9/30/2026

Tehilim 149:1-8 y la pretendida profecía de Muhammad, su umma y su conquista: examen de la lectura de al-Qurṭubí —heredada de Ibn Qutayba— a la luz del Targum, dos testimonios del Tafsir atribuido a RaSa"G, el Talmud Bavlí, Avot DeRabí Natán y los mefarshim

BS"D

Bakhshi, M. (1435–1436). Mahoma con su gente [Miniatura]. En M. Haydar, Miraj Nameh (Supplément turc 190, folio 65r). Bibliothèque nationale de France, París, Francia.


Al-Qurṭubí introduce este pasaje inmediatamente después de afirmar que, con la llegada de Muhammad, Dios “جعل يد بني إسماعيل فوق أيدي الجميع ورد النبوة والملك فيهم” (“puso la mano de los hijos de Ismael por encima de las manos de todos, y devolvió a ellos la profecía y el poder”), y enlaza con la fórmula “ومن ذلك” (“y de ello [también]”). Cita entonces:

سبحوا الرب تسبيحًا حديثًا، سبحوا الذي هيكله الصالحون ليفرح إسرائيل بخالقه، وبنو صهيون من أجل أن الله اصطفى لهم أمة، وأعطاهم النصر، وسدد الصالحين منهم بالكرامة، يسبحون الله على مضاجعهم ويكبرونه بأصوات مرتفعة، بأيديهم سيوف ذوات شفرتين، لينتقم الله بهم من الأمم الذين لا يعبدونه، يوثقون ملوكهم بالقيود وأشرافهم بالأغلال

(“Alabad al Señor (ar-Rabb) con una alabanza nueva; alabad a aquel cuyo templo son los justos, para que Israel se alegre en su Creador, [y se alegren] los hijos de Sión, porque Allah ha escogido para ellos una comunidad (iṣṭafā lahum umma) (Q 2:132, 3:33), les ha concedido la victoria (an-naṣr) (Q 3:126, 8:10) y ha guiado con acierto a los justos de entre ellos con honra. Alaban a Allah sobre sus lechos [maḍājiʿ] (Q 3:154, 32:16) y lo proclaman grande (yukabbirūnahu, «pronuncian el takbīr») (Q 17:111, 2:185, 22:37) con voces elevadas; en sus manos tienen espadas de dos filos, para que Allah tome venganza por medio de ellos (yantaqimu llāhu bihim) (Q 5:95, 3:4) de las naciones que no le adoran (alladhīna lā yaʿbudūnahu); atan [yūthiqūna] (Q 47:4) a sus reyes con ataduras y a sus nobles con argollas [aghlāl]. (Q 13:5, 36:8, 40:71)”).  

Formula después sus preguntas retóricas:

«من هذه الأمة التي سيوفها سيوف ذوات شفرتين ينتقم الله بهم من الأمم الذين لا يعبدونه؟ ومن المبعوث بالسيف من الأنبياء؟ ومن الذين يكبرون الله بأصوات مرتفعة في الأذان؟» (“¿Cuál es esta comunidad cuyas espadas son espadas de dos filos... y quiénes son los que engrandecen a Dios con voces elevadas en el أذان [el llamado a la oración]?”),

y responde sin rodeos: «هذه أوصاف محمد صلى الله عليه وسلم وأوصاف أمته بلا ريب» (“Estas son las características de Muhammad y de su comunidad, sin duda alguna”).

Conviene, antes de entrar en el hebreo, establecer un dato que cambia el marco cronológico de toda esta serie: esta formulación no nace con al-Qurṭubí. Una versión prácticamente idéntica aparece ya en Ibn Qutayba (m. 276/889), en su Aʿlām Rasūl Allāh al-munzala ʿalā rusulih: 

«وفي الزبور سبحوا الرب تسبيحًا حديثًا... وبيوت صهيون من أجل أن الله اصطفى له أمته، وأعطاه النصر... بأيديهم سيوف ذوات شفرتين», 

(«Y en el Salterio [al-Zabūr]: “Alabad al Señor (ar-Rab) con una alabanza nueva [tasbīḥan ḥadīthan]... y a las moradas de Sion, por cuanto Allah ha elegido para Sí a Su comunidad [ummatahu] y le ha otorgado la victoria [al-naṣr]... En sus manos habrá espadas de doble filo [ḏawāt šafratayn]”.» )

Seguida de la misma identificación con los árabes y Muhammad. Ibn Qutayba escribe, pues, tres siglos antes que al-Qurṭubí —y, lo que es más relevante para esta serie, prácticamente en la misma generación que RaSa"G (882-942): cuando Ibn Qutayba muere, RaSa"G tiene siete años; cuando RaSa"G alcanza su madurez intelectual y redacta su Tafsir, en el segundo y tercer decenio del siglo X, esta lectura del Salmo 149 lleva ya décadas circulando en el mismo entorno abasí. El argumento de anterioridad que esta serie viene desplegando desde Devarim 33:2 se vuelve aquí, por tanto, más exigente y más interesante: no se trata de que RaSa"G ignorara una tesis que aún no existía, sino de que, trabajando en el mismo siglo, en el mismo imperio e incluso en diálogo documentado con interlocutores musulmanes —como su disputa conocida con al-Jāḥiẓ—, su traducción no contiene el más mínimo rastro de los elementos que esta lectura necesita. (Nótese además, de paso, que la propia transmisión árabe-musulmana no es uniforme: Ibn Qutayba escribe «وبيوت صهيون», “y las casas de Sión”, donde al-Qurṭubí tiene «وبنو صهيون», “y los hijos de Sión” —variante de transmisión interna a la propia cadena islámica, anterior a cualquier comparación con el hebreo.)

Refutación

El texto masorético dice:

הַלְלוּ־יָהּ שִׁירוּ לַיהֹוָה שִׁיר חָדָשׁ תְּהִלָּתוֹ בִּקְהַל חֲסִידִים. יִשְׂמַח יִשְׂרָאֵל בְּעֹשָׂיו בְּנֵי־צִיּוֹן יָגִילוּ בְמַלְכָּם. יְהַלְלוּ שְׁמוֹ בְמָחוֹל בְּתֹף וְכִנּוֹר יְזַמְּרוּ־לוֹ. כִּי־רוֹצֶה יְהֹוָה בְּעַמּוֹ יְפָאֵר עֲנָוִים בִּישׁוּעָה. יַעְלְזוּ חֲסִידִים בְּכָבוֹד יְרַנְּנוּ עַל־מִשְׁכְּבוֹתָם. רוֹמְמוֹת אֵל בִּגְרוֹנָם וְחֶרֶב פִּיפִיּוֹת בְּיָדָם. לַעֲשׂוֹת נְקָמָה בַּגּוֹיִם תּוֹכֵחוֹת בַּלְאֻמִּים. לֶאְסֹר מַלְכֵיהֶם בְּזִקִּים וְנִכְבְּדֵיהֶם בְּכַבְלֵי בַרְזֶל

((1) ¡Alabad a Yah! Cantad al Eterno un cántico nuevo; Su alabanza, en la congregación de los piadosos. (2) Que se alegre Israel en su Hacedor; que los hijos de Tzión se regocijen en su Rey. (3) Que alaben Su nombre con danza; con pandero y lira le canten salmodias. (4) Porque el Eterno se complace en Su pueblo; engalana a los humildes con la salvación. (5) Que exulten los piadosos con honor; que canten jubilosos sobre sus lechos. (6) Las exaltaciones de Dios, en sus gargantas; y una espada de dos filos, en sus manos. (7) Para ejecutar venganza entre las naciones, reprensiones entre los pueblos; (8) para atar a sus reyes con cadenas, y a sus nobles con grilletes de hierro.)

El Targum traduce verso por verso sin introducir elemento étnico o político nuevo alguno:

שַׁבַּחוּ קֳדָם יְיָ שְׁבַח חֲדָת תּוּשְׁבַּחְתֵּיהּ בִּקְהָלָא דַחֲסִידֵי: יֶחְדוּן דְבֵית יִשְׂרָאֵל בְּעוֹבְדֵיהוֹן בְּנֵי צִיוֹן יְדוּצוּן בְּמַלְכֵהוֹן: יְשַׁבְּחוּן שְׁמֵיהּ בְּחִנְגִין בְּתוּפִין וְכִנָרִין יְזַמְרוּן לֵיהּ: אֲרוּם רְעוּתָא דַייָ בְּעַמֵיהּ יְשַׁבְּחוּן עִנְוְתָנַיָא בְּפוּרְקָנָא: יַבּוּעוּן חֲסִידֵי בִּיקָרָא יְרַנְנוּן עַל דִמְכֵיהוֹן: תּוּשְׁבְּחָן דֶאֱלָהָא בְּעוּנְקֵהוֹן וְהֵיךְ סַיְפָא דְיוּסְטְרָא בְּאַיְדֵיהוֹן: לְמֶעְבַּד נִקְמְתָא בְּעַמַיָא מִכְסָנוּתָא בְאוּמַיָא: לְמֵיסַר מַלְכֵיהוֹן בְּשִׁירִין וְיַקִירֵיהוֹן בְּכַבְלֵי דְפַרְזְלָא

(1) “Alabad delante del Eterno con alabanza nueva; Su alabanza en la congregación de los piadosos. (2) Se alegrarán los de la casa de Israel con sus obras; los hijos de Sión se regocijarán con su rey. (3) Alabarán Su nombre con danzas; con panderos y arpas le cantarán. (4) Porque la voluntad del Eterno está en Su pueblo; alabarán los humildes con la redención. (5) Se gozarán los piadosos con honor; cantarán sobre sus lechos. (6) Las alabanzas de Dios en su garganta, y como espada de dos filos en sus manos. (7) Para hacer venganza entre los pueblos, reprensión entre las naciones. (8) Para atar a sus reyes con cadenas, y a sus nobles con grilletes de hierro.”

