: la tierra de Ishmael, como está escrito respecto de Hagar [Bereshit 21]: 'y ella habitó en el desierto de Paran'”). 

Steinsaltz explicita el paso siguiente de la sugia:

מלמד שהחזירה הקדוש ברוך הוא את התורה על כל אומה ולשון, כגון בשעיר לאדומים ובפארן לישמעאלים, ולא קבלוה, עד שבא אצל ישראל וקבלוה

(“enseña que el Santo, bendito sea, llevó la Toráh a cada nación y lengua —por ejemplo, en Seír a los edomitas y en Paran a los ismaelitas— y no la aceptaron, hasta que llegó a Israel y la aceptó”). 

Los ismaelitas son, en el propio Talmud, destinatarios de una oferta rechazada, no receptores de una revelación futura que aceptarían siglos después: es la misma escena de rechazo que ya documentamos en Devarim 33:2, no un segundo acontecimiento distinto.

Tosafot añade, además, una precisión que refuerza esta lectura al mostrar el cuidado con que la propia sugia la custodia. Se pregunta por qué hace falta traer el versículo de Javacuc, si Paran ya aparece en Devarim 33:2:

 מיהו קשיא לגירסת רש"י אמאי מייתי קרא דחבקוק למדרש הכי בקרא דאיתא בוזאת הברכה נמי הוזכר פארן, וי"ל דאיכא למידרשיה כדדריש ליה בפרק שור שנגח... מפארן הופיע ממונם לישראל

(“mas es problemático, según la lectura de Rash"i, por qué trae el versículo de Javacuc, si en ‘Vezot HaBerajá’ también se menciona Paran; y se puede responder que cabe interpretarlo de otro modo, como se interpreta en ‘Shor shenagaj’... ‘desde Paran apareció’ [su] riqueza a Israel”): 

Es decir, Devarim 33:2 admite dentro de la propia tradición talmúdica una segunda derashá —la de R’ Yojanán ben Zakay en Bavá Kamá 38a, ya citada en el primer artículo de esta serie—, y es precisamente para cerrar esa ambigüedad interna, no para abrir una nueva, que la Guemará necesita el testimonio independiente de Javacuc. Tosafot conserva además una variante sobre el propio תֵּימָן, a nombre de Rabí Eljanán: la pregunta original sería "מאי בעי בתימן" y no "בשעיר", porque תֵּימָן aquí “לאו שם אומה הוא אלא שם רוח דרום, כמו עורי צפון ובואי תימן” (“no es nombre de nación, sino nombre del viento del sur, como en ‘despierta, viento del norte, y ven, viento del sur’ [Shir HaShirim 4:16]”) —la misma lectura direccional, no étnica, que documentan el Sifrei y la Mejiltá, y que coincide con la elección de RaSa"G de traducir תֵּימָן por المشرق, “el oriente”, y no por ningún topónimo arábigo.

Esa misma identificación, ahora sobre el propio versículo de Javacuc y no ya sobre la sugia talmúdica, la repite Rash"i en su comentario directo al texto, con la economía que lo caracteriza: תֵּימָן — עֵשָׂו y פָּארָן — יִשְׁמָעֵאל, כִּדְאַמְּרִינַן: ״וַיֵּשֶׁב בְּמִדְבַּר פָּארָן״. Radak, en el mismo sentido, remite explícitamente a Devarim 33:2: 

כמו שאמר בתורה וזרח משעיר למו כי תימן הוא שעיר, וכן מהר פארן כמו שנאמר בתורה הופיע מהר פארן (“como se dijo en la Toráh ‘y se levantó desde Seír para ellos’, porque Teimán es Seír; y asimismo ‘desde el monte Paran’, como se dijo en la Toráh ‘apareció desde el monte Paran’”), 

y precisa que כסה שמים הודו se refiere a las antorchas que se vieron el día de la entrega de la Toráh. El rabino andalusí Ibn Ezra remite al mismo lugar: וכבר פירשתי זה הטעם בפרשת וזאת הברכה (“y ya expliqué esta razón en la parashá de Vezot HaBerajá"”), y explica que la gloria de Dios “pasó” por el monte Seír, próximo a Paran, manifestándose en las guerras contra Sijón y Og —episodios de la generación del desierto, no de ningún acontecimiento futuro—. Metzudat David coincide: הנה כשבא אלוה לפני ישראל כשעברו את תימן הוא ארץ אדום כי אז התחילו להלחם בסיחון ועוג (“he aquí que cuando Dios vino ante Israel al pasar por Teimán, que es la tierra de Edom, entonces comenzaron a luchar contra Sijón y Og”). Esta misma lectura direccional de תֵּימָן, que Tosafot ya recogía como tradición alternativa dentro de la propia sugia, se confirma de manera explícita y mucho más antigua en la Mejiltá de R' Yishmael y el Sifrei, ambos de época tannaítica, que leen los cuatro términos —Sinaí, Seír, Paran y Teimán— como las cuatro direcciones cardinales desde las que se manifestó la gloria divina el día de la entrega de la Toráh:

