11/08/2026

Hechos 22:3: ¿Pablo de Tarso realmente fue alumno de Raban Gamliel HaZaken?

BS"D


La pregunta que nadie contesta en las congregaciones mesiánicas

Hace tiempo escuché a un predicador mesiánico afirmar, con la calma de quien lee un dato de enciclopedia, que Pablo de Tarso fue “el Hilel de su generación”: alumno directo de רַבָּן גַּמְלִיאֵל הַזָּקֵן (Rabán Gamliel HaZaqén, “Rabán Gamliel el Anciano”), sucesor de su cátedra, rabino de pies a cabeza. Nadie en la sala parpadeó. Yo tampoco, por cortesía. Pero anoté en el margen una pregunta, y es la que quiero que te lleves desde esta línea:

Nombra una sola frase de un sabio, una sola, que Pablo cite como tal.

No una frase que a ti te suene rabínica. Una que él atribuya a alguien: “dijo Rabí fulano en nombre de Rabí zutano”. Hilel, Shamay, Gamliel, el más oscuro de los tanaítas. Las siete cartas que ni los críticos más escépticos le disputan (Romanos, 1 y 2 Corintios, Gálatas, Filipenses, 1 Tesalonicenses y Filemón) suman unas veinticuatro mil palabras en griego. Búscala con calma. Yo lo hice.

Fui esperando un vacío limpio y hallé algo más incómodo, y por eso más interesante: herramientas que parecen rabínicas, una carta a favor del predicador que me costó trabajo desarmar y, en Gálatas 1:12, un verbo que cualquier alumno de yeshivá reconoce en dos segundos y que Pablo usa para declarar lo contrario de lo que el predicador necesita. Pero antes, una historia con un algarrobo.

El algarrobo que se mudó de lugar

Hay una página del Talmud que ningún estudiante olvida. En la discusión sobre el horno de Aknai (Talmud Bavli, Bava Metzía 59b), Rabí Eliezer ben Hircanos defiende una opinión que la mayoría rechaza y, como los argumentos no bastan, recurre a lo sobrenatural:

אמר להם: אם הלכה כמותי, חרוב זה יוכיח. נעקר חרוב ממקומו מאה אמה, ואמרי לה ארבע מאות אמה. אמרו לו: אין מביאין ראיה מן החרוב. חזר ואמר להם: אם הלכה כמותי, אמת המים יוכיחו. חזרו אמת המים לאחוריהם. אמרו לו: אין מביאין ראיה מאמת המים. חזר ואמר להם: אם הלכה כמותי, כותלי בית המדרש יוכיחו. הטו כותלי בית המדרש ליפול. [...] חזר ואמר להם: אם הלכה כמותי, מן השמים יוכיחו. יצתה בת קול ואמרה: מה לכם אצל רבי אליעזר, שהלכה כמותו בכל מקום! עמד רבי יהושע על רגליו ואמר: לא בשמים היא. מאי לא בשמים היא? אמר רבי ירמיה: שכבר נתנה תורה מהר סיני, אין אנו משגיחין בבת קול, שכבר כתבת בהר סיני בתורה: אחרי רבים להטות. אשכחיה רבי נתן לאליהו, אמר ליה: מאי עביד קודשא בריך הוא בההיא שעתא? אמר ליה: קא חייך ואמר: נצחוני בני, נצחוני בני.

(Les dijo: “Si la halajá es como yo digo, que este algarrobo lo pruebe”. El algarrobo se arrancó de su lugar cien codos; algunos dicen que cuatrocientos. Le dijeron: “No se trae prueba de un algarrobo”. Volvió a decirles: “Si la halajá es como yo digo, que el canal de agua lo pruebe”. El agua corrió hacia atrás. Le dijeron: “No se trae prueba de un canal de agua”. Volvió a decirles: “Si la halajá es como yo digo, que las paredes de la casa de estudio lo prueben”. Las paredes se inclinaron para caer. […] Volvió a decirles: “Si la halajá es como yo digo, que lo prueben desde el cielo”. Salió una voz del cielo [Bat Kol] y dijo: “¿Qué quieren ustedes de Rabí Eliezer, si la halajá es como él en todo lugar?”. Rabí Yehoshúa se puso de pie y dijo: “No está en los cielos” (Devarim 30:12). ¿Qué significa “no está en los cielos”? Dijo Rabí Yirmeyá: que la Toráh ya fue dada en el monte Sinaí y no prestamos atención a una voz celestial, porque en el monte Sinaí ya escribiste en la Toráh: “Tras la mayoría se ha de inclinar” (Shemot 23:2). Rabí Natán se encontró con Eliyahu y le preguntó: “¿Qué hizo el Santo, bendito sea, en esa hora?”. Le respondió: “Sonrió y dijo: mis hijos me han vencido, mis hijos me han vencido”.)