El Tafsir atribuido a Saadia Gaón en la copia de Abraham ben David ben Yosef Al-Mazmuni (f. 123) dice, íntegro:

Así como en la copia de Benayah ben Sa'adyah ben Zejaryah ben Margaz (f. 1233):

(א) סבחו אלאזלי וקולו סבחו אללה תסביחא גדידא, פאן מדחתה פי גוק אבראר. (ב) ויפרח אל אסראיל בתואב צאנעה, ובני ציון יסרון במלכהם. (ג) ויסבחון אסמה בטבול פי קדסה (?) וברפאקה (?) וג'יראנה (?) ימג'דונה. (ד) אן אללה קד רצא אמתה פהו יפכר אלכאשעין בג'ודה (?). (ה) ויסר אלאבראר באלכראמה וירננון פי מקאמהם. (ו) ותרפיע אללה ינבת (?) פי חלוקהם וסיף דו פמין פי אידיהם. (ז) ליעמלון בהם נקמה פי אלאמם ועט'אט (?) פי אלאחזאב. (ח) ויאסרון מלוכהם באלאג'לאל ואג'לאהם בכבול מן חדיד

(١) سبحوا الازلي وقولوا سبحوا الله تسبيحا جديدا، فان مدحته في جوق ابرار. (٢) ويفرح آل اسرائيل بثواب صانعه، وبنو صهيون يسرون بملكهم. (٣) ويسبحون اسمه بطبول في قدسه (؟) وبرفاقه (؟) وجيرانه (؟) يمجدونه. (٤) ان الله قد رضي امته فهو يفخر الخاشعين بجوده (؟). (٥) ويسر الابرار بالكرامة ويرننون في مقامهم. (٦) وترفيع الله ينبت (؟) في حلوقهم وسيف ذو فمين في ايديهم. (٧) ليعملون بهم نقمة في الامم وعظات (؟) في الاحزاب. (٨) ويأسرون ملوكهم بالاغلال واجلاءهم بكبول من حديد.
 

(Traducción: (1) Alabad al Eterno (al-Azalī, lit. “el Sin Principio”) y decid: «Alabad a Dios (Allah) con una alabanza nueva», pues su alabanza está en la congregación (jawq) de los justos. (2) Y se regocija la casa de Israel por la recompensa de su Hacedor, y los hijos de Tzión se alegran con su rey. (3) Y alaban su nombre con tambores en su santuario (?), y con sus compañeros (?) y sus vecinos (?) lo glorifican. (4) Porque Dios (Allah) se ha complacido en su pueblo (umma), y enaltece a los humildes (al-jāshiʿīn, «los reverentes») con su generosidad (?). (5) Y los justos se alegran con la honra y cantan con júbilo en su morada (maqām). (6) Y la exaltación de Dios (Allah) brota (?) en sus gargantas, y una espada «de dos bocas» (de doble filo) en sus manos, (7) para ejecutar con ellos venganza entre las naciones y admoniciones (?) entre las facciones (aḥzāb), (8) y aprisionar a sus reyes con cadenas y a sus ilustres con grillos de hierro.)

Mientras que la versión del manuscrito Árabe 1 de la Bibliothèque nationale de France (f. 271) dice, íntegra:

المزمور المائة والتاسع والأربعون

(١) لليلويا [وهو ا… (؟)]. سبحوا الرب بتسبحا جديدا، لان تسبحته في كنايس القديسين. (٢) فليفرح اسرائيل بخالقه، وليبتهج بنو صهيون بملكهم، (٣) وليسبحوا اسمه القدوس في الصفوف، وليرتلوه بالدف والمزمار. (٤) لان الرب سُرّ بشعبه ويعلي الودعا بالخلاص. (٥) يفخر القديسون بالمجد ويهللون على مضاجعهم. (٦) تعظيم الله موضوع في حناجرهم، وسيوف ذوات حدين موضوعة في ايديهم، (٧) لكي ينتقموا من الامم ويبكتوا الشعوب، (٨) ولكي يوثقوا ملوكهم بالقيود واشرافهم بيدا (؟) اغلال الحديد.

אלמזמור אלמאיה ואלתאסע ואלארבעון

(א) ללילויא [והו א… (?)]. סבחו אלרב בתסבחא ג'דידא, לאן תסבחתה פי כנאיס אלקדיסין. (ב) פליפרח אסראיל בכ'אלקה, וליבתהג' בנו צהיון במלכהם, (ג) וליסבחוא אסמה אלקדוס פי אלצפוף, ולירתלוה באלדף ואלמזמאר. (ד) לאן אלרב סר בשעבה ויעלי אלודעא באלכ'לאץ. (ה) יפכ'ר אלקדיסון באלמג'ד ויהללון עלי מצ'אג'עהם. (ו) תעט'ים אללה מוצ'וע פי חנאג'רהם, וסיוף ד'ואת חדין מוצ'ועה פי אידיהם, (ז) לכי ינתקמוא מן אלאמם ויבכתוא אלשעוב, (ח) ולכי יות'קוא מלוכהם באלקיוד ואשראפהם בידא (?) אע'לאל אלחדיד.

(Traducción: (1) ¡Lililuya! [Aleluya]. [Glosa ilegible]. Alabad al Señor con una alabanza nueva, porque Su alabanza está en las asambleas de los santos. (2) Que se alegre Israel en su Creador y que se regocijen los hijos de Tzehun en su rey, (3) y que alaben Su santo nombre en las filas y lo canten con pandero y flauta; (4) porque el Señor se complació en Su pueblo y exalta a los mansos con la salvación. (5) Los santos se glorían en la gloria y exultan sobre sus lechos. (6) La exaltación de Dios está puesta en sus gargantas, y espadas de dos filos, puestas en sus manos, (7) para vengarse de las naciones y reprender a los pueblos, (8) y para atar a sus reyes con grilletes y a sus nobles con (?) cadenas de hierro.)

(ʿAbd Rabbih ibn Muḥammad al-Šaʿrānī [copista], 1584-1585, Ancien Testament [f. 1v-438]; Kitāb aḫbār al-ʿibrāniyyīn [f. 439-458] [manuscrito árabe; versión atribuida a Saadia Gaón, 882-942], Bibliothèque nationale de France, Département des Manuscrits, Arabe 1, Gallica, f. 271, https://gallica.bnf.fr/ark:/12148/btv1b110045111).

Con los tres testimonios ya completos a la vista —hebreo, Targum, y los dos Tafsirim judeoárabes independientes—, puede trazarse con precisión, verso por verso, en qué puntos exactos se abre la distancia entre ellos y la versión que transmiten Ibn Qutayba y al-Qurṭubí. No basta con señalar que hay diferencia: conviene detenerse en cada una, porque cada una introduce un campo semántico distinto, y es la acumulación de los tres la que construye la lectura islámica.

La primera divergencia está en el versículo 4. El hebreo dice כִּי־רוֹצֶה יְהֹוָה בְּעַמּוֹ, “porque el Eterno se complace en Su pueblo”: עַמּוֹ lleva el sufijo posesivo de tercera persona referido a Dios, la fórmula covenantal más común de todo el Tehilim para designar a Israel como el pueblo que ya le pertenece —no un pueblo por escoger, sino el ya escogido desde Shemot—. El Targum lo conserva exactamente así: רְעוּתָא דַייָ בְּעַמֵיהּ, “la voluntad del Eterno está en Su pueblo”. Al-Mazmuni traduce "امته", “Su pueblo/comunidad”, y la versión de la BnF, "بشعبه", “con Su pueblo”: los tres testimonios, en tres lenguas distintas y tres cadenas de transmisión independientes, conservan el posesivo. Ibn Qutayba y al-Qurṭubí, en cambio, escriben «الله اصطفى لهم أمة», “Dios escogió para ellos una comunidad”. El verbo اصطفى no es una opción neutra de traducción: es la raíz ص-ف-و, “elegir, escoger por encima de otros”, la misma que el Corán reserva para los actos de elección profética más solemnes —اصطفى آدم, “escogió a Adám”; إنَّ اللهَ اصْطَفَى آدَمَ وَنُوحًا وَآلَ إِبْرَاهِيمَ, “Dios escogió a Adám, a Noé y a la familia de Avraham” (Q 3:33)—. Al introducir ese verbo donde el hebreo y los tres testigos de traducción solo afirman una pertenencia ya existente, Ibn Qutayba no traduce: inserta en el salmo el vocabulario técnico de la elección profética coránica, y es ese injerto —no el texto que dice traducir— lo que le permite leer “una comunidad” como una comunidad nueva y distinta de Israel, en vez de como el propio Israel al que se dirige todo el salmo desde su segundo versículo.

