1/12/2026

Refutación a la Torat HaMesit: Refutación al Evangelio Hebreo de Mateo de Du Tillet

BS"D


Torat HaMesit: La Enseñanza Idolátrica del Incitador y su Refutación como Or HaGoim

El término Torat HaMesit (תּוֹרַת הַמֵּסִית) debe comprenderse con precisión filológica rigurosa en su doble valencia semántica constitutiva: designa simultáneamente tanto la enseñanza idolátrica que el propio Yeshú HaMamzer propagó —aquella doctrina de mediación prohibida, confesión personal salvífica, y subordinación de mandamientos fundamentales de la Torah a lealtad hacia su persona que constituye precisamente la hasatá (הֲסָתָה—"incitación") capital condenada en Devarim 13— como también el corpus jurídico-teológico rabínico que identifica, documenta y refuta sistemáticamente esa enseñanza desviada conforme los criterios establecidos en Talmud Bavli Sanhedrín 43a y codificados en Mishné Torá Hiljot Avodat Kojavim 5:1-4. No se trata meramente de calificativo peyorativo aplicado arbitrariamente por animosidad sectaria, sino de clasificación legal precisa que emerge del análisis forense de las palabras, acciones y pretensiones del personaje histórico cuyo texto evangelio, preservado en el manuscrito hebreo de Du Tillet, documenta con claridad irrefutable los elementos constitutivos de la idolatría sofisticada: el establecimiento de sí mismo como intermediario indispensable entre el ser humano y HaShem, la demanda de confesión personal que determina salvación eterna, la subordinación de la Torah a su autoridad interpretativa usurpada, y el empleo de metodología hermenéutica deliberadamente oscurantista mediante meshalim (מְשָׁלִים—"parábolas") que transforman la revelación bíblica en instrumento de validación de su autoridad personal.

La Advertencia de Shem Tov Ibn Shaprut: El Peligro Mortal de Leer el Evangelio sin Refutación Rabínica

Antes de proceder al análisis detallado de cómo el texto de Du Tillet demuestra la naturaleza del mesit, resulta imperativo comprender la advertencia solemne que Shem Tov Ibn Shaprut inscribió en la introducción al libro 12 de su obra monumental Even Bojan (אֶבֶן בּוֹחָן—"Piedra de Prueba"), donde dedicó un volumen completo al examen crítico del Evangelio de Mateo. Su advertencia no constituye mero prólogo retórico sino advertencia halájica de gravedad capital fundamentada en la prohibición explícita del Rambam en Mishné Torá, Hiljot Avodat Kojavim 2:2.

Shem Tov escribió con precisión jurídica impecable en el manuscrito Plutei 02.17, folio 134r de la Biblioteca Medicea Laurenziana:

"ראיתי להשלים חבורי זה אשר הקדמתיו אבן בוחן להעתיק ספרי האוונגייליון עם היותם שהספרים היות אסורים לנו לקרוא בהם פן יבואו התלמידים שלא שמשו כל צרכם וישתו מהמים ההם"

("Decidí completar mi ensayo que precede—Even Bojan—traduciendo los libros del Evangelio [HaAvongilaion], aunque está prohibido que los leamos para que los estudiantes con poca experiencia no vengan y beban de esas aguas").

Esta advertencia hace alusión directa e inequívoca a la halajá establecida por el Rambam en Yad Jazakah, Hiljot Avodat Kojavim 2:2:

"סְפָרִים רַבִּים חִבְּרוּ עוֹבְדֵי כּוֹכָבִים בַּעֲבוֹדָתָהּ... צִוָּנוּ הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא שֶׁלֹּא לִקְרוֹת בְּאוֹתָן הַסְּפָרִים כְּלָל וְלֹא נְהַרְהֵר בָּהּ וְלֹא בְּדָבָר מִדְּבָרֶיהָ"

("Los idólatras compilaron muchos libros de adoración... ¡Pero el Santo, bendito sea! Nos encargó que no leyéramos esos libros, que no pensáramos en la idolatría en general ni en sus detalles").

El Rambam fundamenta esta prohibición en Vaikrá 19:4 "אַל תִּפְנוּ אֶל הָאֱלִילִם" ("No os hagáis ídolos") y Devarim 12:30 "וּפֶן תִּדְרשׁ לֵאלֹהֵיהֶם לֵאמֹר אֵיכָה יַעַבְדוּ" ("Y no preguntes por sus dioses, diciendo: ¿Cómo sirvieron estas naciones a su dios?"). La advertencia es específica: "שֶׁדָּבָר זֶה גּוֹרֵם לְהִפָּנוֹת אַחֲרֶיהָ וְלַעֲשׂוֹת כְּמָה שֶׁהֵן עוֹשִׂין" ("porque esta misma indagación provoca un giro posterior e imita su práctica").

El Talmud Bavli Shabat 149a establece la gravedad de esta prohibición con precisión devastadora:

"כתב המהלך תחת הצורה או תחת הדיוקנאות — אסור לקרותו... ודיוקנא של עבודה זרה עצמה — אף בחול אסור להסתכל בה, משום שנאמר 'אל תפנו אל האלילים'"

("La escritura que está debajo de una imagen o debajo de imágenes grabadas—está prohibido leerlo... Y con respecto a una imagen idólatra, incluso en un día de la semana, está prohibido mirarla, porque dice: 'No te vuelvas hacia los ídolos'").

Rabí Janin explica la derivación: "אל תפנו אל מדעתכם" ("No apartes de la mente a Di's [al tefannu El]")—es decir, la mera contemplación de textos idolátricos produce desviación mental que aparta la conciencia de HaShem.

Ante esta prohibición halájica absoluta, Shem Tov Ibn Shaprut justifica su decisión de traducir el Evangelio mediante dos razones coordinadas de urgencia pastoral:

Primera razón:

 "להשיב מתוכם לנוצרים ובפרט למומרים שמדברים בעניין אמונתם ואינם יודעים דבר אמונה ומפרשים פסוקי תורתינו הקדושה בעניין זה הפך האמת והפך אמונתם וכזה יגיע שבח ליהודי לאותו המתווכח עמהם כאשר לכדם בשוחתם"

("Para usarlos en la respuesta a los notzrim [cristianos] y especialmente a los mumarim [conversos apóstatas] que hablan de su fe sin saber qué es la fe e interpretan los versículos de nuestra sagrada Torah en este asunto de una manera que es contraria a la verdad y contraria a su propia fe. Y así la alabanza llegará al judío que discute con ellos cuando los atrapa en su propia trampa").

Segunda razón:

"להראות לבעלי אמונתם הראה חסרון הספרים ההם והשגיאות הנופלות בתוכם וכזה ידעו ויבינו יתרון ומעלת אמונתינו על שאר האמונות, לפי שלא יודע גודל מעלת הדבר כי אם בבחינת הפכו"

("Para mostrar a los adeptos de su fe la inferioridad de estos libros y los errores en ellos, para que conozcan y comprendan la superioridad y la grandeza de nuestras creencias en comparación con otras creencias. Porque uno conoce la grandeza de una cosa solo al examinar lo que es opuesto a ella").

