Mostrando entradas con la etiqueta Ibn Ezra. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ibn Ezra. Mostrar todas las entradas

9/30/2026

Tehilim 149:1-8 y la pretendida profecía de Muhammad, su umma y su conquista: examen de la lectura de al-Qurṭubí —heredada de Ibn Qutayba— a la luz del Targum, dos testimonios del Tafsir atribuido a RaSa"G, el Talmud Bavlí, Avot DeRabí Natán y los mefarshim

BS"D

Bakhshi, M. (1435–1436). Mahoma con su gente [Miniatura]. En M. Haydar, Miraj Nameh (Supplément turc 190, folio 65r). Bibliothèque nationale de France, París, Francia.


Al-Qurṭubí introduce este pasaje inmediatamente después de afirmar que, con la llegada de Muhammad, Dios “جعل يد بني إسماعيل فوق أيدي الجميع ورد النبوة والملك فيهم” (“puso la mano de los hijos de Ismael por encima de las manos de todos, y devolvió a ellos la profecía y el poder”), y enlaza con la fórmula “ومن ذلك” (“y de ello [también]”). Cita entonces:

سبحوا الرب تسبيحًا حديثًا، سبحوا الذي هيكله الصالحون ليفرح إسرائيل بخالقه، وبنو صهيون من أجل أن الله اصطفى لهم أمة، وأعطاهم النصر، وسدد الصالحين منهم بالكرامة، يسبحون الله على مضاجعهم ويكبرونه بأصوات مرتفعة، بأيديهم سيوف ذوات شفرتين، لينتقم الله بهم من الأمم الذين لا يعبدونه، يوثقون ملوكهم بالقيود وأشرافهم بالأغلال

(“Alabad al Señor (ar-Rabb) con una alabanza nueva; alabad a aquel cuyo templo son los justos, para que Israel se alegre en su Creador, [y se alegren] los hijos de Sión, porque Allah ha escogido para ellos una comunidad (iṣṭafā lahum umma) (Q 2:132, 3:33), les ha concedido la victoria (an-naṣr) (Q 3:126, 8:10) y ha guiado con acierto a los justos de entre ellos con honra. Alaban a Allah sobre sus lechos [maḍājiʿ] (Q 3:154, 32:16) y lo proclaman grande (yukabbirūnahu, «pronuncian el takbīr») (Q 17:111, 2:185, 22:37) con voces elevadas; en sus manos tienen espadas de dos filos, para que Allah tome venganza por medio de ellos (yantaqimu llāhu bihim) (Q 5:95, 3:4) de las naciones que no le adoran (alladhīna lā yaʿbudūnahu); atan [yūthiqūna] (Q 47:4) a sus reyes con ataduras y a sus nobles con argollas [aghlāl]. (Q 13:5, 36:8, 40:71)”).  

Formula después sus preguntas retóricas:

«من هذه الأمة التي سيوفها سيوف ذوات شفرتين ينتقم الله بهم من الأمم الذين لا يعبدونه؟ ومن المبعوث بالسيف من الأنبياء؟ ومن الذين يكبرون الله بأصوات مرتفعة في الأذان؟» (“¿Cuál es esta comunidad cuyas espadas son espadas de dos filos... y quiénes son los que engrandecen a Dios con voces elevadas en el أذان [el llamado a la oración]?”),

y responde sin rodeos: «هذه أوصاف محمد صلى الله عليه وسلم وأوصاف أمته بلا ريب» (“Estas son las características de Muhammad y de su comunidad, sin duda alguna”).

Conviene, antes de entrar en el hebreo, establecer un dato que cambia el marco cronológico de toda esta serie: esta formulación no nace con al-Qurṭubí. Una versión prácticamente idéntica aparece ya en Ibn Qutayba (m. 276/889), en su Aʿlām Rasūl Allāh al-munzala ʿalā rusulih: 

«وفي الزبور سبحوا الرب تسبيحًا حديثًا... وبيوت صهيون من أجل أن الله اصطفى له أمته، وأعطاه النصر... بأيديهم سيوف ذوات شفرتين», 

(«Y en el Salterio [al-Zabūr]: “Alabad al Señor (ar-Rab) con una alabanza nueva [tasbīḥan ḥadīthan]... y a las moradas de Sion, por cuanto Allah ha elegido para Sí a Su comunidad [ummatahu] y le ha otorgado la victoria [al-naṣr]... En sus manos habrá espadas de doble filo [ḏawāt šafratayn]”.» )

Seguida de la misma identificación con los árabes y Muhammad. Ibn Qutayba escribe, pues, tres siglos antes que al-Qurṭubí —y, lo que es más relevante para esta serie, prácticamente en la misma generación que RaSa"G (882-942): cuando Ibn Qutayba muere, RaSa"G tiene siete años; cuando RaSa"G alcanza su madurez intelectual y redacta su Tafsir, en el segundo y tercer decenio del siglo X, esta lectura del Salmo 149 lleva ya décadas circulando en el mismo entorno abasí. El argumento de anterioridad que esta serie viene desplegando desde Devarim 33:2 se vuelve aquí, por tanto, más exigente y más interesante: no se trata de que RaSa"G ignorara una tesis que aún no existía, sino de que, trabajando en el mismo siglo, en el mismo imperio e incluso en diálogo documentado con interlocutores musulmanes —como su disputa conocida con al-Jāḥiẓ—, su traducción no contiene el más mínimo rastro de los elementos que esta lectura necesita. (Nótese además, de paso, que la propia transmisión árabe-musulmana no es uniforme: Ibn Qutayba escribe «وبيوت صهيون», “y las casas de Sión”, donde al-Qurṭubí tiene «وبنو صهيون», “y los hijos de Sión” —variante de transmisión interna a la propia cadena islámica, anterior a cualquier comparación con el hebreo.)

Refutación

El texto masorético dice:

הַלְלוּ־יָהּ שִׁירוּ לַיהֹוָה שִׁיר חָדָשׁ תְּהִלָּתוֹ בִּקְהַל חֲסִידִים. יִשְׂמַח יִשְׂרָאֵל בְּעֹשָׂיו בְּנֵי־צִיּוֹן יָגִילוּ בְמַלְכָּם. יְהַלְלוּ שְׁמוֹ בְמָחוֹל בְּתֹף וְכִנּוֹר יְזַמְּרוּ־לוֹ. כִּי־רוֹצֶה יְהֹוָה בְּעַמּוֹ יְפָאֵר עֲנָוִים בִּישׁוּעָה. יַעְלְזוּ חֲסִידִים בְּכָבוֹד יְרַנְּנוּ עַל־מִשְׁכְּבוֹתָם. רוֹמְמוֹת אֵל בִּגְרוֹנָם וְחֶרֶב פִּיפִיּוֹת בְּיָדָם. לַעֲשׂוֹת נְקָמָה בַּגּוֹיִם תּוֹכֵחוֹת בַּלְאֻמִּים. לֶאְסֹר מַלְכֵיהֶם בְּזִקִּים וְנִכְבְּדֵיהֶם בְּכַבְלֵי בַרְזֶל

((1) ¡Alabad a Yah! Cantad al Eterno un cántico nuevo; Su alabanza, en la congregación de los piadosos. (2) Que se alegre Israel en su Hacedor; que los hijos de Tzión se regocijen en su Rey. (3) Que alaben Su nombre con danza; con pandero y lira le canten salmodias. (4) Porque el Eterno se complace en Su pueblo; engalana a los humildes con la salvación. (5) Que exulten los piadosos con honor; que canten jubilosos sobre sus lechos. (6) Las exaltaciones de Dios, en sus gargantas; y una espada de dos filos, en sus manos. (7) Para ejecutar venganza entre las naciones, reprensiones entre los pueblos; (8) para atar a sus reyes con cadenas, y a sus nobles con grilletes de hierro.)

