ENTRE LA PALABRA Y EL SILENCIO:
UNA REFLEXIÓN SOBRE LA NO-TRADUCCIÓN DEL LIBRO DE MORMÓN AL HEBREO1
Introducción y marco contextual — La traducción como acto cultural y político
La traducción de textos sagrados no es jamás un ejercicio exclusivamente lingüístico; constituye, en esencia, un acto de mediación cultural, una negociación de sentidos y, frecuentemente, una declaración de intenciones ideológicas y políticas. Cada decisión sobre qué traducir, a qué idioma, con qué palabras y en qué momento, revela prioridades estratégicas, sensibilidades históricas y cálculos sobre cómo debe ser la transmisión y la recepción del mensaje. En este marco, la ausencia de una traducción oficial del Libro de Mormón al hebreo —lengua matriz de la tradición judía y vehículo de una de las identidades religiosas más antiguas del mundo— constituye un fenómeno particularmente elocuente, digno de ser analizado desde una perspectiva antropológica, semiótica y epistemológica.
Hasta junio de 2024, la llamada Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (SUD) ha traducido el Libro de Mormón a 115 idiomas en su versión completa, con selecciones o porciones disponibles en más de 160 lenguas adicionales.2 Este esfuerzo monumental incluye desde lenguas globales como el español, el mandarín o el árabe, hasta lenguas indígenas como el quechua, el náhuatl o el maya yucateco. El proceso de traducción, riguroso y centralizado, requiere equipos de expertos aprobados por la Iglesia, competentes tanto en el idioma de destino como en la doctrina SUD. La priorización responde, oficialmente, a criterios de necesidad comunitaria y crecimiento misional: se traduce donde hay comunidades que lo requieren, donde la Iglesia está establecida o en expansión.
Sin embargo, el hebreo moderno —hablado por aproximadamente nueve millones de personas, la mayoría en Israel— permanece ausente de esta lista oficial. Esta omisión, no obstante, no equivale a un vacío histórico absoluto. El rastro documental, aunque fragmentario y en su mayoría procedente de archivos no institucionales o de ramas escindidas del movimiento, registra al menos dos intentos previos: una edición parcial publicada en 1981 desde la sede de Utah, cuya tirada fue limitada y que, según testimonios de receptores y registros de circulación, parece haber sido retirada de distribución; y una versión completa aparecida bajo el título Dibrei yimei hanefitim («Crónica de los nefitas»), de la que ya se darán más detalles.
El hecho de que estas iniciativas no hayan sido asumidas, ni legitimadas, por la jerarquía central SUD en Salt Lake City revela que la «no-traducción» es, en realidad, una decisión de gestión institucional y control simbólico. La escasez y dispersión de la información disponible —confinada a catálogos de bibliotecas especializadas como la Biblioteca Nacional de Israel (NLI), foros digitales, proyectos de financiamiento privado y redes apologéticas— confirma que el hebreo funciona como un umbral que la institución principal ha optado por mantener cerrado bajo supervisión directa. La paradoja, por tanto, se precisa: un texto que afirma hablar a Israel y sobre Israel no ha sido puesto en la lengua de Israel por cálculo estratégico, mientras que ediciones marginales y circulación digital mantienen viva, en los intersticios, la posibilidad de ese cruce lingüístico y doctrinal con intenciones misioneras. ¿Qué factores explican esta omisión estratégica?
Factores estratégicos y diplomáticos — La prudencia institucional en tierra santa
La primera capa de explicación reside en el delicado equilibrio diplomático y legal que la Iglesia SUD mantiene con el Estado de Israel. Israel posee una legislación restrictiva respecto al proselitismo religioso, particularmente cuando se dirige a menores de edad sin consentimiento parental. Aunque la actividad misionera no está totalmente prohibida, los grupos cristianos —incluidos los mormones— operan en un terreno sensible, donde cualquier gesto que pueda interpretarse como intento de conversión de judíos genera recelo institucional y malestar social.