Pero la advertencia más solemne y vinculante que Shem Tov pronuncia aparece al final de su introducción, formulada como shevuá (שְׁבוּעָה—"juramento") que obliga a todo copista futuro:

"והנני משביע לכל מעתיק בחי העולם לבל מעתיק ספרי האוונגייליוס אם לא בכל מקום ההשגות אשר כתבתי כפי אשר סדרתים וכתבתים"

("Conjuro a cada copista por la Vida del mundo [בְּחֵי הָעוֹלָם] a no copiar los libros del Evangelio sin [incluir] en todas partes las objeciones que he escrito, como yo los he arreglado y los he escrito aquí").

Esta fórmula de shevuá be-Jai HaOlam no es retórica vacía. Constituye juramento solemne que invoca al Creador del universo como testigo y garante. Shem Tov comprende que el texto evangelio sin refutación rabínica constituye veneno espiritual letal ("מהמים ההם"—"esas aguas" contaminadas que producen muerte espiritual en quien las bebe sin antídoto). Por tanto, cualquier transmisión del texto evangelio desligada de su refutación sistemática punto por punto viola esta shevuá y expone a lectores vulnerables—particularmente "התלמידים שלא שמשו כל צרכם" ("estudiantes que no han servido [estudiado] completamente")—a seducción idolátrica que puede resultar en apostasía irreversible.

La presente traducción al español del Evangelio Hebreo de Mateo de Du Tillet como Torat HaMesit honra escrupulosamente esta shevuá de Shem Tov Ibn Shaprut: ninguna porción del texto evangelio aparece sin acompañamiento de comentario rabínico sistemático que expone sus errores, identifica sus distorsiones de la Torah, y demuestra cómo cada elemento constituye precisamente la hasatá (incitación) que la halajá condena. El lector hispanohablante debe comprender que leer el evangelio sin este comentario refutativo constituye violación de halajá explícita según Rambam y exposición voluntaria a influencia idolátrica que la Torah prohíbe absolutamente.

El Propósito Integral: Desactivación de Influencia Apóstata mediante Exposición Metodológica

El propósito integral y comprehensivo de presentar esta refutación a la  Torat HaMesit —es decir, la enseñanza idolátrica de Yeshú tal como su propio evangelio la preserva, acompañada del comentario rabínico sistemático que la refuta— al público hispanohablante en traducción íntegra que restituye la lectura judía tradicional suprimida durante diecinueve siglos de hegemonía hermenéutica cristiana, consiste en desactivar mediante exposición metodológica y rigurosa la influencia negativa apóstata e idolátrica que el sistema de creencias centrado en este mesit u’madaj (מֵסִית וּמַדִּיחַ—"incitador y desviador") ha ejercido y continúa ejerciendo sobre sectores de la comunidad judía mundial.

Particularmente vulnerables son aquellos que, en contextos de asimilación cultural acelerada, sincretismo religioso desenfrenado, o ignorancia profunda de las fuentes rabínicas auténticas, se encuentran expuestos a la seducción sofisticada de movimientos mesiánicos contemporáneos que proclaman fraudulentamente compatibilidad entre fe en Yeshú y fidelidad a la Torah, cuando en realidad tal compatibilidad constituye contradictio in terminis imposible de sostener bajo análisis filológico honesto y aplicación rigurosa de criterios halájicos atemporales. La refutación a la Torat HaMesit opera como antídoto intelectual y espiritual mediante demostración exhaustiva de que la enseñanza misma de Yeshú, cuando es examinada sin presupuestos apologéticos en su estrato hebreo original preservado accidentalmente por escribas cristianos como Du Tillet, revela con meridiana claridad las características definitorias de la avodá zará (עֲבוֹדַת זָרָה—"idolatría") sofisticada conforme la tradición rabínica la ha identificado y condenado desde la época talmúdica hasta nuestros días.

La Función Universal como Or HaGoim: Luz que Discierne y Libera

Esta función desactivadora adquiere dimensión universal y transhistórica cuando se comprende la refutación a la Torat HaMesit —tanto la enseñanza idolátrica documentada como su refutación sistemática— debe servir simultáneamente como Or HaGoim (אוֹר הַגּוֹיִם—"Luz de las Naciones"), no en el sentido degradado de universalismo relativista que disuelve particularidades reveladas ni en la acepción cristiana fraudulenta que pretende aplicar esta designación profética al mismo Yeshú cuya condición de mesit la presente obra demuestra irrefutablemente, sino en su potencia original y auténtica conforme Yeshayahu 42:6 y 49:6 la proclaman: Israel, mediante fidelidad inquebrantable a la verdad revelada en el Sinai y transmitida intacta a través de la cadena ininterrumpida de la tradición oral cristalizada en Mishná, Talmud y literatura rabínica posterior, debe constituirse en testimonio viviente de discernimiento espiritual riguroso que distingue, con precisión quirúrgica que no admite equívocos ni ambigüedades, entre autenticidad profética genuina y falsificación sofisticada, entre revelación divina que libera mediante verdad y seducción humana que esclaviza mediante oscuridad deliberadamente cultivada, entre monoteísmo puro que no admite mediadores ni intercesores y sistemas idolátricos refinados que disfrazan su esencial politeísmo funcional bajo terminología aparentemente monoteísta.

La gente sincera en la búsqueda de emet (אֱמֶת—"verdad" entendida no como mera exactitud factual sino como correspondencia ontológica entre realidad y conocimiento, entre lo que es y lo que se proclama ser), aquellos individuos de cualquier origen étnico, cultural o religioso que genuinamente aspiran a servir al Creador del universo conforme Él se ha revelado y no conforme fantasías humanas lo imaginan, encontrarán en la refutación a la Torat HaMesit el instrumental metodológico indispensable para salir definitivamente de la influencia negativa que la enseñanza idolátrica de Yeshú ejerce mediante mecanismos de seducción que esta obra expone sistemáticamente: la apelación emocional a necesidad psicológica de mediador accesible en lugar de relación directa con el Trascendente absolutamente Otro, la promesa de salvación facilitada que no requiere transformación ética radical mediante cumplimiento meticuloso de mitzvot, la ilusión de pertenecer a élite espiritual privilegiada que posee conocimiento oculto inaccesible a las masas, y fundamentalmente la legitimación teológica del abandono de la Torah mediante argumento sofístico de que su supuesto "cumplimiento" por el mesit habría tornado obsoleta su observancia literal.

Esta refutación desmantela cada uno de estos mecanismos mediante análisis textual que demuestra cómo el evangelio hebreo de Du Tillet, en su esfuerzo apologético por presentar a Yeshú como maestro legítimo de Torah, preserva inadvertidamente las evidencias precisas de su condición como mesit u’madaj que la halajá rabínica identificó correctamente y juzgó conforme a procedimientos jurídicos establecidos en Devarim 13 y ejecutados según documenta Sanhedrín 43a: "be'erev Pesaj teluhu" (בְּעֶרֶב פֶּסַח תְּלוּהוּ—"en la víspera de Pesaj lo colgaron").