El Targum traduce verso por verso sin introducir elemento étnico o político nuevo alguno:

שַׁבַּחוּ קֳדָם יְיָ שְׁבַח חֲדָת תּוּשְׁבַּחְתֵּיהּ בִּקְהָלָא דַחֲסִידֵי: יֶחְדוּן דְבֵית יִשְׂרָאֵל בְּעוֹבְדֵיהוֹן בְּנֵי צִיוֹן יְדוּצוּן בְּמַלְכֵהוֹן: יְשַׁבְּחוּן שְׁמֵיהּ בְּחִנְגִין בְּתוּפִין וְכִנָרִין יְזַמְרוּן לֵיהּ: אֲרוּם רְעוּתָא דַייָ בְּעַמֵיהּ יְשַׁבְּחוּן עִנְוְתָנַיָא בְּפוּרְקָנָא: יַבּוּעוּן חֲסִידֵי בִּיקָרָא יְרַנְנוּן עַל דִמְכֵיהוֹן: תּוּשְׁבְּחָן דֶאֱלָהָא בְּעוּנְקֵהוֹן וְהֵיךְ סַיְפָא דְיוּסְטְרָא בְּאַיְדֵיהוֹן: לְמֶעְבַּד נִקְמְתָא בְּעַמַיָא מִכְסָנוּתָא בְאוּמַיָא: לְמֵיסַר מַלְכֵיהוֹן בְּשִׁירִין וְיַקִירֵיהוֹן בְּכַבְלֵי דְפַרְזְלָא

(1) “Alabad delante del Eterno con alabanza nueva; Su alabanza en la congregación de los piadosos. (2) Se alegrarán los de la casa de Israel con sus obras; los hijos de Sión se regocijarán con su rey. (3) Alabarán Su nombre con danzas; con panderos y arpas le cantarán. (4) Porque la voluntad del Eterno está en Su pueblo; alabarán los humildes con la redención. (5) Se gozarán los piadosos con honor; cantarán sobre sus lechos. (6) Las alabanzas de Dios en su garganta, y como espada de dos filos en sus manos. (7) Para hacer venganza entre los pueblos, reprensión entre las naciones. (8) Para atar a sus reyes con cadenas, y a sus nobles con grilletes de hierro.”

El Tafsir atribuido a Saadia Gaón en la copia de Abraham ben David ben Yosef Al-Mazmuni (f. 123) dice, íntegro:

Así como en la copia de Benayah ben Sa'adyah ben Zejaryah ben Margaz (f. 1233):

(א) סבחו אלאזלי וקולו סבחו אללה תסביחא גדידא, פאן מדחתה פי גוק אבראר. (ב) ויפרח אל אסראיל בתואב צאנעה, ובני ציון יסרון במלכהם. (ג) ויסבחון אסמה בטבול פי קדסה (?) וברפאקה (?) וג'יראנה (?) ימג'דונה. (ד) אן אללה קד רצא אמתה פהו יפכר אלכאשעין בג'ודה (?). (ה) ויסר אלאבראר באלכראמה וירננון פי מקאמהם. (ו) ותרפיע אללה ינבת (?) פי חלוקהם וסיף דו פמין פי אידיהם. (ז) ליעמלון בהם נקמה פי אלאמם ועט'אט (?) פי אלאחזאב. (ח) ויאסרון מלוכהם באלאג'לאל ואג'לאהם בכבול מן חדיד

(١) سبحوا الازلي وقولوا سبحوا الله تسبيحا جديدا، فان مدحته في جوق ابرار. (٢) ويفرح آل اسرائيل بثواب صانعه، وبنو صهيون يسرون بملكهم. (٣) ويسبحون اسمه بطبول في قدسه (؟) وبرفاقه (؟) وجيرانه (؟) يمجدونه. (٤) ان الله قد رضي امته فهو يفخر الخاشعين بجوده (؟). (٥) ويسر الابرار بالكرامة ويرننون في مقامهم. (٦) وترفيع الله ينبت (؟) في حلوقهم وسيف ذو فمين في ايديهم. (٧) ليعملون بهم نقمة في الامم وعظات (؟) في الاحزاب. (٨) ويأسرون ملوكهم بالاغلال واجلاءهم بكبول من حديد.
 

(Traducción: (1) Alabad al Eterno (al-Azalī, lit. “el Sin Principio”) y decid: «Alabad a Dios (Allah) con una alabanza nueva», pues su alabanza está en la congregación (jawq) de los justos. (2) Y se regocija la casa de Israel por la recompensa de su Hacedor, y los hijos de Tzión se alegran con su rey. (3) Y alaban su nombre con tambores en su santuario (?), y con sus compañeros (?) y sus vecinos (?) lo glorifican. (4) Porque Dios (Allah) se ha complacido en su pueblo (umma), y enaltece a los humildes (al-jāshiʿīn, «los reverentes») con su generosidad (?). (5) Y los justos se alegran con la honra y cantan con júbilo en su morada (maqām). (6) Y la exaltación de Dios (Allah) brota (?) en sus gargantas, y una espada «de dos bocas» (de doble filo) en sus manos, (7) para ejecutar con ellos venganza entre las naciones y admoniciones (?) entre las facciones (aḥzāb), (8) y aprisionar a sus reyes con cadenas y a sus ilustres con grillos de hierro.)

Mientras que la versión del manuscrito Árabe 1 de la Bibliothèque nationale de France (f. 271) dice, íntegra:

المزمور المائة والتاسع والأربعون

(١) لليلويا [وهو ا… (؟)]. سبحوا الرب بتسبحا جديدا، لان تسبحته في كنايس القديسين. (٢) فليفرح اسرائيل بخالقه، وليبتهج بنو صهيون بملكهم، (٣) وليسبحوا اسمه القدوس في الصفوف، وليرتلوه بالدف والمزمار. (٤) لان الرب سُرّ بشعبه ويعلي الودعا بالخلاص. (٥) يفخر القديسون بالمجد ويهللون على مضاجعهم. (٦) تعظيم الله موضوع في حناجرهم، وسيوف ذوات حدين موضوعة في ايديهم، (٧) لكي ينتقموا من الامم ويبكتوا الشعوب، (٨) ولكي يوثقوا ملوكهم بالقيود واشرافهم بيدا (؟) اغلال الحديد.