En este contexto, la presencia institucional de la Iglesia en Israel se ha construido sobre acuerdos de no-proselitismo. El Centro de Estudios de Jerusalén de la Universidad Brigham Young (BYU Jerusalem Center), inaugurado en 1989 tras años de negociaciones, opera bajo la condición explícita de que sus actividades serán académicas y culturales, no misionales. Traducir y distribuir el Libro de Mormón en hebreo podría interpretarse, legítimamente, como una forma de proselitismo indirecto: poner el texto en la lengua vernácula facilita su acceso, su lectura privada y su discusión pública, lo que podría percibirse como un incumplimiento del espíritu de los acuerdos vigentes. La Iglesia, por tanto, enfrenta una disyuntiva estratégica: ¿vale la pena arriesgar una presencia institucional valiosa —académica, humanitaria, diplomática— por una traducción cuyo impacto misional directo sería probablemente limitado y cuyo costo político podría ser alto?
Los rastros documentales disponibles sugieren que esta disyuntiva ya se resolvió, de facto, en la década de 1980. Según testimonios de receptores y registros de circulación digital, en 1981 la sede central de Utah publicó una edición parcial del Libro de Mormón en hebreo, con una tirada limitada y encuadernación blanca con título en rojo. Sin embargo, esta edición fue retirada de distribución poco después de su aparición; fuentes no oficiales —comentarios en foros digitales, catálogos de coleccionistas y registros de la Biblioteca Nacional de Israel (NLI)— indican que «muchos o la mayoría de los ejemplares fueron destruidos cuando se difundió la noticia de su disponibilidad». La hipótesis más consistente, repetida en múltiples fuentes secundarias, vincula esta retirada con las negociaciones finales para asegurar el arrendamiento del BYU Jerusalem Center: la no-producción de una versión hebrea habría sido una cláusula tácita, o al menos una comprensión mutua, para preservar la relación con el Estado israelí. La ausencia, pues, no sería un olvido, sino el resultado de una negociación diplomática cristalizada en silencio editorial.
Edición en hebreo no oficial del Libro de Mormón (1981)3
Esta interpretación se refuerza al contrastar la postura de la Iglesia SUD central con la de otras ramas del movimiento de la Restauración. En 1988, la rama de Independence —hoy conocida como Comunidad de Cristo— publicó una traducción completa bajo el título Dibrei yimei hanefitim («Crónica de los nefitas»), coordinada por un comité de seis hablantes nativos y verificada mediante retrotraducción. Publicada por Hebrew Translations, Inc. y registrada en el catálogo de la NLI, esta edición no fue asumida ni legitimada por la jerarquía de Salt Lake City.4 La divergencia es significativa: mientras la Comunidad de Cristo mantuvo, hasta cierto punto, una vocación proselitista abierta hacia el judaísmo, la Iglesia SUD central optó por una estrategia de contención simbólica, priorizando la estabilidad institucional en Israel sobre la expansión textual. Lo interesante aquí es notar cómo el hebreo, en este sentido, funciona como un marcador de frontera denominacional: lo que una rama del mormonismo considera mandato misional, la otra lo gestiona como riesgo diplomático.
Imágenes de la traducción total del Libro de Mormón bajo el nombre de Dibrei yemei hanefitim
A esto se suma una consideración demográfica y pragmática: el público potencial para una traducción hebrea es, desde la perspectiva SUD, reducido. La gran mayoría de los hablantes de hebreo son judíos, para quienes la noción de un "nuevo testamento" —y menos uno que compita en autoridad con la Biblia hebrea— resulta doctrinalmente inaceptable. Además, muchos israelíes educados dominan el inglés u otros idiomas en los que el Libro de Mormón ya está disponible, lo que reduce la urgencia percibida de una traducción. La Iglesia, con recursos limitados para su programa de traducciones, prioriza idiomas donde hay mayor apertura religiosa o crecimiento misional: el español en América Latina, el portugués en Brasil, el amhárico en Etiopía, el tagalo en Filipinas. El hebreo, en este cálculo utilitario, no figura como prioritario.
No obstante, el silencio institucional no ha eliminado el deseo de traducción, sino que lo ha desplazado a espacios liminales. En años recientes, iniciativas privadas —como el proyecto hebrewbookofmormon.com, que busca producir una versión en hebreo clásico con financiamiento no institucional— y redes digitales (restoredgospel.com, foros apologéticos, canales de YouTube) mantienen viva la circulación de fragmentos, estudios lingüísticos y discusiones sobre la viabilidad de un texto hebreo. Figuras como James Scott Trimm, vinculadas a redes mesiánico-mormonas, han promovido lecturas del Libro de Mormón como texto codificado con mensajes hebreos ocultos, generando un ecosistema discursivo paralelo donde la traducción se imagina, se fragmenta y se performa, aunque no se institucionalice. Este fenómeno confirma que la «no-traducción oficial» no equivale a ausencia de significado: por el contrario, el umbral hebreo se ha convertido en un espacio de disputa semiótica, donde actores no oficiales negocian, de forma controlada, la posibilidad de un cruce que la institución central prefiere diferir.
