5/11/2019

ΠΡΟΣ ΓΑΛΑΤΑ-Carta a los Gálatas 3:19-22: ¿El Eterno como un demiurgo? ¿inferioridad de la Torah según Pablo?



[en la versión antigua de Marción no existe del verso 19 al 22]
τι ουν ο νομοϲ τω
παραβαϲεων χα
ριν προϲετεθη α
χριϲ ου ελθη το ϲπερ
μα ω επηγγελται
διαταγειϲ δι αγγε
λων εν χιρι μεϲι
מָנָא הָכִיל נָמוּסָא מֵטֻל מַסטיָנוּתָא אֵתּתַּוסַפ עדַמָא דּנאִתֵא זַרעָא הַו דּלֵה הוָא שׁוּודָּיָא וֵאתִיהֵב הוּ נָמוּסָא בּיַד מַלַאכֵא בּאִידָא דּמֵצעָיָא
3:19 ¿Qué sentido tiene, entonces, la Torah? Se añadió para fijar las trasgresiones, hasta que llegara la descendencia [IeshU] para la que se había dado la promesa, y fueron ángeles los que la promulgaron [la Torah], en la mano de un Mediador (el Creador).


του ο δε μεϲιτηϲ ε
νοϲ ουκ εϲτιν ο
δε θϲ ειϲ εϲτιν
מֵצעָיָא דֵּין לָא הוָא דּחַד אַלָהָא דֵּין חַד הוּ
(וְאֵין מְתַוֵיךְ לְאֶחָד אֲבָל הָאֱלֹהִים הוּא אֶחָד)
3:20 No hay mediador de una sola persona, y Dios es Uno solo.


ο ουν νομοϲ κα
τα των επαγγελι
ων του θυ μη γε
νοιτο ει γαρ εδο
θη νομοϲ ο δυνα
μενοϲ ζωοποιη
ϲαι οντωϲ εκ νο
μου ην αν η δικε
נָמוּסָא הָכִיל סַקוּבלָא הו דּמוּלכָּנָא דַּאלָהָא חָס אֵלוּ גֵּיר אֵתִיהֵב הוָא נָמוּסָא אַינָא דּמֵשׁכַּח הוָא למַחָיוּ שַׁרִירָאיִת מֵן נָמוּסָא הָויָא הוָת זַדִּיקוּתָא
3:21 Está, entonces, ¿la Torah en oposición a las promesas de Dios? ¡De ningún modo! Pues sólo en el caso de que se hubiese concedido una Torah capaz de dar vida, la fidelidad a Dios sí se debería realmente a esa Torah.


οϲυνη αλλα ϲυνε
κλιϲεν η γραφη
τα παντα ϋπο αμαρ
τιαν ϊνα η επαγγε
λια εκ πιϲτεωϲ ιυ
χυ δοθη τοιϲ πιϲτευ
ουϲιν
אֵלָא חבַשׁ כּתָבָא כֻּלמֵדֵּם תּחֵית חטִיתָא דּמוּלכָּנָא בּהַימָנוּתָא דּיֵשׁוּ משִׁיחָא נֵתִיהֵב לַאילֵין דַּמהַימנִין
3:22 Pero la Escritura ha cerrado todo bajo pecado, para que la promesa por la pisteos (fe gnóstica) de IeshU XhrestUs (el bueno) sea dada a aquellos que creen.


Comentario:
3.19-22 “...Se añadió [la Torah] para fijar las trasgresiones, hasta que llegara la descendencia [IeshU] para la que se había dado la promesa, y fueron ángeles los que la promulgaron [la Torah], en la mano de un Mediador (el Creador)...”