Hay humor en la escena —un algarrobo que camina cien codos no lo inventa un cronista por accidente—, pero el humor envuelve una tesis que el Talmud formula sin pestañear: en el בֵּית מִדְרָשׁ (bet midrash, “casa de estudio”) la autoridad no desciende en una visión ni se acredita con prodigios. Se recibe de un maestro, se discute con los colegas y se decide por mayoría. Hasta la voz del cielo, la Bat Kol, pierde la votación.

Guarda el algarrobo en la memoria. En unos párrafos Pablo presentará una credencial del mismo género que la de Rabí Eliezer, y sin algarrobo.

Lo que Lucas afirma y lo que Pablo no dice

El único documento que coloca a Pablo a los pies de Gamliel es el libro de Hechos, donde se le hace decir en Yerushalayim:

Ἐγώ εἰμι ἀνὴρ Ἰουδαῖος, γεγεννημένος ἐν Ταρσῷ τῆς Κιλικίας, ἀνατεθραμμένος δὲ ἐν τῇ πόλει ταύτῃ, παρὰ τοὺς πόδας Γαμαλιὴλ πεπαιδευμένος κατὰ ἀκρίβειαν τοῦ πατρῴου νόμου, ζηλωτὴς ὑπάρχων τοῦ θεοῦ. (Hech 22:3)

(“Yo soy un varón judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero criado en esta ciudad, educado a los pies de Gamaliel conforme a la exactitud de la ley de los padres, celoso de Dios”.)

Dos detalles me detuvieron. “A los pies de” es un hebraísmo con pedigrí; Yosé ben Yo’ézer aconseja en Avot 1:4:

יְהִי בֵיתְךָ בֵית וַעַד לַחֲכָמִים, וֶהֱוֵי מִתְאַבֵּק בַּעֲפַר רַגְלֵיהֶם, וֶהֱוֵי שׁוֹתֶה בַצָּמָא אֶת דִּבְרֵיהֶם.

(“Que tu casa sea lugar de reunión para los sabios; revuélcate en el polvo de sus pies y bebe con sed sus palabras.”)

Lucas conoce el idioma de la casa de estudio y se lo pone a su héroe. Además, ἀκρίβεια (akríbeia, “exactitud”) es el término con que Josefo presenta el fariseísmo a lectores griegos (Guerra de los Judíos 2.162) y que Lucas repite en Hechos 26:5: la etiqueta con que Lucas viste a Pablo es la que un historiador helenístico usaba para explicar a Roma qué eran los fariseos.

Ahora las cartas. Cuando Pablo quiere impresionar, en Filipenses 3, enumera su currículo:

περιτομῇ ὀκταήμερος, ἐκ γένους Ἰσραήλ, φυλῆς Βενιαμίν, Ἑβραῖος ἐξ Ἑβραίων, κατὰ νόμον Φαρισαῖος, κατὰ ζῆλος διώκων τὴν ἐκκλησίαν, κατὰ δικαιοσύνην τὴν ἐν νόμῳ γενόμενος ἄμεμπτος. (Flp 3:5-6)

(“Circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Binyamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la asamblea; en cuanto a la justicia que hay en la ley, irreprochable”.)

Seis credenciales: nacimiento, linaje, tribu, partido, celo y conducta. Ni un maestro, ni un tratado, ni una casa de estudio. Josefo, a quien nadie confunde con un rabino, cuenta en su Vida (9-12) que a los catorce años los sacerdotes lo consultaban sobre puntos de la ley, que a los dieciséis probó las tres escuelas y que a los diecinueve se acogió a la regla farisea. Quien tuvo un recorrido de estudio sabe contarlo, con edades y nombres. Pablo, capaz de enumerar azotes, naufragios y una fuga en un cesto por la muralla (2 Cor 11), no cuenta un solo año de estudio.

Hay una fisura más. Lucas hace de Pablo un criado en Yerushalayim y perseguidor local; Pablo, en cambio, escribe:

ἤμην δὲ ἀγνοούμενος τῷ προσώπῳ ταῖς ἐκκλησίαις τῆς Ἰουδαίας ταῖς ἐν Χριστῷ. (Gál 1:22)

(“Y yo era desconocido de rostro para las asambleas de Judea que están en Cristo”.)

El apologista objetará que “Judea” no incluye Yerushalayim; es posible, pero entonces conviene notar que es Lucas, no Pablo, quien lo pone persiguiendo allí. Y hay una ironía que Lucas no vio: el único consejo de Gamliel en el Nuevo Testamento (Hech 5:34-39) es dejar en paz al movimiento de Yeshú, y su supuesto alumno hace, según el mismo Lucas, lo contrario. Para colmo, el Gamliel de Lucas menciona a Teudas antes que a Yehudá el Galileo, cuando Josefo (Antigüedades 20.97-99) ubica a Teudas bajo el procurador Fado, hacia el 44-46, una década después de la fecha dramática del discurso.