Dimensiones teológicas, lingüísticas y semióticas — El hebreo como lengua sagrada y el riesgo del escrutinio
Más allá de los cálculos diplomáticos y demográficos, la no-traducción del Libro de Mormón al hebreo encierra una complejidad teológica y semiótica de primer orden. El hebreo no es una lengua cualquiera: es lashon ha-kodesh, la "lengua santa" del judaísmo, el vehículo de la revelación bíblica, el idioma de la liturgia, la exégesis rabínica y la memoria colectiva de un pueblo. Traducir a esta lengua un texto que se presenta como escritura sagrada complementaria —y que, en su narrativa, reclama autoridad profética sobre la "casa de Israel"— implica una intervención simbólica de alto riesgo.
Desde una perspectiva teológica, el Libro de Mormón afirma ser un registro de pueblos israelitas que emigraron a las Américas antes del exilio babilónico, preservando doctrinas y profecías paralelas a las de la Biblia. Su traducción al hebreo, por tanto, no sería simplemente una transposición lingüística, sino una reivindicación de legitimidad histórica y profética ante la tradición judía. Esto plantea una pregunta epistemológica delicada: ¿bajo qué criterios de autoridad puede un texto "restaurado" del siglo XIX pretender dialogar, en la lengua misma de la revelación, con una tradición que lleva milenios interpretando, debatiendo y viviendo sus escrituras? La Iglesia SUD, consciente de esta asimetría, podría optar por evitar una confrontación hermenéutica que, lejos de generar diálogo, podría reforzar fronteras teológicas. De hecho, cuando la rama de la Restauración (hoy Comunidad de Cristo) publicó en 1988 Dibrei yimei hanefitim («Crónica de los nefitas»), asumió explícitamente este cruce. La jerarquía central de Salt Lake City, en cambio, mantuvo su distancia, confirmando una gestión institucional del riesgo donde la autoridad textual se preserva mediante la no-exposición directa al tribunal filológico judío.
En el plano lingüístico, el desafío es igualmente significativo. El hebreo moderno, aunque derivado del antiguo, ha experimentado transformaciones semánticas, sintácticas y pragmáticas profundas. Una traducción fiel del Libro de Mormón tendría que decidir entre registrar el texto en hebreo bíblico —con su carga arcaizante y litúrgica— o en hebreo moderno —con su vocabulario secularizado y su gramática influenciada por lenguas europeas y el árabe—. Cada opción conlleva implicaciones de recepción: el hebreo tanájico podría conferir al texto un aura de antigüedad y autoridad, pero alejarlo del lector contemporáneo; el hebreo moderno lo haría accesible, pero correría el riesgo de trivializar su contenido sagrado. Esta disyuntiva no es meramente teórica: proyectos privados contemporáneos, como hebrewbookofmormon.com, han optado deliberadamente por el hebreo clásico, financiándose de manera independiente y justificando su elección por la búsqueda de una resonancia litúrgica que evite la secularización del mensaje. Además, conceptos centrales del mormonismo —como "exaltación", "preexistencia" o "templos eternos"— carecen de equivalentes directos en la tradición judía, lo que exigiría neologismos o perífrasis que podrían generar malentendidos doctrinales o resistencias culturales. La edición de 1988, al haber sido validada mediante retrotraducción al inglés, demostró que los obstáculos técnicos son superables; la barrera, pues, se confirma como simbólica y no solo lingüística.