¿quién es tal Mediador?
El contenido de la Antítesis de Marción, quien se inspiró en las Epístolas de Pablo señala que los dos testamentos se contradicen mutuamente y que al retener el Tana”j, los notzrim no habían prestado atención a la advertencia de Yeshu y habían puesto «un nuevo pedazo de tela en una prenda vieja». Con ello habían hecho que la Iglesia volviera a la esclavitud de la circuncisión. Las vidas de los patriarcas del Tana”j infringían los preceptos morales del Brit HaMetumtom (Nuevo Testamento). Para los primeros paulinos, Abraham tenía una amante y entregaba su esposa a los reyes extranjeros. Lot cometió incesto, David deseaba a la esposa de uno de sus generales y Shlomoh era polígamo. Hoshea’ se casó con una prostituta por orden de Di’s y Mosheh era un asesino. Pablo enseña que los misterios de Yeshu sustituyen la Torah del Di’s del pueblo de Israel. ¡Yeshu ha dado a los judíos un nuevo pacto o acuerdo con otro dios, y Pablo no oculta la mala opinión que tiene del acuerdo viejo y superfluo que es el judaísmo tradicional! Así, escribe:
εν τω λεγειν κενη
πεπαλαιωκε την
πρωτην το δε πα
λαιουμενον και
γηραϲκον εγγυϲ
αφανιϲμου ·
Al decir "nueva", declaró anticuada la primera; y lo anticuado y viejo está a punto de cesar.
-Hebreos 8:13.
Al igual que los gnósticos, Pablo no predica la servidumbre moral a la Torah, sino la libertad espiritual por medio de la gnosis. Declara:
λυμμα ο δε κϲ το
πνα εϲτιν ου δε
το πνα κυ ┬  ελευθε
ρια
Ahora el Señor es el Pna (pneuma); y donde está el Pna (pneuma) del Señor, es la libertad.
-2 Corintios 3:17.
Para Pablo: «Nada hay de suyo impuro» (Romanos 14:14). Gnósticos posteriores, como por ejemplo Carpócrates, citan a Pablo para defender sus propias doctrinas de la moral natural contra quienes los acusan de inmoralidad. ¡Después de todo, fue Pablo, y no algún hereje gnóstico «chiflado», quien proclamó: «Todo me es lícito»! (1 Corintios 10:23-26) Hasta se atreve Pablo a declarar que la Torah tradicionalmente sagrada de HaShem, la base misma de la religión judía, es una maldición, y escribe: «Porque todos los que viven de las obras de la Torah incurren en maldición-כִּי בְנֵי מַעֲשֵׂי הַתּוֹרָה עֲלֵיהֶם הַקְּלָלָה» (Galatas 3:10), y «Cristo nos rescató de la maldición de la Torah-הַמָּשִׁיחַ פָּדָנוּ מִקִּלְלַת הַתּוֹרָה». (Gálatas 3:13) Para Pablo, como para los gnósticos, el iniciado cristiano puede ser redimido de la Torah y liberado compartiendo el sufrimiento y la resurrección de Yeshu:
כִּי בְּעֵת הֱיוֹתֵנוּ בַבָּשָׂר תְּשׁוּקוֹת הַחֲטָאִים אֲשֶׁר הִתְעוֹרֲרוּ עַל־יְדֵי הַתּוֹרָה הָיוּ פֹעֲלוֹת בְּאֵבָרֵינוּ לַעֲשׂוֹת פְּרִי לַמָּוֶת
«Mas, al presente, hemos quedado emancipados de la Torah, muertos a aquello que nos tenía aprisionados». (Romanos 7:6)
Pablo afirma que la Torah el fruto del «mediador-סַּרְסוֹר». ¿Qué pretende al llamar «mediador» al Eterno, único Di’s y creador de todas las cosas? ¿Mediador entre qué y qué? Los literalistas, así como los “rabinos” mesiánicos no tienen respuesta para esta pregunta, pero los gnósticos de la antigüedad reconocen inmediatamente que lo que hace Pablo es enseñar la doctrina gnóstica según la cual el Eterno es el «demiurgo», un dios menor que media entre el inefable de un dios supremo y la creación. Ciertamente, Pablo no considera que el Eterno sea el dios verdadero, porque continúa diciendo:
ειϲ γαρ θϲ ειϲ και με
ϲειτηϲ θυ και αν
θρωπων ανθρω
כִּי אֶחָד הָאֱלֹהִים וְאֶחָד הַסַּרְסוֹר
Cuando hay uno solo no hay mediador, y Di-s es uno solo.
-1 Timoteo 2:5.
Similar a la frase que escribe Pablo en Gálatas 3:19: ‘y fueron ángeles los que la decretaron [la Torah], en la mano de un Mediador’. Según Pablo, las personas que no comprenden el evangelio que él predica son:
εν οιϲ ο θϲ του αιωνοϲ
τουτου ετυ
φλωϲεν τα νοη
ματα των απιϲτω
ειϲ το μη αυγαϲαι
τον φωτιϲμον του
ευαγγελιου τηϲ δο
ξηϲ του χυ οϲ εϲτι
εικων του θυ ┬ του αορατου
אילין דאלהה דעלמא הנא עור מדעיהון על דלא מהימנין דלא נדנח להון נוהרה דאונגליון
אֲשֶׁר הָאֱלֹהִים הָעוֹלָם הַזֶּה עִוֵּר בָּהֶם אֶת־מַחְשְׁבוֹת חַסְרֵי הָאֱמוּנָה לְבִלְתִּי זְרֹחַ לָהֶם נֹגַהּ בְּשׂוֹרַת
“entre quienes el Dios de este mundo ha oscurecido la comprensión de los incrédulos, para que la luz del evangelio de la gloria de XrestU, que es la imagen de dios, el invisible.”
-2 Corintios 4:4, Codex Sinaiticus 275.
En muchas traducciones de sus epístolas, el encargado de la edición añade aquí una pequeña nota que explica las misteriosas palabras «el Dios de este mundo». Generalmente, la interpretación cristiana de estas palabras dice que Pablo se refiere al diablo, ¡pero no explica por qué llama «dios» a un ángel! Es interesante que en el Codex Sinaiticus (folio 275) aparezca el nombre de 'θϲ' señalado como una nomina sacra.


