5/14/2012

Muhámmad jura por las fuerzas de la naturaleza como cualquier astrólogo adivino.



En la sura al-Takwir 81:15-18 Muhámmad hace un juramento muy particular que parece la fórmula de cualquier astrólogo adivino (se repiten fórmulas parecidas en las suras 74:32-34; 84:16-18). Otra vez paganismo:

فَلا أُقسِمُ بِالخُنَّسِ الجَوارِ الكُنَّسِ وَاللَّيلِ إِذا عَسعَسَ وَالصُّبحِ إِذا تَنَفَّسَ

Así que lo juro por las estrellas que regresan, los planetas (Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, y Saturno) que se esconden, por la noche que se acerca, por el alba que respira.

Sura al-Takwir 81:15-18. Cf. Quli Qarai, A. (2019). The Qur'an: An English Translation. CreateSpace Independent Publishing Platform, 2019. Cf. Said Reynolds, G. (2018). The Qur'an & The Bible, Text and Commentary. Yale University Press. p.889.


También se dan admoniciones similares con fenómenos naturales al principio de las suras 51; 53; 79; 85; 86; 89; 91; 93; 95; 103.


El paganismo no reconoce la Realidad Única de HaShem tras todo lo que acontece y adora los fenómenos naturales y trata de controlarlos con ritos, sin inquirir, qué habrá detrás de ellos. Sin ir más allá. Es un expresión simplemente de soberbia. No lucha contra la ignorancia sino que la admite y magnífica. Muhámmad jura por fenómenos naturales que no hacen sino servir a HaShem engañándose a sí mismo con lo aparente.

El principio islámico sunita (shaháda) NO es monoteísmo puro.


El musulmán sunita cuando recita la shaháda acepta el yugo del reino de los cielos, y pronuncia la famosa declaración de fe del islam:


لا إله إلا الله محمد رسول الله 

לַא אִלַּהַה אִלַּא אלְלַה וַמֻחַמַּד רַסוּל אלְלַה

La ilaha illa Aláh wa-Muhámmad rasul Aláh”,

“No hay más dios que Aláh (Di's), y Muhámmad es el profeta de Aláh” 

El moderno Shaháda sunita fue derivado de del jadit (الحديث) narrado por Abu-Huraira, quien juró por las sandalias del "profeta" Mahoma, asegurando que esta "shaháda" fue dictada por el mismo Mahoma. Según el mismo Islam, las sandalias (o zapatos) no constituyen como un testigo legal. Es por eso que el musulmán chiita, considerará que tal Shaháda como una blasfemia, ya que contiene el Nombre de Di-s junto a la de un ser humano (Mahoma). Los Chiies tienen su propio shaháda.  Los chiis, aseguran que la Shaháda original está contenida en el Corán en la sura 3:18:


شَهِدَ اللَّـهُ أَنَّهُ لَا إِلَـٰهَ إِلَّا هُوَ وَالْمَلَائِكَةُ وَأُولُو الْعِلْمِ قَائِمًا بِالْقِسْطِ ۚ لَا إِلَـٰهَ إِلَّا هُوَ الْعَزِيزُ الْحَكِيمُ

אללה העיד עליו, כי אין עוד מלבדו; והמלאכים וכל חכמי לב יגידו את אמתו, כי אין צור מבלעדו; אדיר הוא ויודע כל

Aláh da testimonio --como [hacen] los ángeles y todos los dotados de conocimiento-- de que no hay deidad sino Él, el Mantenedor de la Equidad: no hay deidad sino Él, el Poderoso, el Realmente Sabio.

Sin embargo, como hemos visto la shaháda predominante en el mundo musulmán (la versión suni) incluye  su declaración junto al enunciado de la creencia en Aláh (Di-s) a un mortal y limitado ser humano.