Los Tres Pilares Filológicos de la Identificación del Mesit

La arquitectura de esta conclusión se sustenta en tres pilares filológicos fundamentales que operan en el texto de Du Tillet simultáneamente. El primero es la disyunción entre discurso verbal y praxis transgresora—el personaje afirma "No vine a anular la Torah o los Profetas" mientras sus acciones sistemáticas demuestran anulación precisamente de ese orden halájico. El segundo es la retórica de oscuridad deliberada mediante mashalim (מְשָׁלִים—"parábolas"), que transforma el método hermenéutico tradicional en instrumento de ocultamiento calculado. El tercero es la demanda de confesión personal y lealtad que supera vínculos familiares fundamentales, estableciendo al personaje como mediador indispensable entre el ser humano y el acceso a HaShem. Estos tres elementos, documentados explícitamente en el evangelio de Du Tillet, convergen precisamente en la definición que el Talmud y la literatura medieval asignan al mesit u’madaj (מֵסִית וּמַדִּיחַ—"incitador y desviador [ a la idolatría]").

Primer Pilar: La Incitación como Transgresión Lingüística Pura

El Talmud Bavli Sanhedrín 67a establece, con precisión forense que el manuscrito de Du Tillet respeta escrupulosamente, que el delito del mesit no requiere consecución fáctica de la idolatría. "Ein hamesit ela bidibur levad" (אֵין הַמֵּסִית אֶלָּא בִּדִּבּוּר לְבַד—"no hay mesit excepto por la mera palabra"). Esta máxima talmúdica revela una conceptualización del crimen como fundamentalmente linguístico-performativo, no como acción material consumada. La razón subyacente, según explica Sefer HaJinuj 462, es que la diseminación de doctrinas que apartarían a Israel del servicio exclusivo a HaShem constituye en sí misma una amenaza existencial al brit (בְּרִית—"pacto") fundacional del pueblo. El mesit no necesita lograr que la masa de Israel abandone la Torah; debe únicamente sembrar duda sistemática, ofreciendo interpretaciones alternativas que socaven la autoridad de la tradición recibida.

El evangelio preservado por Du Tillet demuestra esta estructura con precisión demoledora. En el Daf 28, líneas 23-25, el personaje declara explícitamente: "Por tanto yo les hablo en meshalim, porque ellos viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden" (בִּלְשׁוֹן מָשָׁלִים לָהֶם דּוֹבֵר כִּי רוֹאִים הֵם וְלֹא רוֹאִים וְשׁוֹמְעִים הֵם וְלֹא שׁוֹמְעִים). Esta confesión textual de metodología deliberadamente oscurantista invierte precisamente el modelo profético establecido en Yeshayahu 6, donde la oscuridad de lenguaje constituye no instrucción sino lamento sobre la dureza de corazón del pueblo. Rashi, en su comentario al pasaje isaiano, distingue claramente: Yeshayahu recibió su misión conociendo que el pueblo rechazaría debido a su obstinación, no porque él deliberadamente cifrara su mensaje. El profeta debe hablar claro; es la negligencia espiritual del pueblo la que causa opacidad. Yeshú, inversamente, establece deliberadamente un sistema de enseñanza cuya comprensión depende de iniciación en el círculo íntimo, creando así una estructura donde solo quienes acepten su autoridad personal como hermenéuta recibirán las claves interpretativas.

Segundo Pilar: La Mediación Prohibida como Núcleo de la Idolatría

Aún más devastadora que la metodología lingüística oscura es la función mediadora que el personaje se atribuye. En el Daf 22, líneas 4-7, el evangelio registra: "Y todo el que me confiese delante de los hombres, también yo lo confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Pero el que me niegue delante de los hombres, también yo lo negaré delante de mi Padre que está en los cielos" (וְכׇל אֲשֶׁר יוֹדֶה בִּי לִפְנֵי הָאֲנָשִׁים אוֹדֶה בּוֹ גַּם אֲנִי לִפְנֵי אָבִי שֶׁבַּשָּׁמַיִם וַאֲשֶׁר יִכְחֵשׁ בִּי לִפְנֵי הָאֲנָשִׁים אֲנִי גַּם אֶכְחֵשׁ בּוֹ לִפְנֵי אָבִי שֶׁבַּשָּׁמַיִם).

Esta afirmación ejemplifica la forma más sofisticada de avodá zará (עֲבוֹדַת זָרָה—"servicio idolátrico") precisamente porque no proclama divinidad explícita. Como explicita el Talmud Bavli Sanhedrín 43a en su registro histórico de cómo fue procesado el personaje, el tribunal percibió que el crimen no era reivindicación abierta de divinidad sino establecimiento de mediación funcional que transformaba la relación entre Israel y HaShem.

Tercer Pilar: La Distinción Yerushalmi entre Mesit Sofisticado y Madiaj Populista

El Talmud Yerushalmi Sanhedrín 7:12 especifica que el mesit "omer belashon gavóah" (אוֹמֵר בִּלְשׁוֹן גָּבוֹהַּ—"habla en lenguaje elevado") dirigiéndose a una audiencia educada, empleando recursos retóricos sofisticados. El término "lashon kodesh" (לְשׁוֹן הַקּוֹדֶשׁ—"lenguaje sagrado") en el Yerushalmi implica no meramente hebreo, sino hebreo cargado de resonancias bíblicas y midrásicas que operan en niveles múltiples de significación. Du Tillet demuestra que Yeshú domina completamente este registro: sus discursos están saturados de ecos veterotestamentarios, citaciones parciales o distorsionadas de profetas, y construcciones sintácticas que suenan profético-auténticas mientras transmiten significados radicalmente divergentes.

Los Dos Propósitos Coordinados de la refutación a la Torat HaMesit

Por tanto, la presente traducción y análisis integral del Evangelio Hebreo de Mateo de Du Tillet como Torat HaMesit —exponiendo tanto la enseñanza idolátrica del incitador como su refutación rabínica sistemática— se ofrece al lector hispanohablante contemporáneo con dos propósitos coordinados y mutuamente reforzantes:

Primero, restituir a la comunidad judía de habla hispana, que ha sido sistemáticamente privada durante siglos de acceso a las fuentes rabínicas auténticas que refutan con rigor filológico implacable las pretensiones mesiánicas cristianas, el arsenal hermenéutico completo que le permita resistir efectivamente los embates de movimientos misioneros contemporáneos—particularmente aquellos que se disfrazan fraudulentamente como "judaísmo mesiánico" cuando en realidad constituyen cristianismo protestante evangélico con terminología hebrea superficialmente adoptada—mediante demostración exhaustiva de que la enseñanza misma de Yeshú, cuando sus propios textos evangelios son leídos honestamente en su estrato hebreo sin velos apologéticos, confirma irrefutablemente el veredicto rabínico tradicional sobre su naturaleza como mesit y sobre el carácter idolátrico del sistema de creencias que él fundó y que sus seguidores perpetúan.

