10/18/2017

Yeshayah 7:14: La opinión judeo-cristiana vs judíos mesianicos

BS"D

La Inscripción Hebrea alude presumiblemente a la primera Ciudad Judeocristiana en la región de Kursi, en la Era Bizantina (S. V) en Israel. 

Revisando recientemente las fuentes de los judeo-cristianos del texto encontrado por el Prof. Shlomoh Pines z”l: היהודים-הנוצרים במאות הראשונות של הנצרות על פי מקור חדש LOS JUDEO-CRISTIANOS DE LOS SIGLOS TEMPRANOS DEL CRISTIANISMO, SEGÚN UNA NUEVA FUENTE. Di con Epifanius de Salamis (370 Era Vulgar), más conocido por Epifanio, fue obispo y escritor bizantino, considerado como Padre de la Iglesia y defensor de la ortodoxia contra aquellas enseñanzas consideradas como heréticas. Su obra más importante es el Panarión o “Caja de medicinas contra todas las herejías”, en la que describe a más de ochenta sectas cristianas de su época. Epifanio en su estudio a gran parte de las herejías cristianas como los gnósticos y los judeo-cristianos (nazarenos. ebionitas, enkratitas y otros), destaca un punto importante que puede ser de relevancia para aquellos que buscan al “Jesús Histórico” o el “Jesús Judíos” despojado de los dogmas cristianos.  

Características de los principales grupos judeo-cristianos descritos por Epifano.

  1. Nazarenos: Se avergonzaban de ser llamados cristianos y optaron por llamarse nazarenos o yashaitas (II:29:1), ellos creían que Yeshu rechazó ser un monarca judío por lo que dice el Evangelio de Juan (6:15; 11:29:54) así como afirman que Yeshu no cumplío su rol de rey-Mesías (II:29:5) Ya’acov o Jacobo el hermano de Yeshu es hijo de Yosef y  María, así como fue el primer consejero (ἐπισκόπου πρώτου-היועץ הראשון) en la antigua comunidad de Yeshu (II:29:3) ellos celebraron la fiesta de Pesaj (II:29:3), ellos estaban apegados a la Torah y a la circunsición (II:29:5) deformarón el nombre de Yeshu: Ἰησοῦς ὁ Ναζωραῖος (Iisoús o Nazoraíos: Jesús el Nazoriano: ישו הנזאוראי) por el de Ἰησοῦς Ναζαρὲτ (Iisoús Nazarét: Jesús de Nazaret:ישו הנזיראי) y de tal nombre dereivaron el nombre de Νασαραίους (Nasaraíous: נצראיוז / נזורים) (II:29:6) Acusaban a Pablo de Tarso con los epiteros de ‘hombre pestilente’, ‘pervertidor del pueblo’ (II:29:7) Utilizan el Tana”j (Biblia Hebrea), y no rechazarón ninguna de sus secciones (II:29:5) estan versados en el idioma hebreo (II:29:5) se oponen a los judíos porque no aceptaron a Yeshu como un Mesías (II:29:6) la únicación geografica de estos sectarios se encuentra en Beroea (la actual Alepo, Siria) así como en Jordania, lugar donde surgió tal secta:מכאן נולדה  הכת הנזרית (II:29:7) son considerados por otros judíos como herejes, los cuales son incluidos en una supuesta Amidah en la que se leía: “Dios maldiga a los nazarenos-ה מקלל את הנזורים” (II:29:9) Tienen el Evangelio según Mateo en su totalidad en hebreo (II:29:9)
  2. Ebionitas: Surgieron de la secta de los nazarenos (II:30:1) hicieron un sincretismo de los esenios y los samaritasnos con las corrientes cristianas de los nazarenos, los nazoraios, cerintianos, carpocratianos (II:30:2) tenían adhesión a la ley del judaísmo del sábado, la circuncisión y todas las demás observancias judías y samaritanas. (II:30:5) no podían tener contacto físico con los goim porque les impurificaban (II:30:5) después de tener relaciones sexuales tenían que sumergirse en agua, en ríos o en mares (II:30:5) prohibieron el celibato: אוסרת על פרישות (II:30:6) eran originarios de Jerusalem, posteriormente se ubicaron en Perea (Jordanía), así como en Arabia (II:30:7) afirmaron que Adam estuvo a la altura de ser un Mesías porque estuvo más próximo a Di’s, así como dicen que Yeshu fue Mesías hasta que el espíritu se asentó en Yeshu, no antes (II:30:3:3) únicamente utilizan el Evangelio de Mateo en Hebreo o el Evangelio de los Hebreos (II:30:3:7) Tradujeron el Evangelio de Juan y los Hechos de los Apóstoles del griego al hebreo en la ciudad de Tiberias, tales obras las utilizarón para convertir judíos a su secta (II:30:3:8) Uno de sus líderes era un pro-romano un tal Josefo de Tiberias- יוספוס מטבריה, nacido durante la vejez del emperador Constantino, quien construyó iglesias en Tiberias, Diocaesarea, y Capernaum, el cual supuestamente fue ajusticiado por la comunidad judía por tal acción (II:30:4:1) practicaban actos orgiásticos, así como practicaban la hechicería (II:30:7:1) utilizaban los baños romanos de Gadara como lugares de frecuencia sectaria (II:30:7:2) tenían una regla de no tener gentiles entre ellos, la cual se observó especialmente en Tiberias, Diocésaréia, Seforis, Nazaret y Capernaum. (II:30:11:10) Por decreto imperial, a los ebionitas se les ordenó la construcción de una de sus Iglesias en Tiberías el cual anteriormente era un Adrianeum, el cual fue boicoteado con fuego por la comunidad judía (II:30:12:2) utilizaban la cruz con agua para bendecir sus lugares de culto (II:30:12:5) En su versión conservada del Evangelio Hebreo de Mateo difiere del actual Evangelio de Mateo (II:30:13:6-14:5), Utilizaron un libro llamado Viajes de Pedro de Clemente, (II:30:15:1) Exaltaron a Eliyah, David Shimshón y todos los profetas (II:30:15:1), así como reconocieron a Abraham, Isaac y Jacob, Moisés y Aarón, y Yehoshua Bin-Nun (II:30:18:4) Eran vegetarianos (II:30:15:3), dicen que Yeshu abolió los sacrificios del Beit HaMikdash (Templo), conforme a una declaración de Yeshu en su evangelio la cual decía: “He venido a abolir los sacrificios, y si no cesáis del sacrificio, la ira no cesará de vosotros” (Clem. Hom. 2.44.2; 3.26.3; 3.45.1-2; 56.4) (II:30:16:2), aceptan de forma partes de la Torah ya que creían que Yeshu las había sustituido al afirmar: ¿Qué necesidad tengo de leer lo que está en la Ley, cuando el Evangelio ha llegado?-מה אני צריך לקרוא את מה שיש בחוק, כאשר הבשורה באה" (II:30:18:7) utilizaron otra versión de los Hechos de los Apóstoles, así como utilizan un libro llamado las Ascensiones de Ya’acov-עלי יעקב (II:30:16:6), también (como los nazarenos) acusan a Pablo no solo de ser un ‘hombre pestilente’, ‘pervertidor del pueblo’ sino también de ser descendiente de un griego, un griego “e hijo de madre griega y padre griego, pero que había subido a Jerusalén, permanecido allí por un tiempo, deseaba casarse con una hija del sumo sacerdote, y por lo tanto se había convertido en prosélito y había sido circuncidado. Pero como aún no podía casarse con esa clase de chicas, se enojó y escribió contra la circuncisión, y contra el sábado y la legislación” (II:30:16:8) la actividad misionera se enfocó en Nabataea y Banias, Moabitis y Cocabe en Bashanitis más allá de Adrai, también en Chipre, y fracasaron en “judaizar” Asia Menor y Roma (II:30:18:1) sus matrimonios se hacían en temprana edad (II:30:18:2), en su organización tenían ancianos, jefes de sinagogas, (II:30:18:2), permitan la ley del divorcio hasta siete veces (II:30:18:3).
  3. Literatura judeo-cristiana: Para interpretar el testimonio de los Padres y evaluar su interés, al investigador le gustaría disponer de escritos judeocristianos, a fin de poder emitir libremente un juicio sobre su pensamiento y su fe. Ahora bien, la literatura de que disponemos es poco abundante. Algunos fragmentos evangélicos judeocristianos nos han llegado sobre todo a través de citas patrísticas. Los investigadores han reconocido a través de estas citas tres evangelios que han sido llamados: Evangelio de los nazoreos, Evangelio de los ebionitas y Evangelio de los Hebreos. A estos testimonios tan parciales podemos añadir la literatura pseudo-clementina: los Reconocimientos y las Homilías, sin olvidar algunos otros documentos, especialmente la Carta de Clemente a Santiago. Los Reconocimientos y las Homilías beben de un mismo documento, llamado por los críticos «Escrito de base», fechado entre los años 220 y 260. este «Escrito de base» utiliza fuentes que le relacionan con el judeocristianismo. Entre estas fuentes, los Kerigmas de Pedro, un escrito de los años 200, y sobre todo un texto que se encuentra en los Reconocimientos 1,27-71. Esta segunda fuente está fechada en la segunda mitad del siglo II. Algunos textos son conocidos solamente por una mención, por ejemplo los Grados de Santiago, que cita Epifanio (Panarion 30,16,6-7). Otros, como las Odas de Salomón, han sido relacionados por los críticos con la literatura judeocristiana, pero las opiniones son tan diversas que rehusamos considerarlas como testigos seguros del universo judeocristiano.
  4. Las aportaciones de la arqueología: Siempre es fructífero confrontar los textos con las observaciones hechas con ocasión de excavaciones arqueológicas. Para nuestra investigación, la situación es difícil, pues el material que podría proceder de ambientes judeocristianos, y por tanto ser útil para el conocimiento de éstos, ha sido objeto de interpretaciones diversas y apasionadas. ¿Poseemos huellas arqueológicas procedentes de los judeocristianos? A una pregunta aparentemente técnica se espera una respuesta clara. Pero no sucede así. En efecto, es difícil identificar documentos epigráficos o arqueológicos de este antiguo período como paganos, judíos, cristianos en el sentido amplio o judeocristianos. Los franciscanos de la Custodia de Tierra Santa han intentado poner de relieve documentos arqueológicos o epigráficos judeocristianos. Pero su entusiasmo no ha sido compartido por todos. La controversia procede de la dificultad de definir lo que podrían ser documentos epigráficos o arqueológicos propiamente judeocristianos. La dificultad se debe al hecho de que es solamente a partir de Constantino, en el siglo IV, cuando se encuentran datos arqueológicos característicos del cristianismo. Simon Claude Mimouni ha reunido un importante material (Le judéo-christianisme ancien. París, 1998, pp. 317-452). Expone con precisión los puntos de vista de los protagonistas, emite juicios prudentes y advierte especialmente contra los trabajos que determinan de entrada los símbolos característicos del judeocristianismo y después los encuentran en los documentos estudiados. Apoyándose en textos de Eusebio y de Jerónimo, y por el hecho de que debió de haber una memoria judeocristiana (especialmente en Jerusalén entre finales del siglo I y el siglo IV), observa: «Nada se opone a que las tres grutas –de la Natividad en Belén, de la Pasión en Jerusalén y de la Ascensión en el monte de los Olivos– hayan servido, en una determinada época, de santuarios a los judeocristianos». Conviene fijarse en la prudente formulación. Es aún más circunspecto cuando menciona la existencia de una eventual sinagoga judeocristiana en el monte Sión. Por el contrario, parece verosímil que en el siglo III hubo una sinagoga judeocristiana en Nazaret. En cuanto a la llamada casa de Pedro en Cafarnaún, no hay lugar para oponerse a la idea de que esta casa haya sido ocupada por una comunidad judeocristiana y haya sido objeto de culto hasta comienzos del siglo IV. En cuanto a las necrópolis valoradas por los franciscanos, sólo algunos osarios, en el mejor de los casos, podrían dar testimonio de una presencia judeocristiana. Por lo que respecta a los amuletos, es mejor no tomar en cuenta un material cuya identificación «religiosa» es prácticamente imposible