La grada donde se sentaba Gamliel

Hay una pregunta que el predicador de mi anécdota tampoco hizo, y que el Talmud contesta con una precisión que me sorprendió: ¿dónde se sentaba Raban Gamliel HaZaken? Hasta aquí hemos escuchado a Pablo decir dónde estudió; falta mirar dónde estaba el maestro. El Talmud Bavli Sanhedrín 11b (con paralelo en la Tosefta, Sanhedrín 2:6) lo cuenta así:

מעשה ברבן גמליאל שהיה יושב על גב מעלה בהר הבית, והיה יוחנן סופר הלז עומד לפניו, ושלוש איגרות חתוכות מונחות לפניו.

(“Aconteció que Rabán Gamliel estaba sentado sobre la ma’alá del Monte del Templo, y Yojanán el escriba estaba de pie ante él, con tres cartas preparadas colocadas delante de él”.)

Y Shabat 115a (con paralelos en la Tosefta, Shabat 13, y en el Yerushalmi, Shabat 16:1) lo sitúa en el mismo lugar, por boca de un sabio de la generación siguiente que lo recuerda:

זכור הייתי ברבן גמליאל הזקן אבי אביך שהיה יושב על גבי מעלה בהר הבית, והביאו לפניו ספר איוב תרגום, ואמר לבנאי: שקעהו תחת הנדבך.

(“Recuerdo a Rabán Gamliel HaZaqén, abuelo de tu padre, que estaba sentado sobre la ma’alá del Monte del Templo, y le llevaron el libro de Yiov (Job) en traducción; y dijo al constructor: ‘Húndelo bajo la hilada de muro’”.)


Confieso el límite antes de que alguien me lo recuerde: מַעֲלָה (ma’alá) es una “grada” o “elevación” del Har HaBayit, su emplazamiento exacto se discute y ninguna fuente la llama Bet HaMidrash. No voy a inventarle un aula. Lo que sí dicen las fuentes es qué se despachaba allí, y eso me interesó más que la topografía. Es la escena de una autoridad pública en funciones, con un escriba de pie y un dictado que arranca así:

אמר לו: טול איגרא חדא וכתוב: לאחנא בני גלילא עילאה ולאחנא בני גלילאה תתאה, שלמכון יסגא!

(“Le dijo: ‘Toma una carta y escribe: a nosotros, los hijos de Galilea Alta, y a nosotros, los hijos de Galilea Baja, ¡que aumente vuestra paz!’”.)

Las tres cartas viajan a la Galilea alta y baja, al sur y a las diásporas de Babilonia y Media, y según el pasaje tratan de los diezmos y de la intercalación del año. Es la agenda de un nasí con alcance nacional: calendario y agricultura legal. Ahora abre Gálatas 4:9-10, donde Pablo habla de ese mismo territorio:

πῶς ἐπιστρέφετε πάλιν ἐπὶ τὰ ἀσθενῆ καὶ πτωχὰ στοιχεῖα, οἷς πάλιν ἄνωθεν δουλεῦσαι θέλετε; ἡμέρας παρατηρεῖσθε καὶ μῆνας καὶ καιροὺς καὶ ἐνιαυτούς.

(“¿Cómo se vuelven otra vez a los elementos débiles y pobres, a los cuales quieren servir de nuevo? Guardan días, meses, estaciones y años”.)

Los cuatro sustantivos son el calendario de Bereshit 1:14, וְהָיוּ לְאֹתֹת וּלְמוֹעֲדִים וּלְיָמִים וְשָׁנִים, que la Septuaginta vierte εἰς σημεῖα καὶ εἰς καιροὺς καὶ εἰς ἡμέρας καὶ εἰς ἐνιαυτούς (καιροί es moadim). Lo que se fijaba por carta desde la ma’alá, Pablo lo llama στοιχεῖα “débiles y pobres”. Con los diezmos pasa lo mismo, pero en silencio: la palabra δεκάτη no aparece en ninguna de las siete cartas indiscutidas. Cuando Pablo regula el dar dinero, escribe ἕκαστος καθὼς προῄρηται τῇ καρδίᾳ, μὴ ἐκ λύπης ἢ ἐξ ἀνάγκης (2 Cor 9:7), “cada uno según lo decidió en su corazón, no con tristeza ni por obligación”. El ma’aser es lo contrario: un décimo fijo (Vaikrá 27:30-32; Devarim 14:22), por obligación, cuyo tiempo se anunciaba por carta.