Segundo, ofrecer a toda persona sincera en la búsqueda de emet, independientemente de su procedencia religiosa o cultural, un modelo metodológico de discernimiento espiritual riguroso que trasciende la polémica histórica judeo-cristiana específica para constituirse en paradigma permanente de cómo identificar y neutralizar seducción religiosa sofisticada en cualquiera de sus manifestaciones contemporáneas: mediante análisis filológico que examina palabras en sus contextos originales sin distorsión interpretativa, aplicación de criterios jurídico-teológicos establecidos en fuentes reveladas antes que en preferencias subjetivas, y valentía intelectual para seguir las conclusiones lógicas de la evidencia textual hacia donde estas conduzcan, incluso cuando contradigan convicciones profundamente arraigadas o identidades religiosas largamente sostenidas, sabiendo que solo la verdad liberará definitivamente del error que esclaviza, y que esa verdad reside no en la Torat HaMesit como enseñanza del incitador idolátrico, sino en la Torat Moshé (תּוֹרַת מֹשֶׁה—"Torah de Moisés") revelada en el Sinai, preservada intacta por Israel a través de milenios de exilio y persecución, y destinada a permanecer eternamente como único camino auténtico hacia HaShem, bendito sea Su Nombre por siempre.

La Arquitectura Probatoria: Cómo Du Tillet Documenta Involuntariamente la Culpabilidad del Mesit

La genialidad metodológica de emplear el Evangelio Hebreo de Du Tillet como evidencia primaria para demostrar la naturaleza de mesit u’madaj del personaje Yeshú reside precisamente en su carácter de testimonio hostil involuntario. Du Tillet, escriba cristiano del siglo XVI que copió el manuscrito hebreo con intención apologética de demostrar supuesta antigüedad y autenticidad del texto evangelio, preservó inadvertidamente las evidencias textuales que, cuando son sometidas a análisis halájico riguroso conforme los criterios establecidos en Devarim 13, Talmud Bavli Sanhedrín 43a, y las codificaciones de Rambam y Sefer HaJinuj demuestran con precisión forense la culpabilidad capital del personaje bajo la categoría jurídica del mesit.

Este fenómeno hermenéutico—donde el texto apologético cristiano se convierte en su propia refutación cuando es leído desde la perspectiva de la halajá rabínica—no constituye manipulación tendenciosa ni eiségesis forzada, sino aplicación directa y literal de los criterios que la Torah misma establece para identificar al falso profeta que incita hacia avodá zará. La Torah en Devarim 13:2-6 anticipa precisamente este escenario: el profeta o soñador de sueños que produce ot o mofet (אוֹת אוֹ מוֹפֵת—"señal o prodigio") cuyo cumplimiento aparente podría seducir, pero cuyas enseñanzas fundamentales desvían del servicio exclusivo a HaShem, debe ser rechazado categóricamente y ejecutado conforme la sentencia capital prescrita.

La Evidencia Textual de Hasatá: El Dibur que Constituye el Crimen

El Sefer HaJinuj, mitzvá 462, establece con claridad meridiana que "אַף עַל פִּי שֶׁלֹּא נַעֲשָׂה הַמַּעֲשֶׂה, שֶׁלֹּא עָבְדוּ עֲבוֹדָה זָרָה לֹא הַמֵּסִית וְלֹא הַמּוּסָת, אַף עַל פִּי כֵן דִּינוֹ כְּדִין מֵסִית מִפְּנֵי הַדִּבּוּר לְבַד" ("aunque no se realizó el acto, que no sirvieron idolatría ni el mesit ni el incitado, aun así su ley es como ley de mesit por la mera palabra"). Esta doctrina de responsabilidad criminal por dibur (דִּבּוּר—"discurso") sin requerir ma'asé (מַעֲשֶׂה—"acto") material consumado es única en la jurisprudencia capital rabínica y refleja la comprensión de que la hasatá opera fundamentalmente en el nivel del lenguaje, la persuasión retórica, y la seducción intelectual.

El manuscrito de Du Tillet preserva múltiples instancias de este dibur incitador que satisfacen completamente los criterios halájicos:

Primera instancia probatoria: En Daf 22, líneas 11-14, el personaje declara: "וְהָאוֹהֵב אָב אוֹ אֵם יוֹתֵר מִמֶּנִּי אֵינֶנּוּ רָאוּי לִי וְהָאוֹהֵב בֵּן אוֹ בַת יוֹתֵר מִמֶּנִּי אֵינֶנּוּ רָאוּי לִהְיוֹת עִמִּי בְּמַלְכוּת הַשָּׁמַיִם" ("Y el que ame a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí. Y el que ame al hijo o a la hija más que a mí, no es digno de estar conmigo en el reino de los cielos").

Esta declaración constituye hasatá en su forma más pura porque subordina explícitamente el kibud av va-em (כִּבּוּד אָב וָאֵם—"honra de padre y madre"), mandamiento inscrito por el dedo divino en las Lujot HaBrit (לֻחוֹת הַבְּרִית—"Tablas del Pacto") según Shemot 20:12, a lealtad personal hacia el mesit. El Talmud Bavli Kidushin 30b enseña que kibud av va-em constituye uno de los mandamientos cuya recompensa se recibe tanto en este mundo como en el venidero, equiparándolo en gravedad al servicio divino mismo. Cuando el personaje demanda lealtad que supera este mandamiento fundamental, establece funcionalmente su propia autoridad como superior a la autoridad de la Torah, lo cual constituye precisamente la estructura de avodá zará sofisticada que reemplaza el servicio a HaShem con servicio a entidad humana divinizada.

Segunda instancia probatoria: En Daf 22, líneas 4-7, como ya citamos, el personaje establece el principio de mediación obligatoria: "וְכׇל אֲשֶׁר יוֹדֶה בִּי לִפְנֵי הָאֲנָשִׁים אוֹדֶה בּוֹ גַּם אֲנִי לִפְנֵי אָבִי שֶׁבַּשָּׁמַיִם" ("Y todo el que me confiese delante de los hombres, también yo lo confesaré delante de mi Padre que está en los cielos").

Esta formulación establece una cadena soteriológica donde el personaje se inserta como eslabón indispensable entre el ser humano y HaShem. La hodayá (הוֹדָיָה—"confesión/reconocimiento") dirigida al personaje determina su hodayá correspondiente ante el Padre celestial, estableciendo así que el acceso a la gracia divina depende funcionalmente de la mediación del personaje. Esta estructura contradice frontalmente el principio fundamental del monoteísmo bíblico expresado en el Shemá: "שְׁמַע יִשְׂרָאֵל ה' אֱלֹהֵינוּ ה' אֶחָד" (Devarim 6:4—"Escucha Israel, el Eterno nuestro Dios, el Eterno es uno"). El Rambam en Mishné Torá, Hiljot Yesodei HaTorah 1:7, explica que "אֶחָד" ("uno") significa no meramente singularidad numérica sino unicidad absoluta que excluye toda multiplicidad, toda asociación, toda mediación interpuesta entre el ser humano y su Creador.

Tercera instancia probatoria: En Daf 28, líneas 20-25, el personaje justifica su metodología oscurantista declarando: "לָכֶן בִּמְשָׁלִים אֲדַבֵּר אֲלֵיהֶם כִּי לָכֶם נִתַּן לָדַעַת סוֹדוֹת מַלְכוּת הַשָּׁמַיִם וְלָהֶם לֹא נִתָּן... כִּי רוֹאִים הֵם וְלֹא רוֹאִים וְשׁוֹמְעִים הֵם וְלֹא שׁוֹמְעִים" ("Por tanto en parábolas les hablaré, porque a vosotros os fue dado conocer los secretos del reino de los cielos, pero a aquellos no les fue dado... porque viendo ellos no ven, y oyendo no oyen").