Como hemos visto, estos dos principales grupos judeo-cristianos del siglo II de la Era Vulgar difieren enormemente de los actuales grupos mesiánicos los cuales son una Quasi Latin version secundum Protestantium Christianam. Regresando al tema de estos sectarios del siglo II, otro detalle que sobresale en la obra de Panarión es sobre la interpretación que ellos daban sobre un pasaje de los profetas, un texto clave en el Evangelio de Mateo, a saber era Isaías 7:14.

Para el cristianismo, Mateo desempeñó un papel vital para la teología cristiana y el desarrollo del dogma cristiano como base exegética y defensa de la divinidad de Yeshu por medio de la encarnación. Que Yeshu es el “Mesías” por el motivo de: conceptus est de Spiritu Sancto, y natus ex Maria Virgine.. Fue discutido por medio de lo que aparece en el Evangelio de Mateo 1:18-24 e Isaías / Yeshayah 7:14 y era parte integral de la afirmación de que Di”s había venido a morar entre la humanidad en la persona de Yesh”u de Nazaret (Jalilah). Por supuesto, los cristianos podían defender la creencia en la divinidad de Yeshu sin el Evangelio de Mateo, por ejemplo, al referirse al prólogo de Juan, o el Salmo 110, pero fue en particular el relato de la natividad del evangelista de Yeshu (Mateo 1:1-2:23), defienden la identificación de Yeshu como el Imanu’el de Isaías, que fue fundamental en la conceptualización de la identidad de Yeshu.
De hecho, Mateo es el único autor del Nuevo Testamento que vinculó el texto de la Septuaginta de Isaías 7:14, “la virgen” (παρθένος) tendrá un hijo”, con el nacimiento de Yeshu, hizo que Mateo 1: 22-23 sea aún más importante desde el punto de vista cristológico para los cristianos. En conjunción con Mateo 28:20, el motivo de "Dios con nosotros" es el soporte del evangelio completo. Mateo es también el único autor del evangelio que explícitamente mantiene el nacimiento virginal, ver Mateo: 18,20,23 y esp.25. Lucas implica el nacimiento virginal, pero no es tan explícito al respecto, cfr. Lucas 1: 34-35. Este motivo, entonces, da forma inicial a la cristología de Mateo, resumida aquí por Jack Kingsbury:
Mateo está igualmente decidido a mostrar que el hijo de María puede ser llamado el Hijo de Dios: Él es concebido por el Espíritu Santo (mencionado dos veces: 1: 18,20);No es el producto de la unión de ningún hombre con María (cf.1: 18,20,24) Porque es una "virgen" cuando porque lo lleva (1:23) Y José, por su parte, se abstiene escrupulosamente de tener relaciones maritales con ella hasta después de que ella ha tenido a su hijo (1:25); Su misión es salvar a su pueblo de sus pecados (1:21); Y es dios mismo, aunque a través del profeta (1:22), es él que revela la verdadera significación de su persona ("Dios con nosotros", 2: 22-23).Cuando se combinan estos varios factores, ergo, obliga al lector a la siguiente conclusión acerca de la filiación de Yeshu: Yeshu es el Mesías, nacido de María, es sin duda el Hijo de David, Pero más allá de esto, debido a su origen único, él es el Hijo de Dios.

-Jack D. Kingsbury, Matthew: Structure, Christology, Kingdom (Philadelphia:Fortress, 1976), 43.

La vinculación de Mateo con Yeshu a Isaías 7:14 como Emmanuel nacido en la virgen era, por lo tanto, primordial en el desarrollo de las expresiones doctrinales. En particular, la reivindicación relacionada de la concepción virginal se convirtió en una firma y un vehículo conceptual para enseñar y defender la divinidad de Yeshu. Ya a mediados del segundo siglo, encontramos que esta interpretación subyace a la respuesta de Justino Mártir a Trifo (R’ Tarfón):
Lo que es verdaderamente un signo y lo que iba a ser una prueba irrefutable para todos los hombres, es decir, que por medio del vientre de una virgen el primer nacido de todas las criaturas tomó carne y verdaderamente se hizo hombre, fue conocido por el Espíritu profético antes de que tuviera lugar y dicho por él de diferentes maneras, tal como te he explicado.

-Justino Martir, Diálogo con Trifo, (ed. Michael Slusser; trans. Thomas B. Falls, rev. Thomas P .Halton ;Selections from the Fathers of the Church 3; Washington, D.C.: Catholic University Press, 2003), 130.

También Ireneo en Contra las herejías depende efectivamente de Mateo para argumentar que Yeshu era más que un simple hombre:

Así que este Hijo de Dios, nuestro Señor, era tanto la Palabra del Padre como el Hijo del Hombre. Puesto que Él tiene una generación humana de María, que era de la raza humana y era ella misma un ser humano, Él se hizo el Hijo del Hombre. Por esta razón el Señor mismo nos dio un signo en las profundidades abajo y en las alturas arriba. El hombre [Acaz] no pidió ese [signo], porque él no dijo que, como un niño, podía llegar a ser un hijo, y que este niño podría ser "Dios con nosotros".
Ireneaus, Haer.3.19.3 (cf. ANF1:449), trans .Irenaeus M.C. Steenbergand DominicJ. Unger, St. Irenaeus of Lyons: Against the Heresies (Book 3) (Ancient Christian Writers 64; Mahwah,N.J.:The Newman Press ,2012), 94.
Y también Tertuliano hace un llamamiento a la natividad de Mateo en contra de los judíos:

“Además, "dicen," que su [Mesías] vuestro que ha venido no ha sido mencionado bajo ese nombre [como Emmanuel] ni ha participado en ninguna guerra". Pero nosotros, por el contrario, consideramos que deberían que se les recuerde que también deben considerar el contexto de este pasaje. Porque se agrega una interpretación de Emmanuel ('Dios está con nosotros'), de modo que no sólo debes pagar la atención al sonido del nombre, sino también el sentido. Para el sonido hebreo, que es Emmanuel, tiene una interpretación, que es "Dios está con nosotros." Por lo tanto, preguntar si esa palabra "Dios está con nosotros", que es Emmanuel, se emplea después con respecto a Cristo, ya que la luz de Cristo ha comenzado a brillar. Creo que no lo negarás. Para aquellos del judaísmo que creen en Cristo, desde el momento en que creen en él, ya que desean decir Emmanuel, que significa que "Dios está con nosotros", y de esta manera está de acuerdo que ha llegado ya que fue proclamado Emmanuel ...”

Estos breves extractos, muchos más podrían ser citados, demuestran que los capítulos introductorios del Evangelio de Mateo no sólo eran importantes para la doctrina cristiana y la cristología, sino además que Mateo fue efectivamente utilizado para establecer fronteras religiosas con otros grupos, como el judaísmo. Incluso hoy en día los judíos-mesiánicos afirman que Yeshu es un dios, tal como lo dice uno de sus líderes como Tim Hegg “Dios con nosotros”. Nosotros creemos que Yeshúa es digno de ser adorado como Dios y el judaísmo rabínico considera tal adoración como idolatría.” (Hegg Tim, La Deidad de Yeshua. Tacoma, Washington, USA: Torah Resource. p. 8.) Un segundo factor relacionado por qué Mateo fue usado por los judíos es el primer evangelio que vincula a Yeshu con varios pasajes de la Biblia Hebrea (Tana”j), que se muestra tan prominentemente por medio de la llamada "fórmula de cumplimiento".