לא נגלה עליהם מרוח אחת אלא מארבע רוחות, שנאמר... ואיזו היא רוח רביעית? אלוה מתימן יבוא (“no se les reveló desde una sola dirección, sino desde cuatro direcciones... ¿y cuál es la cuarta dirección? ‘Dios vendrá de Teimán’”), 

lectura que repiten casi literalmente la Mejiltá de Rashb"i, el Sifrei, Yalkut Shimoní y Devarim Rabá. Esta tradición, documentada ya en fuentes tannaíticas de los siglos II-III, fija el sentido del versículo casi un milenio antes de que al-Qurṭubí naciera.

El único comentarista de los aquí reunidos que trae el versículo a un horizonte escatológico futuro es Malbim, en el siglo XIX, y merece atención precisamente porque es el que más de cerca roza el terreno que al-Qurṭubí querría ocupar —y lo hace, sin embargo, en sentido inverso al suyo—. Malbim escribe:

אלוה מתימן יבא, ההנהגה הזאת תמשך עד שיגיע עת הגאולה שאז יבא אלוה מתימן לגאלם, ומצייר כי הגלות האחרון תתחלק בין שני מלכיות, שהם מלכות אדום המצויינת בשם תימן... ומלכות ישמעאל המצויינת בשם הר פארן... אשר יתפארו בדתות המתדמות לדעת האלהית 

(“‘Dios vendrá de Teimán’: esta conducción se prolongará hasta que llegue el tiempo de la redención, cuando Dios vendrá de Teimán para redimirlos; y describe que el último exilio se dividirá entre dos reinos, el reino de Edom, designado con el nombre de Teimán... y el reino de Ishmael, designado con el nombre del monte Paran... que se jactarán de religiones que se asemejan al conocimiento divino”). 

Es decir: incluso el único comentarista que identifica explícitamente “el reino de Ishmael” con una religión histórica concreta no la presenta como una revelación legítima equiparable a la entrega de la Toráh, sino como una religión que se asemeja al conocimiento divino sin serlo —y que Dios mismo deberá venir a corregir en el futuro, exactamente como corrigió los errores teológicos de la religión surgida de Edom (el cristianismo con Yeshú)—. Ni siquiera la lectura judía que más se acerca, en toda la tradición exegética reunida aquí, a reconocer un “reino de Ishmael” histórico lo hace como un reconocimiento profético de Muḥammad: lo hace como el anuncio de una corrección pendiente.

Sobre este fondo documental —un Targum anterior en siglos al Islam, un Talmud que lee el versículo como refuerzo de Devarim 33:2, una cadena ininterrumpida de comentaristas medievales que remiten unánimemente al mismo acontecimiento sinaítico, una tradición tannaítica que fija el sentido del versículo en el siglo II o III, un Tafsir judeoárabe —transmitido además en escritura árabe legible sin mediación para cualquier lector musulmán— que ni siquiera conserva los topónimos, y el único comentarista que roza el tema de Ismael lo hace para anunciar su corrección futura, no su legitimación— resulta evidente dónde se sitúan las dos intervenciones de al-Qurṭubí. La primera es gramatical: תְּהִלָּתוֹ, “Su alabanza”, con el sufijo pronominal referido sin ambigüedad a אֱלוֹהַּ/קָדוֹשׁ mencionados en la primera mitad del mismo versículo, se convierte en تحميد أحمد, “la alabanza de Aḥmad” —una genitiva construida que sustituye el referente divino del pronombre por un nombre propio humano—. La segunda es un empalme: تضيء لنوره الأرض وستنزع في قسيك... يا محمد no proviene de Javacuc 3:3-4, sino de los versículos 9 y 11 del mismo capítulo —עֶרְיָה תֵעוֹר קַשְׁתֶּךָ (“desnudo se descubre tu arco”) y לְאוֹר חִצֶּיךָ יְהַלֵּכוּ (“a la luz de tus flechas marcharon”)—, donde el arco y las flechas son, en el hebreo, los de Dios mismo en la escena de teofanía bélica cósmica que domina el resto del capítulo, no armas entregadas a ningún profeta humano. Al-Qurṭubí extrae estos versículos de su contexto, los recompone como una segunda cita independiente, y convierte el “tu arco” divino en un vocativo dirigido a Muḥammad. Es, una vez más, el mismo procedimiento documentado ya en Yeshayah 42 y en Yejezkel 21 en esta serie: no una interpretación tendenciosa de un texto genuino, sino la sustitución de su referente gramatical y el injerto de material ajeno, presentado como si fuera continuo y literal —exactamente lo que su propia declaración metodológica, citada en el artículo anterior de esta serie, prometía no hacer.