La segunda divergencia está en la misma frase, inmediatamente después: “وأعطاهم النصر”, “les concedió la victoria”. نصر en árabe pertenece de lleno al campo semántico militar: es la palabra para el triunfo en la batalla, la que el Corán usa para las victorias de la comunidad musulmana sobre sus enemigos (إِن يَنصُرْكُمُ اللَّهُ, “si Dios os da la victoria”, Q 3:160). Pero esta frase no tiene correspondencia en ninguno de los tres testimonios reunidos aquí, ni en el hebreo que estos traducen: donde cabría esperar su origen, el texto dice יְשׁוּעָה, “salvación, liberación, rescate” —palabra de registro muy distinto, que en todo el Tehilim designa el acto de ser librado de una angustia o una persecución (así en Tehilim 3:3, 18:3, 20:6, entre decenas de ejemplos), nunca una conquista sobre un tercero—. El Targum traduce con la palabra exacta de ese mismo campo semántico, פּוּרְקָנָא, “redención”; y la BnF, con idéntica fidelidad, "الخلاص", "la liberación/salvación", un término árabe de registro espiritual, no bélico. Es decir: donde el hebreo y sus tres traductores judíos hablan de ser rescatado, Ibn Qutayba hace hablar al texto de vencer en la guerra —un segundo injerto léxico, del mismo tipo que el primero, que desplaza el salmo del registro de la liberación al de la conquista.

La tercera divergencia está en el versículo 6: "يكبرونه بأصوات مرتفعة", “lo engrandecen con voces elevadas” —la frase que al-Qurṭubí conecta explícitamente, unas líneas más adelante, con el أذان, la llamada pública a la oración—. El hebreo dice רוֹמְמוֹת אֵל בִּגְרוֹנָם, “las exaltaciones de Dios en su garganta”: una imagen corporal e interior, la devoción que reside físicamente en la garganta de quien la profiere, sin ningún indicio de proyección pública ni de llamada colectiva. El Targum conserva esa misma imagen corporal: תּוּשְׁבְּחָן דֶאֱלָהָא בְּעוּנְקֵהוֹן, “alabanzas de Dios en su garganta”. Al-Mazmuni traduce “في حلوقهم”, “en sus gargantas”; la BnF, “في حناجرهم”, también “en sus gargantas”. Ningún testimonio menciona voz, elevación de voz, ni proclamación alguna: los tres se detienen en la imagen hebrea original, literal y corporal. Las “voces elevadas” —y, con ellas, el adhān que al-Qurṭubí extrae de esa frase— no están en el texto que ninguno de los tres traductores tuvo delante: son, de nuevo, un tercer injerto, construido esta vez no sustituyendo una palabra por otra de campo distinto, sino añadiendo al verso un elemento —la voz pública, proyectada— que no figura en él.

Las tres divergencias, tomadas juntas, no son errores de traducción ni variantes de estilo: son tres piezas de vocabulario técnico islámico —elección profética, victoria militar, llamada pública a la oración— insertadas, una por una, en los tres puntos exactos del salmo donde la lectura de Ibn Qutayba necesita apoyarse, y ausentes, las tres, de un hebreo y de tres testimonios de traducción independientes que coinciden entre sí sin necesidad de ponerse de acuerdo.

La tradición rabínica, además, aplicó precisamente estos versículos —espada de dos filos, venganza contra las naciones, reyes encadenados incluidos— a referentes completamente ajenos a cualquier conquista étnico-política, y lo hizo siglos antes del Islam. Avot DeRabí Natán (versión B, 25:5), texto de época tannaítica-amoraica temprana, relata que cuando el alma de Moshé Rabenu fue recogida y colocada junto a las almas de los justos bajo el Trono de Gloria, 

"להיות לו מודה ומשבח שנאמר יעלזו חסידים בכבוד [וגו'] רוממות אל בגרונם [וגו'] לעשות נקמה בגוים [וגו'] לאסור מלכיהם בזקים לעשות בהם משפט כתוב" (“para agradecerle y alabarlo, como está dicho: 'los piadosos se alegrarán con honor... exaltaciones de Dios en su garganta... para hacer venganza en las naciones... para atar a sus reyes con grilletes, juicio escrito'”): 

Todo el pasaje — “espada de dos filos” incluida— describe aquí la recompensa celestial de las almas justas tras la muerte de Moshé, no una campaña militar terrenal de ningún pueblo contra otro. El Talmud Bavlí Berajot 5a, lee el mismo versículo en clave litúrgica cotidiana:

אָמַר רַבִּי יִצְחָק: כׇּל הַקּוֹרֵא קְרִיאַת שְׁמַע עַל מִטָּתוֹ, כְּאִלּוּ אוֹחֵז חֶרֶב שֶׁל שְׁתֵּי פִיּוֹת בְּיָדוֹ (“dijo R' Yitzjak: todo el que recita el Shemá sobre su cama es como si sostuviera una espada de dos filos en su mano”)

Derivándolo de la yuxtaposición con el versículo anterior sobre “alegrarse sobre sus lechos”: la “espada de dos filos” es aquí la protección espiritual de un judío cualquiera que recita el Shemá antes de dormir, no el arma de ningún ejército conquistador. Y en Avodá Zará 16b, el mismo hemistiquio —”לֶאְסֹר מַלְכֵיהֶם בְּזִקִּים”— se cita únicamente como סִימָן, regla mnemotécnica para recordar cuál de tres tipos de basílicas romanas está prohibida construir, en una discusión halájica sin el menor contenido mesiánico o escatológico: la tradición rabínica podía usar este versículo como simple ayuda de memoria, lo que confirma que no llevaba adherida ninguna lectura obligatoria de conquista étnica.

Los comentaristas medievales, por su parte, leen el “castigo a las naciones” no como sometimiento político permanente, sino como corrección pedagógica hacia un fin universalista. Ibn Ezra, sobre לַעֲשׂוֹת: הטעם להשיבם לעבוד השם שכם אחד וזה בימי המשיח (“el motivo es hacerlos volver a servir al Eterno de un mismo acuerdo, y esto en los días del Mashíaj”) —la finalidad declarada es la adoración unánime y universal de Dios por todas las naciones, no su subyugación perpetua—. Radak, sobre תּוֹכֵחוֹת: שיתוכחו עם מלכיהם למה בא עליהם (“que argumentarán/reprenderán a sus reyes sobre por qué [esto] vino sobre ellos”) —un verbo de reproche argumentativo, no de aniquilación—. Malbim distingue explícitamente dos planos: la espada ejecuta venganza física contra גּוֹיִם (las naciones hostiles), mientras que רוֹמְמוֹת אֵל בִּגְרוֹנָם dirigida a לְאֻמִּים (pueblos con alguna religión) es תוכחות, “que por medio de la exaltación de Dios discutirán con los pueblos y les demostrarán la verdad de la fe mostrándoles la grandeza de Dios y Sus proezas” —argumentación verbal, no conquista—. Y en ningún comentarista de los aquí reunidos los חֲסִידִים de los versículos 1, 5 y 6 designan a una comunidad distinta de Israel: Radak los identifica sin más como ישראל שהם חסידים לאל, “Israel, que son los piadosos de Dios”, el mismo sujeto que abre el salmo en el versículo 2. La “comunidad escogida” que Ibn Qutayba introduce mediante اصطفى لهم أمة no tiene, en ningún punto de la tradición exegética judía, un segundo referente que sustituya o se añada a Israel.

Lo que resulta, al final, es una cadena de dos siglos y medio —Ibn Qutayba en el siglo IX, al-Qurṭubí en el XIII— construida sobre un salmo cuyo hebreo, cuyo Targum, cuyos dos testimonios judeoárabes independientes —uno de ellos casi exactamente contemporáneo del propio origen de esta lectura— y cuya recepción rabínica, desde época tannaítica hasta los comentaristas medievales, leen de principio a fin como un cántico sobre Israel, sus piadosos y la muerte de Moshé: nunca sobre una أمة nueva, nunca sobre un أذان, nunca sobre una نصر militar que ningún testigo textual, judío o musulmán anterior a Ibn Qutayba, documenta.



Yejezkel 21:1-5 y la pretendida profecía de Muhammad y los ángeles de Qedar: examen de la lectura de al-Qurṭubí a la luz del Targum Yonatán, el Tafsir del RaSa"G y de la tradición exegética judía

BS"D

Ilustración: La Ascensión, de Jami Al-Tawarikh ("La Historia Universal")


Al-Qurṭubí introduce este bloque de pruebas con una declaración metodológica que conviene retener antes de examinar su contenido:

إنما نذكر أخبار الأنبياء المبشرة بنبوة محمد ﷺ من كتبهم التي بأيديهم وعلى ما ترجمها مترجموهم من غير زيادة ولا نقصان 

(“solo mencionamos las noticias de los profetas que anuncian la profecía de Muhammad a partir de los libros que ellos tienen en sus manos, y según la tradujeron sus traductores, sin añadir ni quitar nada”). 