Esta vinculación de pasajes de la Biblia Hebrea (el Tana”j) colocó a Mateo como puente entre la historia del Israel bíblico y Yeshu, y dio a los cristianos la licencia adicional para encontrar interpretaciones y profecías adicionales cumplidas en Yeshu. Sin embargo, los "textos de prueba" de Mateo, como era popularmente entendido, frecuentemente resultó ser un objetivo fácil para los estudiosos judíos que a menudo estaban más familiarizados con los detalles y el contexto histórico de la Biblia Hebrea, y que apelaron a una interpretación más contextual de un pasaje dado.

La verdadera intención de Mateo y la estrategia exegética al vincular estos diversos pasajes de la Biblia Hebrea a Yeshu por medio de la "fórmula de cumplimiento" no pueden considerarse completamente aquí; Ciertamente señalan la convicción (y la intención) de Mateo de que su narrativa evangélica estaba en continuidad con la historia y expectativas divinas de Israel, y que en Yeshu había llegado una era de cumplimiento. Ya los primeros seguidores de Yeshu, y muy probablemente él mismo, comprendieron las Escrituras judías para predecir los acontecimientos que se cumplieron en él, tal como aparece en las escrituras de la religión cristiana: 1 Corintios 15: 3, Marcos 1: 1-3, Lucas 4:21, 24:44, Juan 12:38, Hechos 1:16, 13:27.

Así, la popularidad del Evangelio de Mateo en los argumentos polémicos no sólo se debió a la importancia que Mateo fue dada por los cristianos, sino también a la necesidad percibida de refutar las interpretaciones cristológicas de la Biblia hebrea y la facilidad (y urgencia), muchos análisis de cumplimiento ya han sido cuestionadas. Las resueltas objeciones judías a la interpretación cristiana de Yeshayah 7-9, a menudo vinculadas al rechazo de la traducción de עלמה como παρθένος, debe haber sido especialmente irritante para los cristianos, ya que socavó un aspecto fundamental de su doctrina y estrategia misionera. A su vez, la disputa sobre la interpretación de Isaías se convirtió en parte integral de los textos de Adversus Judaeos y muchos incluyen extensas discusiones de la interpretación judía de Isaías 7:14. Una de ellas, es la versión de los judeo-cristianos del siglo II, quienes creían que tal pasaje no se refería hacía Yeshu, tal como veremos a continuación.

Yeshayah 7:14: Jizkiyah”u ben Ajaz versus hebraico-christiana.

Regresando a la obra de Epifano de Salamis, el Panarión, en la sección sección II: 2 y 31 hace una una mención interesante sobre la opinión judeo-cristiana que tenían sobre el nacimiento de Yesh”u, a saber dice:

Οὗτος γὰρ ὁ Ἐβίων σύγχρονος μὲν τούτων ὑπῆρχεν, ἀπ' αὐτῶν δὲ σὺν αὐτοῖς <ὢν> ὁρμᾶται. τὰ πρῶτα δὲ ἐκ παρατριβῆς καὶ σπέρματος ἀνδρός, τουτέστιν τοῦ Ἰωσήφ, τὸν Χριστὸν γεγεννῆσθαι ἔλεγεν· ὡς καὶ ἤδη ἡμῖν προείρηται ὅτι τὰ ἴσα τοῖς ἄλλοις ἐν ἅπασι φρονῶν ἐν τούτῳ μόνῳ διεφέρετο, ἐν τῷ τῷ νόμῳ τοῦ Ἰουδαϊσμοῦ προσανέχειν κατὰ σαββατισμὸν καὶ κατὰ τὴν περιτομὴν καὶ κατὰ τὰ ἄλλα πάντα, ὅσαπερ παρὰ Ἰουδαίοις καὶ Σαμαρείταις ἐπιτελεῖται. ἔτι δὲ πλείω οὗτος παρὰ τοὺς Ἰουδαίους ὁμοίως τοῖς Σαμαρείταις διαπράττεται.

Para esto Ebion era contemporáneo con los judíos, y <desde que él estaba> con ellos, él fue derivado de ellos. (2) En primer lugar, dijo que Yeshu fue concebido por la relación sexual y la semilla de un hombre, es decir por José ya he dicho que estaba de acuerdo con los demás en todo, con esta única diferencia, su adhesión a la Ley del Judaísmo del Sábado, la circuncisión y todas las demás observancias judías y samaritanas. (II:2)

γράψει ἐν αὐτῷ ἄνθρωπος, ἵνα μὴ εὕρῃ πρόφασιν ὁ Ἐβίων. εἰ γὰρ εἶπε· γράψει ἐν αὐτῷ ἄνθρωπος, εἶχεν εἰπεῖν ὅτι ἄνθρωπος Ἰωσὴφ ἔσπειρεν καὶ ἐκ σπέρματος ἀνδρὸς ἐγεννήθη Χριστός.
"Un hombre escribirá sobre él" (Devarim 17:18), Ebion podría decir que un hombre, Yosef, sembró, y que Yeshu fue generado de la simiente de un hombre. (II: 31)

La creencia judeo-cristiana de que Yeshu fue hijo de Yosef y de Miriam, también está registrada entre otros padres de la Iglesia antigua como Ireneo (3.21.1), Eusebio  H. E. 3.27.2; Origenes contra Celso 5.61 en Mateo 16:12. Epifano, por otra parte, hace énfasis (II:14) que esta secta judeo-cristiana, que otros sectarios (judaizantes) como ‘Cerinto-קירינתוס y Carpócrates-קארפוראס quieren probar desde el principio de Mateo, por la genealogía, que Yeshu es el producto de la simiente de Yosef y de Miriam.’ (Κήρινθος καὶ Καρποκρᾶς, τῷ αὐτῷ χρώμενοι δῆθεν παρ' αὐτοῖς εὐαγγελίῳ *, ἀπὸ τῆς ἀρχῆς τοῦ κατὰ Ματθαῖον εὐαγγελίου διὰ τῆς γενεαλογίας βούλονται παριστᾶν ἐκ σπέρματος Ἰωσὴφ καὶ Μαρίας εἶναι τὸν Χριστόν.)

Por otra parte, Epifano, con gran molestia hacia la secta judeo-cristiana se queja que ellos hayan objetado que el pasaje de Isaías / Yeshayah 7:14 se refería claramente al rey Ezequías (Jizkiyah / Jizkiyah”u), tal como se lee en la sección II:31:9:
ἵνα δείξῃ προφῆτιν τὴν Μαρίαν, καὶ οὐχὶ τὴν γυναῖκα Ἄχαζ, ὥς τινες πλανῶνται φάσκοντες διὰ τὸν Ἐζεκίαν εἰρῆσθαι. ἤδη γὰρ ὁ Ἐζεκίας ἕνδεκα ἔτη εἶχεν γεγεννημένος. τῷ γὰρ τρίτῳ ἔτει τῆς τοῦ πατρὸς αὐτοῦ βασιλείας τὸ ῥῆμα ἐπροφητεύετο ὅτι «ἰδού, ἡ παρθένος ἐν γαστρὶ ἕξει». ,
“...para mostrar que María es una profetisa, y no la esposa de Acaz como algunos erróneamente alegan que esto fue dicho por causa de Ezequías. (10) Ezequías ya había nacido once años antes. Porque fue en el tercer año del reinado de su padre que la profecía había sido dicha, "He aquí, la Virgen concebirá", fue entregado.. (Is 7:14)

Los cristianos vieron en esto una clara prueba de la distinción de Yeshu y la base exegética para defender el nacimiento virginal y la divinidad de Yeshu. Los judíos por otra parte señalaron la ambigüedad del término עלמה y la rechazaron como una mala traducción. Ambas partes se acusaron posteriormente de haber alterado el texto, ver a Justin, Dial. 68,8, 71,3, 84,1-3. El debate que siguió usualmente se basaba en la semántica y el contexto histórico de Isaías 7:14. Cuando los judíos inicialmente parecen haber identificado al hijo como Ezequías (una posición que más tarde fue revisada por RaSh”I, Ibn Ezra y David Qimji en respuesta a la réplica de Jerónimo), los cristianos intentaron disipar esta exégesis señalando el carácter milagroso de este signo que ellos veían sólo se cumplió en Yeshu HaMamzer. Aquí lo importante, es que la persepción judeo-cristiana, se apegaba a la tradición judía de relacionar el texto de Yeshayah 7:14 con el rey Jizkiyah”u tal como encontramos en el Talmud Bavlí Masejet Sanhedrín 94a:

(ישעיהו ט, ו) למרבה המשרה ולשלום אין קץ וגו' א"ר תנחום דרש בר קפרא בציפורי מפני מה כל מ"ם שבאמצע תיבה פתוח וזה סתום ביקש הקב"ה לעשות חזקיהו משיח וסנחריב גוג ומגוג
A propósito de Jizkiyah, la Guemará cita lo que se afirma: “Para que el gobierno sea aumentado y la paz no haya fin, sobre el trono de David y sobre su reino, para establecerlo y defenderlo por medio de la justicia y por medio de justicia, desde ahora y para siempre; el celo del Señor de los ejércitos hace esto” (Isaías 9: 6). Dice Rabí Tanjum que el Bar Kappara enseñó en Tzippori: ¿Por qué razón es que cada letra mem en medio de una palabra está abierta y esta mem, de la palabra lemarbe, está cerrada? En el texto masorético, la letra mem en la palabra "lemarbe" está escrita en la forma de un mem que aparece al final de una palabra, cerrada en los cuatro lados. Esto se debe a que el Santo, Bendito sea, buscó designar al Rey Jizkiyah”u como el Mesías y designar a Senaquerib y Asiria, respectivamente, como Gog y Magog, todos de la profecía de Yejezkel con respecto al fin de los días (Yejezkel, capítulo 38), y la confrontación entre ellos culminaría en la redención final.