9/30/2026

Tehilim 149:1-8 y la pretendida profecía de Muhammad, su umma y su conquista: examen de la lectura de al-Qurṭubí —heredada de Ibn Qutayba— a la luz del Targum, dos testimonios del Tafsir atribuido a RaSa"G, el Talmud Bavlí, Avot DeRabí Natán y los mefarshim

BS"D

Bakhshi, M. (1435–1436). Mahoma con su gente [Miniatura]. En M. Haydar, Miraj Nameh (Supplément turc 190, folio 65r). Bibliothèque nationale de France, París, Francia.


Al-Qurṭubí introduce este pasaje inmediatamente después de afirmar que, con la llegada de Muhammad, Dios “جعل يد بني إسماعيل فوق أيدي الجميع ورد النبوة والملك فيهم” (“puso la mano de los hijos de Ismael por encima de las manos de todos, y devolvió a ellos la profecía y el poder”), y enlaza con la fórmula “ومن ذلك” (“y de ello [también]”). Cita entonces:

سبحوا الرب تسبيحًا حديثًا، سبحوا الذي هيكله الصالحون ليفرح إسرائيل بخالقه، وبنو صهيون من أجل أن الله اصطفى لهم أمة، وأعطاهم النصر، وسدد الصالحين منهم بالكرامة، يسبحون الله على مضاجعهم ويكبرونه بأصوات مرتفعة، بأيديهم سيوف ذوات شفرتين، لينتقم الله بهم من الأمم الذين لا يعبدونه، يوثقون ملوكهم بالقيود وأشرافهم بالأغلال

(“Alabad al Señor (ar-Rabb) con una alabanza nueva; alabad a aquel cuyo templo son los justos, para que Israel se alegre en su Creador, [y se alegren] los hijos de Sión, porque Allah ha escogido para ellos una comunidad (iṣṭafā lahum umma) (Q 2:132, 3:33), les ha concedido la victoria (an-naṣr) (Q 3:126, 8:10) y ha guiado con acierto a los justos de entre ellos con honra. Alaban a Allah sobre sus lechos [maḍājiʿ] (Q 3:154, 32:16) y lo proclaman grande (yukabbirūnahu, «pronuncian el takbīr») (Q 17:111, 2:185, 22:37) con voces elevadas; en sus manos tienen espadas de dos filos, para que Allah tome venganza por medio de ellos (yantaqimu llāhu bihim) (Q 5:95, 3:4) de las naciones que no le adoran (alladhīna lā yaʿbudūnahu); atan [yūthiqūna] (Q 47:4) a sus reyes con ataduras y a sus nobles con argollas [aghlāl]. (Q 13:5, 36:8, 40:71)”).  

Formula después sus preguntas retóricas:

«من هذه الأمة التي سيوفها سيوف ذوات شفرتين ينتقم الله بهم من الأمم الذين لا يعبدونه؟ ومن المبعوث بالسيف من الأنبياء؟ ومن الذين يكبرون الله بأصوات مرتفعة في الأذان؟» (“¿Cuál es esta comunidad cuyas espadas son espadas de dos filos... y quiénes son los que engrandecen a Dios con voces elevadas en el أذان [el llamado a la oración]?”),

y responde sin rodeos: «هذه أوصاف محمد صلى الله عليه وسلم وأوصاف أمته بلا ريب» (“Estas son las características de Muhammad y de su comunidad, sin duda alguna”).