אלמזמור אלמאיה ואלתאסע ואלארבעון

(א) ללילויא [והו א… (?)]. סבחו אלרב בתסבחא ג'דידא, לאן תסבחתה פי כנאיס אלקדיסין. (ב) פליפרח אסראיל בכ'אלקה, וליבתהג' בנו צהיון במלכהם, (ג) וליסבחוא אסמה אלקדוס פי אלצפוף, ולירתלוה באלדף ואלמזמאר. (ד) לאן אלרב סר בשעבה ויעלי אלודעא באלכ'לאץ. (ה) יפכ'ר אלקדיסון באלמג'ד ויהללון עלי מצ'אג'עהם. (ו) תעט'ים אללה מוצ'וע פי חנאג'רהם, וסיוף ד'ואת חדין מוצ'ועה פי אידיהם, (ז) לכי ינתקמוא מן אלאמם ויבכתוא אלשעוב, (ח) ולכי יות'קוא מלוכהם באלקיוד ואשראפהם בידא (?) אע'לאל אלחדיד.

(Traducción: (1) ¡Lililuya! [Aleluya]. [Glosa ilegible]. Alabad al Señor con una alabanza nueva, porque Su alabanza está en las asambleas de los santos. (2) Que se alegre Israel en su Creador y que se regocijen los hijos de Tzehun en su rey, (3) y que alaben Su santo nombre en las filas y lo canten con pandero y flauta; (4) porque el Señor se complació en Su pueblo y exalta a los mansos con la salvación. (5) Los santos se glorían en la gloria y exultan sobre sus lechos. (6) La exaltación de Dios está puesta en sus gargantas, y espadas de dos filos, puestas en sus manos, (7) para vengarse de las naciones y reprender a los pueblos, (8) y para atar a sus reyes con grilletes y a sus nobles con (?) cadenas de hierro.)

(ʿAbd Rabbih ibn Muḥammad al-Šaʿrānī [copista], 1584-1585, Ancien Testament [f. 1v-438]; Kitāb aḫbār al-ʿibrāniyyīn [f. 439-458] [manuscrito árabe; versión atribuida a Saadia Gaón, 882-942], Bibliothèque nationale de France, Département des Manuscrits, Arabe 1, Gallica, f. 271, https://gallica.bnf.fr/ark:/12148/btv1b110045111).

Con los tres testimonios ya completos a la vista —hebreo, Targum, y los dos Tafsirim judeoárabes independientes—, puede trazarse con precisión, verso por verso, en qué puntos exactos se abre la distancia entre ellos y la versión que transmiten Ibn Qutayba y al-Qurṭubí. No basta con señalar que hay diferencia: conviene detenerse en cada una, porque cada una introduce un campo semántico distinto, y es la acumulación de los tres la que construye la lectura islámica.

La primera divergencia está en el versículo 4. El hebreo dice כִּי־רוֹצֶה יְהֹוָה בְּעַמּוֹ, “porque el Eterno se complace en Su pueblo”: עַמּוֹ lleva el sufijo posesivo de tercera persona referido a Dios, la fórmula covenantal más común de todo el Tehilim para designar a Israel como el pueblo que ya le pertenece —no un pueblo por escoger, sino el ya escogido desde Shemot—. El Targum lo conserva exactamente así: רְעוּתָא דַייָ בְּעַמֵיהּ, “la voluntad del Eterno está en Su pueblo”. Al-Mazmuni traduce "امته", “Su pueblo/comunidad”, y la versión de la BnF, "بشعبه", “con Su pueblo”: los tres testimonios, en tres lenguas distintas y tres cadenas de transmisión independientes, conservan el posesivo. Ibn Qutayba y al-Qurṭubí, en cambio, escriben «الله اصطفى لهم أمة», “Dios escogió para ellos una comunidad”. El verbo اصطفى no es una opción neutra de traducción: es la raíz ص-ف-و, “elegir, escoger por encima de otros”, la misma que el Corán reserva para los actos de elección profética más solemnes —اصطفى آدم, “escogió a Adám”; إنَّ اللهَ اصْطَفَى آدَمَ وَنُوحًا وَآلَ إِبْرَاهِيمَ, “Dios escogió a Adám, a Noé y a la familia de Avraham” (Q 3:33)—. Al introducir ese verbo donde el hebreo y los tres testigos de traducción solo afirman una pertenencia ya existente, Ibn Qutayba no traduce: inserta en el salmo el vocabulario técnico de la elección profética coránica, y es ese injerto —no el texto que dice traducir— lo que le permite leer “una comunidad” como una comunidad nueva y distinta de Israel, en vez de como el propio Israel al que se dirige todo el salmo desde su segundo versículo.

La segunda divergencia está en la misma frase, inmediatamente después: “وأعطاهم النصر”, “les concedió la victoria”. نصر en árabe pertenece de lleno al campo semántico militar: es la palabra para el triunfo en la batalla, la que el Corán usa para las victorias de la comunidad musulmana sobre sus enemigos (إِن يَنصُرْكُمُ اللَّهُ, “si Dios os da la victoria”, Q 3:160). Pero esta frase no tiene correspondencia en ninguno de los tres testimonios reunidos aquí, ni en el hebreo que estos traducen: donde cabría esperar su origen, el texto dice יְשׁוּעָה, “salvación, liberación, rescate” —palabra de registro muy distinto, que en todo el Tehilim designa el acto de ser librado de una angustia o una persecución (así en Tehilim 3:3, 18:3, 20:6, entre decenas de ejemplos), nunca una conquista sobre un tercero—. El Targum traduce con la palabra exacta de ese mismo campo semántico, פּוּרְקָנָא, “redención”; y la BnF, con idéntica fidelidad, "الخلاص", "la liberación/salvación", un término árabe de registro espiritual, no bélico. Es decir: donde el hebreo y sus tres traductores judíos hablan de ser rescatado, Ibn Qutayba hace hablar al texto de vencer en la guerra —un segundo injerto léxico, del mismo tipo que el primero, que desplaza el salmo del registro de la liberación al de la conquista.

La tercera divergencia está en el versículo 6: "يكبرونه بأصوات مرتفعة", “lo engrandecen con voces elevadas” —la frase que al-Qurṭubí conecta explícitamente, unas líneas más adelante, con el أذان, la llamada pública a la oración—. El hebreo dice רוֹמְמוֹת אֵל בִּגְרוֹנָם, “las exaltaciones de Dios en su garganta”: una imagen corporal e interior, la devoción que reside físicamente en la garganta de quien la profiere, sin ningún indicio de proyección pública ni de llamada colectiva. El Targum conserva esa misma imagen corporal: תּוּשְׁבְּחָן דֶאֱלָהָא בְּעוּנְקֵהוֹן, “alabanzas de Dios en su garganta”. Al-Mazmuni traduce “في حلوقهم”, “en sus gargantas”; la BnF, “في حناجرهم”, también “en sus gargantas”. Ningún testimonio menciona voz, elevación de voz, ni proclamación alguna: los tres se detienen en la imagen hebrea original, literal y corporal. Las “voces elevadas” —y, con ellas, el adhān que al-Qurṭubí extrae de esa frase— no están en el texto que ninguno de los tres traductores tuvo delante: son, de nuevo, un tercer injerto, construido esta vez no sustituyendo una palabra por otra de campo distinto, sino añadiendo al verso un elemento —la voz pública, proyectada— que no figura en él.