אמרה מדת הדין לפני הקב"ה רבש"ע ומה דוד מלך ישראל שאמר כמה שירות ותשבחות לפניך לא עשיתו משיח חזקיה שעשית לו כל הנסים הללו ולא אמר שירה לפניך תעשהו משיח לכך נסתתם

El atributo de la justicia decía delante del Santo, Bendito sea: Maestro del Universo, y si con respecto a David, rey de Israel, que recitó varias canciones y alabanzas delante de Ti, no lo designaste como el Mesías, luego con con respecto a Jizkiyah, por quien hiciste todos estos milagros, librándolo de Senaquerib y sanando su enfermedad, y no recitó alabanza delante de ti, ¿lo designarías como el Mesías? Es por eso que el mem estaba cerrado, porque había una oportunidad de redención que fue frustrada.
מיד פתחה הארץ ואמרה לפניו רבש"ע אני אומרת לפניך שירה תחת צדיק זה ועשהו משיח פתחה ואמרה שירה לפניו שנאמר (ישעיהו כד, טז) מכנף הארץ זמירות שמענו צבי לצדיק וגו'
Inmediatamente, la tierra comenzó y declaró delante de Él: Maestro del Universo, recitaré canto delante de Ti en lugar de esa persona justa, es decir, Jizkiyah, y lo designaré como el Mesías. La tierra empezó y recitó un canto delante de Él, como se dice: "Desde lo último de la tierra hemos oído canciones: Gloria a los justos. Pero yo dije, mi secreto es mío, mi secreto es mío, ay de mí. El trato traicionero; los traicioneros tratan muy traicioneramente "(Isaías 24:16).

Así conforme a la opinión del amoraita R’ Hilel que él identificó al Mashiaj bajo la figura de Jizkiyah”u HaMelej, tal como se lee en el Talmud Bavlí Masejet Sanhedrín 98b:

אמר רב גידל אמר רב עתידין ישראל דאכלי שני משיח אמר רב יוסף פשיטא ואלא מאן אכיל להו חילק ובילק אכלי להו לאפוקי מדרבי הילל דאמר אין משיח לישראל שכבר אכלוהו בימי חזקיה

Rav Gidel dice que Rav dice: El pueblo judío está destinado a comer de la abundancia de, es decir, disfrutar, los años del Mesías. Rav Yosef dice: ¿No es esto obvio? Y más bien, ¿quién más comerá de ellos? Jilak y Bilak, dos personajes sin movimiento, comen de ellos? La Gemara explica que la declaración de Rav Gidel sirve para excluir la declaración del Rabí Hilel, quien dice: No hay Mesías para el pueblo judío, y como todas las profecías relacionadas con el Mesías ya se cumplieron durante los días de Jizkiyah (Ezequías).
רבי אומר שלשה דורות שנאמר (תהלים עב, ה) ייראוך עם שמש ולפני ירח דור דורים ר' הילל אומר אין להם משיח לישראל שכבר אכלוהו בימי חזקיה

Rabí [yehudah HaNasí] dice: tres generaciones, como se dice: "Que te teman mientras el sol y la luna duren, por las generaciones [dor dorim]" (Salmos 72: 5). Rabí Hilel dice: No hay Mesías para el pueblo de Israel, como ellos ya sacaron provecho de él durante los días de Jizkiyah.
Talmud Bavlí Masejet Sanhedrin 99a.
R’ Hilel sostiene que el rey Jizkiyah (Ezequías) era el Mesías y que todas las profecías acerca de un rey mesiánico se cumplieron en él. R’ Hilel no discute que los judíos serán redimidos del exilio. Más bien, sostiene que la redención no será hecha por un Mesías humano, sino por Di-s mismo, tal como explica RaSh”I sobre las palabras: “ No hay Mesías para el pueblo de Israel-אין להם משיח לישראל” en donde explica: “Pero el Santo Bendito Sea el mismo reinará solo-אלא הקב"ה ימלוך בעצמו ויגאלם לבדו” Por otra parte, ya con la opinión de R’ Yosef explica que

אמר רב יוסף שרא ליה מריה לרבי הילל חזקיה אימת הוה בבית ראשון ואילו זכריה קא מתנבי בבית שני ואמר (זכריה ט, ט) גילי מאד בת ציון הריעי בת ירושלים הנה מלכך יבא לך צדיק ונושע הוא עני ורוכב על חמור ועל עיר בן אתונות

Rav Yosef dice: Puede el Maestro perdonar a Rabí Hilel (por decirlo así), pero cuando fue que Jizkiyah, cuándo fue que reinó como Mashiaj? durante el Primer Templo. Mientras Zacarías profetizó durante el período del Segundo Templo y decía: “Alégrense grandemente, hija de Sión; grita, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti; es justo y victorioso; humilde y montado sobre un asno y sobre un pollino, el potrillo de un asno” (Zacarías 9: 9)

Por ello es que explique el rabino granadino Avraham Ibn Ezra, sobre Yeshayah / Isaías 7:14:

לכן. טעם 'הוא' אע"פ שאתם לא תשאלו האות הוא יתננו לכם, והתימה מהאומרים שעל אלהיהם ידבר, והנה האות נתן לאחז ואותו נולד אחרי שנים רבות, ועוד שאמר כי בטרם ידע הנער טוב ורע תעזב האדמ', והנה היתה ארץ אפרים גם דמשק עזובה בשנת שש לחזקיהו, והכתוב אמר מפני שני מלכיה
Por lo tanto, (el Eterno mismo dará señal, etc). Aunque usted no pida una señal, Él la dará. Es para mí una sorpresa que haya quienes dicen que el profeta aquí se refiere a “él” (a Yeshu / Jesús), ya que la señal fue dada a Ajaz, y (Yeshu) nació muchos años después; Además, el profeta dice: “Porque aun cuando todavía no sepa el niño rechazar el mal y elegir el bien, será abandonada la tierra (que tú estás hastiando por causa de sus dos reyes)(Yeshayah 7:16); pero los países de Efraim y de Siria fueron malgastados en el sexto año de Jizkiyah, y se añadió lo siguiente para mostrar que la tierra será abandonada, sólo puede referirse a Siria e Israel; ambos reinos fueron conquistados sucesivamente por Asiria en el tiempo de Ajaz y Jizkiyah. Se dice claramente de cuyos dos reyes, etc.

Según explica R’ Yedidiah Solomon ben Abraham Norzi (1560-1626) en su obra Minjat Shai sobre Yeshayah 7:14 el concepto Imanuel no se trata de una persona o un dios, sino que se trata de una escuela de pensamiento (פליגי ביה ספרי אי הוי חדא מלה או תרין מלין וכן כולם שבענין), por ello es que el RaDa”K diga que la Almah (doncella) ya sea que se refiera a la esposa del rey Ajaz (cuyo hijo es el rey Jizkiyah), o bien podría ser también la esposa del profeta Yeshayah, en tal caso se refiere que Imanuel se refiere a todo el país de Israel (ועוד שאמר מלא רחב ארצך עמנואל) Lo que significa que el hijo de un rey era, dijo que ahora está embarazada y ahora da a luz a un hijo y su madre llamó su nombre o la condición de la nación judía con el nombre de Imanuel. (משמע כי בן מלך היה, אמר עתה היא הרה ועתה היא יולדת בן ותקרא אמו שמו עמנואל)

Como nos hemos dado cuenta, la visión que tenían los judeo-cristianos tenían como base cierta correlación con la de algunos rabinos respecto al tema interpretativo sobre Yeshayah / Isaías 7:14 quienes consideraban que tal sección se refería al rey Jizkiyahu (Ezequías) y no a Yeshu, como hemos visto arriba.

Otro dato que es interesante, es el que da Ireneo. Ireneo de Lyon es el primer Padre de la Iglesia en ofrecer datos sobre los judeo-cristianos. La primera noticia que tiene que ver con ellos está inserta en el libro I del Adversus haereses, en un conjunto que se interesa por los predecesores de los valentinianos. Contrariamente a sus sucesores, Ireneo considera a los judeo-cristianos como un bloque monolítico. Ireneo les reprocha vivamente que consideren a Yeshu simplemente como un hombre, pues en Yeshu no reconocen al Hijo del Padre. Ireneo se refiere particularmente a la traducción de Isaías 7,14 que ellos propugnan.
En efecto, los ebionitas siguen las traducciones griegas de los Judíos Teodoción de Éfeso y Áquila del Ponto:

«He aquí que la joven concebirá y dará a luz un hijo-δια τουτο δωσει Kυριος αυτος υμιν σημειον ιδου η νεᾶνις  εν γαστρι εξει και τεξεται υιον και καλεσεις το ονομα αυτου εμμανουηλ». A diferencia de los Setenta, estos traductores entienden en efecto el almah hebreo (muchacha) como neanís joven νεᾶνις), y no como parthenos (virgen-παρθενος). Para Ireneo, una interpretación como ésta resulta imposible desde el nacimiento de Yeshu: « [Estos traductores] son seguidos por los ebionitas, que dicen que Yeshu nació de Yosef, destruyendo así tanto como hay en ellos de esta gran "economía" de dios y reduciendo a nada el testimonio de los profetas, que fue la obra de dios» (AH 3,21,1).