Conviene, antes de entrar en el hebreo, establecer un dato que cambia el marco cronológico de toda esta serie: esta formulación no nace con al-Qurṭubí. Una versión prácticamente idéntica aparece ya en Ibn Qutayba (m. 276/889), en su Aʿlām Rasūl Allāh al-munzala ʿalā rusulih: 

«وفي الزبور سبحوا الرب تسبيحًا حديثًا... وبيوت صهيون من أجل أن الله اصطفى له أمته، وأعطاه النصر... بأيديهم سيوف ذوات شفرتين», 

(«Y en el Salterio [al-Zabūr]: “Alabad al Señor (ar-Rab) con una alabanza nueva [tasbīḥan ḥadīthan]... y a las moradas de Sion, por cuanto Allah ha elegido para Sí a Su comunidad [ummatahu] y le ha otorgado la victoria [al-naṣr]... En sus manos habrá espadas de doble filo [ḏawāt šafratayn]”.» )

Seguida de la misma identificación con los árabes y Muhammad. Ibn Qutayba escribe, pues, tres siglos antes que al-Qurṭubí —y, lo que es más relevante para esta serie, prácticamente en la misma generación que RaSa"G (882-942): cuando Ibn Qutayba muere, RaSa"G tiene siete años; cuando RaSa"G alcanza su madurez intelectual y redacta su Tafsir, en el segundo y tercer decenio del siglo X, esta lectura del Salmo 149 lleva ya décadas circulando en el mismo entorno abasí. El argumento de anterioridad que esta serie viene desplegando desde Devarim 33:2 se vuelve aquí, por tanto, más exigente y más interesante: no se trata de que RaSa"G ignorara una tesis que aún no existía, sino de que, trabajando en el mismo siglo, en el mismo imperio e incluso en diálogo documentado con interlocutores musulmanes —como su disputa conocida con al-Jāḥiẓ—, su traducción no contiene el más mínimo rastro de los elementos que esta lectura necesita. (Nótese además, de paso, que la propia transmisión árabe-musulmana no es uniforme: Ibn Qutayba escribe «وبيوت صهيون», “y las casas de Sión”, donde al-Qurṭubí tiene «وبنو صهيون», “y los hijos de Sión” —variante de transmisión interna a la propia cadena islámica, anterior a cualquier comparación con el hebreo.)

Refutación

El texto masorético dice:

הַלְלוּ־יָהּ שִׁירוּ לַיהֹוָה שִׁיר חָדָשׁ תְּהִלָּתוֹ בִּקְהַל חֲסִידִים. יִשְׂמַח יִשְׂרָאֵל בְּעֹשָׂיו בְּנֵי־צִיּוֹן יָגִילוּ בְמַלְכָּם. יְהַלְלוּ שְׁמוֹ בְמָחוֹל בְּתֹף וְכִנּוֹר יְזַמְּרוּ־לוֹ. כִּי־רוֹצֶה יְהֹוָה בְּעַמּוֹ יְפָאֵר עֲנָוִים בִּישׁוּעָה. יַעְלְזוּ חֲסִידִים בְּכָבוֹד יְרַנְּנוּ עַל־מִשְׁכְּבוֹתָם. רוֹמְמוֹת אֵל בִּגְרוֹנָם וְחֶרֶב פִּיפִיּוֹת בְּיָדָם. לַעֲשׂוֹת נְקָמָה בַּגּוֹיִם תּוֹכֵחוֹת בַּלְאֻמִּים. לֶאְסֹר מַלְכֵיהֶם בְּזִקִּים וְנִכְבְּדֵיהֶם בְּכַבְלֵי בַרְזֶל

((1) ¡Alabad a Yah! Cantad al Eterno un cántico nuevo; Su alabanza, en la congregación de los piadosos. (2) Que se alegre Israel en su Hacedor; que los hijos de Tzión se regocijen en su Rey. (3) Que alaben Su nombre con danza; con pandero y lira le canten salmodias. (4) Porque el Eterno se complace en Su pueblo; engalana a los humildes con la salvación. (5) Que exulten los piadosos con honor; que canten jubilosos sobre sus lechos. (6) Las exaltaciones de Dios, en sus gargantas; y una espada de dos filos, en sus manos. (7) Para ejecutar venganza entre las naciones,⁷ reprensiones entre los pueblos; (8) para atar a sus reyes con cadenas, y a sus nobles con grilletes de hierro.)

El Targum traduce verso por verso sin introducir elemento étnico o político nuevo alguno:

שַׁבַּחוּ קֳדָם יְיָ שְׁבַח חֲדָת תּוּשְׁבַּחְתֵּיהּ בִּקְהָלָא דַחֲסִידֵי: יֶחְדוּן דְבֵית יִשְׂרָאֵל בְּעוֹבְדֵיהוֹן בְּנֵי צִיוֹן יְדוּצוּן בְּמַלְכֵהוֹן: יְשַׁבְּחוּן שְׁמֵיהּ בְּחִנְגִין בְּתוּפִין וְכִנָרִין יְזַמְרוּן לֵיהּ: אֲרוּם רְעוּתָא דַייָ בְּעַמֵיהּ יְשַׁבְּחוּן עִנְוְתָנַיָא בְּפוּרְקָנָא: יַבּוּעוּן חֲסִידֵי בִּיקָרָא יְרַנְנוּן עַל דִמְכֵיהוֹן: תּוּשְׁבְּחָן דֶאֱלָהָא בְּעוּנְקֵהוֹן וְהֵיךְ סַיְפָא דְיוּסְטְרָא בְּאַיְדֵיהוֹן: לְמֶעְבַּד נִקְמְתָא בְּעַמַיָא מִכְסָנוּתָא בְאוּמַיָא: לְמֵיסַר מַלְכֵיהוֹן בְּשִׁירִין וְיַקִירֵיהוֹן בְּכַבְלֵי דְפַרְזְלָא