A tal declaración de fe, le corresponde que que todos los musulmanes han de rezar cinco veces al día: al amanecer (Fajr), mediodía (Zujr), media tarde (Atzr), a la puesta del sol (Maghrib), y antes de dormir (Ishá). Según el R' Shimón Durán, quien vivió en Argel (1361-1444), sostiene que Muhámmad tomó esta costumbre del día de Yom Kipur (Día de Expiación), tal como escribe en Qeshet u-Magen in Ozar Tob, ed. by Steinschneider, Berlin, 1881, p. 14: 

ולפי שידע שיותר שבימי ישראל לתפלה ולתשובה הוא יום הכפורים ויש בו המש תפלות תקן להם חמש תפלות בכל יום

(Traducción: Y como sabía que el más importante de los días de Israel para la oración y el arrepentimiento es el Día de la Expiación, y en él hay cinco oraciones fijadas para ellos cada día)

Sin embargo, es dudoso que el Musaf (servicio adicional) sigue de cerca a la Shajarit (servicio de la mañana) debe ser considerado como un servicio independiente y no como una extensión de Shajarit. Compárese, sin embargo, Maimónides, Hiljot Tefilá, Cap. I., Halajah V, VI y B. Ber. 26 b. rabino Duran (ibid., p 14) también sostiene que el Ramadán es de influencia judía:  

ולפי הוא (יוה"כ) צום ותשובה תקן להם צומות יום 

(Y según él (el Día de la Expiación) el ayuno y el arrepentimiento fijan los ayunos diarios para ellos.)

Por otra parte, no existe precepto alguno en el Corán para decir la shaháda, ni siquiera aparecen en el Corán juntas como una oración completa, sino cada parte por separado. Además, no hay una indicación precisa de dónde obtuvo la Shahada su importancia, cómo se creó y cómo se unieron sus dos partes. La versión de la Shaháda sunita (como la versión chiita) sorprende que en ambas plagien diversas frases bíblicas del Tana"j (Biblia Hebrea) tal como leemos a continuación:


Shmuel Bet / 2 Samuel 22:32

Tehilim / Salmos 18: 32

Yeshayah”u  45:22

מי אל מבלעדי ה

Porque ¿quién es El (Di-s), fuera del Etern-o?

אלוה מבלעדי ייי

¿Pues quién es Eloha (Di-s) fuera del Etern-o?

אני אל ואין עוד

Porque soy El (Di-s), y no hay ningún otro.

Devarim / Deuteronomio

             4:35

Targum de Onkelos Tehilim / Salmos 18: 32

Otras fuentes

אין עוד מלבדו

El Etern-o es (el verdadero) Di-s y que no hay ningún otro fuera de Él.

לית אלהא אלא יי

¿Pues quién es Eloha (Di-s) fuera del Etern-o?


Is. 6:3;

Salmos. 98:2; 138:4; Hos. 13:4.


Incluso sobre el epíteto  محمد رسول الله  (Mahoma Mensajero de Aláh-וַמֻחַמַּד רַסוּל אלְלַה), podríamos asegurar que los sunníes lo plagiaron de la tradición judía (que existía en los países árabes) en la que se identificaba a Mosheh Rabeinu (Moisés Nuestro Maestro - مُوشِه رَسُولُ اللَّهِ،) como el más importante de los Mensajeros del Eterno, tal como se atestigua en el Targum hecho por R' Sa'adia Gaón, sobre la Torah, Sefer Devarim / Deuteronomio 33:1-2:


Targum de R’ Sa’adia Gaón

وَهَذِهِ الْبَرَكَاتُ الَّتِي بَارَكَ بِهَا مُوشِه رَسُولُ اللَّهِ، بَنِي إِسْرَئِيل، قَبْلَ مَوْتِهِ: 2 وَقَالَ اللَّهُمَّ الَّذِي تَجَلَّى لَنَا مِنْ طُورِ سَيْنَاءَ، وَأَشْرَقَ بِنُورِهِ مِنْ جَبَلِ سَعِيرَ، وَلَوَّحَ بِهِ مِنْ جَبَلِ فَارَنْ، وَأَتَى رَبَوَاتِ الْقُدُسِ، بِشَرَائِعِهِ نُورٌ مِنْ يَمِينِهِ لَهُمْ:

והד̇ה אלברכאת אלתי בארך בהא מוסי רסול אללה בני אסראיל קבל מותה

וקאל אללהם אלד̇י תג̇לי לנא מן טור סיני ואשרק בנורה מן ג̇בל שעיר ולוח בה מן ג̇בל פארן ואתי רבואת אלקדס בשריעה נור מן ימינה להם 




Cuya traducción al español sería:


[1] Y estas son las bendiciones con las que Mushi, el Mensajero de Dios (Rasul Allahi), bendijo a los Bani Israil (hijos de Israel) antes de su muerte:

[2] Y le dijo a Di-s, muéstranos desde el Monte Sinaí, y brilla con Su luz desde el Monte Sha'ir (Seir), y saludo, desde el monte de Faran y vino [con] miles de miríadas del Al-Qdus* (Yerushalaim- אלקדס القدس) y Su Ley (بشريعه- bshry'eh) ilumino su justicia.


*no se refiere a las palabras: جميع القديسين (los santos),الأوقاف; la palabra que aparece literalmente en el Targum es: لقدسאל-קֻדְס 


A pesar que el chiismo se deslinde la la blasfemia perpetuada por los suníes en cuanto a equiparar a Di-s con Muhamad, sin embargo el mismo Corán prescribe que los creyentes deben obedecer a Aláh y, por consiguiente a su Enviado (suras 3:3; 4: 17,62; 5:93; 24:51,62; 60:12). Quienes fuesen reacios tendrían como refugio el fuego eterno del infierno (sura 9: 64), puesto que el “profeta” representa a Aláh, y en él hay que confiar ya que Alláh y los ángeles son sus protectores (sura 66:4). Su posición privilegiada se nota en las prebendas que reivindica (suras 24:62; 49:2; 24:63; 58:13; 33:53).


Incluso aunque Muhámmad fuese un verdadero profeta y declarar la existencia de HaShem que es Uno y Único y que jamás se verá limitado por nada, y que nada es comparable a Él (ya que sólo HaShem es Elokim) junto a cualquier ser humano va contra Su Unidad.


Hasta dentro del propio islam los místicos (sufíes) atacados y criticados duramente por la ortodoxia de los clérigos, hace siglos que se han dado cuenta de esto y se niegan rotundamente a hacer esta declaración ya que va contra la Unidad, por tratar de limitarla.


Compárese con el Shemá Israel el principio de fe de la Toráh donde el respeto por HaShem es absoluto y no se le asocia a nada:


שמע ישראל, יי אלקינו יי אחד

اعْلَمْ يَا بِسْرَئِيلَ، أَنَّ اللَّهَ رَبُّنَا اللَّهُ الْوَاحِدُ

אעלם יא יסראיל אן אללה רבנא אללה אלואחיד

Escucha Oh Israel el Eterno es nuestro Di-s, el Eterno es Único.

Shemá Israel, HaShem Elokenu HaShem Ejad

-Devarim 6:4; Zejaryah 3:9; 14:9.


Siempre que la Toráh y los profetas definen la Unidad de HaShem lo hacen sin asociarLe nada extraño a Él. Los profetas de la Toráh sólo son mensajeros. Esto si es puro monoteísmo.


La Unidad de HaShem es Perfecta como nada en el mundo, incluso respecto a Muhámmad, por muy profeta que haya podido ser teóricamente. Esto desgraciadamente no lo ven muchos estudiosos occidentales y conversos al islam o musulmanes de nacimiento que dicen que el “monoteísmo” del islam es “absoluto”, más riguroso incluso que el de la Toráh. En realidad no es así por todo lo dicho.


El proselitismo islámico está en clara antítesis con la Torá.



Este punto es muy importante. Veamos. El cielo e infierno del islam son eternos. Una persona condenada al infierno no podrá salir de ese estado de sufrimiento jamás. Las descripciones de él y sus penas son terribles, una pesadilla. El infierno musulmán es un fuego eterno (Sura 41:28). Incluso algunas personas nacen predestinadas al infierno (Sura 7:179) sin que haya retorno o arrepentimiento posible.