Conclusion.

  • Los judeo-cristianos reconocieron que Yeshu no fue un rey, los mesiánicos creen que Yeshu es un rey,
  • Los judeo-cristianos creyeron que Yeshu fue producto de una relación sexual entre un hombre y una mujer sin la intervención divina, los mesiánicos creen que Yeshu fue producto de la impregnación de una paloma a María,
  • Los judeo-cristianos creyeron que Yeshayah 7:14 se refiere al rey Jizkiyahu (Ezequías) y no a Yeshu, los mesiánicos creen igual que los cristianos que Yeshayah 7:14 se refiere a Yeshu.
  • Los judeo-cristianos a nivel interpretativo retomaron opiniones de los rabinos de la época de los tanaim para explicar Yeshayah 7:14; los mesiánicos retomarón las opiniones de los Padres de la Iglesia para explicar que Yeshayah 7:14 se refiere a Yeshu.  
  • Los judeo-cristianos rechazaron a Pablo de Tarso considerándole de apostata, así como de ser un goi griego, los mesiánicos creen que Pablo fue hijo de Raban Gamliel.
  • Los judeo-cristianos estaban versados en el idioma hebreo, los mesiánicos a duras penas saben una que otra palabrita en hebreo, y los más preparados confunden el hebreo con el arameo.
  • Los judeo-cristianos se ubicaron hasta el siglo V en Medio Oriente y luego desaparecieron, los mesiánicos en su mayoría son descendientes de americanos o latinoamericanos que se dicen ser judíos pero en su mayoría son goim-cristianos de pasado católico.
  • Los judeo-cristianos observaban las leyes de pureza, el shabat, el brit mila, los mesiánicos dicen que algunas mitzvot han de ser observadas.
  • Los judeo-cristianos no se relacionaban, ni aceptaban a goim cristianos entre sus filas, los mesiánicos convierten a cualquier goi-cristiano a su movimiento sectario.
  • Los judeo-cristianos utilizaron un proto-Evangelio de Mateo el cual difiere del Evangelio de Mateo actual; los mesiánicos utilizan el Evangelio de Mateo que utiliza el cristianismo.
  • Los judeo-cristianos su canon estaba conformado por Mateo, Juan, Hechos de los Apóstoles, Viajes de Pedro de Clemente, las Ascensiones de Ya’acov, y rechazarón las otras secciones del N.T; los mesiánicos utilizan todo el canon de los libros del N.T conservados por la Iglesia Católica y la Iglesia Protestante.


Al parecer, en lo único que coinciden los mesiánicos modernos con los judeo-cristianos es sobre el tema que estos tenían un un sistema orgiástico, así como de practicar la hechicería, mientras que existen muchos casos de denuncias hechas hacía los mesiánicos a quienes se les acusa de utilizar la religión para seducir a sus feligreses a relaciones [sexuales] prohibidas, así como fomentan la utilización de brujería blanca o sanaciones en el nombre de Yeshu. Fuera de estos dos constantes, los mesiánicos difieren en casi en totalidad de los judeo-cristianos de antaño. 


Antisemitismo y propaganda romana en el "Nuevo Testamento"

BS"D

Por Reuel Rolando.

En los escritos llamados "Nuevo testamento" podemos ver un marcado antisemitismo a lo largo de todo el libro. El llamado "evangelio de Juan" dice directamente a diferencia de los otros "evangelios" que "los judíos" acosaban y perseguían a Yeshu. (Juan 5:18; 7:11,13; 9:22; 10:31,33; 11:8,53,54). El discípulo que traicionó a Yeshu, fue llamado por este como "el hijo de perdición" y su nombre era nada más y nada menos que Yehudá (Judá, traducido comúnmente como Judas).

Se culpa a los judíos de haber matado a los profetas, a "su propio mesías" (Mateo 23: 31; Lucas 11: 47; Hechos 7: 51,52; Hechos 3: 15); , y por defecto al mismo D-os (ya que el mesías cristiano es considerado dios encarnado). En el libro de los Hechos y en algunas cartas de Pablo se habla de los judíos como rebeldes, incrédulos, desobedientes, asesinos, etc. (1°Tesalonicenses 2: 14-16). Está claro que estos libros no fueron escritos por judíos, sino inventados por romanos, para generar antisemitismo y erigirse ellos mismos como el nuevo "pueblo de D-os", siendo esto una estrategia principal para conseguir mayor poder.

El gobernador Poncio Pilatos tuvo la intención de salvar al "mesías judío", pero fracasó en convencer a los "malvados judíos"(Lucas 23: 13-25) Y fue el centurión romano el primero en reconocerlo como mesías cuando este expiró en la cruz, y en expresar arrepentimiento, a diferencia de los "malvados judíos"(Lucas 23: 46,47; Mateo 27: 54)

Pablo mandó a los cristianos honrar al rey (al emperador romano, en Romanos 13 - Lo mismo Pedro en 1°Pedro 2: 17), pero deshonró e insultó al Cohen Gadol (Sumo sacerdote, en Hechos 23). Fue muy bien recibido por el Rey Agripa en Roma, el cual, a diferencia de los judíos, se interesó por su mensaje, a tal punto que le dijo "por poco me convences de hacerme cristiano" (Hechos 26: 28)

Bueno, al final uno de los emperadores romanos se terminó haciendo cristiano (Constantino), y su nación pasó a reemplazar a Israel tal como Yeshu había "profetizado": "Por eso les digo que el Reino de D-os se les quitará a ustedes y se le entregará a una nación que produzca los frutos del Reino" (Mateo 26: 28). 

El manuscrito de Shem Tob ¿El Mateo Hebreo Original?

BS"D


Hay dos ideas que los especialistas tienen perfectamente claras: el texto original de Mateo debió ser escrito en hebreo (o arameo, si nos atenemos a que a este idioma se le llegó a llamar “la lengua de los hebreos” en muchas fuentes cristianas primitivas), y ese no es el texto que tenemos en el Nuevo Testamento. Estas ideas se desprenden claramente de la evidencia documental que disponemos de los siglos II al V.

Al respecto, varios autores dejaron un registro demasiado claro y coherente. Veamos los ejemplos clásicos:

"Mateo compuso los dichos del señor en lengua hebrea, y luego cada uno los tradujo como pudo" (Papías de Hierápolis, hacia el año 130; citado por Eusebio de Cesarea, en Historia Eclesiástica III, 39). 
"Mateo, que predicó a los hebreos en su propia lengua, también puso por escrito el evangelio, cuando Pedro y Pablo predicaban y fundaban la Iglesia" 

Ireneo de Lyon, hacia el año 185; Adversus Haeresses III, 1:1. 
"El primer evangelio fue escrito de acuerdo a Mateo, el mismo que primero fue cobrador de impuestos, pero después fue un apóstol de Yeshu el Mesías, que habiéndolo publicado para los judíos creyentes, lo escribió en hebreo" 

Orígenes de Alejandría, a inicios del siglo III; citado por Eusebio de Cesarea, Historia Eclesiástica VI, 25. 
"Mateo también, habiendo proclamado el evangelio en hebreo, en el momento de ir hacia las otras naciones, lo escribió en su lengua nativa, y así suplió el deseo de su presencia entre ellos por medio de sus escritos" 

Eusebio de Cesarea, hacia mediados del siglo IV; Historia Eclesiástica III, 24. 
"Los Nazarenos tienen el evangelio de Mateo, muy completo y en hebreo, porque este evangelio es, ciertamente, preservado todavía entre ellos como fue escrito, en letras hebreas" 

Epifanio de Salamis, hacia finales del siglo IV; Panarion XXIX, 9:4. 
"Mateo, también llamado Levi, que de ser un cobrador de impuestos vino a ser un apóstol y el primero de los evangelistas, compuso un evangelio del Mesías en Judea, en lengua y letras hebreas, para beneficio de aquellos de la circuncisión que habían creído. Quién lo tradujo al griego, no está suficientemente claro... yo fui autorizado por los Nazarenos, que utilizan este volumen en la ciudad de Boerea, para copiarlo..." 

Jerónimo de Estridón, hacia finales del siglo IV o inicios del siglo V; De Viris Illustribus, III.

Llama poderosamente la atención las citas de Epifanio y Jerónimo, que además hacen eco del contacto que los dos llegaron a tener con los Nazarenos antiguos (que no tienen ninguna conección con los actuales; los Nazarenos antiguos emigraron hacia oriente y fueron parte de la consolidación del Cristianismo Nestoriano; sus herederos directos son la actual Iglesia Asiria, que sigue haciéndose llamar Nazarena).

Estos pasajes son frecuentemente citados por Mesiánicos y Nazarenos para demostrar algo que, en realidad, los especialistas saben y aceptan desde hace mucho: que hubo un original hebreo de Mateo. Lo interesante es que prácticamente ningún autor Mesiánico o Nazareno va más allá en el tema, y ese es su error fundamental, porque las fuentes documentales nos ofrecen todavía más información.
DIVERGENCIAS ENTRE EL MATEO ORIGINAL Y EL MATEO DEL NUEVO TESTAMENTO

Hay suficiente evidencia para saber que el Mateo del Nuevo Testamento es una versión radicalmente aumentada y corregida.