Curiosamente, estudios lingüísticos no oficiales, pero promovidos por la Brigham Young University, intentan señalar que el texto inglés del Libro de Mormón presenta estructuras gramaticales y sintácticas que reflejan influencias hebraicas: el uso abundante de la conjunción "y" (waw consecutiva), paralelismos poéticos, construcciones condicionales y fórmulas proféticas típicas de la Biblia hebrea. Nombres propios como "Nahom" (posiblemente relacionado con la raíz hebrea nḥm, "consolar" o "lamentarse") o "Jersón" (de yrš, "heredar") han sido analizados como indicios de un sustrato hebreo en la composición del texto. Estos hallazgos, promovidos por apologistas mormones, sugieren que una traducción al hebreo podría, en teoría, revelar una coherencia lingüística interna que reforzaría las claims de historicidad del libro. Sin embargo, en ausencia de una versión institucional, este sustrato hebraizante —menor y explicable por otras influencias— ha derivado hacia discursos especulativos: obras como The Book of Mormon Code (2020) de Natasha Pizorno5 y charlas asociadas a estos temas afirman descifrar "mensajes hebreos ocultos" en el texto inglés sin necesidad de una traducción formal, desplazando la discusión académica hacia territorios esotéricos y apologéticos. Esta misma posibilidad constituye un arma de doble filo: someter el texto al escrutinio de filólogos y biblistas hebreos podría exponer incongruencias, anacronismos o dependencias literarias de la Biblia King James que debilitarían su pretensión de ser un registro antiguo independiente. La Iglesia, por prudencia epistemológica, podría preferir mantener el texto en un espacio de "traducción diferida", donde sus afirmaciones no sean puestas a prueba directa en el tribunal lingüístico de la tradición que dice reivindicar, mientras que en los márgenes digitales la circulación de fragmentos bilingües y la actividad de redes mesiánico-mormonas mantienen viva, de forma controlada, la fantasía de un cruce que la institución central pospone indefinidamente, y ya sabemos la razón: debilitaría profundamente, aún más, las pretensiones de presentar al Libro de Mormón como un documento divinamente inspirado.
Documentos consultados
Fuentes institucionales y archivísticas
- Biblioteca Nacional de Israel (NLI). Dibrei yimei hanefitim: Sefer Mormon. Independence, MO: Hebrew Translations, Inc., 1988. Registro NNL_ALEPH990053922900205171. Consulta bajo solicitud de derechos de autor. https://www.nli.org.il
- Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. "Escrituras". Church of Jesus Christ. Accedido junio 2024. https://www.churchofjesuschrist.org/study/scriptures
- Church News. "¿A cuántos idiomas se ha traducido el Libro de Mormón?". 31 de diciembre de 2023. https://www.thechurchnews.com
Fuentes secundarias y apologéticas (uso con contextualización)
- FAIR Latter-day Saints. "Elementos hebraicos en el lenguaje del Libro de Mormón". FairLatterDaySaints.org. Accedido junio 2024. https://www.fairlatterdaysaints.org
- FAIR Latter-day Saints. "Juegos de palabras hebreos en el Libro de Mormón". FairLatterDaySaints.org. Accedido junio 2024.
- En Defensa de la Restauración. "Apologética SUD: Hebraísmos en el Libro de Mormón: 'Y aconteció'". endefensadelarestauracion.blogspot.com.
- Santos de Sion. "¿El Libro de Mormón es un plagio de la Biblia?". santosdesion.org.
Testimonios digitales y fuentes de recepción
- Comentario de usuario en Quora. "Is there a Hebrew translation of the Book of Mormon?". https://www.quora.com/Is-there-a-Hebrew-translation-of-the-Book-of-Mormon
- Reseña de Amazon. Dibrei yimei hanefitim (Hebrew Book of Mormon). ASIN: B000LG5CQ0. https://www.amazon.com/Hebrew-Book-Mormon-Translations-Inc/dp/B000LG5CQ0
- RestoredGospel.com. "Hebrew/English Book of Mormon". http://www.restoredgospel.com/Hebrew/
Proyectos independientes y circulación digital
- HebrewBookofMormon.com. "Proyecto de traducción al hebreo clásico". https://hebrewbookofmormon.com
- Trimm, James Scott. Mencionado en: "James Scott Trimm and the Stick of Joseph". Seeking YHWH, 1 de junio de 2020. https://seekingyhwh.org/2020/06/01/james-scott-trimm-and-the-stick-of-joseph/
- Pizorno, Natasha. The Book of Mormon Code: Deciphering the Hidden Hebrew Messages in The Book of Mormon. Independently published, 2020. ISBN: 979-8676403853.