La otra escena es la de los textos. Un rollo con la traducción aramea de Yiov (Job) llega a la grada y su destino es el muro. No es una ficción: en Qumrán apareció un targum arameo de Job (11Q10), de modo que el objeto existía en la Yerushalayim del siglo I. Ya renuncié más arriba al argumento del griego, y no lo reabro: no es el griego de Pablo lo que me inquieta, sino qué hace con él. Si me objetas que Rabán Shimón ben Gamliel permitió después escribir la Toráh en griego (Megilá 1:8), te respondo que permitió escribirla, no que una versión que difiere del hebreo decidiera la ley. El maestro al que Lucas vincula a Pablo sepulta una traducción bajo la hilada de un muro; el discípulo, como veremos con Javakuk 2:4, apoya su argumento en un verso que habla griego.

El predicador de mi anécdota decía además “sucesor de su cátedra”. La Igeret de Rav Sherira Gaón describe cómo se transmitía la jefatura:

ובתר הלל שמעון בנו. ובתריה רבן גמליאל הזקן בנו. ובתריה רשב״ג קמא דאיקטיל קמי חרבן הבית.

(“Después de Hilel, su hijo Shimón. Después de él, su hijo Rabán Gamliel HaZaqén. Después de él, Rabán Shimón ben Gamliel el Primero, quien fue asesinado antes de la destrucción del Templo”.)

La Mishná registra el mismo orden de padre a hijo: Gamliel en Avot 1:16 y, a continuación, שמעון בנו אומר, “Shimón su hijo dice” (Avot 1:17). Como Rav Sherira es del siglo X, apoyo la sucesión también en Avot, que es tanaítico. La jefatura pasaba de padre a hijo, de modo que no había cátedra vacante para un alumno de Tarso.

Un último detalle, que anoto sin hacerle decir más de lo que dice. Justo antes de proclamar “a los pies de Gamaliel” (Hech 22:3), Pablo está ἑστὼς ἐπὶ τῶν ἀναβαθμῶν, “de pie sobre las gradas” (21:40), ante una multitud que acaba de acusarlo de enseñar contra la Toráh y contra “este lugar” (21:28). Ἀναβαθμός es la palabra con que la Septuaginta traduce ma’alá (ᾠδὴ τῶν ἀναβαθμῶν = שיר המעלות). No afirmo que fuera la misma grada, porque su emplazamiento se discute; subrayo la coincidencia léxica. Lucas registra que la multitud lo escuchó hasta que mencionó a los gentiles (22:21-22), y que nadie respondió “sí, lo recordamos junto a Gamliel”. No digo que Pablo no pudiera haber pisado esa grada: la Har HaBayit estaba abierta a todo peregrino. Digo que quien se hubiera formado donde se despachaban los diezmos, el calendario y la custodia de los textos habría salido hablando ese idioma, y el de Pablo es otro.

Un verbo de transmisión

El verbo hebreo es קִבֵּל (qibel, “recibió”) y su pareja inseparable es מָסַר (masar, “transmitió”). Con ellos abre la Mishná su tratado de los Padres:

משה קבל תורה מסיני ומסרה ליהושע, ויהושע לזקנים, וזקנים לנביאים, ונביאים מסרוה לאנשי כנסת הגדולה. הם אמרו שלשה דברים: הוו מתונים בדין, והעמידו תלמידים הרבה, ועשו סייג לתורה. (Avot 1:1)

(“Moshé recibió [qibel] la Toráh en el Sinaí y la transmitió a Yehoshúa; Yehoshúa, a los ancianos; los ancianos, a los profetas; y los profetas la transmitieron a los hombres de la Gran Asamblea. Ellos dijeron tres cosas: sean deliberados en el juicio, formen muchos discípulos y hagan una valla alrededor de la Toráh”.)

Toda la autoridad rabínica es esa cadena, con eslabones y nombres. Rabán Gamliel, según la identificación tradicional, resume el método en una línea:

רַבָּן גַּמְלִיאֵל אוֹמֵר: עֲשֵׂה לְךָ רַב, וְהִסְתַּלֵּק מִן הַסָּפֵק, וְאַל תַּרְבֶּה לְעַשֵּׂר אֹמָדוֹת. (Avot 1:16)

(Rabán Gamliel dice: hazte un maestro, aléjate de la duda y no te acostumbres a diezmar por estimación.)