Empecemos por Papías de Hierápolis, el único de los autores mencionados que pudo haber tenido contacto con una copia directa del original, ya que escribió su libro “Exposición de los Oráculos del Señor” hacia el año 130.

Papías nos dice claramente que Mateo “puso por escrito los dichos del Señor en lengua hebrea”. Pero, en otros párrafos, Papías nos muestra algo “extraño”: ciertos datos que conoce de manera bastante solvente difieren de lo que nos dice el evangelio de Mateo tal y como lo conocemos.

El más llamativo tiene que ver con Judas Iscariote: 

"Judas abandonó este mundo como un triste ejemplo de iniquidad, porque su cuerpo se hinchó tanto que no podía pasar por donde un carruaje pasa con facilidad; fue aplastado por un carro, y sus entrañas se desparramaron".

Es extraño: Mateo 27:3-10 es muy preciso al señalar que Judas, agobiado por el remordimiento, devolvió el dinero de su traición y se ahorcó de inmediato. La pregunta obligada es: ¿por qué si Papías conoció el texto original de Mateo optó por darle credibilidad a OTRA VERSIÓN de la muerte de Judas?



De hecho, esto nos remite a que dentro del mismo Nuevo Testamento hay OTRA VERSIÓN más. En Hechos 1:18, el propio Pedro dice de Judas que “...con el salario de su iniquidad adquirió un campo, y cayendo de cabeza, se reventó por la mitad, y todas las entrañas se derramaron”.

Entonces, nos queda claro que en hacia la primera mitad del siglo II existían TRES VERSIONES DIFERENTES de la muerte de Judas. ¿Por qué, simplemente, no se aceptó la de Mateo, que habría sido la más autorizada si se supone que el texto lo había escrito Mateo tal vez medio siglo atrás?

Por una razón tan simple como obvia: el texto original de Mateo NO DECÍA NADA SOBRE LA MUERTE DE JUDAS. El párrafo fue añadido posteriormente, en una etapa en la que corrieron muchas versiones (por lo menos tres) del evento, razón por la que no todos los autores admitieron como definitiva la versión que se filtró al texto de Mateo.

Si no aceptamos esta idea, sólo nos queda otra alternativa: Mateo sí escribió el relato de la muerte de Judas, pero no todos le creyeron y consideraron que hubo fuentes más autorizadas.

Si nos remitimos otra vez a Papías, que evidentemente tuvo en sus manos una copia del original de Mateo (tal vez una copia de primera generación), dicha conducta resulta incomprensible: tener el texto de Mateo, leerlo, y de todos modos decir “ah, Judas no murió así; engordó y lo atropellaron...”.

Por donde se le guste ver, lo más lógico es que el texto original de Mateo no tenía ninguna aclaración sobre el tema, y por eso Papías pudo admitir como correcta otra versión de la muerte de Judas.

Esto ya nos sienta un precedente claro: el texto original de Mateo recibió añadiduras, y si somos honestos, no tenemos modo de saber cuántas ni cuáles fueron.

JERONIMO, EPIFANIO Y EL EVANGELIO DE LOS NAZARENOS

Jerónimo y Epifanio no sólo dejaron constancia de que existía una versión en hebreo del evangelio de Mateo conservada por los Nazarenos antiguos. Se tomaron la molestia de aclarar, además, que era una copia DEL ORIGINAL, tal y como lo había escrito Mateo, y -sobre todo Jerónimo- se tomó la molestia extra de COPIARLO.



La copia que Jerónimo preparó se perdió irremediablemente en el siglo VII, cuando la biblioteca de Pánfilo de Cesarea -donde estaba guardada- fue destruida ante el embate musulmán. Pero en los escritos de Jerónimo se conservan varios fragmentos del Evangelio de los Nazarenos, ya que LAS DIFERENCIAS EVIDENTES con el Mateo oficial (que para entonces ya se usaba ampliamente en griego, latín y arameo). Jerónimo mismo registró varias de estas diferencias en su comentario sobre Mateo. Veamos algunos ejemplos:

En Mateo 12:13, donde se narra la curación de un manco por parte de Yeshu, el Evangelio de los Nazarenos incluye unas palabras del manco, mismas que no aparecen en ningún manuscrito conocido de Mateo: "yo era cimentador y me ganaba el sustento con mis manos; te suplico, Yeshu, que me devuelvas la salud para que no tenga que mendigar con vergüenza mi alimento".

Otro caso interesante es Mateo 19:20-24. Veamos las dos versiones: el evangelio, tal y como lo conocemos, pone "todo eso lo he guardado, dijo el joven. ¿Qué más me hace falta? Le contestó Yeshu: si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dáselo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Luego, ven y sígueme. Cuando el joven rico oyó esto, se fue triste, porque tenía muchas riquezas. Dijo Yeshu a sus discípulos: les aseguro que es difícil para un rico entrar en el reino de los cielos. Les repito que le resulta más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de D-os".

Pero en el Evangelio de los Nazarenos copiado por Jerónimo había una versión alternativa:

 "Le respondió: ya lo vengo haciendo. Le dijo: ve y vende todo lo que es tuyo, distribúyelo entre los pobres, y ven y sígueme. Mas el rico comenzó a rascarse la cabeza y no le agradó. Le dijo el Señor: ¿cómo te atreves a decir: he observado la Torá y los Profetas? Puesto que está escrito en la Torá: amarás a tu prójimo como a ti mismo. Y he aquí que muchos hermanos tuyos, hijos de Abraham, están vestidos de basura y muriéndose de hambre, mientras que tu casa está llena de bienes abundantes sin que salga nada de ella. Y volviéndose, le dijo a Simón, su discípulo que estaba sentado a su lado: Simón, hijo de Juan, es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que un rico en el cielo". 

Estas dos citas preservadas en Jerónimo nos ponen ante un dilema similar al que se deriva de los escritos de Papías, aunque en sentido contrario: ahora tenemos evidencia de que ciertos detalles contenidos en el Mateo original FUERON ELIMINADOS en la traducción al griego y los otros idiomas (cosa que concuerda bastante bien con una observación de Papías: cada quien los tradujo como pudo).



Tenemos más evidencia sobre estas diferencias. Dos siglos antes que Jerónimo y Epifanio, Clemente de Alejandría y su brillante discípulo, Orígenes, citaron pasajes inexistentes en las versiones “oficiales” de Mateo, recuperados de lo que ellos llamaron “el Evangelio de los Hebreos”. Por las referencias que dieron sobre el grupo que lo conservaba, los especialistas aceptan que se trataba de esos antiguos Nazarenos con los que luego tuvieron contacto Jerónimo y Epifanio.

Veamos algunos fragmentos conservados por Clemente y Orígenes:

"El que se ha admirado, reinará; y el que ha reinado, descansará" 

Citado por Clemente de Alejandría, Stromata II, 9:45. 
"Hace poco me tomó mi madre, el Espíritu Santo, por uno de mis cabellos, y me llevó al monte grande, el Tabor" 

Citado por Orígenes de Alejandría, Comentario al Evangelio de Juan II, 6. 
"El que busca, no descansará hasta que encuentre; cuando encuentre, quedará estupefacto; estupefacto, reinará; cuando haya reinado, descansará" 

citado por Clemente de Alejandría, Stromata V, 14:96.

Entonces, hasta este punto, tenemos un conjunto de evidencias bastante claras que apuntan a que el texto original de Mateo en hebreo NO ES EL QUE TENEMOS EN EL NUEVO TESTAMENTO. La versión final, la que conocemos, está notablemente alterada: algunos detalles fueron agregados, y otros eliminados.

Ahora bien, la pregunta obligada es si estas añadiduras o mutilaciones afectaron partes relevantes del contenido del Evangelio Original. Y la evidencia nos responde que sí.
UN CASO EMBLEMÁTICO: LA ÚLTIMA CENA

Si seguimos revisando el material que nos aporta la Patrística del siglo II, encontramos otro caso que nos arroja más información sobre este asunto: el de la Última Cena. Se trata de un evento medular en los tres Evangelios Sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas), ya que es donde Yeshu de Nazaret declara fundado el Nuevo Pacto, en evidente alusión a la profecía de Jeremías 31:31-33.



Integrando los tres relatos, Yeshu pronunció palabras trascendentales al momento de decir bendiciones sobre el pan y el vino, que fueron algo así como “tomad, comed, esto es mi cuerpo que por ustedes es partido; tomad, bebed, esta es la sangre del Nuevo Pacto que por ustedes es derramada; haced esto todas las veces que comieréis de este pan y bebieréis de esta copa” (dejemos de lado el asunto de la interpretación de esto y centrémonos sólo en el asunto filológico).

Hay controversias sobre cuál fue el primer evangelio en elaborarse. La mayoría de los especialistas sostiene que fue Marcos, un poco después del año 70, si bien una minoría asume que fue Mateo tal vez desde el año 60. Independientemente de esto, se da por sentado que Lucas -el último de los tres- se escribió entre los años 80 y 85, por lo que para esas fechas ya debían estar escritos los tres.

De ello se debe deducir que, para cuando los tres Evangelios Sinópticos ya estaban escritos, los seguidores de Yeshu ya tenían como patrimonio litúrgico y teológico estas palabras pronunciadas sobre el pan y el vino, por lo menos durante medio siglo (desde el año 30 hasta el 80, aproximadamente).

Y resulta interesante esto: en realidad, se supone que ninguno de los tres fue el primero en registrarlas por escrito. En el año 54, Pablo también las registró en I Corintios 11:23-26, y con ello habría sido el primero en redactarlas.