(1) “Alabad delante del Eterno con alabanza nueva; Su alabanza en la congregación de los piadosos. (2) Se alegrarán los de la casa de Israel con sus obras; los hijos de Sión se regocijarán con su rey. (3) Alabarán Su nombre con danzas; con panderos y arpas le cantarán. (4) Porque la voluntad del Eterno está en Su pueblo; alabarán los humildes con la redención. (5) Se gozarán los piadosos con honor; cantarán sobre sus lechos. (6) Las alabanzas de Dios en su garganta, y como espada de dos filos en sus manos. (7) Para hacer venganza entre los pueblos, reprensión entre las naciones. (8) Para atar a sus reyes con cadenas, y a sus nobles con grilletes de hierro.”

El Tafsir atribuido a Saadia Gaón en la copia de Abraham ben David ben Yosef Al-Mazmuni (f. 123) dice, íntegro:

Así como en la copia de Benayah ben Sa'adyah ben Zejaryah ben Margaz (f. 1233):

(א) סבחו אלאזלי וקולו סבחו אללה תסביחא גדידא, פאן מדחתה פי גוק אבראר. (ב) ויפרח אל אסראיל בתואב צאנעה, ובני ציון יסרון במלכהם. (ג) ויסבחון אסמה בטבול פי קדסה (?) וברפאקה (?) וג'יראנה (?) ימג'דונה. (ד) אן אללה קד רצא אמתה פהו יפכר אלכאשעין בג'ודה (?). (ה) ויסר אלאבראר באלכראמה וירננון פי מקאמהם. (ו) ותרפיע אללה ינבת (?) פי חלוקהם וסיף דו פמין פי אידיהם. (ז) ליעמלון בהם נקמה פי אלאמם ועט'אט (?) פי אלאחזאב. (ח) ויאסרון מלוכהם באלאג'לאל ואג'לאהם בכבול מן חדיד

(١) سبحوا الازلي وقولوا سبحوا الله تسبيحا جديدا، فان مدحته في جوق ابرار. (٢) ويفرح آل اسرائيل بثواب صانعه، وبنو صهيون يسرون بملكهم. (٣) ويسبحون اسمه بطبول في قدسه (؟) وبرفاقه (؟) وجيرانه (؟) يمجدونه. (٤) ان الله قد رضي امته فهو يفخر الخاشعين بجوده (؟). (٥) ويسر الابرار بالكرامة ويرننون في مقامهم. (٦) وترفيع الله ينبت (؟) في حلوقهم وسيف ذو فمين في ايديهم. (٧) ليعملون بهم نقمة في الامم وعظات (؟) في الاحزاب. (٨) ويأسرون ملوكهم بالاغلال واجلاءهم بكبول من حديد.
 

(Traducción: (1) Alabad al Eterno (al-Azalī, lit. “el Sin Principio”) y decid: «Alabad a Dios (Allah) con una alabanza nueva», pues su alabanza está en la congregación (jawq) de los justos. (2) Y se regocija la casa de Israel por la recompensa de su Hacedor, y los hijos de Tzión se alegran con su rey. (3) Y alaban su nombre con tambores en su santuario (?), y con sus compañeros (?) y sus vecinos (?) lo glorifican. (4) Porque Dios (Allah) se ha complacido en su pueblo (umma), y enaltece a los humildes (al-jāshiʿīn, «los reverentes») con su generosidad (?). (5) Y los justos se alegran con la honra y cantan con júbilo en su morada (maqām). (6) Y la exaltación de Dios (Allah) brota (?) en sus gargantas, y una espada «de dos bocas» (de doble filo) en sus manos, (7) para ejecutar con ellos venganza entre las naciones y admoniciones (?) entre las facciones (aḥzāb), (8) y aprisionar a sus reyes con cadenas y a sus ilustres con grillos de hierro.)