¿Entonces a quién se refería?
Para los gnósticos, los primeros talmidim de Pablo, lo que quería decir Pablo resultaba obvio, el Dios de este mundo (θϲ του αιωνοϲ) se refería al Eterno, quien para ellos era un dios menor de los judíos, cuyos años de gobierno de los judíos tocaban a su fin y que iba a ser abandonado para poner en su lugar al verdadero e inefable dios de Yeshu.


Por otra parte, en uno de los textos de los primeros talmidim del meshumad Pablo de Tarso escrito en los años tempranos del cristianismo, el cual fue encontrado en Nag Hammadi el cual lleva el nombre de Hipóstasis de los Arcontes (היפוסטאזיס של הארכונים) constituyendo el tratado 4 del Códice II de Nag Hammadi (NHC II, 4, pp. 86, 20 – 97, 23), el cual está precedido por el Libro Secreto de Juan (ספר סוד של ג'ון) y los evangelios de Tomás y Felipe, y seguido por el la Exégesis del Alma (הפרשנות של הנשמה); Una traducción de Hipóstasis de los Arcontes según el significado de esos vocablos griegos sería “la realidad de las potestades-המציאות של סמכויות”.


Dicen los académicos expertos de tal texto que tipo del lenguaje es una reedición cristiana de un texto originalmente judío. El escrito es de tipo midrashico el cual se presenta como una instrucción sobre el tema de las potestades (arcontes) de este mundo mencionados por Pablo en su Epístola a los Colosenses 1:13:


אֲשֶׁר הוּא חִלְּצָנוּ מִמֶּמְשֶׁלֶת הַחשֶׁךְ וְהֶעֱבִירָנוּ לְמַלְכוּת בֶּן־אַהֲבָתוֹ
Y nos libró del poder de las tinieblas, y nos trajo al reino de su Hijo amado.
כִּי לֹא עִם־בָּשָׂר וָדָם מִלְחָמָה לָנוּ כִּי עִם־שָׂרִים וְשַׁלִּיטִים עִם־הַמּשְׁלִים בְּחֶשְׁכַּת הָעוֹלָם הַזֶּה עִם־הָרוּחוֹת הָרָעוֹת אֲשֶׁר בַּמְּרוֹמִים
Porque nuestra lucha no es con carne y sangre, sino con príncipes y con poderes, y con los poseedores de este mundo tenebroso, y con los espíritus malignos que están debajo del cielo.
Efesios 6:12
La intención expresa de este escrito (86.26 - 27) es enseñar la verdad sobre los poderes que tienen autoridad sobre este mundo. El relato empieza con el alarde del demiurgo, el arconte principal, en palabras atribuidas al Di’s de Israel: "Yo soy el que soy, Di’s no es nada separado mí". Puede agregarse como objetivo del tratadista cristiano la clarificación de la condición del hombre gnóstico y su conflictiva relación con los "príncipes de este mundo", tal como se lee:


[20] Con respecto a la hipóstasis (ύττόστασις) de los poderes (έξουσία). En el Espíritu (πνεύμα).  
[21] del Padre de la Verdad, el gran apóstol (άπόστολος) nos dijo  
[22] concerniente a los poderes (έξουσία) de la oscuridad:
[23] [Nuestra] lucha no es contra la carne (σάρξ) y  
[24] [sangre,] pero (άλλά) está en contra de los poderes (έξουσία) del mund[o](κόσμοs) (Cfr. Efesios 6:12)  
[25] [y] los espirituales del mal (maldad). (Cfr. Colosenses 1:13)  
[26] .... para mí, ya que usted (me) pregunta sobre las autoridades] (δττόστασis)  
[27] [de los] Poderes (έξουσία). Pero (δέ) su Jefe uno es ciego.  
[28] [Debido a su] poder y su ignorancia  
[29] [y en su] arrogancia dijo en su [poder]  
[30] .... "Yo soy Dios, no hay ninguno (Cfr. Isaías 45:5)  
[31] [a mi lado: ⲁⲛⲟⲕ ⲡⲉ ⲡⲛⲟⲩⲧⲉ. ϣⲛ ⲗⲁⲁⲩ ⲁϫⲛⲧ
"Cuando] dijo esto, pecó contra
[32] [el Todo.] Y este discurso llegó a…   
[1] ser inmoral. Pero (δέ) lo! Una voz salió de la  
[2] Imperiabilidad, diciendo  
[3] "Estás equivocado (πλανασθαι), Samael," que es, "el dios  
[4] de los ciegos. "Sus pensamientos eran ciegos. Envió  
[5] su poder, que era la blasfemia que él había hablado…  
-Hipóstasis de los Arcontes 86.26-27. Cf. Layton, Bentley. The Hypostasis of the Archons, or ‘The Reality of the Rulers. The Harvard Theological Review, vol. 67, no. 4, 1974, pp. 351–425. JSTOR, www.jstor.org/stable/1509048.