Fuentes periodísticas y de divulgación
- Masfe.org. "Mormones anuncian la traducción de las Escrituras en 34 idiomas más". 17 de octubre de 2017. https://masfe.org
- Actualidad Cristiana. "¿Existe una traducción al árabe del Libro de Mormón?". https://actualidadcristiana.com
Material audiovisual (uso como objeto de análisis)
- Danny the Digger. "Biblical Archaeology and the Book of Mormon". YouTube, marzo 2021. https://dannythedigger.com/3-2021-biblical-archaeology-and-the-book-of-mormon/
- Video sobre la edición hebrea del Libro de Mormón. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=TxrVIIe5PxY
Notas al pie
1 Este documento hace parte de una investigación sobre la actividad misionera que el mormonismo (SUD o de otras denominaciones) han realizado a fin de convertir judíos a su doctrina, parte de dicha investigación puede verse en esta página, en especial en el artículo titulado Ezequiel 37:15–17: ¿Es el Libro de Mormón el "Palo de Yosef" mencionado en el profeta Yejezkel (Ezequiel)? Presentado en tres partes. Primera parte: https://www.orajhaemeth.org/2023/06/ezequiel-371517-es-el-libro-de-mormon.html. Segunda parte: https://www.orajhaemeth.org/2023/07/es-el-libro-del-mormon-el-palo-de-yosef.html. Tercera parte: https://www.orajhaemeth.org/2023/07/es-el-libro-del-mormon-el-palo-de-yosef_9.html. En ese punto debo agradecer especialmente a Tamara Maleh por los aportes, la presentación del problema, las disertaciones y comentarios que generamos al tratar este y otros temas problemáticos en torno al trabajo misionero de movimientos y sectas cristianas dirigido a población judía. ↑
2 Sobre los idiomas a los que ha sido traducido el Libro de Mormón puede consultarse el artículo "Lista de traducciones del Libro de Mormón": https://en.wikipedia.org/wiki/List_of_Book_of_Mormon_translations y https://www.thechurchnews.com/2022/2/27/23216723/book-of-mormon-translations-maps-where-115-languages-spoken/ y el artículo de David Schneider "Book of Mormon translations: See maps of where the 115 languages are spoken": https://www.thechurchnews.com/2022/2/27/23216723/book-of-mormon-translations-maps-where-115-languages-spoken/; además, por supuesto, de la página oficial de la Iglesia SUD "Traducciones del Libro de Mormón" https://www.churchofjesuschrist.org/learn/history/hcvc-2-2?lang=spa (consultados 9/04/2026). ↑
3 Esta imagen fue obtenida en el foro Quora, en el enlace: https://www.quora.com/Is-there-a-Hebrew-translation-of-the-Book-of-Mormon-and-if-so-does-the-pattern-of-language-sit-better-in-Hebrew-than-its-English-manifestation. Consultado en 06/06/2023. ↑
4 Para más información al respecto puede consultarse la página web de Danny "The Digger" (el excavador), donde su autor ofrece paquetes turísticos a "tierra santa" destinados en principio a personas adscritas al mormonismo: https://dannythedigger.com/3-2021-biblical-archaeology-and-the-book-of-mormon/ (Consultado 10/04/2026). El autor, alguien que al parecer habla hebreo o es israelí, informa de cómo y con quién consiguió esta edición de la crónica de los nefitas y da cuenta del trabajo misionero, además de las supuestas revelaciones pseudoarqueológicas. ↑
5 El título completo del libro es The Book of Mormon Code: Deciphering the Hidden Hebrew Messages in The Book of Mormon; leer la descripción del libro es cuando menos gracioso, no tienen ni el texto en hebreo y ya encuentran códigos hebreos: "Could the ancient authors of The Book of Mormon have strategically encrypted additional layers of sacred messages beneath the surface of the text we have yet to notice and benefit from? After a decade of exhilarating and meticulous research into this theory, educator and author Natasha Pizorno unearths countless astonishing divine Hebrew ciphers throughout this sacred book. This fascinating, faith promoting book is a game changer for anyone ready to take scripture study to the next level. By learning the code you'll discover: Laban's sword, Lehi's tent, and Nephi's ship are actually Hebrew cryptograms. 'And it came to pass' is an ancient encoded symbol of the crucifixion of Christ. How and why the entire Hebrew alphabet is embedded in 1st Nephi. How the modern sacrament prayer retains the Hebrew word for blood and water. Why the pattern of three is so prolific and profound in The Book of Mormon, and much more." https://www.amazon.es/Book-Mormon-Code-Deciphering-Messages/dp/167640385X. Puede verse una conferencia de ella intentando sostener esta idea en su web: https://scripturenotes.com/natasha-pizorno-the-book-of-mormon-code-deciphering-the-hidden-hebrew-messages (consultados 9/04/2026). ↑