Esta confesión explícita de oscurantismo metodológico deliberado invierte radicalmente el modelo profético establecido en la Torah. Los profetas auténticos de Israel—Moshé, Yeshayahu, Yirmiyahu, Yejezkel—hablaban con claridad meridiana, proclamando "Ko amar HaShem" (כֹּה אָמַר ה'—"Así dijo el Eterno") sin ambigüedad hermenéutica. Cuando Yeshayahu 6:9-10 emplea lenguaje similar al que Yeshú cita, el contexto es radicalmente diferente: HaShem envía a Yeshayahu sabiendo que el pueblo, debido a su dureza de corazón preexistente, rechazará el mensaje claro; la opacidad no reside en el mensaje profético sino en la recepción obstinada del pueblo. Yeshú, inversamente, crea deliberadamente la opacidad mediante meshalim que requieren interpretación autorizada que solo él puede proporcionar, estableciendo así una estructura gnóstica donde la salvación depende de acceso privilegiado a conocimiento secreto mediado por su autoridad personal.

El Talmud Yerushalmi Sanhedrín 7:12, como ya explicamos, distingue entre el mesit que habla "belashon gavóah... belashon hakodesh" ("en lenguaje elevado... en lengua sagrada") y el madiaj que habla "belashon namuj... belashon hedyot" ("en lenguaje bajo... en lengua vulgar"). Esta distinción sociolingüística es crucial: el mesit sofisticado no se dirige a las masas incultas mediante demagogia emocional, sino a oyentes educados mediante sofisticación retórica que emplea el registro del lashon hakodesh—hebreo saturado de alusiones bíblicas, ecos midrásicos, y construcciones sintácticas que suenan profético-auténticas mientras transmiten significados heterodoxos. El texto de Du Tillet demuestra que Yeshú domina completamente este registro: cita constantemente la Torah y los Profetas, pero las citas están sistemáticamente descontextualizadas, mutiladas, o reinterpretadas de manera que validan su autoridad personal en lugar de dirigir al pueblo hacia HaShem.

La Mediación Prohibida: Análisis Estructural de la Avodá Zará Sofisticada

La codificación de Rambam en Mishné Torá, Hiljot Avodat Kojavim 1:1, define el pecado idolátrico fundamental no como adoración de ídolos materiales sino como "El pensamiento básico de la idolatría es creer que existe otra deidad además del Eterno". Esta definición conceptual, en lugar de material, permite identificar formas sofisticadas de avodá zará que no emplean estatuas ni templos físicos pero establecen funcionalmente entidades intermedias que determinan acceso a lo divino.

El evangelio de Du Tillet documenta que el personaje Yeshú establece precisamente esta estructura idolátrica sofisticada mediante cuatro operaciones coordinadas que transforman la relación directa entre Israel y HaShem en relación mediada donde el personaje es eslabón indispensable:

Primera operación: Delegación de poderes divinos exclusivos a agentes humanos. En Daf 20, líneas 1-3, el texto registra: "וַיִּתֵּן לָהֶם שִׁלְטוֹן עַל רוּחוֹת טְמֵאוֹת לְגָרֵשׁ אוֹתָם וּלְרַפֵּא כָּל מַחֲלָה וְכָל מַכְאוֹב" ("Y les dio autoridad sobre espíritus impuros para expulsarlos, y para sanar toda enfermedad y todo dolor").

Esta delegación constituye usurpación de atributos que Devarim 32:39 reserva exclusivamente a HaShem: "אֲנִי אָמִית וַאֲחַיֶּה מָחַצְתִּי וַאֲנִי אֶרְפָּא" ("Yo hago morir y Yo hago vivir, Yo hiero y Yo sano"). El texto bíblico enfatiza mediante la repetición del pronombre "אֲנִי" ("Yo") que estos poderes pertenecen exclusiva e inalienablemente a HaShem y no pueden ser delegados a agentes creados. Cuando Yeshú otorga a sus talmidim autoridad para expulsar espíritus y sanar enfermedades, está funcionalmente distribuyendo atributos divinos como si fueran prerrogativas personales que él posee y puede transferir, estableciendo así su propia autoridad como equivalente funcional a la autoridad divina.

Segunda operación: Establecimiento como criterio de juicio escatológico. Aunque el texto específico no aparece en Du Tillet, la tradición sinóptica paralela (Mateo 25:31-46) describe al personaje sentado en kisei hakavod (כִּסֵּא הַכָּבוֹד—"trono de gloria"), separando las naciones como pastor separa ovejas de cabras, determinando destino eterno basado en cómo trataron a "mis hermanos más pequeños".

Esta pretensión de juicio universal contradice Tehilim 96:13: "לִפְנֵי ה' כִּי בָא כִּי בָא לִשְׁפֹּט הָאָרֶץ" ("Delante del Eterno, porque viene, porque viene a juzgar la tierra"). El juicio pertenece exclusivamente a HaShem; ningún ser humano puede arrogarse la prerrogativa de determinar destino eterno basado en lealtad hacia su propia persona. La estructura donde el personaje se establece como juez escatológico que recompensa a quienes lo sirvieron y castiga a quienes lo rechazaron constituye precisamente la operación idolátrica que transforma a entidad humana en objeto de servicio religioso que determina salvación.

Tercera operación: Inversión de jerarquía halájica mediante subordinación de mitzvot a lealtad personal. Ya citamos Daf 22, líneas 11-14, donde el amor a padres e hijos debe subordinarse a amor al personaje. Pero esta inversión aparece repetidamente en el texto evangelio. En Daf 26, cuando los perushim (פְּרוּשִׁים—"fariseos") cuestionan por qué sus discípulos no ayunan, el personaje responde estableciendo su presencia como factor que suspende obligaciones rituales: mientras el jatan (חָתָן—"novio"—metáfora que se aplica a sí mismo) está presente, el ayuno es inapropiado.

Esta lógica establece que la presencia del personaje modifica las obligaciones halájicas establecidas, lo cual constituye pretensión de autoridad legislativa que la Torah reserva exclusivamente a HaShem. Vaicrá 27:34 concluye el libro con "אֵלֶּה הַמִּצְוֹת אֲשֶׁר צִוָּה ה' אֶת מֹשֶׁה אֶל בְּנֵי יִשְׂרָאֵל" ("Estos son los mandamientos que el Eterno ordenó a Moshé para los hijos de Israel"), estableciendo que el corpus legislativo está completo y cerrado en la revelación sinaítica transmitida por Moshé. Devarim 4:2 prohíbe explícitamente: "לֹא תֹסִפוּ עַל הַדָּבָר אֲשֶׁר אָנֹכִי מְצַוֶּה אֶתְכֶם וְלֹא תִגְרְעוּ מִמֶּנּוּ" ("No añadirán a la palabra que yo les ordeno, ni disminuirán de ella"). Cuando el personaje establece su autoridad como factor que modifica aplicación de mitzvot, está funcionalmente añadiendo a la Torah mediante creación de excepciones no autorizadas por el texto revelado.