Las tres divergencias, tomadas juntas, no son errores de traducción ni variantes de estilo: son tres piezas de vocabulario técnico islámico —elección profética, victoria militar, llamada pública a la oración— insertadas, una por una, en los tres puntos exactos del salmo donde la lectura de Ibn Qutayba necesita apoyarse, y ausentes, las tres, de un hebreo y de tres testimonios de traducción independientes que coinciden entre sí sin necesidad de ponerse de acuerdo.

La tradición rabínica, además, aplicó precisamente estos versículos —espada de dos filos, venganza contra las naciones, reyes encadenados incluidos— a referentes completamente ajenos a cualquier conquista étnico-política, y lo hizo siglos antes del Islam. Avot DeRabí Natán (versión B, 25:5), texto de época tannaítica-amoraica temprana, relata que cuando el alma de Moshé Rabenu fue recogida y colocada junto a las almas de los justos bajo el Trono de Gloria, 

"להיות לו מודה ומשבח שנאמר יעלזו חסידים בכבוד [וגו'] רוממות אל בגרונם [וגו'] לעשות נקמה בגוים [וגו'] לאסור מלכיהם בזקים לעשות בהם משפט כתוב" (“para agradecerle y alabarlo, como está dicho: 'los piadosos se alegrarán con honor... exaltaciones de Dios en su garganta... para hacer venganza en las naciones... para atar a sus reyes con grilletes, juicio escrito'”): 

Todo el pasaje — “espada de dos filos” incluida— describe aquí la recompensa celestial de las almas justas tras la muerte de Moshé, no una campaña militar terrenal de ningún pueblo contra otro. El Talmud Bavlí Berajot 5a, lee el mismo versículo en clave litúrgica cotidiana:

אָמַר רַבִּי יִצְחָק: כׇּל הַקּוֹרֵא קְרִיאַת שְׁמַע עַל מִטָּתוֹ, כְּאִלּוּ אוֹחֵז חֶרֶב שֶׁל שְׁתֵּי פִיּוֹת בְּיָדוֹ (“dijo R' Yitzjak: todo el que recita el Shemá sobre su cama es como si sostuviera una espada de dos filos en su mano”)

Derivándolo de la yuxtaposición con el versículo anterior sobre “alegrarse sobre sus lechos”: la “espada de dos filos” es aquí la protección espiritual de un judío cualquiera que recita el Shemá antes de dormir, no el arma de ningún ejército conquistador. Y en Avodá Zará 16b, el mismo hemistiquio —”לֶאְסֹר מַלְכֵיהֶם בְּזִקִּים”— se cita únicamente como סִימָן, regla mnemotécnica para recordar cuál de tres tipos de basílicas romanas está prohibida construir, en una discusión halájica sin el menor contenido mesiánico o escatológico: la tradición rabínica podía usar este versículo como simple ayuda de memoria, lo que confirma que no llevaba adherida ninguna lectura obligatoria de conquista étnica.

Los comentaristas medievales, por su parte, leen el “castigo a las naciones” no como sometimiento político permanente, sino como corrección pedagógica hacia un fin universalista. Ibn Ezra, sobre לַעֲשׂוֹת: הטעם להשיבם לעבוד השם שכם אחד וזה בימי המשיח (“el motivo es hacerlos volver a servir al Eterno de un mismo acuerdo, y esto en los días del Mashíaj”) —la finalidad declarada es la adoración unánime y universal de Dios por todas las naciones, no su subyugación perpetua—. Radak, sobre תּוֹכֵחוֹת: שיתוכחו עם מלכיהם למה בא עליהם (“que argumentarán/reprenderán a sus reyes sobre por qué [esto] vino sobre ellos”) —un verbo de reproche argumentativo, no de aniquilación—. Malbim distingue explícitamente dos planos: la espada ejecuta venganza física contra גּוֹיִם (las naciones hostiles), mientras que רוֹמְמוֹת אֵל בִּגְרוֹנָם dirigida a לְאֻמִּים (pueblos con alguna religión) es תוכחות, “que por medio de la exaltación de Dios discutirán con los pueblos y les demostrarán la verdad de la fe mostrándoles la grandeza de Dios y Sus proezas” —argumentación verbal, no conquista—. Y en ningún comentarista de los aquí reunidos los חֲסִידִים de los versículos 1, 5 y 6 designan a una comunidad distinta de Israel: Radak los identifica sin más como ישראל שהם חסידים לאל, “Israel, que son los piadosos de Dios”, el mismo sujeto que abre el salmo en el versículo 2. La “comunidad escogida” que Ibn Qutayba introduce mediante اصطفى لهم أمة no tiene, en ningún punto de la tradición exegética judía, un segundo referente que sustituya o se añada a Israel.

Lo que resulta, al final, es una cadena de dos siglos y medio —Ibn Qutayba en el siglo IX, al-Qurṭubí en el XIII— construida sobre un salmo cuyo hebreo, cuyo Targum, cuyos dos testimonios judeoárabes independientes —uno de ellos casi exactamente contemporáneo del propio origen de esta lectura— y cuya recepción rabínica, desde época tannaítica hasta los comentaristas medievales, leen de principio a fin como un cántico sobre Israel, sus piadosos y la muerte de Moshé: nunca sobre una أمة nueva, nunca sobre un أذان, nunca sobre una نصر militar que ningún testigo textual, judío o musulmán anterior a Ibn Qutayba, documenta.



4/16/2026

Génesis 12:3: el talismán que usa el dispensacionalismo y Nentanyahu para rentar bendiciones

BS"D

Hay un momento en el que la deshonestidad intelectual deja de ser un error y se convierte en política exterior. Eso es lo que ocurrió el 29 de septiembre de 2025, cuando Benjamín Netanyahu, de pie junto a Donald Trump en la Casa Blanca, dijo lo siguiente: 

“President Trump just said it. It’s also in the Bible. It says, ‘Those who will bless you will be blessed, and those who will curse you will be cursed.’ And that’s actually what is happening.”

(“El presidente Trump acaba de decirlo. También está en la Biblia. Dice: “Aquellos que os bendigan [a Israel] serán bendecidos, y aquellos que os maldigan [a Israel] serán maldecidos”. Y eso es precisamente lo que está ocurriendo.”)


La frase circuló como pólvora en redes sociales, recortada y descontextualizada, y millones de evangélicos norteamericanos la recibieron como una confirmación divina de su teología política favorita. Yo la recibí con una mezcla de asombro y una pregunta que no pude ignorar: ¿Netanyahu sabe lo que ese versículo dice en realidad? ¿O simplemente sabe lo que sus aliados quieren escuchar?