La versión de Pablo es consistente con las que encontramos en los tres Sinópticos. Dice así: “...el Señor Yeshu, la noche que fue entregado, tomó pan, y habiendo dado gracias, lo partió y dijo: tomad, comed, esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí; asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: esta copa es el Nuevo Pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis en memoria de mí”.

Hasta este punto, el panorama es bastante lógico: hacia el año 30, Yeshu pronuncia estas palabras y, naturalmente, se consolidan como patrimonio litúrgico de sus seguidores. Por ello, Pablo las puede citar hacia el año 54 a la Iglesia de Corinto con bastante familiaridad, dando por sentado que sus lectores conocen el uso ritual de estas frases. Tal vez unos 5 o 6 años después, Mateo las vuelve a poner en su evangelio; o tal vez el siguiente en hacerlo es Marcos, 15 o 16 años después. Sea como fuere, Lucas es el último en registrarlas hacia el año 85 a más tardar.

Hay diferencias mínimas entre todas las versiones, pero resultan comprensibles y no afectan la situación filológica del asunto.

El problema viene cuando, pretendidamente, hacia el año 90 Juan -testigo presencial de la Última Cena- escribe su evangelio, y respecto a la cena y a las trascendentales palabras de Yeshu nos dice...

Nada. Absolutamente nada.

De hecho, son varios los problemas que plantea el evangelio de Juan. En Mateo, Marcos y Lucas, la mención a la cena y las palabras de Yeshu resultan fundamentales porque se supone que el evento tuvo ocasión durante el primer Seder del Pesaj. Juan contradice esa idea. Dice que el evento fue “un día antes de la Fiesta”, y por ello resulta lógico que no le ponga atención a la cena.

Pero es extraño: casi una tercera parte de TODO el evangelio de Juan está dedicado a esa noche en especial. El punto es que la cena ES LO ÚNICO QUE NO LE INTERESA al apóstol.

Lo único que dice al respecto es que “...se levantó de la cena, y se quitó su mano...” (Juan 13:4), y continúa con el relato del lavamiento de los pies de los discípulos (algo totalmente inexistente en los otros evangelios), después de lo cual procede a anunciar las traiciones de Judas y Pedro, para luego dar el discurso MÁS LARGO, MÁS COMPLEJO, MÁS PROFUNDO y, literiamente hablando, MÁS BELLO que se tenga registrado en todo el Nuevo Testamento, y que abarca los capítulos 14 al 18.

¿Qué tenemos en los otros evangelios sobre este importantísimo discurso de Yeshu? Nada. Absolutamente nada.

La realidad es que Mateo, Marcos y Lucas nos cuentan un evento, y Juan otro. Se ha querido solucionar el asunto por medio del pastiche, diciendo que Yeshu primero cenó y dijo las palabras importantes que dijo (y que por alguna razón extraña Juan no quiso mencionar), y que luego lavó los pies de sus discípulos y dio un monumental discurso (que por alguna razón extraña Mateo, Marcos y Lucas no quisieron mencionar). Pero no funciona por un simple detalle: el anuncio de la traición de Judas. Para Mateo, Marcos y Lucas está claro que Yeshu la anunció DURANTE la cena; en cambio, Juan registra que la anunció DESPUÉS de lavar los pies de los discípulos, cuando la cena tenía bastante tiempo de haber terminado.

La situación es obvia: toda la diferencia se deriva de que para Mateo, Marcos y Lucas la cena es durante el Seder de Pesaj, y para Juan no. Fue una noche antes. Por eso no le da ninguna importancia a la cena como tal.

También se ha querido anular esta contradicción apelando a muchos y muy variados modos de enredar la información sobre cómo cuentan los días en el Judaísmo, pero el punto determinante que revienta todas las justificaciones es este: Juan 19:42 es muy preciso al señalar que Yeshu fue sepultado en una propiedad de José de Arimatea PORQUE ESTABA CERCA, y era necesario apresurarse “...por causa de la preparación de la Pascua de los judíos...”. Esto está en perfecta coherencia con Juan 18:28, donde se explica que los Sacerdotes no quisieron entrar al pretorio al que llevaron a Yeshu “para no contaminarse y así poder comer la Pascua”, lo que hace evidente que, después del arresto de Yeshu, TODAVÍA NO SE CELEBRABA EL PRIMER SEDER DE PESAJ.

Esto revienta cualquier intento por reconciliar el relato de Juan con el de los otros evangelios, que dan por sentado que cuando Yeshu fue entregado, juzgado y crucificado YA SE HABÍA HECHO LA CENA DE PESAJ.

Pero volvamos a nuestro punto original: las palabras de Yeshu sobre el pan y el vino. Más allá de las irreconciliables contradicciones entre los evangelios, el problema textual es este: ¿por qué palabras tan trascendentales de Yeshu pronunciadas hacia el año 30 y recopiladas por Pablo, Mateo, Marcos y Lucas entre los años 54 y 85 son desconocidas para Juan en el año 90?

Antes de especular con cualquier solución, lo procedente es revisar las fuentes documentales del Cristianismo de inicios del siglo II. ¿Por qué? Porque más allá de cómo se pueda interpretar la teología de esas fuentes, nos dan una idea de CÓMO o CUÁNTO se usaban esas palabras a nivel litúrgico.

Y la primera fuente, cronológicamente hablando, es la Didajé, un texto catequético elaborado en diversas etapas entre los años 70 y 110. Respecto a lo que en griego llama “eucaristía” (literalmente, acción de gracias), la Didajé nos dice lo siguiente:

“En cuanto a la Eucaristía, así debéis realizarla. Primero sobre el caliz: te damos gracias, nuestro Padre, por la sagrada vid de David tu siervo, la cual nos enseñaste por Yeshu, tu hijo y Siervo. A ti la gloria en los siglos. Y sobre la partición: te damos gracias, nuestro Padre, por la vida y la ciencia, que nos enseñaste por Yeshu, tu hijo y Siervo. A ti la gloria en los siglos. Como este pan fue repartido sobre los montes, y recogido y se hizo uno, así sea recogida tu Iglesia entre los límites de la tierra en tu reino, porque tuya es la gloria y el poder por Yeshu, en los siglos” (Didajé, IX).

La Didajé, en tanto texto didáctico que explica los pormenores esenciales del Cristianismo, pretendidamente menciona TODO lo que el nuevo cristiano debía saber. Y en esta sección está hablando de LOS SACRAMENTOS. De hecho, los párrafos anteriores (VII y VIII) hablan sobre el bautismo y la oración (citando al Padre Nuestro), por lo que si el párrafo IX habla de la Eucaristía, es el sitio donde se tenían que haber mencionado las palabras de Yeshu en la Última Cena.

Pero no hay nada, absolutamente nada.

Se ha propuesto como solución al entuerto que, en realidad, el autor de la Didajé aquí está explicando OTRO ritual, pero no tiene sentido tampoco. En ese caso, si explicó este “otro” ritual, ¿por qué no explicó el relacionado con la Última Cena?

Al final del día, lo único que se hace evidente es que el autor del más importante texto catequético a inicios del siglo II NO CONOCE LAS PALABRAS DE YESHU PRONUNCIADAS EN LA ÚLTIMA CENA.

Y una cosa parece indiscutible: conoce el evangelio de Mateo, o por lo menos las fuentes relacionadas con él, porque en el párrafo VIII -uno antes de este controversial párrafo sobre la Eucaristía- cita las palabras del Padre Nuestro, y lo hace siguiendo la versión de Mateo (que, a diferencia de Lucas, concluye con las palabras “porque tuyo es el Reino, el poder y la gloria por todos los siglos”). Eso hace más angustioso el dilema: ¿por qué evidencia conocer a Mateo en el párrafo VIII, y evidencia desconocerlo en el párrafo IX?

Otra vez, estamos ante una situación como la generada por los textos de Papías: o bien Mateo sí contenía las palabras de Yeshu sobre la Última Cena y el autor de la Didajé no las consideró importante, o bien la versión de Mateo conocida hacia el año 110 NO CONTENÍA esas palabras, y el texto era más parecido al del evangelio de Juan.

Con mucho, y por mucho que moleste, la opción más razonable es la segunda.

Tenemos más evidencia elaborada unos cinco años después de la conclusión de la Didajé. En las cartas de Ignacio de Antioquía hay dos breves menciones al tema del cuerpo y la sangre de Yeshu como comida y bebida:

"... Deseo el pan de Dios, que es la carne de Cristo, que era del linaje de David; y por bebida deseo su sangre, que es amor incorruptible" 

Epístola a los Romanos, VII. 
"... observando una eucaristía, porque hay una carne de nuestro Señor Yeshu y una copa en unión en su sangre..." 

Epístola a los Filadelfos, IV.

Al igual que en la Didajé, Ignacio desconoce por completo los conceptos mencionados en la Última Cena. Pese a que se supone que menciona un tema relacionado con acaso la práctica litúrgica más importante para los seguidores de Yeshu, NUNCA menciona que haya una relación con la Última Cena. En realidad, se desenvuelve más en la lógica del evangelio de Juan, que en el capítulo 6 nos presenta a Yeshu diciendo que su carne es “verdadera comida” y su sangre “verdadera bebida”, pero sin ninguna referencia de tipo litúrgico (es decir, relacionada con una práctica en la que se tengan que repetir o por lo menos recordar esas palabras, a diferencia de las aclaraciones que sí encontramos en I Corintios 11).



Pero acaso el ejemplo más contundente es la “Homilía sobre la Pascua”, de Melitón de Sardes, escrita hacia mediados del siglo II. Se trata de un extenso sermón sobre el significado de la Pascua desde una perspectiva netamente cristiana (y con fuertes contenidos antisemitas), pero que nos resulta interesante por esto: DESCONOCE las palabras de Yeshu en la Última Cena. Pese a que Melitón hace un detallado análisis de lo que, a su juicio, significa la Pascua, e incluso apela a las Escrituras Hebreas para sustentar sus puntos de vista, NUNCA menciona el contenido de los evangelios al respecto.