El griego vierte qibel como παραλαμβάνω (paralambánō) y masar como παραδίδωμι (paradídōmi), y Pablo domina el par: “les transmití lo que yo también recibí” (1 Cor 15:3: παρέδωκα … ὃ καὶ παρέλαβον); “yo recibí del Señor lo que también les transmití” (1 Cor 11:23). Ahora mira cómo lo usa cuando su autoridad está en juego ante los gálatas:

Γνωρίζω γὰρ ὑμῖν, ἀδελφοί, τὸ εὐαγγέλιον τὸ εὐαγγελισθὲν ὑπ᾽ ἐμοῦ ὅτι οὐκ ἔστιν κατὰ ἄνθρωπον· οὐδὲ γὰρ ἐγὼ παρὰ ἀνθρώπου παρέλαβον αὐτὸ οὔτε ἐδιδάχθην, ἀλλὰ δι᾽ ἀποκαλύψεως Ἰησοῦ Χριστοῦ. [...] εὐθέως οὐ προσανεθέμην σαρκὶ καὶ αἵματι, οὐδὲ ἀνῆλθον εἰς Ἱεροσόλυμα πρὸς τοὺς πρὸ ἐμοῦ ἀποστόλους. (Gál 1:11-12, 16-17)

(“Les hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí no es según el hombre; pues yo no lo recibí de hombre alguno, ni fui enseñado, sino por revelación de Iesú-Xristo. […] enseguida no consulté con carne y sangre, ni subí a Ierosolama’ a los que eran apóstoles antes que yo”.)

Ahí estaba. Parélabon (recibí) y edidáchthēn (fui enseñado): Pablo niega los dos a la vez, y no con un vocabulario cualquiera sino con el de la cadena. Conoce el léxico de la transmisión tan bien que lo emplea para anunciar que, en su caso, la cadena no existe. Es, en el sentido más estricto, una credencial de algarrobo: autoridad que viene de arriba, sin eslabones. Y la respuesta del Talmud a ese género de credencial ya la leímos: לֹא בַשָּׁמַיִם הִיא (lo ba-shamáyim hi, “no está en los cielos”).

El objetor dirá que Pablo habla de su evangelio, no de su formación en Toráh. Cierto, y por eso mismo es revelador. En Gálatas su autoridad está siendo atacada y necesita un argumento. “Estudié a los pies de Gamliel” le habría dado gratis la mejor credencial de su siglo ante Yerushalayim. No la usa. Prefiere decir que no fue enseñado por nadie. El argumento de silencio más fuerte no es que Pablo calle sobre Gamliel, sino dónde calla.

El currículo que falta

Veamos cómo se retrata a un hombre formado en la tradición de los sabios (Talmud Bavli, Sukah 28a):

תנו רבנן: שמונים תלמידים היו לו להלל הזקן, שלשים מהם ראויים שתשרה עליהם שכינה כמשה רבינו, ושלשים מהם ראויים שתעמוד להם חמה כיהושע בן נון, ועשרים בינונים. גדול שבכולם יונתן בן עוזיאל, קטן שבכולם רבן יוחנן בן זכאי. אמרו עליו על רבן יוחנן בן זכאי שלא הניח מקרא ומשנה, גמרא, הלכות ואגדות, דקדוקי תורה ודקדוקי סופרים, קל וחומר וגזירה שוה, תקון סופרים וגזרות סופרים, שיחת מלאכי השרת ושיחת שדים ושיחת דקלים, משלות כובסין ומשלות שועלים, דבר גדול ודבר קטן.

(Se enseñó: Ochenta discípulos tuvo Hilel el Anciano. Treinta de ellos eran dignos de que reposara sobre ellos la Presencia (Shejinah), como sobre Moshé nuestro maestro; treinta, dignos de que el sol se detuviera por ellos, como por Yehoshúa ben Nun; y veinte, intermedios. El más grande de todos, Yonatán ben Uziel; el más pequeño, Rabán Yojanán ben Zakái. Dijeron de Rabán Yojanán ben Zakái que no dejó sin estudiar Escritura, Mishná, Guemará, leyes y relatos, las sutilezas de la Toráh y las sutilezas de los escribas, el argumento de lo ligero a lo grave y la analogía verbal, las ordenanzas y los decretos de los escribas, la conversación de los ángeles de servicio, la conversación de los demonios y la conversación de las palmeras, las fábulas de los bataneros y las fábulas de las zorras, cosas grandes y cosas pequeñas.)

Ese es el aspecto de una formación: nombres, linaje de maestros, lista de materias. Aplica la misma regla a las veinticuatro mil palabras de Pablo. Nunca nombra a un sabio. Nunca registra una מַחֲלֹקֶת (majloqet, “disputa”) entre dos maestros. Nunca resuelve un caso derivándolo (לִמּוּד, limud) de un versículo. Y hay un dato que no creí hasta verlo en una concordancia: μαθητής (mathētḗs, “discípulo”) no aparece en ninguna carta del Nuevo Testamento, ni en las indiscutidas ni en las disputadas, y tampoco ῥαββί (rabbí). El hombre que según el predicador fue un תַּלְמִיד (talmid) del Nasí no llama talmid a nadie, y que yo sepa ninguna fuente, rabínica o cristiana, afirma que Pablo sucediera a nadie.

