10/07/2013

פרק קי''ד-Capítulo 114 Incoherencias de a resurrección de Yeshu

BS"D


פרק קי''ד

[1] וביום הראשון מהשבוע בהשכמה באו מרים מגדלינה ומרים אחרת לראות הקבר.
[2] ונרעשה הארץ שמלאך ה'' ירד מן השמים לקבר והפך האבן ועמד.
[3] ומראהו היה כשמש ובגדיו כשלג.
[4] ופחדו נבהלו השומרים ועמדו המתים.
[5] וענה המלאך ואמר לנשים אל תפחדו שאני יודע שאתן מבקשות ליש''ו אשר נתלה.
[6] איננו כאן שכבר חי כמו שאמר. לכן בואו וראו המקום אשר עמד שמ האדון.
[7] ולכו מיד ואמרו לתלמידיו שכבר עמד שם האדון. והוא יהיה לפניכם ושם תראוהו כאשר אמר לכם.

Capítulo 114.

[1] Y en el día el primero de la semana en la madrugada vino Miriam Magdalenah y la otra Miriam a ver el sepulcro.

[2] Y sacudió la tierra el ángel del Etern-o que bajo de los cielos al sepulcro, y giro la piedra y se quedó.

[3] Y su aspecto era como el sol y sus ropas como la nieve.

[4] Y los guardias quedaron en pánico y miedo, [se quedaron] parados muertos.

[5] Y les respondió el ángel y les dijo a las mujeres:

¡No tengas miedo  sé que buscáis a Yesh”u  el cual fue ahorcado (נתלה).

[6] No está [entre nosotros] aquí  ya que vive, tal como dijo.  Venid, pues, y ved el lugar donde el señor se levantó.

[7] E ir de inmediato y decirles a sus discípulos que estaban allí con el señor.  Y él estará allí para verlos, tal como les dijo.

Comentario.

La versión de Marcos difiere substancialmente de esta de Mateo ya que relata el suceso de esta otra forma:

«Pasado el Shabta, Mariam Magdlata, y Mariam la de Ya'acub [Miriam de Bet-Anyah], y Shlom compraron aromas para ir a ungirle. Muy de madrugada, el primer día después del sábado, en cuanto salió el sol, vinieron al monumento. Se decían entre sí: ¿Quién nos removerá la piedra                de la entrada del monumento? Y mirando, vieron que la piedra estaba removida; era muy grande. Entrando en el monumento, vieron a un joven sentado a la derecha, vestido de una túnica blanca, y quedaron sobrecogidas de espanto...»
וכַד עֵברַת שַׁבּתָא מַריַם מַגדּלָיתָּא ומַריַם דּיַעקוּב ושָׁלוּם זבַן הֵרוּמֵא דּנאִתיָן נֵמשׁחָנָיהי 
בּשַׁפרָא דֵּין בּחַד בּשַׁבָּא אֵתַי לבֵית קבוּרָא כַּד דּנַח שֵׁמשָׁא .
 וָאמרָן הוַי בּנַפשׁהֵין מַן דֵּין עַגֵּל לַן כּאִפָא מֵן תַּרעָא דּבֵית קבוּרָא
וחָר חזַי דַּמעַגּלָא הָי כּאִפָא רַבָּא הוָת גֵּיר טָב
ועַלֵין לבֵית קבוּרָא וַחזַי עלַימָא דּיָתֵב מֵן יַמִינָא וַעטִיפ אֵסטלָא חֵוָרתָּא וַתמַה

Evangelio de Marcos en arameo 16,1-5
Y en Mateo se trata de ángel que descendió del cielo, pero en Marcos es un joven quien le ordenó a las mujeres que dijeran a los discípulos que debían encaminarse hacia Galilea para poder ver allí a Yeshu.
En Lucas se dice:

«y encontraron removida del monumento la piedra, y entrando, no hallaron el cuerpo del señor Yeshu. Estando ellas perplejas sobre esto, se les presentaron dos hombres vestidos de vestiduras deslumbrantes. Mientras ellas se quedaron aterrorizadas y bajaron la cabeza hacia el suelo, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí; ha resucitado (...) y volviendo del monumento, comunicaron todo esto a los once y a todos los demás. Eran Mariam la Magdalena, Yohanah y Miriam de Ya'acov y las demás que estaban con ellas. Dijeron esto a los apóstoles pero a ellos les parecieron desatinos tales relatos y no los creyeron. Pero Kefa' (Pedro) se levantó y corrió al monumento, e inclinándose vio sólo los lienzos, y se volvió a casa admirado de lo ocurrido»
בּחַד בּשַׁבָּא דֵּין בּשַׁפרָא עַד חֵשׁוּכ אֵתַי לבֵית קבוּרָא וַאיתִּי הֵרוּמֵא הָלֵין דּטַיֵב הוַי ואִית הוַי עַמהֵין נֵשֵׁא אחרָניָתָא
וֵאשׁכַּח כּאִפָא דַּמעַגּלָא מֵן בֵּית קבוּרָא
ועַלֵין ולָא אֵשׁכּחָיהי לפַגרָא דּיֵשׁוּ
וַהוָא דּכַד הֵנֵין תַּמִיהָן עַל הָדֵא הָא תּרֵין גַּברִין קָמו לעֵל מֵנהֵין ומַברֵק הוָא לבוּשׁהוּן

Evangelio de Lucas arameo 24,1-12.