El alma del infiel no musulmán, según la Sura 7:40, no podrá salir del infierno: “cuando un camello quepa por el ojo de una aguja”. El infierno es eterno (Sura 2:80) en contra de la tradición rabínica según la cual puede ser temporal.


En el Talmud hay numerosísimas opiniones sobre la existencia del “cielo” y del infierno, y ninguna es definitiva.


Pero en caso de que el infierno exista, alguien puede estar en él un periodo de tiempo de un año (simbólico) como máximo. Aunque también está la opinión de que el infierno no existe, sino que del propio impío sale un fuego que lo abrasa y martiriza en vida.


Con este cielo y este infierno, el islam amenaza con la condenación, ya que solo en el islam está la verdad, o también vende un cielo para sus adeptos. El islam es la única religión verdadera (Sura 3:19). Sí, digo vende, porque las religiones (no como la Torá, que es una forma de vida, como veremos un poco más adelante) esclavizan a la gente con estas cargas. Fuerza la mente de la gente a creer en cosas que escapan a su capacidad, y estas creencias ocupan el lugar que deberían tener muchos conceptos de mayor importancia. El miedo es un mal consejero.


El islam vende un cielo porque trafica con las almas. Tra-fi-ca. Como si las almas de los demás fuesen una mercancía con la que comerciar. Con un proselitismo feroz, ya que es una obligación moral, y los cinco principios fundamentales de fe y los pilares básicos que definen el islam son muy simples y, ante los hombres más sencillos, parecen una síntesis perfecta y depurada.


La mayoría de los conversos se hacen musulmanes sin recapacitar sobre estas creencias y lo que significan, y porque se sienten abrumados por el sentido de comunidad islámico o porque huyen del laicismo y la desesperación o las lacras sociales, y no conocen una respuesta mejor que la que da el islam.


Nada saben de su paganismo conscientemente, ya que muchos parten de un imaginario cristiano o animista, aunque sea desde el laicismo.


Esto es muy común en Occidente hoy en día, donde el índice de conversiones aumenta dramáticamente año a año, tanto en Europa como en toda América. También en África y otros lugares. Es bien conocido el fenómeno actual de conversiones masivas en Andalucía, en el sur de España.


Existen 1.8 mil millones de musulmanes en el mundo, y el islam es la religión que se extiende a más velocidad.


Históricamente, además, ser musulmán era una ventaja política en los estados musulmanes, ya que los que no lo eran tenían una ciudadanía de segunda con muchas desventajas en sus libertades o exclusión social (lo veremos más adelante en el estatuto de los no musulmanes en los países del Islam).


Un musulmán tiene la obligación religiosa de expandir su religión hablando siempre que pueda del Corán e influyendo en los demás no musulmanes en todos los ámbitos para islamizar el mundo. Un musulmán que gana dos nuevas almas para el islam tiene el cielo asegurado. Considera que el Corán es la mejor guía para salir del error y que lo es para toda la humanidad. Consideran que ha habido diferentes revelaciones abarcando mayor número de pueblos o culturas cada vez elevándose en progresión hacia el Corán, la más perfecta. La meta del Corán es islamizar el mundo entero, judíos, cristianos y cualquier otro grupo incluido.


La Torá, sin embargo, es la forma de hacer la justicia de HaShem en este mundo.


Incluso aunque haya un cielo, no es fundamental para la vida en este mundo. Como la Torá es una forma de vida y NO una religión, las creencias son libres siempre que no te lleven al error y al pecado. Puedes creer lo que quieras, mientras no sea en idolatrías que te alejen de HaShem. El único acuerdo entre todos los sabios judíos es que HaShem es la ética y la justicia. Lo importante es lo que haces. Sin embargo, la concepción de la moral musulmana dice que solo la fe puede prestar valor a las obras (Sura 9:54). Sin la fe, las obras no valen nada.