Cuarta operación: Intercesión en la relación Israel-HaShem mediante confesión mediada. La estructura de Daf 22, líneas 4-7, ya analizada, establece cadena donde confesión del personaje ante los hombres determina su confesión correspondiente ante el Padre celestial. Esta cadena soteriológica introduce mediación obligatoria en la relación que la Torah establece como directa e inmediata.

El principio fundamental del brit (בְּרִית—"pacto") sinaítico es que Israel como pueblo tiene acceso directo a HaShem sin mediadores humanos. Shemot 19:6 declara "וְאַתֶּם תִּהְיוּ לִי מַמְלֶכֶת כֹּהֲנִים וְגוֹי קָדוֹשׁ" ("Y vosotros seréis para Mí reino de sacerdotes y nación santa"). El término "mamléjet cohanim" (מַמְלֶכֶת כֹּהֲנִים—"reino de sacerdotes") implica que todo Israel posee acceso sacerdotal directo a HaShem, sin necesidad de clase mediadora privilegiada. Cuando el personaje establece su confesión como condición para confesión divina, está insertándose como cohen gadol (כֹּהֵן גָּדוֹל—"sumo sacerdote") permanente e indispensable cuya mediación determina quién accede a favor divino y quién no, lo cual contradice la estructura democrática-sacerdotal del brit israelita.

La Hechicería y las Señales Satánicas: El Kishuf como Componente de la Hasatá

El Talmud Bavli Sanhedrín 43a preserva el veredicto histórico sobre el personaje con precisión lacónica:

"בְּעֶרֶב פֶּסַח תָּלוּ אֶת יֵשׁוּ... וְהַכָּרוֹז יוֹצֵא לְפָנָיו אַרְבָּעִים יוֹם יֵשׁוּ יוֹצֵא לִסָּקֵל עַל שֶׁכִּשֵּׁף וְהֵסִית וְהִדִּיחַ אֶת יִשְׂרָאֵל" ("En la víspera de Pesaj colgaron a Yeshú... y el heraldo salía delante de él cuarenta días: 'Yeshú sale para ser lapidado porque practicó hechicería, incitó y desvió a Israel'").

Esta formulación talmúdica identifica tres cargos coordinados que operan simultáneamente: kishuf (כִּשּׁוּף—"hechicería"), hasatá (הֲסָתָה—"incitación"), y hadajá (הַדָּחָה—"desviación"). Estos tres cargos no son escalones progresivos sino componentes simultáneos de la operación del mesit de forma elevada. El kishuf no designa meramente trucos mágicos sino específicamente lo que el Sefer Jasidim 591 describe como operación mediante otot (אוֹתוֹת—"señales") falsas cuyo cumplimiento aparente es facilitado por agencia satánica para establecer sistema permanente de seducción.

El mecanismo, según Sefer Jasidim, opera así: El mateh (מַטֵּה—"adivinador"—categoría específica del mesit que opera mediante señales) proclama públicamente una ot (אוֹת—"señal") específica y verificable. Luego, el Satán (שָׂטָן), percibiendo la oportunidad de seducir mediante confirmación falsa, cumple la señal proclamada, estableciendo así en la mente de los observadores la convicción de que el mateh posee poderes sobrenaturales auténticos. Esta convicción perpetúa el sistema de avodá zará porque los seducidos confían en futuras proclamaciones del mateh basándose en el cumplimiento satánico de la señal anterior.

El evangelio de Du Tillet preserva exactamente esta estructura en Daf 70, líneas 10-12, donde el personaje proclama: "בְּתוֹךְ שְׁלֹשָׁה יָמִים אַחֲרֵי מוֹתִי אָקוּם" ("Dentro de tres días después de mi muerte me levantaré"). Esta es la proclamación de la ot—señal específica, temporalmente delimitada, públicamente verificable. Según la narrativa evangelio posterior, esta "resurrección" supuestamente ocurrió, estableciendo así el cumplimiento de la señal que perpetúa creencia en naturaleza sobrenatural del personaje.

La Torah en Devarim 13:2-4 anticipa precisamente este escenario con claridad profética: "כִּי יָקוּם בְּקִרְבְּךָ נָבִיא אוֹ חֹלֵם חֲלוֹם וְנָתַן אֵלֶיךָ אוֹת אוֹ מוֹפֵת. וּבָא הָאוֹת וְהַמּוֹפֵת אֲשֶׁר דִּבֶּר אֵלֶיךָ לֵאמֹר נֵלְכָה אַחֲרֵי אֱלֹהִים אֲחֵרִים... לֹא תִשְׁמַע אֶל דִּבְרֵי הַנָּבִיא הַהוּא" ("Si se levantare en medio de ti profeta o soñador de sueños, y te diere señal o prodigio, y se cumpliere la señal o prodigio de que te habló, diciendo: 'Vayamos en pos de dioses ajenos'... no escucharás las palabras de ese profeta").

La advertencia es específica y devastadora: incluso si la señal se cumple, si las enseñanzas fundamentales del profeta desvían del servicio exclusivo a HaShem, el profeta debe ser rechazado y ejecutado. El cumplimiento de la señal no valida al profeta; por el contrario, el cumplimiento de señal proclamada por quien enseña avodá zará constituye evidencia de kishuf—operación satánica que produce confirmación falsa para perpetuar seducción.

El Rambam en Mishné Torá, Hiljot Yesodei HaTorah 8:1-3, codifica esta halajá con precisión: Incluso si el profeta produce otot u-moftim (אוֹתוֹת וּמוֹפְתִים—"señales y prodigios") que suspenden temporalmente leyes naturales, si sus enseñanzas contradicen la Torah revelada a Moshé en el Sinai, el profeta es navi sheker (נָבִיא שֶׁקֶר—"profeta falso") que debe ser ejecutado por jének (חֶנֶק—"estrangulamiento") si es profeta ordinario, o por sekilá (סְקִילָה—"lapidación") si es mesit u’madaj que incita hacia avodá zará.

La Transgresión de Halajot Pesaj: Evidencia Forense de Negligencia Torah

Du Tillet preserva una evidencia temporal particularmente reveladora que confirma la precisión del veredicto talmúdico. En Daf 71, líneas 1-2, el texto registra: "בְּעֶרֶב פֶּסַח תְּלוּהוּ" ("En la víspera de Pesaj lo colgaron"). Esta precisión temporal—ejecución específicamente en erev Pesaj (עֶרֶב פֶּסַח"víspera de Pesaj," 14 de Nisán)—carga significación halájica múltiple que el comentario rabínico debe explicitar.

El Talmud Bavli Pesajim 53b enseña que la ejecución en erev Pesaj tenía propósito pedagógico deliberado: "kedei sheyhé zikaron ledorot" (כְּדֵי שֶׁיְּהֵא זִכָּרוֹן לְדוֹרוֹת—"para que sea recordatorio para las generaciones"). La festividad de Pesaj conmemora la liberación de Israel de esclavitud egipcia y el establecimiento del brit sinaítico; ejecutar al mesit precisamente en víspera de Pesaj establece contraste dramático entre la Torah auténtica revelada en el Sinai y la falsificación seductora que el mesit propaga.