Comencemos por el texto:

וַאֲבָרְכָה מְבָרְכֶיךָ וּמְקַלֶּלְךָ אָאֹר וְנִבְרְכוּ בְךָ כֹּל מִשְׁפְּחֹת הָאֲדָמָה 

“Y bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quienes te maldigan, y en ti serán bendecidas todas las familias de la tierra”. 

-Katznelson, M. (1996). La Biblia, hebreo-español, Versión castellana conforme a la tradición judía por Moisés Katznelson. Tel Aviv, Israel: Sinai Publishing. Volumen I. p. 17. 

Así aparece en Bereshit 12:3, dirigido por el Santo Bendito Él a Avraham, en el momento en que le ordena abandonar su tierra, su familia y la casa de su padre para ir a un lugar que aún no le ha sido revelado. No a un Estado. No a un ejército. No a un primer ministro. A un hombre solo, sin mapa, caminando hacia lo desconocido en respuesta a una voz que le exige confianza absoluta. Eso es el sujeto real de la promesa. Y cualquier lectura que ignore ese contexto no está interpretando el Tanaj: lo está usando de forma utilitaria. 

Lo primero que te golpea cuando abres los comentaristas medievales sobre este pasuk es que ninguno —absolutamente ninguno— lo lee como Netanyahu lo leyó frente a Trump. Empecemos por el rabino andalusí Ibn Ezra, cuya brevedad es en sí misma un argumento: מְבָרְכֶיךָ. רַבִּים (“Quienes te bendigan, está en plural”) y וּמְקַלֶּלְךָ. יָחִיד (“Y quien te maldiga, está en singular”). Con esa sola observación gramatical, Ibn Ezra ya ha deshecho la simetría que Netanyahu necesita para su construcción retórica. Los que bendicen son muchos — רַבִּים — y los que maldicen son apenas uno, señalado en singular — יָחִיד — con toda la intencionalidad teológica que eso implica. La promesa no es un mecanismo automático de recompensa para los aliados de ningún Estado: es una descripción de la dignidad moral de Avraham, cuya influencia espiritual atrae a multitudes mientras que sus detractores son por definición una minoría marginal.

Rashi, el más popular de todos los exegetas medievales, interpreta el cierre del versículo —וְנִבְרְכוּ בְךָ כֹּל מִשְׁפְּחֹת הָאֲדָמָה— de una manera que debería resultar radicalmente incómoda para quien pretende convertir la frase en eslogan político: יֵשׁ אַגָּדוֹת רַבּוֹת, וְזֶהוּ פְשׁוּטוֹ, אָדָם אוֹמֵר לִבְנוֹ תְּהֵא כְּאַבְרָהָם (“Hay muchas aggadot, pero este es su sentido llano: una persona le dice a su hijo, sé como Avraham”). El texto, según Rashi, no describe un mecanismo de bendición automática que opera sobre naciones políticas por el simple acto de alinearse con ellas. Describe cómo Avraham se convierte en paradigma moral, en modelo de conducta que los padres invocan para sus hijos. La prueba que el propio Rashi aduce es בְּךָ יְבָרֵךְ יִשְׂרָאֵל לֵאמֹר יְשִׂמְךָ אֱלֹהִים כְּאֶפְרַיִם וְכִמְנַשֶּׁה (“en ti bendecirá Israel, diciendo: que Dios te haga como Efraím y como Menashé”), la fórmula de bendición que los padres judíos recitan sobre sus hijos varones cada viernes por la noche. Avraham es la referencia de la virtud humana aspiracional, no el nombre en clave de un proyecto geopolítico. La diferencia no es menor. Es todo.

Ahora bien, el Keli Yakar —cuya agudeza analítica no tiene paralelo entre los comentaristas del periodo moderno temprano— hace algo aún más perturbador para la lectura de Netanyahu. Se detiene en la asimetría gramatical que ya había notado Abn Ezra y la convierte en una teología completa:

וַאֲבָרְכָה מְבָרְכֶיךָ וּמְקַלֶּלְךָ אָאֹר. מַה שֶּׁלֹּא נֶאֱמַר ״וְאָאֹר מְקַלְלֶיךָ״ כְּדֶרֶךְ שֶׁאָמַר ״וַאֲבָרְכָה מְבָרְכֶיךָ״ 

(“'Y bendeciré a quienes te bendigan, y a quien te maldiga maldeciré'. Por qué no se dijo 'maldeciré a quienes te maldigan' como sí se dijo 'bendeciré a quienes te bendigan'”). 

La pregunta parece técnica hasta que el Keli Yakar responde con algo que ningún predicador dispensacionalista americano jamás mencionará en su sermón:

 יָדוּעַ שֶׁלְּטוֹבָה הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא מְצָרֵף מַחֲשָׁבָה לְמַעֲשֶׂה, אֲבָל מַחֲשָׁבָה רָעָה אֵין הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא מְצָרְפָהּ לְמַעֲשֶׂה 

(“Es sabido que para el bien, el Santo Bendito Él une el pensamiento a la acción, pero el mal pensamiento, el Santo Bendito Él no lo une a la acción”). 

El que piensa en bendecir a Avraham ya recibe la bendición divina antes de pronunciar una sola palabra — קֹדֶם שֶׁיּוֹצִיא הַבְּרָכָה מִפִּיו (“antes de que saque la bendición de su boca”). El que planea maldecirlo, en cambio, recibe la consecuencia solo después de haber actuado. Esta es la asimetría moral que el texto hebreo encierra, y que la paráfrasis de Netanyahu aplana por completo en su conversión a slogan transaccional.

Porque la clave de todo —y aquí está el corazón del problema con la lectura dispensacionalista— es que el Keli Yakar añade una segunda explicación igual de demoledora para la retórica política:

לְפִי שֶׁאֵינוֹ דּוֹמֶה מוֹרִיק מִכְּלִי מָלֵא וְגָדוּשׁ לְמוֹרִיק מִכְּלִי חָסֵר 

(“Porque no es igual verter de un recipiente lleno y rebosante que verter de un recipiente vacío”). 

La razón por la que Dios bendice primero al que va a bendecir a Avraham es para que esa bendición sea genuina — para que quien bendice lo haga desde la plenitud, no desde la vacuidad. Esto invierte completamente la lógica dispensacionalista, que imagina un flujo de prosperidad material monetaría utilitarista que corre automáticamente desde Dios hacia quien apoya al Estado de Israel. Keli Yakar describe exactamente lo contrario: Dios enriquece primero al que va a bendecir, para que la bendición sea real. El movimiento no es de apoyo político a prosperidad económica. Es de gracia divina que habilita la generosidad moral.

El Or HaJayim lleva el análisis todavía más lejos en su lectura del singular וּמְקַלֶּלְךָ frente al plural מְבָרְכֶיךָ, y añade una dimensión que tiene que ver con la protección de la dignidad de Avraham:

כִּי יַחְפּוֹץ ה׳ לְהַפְחִיד לְבַל יְזַלְזֵל אָדָם בִּכְבוֹדוֹ שֶׁל אַבְרָהָם 

(“Porque Dios desea infundir temor para que nadie menosprecie el honor de Avraham”). 