Sería deshonesto callar lo que sí hay. Pablo argumenta con קַל וָחֹמֶר (qal va-jómer, “de lo leve a lo grave”) en Romanos 5:9-10 y 11:12, 24, y enlaza dos versículos por una palabra común, una גְּזֵרָה שָׁוָה (gezerá shavá), cuando une Bereshit 15:6 con Tehilim 32:1-2 mediante el verbo “contar, imputar” (λογίζομαι; en hebreo, חשב) en Romanos 4:3-8. Lo anoté y lo sopesé. Pero Sukah 28a coloca esas herramientas dentro de un currículo de veinte rubros, no las presenta como diploma; y David Daube mostró en 1949 que las reglas hermenéuticas atribuidas a Hilel tienen paralelos en la retórica helenística (Daube, 1949), mientras que Aristóteles ya catalogaba el argumento “de más a menos” (Retórica 2.23.4). Un hombre educado en la retórica de una ciudad como Tarso podía argumentar qal va-jómer sin pisar jamás un Bet Midrash. Más aún: el Talmud ata la gezerá shavá al verbo de la cadena (Pesajim 66a; Nidá 19b):

אֵין אָדָם דָּן גְּזֵרָה שָׁוָה מֵעַצְמוֹ

(Nadie deduce una gezerá shavá por su cuenta [sin haberla recibido de su maestro].)

La analogía de Romanos 4 queda así ante una disyuntiva: o Pablo la recibió de un maestro y calla el nombre, o la dedujo por su cuenta y los sabios no la habrían aceptado.

La mejor carta del predicador

Quise darle al predicador su mejor argumento y lo encontré donde menos lo esperaba. Pablo sabe griego, cita a Menandro (“las malas compañías corrompen las buenas costumbres”, 1 Cor 15:33: φθείρουσιν ἤθη χρηστὰ ὁμιλίαι κακαί) y escribe con el estilo de la diatriba cínico-estoica, con su interlocutor imaginario y su μὴ γένοιτο (mē génoito, “¡de ninguna manera!”), como documentó Rudolf Bultmann con paralelos en Epicteto (Bultmann, 1910). Un alumno de Gamliel no hace eso, pensé, y casi lo escribí. Pero el Talmud me detuvo. La pauta general la fija Menajot 99b:

בן דמא בן אחותו של רבי ישמעאל שאל את רבי ישמעאל: כגון אני שלמדתי כל התורה כולה, מהו ללמוד חכמת יוונית? קרא עליו המקרא הזה: לא ימוש ספר התורה הזה מפיך והגית בו יומם ולילה. צא ובדוק שעה שאינה לא מן היום ולא מן הלילה ולמוד בה חכמת יוונית.

(“Ben Dama, sobrino de Rabí Yishmael, preguntó a Rabí Yishmael: “Alguien como yo, que he aprendido toda la ToráH entera, ¿puede estudiar sabiduría griega?”. Le leyó este versículo: “No se apartará este libro de la Torá de tu boca; meditarás en él de día y de noche” (Yehoshúa 1:8). “Ve y busca una hora que no sea ni del día ni de la noche, y estudia en ella la sabiduría griega”.)

Y luego la excepción: Sotah 49b y Bava Kama 83a registran que se permitió la sabiduría griega a la casa de Rabán porque estaba cerca del gobierno, y la Tosefta (Sotah 15:8) recuerda que parte de los niños de esa casa estudiaba Toráh y parte sabiduría griega; ni siquiera es claro de cuál Gamliel habla el relato. Si Pablo hubiera sido alumno de la casa del Nasí, su griego no sería ningún escándalo.

Renuncio, pues, a ese argumento, y te pido que lo descartes cuando lo oigas en boca de otros apologistas. El problema nunca fue que Pablo supiera griego: todo judío de Tarso lo sabía. El problema es la otra mitad de la casa. Si en la de Gamliel unos aprendían Toráh y otros griego, muéstrame en Pablo la mitad que aprendió Toráh como se aprende en un Bet Midrash.

Javakuk, o cómo suena un verso en hebreo

Hay un versículo que Pablo coloca como columna de su argumento en Romanos 1:17 y Gálatas 3:11:

ὅτι δὲ ἐν νόμῳ οὐδεὶς δικαιοῦται παρὰ τῷ θεῷ δῆλον, ὅτι· Ὁ δίκαιος ἐκ πίστεως ζήσεται. (Gál 3:11)

(“Y que por la Torah nadie es justificado ante Dios es evidente, porque: ‘El justo por la fe vivirá’”.)