Mientras que la versión del manuscrito Árabe 1 de la Bibliothèque nationale de France (f. 271) dice, íntegra:

المزمور المائة والتاسع والأربعون

(١) لليلويا [وهو ا… (؟)]. سبحوا الرب بتسبحا جديدا، لان تسبحته في كنايس القديسين. (٢) فليفرح اسرائيل بخالقه، وليبتهج بنو صهيون بملكهم، (٣) وليسبحوا اسمه القدوس في الصفوف، وليرتلوه بالدف والمزمار. (٤) لان الرب سُرّ بشعبه ويعلي الودعا بالخلاص. (٥) يفخر القديسون بالمجد ويهللون على مضاجعهم. (٦) تعظيم الله موضوع في حناجرهم، وسيوف ذوات حدين موضوعة في ايديهم، (٧) لكي ينتقموا من الامم ويبكتوا الشعوب، (٨) ولكي يوثقوا ملوكهم بالقيود واشرافهم بيدا (؟) اغلال الحديد.

אלמזמור אלמאיה ואלתאסע ואלארבעון

(א) ללילויא [והו א… (?)]. סבחו אלרב בתסבחא ג'דידא, לאן תסבחתה פי כנאיס אלקדיסין. (ב) פליפרח אסראיל בכ'אלקה, וליבתהג' בנו צהיון במלכהם, (ג) וליסבחוא אסמה אלקדוס פי אלצפוף, ולירתלוה באלדף ואלמזמאר. (ד) לאן אלרב סר בשעבה ויעלי אלודעא באלכ'לאץ. (ה) יפכ'ר אלקדיסון באלמג'ד ויהללון עלי מצ'אג'עהם. (ו) תעט'ים אללה מוצ'וע פי חנאג'רהם, וסיוף ד'ואת חדין מוצ'ועה פי אידיהם, (ז) לכי ינתקמוא מן אלאמם ויבכתוא אלשעוב, (ח) ולכי יות'קוא מלוכהם באלקיוד ואשראפהם בידא (?) אע'לאל אלחדיד.

(Traducción: (1) ¡Lililuya! [Aleluya]. [Glosa ilegible]. Alabad al Señor con una alabanza nueva, porque Su alabanza está en las asambleas de los santos. (2) Que se alegre Israel en su Creador y que se regocijen los hijos de Tzehun en su rey, (3) y que alaben Su santo nombre en las filas y lo canten con pandero y flauta; (4) porque el Señor se complació en Su pueblo y exalta a los mansos con la salvación. (5) Los santos se glorían en la gloria y exultan sobre sus lechos. (6) La exaltación de Dios está puesta en sus gargantas, y espadas de dos filos, puestas en sus manos, (7) para vengarse de las naciones y reprender a los pueblos, (8) y para atar a sus reyes con grilletes y a sus nobles con (?) cadenas de hierro.)

(ʿAbd Rabbih ibn Muḥammad al-Šaʿrānī [copista], 1584-1585, Ancien Testament [f. 1v-438]; Kitāb aḫbār al-ʿibrāniyyīn [f. 439-458] [manuscrito árabe; versión atribuida a Saadia Gaón, 882-942], Bibliothèque nationale de France, Département des Manuscrits, Arabe 1, Gallica, f. 271, https://gallica.bnf.fr/ark:/12148/btv1b110045111).

Con los tres testimonios ya completos a la vista —hebreo, Targum, y los dos Tafsirim judeoárabes independientes—, puede trazarse con precisión, verso por verso, en qué puntos exactos se abre la distancia entre ellos y la versión que transmiten Ibn Qutayba y al-Qurṭubí. No basta con señalar que hay diferencia: conviene detenerse en cada una, porque cada una introduce un campo semántico distinto, y es la acumulación de los tres la que construye la lectura islámica.