Es una promesa explícita de fidelidad textual absoluta, y es precisamente esa promesa la que el propio pasaje que cita a continuación no cumple.

Cita primero a Yeshayah:

ستمتلئ البادية والقصور التي سكنها قيدار يسبحون، ومن رؤوس الجبال ينادون، هم الذين يجعلون لله الكرامة ويبثون تسبيحه في البر والبحر 

(“se llenará el desierto y las ciudades que habitó Qedar; ellos alabarán, y desde las cumbres de los montes proclamarán; ellos son quienes atribuyen gloria a Dios y difunden Su alabanza por tierra y mar”). 

Esta cita, a diferencia de la que examinamos en Yeshayah 42 en esta misma serie, está correctamente atribuida: corresponde en efecto a Yeshayah 42:11, donde קֵדָר —hijo de Ishmael, epónimo de tribus árabes— aparece mencionado de forma genuina. El problema surge en la frase siguiente, que atribuye a Yejezkel: إني مؤيد قيدار بالملائكة (“ciertamente, apoyo a Qedar con los ángeles”), sobre la cual construye: وقيدار ولد إسماعيل بلا شك (“y Qedar es, sin duda, hijo de Ishmail”), y concluye enlazándolo con la tradición islámica sobre los ángeles que combatieron junto a Muhammad.

Refutación

Esa frase — “apoyo a Qedar con los ángeles”— no aparece en ningún versículo de Yejezkel en su versión masorética. El pasaje al que corresponde la dirección "sur/Teimán", y que es el más próximo en todo el libro a la combinación de vocablos que él parece evocar, es Yejezkel 21:1-5:

וַיְהִי דְבַר־יְהֹוָה אֵלַי לֵאמֹר. בֶּן־אָדָם שִׂים פָּנֶיךָ דֶּרֶךְ תֵּימָנָה וְהַטֵּף אֶל־דָּרוֹם וְהִנָּבֵא אֶל־יַעַר הַשָּׂדֶה נֶגֶב. וְאָמַרְתָּ לְיַעַר הַנֶּגֶב שְׁמַע דְּבַר־יְהֹוָה כֹּה־אָמַר אֲדֹנָי יֱהֹוִה הִנְנִי מַצִּית־בְּךָ אֵשׁ וְאָכְלָה בְךָ כׇל־עֵץ־לַח וְכׇל־עֵץ יָבֵשׁ לֹא־תִכְבֶּה לַהֶבֶת שַׁלְהֶבֶת וְנִצְרְבוּ־בָהּ כׇּל־פָּנִים מִנֶּגֶב צָפוֹנָה. וְרָאוּ כׇּל־בָּשָׂר כִּי אֲנִי יְהֹוָה בִּעַרְתִּיהָ לֹא תִּכְבֶּה. וָאֹמַר אֲהָהּ אֲדֹנָי יֱהֹוִה הֵמָּה אֹמְרִים לִי הֲלֹא מְמַשֵּׁל מְשָׁלִים הוּא

(“Y fue la palabra del Eterno a mí, diciendo: Hijo de hombre, pon tu rostro hacia Teimaná, y destila [tu palabra] hacia el sur, y profetiza contra el bosque del campo del Néguev; y dirás al bosque del Néguev: Oye la palabra del Eterno. Así dijo el Eterno Dios: He aquí que Yo enciendo en ti un fuego, y devorará en ti todo árbol verde y todo árbol seco; no se apagará la llama ardiente, y se quemarán en ella todos los rostros, del Néguev hacia el norte. Y verá toda carne que Yo, el Eterno, la encendí; no se apagará. Y dije: ¡Ah, Eterno Dios! Ellos me dicen: ¿acaso no habla él en parábolas?”).

Mientras que en el Targum Yonatán traduce el pasaje completo así:

וַהֲוָה פִּתְגָם נְבוּאָה מִן קֳדָם יְיָ עִמִי לְמֵימָר: בַּר אָדָם קַבֵּיל נְבוּאָה לְאוֹרַח דָרוֹמָא וְאַלֵיף עַל דָרוֹמָא וְאִתְנְבֵּי עַל חוּרְשָׁא דַחֲקַל דָרוֹמָא: וְתֵימַר לְחוּרְשָׁא דְדָרוֹמָא קַבֵּיל פִּתְגָמָא דַייָ כִּדְנַן אֲמַר יְיָ אֱלֹהִים הָא אֲנָא מַדְלִיק בָּךְ אֶשְׁתָּא וְתִקְטֵיל בָּךְ כָּל אִילַן יַבִּישׁ לָא תִטְפֵי לְשַׁלְהוֹבִיתָא דִמְשֵׁיצְיָא וְיִתְרַשְׁמוּן בָּהּ כָּל אַפַּיָא מִדְרוֹם לְצִפּוּנָא: וְיֶחֱזוּן כָּל בְּנֵי בִסְרָא אֲרֵי אֲנָא יְיָ אַדְלִיקְתָּהּ לָא תִטְפֵי: וַאֲמָרֵית קַבֵּיל בָּעוּתִי יְיָ אֱלֹהִים הָא אִינוּן אָמְרִין לִי הֲלָא מַמְתֵיל מַתְלִין הוּא

(“Y fue palabra de profecía de delante del Eterno, conmigo, diciendo: Hijo de hombre, recibe profecía hacia el camino del sur, y enseña hacia el sur, y profetiza hacia el bosque del campo del sur; y dirás al bosque del sur: recibe la palabra del Eterno; así dice el Eterno Dios: he aquí que Yo enciendo en ti fuego, y matará en ti todo árbol seco; no se apagará la llama devoradora, y se marcarán en ella todos los rostros de sur a norte; y verán todos los hijos de la carne que Yo, el Eterno, la encendí; no se apagará. Y dije: recibe mi súplica, Eterno Dios; he aquí que ellos me dicen: ¿acaso no habla él puras parábolas?”). 

Conviene, en este punto, un matiz textual-crítico que la propia tradición rabínica documenta: Radak, al comentar este mismo versículo, registra dos recensiones distintas del Targum que circulaban en su época. Una —la que acabamos de citar— conserva la metáfora tal cual: מַדְלִיק בָּךְ אֶשְׁתָּא... כָּל אִילַן יַבִּישׁ, “enciende en ti fuego... todo árbol seco”. La otra, que Radak cita como alternativa ("ובמקצת נוסחאות", “y en algunos manuscritos”), resuelve la metáfora en su sentido llano desde el propio Targum: הָא אֲנָא מְגָרֵי בָּךְ עַמָּא דְּתַקִּיף כְּאֶשְׁתָּא וְיִקְטוֹל בָּךְ כָּל גְּבַר עָתִיר וְכָל גְּבַר מִסְכֵּן, “he aquí que incito contra ti a un pueblo fuerte como el fuego, y matará en ti a todo hombre rico y a todo hombre pobre”. Esta variante sustituye "árbol" por "hombre" y explicita que el "fuego" es un pueblo conquistador —identificado por el resto de la tradición, unánimemente, con Babilonia—, cerrando de antemano cualquier lectura que quisiera ver en la imagen ígnea una entidad distinta del ejército babilonio.

Que este pasaje no admite la lectura de al-Qurṭubí lo confirma, de manera aún más contundente, la continuación inmediata de la misma unidad profética: Yejezkel 21:6-9, donde el propio texto abandona el lenguaje parabólico y dice en términos llanos aquello que la parábola del bosque había velado. Esa continuación se conserva, de forma independiente del Tafsir yemení de RaSa"G que hemos venido citando en esta serie, en el manuscrito Arabe 1 de la Bibliothèque nationale de France —458 folios de papel occidental, escritura oriental de factura egipcia, texto parcialmente vocalizado (مشكول) con títulos rubricados, copiado por ʿAbd Rabbih ibn Muḥammad al-Šaʿrānī en Muḥarram del año 993 de la Hégira (comienzos de 1585), cuyo registro nombra también a ʿAlam al-qass, sacerdote y traductor, y a Faḍl Allāh ibn Tādrus, y cuyo prefacio —que una nota latina de Joseph Ascari, de 1734, atribuye a un anónimo— describe una مقابلة (muqābala), un cotejo del texto árabe con un ejemplar hebreo—. Es, en suma, un testimonio del Tafsir de Saadiah ben Yosef nacido en la sinagoga, transmitido y colacionado por manos cristianas en el Egipto otomano, y por tanto independiente en su cadena de transmisión del Jumash yemení. En su folio 335 se lee:

الاصحاح الحادي والعشرون

وكان قول الرب اليّ قائلا: (٢) يا ابن الانسان ثبّت وجهك على تيمان وانطف على اعوك (؟) وتنبأ على الغاب مقدم (؟) ناحيات (؟)، (٣) وقل للغاب ناحيات (؟): اسمع قول الرب. هكذا يقول الرب اله اسرائيل (؟): ها انا اشعل فيك نارا فتأكل فيك كل عود اخضر وكل عود يابس، ولا يطفأ اللهب المشتعل، وتحرق فيها كل وجه من الجنوب (؟) الى الجربياء، (٤) ويعلم كل جسد اني انا الرب احرقته ولا يطفأ ايضا. (٥) فقلت: آه يا رب يا رب، ها هم يقولون لي: أليس هذا المثل هو المقول؟

אלאצחאח אלחאדי ואלעשרון

וכאן קול אלרב אלי קאילא: (ב) יא אבן אלאנסאן תבּת וג'הך עלי תימאן ואנטף עלי אעוך (?) ותנבא עלי אלע'אב מקדם (?) נאחיאת (?), (ג) וקל ללע'אב נאחיאת (?): אסמע קול אלרב. הכד'א יקול אלרב אלאה אסראיל (?): הא אנא אשעל פיך נארא פתאכל פיך כל עוד אכ'צ'ר וכל עוד יאבס, ולא יטפא אללהב אלמשתעל, ותחרק פיהא כל וג'ה מן אלג'נוב (?) אלי אלג'רביא, (ד) ויעלם כל ג'סד אני אנא אלרב אחרקתה ולא יטפא איצ'א. (ה) פקלת: אה יא רב יא רב, הא הם יקולון לי: אליס הד'א אלמת'ל הו אלמקול?