Nótese que el antes ángel y después joven es ahora son «dos hombres» -y que ya no mandan ir hacia Galilea dado que, según se dice algo más abajo, en Lucas 24,13-15, Yeshu resucitado acudió al encuentro de los discípulos en Emaos-עֵמַאוּס-; las tres mujeres se han convertido en una pequeña multitud; y Pedro visita el sepulcro personalmente.

Según Juan,

«El día primero de la semana, Miriam Magdalena vino muy de madrugada, cuando aún era de noche, al monumento, y vio quitada la piedra del monumento. Corrió y vino a Shimon Petro y al otro discípulo a quien Yeshu amaba, y les dijo: Han tomado al señor del monumento y no sabemos donde le han puesto. Salió, pues, Pedro y el otro discípulo y fueron al monumento. Ambos corrían; pero el otro discípulo corrió más aprisa que Kefay llegó primero al monumento, e inclinándose, vio las bandas; pero no entró. Llegó Shimeon Kefa' después de él, y entró en el monumento y vio las fajas allí colocadas, y el sudario (...) Entonces entró también el otro discípulo que vino primero al monumento, y vio y creyó; porque aún no se habían dado cuenta de la Escritura, según la cual era preciso que El resucitase de entre los muertos. Los discípulos se fueron de nuevo a casa. Maria se quedó junto al monumento, fuera, llorando. Mientras lloraba se inclinó hacia el monumento, y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados uno a la cabecera y otro a los pies de donde había estado el cuerpo de Yeshu. Le dijeron: ¿Por qué lloras, mujer? Ella les dijo: Porque han tomado a mi señor y no sé dónde le han puesto. Diciendo esto, se volvió para atrás y vio a Yeshu que estaba allí, pero no conoció que fuese Yeshu...»
Τῇ δὲ μιᾷ τῶν σαββάτων Μαρία ἡ Μαγδαληνὴ ἔρχεται πρωῒ σκοτίας ἔτι οὔσης εἰς τὸ μνημεῖον, καὶ βλέπει τὸν λίθον ἠρμένον ἐκ τοῦ μνημείου
τρέχει οὖν καὶ ἔρχεται πρὸς Σίμωνα Πέτρον καὶ πρὸς τὸν ἄλλον μαθητὴν ὃν ἐφίλει ὁ Ἰησοῦς, καὶ λέγει αὐτοῖς• ἦραν τὸν Κύριον ἐκ τοῦ μνημείου, καὶ οὐκ οἴδαμεν ποῦ ἔθηκαν αὐτόν ἐξῆλθεν οὖν ὁ Πέτρος καὶ ὁ ἄλλος μαθητὴς καὶ ἤρχοντο εἰς τὸ μνημεῖον ἔτρεχον δὲ οἱ δύο ὁμοῦ• καὶ ὁ ἄλλος μαθητὴς προέδραμε τάχιον τοῦ Πέτρου καὶ ἦλθε πρῶτος εἰς τὸ μνημεῖον, καὶ παρακύψας βλέπει κείμενα τὰ ὀθόνια, οὐ μέντοι εἰσῆλθεν. ἔρχεται οὖν Σίμων Πέτρος ἀκολουθῶν αὐτῷ, καὶ εἰσῆλθεν εἰς τὸ μνημεῖον καὶ θεωρεῖ τὰ ὀθόνια κείμενα, καὶ τὸ σουδάριον, ὃ ἦν ἐπὶ τῆς κεφαλῆς αὐτοῦ, οὐ μετὰ τῶν ὀθονίων κείμενον, ἀλλὰ χωρὶς ἐντετυλιγμένον εἰς ἕνα τόπον. τότε οὖν εἰσῆλθε καὶ ὁ ἄλλος μαθητὴς ὁ ἐλθὼν πρῶτος εἰς τὸ μνημεῖον, καὶ εἶδε καὶ ἐπίστευσεν• οὐδέπω γὰρ ᾔδεισαν τὴν γραφὴν ὅτι δεῖ αὐτὸν ἐκ νεκρῶν ἀναστῆναι. ἀπῆλθον οὖν πάλιν πρὸς ἑαυτοὺς οἱ μαθηταί. Μαρία δὲ εἱστήκει πρὸς τῷ μνημείῳ κλαίουσα ἔξω ὡς οὖν ἔκλαιε, παρέκυψεν εἰς τὸ μνημεῖον. καὶ θεωρεῖ δύο ἀγγέλους ἐν λευκοῖς καθεζομένους, ἕνα πρὸς τῇ κεφαλῇ καὶ ἕνα πρὸς τοῖς ποσίν, ὅπου ἔκειτο τὸ σῶμα τοῦ Ἰησοῦ. καὶ λέγουσιν αὐτῇ ἐκεῖνοι• γύναι, τί κλαίεις; λέγει αὐτοῖς• ὅτι ἦραν τὸν Κύριόν μου, καὶ οὐκ οἶδα ποῦ ἔθηκαν αὐτόν. καὶ ταῦτα εἰποῦσα ἐστράφη εἰς τὰ ὀπίσω, καὶ θεωρεῖ τὸν Ἰησοῦν ἑστῶτα, καὶ οὐκ ᾔδει ὅτι Ἰησοῦς ἐστι. λέγει αὐτῇ ὁ Ἰησοῦς• γύναι, τί κλαίεις; τίνα ζητεῖς; ἐκείνη δοκοῦσα ὅτι ὁ κηπουρός ἐστι, λέγει αὐτῷ• κύριε, εἰ σὺ ἐβάστασας αὐτόν, εἰπέ μοι ποῦ ἔθηκας αὐτόν, κἀγὼ αὐτὸν ἀρῶ. λέγει αὐτῇ ὁ Ἰησοῦς• Μαρία στραφεῖσα ἐκείνη λέγει αὐτῷ• ῥαββουνί, ὁ λέγεται, διδάσκαλε. λέγει αὐτῇ ὁ Ἰησοῦς• μή μου ἅπτου• οὔπω γὰρ ἀναβέβηκα πρὸς τὸν πατέρα μου• πορεύου δὲ πρὸς τοὺς ἀδελφούς μου καὶ εἰπὲ αὐτοῖς• ἀναβαίνω πρὸς τὸν πατέρα μου καὶ πατέρα ὑμῶν, καὶ Θεόν μου καὶ Θεὸν ὑμῶν. ἔρχεται Μαρία ἡ Μαγδαληνὴ ἀπαγγέλλουσα τοῖς μαθηταῖς ὅτι ἑώρακε τὸν Κύριον, καὶ ταῦτα εἶπεν αὐτῇ