La primera divergencia está en el versículo 4. El hebreo dice כִּי־רוֹצֶה יְהֹוָה בְּעַמּוֹ, “porque el Eterno se complace en Su pueblo”: עַמּוֹ lleva el sufijo posesivo de tercera persona referido a Dios, la fórmula covenantal más común de todo el Tehilim para designar a Israel como el pueblo que ya le pertenece —no un pueblo por escoger, sino el ya escogido desde Shemot—. El Targum lo conserva exactamente así: רְעוּתָא דַייָ בְּעַמֵיהּ, “la voluntad del Eterno está en Su pueblo”. Al-Mazmuni traduce "امته", “Su pueblo/comunidad”, y la versión de la BnF, "بشعبه", “con Su pueblo”: los tres testimonios, en tres lenguas distintas y tres cadenas de transmisión independientes, conservan el posesivo. Ibn Qutayba y al-Qurṭubí, en cambio, escriben «الله اصطفى لهم أمة», “Dios escogió para ellos una comunidad”. El verbo اصطفى no es una opción neutra de traducción: es la raíz ص-ف-و, “elegir, escoger por encima de otros”, la misma que el Corán reserva para los actos de elección profética más solemnes —اصطفى آدم, “escogió a Adám”; إنَّ اللهَ اصْطَفَى آدَمَ وَنُوحًا وَآلَ إِبْرَاهِيمَ, “Dios escogió a Adám, a Noé y a la familia de Avraham” (Q 3:33)—. Al introducir ese verbo donde el hebreo y los tres testigos de traducción solo afirman una pertenencia ya existente, Ibn Qutayba no traduce: inserta en el salmo el vocabulario técnico de la elección profética coránica, y es ese injerto —no el texto que dice traducir— lo que le permite leer “una comunidad” como una comunidad nueva y distinta de Israel, en vez de como el propio Israel al que se dirige todo el salmo desde su segundo versículo.

La segunda divergencia está en la misma frase, inmediatamente después: “وأعطاهم النصر”, “les concedió la victoria”. نصر en árabe pertenece de lleno al campo semántico militar: es la palabra para el triunfo en la batalla, la que el Corán usa para las victorias de la comunidad musulmana sobre sus enemigos (إِن يَنصُرْكُمُ اللَّهُ, “si Dios os da la victoria”, Q 3:160). Pero esta frase no tiene correspondencia en ninguno de los tres testimonios reunidos aquí, ni en el hebreo que estos traducen: donde cabría esperar su origen, el texto dice יְשׁוּעָה, “salvación, liberación, rescate” —palabra de registro muy distinto, que en todo el Tehilim designa el acto de ser librado de una angustia o una persecución (así en Tehilim 3:3, 18:3, 20:6, entre decenas de ejemplos), nunca una conquista sobre un tercero—. El Targum traduce con la palabra exacta de ese mismo campo semántico, פּוּרְקָנָא, “redención”; y la BnF, con idéntica fidelidad, "الخلاص", "la liberación/salvación", un término árabe de registro espiritual, no bélico. Es decir: donde el hebreo y sus tres traductores judíos hablan de ser rescatado, Ibn Qutayba hace hablar al texto de vencer en la guerra —un segundo injerto léxico, del mismo tipo que el primero, que desplaza el salmo del registro de la liberación al de la conquista.

La tercera divergencia está en el versículo 6: "يكبرونه بأصوات مرتفعة", “lo engrandecen con voces elevadas” —la frase que al-Qurṭubí conecta explícitamente, unas líneas más adelante, con el أذان, la llamada pública a la oración—. El hebreo dice רוֹמְמוֹת אֵל בִּגְרוֹנָם, “las exaltaciones de Dios en su garganta”: una imagen corporal e interior, la devoción que reside físicamente en la garganta de quien la profiere, sin ningún indicio de proyección pública ni de llamada colectiva. El Targum conserva esa misma imagen corporal: תּוּשְׁבְּחָן דֶאֱלָהָא בְּעוּנְקֵהוֹן, “alabanzas de Dios en su garganta”. Al-Mazmuni traduce “في حلوقهم”, “en sus gargantas”; la BnF, “في حناجرهم”, también “en sus gargantas”. Ningún testimonio menciona voz, elevación de voz, ni proclamación alguna: los tres se detienen en la imagen hebrea original, literal y corporal. Las “voces elevadas” —y, con ellas, el adhān que al-Qurṭubí extrae de esa frase— no están en el texto que ninguno de los tres traductores tuvo delante: son, de nuevo, un tercer injerto, construido esta vez no sustituyendo una palabra por otra de campo distinto, sino añadiendo al verso un elemento —la voz pública, proyectada— que no figura en él.

Las tres divergencias, tomadas juntas, no son errores de traducción ni variantes de estilo: son tres piezas de vocabulario técnico islámico —elección profética, victoria militar, llamada pública a la oración— insertadas, una por una, en los tres puntos exactos del salmo donde la lectura de Ibn Qutayba necesita apoyarse, y ausentes, las tres, de un hebreo y de tres testimonios de traducción independientes que coinciden entre sí sin necesidad de ponerse de acuerdo.