El texto masorético dice וְצַדִּיק בֶּאֱמוּנָתוֹ יִחְיֶה (vetzadíq be-emunató yijyé, “y el tzadik por su emunah vivirá”), con pronombre: su emunáh. Los principales manuscritos de la Septuaginta leen ἐκ πίστεώς μου, “por mi fidelidad”. Pablo omite el pronombre en las dos citas, de modo que su versículo no coincide con ninguno de los dos testigos, y sin “su” ni “mi” la palabra “fe” queda libre para llenarse con lo que el argumento necesita.

¿Cómo leía ese verso un lector hebreo? Qumrán, un testigo hebreo muy anterior a cualquier Talmud, lo comenta así (1QpHab VIII, 1-3):

וצדיק באמונתו יחיה. פשרו על כול עושי התורה בבית יהודה אשר יצילם אל מבית המשפט בעבור עמלם ואמנתם במורה הצדק.

(“Y el justo por su fe vivirá”: su interpretación se refiere a todos los que practican la Toráh en la Casa de Yehudá, a quienes Dios librará de la casa del juicio por causa de su esfuerzo y su fidelidad al Maestro de Justicia.)

Y el Talmud (Bavli, Makot 23b-24a), a continuación de la mishná de Rabí Janania ben Akashia sobre cómo Dios multiplicó la Toráh y los preceptos, lo pone en la cima de una escalera:

דרש רבי שמלאי: שש מאות ושלש עשרה מצוות נאמרו למשה בסיני: שלש מאות וששים וחמש לאוין כמנין ימות החמה, ומאתים וארבעים ושמונה עשה כנגד איבריו של אדם. [...] בא מיכה והעמידן על שלש, שנאמר: הגיד לך אדם מה טוב ומה ה׳ דורש ממך כי אם עשות משפט ואהבת חסד והצנע לכת עם אלהיך. [...] בא עמוס והעמידן על אחת, שנאמר: כה אמר ה׳ לבית ישראל דרשוני וחיו. אמר רב נחמן בר יצחק: ויש לומר דרשוני בכל התורה כולה? אלא בא חבקוק והעמידן על אחת, שנאמר: וצדיק באמונתו יחיה.

(Expuso Rabí Simlái: seiscientos trece preceptos le fueron dichos a Moshé en el Sinaí: trescientas sesenta y cinco prohibiciones, según el número de los días del año solar, y doscientos cuarenta y ocho mandamientos positivos, según los miembros del hombre. […] Vino Mijá y los redujo a tres, como está dicho: “Se te ha declarado, hombre, qué es lo bueno y qué pide de ti el Eterno: solo practicar la justicia, amar la bondad y caminar humildemente con tu Dios” (Mijá 6:8). […] Vino Amós y los redujo a uno, como está dicho: “Así dice el Eterno a la casa de Israel: búsquenme y vivirán” (Amós 5:4). Dijo Rav Najmán bar Yitzjak: ¿y no se podría decir que “búsquenMe” es en toda la Toráh entera? Más bien, vino Javakuk y los fundó en uno, como está dicho: “Y el justo por su fe vivirá” (Javakuk 2:4).)

Confieso el límite: Rav Simlái es amoraíco, del siglo III, y Pablo no pudo leerlo; no lo uso como si hubiera ignorado una página escrita siglos después, sino como testigo de cómo suena Javakuk 2:4 dentro del hebreo: la emuná como fidelidad que sostiene el edificio de los mandamientos, no que lo sustituye. Qumrán, que sí es anterior, la ata a “los que practican la Toráh” (עושי התורה). Entre esos dos testigos, el versículo de Pablo es un verso que habla griego.

Una pureza que murió con Gamliel

Un último contraste, porque lo merece. Cuando la Mishná quiere medir lo que se perdió con la muerte de Gamliel, dice (Sotah 9:15):

משמת רבן גמליאל הזקן בטל כבוד התורה, ומתה טהרה ופרישות.

(“Desde que murió Rabán Gamliel el Anciano, cesó el honor de la Toráh y murieron la pureza y la separación.”)

La טָהֳרָה (tahorá, “pureza ritual”) y la פְּרִישׁוּת (perishut, “separación”, de la misma raíz que perushim, “fariseos”) son, según la Mishná, la firma de ese hombre. Ahora escucha a su supuesto alumno:

οἶδα καὶ πέπεισμαι ἐν κυρίῳ Ἰησοῦ ὅτι οὐδὲν κοινὸν δι᾽ ἑαυτοῦ [...] πάντα μὲν καθαρά. (Rom 14:14, 20)

(“Sé y estoy persuadido en el señor Iesú de que nada es común en sí mismo […] todas las cosas, ciertamente, son limpias”.)