Capítulo veintiuno. (1) Y fue la palabra del Señor a mí, diciendo: (2) «Hijo del hombre, afirma tu rostro hacia Teimán (el sur), predica hacia [¿el Darom?] y profetiza contra el bosque [—], (3) y di al bosque [—]: Escucha la palabra del Señor. Así dice el Señor, Dios de Israel (?): He aquí que enciendo en ti un fuego que consumirá en ti todo leño verde y todo leño seco; no se apagará la llama ardiente, y en ella se quemará todo rostro, del sur (?) al norte. (4) Y sabrá todo cuerpo que yo, el Señor, lo he encendido, y no se apagará más». (5) Y dije: «¡Ah, Señor, Señor! He aquí que ellos me dicen: ¿No es este el proverbio que se dice?». 

-ʿAbd Rabbih ibn Muḥammad al-Šaʿrānī (copista). (1584-1585). Ancien Testament (f. 1v-438); Kitāb aḫbār al-ʿibrāniyyīn (f. 439-458) [Manuscrito árabe; versión atribuida a Saadia Gaón (882-942)]. Bibliothèque nationale de France, Département des Manuscrits, Arabe 1. Gallica. f. 335 https://gallica.bnf.fr/ark:/12148/btv1b110045111  

Este testimonio, transmitido por una vía completamente distinta de la yemení que hemos venido usando en el resto de la serie —copiada en el Egipto otomano, cotejada según su propio prefacio con un ejemplar hebreo, y circulando entre manos cristianas—, confirma la misma sustancia que el Targum: ni Qedar ni ángeles, y sí un incendio total del bosque como figura de destrucción. Pero conviene detenerse en la nota textual-crítica que ofrece Radak, porque cierra por completo cualquier resquicio que pudiera quedar abierto. Radak registra que en su época circulaban dos recensiones distintas del Targum sobre este mismo versículo: la que hemos citado, que conserva la metáfora tal cual —מַדְלִיק בָּךְ אֶשְׁתָּא... כָּל אִילַן יַבִּישׁ, “enciende en ti fuego... todo árbol seco”—, y otra que él mismo transmite como variante — “ובמקצת נוסחאות”, “y en algunos manuscritos”— y que resuelve la metáfora en su sentido llano desde el propio arameo: הָא אֲנָא מְגָרֵי בָּךְ עַמָּא דְּתַקִּיף כְּאֶשְׁתָּא וְיִקְטוֹל בָּךְ כָּל גְּבַר עָתִיר וְכָל גְּבַר מִסְכֵּן, “he aquí que incito contra ti a un pueblo fuerte como el fuego, y matará en ti a todo hombre rico y a todo hombre pobre”. Que existan dos recensiones del mismo Targum es, en sí mismo, un hecho filológico relevante; pero lo decisivo aquí es que ninguna de las dos ofrece la más mínima puerta a la lectura de al-Qurṭubí. Incluso la variante que abandona la imagen vegetal y nombra explícitamente al agente destructor lo hace en términos inequívocamente hostiles —עַמָּא דְּתַקִּיף, “un pueblo fuerte” que מַתְּ, “mata”—, no como un pueblo al que Dios "apoya con ángeles", sino como el instrumento mismo del castigo, identificado sin excepción por el resto de la tradición —Rash"i, Radak, Abravanel— con Babilonia. Es decir: allí donde la tradición manuscrita del propio Targum se bifurca, ambas ramas convergen en excluir precisamente la lectura que se querría imponerle.

La misma conclusión se impone si se atiende a la continuación inmediata de esta unidad profética, que el propio Abravanel resume al describir el conjunto de la novena profecía de Yejezkel: 

"ובאה אחרי זאת נבואה אחרת בביאור מי היה היער ואמר שהוא ירושלם שיכרית ממנה צדיק ורשע... ולכן צוהו שיאנח בשברון ובמרירות על השמועה אשר באה והיא אשר הגיד לו בדבור הנמשך לזה שחרב נבוכד נצר הוחדה וגם מרוטה להרוג בני אדם ולהפחיד את הכל" (“y vino después de esto otra profecía que explica quién era el bosque, y dijo que es Yerushalayim, de la cual cortará al justo y al malvado... y por eso le ordenó gemir con el corazón quebrantado y con amargura por la noticia que llegó, que es la que le anunció en el discurso siguiente: que la espada de Nabucodonosor fue afilada y también pulida para matar hombres y aterrorizar a todos”). 

El propio Yejezkel, es decir, no deja la identidad del bosque librada a la interpretación: la explicita él mismo en el pasaje que sigue de inmediato, y esa explicitación —según la lee toda la tradición exegética, sin disidencia— es Yerushalayim bajo la espada de Nabucodonosor, no Arabia bajo la protección de los ángeles.

Queda, así, un solo hilo capaz de explicar de dónde pudo surgir la afirmación de al-Qurṭubí, y ese hilo no pasa por el texto, sino por la transliteración: el manuscrito Arabe 1 conserva תֵּימָן/تيمان sin traducir, mientras que el Targum lo vierte por su sentido —דָרוֹמָא, "el sur"—, y toda la exégesis hebrea lo fija como dirección geográfica hacia Yerushalayim desde Babel, no como topónimo árabe. 

Tres testimonios de traducción, de cadenas de transmisión independientes entre sí —el arameo targúmico en sus dos recensiones, la vía judeoárabe egipcia de este manuscrito, y la vía yemení del resto de esta serie—, y el propio desarrollo posterior del oráculo según lo resume Abravanel, coinciden en que no hay en este pasaje ángel, ni Qedar, ni promesa alguna a los descendientes de Ismael: solo un nombre de dirección que una traducción, al no resolverlo, dejó abierto a una lectura que ninguna de sus fuentes documentadas autoriza.



Tehilim / Salmo 9:21 y la pretendida profecía del "instituidor de la ley" hacía Muhammad HaPasul

BS"D

Bakhshi, M. (1435–1436). Mahoma guiando a Abraham, Moisés y Jesús en la oración [Miniatura]. En M. Haydar, Miraj Nameh (Supplément turc 190, folio 9v). Bibliothèque nationale de France, París, Francia.


Al-Qurṭubí autor de al-Iʿlām escribe:

ونبينا عليه السلام يقول مخبرا عن الله سبحانه وتعالى: ﴿مَا الْمَسِيحُ ابْنُ مَرْيَمَ إِلَّا رَسُولٌ قَدْ خَلَتْ مِنْ قَبْلِهِ الرُّسُلُ وَأُمُّهُ صِدِّيقَةٌ﴾، فإذا سمع القائل قوله علم بعقله أن ذلك القول هو الحق. وإن كان ممن طالع الزبور علم أن دعاء داود مستجاب ومقاله صدق، وذلك أن في الزبور لداود أن الله تعالى قال له: «سيولد لك ولد، أدعى له أبا، ويدعى لي ابنا». [فقال داود]: «اللهم ابعث جاعل السنة، ليعلم الناس أن المسيح بشر». وكذلك قال المسيح على ما حكاه إنجيلكم: «اللهم ابعث البارقليط، ليعلم الناس أن ابن الإنسان بشر»، والبارقليط بالرومية هو «محمد» بالعربية

(“Y nuestro Profeta, la paz sea con él, dice, informando de parte de Dios: ‘El Mesías, hijo de María, no es sino un mensajero antes del cual otros mensajeros ya pasaron, y su madre fue una veraz’ [Q 5:75]... Y si es de quienes han leído el Zabūr (libro de Salmos), sabrá que la súplica de David fue atendida, pues en el Zabūr Dios le dijo: ‘Te nacerá un hijo; seré llamado padre suyo y él será llamado hijo mío.’ (cf. 1 Crónicas 22:9-10 / 2 Samuel 7:14) [Entonces dijo David]: ‘¡Oh Dios, envía al que instituya la sunna, para que la gente sepa que el Mesías es un ser humano!’ (cf. Salmo 9:21) Y de igual modo dijo el Mesías, según relata vuestro Evangelio [de Juan]: ‘¡Oh Dios, envía al Bāraqlīṭ [περικλυτός (periklytós)], para que la gente sepa que el Hijo del Hombre es un ser humano!’ (cf. Juan 16:7, Q 61:6), y el Bāraqlīṭ en lengua rumí (romana) es ‘Muḥammad’ en árabe"). Más adelante retoma la cita con una segunda parte: «تقلد أيها الجبار سيفك، فإن ناموسك وشريعتك مقرونة بيمينك، وسهامك مسنونة، والأمم يخرون تحتك» (“Cíñete, oh poderoso, tu espada, pues tu nāmūs y tu šarīʿa están unidas a tu diestra, y tus flechas son afiladas, y las naciones caen postradas bajo ti”).