Pero la cronología evangelio crea problema halájico inquietante que revela negligencia fundamental respecto a la Torah. Si el personaje fue ejecutado en erev Pesaj después de la sha'á shishit (שָׁעָה שִׁשִּׁית—"sexta hora," mediodía), entonces el proceso judicial, los testimonios, el traslado al lugar de ejecución, y la ejecución misma ocurrieron durante horas cuando la halajá de Pesaj requería máxima observancia. El Talmud Bavli Pesajim 5a establece que desde la sexta hora de 14 de Nisán comienza la prohibición de jametz (חָמֵץ—"leudado") y todo Israel debe dedicarse a preparativos de korban Pesaj (קָרְבָּן פֶּסַח—"sacrificio pascual") y el seder nocturno.

Más perturbador aún: el evangelio de Du Tillet, en su narrativa de la "última cena" (Daf 69-70), crea ambigüedad deliberada sobre si el evento fue seder auténtico con matzá (מַצָּה—"pan ázimo") y berajot (בְּרָכוֹת—"bendiciones") halájicamente apropiadas, o si fue comida ordinaria con jametz durante horas prohibidas. Esta ambigüedad no es accidental ni inocente. Como advierte el Talmud Bavli Pesajim 112b: "Kol hame'abber zemanim shel mitzvot" (כָּל הַמְעַבֵּר זְמַנִּים שֶׁל מִצְווֹת—"Todo el que transgrede los tiempos de los mandamientos")—quien deliberadamente oscurece cronología de eventos rituales para evitar escrutinio halájico demuestra comprensión de que esos eventos no resistirían tal escrutinio.

Si el personaje fue verdadero rav (רַב—"maestro") de Israel que comprendía halajot Pesaj, habría asegurado que todos los eventos—su "última cena," el proceso judicial subsecuente, todo—ocurrieran en conformidad escrupulosa con las restricciones temporales de erev Pesaj. La ambigüedad cronológica del texto evangelio sugiere que o bien el personaje no comprendía halajot fundamentales de Pesaj (lo cual descalificaría su pretensión de ser moreh [מוֹרֶה—"maestro"] autoritativo de Torah), o bien deliberadamente las violó (lo cual constituiría jilul HaShem [חִלּוּל הַשֵּׁם—"profanación del Nombre"] capital).

Los Procedimientos Extraordinarios: Hakmana, Suspensión de Hatráa, y Ejecución sin Defensa

El Talmud Bavli Sanhedrín 29a establece la regla única que define jurídicamente al mesit: "Ein to'anin lamesit" (אֵין טוֹעֲנִים לַמֵּסִית—"no se argumenta en favor del mesit"). Esta suspensión del principio de favor rei que obliga al tribunal en todos los demás casos capitales a buscar argumentos exculpatorios incluso si el acusado no los presenta, refleja la comprensión rabínica de que el mesit representa amenaza existencial al brit que constituye a Israel como pueblo.

La razón, según explica el Talmud inmediatamente después citando Devarim 13:9, es que la Torah misma ordena: "לֹא תַחְמֹל וְלֹא תְכַסֶּה עָלָיו" ("No te compadecerás de él ni lo encubrirás"). Rabi Shmuel bar Najmán en nombre de Rabi Yonatán deriva esta halajá del najash hakadmoni (נָחָשׁ הַקַּדְמוֹנִי—"serpiente primordial") del Gan Eden: "Harbé te'anot hayu lo lanajash lit'on veló ta'an" (הַרְבֵּה טְעָנוֹת הָיוּ לוֹ לְנָחָשׁ לִטְעוֹן וְלֹא טָעַן—"Muchos argumentos tenía la serpiente para alegar y no alegó"). HaShem no permitió al najash presentar defensa porque su función como mesit primordial—seduciendo a Javá hacia transgresión mediante promesa de "vihyitem k-Elokim" (וִהְיִיתֶם כֵּאלֹהִים"y seréis como dioses," Bereshit 3:5)—constituía crimen tan fundamental que ninguna defensa podía mitigarlo.

El manuscrito de Du Tillet, cuando es leído en conjunción con Sanhedrín 43a, demuestra que el personaje fue juzgado conforme a estos procedimientos extraordinarios que la halajá reserva exclusivamente para mesitim:

Primero: Se cumplió el procedimiento de hakmana (הַכְמָנָה—"emboscada testimonial"). Según Mishná Sanhedrín 7:10 y Tosefta Sanhedrín 10:11, cuando se sospecha que alguien es mesit, el tribunal prepara un escenario donde el mesiato (el individuo que fue incitado) simula receptividad a las enseñanzas desviadas del mesit, mientras testigos ocultos se esconden tras una mejitzá (מְחִצָּה—"partición") desde donde pueden ver y escuchar. El mesiato dice al mesit: "Emor má she'amarta li beyijud" (אֱמֹר מָה שֶׁאָמַרְתָּ לִי בְּיִחוּד—"Di lo que me dijiste en privado"). Si el mesit reitera su incitación, los testigos emergen y su testimonio es suficiente para condena capital sin necesidad de hatráa (הַתְרָאָה—"advertencia previa").

Este procedimiento, que en cualquier otro contexto constituiría atrapamiento inadmisible que invalidaría el testimonio, se permite únicamente para mesitim porque la Torah misma en Devarim 13:7 describe la hasatá como ocurriendo "baseter" (בַּסֵּתֶר—"en secreto"). El Sifrei comenta: "Melamed she'ein omrim divréhem ela baseter" (מְלַמֵּד שֶׁאֵין אוֹמְרִים דִּבְרֵיהֶם אֶלָּא בַּסֵּתֶר"enseña que solo dicen sus palabras en secreto"). Dado que el crimen del mesit es inherentemente clandestino, la halajá debe crear mecanismo extraordinario para capturar evidencia.

El evangelio de Du Tillet, aunque no preserva detalles explícitos de hakmana, registra en Daf 71 que hubo edim (עֵדִים—"testigos") cuyo testimonio fue determinante. La tradición sinóptica paralela menciona que uno de los talmidim cercanos del personaje lo entregó a las autoridades, lo cual es consistente con el procedimiento de hakmana donde alguien del círculo íntimo simula lealtad para provocar reiteración de hasatá ante testigos válidos.

Segundo: Se suspendió la exigencia de hatráa (הַתְרָאָה—"advertencia previa"). Normalmente, antes de ejecutar pena capital, el tribunal debe advertir explícitamente al acusado: "Héi yode'a she'mitzvá zo asur ve'javáv alehá missát bet din pelonit" (הֱוֵי יוֹדֵעַ שֶׁמִּצְוָה זוֹ אָסוּר וְחַיָּב עָלֶיהָ מִשַּׂת בֵּית דִּין פְּלוֹנִית—"Sé consciente que este mandamiento está prohibido y conlleva tal pena capital"). El Rambam en Mishné Torá, Hiljot Sanhedrín 12:2, establece que hatráa es condición absoluta para ejecución excepto en dos casos: mesit y edim zomemim (עֵדִים זוֹמְמִים—"testigos confabuladores").

La razón de la excepción para mesit, según explica el Rambam, es que quien conoce la Torah suficientemente para incitar hacia avodá zará mediante argumentos sofisticados que emplean citaciones bíblicas y razonamiento teológico, necesariamente conoce que la incitación está prohibida y conlleva pena capital. Su mismo conocimiento que le permite ejecutar hasatá sofisticada constituye evidencia de que comprende la gravedad de su transgresión.