El uso del singular en la maldición no es casualidad: es pedagogía divina. Dios quiere que cualquier potencial detractor sepa que incluso si es el único que maldice, enfrenta una consecuencia real. No es una coalición necesaria para que el mecanismo funcione. Un solo individuo que insulta la dignidad de Avraham ya activa la respuesta divina. Esta lectura —la de la dignidad personal de un individuo extraordinario bajo protección divina— es radicalmente distinta de la idea de que un Estado-nación moderno activa bendiciones materiales automáticas sobre sus aliados geopolíticos.

El Talmud Bavli nos da la aplicación halájica central de וַאֲבָרְכָה מְבָרְכֶיךָ, y es tan diferente a lo que Netanyahu dijo frente a Trump que merece ser citada con toda su extensión. En Sotá 38b leemos:

אָמַר רַבִּי יְהוֹשֻׁעַ בֶּן לֵוִי: כׇּל כֹּהֵן שֶׁמְּבָרֵךְ — מִתְבָּרֵךְ, וְשֶׁאֵינוֹ מְבָרֵךְ — אֵין מִתְבָּרֵךְ, שֶׁנֶּאֱמַר: ״וַאֲבָרְכָה מְבָרְכֶיךָ״ 

(“Dijo Rabí Yehoshúa ben Leví: todo cohen que bendice, es bendecido, y el que no bendice, no es bendecido, como está dicho: ‘Y bendeciré a quienes te bendigan’”). 

La aplicación que los Sabios hicieron de este versículo no fue geopolítica ni económica: fue la obligación ritual y el mérito espiritual del cohen que extiende sus manos sobre el pueblo de Israel en la Birkat Cohanim. El que bendice al pueblo de Israel recibe la bendición divina como consecuencia de ese acto de servicio sagrado. Igualmente, en Berajot 55a:

וְכוֹס שֶׁל בְּרָכָה לְבָרֵךְ וְאֵינוֹ מְבָרֵךְ — דִּכְתִיב: ״וַאֲבָרְכָה מְבָרְכֶיךָ״ 

(“Y quien recibe una copa de bendición para bendecir y no bendice —como está escrito: 'Y bendeciré a quienes te bendigan'”— acorta sus días). 

La enseñanza de los JaZa”L aquí es una advertencia ética sobre la responsabilidad litúrgica. El versículo se aplica a quién tiene el honor de liderar la bendición comunitaria y la ejerce o la descuida. Ninguno de los amoraím que desarrollaron estas tradiciones estaba pensando en alianzas militares, en fondos de inversión, en relaciones diplomáticas, ni en la prosperidad del Congreso norteamericano como consecuencia de su política exterior hacia el Medio Oriente.

Y en Yevamot 63a encontramos la lectura del cierre del pasuk —וְנִבְרְכוּ בְךָ כֹּל מִשְׁפְּחֹת הָאֲדָמָה— que el Talmud interpreta con una especificidad histórica que pulveriza cualquier fantasía dispensacionalista:

 אֲמַר לֵיהּ הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא לְאַבְרָהָם: שְׁתֵּי הַבְרָכוֹת טוֹבוֹת יֵשׁ לִי לְהַבְרִיךְ בְּךָ: רוּת הַמּוֹאֲבִיָּה, וְנַעֲמָה הָעַמּוֹנִית 

(“Le dijo el Santo Bendito Él a Avraham: Dos buenos injertos tengo para injertar en ti: Rut la moabita y Naamá la amonita”). 

Cuando el Talmud explica qué significa que todas las familias de la tierra serán bendecidas en Avraham, lo que dice es esto: personas de entre las naciones que se integran al pueblo de Israel a través de la conversión y la rectitud moral. Rut y Naamá, de cuyas descendencias surgieron David y Shlomó respectivamente, son el cumplimiento concreto de esa promesa cósmica. Ningún F-35, ningún voto en el Consejo de Seguridad, ninguna transferencia bancaria entre Washington y Tel Aviv.

Es aquí donde la manipulación de Netanyahu alcanza su mayor sofisticación —y su mayor descaro. Porque el primer ministro no está simplemente citando un versículo. Está haciendo algo estructuralmente idéntico a lo que la teología dispensacionalista americana lleva décadas haciendo: tomar una promesa formulada en segunda persona del singular, dirigida a Avraham como individuo en un contexto de prueba existencial, y trasladarla retroactivamente a un Estado que fue fundado en 1948 por personas en su mayoría seculares y, en muchos casos, activamente antirreligiosas. Esta traslación no es exégesis. Es tipología política. Y la diferencia importa.

La teología dispensacionalista —formulada por John Nelson Darby en el siglo XIX y popularizada en el siglo XX por el Scofield Reference Bible— sostiene que la nación de Israel moderna es el heredero directo de las promesas patriarcales del Tanaj, y que por lo tanto cualquier acto de apoyo político, diplomático o militar a ese Estado activa automáticamente “las bendiciones” prometidas a Avraham. Es una construcción teológica que no tiene ningún precedente en la tradición judía rabínica, que los propios eruditos del Nuevo Testamento han debatido sin resolver, y que fue diseñada originalmente para una audiencia cristiana protestante que en muchos casos tiene una agenda escatológica que incluye la eventual conversión de los judíos al Mesías cristiano. Lo irónico —o lo grotesco, dependiendo del punto de vista— es que Netanyahu adoptó exactamente esa lectura y la usó como herramienta diplomática frente a un público que la fabrica para sus propios fines y que en el fondo tiene agendas que ningún judío practicante debería encontrar cómodas.

Rabí Yoel Teitelbaum, el Satmar Rebe זצוק"ל, que escribió su monumental ויואל משה VaYoel Moshe antes de que Netanyahu pudiera haberlo imaginado, diagnosticó con precisión casi profética exactamente lo que estamos viendo. En la introducción de esa obra extraordinaria, escribió:

וּבְדוֹרוֹתֵינוּ אֵלֶּה כָּכָה עוֹשִׂים הַדָּתִיִּים הַנִּגְרָרִים אַחַר הַצִּיּוֹנִים וּמִשְׁתַּתְּפִים עִמָּהֶם, שֶׁמְּבִיאִים רְאָיוֹת מֵהַתּוֹה"ק לְשִׁיטַת הַצִּיּוֹנוּת בִּלְבוּשִׁים שׁוֹנִים וּמַטְעִים בָּזֶה אַף לְבָבוֹת תְּמִימֵי דֶּרֶךְ, כְּמוֹ שֶׁעָשׂוּ הַצְּדוֹקִים וְהַנּוֹצְרִים וְכַת הַשַּׁ"ך וְכָל מַפִּירֵי הַתּוֹה"ק בִּזְמַנֵּיהֶם. וְעוֹד יוֹתֵר מִזֶּה עַכְשָׁו שֶׁהִתְלַבְּשׁוּ בְּאַצְטָלָא יְרוּשַׁלְמִית בְּשֵׁם חִיבַּת הָאָרֶץ וְהַצָּלַת יִשְׂרָאֵל, וְהַשְּׁקָרִים וְהַזִּיּוּפִים מְרוּבִּין הֵם עַד אֵין שִׁעוּר לְהַטְעוֹת עֵינֵי הַבְּרִיּוֹת 

(“Y en nuestras generaciones hacen lo mismo los religiosos que se dejan arrastrar tras los sionistas y participan con ellos: traen pruebas de la sagrada Torá en apoyo del sistema sionista con distintos ropajes, engañando así incluso a corazones íntegros de conducta — tal como lo hicieron los Tzedokim, los Notzrim y la secta del Sha"j (Shabetai Tzvi), y todos los corruptores de la Torá en sus tiempos. Y más aún ahora, que se han envuelto en un manto de Jerusalén bajo el nombre del amor a la Tierra y la salvación de Israel, y las mentiras y las falsificaciones son tan numerosas que no tienen medida, para engañar los ojos de los seres humanos”).