Dos observaciones preliminares, ya hechas en el análisis que acompaña esta cita, merecen conservarse porque son decisivas. La primera parte (“te nacerá un hijo…”) tiene en efecto paralelo claro en el Tanaj —Shmuel Bet 7:14 y Divrei HaYamim Alef 22:9-10, referidos a Shlomó—, como señala correctamente la nota de al-Saqqā; no hay aquí distorsión. La segunda, en cambio, la “súplica de David” propiamente dicha, no se identifica con ningún versículo: el autor la atribuye al Zabūr “según la traducción de Wahb b. Munabbih”, sin número de salmo, apoyándose únicamente en la autoridad del transmisor. Y hay además una inconsistencia interna en su propio texto: en el primer pasaje, el sujeto de “es un ser humano” es al-Masīḥ; en el segundo, “أنه بشر” tiene como antecedente gramatical جاعل السنة, es decir, Muḥammad, no Yeshúʿ. El propio autor oscila sobre a quién declara humano su "profecía".

Refutación

La frase que subyace a esta “súplica de David” es, casi con seguridad, Tehilim 9:21:

שִׁיתָה יְהֹוָה מוֹרָה לָהֶם יֵדְעוּ גוֹיִם אֱנוֹשׁ הֵמָּה סֶּלָה

(“Pon, Eterno, moráh -terror- sobre ellos; sepan las naciones que son enosh [hombres mortales/frágiles], selah”). 

El propio texto masorético conserva en su vocalización la ambigüedad que explota el autor de al-Iʿlām: מוֹרָה puede leerse, según la tradición de puntuación recibida, como מוֹרָא ("temor/terror"), pero la raíz consonántica es idéntica a la de מוֹרֶה, “maestro, instructor” —la misma de תּוֹרָה—, y es precisamente esta segunda lectura la que siguieron los traductores antiguos de la Septuaginta (νομοθετην, “legislador”) (ver. Codex Sinaiticus folio 89b) y de la Vulgata (legislatorem), de donde desciende, por una vía de transmisión que no pasa por el hebreo masorético ni por ninguna exégesis judía conocida, el جاعل السنة del autor de al-Iʿlām.

El propio diccionario histórico de referencia para el hebreo bíblico, el Brown-Driver-Briggs (BDB), resume este mismo debate textual con una honestidad que vale la pena incorporar al argumento: sobre שִׁיתָה מוֹרָה לָהֶם en Tehilim 9:21, registra que la vocalización masorética, junto con Áquila y Jerónimo, favorecen “terror” (entendiendo מוֹרָה como variante o error por מוֹרָא), mientras que la Septuaginta (νομοθέτην), la Vulgata y la Peshitta leen מוֹרֶה en el sentido de "maestro, legislador" —concluyendo, con la cautela propia de un diccionario crítico, que “neither [reading is] altogether satisfactory”, “ninguna lectura es del todo satisfactoria”. Esta misma cautela se refleja en el propio Rash"i, cuyo comentario directo a מוֹרָה en este versículo no ofrece “maestro” entre sus opciones, sino tres alternativas distintas —מָרוּת וְעֹל (“dominio y yugo”), una lectura desde la raíz ירה (“arrojar”, como en “Él arrojó al mar”), y, como tercera posibilidad, “navaja”—; Radak, por su parte, explica la grafía מוֹרָה como ortografía defectiva de מוֹרָא, y se inclina decididamente por “temor”; y el propio Steinsaltz, en su síntesis moderna, deja constancia de que el versículo “puede significar tanto emitir un edicto contra ellos como infundirles temor”, sin resolver la ambigüedad. El único lugar del Tanaj donde מוֹרֶה significa inequívocamente “maestro” es Yeshayah 30:20 (וְלֹא־יִכָּנֵף עוֹד מוֹרֶיךָ, “tu maestro ya no se ocultará más”), lo que hace de esa lectura, aplicada a Tehilim 9:21, una extrapolación y no un uso establecido en ese mismo salmo. Y hay un dato adicional, independiente de la Septuaginta, que refuerza la lectura de “terror”: Áquila, el traductor judío del siglo II conocido por su método ultraliteral y fiel al consonantismo hebreo, tradujo aquí φόβημα (“temor”), no νομοθέτης, según la evidencia reconstructiva de Field y las citas patrísticas dice:

“κατάστησον, κύριε, φόβημα αὐτοῖς”  

(‘Infunde, Señor, terror en ellos’)

y Jerónimo —que consultó la Hexapla de Orígenes al preparar su versión iuxta Hebraeos— registra en su comentario a este salmo la misma lectura: "terror: let the nations know that they are men always" (cf. Field, Origenis Hexaplorum quae Supersunt, Oxford, 1875, vol. II, p.99.).

Es decir: dos testigos que trabajaron directamente del hebreo, de manera independiente de la tradición de la Septuaginta de la que depende en última instancia el autor de al-Iʿlām, se apartan de ella precisamente en este punto y confirman la lectura masorética.

El Targum Tehilim zanja esta ambigüedad de forma inequívoca, siglos antes del Islam:

שַׁוִי ייי דְחַלְתָּא לְהוֹן יִנְדְעוּן עַמְמַיָא דְבַר נָשׁ הִינוּן לְעָלְמִין 

(“Pon, Eterno, temor [d’jalto’] sobre ellos; sepan las naciones que son hijos de hombre para siempre”). 

El Tafsir atribuido a Saadia Gaón, el RaSa”G en la copia de Abraham ben David ben Yosef Al-Mazmuni (f. 17) coincide:

Así como en la copia de Benayah ben Sa'adyah ben Zejaryah ben Margaz (f. 1084):

ואגעל להם מא בה יכלאפון חתי יעלמון אנהם נאסא סרמדא

 وأجعل لهم ما به يخافون حتى يعلمون أنهم ناسا سرمدا 

(“Y pon en ellos aquello por lo que teman, hasta que sepan que son hombres, perpetuamente”) —

De nuevo la raíz de “temor” (يخالفون / יכלאפון ), no de “enseñar” o “legislar”—. El manuscrito Arabe 1 de la Bibliothèque nationale de France, sin embargo, ofrece aquí una tercera lectura genuinamente distinta, y conviene reconocerlo con la misma honestidad con que se reconoce cualquier divergencia real entre testimonios:

 اقر عليهم يا رب معلم ناموس، ولتعلم الشعوب انهم كبشر. /

 אקר עליהם יא רב מוּעַלִים נָאמוּס, ולתעלם אלשעוב אנהם כבשר. 

(“Establece sobre ellos, Señor, un maestro de la ley -mu‘alim nāmūs-, y sepan los pueblos que son como hombres”.) 

ʿAbd Rabbih ibn Muḥammad al-Šaʿrānī [copista], 1584-1585, Ancien Testament [f. 1v-438]; Kitāb aḫbār al-ʿibrāniyyīn [f. 439-458] [manuscrito árabe; versión atribuida a Saadia Gaón, 882-942], Bibliothèque nationale de France, Département des Manuscrits, Arabe 1, Gallica, f. 234, https://gallica.bnf.fr/ark:/12148/btv1b110045111). 

Aquí sí aparece معلم ناموس, “maestro de la ley” —el único testimonio, entre los tres hasta ahora reunidos, que se alinea con la lectura de "legislador" de la Septuaginta y la Vulgata en vez de con la de "temor" del Targum, de Al-Mazmuni y de la vocalización masorética recibida—.

A estos testimonios se suma ahora un cuarto, más antiguo que el manuscrito Arabe 1 y de una tradición de transmisión completamente distinta: la Peshitta, que traduce:

ܐܩܝܡ ܠܗܘܢ ܣܐܡ ܢܡܘܣܐ܂ ܕܢܕܥܘܢ ܥܡ̈ܡܐ ܕܒܢ̈ܝ ܐܢܫܐ ܐܢܘܢ܂

אקים להון סאם נמוסא. דנדעון עממא דבני אנשא אנון.

("Establece sobre ellos un ܣܐܡ ܢܡܘܣܐ [sāʾem nāmūsā, “instituidor de la ley/legislador”], para que sepan los pueblos [ܥܡ̈ܡܐ] que ellos son hijos de hombre").