El personaje en Du Tillet demuestra repetidamente conocimiento profundo de Torah: cita constantemente TaNa"J (תַּנַ"ךְ—acrónimo de Torah, Nevi'im, Ketuvim), discute con perushim y soferim (סוֹפְרִים—"escribas") sobre interpretación halájica, emplea terminología rabínica sofisticada. Este conocimiento demostrado hace la hatráa superflua: quien puede citar Yeshayahu, discutir sobre Shabat, y emplear meshalim complejos, ciertamente comprende que establecerse como mediador obligatorio entre Israel y HaShem constituye avodá zará capital.

Tercero: Se rechazó cualquier defensa que el personaje pudiera presentar conforme el principio "ein to'anin lamesit". Las palabras que Du Tillet preserva en Daf 71, línea 2—donde el pueblo declara "דָּמוֹ עָלֵינוּ וְעַל בָּנֵינוּ" ("su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos")—no representan, como la hermenéutica cristiana lo malinterpreta, auto-maldición irracional de pueblo deicida. Representan reconocimiento público y solemne de que la ejecución era halájicamente legítima conforme Devarim 13:9-10: "לֹא תַחְמֹל וְלֹא תְכַסֶּה עָלָיו... וְרָגַמְתָּ בָאֲבָנִים וָמֵת" ("No te compadecerás de él ni lo encubrirás... y lo apedrearás con piedras y morirá").

La fórmula "damo alénu" (דָּמוֹ עָלֵינוּ—"su sangre sobre nosotros") constituye kabalat ajrayut (קַבָּלַת אַחֲרָיוּת—"aceptación de responsabilidad") pública de que el tribunal actuó conforme halajá y el pueblo entero respalda el veredicto. No es maldición sino vidui tzibur (וִדּוּי צִבּוּר—"confesión comunitaria") de que la justicia fue ejecutada correctamente conforme Torah.

Conclusión de esta Sección: La Convergencia Perfecta entre Texto y Halajá

Los tres marcos legales que definen la culpabilidad capital bajo la halajá del mesit se satisfacen completamente cuando se aplican al personaje preservado por Du Tillet:

Primero, el criterio de inducción hacia avodá zará: Se establece a sí mismo como objeto de confesión, devoción, y lealtad que determina salvación. Aunque no ordena adoración literal a ídolos materiales, constituye funcionalmente una nueva deidad—una avodá zará sofisticada que reemplaza el monoteísmo puro de "Shemá Yisrael" con un sistema donde su mediación es indispensable.

Segundo, el criterio de operación mediante seducción retórica sofisticada: Domina completamente el registro lingüístico sagrado, la hermenéutica bíblica, la construcción de argumentos teológicos. Pero emplea estos recursos no para acercar al pueblo a HaShem sino para oscurecer deliberadamente, crear círculos de iniciados, dividir al pueblo entre los que "tienen" y los que "no tienen" entendimiento espiritual. Este es el lenguaje elevado del mesit cultivado, no del profeta auténtico que habla claro.

Tercero, el criterio de perpetuación mediante señales adivinatorias: Proclama públicamente una resurrección en tres días como verificación de autoridad sobrenatural. El supuesto cumplimiento de esta señal—aún cuando es atribuible a operación satánica más que a poder divino genuino—establece un sistema donde sus seguidores creerán perpetuamente en su naturaleza sobrenatural, efectivamente desviados del monoteísmo puro de la Torah.

El manuscrito de Du Tillet, cuando se lee sin presupuestos apologéticos, se convierte en documento forense de la aplicación correcta de la halajá del mesit. Cada crítica polémica preservada en el texto evangelio—cada "pregunta" que los JaZa”L plantean—representa la aplicación sistemática de los criterios establecidos en Devarim 13 y codificados en la jurisprudencia talmúdica y medieval. El veredicto de Sanhedrín 43a permanece válido porque el texto sobre el cual se basó ese veredicto, ahora preservado en Du Tillet, confirma su precisión.

Nuestra refutación no es meramente un conjunto de regulaciones jurídicas arcaicas. Es la aplicación de principios eternos sobre protección del monoteísmo de Israel contra la seducción idolátrica sofisticada que puede presentarse bajo apariencia de verdad profética, sabiduría legal, y autoridad espiritual. El Evangelio de Mateo Hebreo de Du Tillet se revela, bajo análisis filológico riguroso y aplicación de halajá precisa, como documento exacto de esta seducción y de su refutación correcta conforme a Torah:


Capítulo 1 פרק א


La Genealogía Maldita de Yeshú. 

Capítulo 2

פרק ב


La farsa de las profecías sobre Yeshú

Capítulo 3 פרק ג


Confesión falsa de un impostor

Capítulo 4 פרק ד


Satán rechaza la Torah... que Yeshú anula


Capítulo 5 

פרק ה


"No anulo la Torah" + 35 violaciones = mentira evidente

Capítulo 6 פרק ו


Las plegarias heréticas de Yeshú que destruyen a Israel


Capítulo 7 פרק ז


El juez que acusa de juzgar, la hipocresía de Yeshu.


Capítulo 8 פרק ח


Milagros sin autoridad: violación de Shabat


Capítulo 9 פרק ט


Perdona pecados: solo Hashem perdona pecados.

Capítulo 10 פרק י


Yeshú recluta apóstatas para anular Israel

Capítulo 11 פרק י״א


Ni Elías, ni profeta, ni nada: puro engaño


Capítulo 12 

פרק י״ב


Profanador de Shabat que defiende la profanación

Capítulo 13 פרק י״ג


Parábolas para engañar, no revelar Torah


Capítulo 14 

פרק י״ד


Ejecución de Yojanan HaAvud: castigo divino por seguir a Yeshú

Capítulo 15 

פרק ט״ו


La Expresión que prueba que Yeshú no era judío: בתורתכם

Capítulo 16 פרק ט״ז

Revelaciones falsas: Kefa y la piedra de tropiezo


Capítulo 17 

פרק י״ז


Transfiguración idólatra

Capítulo 18 

פרק י״ח


Niños vs. sabios: infantilización de Israel

Capítulo 19 

פרק י״ט


Divorcio modificado: Yeshú anula la Torah de Moshe

Capítulo 20 פרק כ


Justicia invertida: pago desigual


Capítulo 21 פרק כ״א


Teatro mesiánico fracasado


Capítulo 22 

פרק כ״ב


Yeshú como el representante del Cesar

Capítulo 23 פרק כ״ג


¡Yeshú condena la cátedra de Moshe como hipócrita mientras la reemplaza con su propia blasfemia!


Capítulo 24 פרק כ״ד


Yeshú es la señal fallida


Capítulo 25 פרק כ״ה


 Yeshú como usurpador en el Trono Blanco

Capítulo 26 פרק כ״ו


Traicionado en la noche: el "rey" termina en mazmorra


Capítulo 27 פרק כ״ז


Yeshú colgado bajo maldición de Torah (Devarim 21:23): ¡maldito!

Capítulo 28

 פרק כ״ח


Resurrección sin testigos válidos: fraude contra la Halajá