Evangelio de Juan 20,1-18.

Ahora son dos y no uno o ninguno los discípulos que acuden al sepulcro, pero una sola la mujer (que ya no va a ungir el cuerpo de Yeshu); en su alucinante metamorfosis, el ángel/joven/dos hombres se ha convertido en «dos ángeles» que aparecen situados en una nueva posición, que pronuncian palabras diferentes a sus antecesores en el papel y que, como en Lucas, tampoco ordenan ir a ninguna parte dado que Yeshu no espera a Galilea o Emaús para aparecerse y lo hace allí mismo, junto a su propia tumba.
Si resumimos la escena tal como la atestiguan los cuatro evangelistas inspirados por el "espíritu santo" obtendremos el siguiente cuadro: en Mateo las mujeres van a ver el sepulcro; se produce un terremoto; baja un ángel del cielo; remueve la piedra de la entrada de la tumba y se sienta en ella; y deja a los guardias «como muertos».

En Marcos las mujeres (que ya no son sólo las dos Miriams, puesto que se suma Shlom) van a ungir el cuerpo de Yeshu; no hay terremoto; la piedra de la entrada ya está quitada; un joven está dentro del monumento sentado a la derecha; y los guardias se han esfumado.

En Lucas, las mujeres, que siguen llevando ungüentos, son las dos Miriams, Yohanah, que sustituye a Shlomit, y «las demás que estaban con ellas»; tampoco hay terremoto ni guardias; se les presentan dos hombres, aparentemente procedentes del exterior del sepulcro; se les anuncia que Yeshu se les aparecerá en Emaús y no en Galilea, tal como se dice en los dos textos anteriores; y Pedro (Kefa')  da fe del hecho prodigioso.

En Juan sólo hay una mujer, Miriam Magdalena, que no va a ungir el cadáver; no ve a nadie en el sepulcro y corre a avisar no a uno sino a dos apóstoles, que certifican el suceso; después de esto, mientras Miriam llora fuera del sepulcro, se aparecen dos ángeles, sentados en la cabecera y los pies de dónde estuvo el cuerpo del crucificado; y Yeshu se le aparece a la mujer en ese mismo momento. En lo único en que coinciden todos es en la desaparición del cuerpo de Yeshu y en la vestimenta blanco/luminosa que llevaba el transformista ángel/joven/dos hombres/dos ángeles.


No hace falta ser ateo o malicioso para llegar a la evidente conclusión de que estos pasajes no pueden tener la más mínima credibilidad. No hay explicación alguna para la existencia de tantas y tan graves contradicciones en textos supuestamente escritos por testigos directos -y redactados dentro de un periodo de tiempo de unos treinta a cuarenta años entre el primero (Marcos) y el último (Juan)- "e inspirados por Di's"... salvo que la historia sea una pura elaboración mítica, tal como ya señalamos, para completar el diseño de la personalidad divina de Yeshu asimilándola a las hazañas legendarias de los dioses solares jóvenes y expiatorios que le habían precedido, entre los que estaba Mitra, su competidor directo en esos días, que no sólo había tenido una natividad igual a la que se adjudicará a Yesh”u sino que también había resucitado al tercer día.

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