La Peshitta se alinea aquí, pues, con la Septuaginta y la Vulgata —y con el manuscrito Arabe 1— en la lectura de מוֹרָה como "legislador" y no como "temor", frente al Targum y Al-Mazmuni. Pero el dato más revelador no es léxico, sino etimológico: ܢܡܘܣܐ (nāmūsā) es la propia voz siríaca, tomada a su vez del griego νόμος, de la que deriva directamente el árabe ناموس (nāmūs) —exactamente la palabra que el autor de al-Iʿlām emplea en su segunda cita sobre este mismo salmo:

«فإن ناموسك وشريعتك مقرونة بيمينك», “pues tu nāmūs y tu šarīʿa están unidas a tu diestra”. Esto sitúa con precisión la genealogía textual de su argumento: no se apoya en una lectura aislada o idiosincrásica del manuscrito Arabe 1, sino en toda una corriente de transmisión —griega, latina, siríaca y, finalmente, árabe cristiana— que durante siglos vertió מוֹרָה como “legislador”. Y sin embargo, ni siquiera esa corriente, remontada hasta su testimonio más antiguo en lengua semítica, respalda la operación que su argumento necesita: en la Peshitta, exactamente igual que en el hebreo, el Targum, Al-Mazmuni y el propio manuscrito Arabe 1, el sujeto gramatical de “son hijos de hombre” —ܕܒܢ̈ܝ ܐܢܫܐ ܐܢܘܢ— es ܥܡ̈ܡܐ, “los pueblos”, retomado por el pronombre ܐܢܘܢ (“ellos”), no el ܣܐܡ ܢܡܘܣܐ que la primera mitad del versículo menciona. Cinco testimonios, de tres familias lingüísticas distintas (hebreo-aramea, árabe-judía y árabe cristiana vía siríaco) y de dos tradiciones léxicas opuestas sobre el sentido de מוֹרָה, coinciden sin excepción en este único punto estructural.

Esta divergencia real entre los propios testimonios de traducción —ahora ampliada por la Peshitta a una tradición mayor que el solo Tafsir atribuido a RaSa"G— es, en sí misma, un dato que esta serie no puede pasar por alto ni forzar a un acuerdo artificial. Pero es precisamente en este punto donde el argumento decisivo no depende de resolver esa divergencia a favor de una lectura u otra: depende de la estructura gramatical de la segunda mitad del versículo, que los cinco testimonios —incluidos el manuscrito Arabe 1 y la Peshitta, los dos favorables a “legislador”— conservan sin excepción. En el hebreo, יֵדְעוּ גוֹיִם אֱנוֹשׁ הֵמָּה, el sujeto de “son hombres” es גוֹיִם, “las naciones” —no el מוֹרֶה, sea este temor o maestro—. El Targum lo confirma: יִנְדְעוּן עַמְמַיָא... הִינוּן, “sepan las naciones... ellas [son]”. Al-Mazmuni lo confirma: יעלמון אנהם נאסא, donde "ellos" remite a להם, "para ellos" —las naciones mencionadas al inicio del versículo—, no al objeto de temor. El manuscrito Árabe 1, pese a adoptar معلم ناموس מוּעַלִים נָאמוּס para la primera mitad, mantiene exactamente la misma estructura en la segunda: ولتعلم الشعوب انهم كبشر, “y sepan los pueblos que ellos son como seres humanos” —الشعوب, no معلم الناموس, es quien resulta declarado humano—. Y la Peshitta, como acaba de verse, hace lo mismo. Es decir: incluso concediendo al autor de al-Iʿlām su propia premisa —que מוֹרֶה significa “maestro/legislador”, y que existen testimonios de traducción que la respaldan—, ningún testimonio, ni siquiera los que comparten esa premisa léxica, permite trasladar el predicado "son humanos" del sujeto gramatical que lo lleva en los cinco testigos —las naciones, colectivamente— al propio legislador enviado. La operación que su argumento necesita no es una interpretación posible de una ambigüedad real: es una reasignación del sujeto de la oración que ningún testimonio de traducción, favorable o no a su premisa léxica, autoriza.

Rash"i confirma además, sobre el propio texto hebreo, que el sentido tradicional de este versículo no tiene nada que ver con la naturaleza de un enviado futuro, sino con el sometimiento de potencias políticas que se arrogan divinidad:

 יֵדְעוּ גוֹיִם — שֶׁהֵם אֱנוֹשׁ, וְלֹא אֱלֹהוּת לִהְיוֹת גְּבוּרָתָם שׁוֹלֶטֶת (“sepan las naciones”: ‘que ellos son humanos, y no divinidad, para que su poder prevalezca’). 

El Midrash Tanjuma (Bubér, Vaerá) aplica este mismo versículo, de modo explícito, a Jirom (Hiram) rey de Tzor, que se proclamó dios —יען גבה לבך ותאמר אל אני, “porque se enalteció tu corazón y dijiste: soy un dios” (Yejezkel 28:2)— y a quien Dios humilló para enseñarle que era בָּשָׂר וָדָם, “carne y sangre”: הוֹדִיעוֹ הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא שֶׁהוּא אֱנוֹשׁ... הוֹדִיעוֹ הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא שֶׁהוּא בָּשָׂר וָדָם, הֱוֵי: יֵדְעוּ גוֹיִם אֱנוֹשׁ הֵמָּה סֶּלָה. El Yalkut Shimoní aplica la misma lógica al faraón, en el contexto de las plagas de Egipto: אָמַר הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא לְמֹשֶׁה, בִּשְׁבִיל שֶׁעָשָׂה עַצְמוֹ אֱלוֹהַ, הוֹדִיעוֹ שֶׁהוּא בָּשָׂר וָדָם (“dijo el Santo, bendito sea, a Moshé: porque se hizo a sí mismo dios, hazle saber que es carne y sangre”), citando de nuevo שִׁיתָה ה' מוֹרָה לָהֶם como el versículo que sintetiza ese castigo. Ambos midrashim, de datación muy anterior al Islam, coinciden en que el versículo trata del sometimiento de un soberano gentil que se declaró divino —nunca de la condición humana de un enviado de Dios—.

El Talmud Bavlí Sotá 48b-49a, ofrece una tercera lectura, igualmente ajena a cualquier "legislador" enviado a las naciones: dentro de la larga enumeración de lo que se perdió tras la destrucción del Templo:

אָמַר רַבִּי אִילְעָא בַּר יְבֶרֶכְיָה: אִלְמָלֵא תְּפִלָּתוֹ שֶׁל דָּוִד, הָיוּ כׇּל יִשְׂרָאֵל מוֹכְרֵי רְבָב, שֶׁנֶּאֱמַר: ״שִׁיתָה ה׳ מוֹרָה לָהֶם״ (“si no fuera por la plegaria de David, todo Israel sería vendedor de grasa [un oficio degradante], como está dicho: 'Pon, Eterno, moráh sobre ellos'”), 

seguido de inmediato por el paralelo sobre la plegaria de Havacuc (3:2) que libró a los sabios de la pobreza. Aquí מוֹרָה se entiende en el sentido que ya apuntaba Rash"i como primera opción —מָרוּת וְעוֹל, “dominio y dignidad”—, y el versículo se lee como la plegaria de David por la dignidad social de Israel, no como una profecía dirigida a ninguna nación gentil ni a ningún legislador futuro.

Cuatro lecturas judías y siríacas, de épocas y géneros distintos —la talmúdica sobre la dignidad de Israel, la midráshica sobre la humillación de los soberanos idólatras (Jirom, Faraón), la exegética sobre el sometimiento genérico de “las naciones”, y la siríaca que, aun compartiendo la lectura léxica de “legislador” que el autor de al-Iʿlām necesita, nunca traslada a él el predicado de humanidad—, ninguna de las cuales necesita, ni insinúa, un legislador enviado a enseñar la humanidad de un Mesías. Frente a ellas, el autor de al-Iʿlām construye su lectura sobre una palabra sin número de salmo citado, atribuida a una traducción de autoridad discutible, con un sujeto gramatical desplazado que ni siquiera los testimonios más favorables a su premisa léxica sostienen, y con una segunda cita —”cíñete, oh poderoso, tu espada... tus flechas son afiladas, y las naciones caen bajo ti”— que no pertenece a este salmo en absoluto, sino, con toda probabilidad, a Tehilim 45:4 y 45:6, empalmada aquí como si continuara el mismo testimonio: el mismo procedimiento de injerto ya documentado en Yeshayah 42, Yejezkel 21 y Havacuc 3 a lo largo de esta serie.

Queda por examinar la segunda mitad de la cita del autor de al-Iʿlām, la que hace decir a Yeshúʿ:

«اللهم ابعث البارقليط، ليعلم الناس أن ابن الإنسان بشر», "¡Oh Dios, envía al البارقليط [al-Bāraqlīṭ], para que la gente sepa que el Hijo del Hombre es un ser humano!" 