No tiene sentido. Nos obliga a asumir que Melitón decidió abordar uno de los temas más importantes para la teología cristiana por medio de una homilía (discurso que se basa en la interpretación directa de pasajes bíblicos), sin recurrir a LOS MÁS IMPORTANTES PASAJES que hablan sobre ese tema.

Nuevamente, lo más lógico es asumir que Melitón no conocía una versión de los evangelios o de I Corintios donde ese contenido ya estuviera integrado.

Entonces, lo que tenemos es esto:

a) Hacia inicios del siglo II, hay evidencia suficiente para admitir que se conocía un texto de Mateo, e incluso para afirmar que había sido escrito en hebreo. 
b) Hacia la misma época, hay evidencia suficiente para admitir que los principales autores del Cristianismo DESCONOCEN las palabras de Yeshu pronunciadas en la Última Cena.
Esto nos deja ante dos opciones:
a) Yeshu sí pronunció esas palabras, y Pablo, Mateo, Marcos y Lucas las registraron correctamente. Por alguna extraña, bizarra, incomprensible y absurda razón, ningún autor cristiano las menciona o usa hasta el año 130 o 140, pese a que llevaban prácticamente un siglo siendo un patrimonio litúrgico de los seguidores de Yeshu, judíos o cristianos. En el colmo de los colmos, Juan -autor judío y que estuvo presente en la Última Cena- también desconoce esas palabras de Yeshu, e incluso ubica el evento en una fecha diferente a Mateo, Marcos y Lucas.
b) Las palabras atribuidas a Yeshu durante la Última Cena no son históricas, sino producto de una construcción teológica cristiana que se desarrolló durante la primera mitad del siglo II, y hacia mediados de ese siglo fueron incorporadas a I Corintios, Mateo, Marcos y Lucas.

El más elemental sentido común nos indica que aunque la segunda opción sea debatible, la primera es simplemente imposible. El único modo de alterar el panorama y plantear otra opción, sería ubicando una fuente cristiana de la primera mitad del siglo II que dé evidencia de que las palabras de la Última Cena ya eran conocidas. Pero no la hay.



Todas estas inconsistencias evidencian que los evangelios en general, y Mateo en particular, TAL Y COMO LOS CONOCEMOS, todavía no habían llegado a su redacción definitiva a mediados del siglo II. Incluso, evidencian que el posible texto original de Mateo fue radicalmente alterado -con añadidos y mutilaciones-, de tal modo que no tenemos elementos para imaginarnos cómo pudo haber sido.

LOS RELATOS DE LA INFANCIA DE YESHU Y DE LA RESURRECCIÓN

Para los especialistas no es un secreto ni misterio identificar las partes más arcaicas del texto de Mateo. Dado que los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas están elaborados a partir de un mismo documento (y por eso se les llama Sinópticos), los estratos más arcaicos del texto son aquellos donde los tres tienen un mayor y mejor nivel de concordancia. Las partes donde cada uno tiene características exclusivas son, en contraparte, las que fueron añadiéndose alterando el original.



Por ello, los especialistas han señalado que los tres evangelios se pueden dividir en cuatro secciones cada uno, cada una con mejores afinidades que la otra.

La sección donde los tres evangelios preservan el mejor nivel de similitud es el relato de la Pasión. Eso evidencia que se trata del sustrato más antiguo. En segundo lugar, aunque con mucha menos precisión, se encuentran los relatos sobre el ministerio de Yeshu. Allí encontramos muchísimo material exclusivo de Mateo y, sobre todo, de Lucas, y eso hace evidente que se tratan de añadidos al original. Por eso, los especialistas consideran que Marcos es el evangelio que mejor refleja lo que debió ser el documento más antiguo. Luego tenemos los relatos del nacimiento e infancia de Yeshu, y finalmente los de la Resurrección. En ellos es donde encontramos el más elevado nivel de contradicciones, lo que demuestra que se trata de los últimos en elaborarse y anexarse al relato original.

¿Qué tan contradictorios son los relatos de la infancia? Empecemos por la diferencia de fechas que ofrecen: Mateo ubica el nacimiento de Yeshu “en los días del rey Herodes”, y Lucas en los días del censo de Quirino. Herodes murió en el año 4 AEC, y Quirino organizó un censo en el año 6 EC, diez años después de la muerte de Herodes. Eso hace totalmente incompatibles los dos relatos.

Hay otra diferencia significativa: Mateo da por hecho que Yosef y Miriam, los padres de Yeshu, viven en Belén, y sólo después se trasladan a Nazaret. En cambio, Lucas da por sentado que viven en Nazaret, y sólo se trasladan a Belén a causa del censo. Luego regresan a Nazaret, pero con ese dato también hay problemas.

Mateo agrega el sangriento episodio de la matanza de los niños de Belén, ante lo cual la familia huye a Egipto, y sólo hasta la muerte de Herodes regresan a Judea, pero deciden establecerse en Nazaret. Semejante idea no cabe en Lucas: dado que todo acontece diez años después de la muerte de Herodes, el episodio de la matanza queda descartado. Para Lucas, los eventos alrededor del nacimiento de Yeshu son apacibles: la familia vive en Nazaret, va a Belén a causa del censo (algo que, por cierto, es absurdo; así no funcionaban los censos, ni entonces ni ahora), presentan a Yeshu en el Templo, y regresan plácidamente a su hogar.

Todo ello refleja que son tradiciones elaboradas tardíamente, y que se anexaron al relato original. Un detalle que lo corrobora es el hecho de que Marcos, el evangelio que refleja el tipo de texto más antiguo a gusto de los especialistas, desconoce cualquier relato de infancia.

Sucede algo similar con los relatos de la Resurrección. Aunque tienen más similitudes que los de infancia, son incompatibles. No se ponen de acuerdo respecto a si eran una, dos o tres mujeres las que llegaron al sepulcro ese día en la mañana; tampoco en si las mujeres entraron o no al sepulcro; tampoco en si las mujeres fueron las primeras en entrar al sepulcro, o fueron Juan y Pedro; tampoco en si las mujeres vieron bajar al ángel que abrió el sepulcro o lo encontraron abierto; tampoco en si eran uno o dos ángeles; tampoco en si acataron la orden de ir a avisar a los discípulos o se quedaron calladas por miedo; tampoco en si luego todos se trasladaron a Galilea o se quedaron en Jerusalén; tampoco en cuánto tiempo pasó entre la resurrección y la ascención de Yeshu; tampoco en si la ascención fue en Galilea, Jerusalén o Betania.

Todo eso refleja que cada relato se confeccionó de modo independiente, a diferencia del resto del relato de la pasión, bastante afín en los tres evangelios sinópticos. De ello también se deduce que son relatos integrados tardíamente al relato y, por lo tanto, se sabe que no fueron parte del texto original.

EL MATEO DE SHEM TOB BEN ITJZAK BEN SHAPRUT: ¿EXISTE LA POSIBILIDAD DE QUE SEA LA VERSIÓN MÁS CERCANA AL ORIGINAL?

Muchas personas en los ambientes Mesiánicos y Nazarenos afirman que el Mateo hebreo identificado como Shem Tob -por haber sido recuperado en una copia del texto Even Boán, del rabino Shem Tob ben Itzjak ben Shaprut- es la versión más antigua posible del texto de Mateo, y factiblemente el único que preserva el texto original.



Para afirmarlo, se basan en ciertas características que indican que no fue traducido desde los manuscritos griegos tradicionalmente usados por el Cristianismo.

Sin embargo, llama poderosamente la atención el hecho de que NINGÚN especialista lo ha tomado en cuenta como una fuente documental antigua para saber cómo fue el Mateo hebreo original.

La razón es simple: los especialistas están conscientes de que el Mateo griego del Nuevo Testamento NO ES EL MATEO ORIGINAL, y el Shem Tob no deja de ser una variante de ese Mateo. Si tomamos en cuenta las características del posible original que podemos recuperar de las evidencias documentales de los siglos II al IV, es evidente que en ese nivel de análisis, el Shem Tob y el Mateo griego son EL MISMO DOCUMENTO.

De todo lo ya expuesto, podemos señalar algunas características que debió tener el Mateo original:

a) El Mateo original no debió incluir ningún relato sobre la muerte de Judas Iscariote. El Mateo griego lo tiene; el Shem Tob también. 
b) El Mateo original debió incluir los detalles preservados por Jerónimo, Clemente y Orígenes. El Mateo griego no los tiene; el Shem Tob tampoco. 
c) El Mateo original no debió incluir el relato del nacimiento de Yeshu. El Mateo griego lo tiene; el Shem Tob también. 
d) El Mateo original no debió incluir tantos detalles sobre la Resurrección. El Mateo griego los tiene; el Shem Tob también. 
e) El Mateo original no debió incluir las palabras de Yeshu de la Última Cena. El Mateo griego las tiene; el Shem Tob también.

Por eso, resulta evidente que el Mateo conocido como Shem Tob, pese a presentar rasgos especiales que lo ubican en una categoría singular, no es -pero ni remotamente- la versión original de Mateo. Se trata, simplemente, de una variante textual en la que encontramos diferencias redaccionales, pero no diferencias estructurales. Y la evidencia respecto a las diferencias entre el posible texto original y el actual no nos dejan lugar a dudas: son de carácter estructural, no nada más redaccional.