Es notable que a Pablo no se lo menciona por su nombre al presentar la cita, sino que se lo denomina "el gran apóstol". De hecho, es inusual encontrar una cita de la literatura paulina en absoluto, ya que las referencias a Pablo no son comunes en la literatura gnóstica, pero en este texto es visible que el talmid paulino cito dos versículos de las cartas de su maestro Pablo.
Para el judío o cristiano ortodoxo, la declaración de Yeshayah / Isaías 45:6, con referencia a Di-s, sería aceptada como un requisito previo de la verdadera fe. Di-s es siempre conocido y conocido como el Creador. Aquí, sin embargo, en la interpretación paulina, se ha convertido en una blasfemia pecaminosa, porque se hablaba en ignorancia de las órdenes superiores del ser, y para el seguidor de Pablo, la ignorancia es la culpa primordial. Van Unnik cree que en esta interpretación hay evidencia de una reacción pagana al monoteísmo.[1] Esto puede ser cierto, una hostilidad masiva a un encuentro con el monoteísmo judío. Después de todo, los seguidores de Pablo buscaban un dios en última instancia real más allá del Creador y sus subordinados. Se puede decir además que este episodio, tan ampliamente conocido entre los gnósticos, es el resultado del relato del Tana”j. El relato paulino de la blasfemia del Demiurgo probablemente no es tanto una creación de exégesis gnóstica, ya hemos visto la postura innata de Pablo de Tarso quien cree que el Di’s de Israel es un arrogante Demiurgo; Pablo como sus seguidores entraron  que entra en contacto con el monoteísmo judío, cuya reacción ha generado desde aquel entonces hasta el día de hoy el antisemitismo cristiano.


“...y fueron ángeles los que la decretaron [la Torah]...”: Explica Hyam Maccoby que Pablo adoptó el mito gnóstico de que la Toráh fue dada por un poder maligno, el Demiurgo quien para él no es otro que el Eterno (IKVK) y, por lo tanto, fue una obra malvada; Dando expresión mítica a este punto de vista, él afirmó que la Torah fue promulgada (diatageis) por medio de los ángeles, Pablo está diciendo claramente que los ángeles fueron los autores de la Torá, no Dios. Esta enseñanza de Pablo es contraría a la literatura rabínica en la que se lee que Di’s no le entregó la Torah a los ángeles, ni ellos a Mosheh tal como se lee en cuatro partes del Talmud Bavli como en Yoma 30a, Berajot 25b; Meilah 14b y Kidushin 54a:
לא ניתנה תורה למלאכי השרת
לא ניתנה תורה למלאכי השרת
לא נתנה תורה למלאכי השרת
לא נתנה תורה למלאכי השרת
(La Toráh no fue dada a los ángeles ministradores)

A pesar de los complicados argumentos de los estudiosos, no hay paralelo a esto en las fuentes judías, que todos insisten en que Dios fue el único autor de la Torá y que fue Dios mismo, no los ángeles, cuya voz se escuchó en el Monte Sinaí "dando" la Torah. El único paralelo a la declaración de Pablo se encuentra en la literatura gnóstica, que afirma que la Torá fue otorgada por un poder inferior, el Demiurgo. Así, Pablo está adaptando la doctrina gnóstica de la inferioridad de la Toráh: en lugar de ser ordenado por un poder inferior y también maligno, está ordenado por poderes inferiores pero benéficos. Esto está de acuerdo con la opinión de Pablo de que la Toráh es meramente temporal y que presagia algo más grande que la reemplazaría, la llegada del salvador. Las otras dos referencias a los ángeles como autores de la Toráh en el Nuevo Testamento (Hechos 7: 53 y Hebreos 2:2) se basan simplemente en la declaración de Pablo aquí. Pablo fue el único creador de este mito acerca de los ángeles que engendran la Toráh. Aquí nuevamente nos encontramos con la presión que existe en la tradición cristiana y la erudición para privar a Pablo de su originalidad como el inventor del cristianismo. (Cfr. Hyam Maccoby, The Mythmaker, Barnes & Noble, New York, 1986, p. 189)

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Tu opinión es importante para nosotros!