Y la Torá está en contra de toda forma de proselitismo activo, porque HaShem nos ha dado la libertad de conciencia, e ir contra ella sería ir contra HaShem y un insulto al alma del prójimo. Además, la Torá abarca un mensaje para los judíos y para el gentil, que con cumplir las 7 leyes de Noé (שבע מצוות בני נח “sheva mitzvot Benéi Nóaj”) alcanza toda la bendición y grandeza que le cabe a un ser humano.


El islam va contra este Pacto con los hijos de Noé (Benéi Nóaj), que incluso es conocido en algunas fuentes islámicas pero muy alterado, considerándose el propio islam como sustituto natural del mismo, y de todas las posibles revelaciones. En el Corán se afirma que Aláh no ama a los infieles (Sura 30:45; 33:64), sin embargo, la Torá afirma que HaShem ama a todas las criaturas sin distinción.


La Torá enseña que HaShem ha hecho un Pacto con toda la humanidad, primero a través de Adam, que recibió 6 de las que luego son las 7 leyes de Noé (al salvar los animales y pasar la humanidad del vegetarianismo al consumo de carne se añadió la prescripción de la piedad hacia los animales). Y luego fue confirmado y ampliado en las 7 leyes con Noé, antepasado de todos los humanos tras el Diluvio. Toda persona tiene este Pacto hecho con HaShem por el mero hecho de nacer, ya que forma parte del Plan Divino para la Creación, y de cada persona se espera que lo ratifique con la debida observancia ética de sus leyes, que constituyen una especie de derecho natural sin límite espacial o temporal.


Es la “religión” (en realidad forma de vida) universal y primigenia anterior a todas las idolatrías.


Todo gentil nace como hijo de Noé (Ben Nóaj), son los padres los que lo cambian a las religiones, llevándolo tras idolatrías que no son HaShem. La primera conversión la realizan los padres y luego el medio social y cultural. Por eso, según la Torá, no cabe proselitismo o conversión, un gentil solo debe abandonar la idolatría de la sociedad en la que vive y recuperar el disfrute de estas leyes que en realidad le pertenecen por derecho propio. Son su verdadero ser, no hay que convertirse como en el proselitismo islámico.


No cabe hablar de conversión en hijo de Noé (Ben Nóaj), no se hace, nace.


Cuando desaparecen las religiones, los mitos, las ideologías, los ídolos, solo queda el Pacto con HaShem, la Torá. El ser humano vuelve a recuperar su naturaleza primera; el haber nacido en un estado de armonía y de paz.


No hay dogmas de fe, sino acción. El Pacto de los hijos de Noé (Benéi Nóaj) no tiene secretos. Busca la libertad, la realización personal y la felicidad. Pregunta, y habrá respuestas. No hay que conformarse con una existencia mediocre.


No se convierte a nadie, sino que se “desconvierte”, se retorna a HaShem haciendo teshuba. Hay que “desconvertirse” para que un no judío sea hijo de Noé (Ben Nóaj), un monoteísta puro.


La Torá no esclaviza como las religiones (incluido el islam), sino que hace que el judío y el gentil desarrollen con moderación todas las facetas positivas de su personalidad y sean sus verdaderas personas. Seres humanos auténticos, respetando el papel de cada uno, sea judío o gentil. Lleva al hombre a su verdadera naturaleza. Sin más. Esta Vida y Este Mundo. Lo que ocurra luego o antes de esta vida... solo HaShem lo sabe. HaShem dirá.


La Torá nunca ha buscado judaizar el mundo, sino “humanizarlo”, llevar a cabo la finalización de la Creación, haciendo de Este Mundo un lugar mejor en el que HaShem habite. Siempre desde el respeto al otro, sea o no judío. El Talmud enseña que el que se levanta contra un gentil (proselitismo), lo hace contra HaShem.


Nunca un judío o un hijo de Noé (Ben Nóaj) con el Conocimiento suficiente de la Torá podrá ser engañado con el cielo o el infierno del islam. El tráfico de almas con la venta de cielos o las amenazas infernales es patético.