Identificando a renglón seguido البارقليط (al-Bāraqlīṭ) con محمد (Muḥammad). Esta identificación tiene, dentro del propio islam, una genealogía textual rastreable, y conviene seguirla con el mismo detalle con que hemos seguido la de מוֹרָה. El punto de partida coránico es Sura 61:6:

وَإِذْ قَالَ عِيسَى ابْنُ مَرْيَمَ يَا بَنِي إِسْرَائِيلَ إِنِّي رَسُولُ اللَّهِ إِلَيْكُمْ مُصَدِّقًا لِّمَا بَيْنَ يَدَيَّ مِنَ التَّوْرَاةِ وَمُبَشِّرًا بِرَسُولٍ يَأْتِي مِن بَعْدِي اسْمُهُ أَحْمَدُ ۖ فَلَمَّا جَاءَهُم بِالْبَيِّنَاتِ قَالُوا هَٰذَا سِحْرٌ مُّبِينٌ

("Y cuando dijo ʿĪsà hijo de Maryam: 'Hijos de Israel, yo soy el Mensajero de Dios a vosotros, confirmando lo que tengo ante mí de la Torá, y anunciando a un Mensajero que vendrá después de mí, cuyo nombre será أَحْمَد'. Pero cuando les trajo las pruebas claras, dijeron: 'esto es manifiesta hechicería'"). 

Gabriel Said Reynolds señala que, puesto que este versículo parece hacer que Yeshúʿ prediga la venida de Muhammad, أَحْمَد (Aḥmad) podría ser otra forma de مُحَمَّد (Muḥammad) —ambos derivados de la misma raíz ح-م-د (ḥ-m-d), "alabar"— o bien un adjetivo elativo, "el más alabado", y no un nombre propio en absoluto; lo conecta con Q 2:129, la plegaria de Avraham por un profeta, y con Q 7:157, que insiste en que el profeta coránico está escrito en los libros de judíos y cristianos; y observa que algunos comentaristas musulmanes vinculan esta predicción con la promesa del Paráclito en Juan 14:16, "aunque Juan mismo identifica explícitamente al Paráclito con el Espíritu Santo" en 14:26. (Gabriel Said Reynolds, The Qur'an and the Bible: Text and Commentary (New Haven: Yale University Press, 2018), 826.) Lo decisivo, sin embargo, es lo que el propio versículo coránico no dice: en ningún momento de Q 61:6 aparece la palabra بارقليط (bāraqlīṭ). La identificación al-Bāraqlīṭ = Muḥammad no está en el Corán; es una capa exegética añadida después, y Reynolds documenta con precisión dónde se añade: es Ibn Isḥāq, en su sīra, quien conecta explícitamente este versículo con la promesa del Paráclito joánico, sosteniendo que Yeshúʿ no prometió a sus discípulos el descenso del Espíritu Santo, sino la llegada de un nuevo profeta en Arabia.(Gabriel Said Reynolds, Christianity and the Qur'an: The Rise of Islam in Christian Arabia (New Haven: Yale University Press, 2025), 42–45.) El autor de al-Iʿlām, al escribir "والبارقليط بالرومية هو محمد بالعربية" (wa-l-bāraqlīṭ bi-r-rūmiyya huwa Muḥammad bi-l-ʿarabiyya), no está citando el Corán ni los Evangelios: está heredando, sin decirlo, la glosa de Ibn Isḥāq.

El propio término بارقليط (bāraqlīṭ) revela, además, su propia genealogía con una precisión que no deja lugar a dudas: no es una traducción, sino una transliteración en tres pasos de un único vocablo griego. El griego παράκλητος (paráklētos, de παρα- + καλέω, "llamado al lado de", en sentido forense: "abogado, defensor, intercesor") pasa sin traducir al siríaco como ܦܪܩܠܝܛܐ פרקליטא (Parqlēṭā) —así en la Peshitta de Juan 14:16—, y de ahí, sin traducir tampoco, al árabe cristiano como البارقليط (al-Bāraqlīṭ). Es la misma estructura de transmisión —griego, vía siríaco, al árabe— que ya trazamos para מוֹרָה/νομοθέτην/ܢܡܘܣܐ/ناموس (nāmūs), salvo por una diferencia crucial: mientras que νομοθέτην es una traducción griega de una palabra hebrea genuinamente ambigua (מוֹרָה/מוֹרֶה), παράκλητος nunca tradujo nada: es la propia palabra griega original del evangelista, y lo que viaja hacia el árabe es solo su sonido, no una interpretación de un original semítico ambiguo. No hay, en esta cadena, ningún hebreo ni arameo subyacente que el griego pudiera haber traducido de dos maneras distintas.

Y es aquí donde la analogía con מוֹרָה se rompe del todo, porque mientras que la ambigüedad de מוֹרָה está genuinamente documentada —testigos textuales reales, de siglos distintos, leen la palabra de dos maneras—, la que el argumento de al-Iʿlām necesita para παράκλητος no existe en ningún manuscrito. Desde el siglo XIX circula, en la apologética islámica, la hipótesis de que el griego original de Juan 14:16 no decía παρακλητον sino περικλυτός (periklytós, "célebre, muy alabado"), (ver. 1. Homero, Odyssey, ed. A. T. Murray, vol. 1 (Cambridge, MA: Harvard University Press, 1919), 1.325–326, Alpheios, alpheios.net. Se cita específicamente por el uso del término περικλυτός en el verso 325) y semánticamente equivalente a أحمد (Aḥmad), y que los copistas cristianos lo habrían corrompido al término que hoy se lee. El problema es que esta lectura no está atestiguada en ningún manuscrito griego del Nuevo Testamento, entre los centenares que se conservan, incluido el papiro Bodmer P75 —que contiene Juan 14:16-26 y está fechado hacia el año 200 e.c., es decir, cuatro siglos antes de Muhammad— y el Codex Sinaiticus. Por tanto, la palabra περικλυτός (periklytós) no aparece en ningún lugar del Nuevo Testamento griego, ni en cita patrística alguna anterior al Islam: es, en la terminología de la crítica textual, una enmienda puramente conjetural, sin apoyo documental de ningún tipo. (ver. Anthony SW. Muḥammad, Menaḥem, and the Paraclete: new light on Ibn Isḥāq’s (d. 150/767) Arabic version of John 15: 23–16: 1. Bulletin of the School of Oriental and African Studies. 2016;79(2):255-278. doi:10.1017/S0041977X16000458) 

La diferencia con מוֹרָה no podría ser más nítida: allí teníamos cinco testimonios reales —masorético, Targum, Tafsir judeoárabe en dos recensiones, Peshitta— en genuina divergencia léxica, documentada manuscrito por manuscrito; aquí tenemos un único testimonio griego, uniforme y sin variantes, frente al cual se postula una lectura que ningún copista dejó jamás por escrito. Y el propio texto joánico, además, se glosa a sí mismo sin dejar resquicio alguno: 

ο δε παρακλητοϲ πεμψει το πνα το αγιον ο πατηρʼ εν τω ονοματι μου · “pero el parakletos enviará (pempsei) el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre”. (Juan 14:26)

-Codex Sinaiticus, folio 256b

El propio Juan nombra al referente, en el mismo discurso, sin dejar a la traducción ninguna ambigüedad que resolver—.

Reynolds añade un último hilo filológico, que cierra el argumento con la misma lógica de préstamo lingüístico que hemos seguido en todo este artículo: el término coránico مُبَشِّرًا (mubashshiran, "anunciando la buena nueva"), que Q 61:6 pone en boca de Yeshúʿ, podría reflejar —o incluso calcar— el griego εὐαγγέλιον (euangelion, "buena nueva", de donde desciende "Evangelio"), posiblemente a través del arameo cristiano-palestinense de raíz ב-ש-ר.(Reynolds, Christianity and the Qur'an, 44–45, 156.) Si esta derivación es correcta, el propio vocabulario profetológico con el que el Corán hace que Yeshúʿ anuncie a أحمد (Aḥmad) desciende, él mismo, de vocabulario cristiano griego transmitido vía arameo —exactamente el mismo tipo de cadena de préstamo, no de corrupción, que ya hemos trazado para מוֹרָה y para ناموس (nāmūs)—. Reynolds caracteriza, en conjunto, el uso que el Corán hace de Yeshúʿ en este pasaje como el de un "hacedor de argumentos" al servicio de la legitimación profética de Muhammad, no como la transmisión de una enseñanza suya sobre su propia vida. (Reynolds, Christianity and the Qur'an, 47, 147.)

Queda así un contraste que el propio autor de al-Iʿlām no advierte, porque cita ambas mitades —la davídica y la joánica— como si tuvieran igual peso probatorio. No lo tienen. Su lectura de Tehilim 9:21 explota, al menos, una ambigüedad real: מוֹרָה/מוֹרֶה sí admite dos lecturas documentadas en testigos antiguos genuinos, aunque ninguno de ellos permita el desplazamiento gramatical que su argumento necesita. Su lectura del Paráclito, en cambio, no explota ninguna ambigüedad real: construye una sobre una enmienda sin testigo manuscrito alguno, frente a un texto —Juan 14:26— que se glosa a sí mismo en la frase inmediatamente siguiente. Es la misma arquitectura argumental que esta serie ha documentado una y otra vez desde Yeshayah 42: tomar una palabra, desplazar su referente gramatical, e injertar sobre un texto ajeno una identificación que ninguna tradición de transmisión —ni la hebrea, ni la aramea, ni la griega, ni la siríaca— sostiene por sí sola.