El alcance de Romanos 14 es discutido (algunos lo limitan al vegetarianismo o a la carne de ídolos), pero lo que me interesa es el método: la decisión sobre lo puro y lo impuro se funda en un “sé y estoy persuadido en el señor”. Sin versículo, sin precedente, sin nombre de maestro. Es la epistemología del algarrobo. Que el hombre con quien, según la Mishná, murió la tahorá tenga un alumno que escribe πάντα μὲν καθαρά es, como mínimo, una paradoja que el predicador debería explicar.

Lo que la apología rara vez ha puesto sobre la mesa

Reúno cuatro hallazgos que, hasta donde he visto, aparecen poco en la apología judía hispanohablante y que me parecen más pesados que muchos argumentos de uso corriente.

El primero está en el décimo mandamiento. En Romanos 7:7 Pablo escribe:

τήν τε γὰρ ἐπιθυμίαν οὐκ ᾔδειν εἰ μὴ ὁ νόμος ἔλεγεν· Οὐκ ἐπιθυμήσεις.

(“Pues yo no habría conocido la codicia si la Torah no dijera: ‘No codiciarás’”.)

Todo el drama de Romanos 7 se levanta sobre un solo verbo griego, ἐπιθυμέω. Pero el Decálogo hebreo tiene dos: תַחְמֹד (tajmód, Shemot 20:14) y תִּתְאַוֶּה (titavé, Devarim 5:18), que la Septuaginta funde en el mismo ἐπιθυμήσεις. La tradición tanaítica de la Mejilta de Rabí Yishmael (Bajodesh 8) liga el tajmod con la apropiación efectiva (Devarim 7:25, “y tomarás para ti”), no con la mera emoción. En cambio, 4 Macabeos 2:5-6 cita esas mismas dos palabras griegas para argumentar que la razón gobierna las pasiones, y Filón (De Decalogo 142-153) hace del deseo la fuente de todos los pecados. La psicología del deseo que Pablo da por sentada pertenece al eje judeo-helenístico, el de Alejandría y 4 Macabeos, y no al eje halájico palestino. Lo sorprendente no es que Pablo cite el mandamiento; es que lo lea con los lentes de Filón.

El segundo es un patrón de vocabulario. Mathētḗs y rabbí no aparecen en ninguna epístola, y la única vez que Pablo habla en primera persona de haber sido enseñado (ἐδιδάχθην) es Gálatas 1:12, para negarlo. En una literatura donde el lenguaje del maestro y el discípulo es el aire que se respira (Avot 1:6 ordena עֲשֵׂה לְךָ רַב, aseh lejá rav, “hazte un maestro”), el silencio de un supuesto talmid sobre su rav pide explicación.

El tercero es un testimonio incómodo desde dentro del cristianismo antiguo. Epifanio de Salamina, en su Panarion (30.16.6-9), recoge la tradición de los ebionitas según la cual Pablo era hijo de padres griegos, subió a Yerushalayim, se circuncidó con la esperanza de casarse con la hija del sumo sacerdote y, al no conseguirla, escribió contra la circuncisión, el shabat (sábado) y la Toráh. Epifanio detesta a los ebionitas y la cuenta para refutarla, así que no tenía motivo para inventarla en favor de nadie. No sostengo que sea verdadera, porque los ebionitas tampoco eran testigos desinteresados; sostengo que un sector del judeocristianismo antiguo recordaba a un converso recién llegado y no a un alumno de Gamliel. Hyam Maccoby (1986) hizo de esta tradición uno de los ejes de su estudio sobre Pablo.

El cuarto es de categoría. “Fariseo” designa un partido; “rabino”, en el sentido que el predicador necesita, designa un oficio que se institucionaliza después del año 70, en Yavné. Filipenses 3:5 acredita, como máximo, lo primero, y su “conforme a la Torah” (κατὰ νόμον) lo deja en el terreno de una postura ante la Torah, no de una formación. Un hombre puede acogerse a la regla farisea, como hizo Josefo, sin ser jamás un tanaíta.

Me quedo con la imagen del algarrobo. Rabí Eliezer tenía un árbol que caminaba, un canal que fluía hacia atrás y una voz del cielo, y aun así perdió la votación, y el Talmud lo cuenta con ternura. Pablo ni siquiera tiene el árbol. Lo que tiene es una frase suya, de su puño y letra: ni fui enseñado. Así que te devuelvo la pregunta del principio, con un matiz: si Pablo estudió a los pies de Raban Gamliel HaZaken, ¿por qué la única vez que habla de haber sido enseñado es para decir que nadie lo enseñó?

Referencias

Bultmann, R. (1910). Der Stil der paulinischen Predigt und die kynisch-stoische Diatribe. Vandenhoeck & Ruprecht.

Daube, D. (1949). Rabbinic methods of interpretation and Hellenistic rhetoric. Hebrew Union College Annual, 22, 239–264.

Maccoby, H. (1986). The Mythmaker: Paul and the Invention of Christianity. Harper & Row.