La equiparación que el Satmar Rebe establece entre el uso sionista de los textos de la Toráh y las distorsiones históricas de los Tzedokim (saduceos) y los Notzrim (cristianos) no es retórica hiperbólica. Es un argumento preciso sobre la estructura del engaño textual. Los saduceos tomaron el texto bíblico y lo usaron para legitimar una aristocracia sacerdotal que contradecía la Torah Oral. Los primeros cristianos, los notzrim, tomaron el texto hebreo y lo reinterpretaron tipológicamente para hacer a Yeshú el cumplimiento de profecías que no hablaban de él. Los sionistas —en su variante religiosa, que es la que el Rebe critica— tomaron promesas dirigidas a individuos o a la comunidad espiritual de Israel y las trasladaron a un proyecto nacional secular racista fundado en categorías que la halajá nunca reconoció como determinantes de la identidad y la promesa divinas. Netanyahu, al parafrasear Bereshit 12:3 frente a Trump en la Casa Blanca, hizo exactamente eso, con el agravante de que no lo hizo ante una audiencia judía que pudiera evaluarlo críticamente: lo hizo ante una audiencia evangélica que recibió la cita como confirmación de su propia teología, una teología que el judaísmo rabínico rechaza como distorsión desde sus fundamentos.

El Malbim, que escribió en el siglo XIX y que es uno de los exegetas más cuidadosos en el análisis psicológico y filosófico de los textos bíblicos, conecta el versículo con el análisis que Maimónides hace en la Tercera Parte del Moreh Nevujim, y llega a una lectura que tiene una dignidad histórica que ninguna interpretación geopolítica puede replicar.

 הוּא כְּמָה שֶׁאָמַר הַמּוֹרֶה (ח"ג פַּכ"ט) שֶׁאַבְרָהָם בַּאֲשֶׁר חָלַק עַל דַּעוֹת בְּנֵי אָדָם כוּלָּם שֶׁהָיוּ הַתּוֹעִים הָהֵם מְגַנִּים וּמְבַזִּים אוֹתוֹ 

(“Es como lo que dijo el Moreh (Parte III, cap. 29), que Avraham, en cuanto disputó con las opiniones de todos los seres humanos que estaban extraviados, esos errados le vituperaban y menospreciaban”). 

Avraham fue maldecido y despreciado por sus contemporáneos precisamente porque desafió el consenso idolátrico de su época. La promesa divina וַאֲבָרְכָה מְבָרְכֶיךָ וּמְקַלֶּלְךָ אָאֹר fue el respaldo a un individuo que se mantuvo solo frente a una civilización entera. El Malbim concluye que el resultado histórico de esa promesa es que אַחֲרִית עִנְיָנוֹ מַה שֶׁנִּרְאֶה הַיּוֹם מֵהַסְכֵּם רֹב אַנְשֵׁי הָעוֹלָם לְהַגְדִּילוֹ וּלְהִתְבָּרֵךְ בוֹ (“el resultado final de su asunto es lo que vemos hoy, que la mayoría de los seres humanos del mundo acuerdan engrandecerlo y bendecirse en él”). Esta es la "bendición" universal de Avraham: la ética monoteísta que él inauguró y que permea civilizaciones enteras. No un flujo de dinero, no una alianza militar, no el apoyo del Pentágono.

Aquí es donde la maniobra de Netanyahu se vuelve especialmente inestable cuando la examinamos desde la propia tradición que él invoca. Porque Bereshit Rabá, el gran midrash sobre el Génesis, ofrece en 39:12 una observación que debería hacer tropezar a cualquier lector honesto: 

הֶחְמִיר הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא בִּכְבוֹדוֹ שֶׁל צַדִּיק יוֹתֵר מִכְּבוֹדוֹ 

(“El Santo Bendito Él fue más severo en el honor del justo que en su propio honor”). 

El midrash lo demuestra comparando el versículo de Bereshit 12:3 con el de I Shmuel 2:30, donde Dios dice sobre su propio honor que quienes lo desprecien serán despreciados — בֹּזַי יֵקָלּוּ — a través de otros, en pasivo. Pero sobre el honor de Avraham, dice אָאֹר — "yo maldeciré", en primera persona activa. Dios interviene personalmente en defensa del honor del justo. Esta afirmación tiene una profundidad moral que deja a la retórica de Netanyahu sin piso: la promesa divina no protege a un Estado porque tenga un ejército poderoso o porque cuente con el apoyo de la superpotencia más grande del mundo. Protege al tzadik— al justo — cuya rectitud moral justifica la intervención divina. La pregunta que ese midrash le haría a Netanyahu es tan incómoda que prefiero formularla sin rodeos: ¿bajo qué categoría halájica clasifica usted la conducta que motivó los procesos judiciales en su contra, y cómo esa categoría se relaciona con la condición del tzadik que el versículo presupone?

El Rashbam —sobrino del Rashi, exegeta de una austeridad literalista que no tiene parangón en la exégesis medieval— ofrece sobre וְנִבְרְכוּ בְךָ una lectura que subvierte incluso la idea más elemental de que la frase describe una bendición espiritual en el sentido convencional. לְשׁוֹן מְבָרֵךְ וּמַרְכִּיב, כְּלוֹמַר, יִתְעָרְבוּ בְּמִשְׁפַּחְתְּךָ מִשְׁפָּחוֹת הָאֲדָמָה (“Es un término de injerto y trasplante, es decir, que las familias de la tierra se mezclarán con tu familia”). El Rashbam lee וְנִבְרְכוּ no como niphal del verbo בָּרַךְ (bendecir), sino como derivado de la raíz agrícola de la Mishná que describe el injerto de vides — הַמַּבְרִיךְ — el proceso de enterrar un sarmiento de vid para que eche raíces nuevas. Las familias de la tierra se integrarán en Avraham como sarmientos en una vid. La imagen es de inclusión orgánica, de crecimiento biológico, de extensión de identidad a través del contacto y la adopción. Es exactamente lo que el Talmud codifica en la referencia a Rut y a Naamá. Es lo opuesto de una política de "con nosotros o contra nosotros" que se activa mediante cheques de asistencia militar.