La tradición rabínica, además, aplicó precisamente estos versículos —espada de dos filos, venganza contra las naciones, reyes encadenados incluidos— a referentes completamente ajenos a cualquier conquista étnico-política, y lo hizo siglos antes del Islam. Avot DeRabí Natán (versión B, 25:5), texto de época tannaítica-amoraica temprana, relata que cuando el alma de Moshé Rabenu fue recogida y colocada junto a las almas de los justos bajo el Trono de Gloria, 

"להיות לו מודה ומשבח שנאמר יעלזו חסידים בכבוד [וגו'] רוממות אל בגרונם [וגו'] לעשות נקמה בגוים [וגו'] לאסור מלכיהם בזקים לעשות בהם משפט כתוב" (“para agradecerle y alabarlo, como está dicho: 'los piadosos se alegrarán con honor... exaltaciones de Dios en su garganta... para hacer venganza en las naciones... para atar a sus reyes con grilletes, juicio escrito'”): 

Todo el pasaje — “espada de dos filos” incluida— describe aquí la recompensa celestial de las almas justas tras la muerte de Moshé, no una campaña militar terrenal de ningún pueblo contra otro. El Talmud Bavlí Berajot 5a, lee el mismo versículo en clave litúrgica cotidiana:

אָמַר רַבִּי יִצְחָק: כׇּל הַקּוֹרֵא קְרִיאַת שְׁמַע עַל מִטָּתוֹ, כְּאִלּוּ אוֹחֵז חֶרֶב שֶׁל שְׁתֵּי פִיּוֹת בְּיָדוֹ (“dijo R' Yitzjak: todo el que recita el Shemá sobre su cama es como si sostuviera una espada de dos filos en su mano”)

Derivándolo de la yuxtaposición con el versículo anterior sobre “alegrarse sobre sus lechos”: la “espada de dos filos” es aquí la protección espiritual de un judío cualquiera que recita el Shemá antes de dormir, no el arma de ningún ejército conquistador. Y en Avodá Zará 16b, el mismo hemistiquio —”לֶאְסֹר מַלְכֵיהֶם בְּזִקִּים”— se cita únicamente como סִימָן, regla mnemotécnica para recordar cuál de tres tipos de basílicas romanas está prohibida construir, en una discusión halájica sin el menor contenido mesiánico o escatológico: la tradición rabínica podía usar este versículo como simple ayuda de memoria, lo que confirma que no llevaba adherida ninguna lectura obligatoria de conquista étnica.

Los comentaristas medievales, por su parte, leen el “castigo a las naciones” no como sometimiento político permanente, sino como corrección pedagógica hacia un fin universalista. Ibn Ezra, sobre לַעֲשׂוֹת: הטעם להשיבם לעבוד השם שכם אחד וזה בימי המשיח (“el motivo es hacerlos volver a servir al Eterno de un mismo acuerdo, y esto en los días del Mashíaj”) —la finalidad declarada es la adoración unánime y universal de Dios por todas las naciones, no su subyugación perpetua—. Radak, sobre תּוֹכֵחוֹת: שיתוכחו עם מלכיהם למה בא עליהם (“que argumentarán/reprenderán a sus reyes sobre por qué [esto] vino sobre ellos”) —un verbo de reproche argumentativo, no de aniquilación—. Malbim distingue explícitamente dos planos: la espada ejecuta venganza física contra גּוֹיִם (las naciones hostiles), mientras que רוֹמְמוֹת אֵל בִּגְרוֹנָם dirigida a לְאֻמִּים (pueblos con alguna religión) es תוכחות, “que por medio de la exaltación de Dios discutirán con los pueblos y les demostrarán la verdad de la fe mostrándoles la grandeza de Dios y Sus proezas” —argumentación verbal, no conquista—. Y en ningún comentarista de los aquí reunidos los חֲסִידִים de los versículos 1, 5 y 6 designan a una comunidad distinta de Israel: Radak los identifica sin más como ישראל שהם חסידים לאל, “Israel, que son los piadosos de Dios”, el mismo sujeto que abre el salmo en el versículo 2. La “comunidad escogida” que Ibn Qutayba introduce mediante اصطفى لهم أمة no tiene, en ningún punto de la tradición exegética judía, un segundo referente que sustituya o se añada a Israel.

Lo que resulta, al final, es una cadena de dos siglos y medio —Ibn Qutayba en el siglo IX, al-Qurṭubí en el XIII— construida sobre un salmo cuyo hebreo, cuyo Targum, cuyos dos testimonios judeoárabes independientes —uno de ellos casi exactamente contemporáneo del propio origen de esta lectura— y cuya recepción rabínica, desde época tannaítica hasta los comentaristas medievales, leen de principio a fin como un cántico sobre Israel, sus piadosos y la muerte de Moshé: nunca sobre una أمة nueva, nunca sobre un أذان, nunca sobre una نصر militar que ningún testigo textual, judío o musulmán anterior a Ibn Qutayba, documenta.