Lo que Netanyahu hizo el 29 de septiembre de 2025 no fue simplemente un error exegético. Fue una operación de branding religioso diseñada para una audiencia específica. Los evangélicos dispensacionalistas americanos — que representan decenas de millones de votantes en estados clave, que financian organizaciones pro-Israel con cientos de millones de dólares anuales, y que tienen una teología que literalmente requiere que Israel exista y prospere para que ocurra el Apocalipsis y el posterior retorno del Yeshú — escucharon en esa cita exactamente lo que necesitaban escuchar. La promesa bíblica validando su weltanschauung. El primer ministro de Israel validando su lectura del texto hebreo. La alineación perfecta entre su escatología cristiana y la política exterior del Estado de Israel. Lo que ninguno de ellos sabe — o prefiere no saber — es que esa validación fue comprada al precio de distorsionar el significado que la tradición judía ha dado a ese versículo durante dos mil años de estudio, comentario y aplicación legal.

El Rav Yoel Teitelbaum no vivió para ver a Netanyahu citar la Torá frente a Trump. Pero vivió lo suficiente para comprender el mecanismo. וְהַשְּׁקָרִים וְהַזִּיּוּפִים מְרוּבִּין הֵם עַד אֵין שִׁעוּר לְהַטְעוֹת עֵינֵי הַבְּרִיּוֹת — “Las mentiras y las falsificaciones son tan numerosas que no tienen medida, para engañar los ojos de los seres humanos”. La severidad de esa frase se entiende mejor cuando se la pone en contexto: el Satmar Rebe equiparó esa práctica de usar textos de la Torá para legitimar el proyecto sionista con lo que los primeros Notzrim hicieron con el Tanaj hebreo. No es una acusación cosmética. Es una acusación estructural: el mismo tipo de violencia hermenéutica que convirtió el texto hebreo en el Antiguo Testamento de otra religión está operando, según el Rebe, cuando el texto hebreo es convertido en el manifiesto de un Estado secular moderno. Netanyahu añadió una capa adicional de sofisticación a ese mecanismo: usó la lectura cristiana dispensacionalista del versículo hebreo para hablarle a una audiencia cristiana, validando así simultáneamente una teología que el judaísmo rechaza y una política que no tiene relación con el significado rabínico del texto.

Quisiera detenerme en Bereshit Rabá porque hay un pasaje que ilumina algo que generalmente pasa desapercibido en estas discusiones. En 39:12 leemos también:

וְנִבְרְכוּ בְךָ. הַגְּשָׁמִים בִּזְכוּתְךָ, הַטְּלָלִים בִּזְכוּתְךָ 

(“Y serán bendecidos en ti. Las lluvias por tu mérito, los rocíos por tu mérito”). 

La bendición cósmica de Avraham en el midrash no se manifiesta en alianzas militares ni en transfers bancarios: se manifiesta en la lluvia y en el rocío que caen sobre la tierra por su mérito. Esta es una bendición que no puede monetizarse, no puede negociarse, no puede transferirse mediante un voto en las Naciones Unidas. Es una gracia que fluye del mérito moral de un individuo hacia la totalidad de la creación. La distancia entre esa imagen y la escena de Netanyahu y Trump en la Casa Blanca no es solo una distancia de dos mil años: es una distancia cualitativa entre dos formas completamente diferentes de entender qué es sagrado, qué es promesa y qué es política.

Hay una última dimensión del pasuk que ninguna lectura política puede capturar, y que el Daat Zekenim recoge con una precisión que merece ser citada: וַאֲבָרְכָה מְבָרְכֶיךָ. אָמַר לוֹ הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא לְאַבְרָהָם מִמְּךָ יֵצֵא שֵׁבֶט שֶׁמְּבָרֵךְ אֶת בָּנַי, זֶהוּ שֵׁבֶט לֵוִי שֶׁיָּצְאוּ מִמֶּנּוּ כֹּהֲנִים שֶׁמְּבָרְכִים אֶת יִשְׂרָאֵל (“Le dijo el Santo Bendito Él a Avraham: de ti saldrá una tribu que bendice a mis hijos, esa es la tribu de Leví, de la que salieron los cohanim que bendicen a Israel”). El midrash lleva la promesa וַאֲבָרְכָה מְבָרְכֶיךָ hasta su implicación institucional: de Avraham surge la tribu sacerdotal que tiene como función principal el acto ritual de bendecir al pueblo, y Dios, a su vez, bendice a esa tribu. El circuito completo de la promesa es: Avraham — tribu de Leví — cohanim que bendicen a Israel — bendición divina sobre los cohanim. No hay lugar en ese circuito para parlamentos, para vetos en el Consejo de Seguridad, para paquetes de asistencia militar, ni para conferencias de prensa conjuntas.

El problema que Netanyahu creó al citar Bereshit 12:3 frente a Trump no es simplemente teológico. Es político en el sentido más profundo de la palabra, porque define quién tiene autoridad para hablar en nombre de un texto y a quién beneficia esa habla. El dispensacionalismo americano necesita al Estado de Israel para completar su escatología piromana. Netanyahu necesita al dispensacionalismo americano para mantener el apoyo político y financiero de un segmento crucial del electorado norteamericano. La cita de Bereshit 12:3 fue el puente perfecto entre esas dos necesidades mutuamente dependientes. El texto hebreo fue el pago que Netanyahu ofreció a cambio de la alianza. Que ese texto no diga lo que él dijo que decía fue, en el contexto de esa conferencia de prensa, un detalle sin importancia.

Pero desde la perspectiva del judaísmo rabínico, eso es exactamente lo que importa. Porque el Talmud, el Midrash, el Rashbam, el Keli Yakar, el Or HaJayim, el Malbim y el Satmar Rebe — tradiciones que atraviesan doce siglos de análisis textual sin interrupciones — son unánimes en que וַאֲבָרְכָה מְבָרְכֶיךָ habla de la rectitud moral de un individuo que abandonó todo para seguir una voz que le exigía confianza absoluta, y que la "bendición universal" prometida en וְנִבְרְכוּ בְךָ כֹּל מִשְׁפְּחֹת הָאֲדָמָה se cumple en el legado ético y espiritual de ese individuo, no en la prosperidad geopolítica de un Estado que lleva su nombre pero que fue fundado bajo principios que él nunca conoció.

El Rav Teitelbaum escribió que las mentiras son tan numerosas que no tienen medida para engañar los ojos de los seres humanos. Tenía razón. Pero los textos siguen donde siempre estuvieron, abiertos para quien tenga la paciencia de leerlos. La pregunta que queda flotando después de toda esta investigación es una sola, y la formulo sin retórica: cuando Netanyahu dijo "it's also in the Bible", ¿estaba hablando del mismo libro que Rashi, el Rashbam, el Keli Yakar y Rabí Yehoshúa ben Leví estudiaron durante sus vidas? Porque si fue el mismo libro, llegaron a conclusiones radicalmente distintas. Y si fue un libro diferente, entonces hay que llamarlo por su nombre correcto.