1/14/2024

Zohar, Balak 31:342: ¿El Zohar habla sobre la crucifixión de Yeshú en el Gólgota?

BS"D

El Sr. Billy Phillips quien hace mención de ser discípulo de Phillip Berg del Centro de Kabbalah en varías de sus publicaciones intenta reivindicar a Yeshú HaMamzer (Jesús o Yeshúa) como un mekuval (cabalista). En una de sus publicaciones, en un post que comparte Billy Phillips sostiene que la respuesta a la pregunta de por qué el cristianismo dice que Yeshú murió en el monte Gólgota y que como Mesías morirá y resucitará se encuentra en el Zohar, un texto cabalístico. Para B. Phillips dice que supuestamente el rabino Mosheh David Valle dice que Yeshú era el Mashiaj ben Yosef (“...Rabbi Moses David Valle says Jesus was Messiah son of Joseph…”) (sic). Lo que es una mentira ya que el HaRamd"u (R' Moshe David Valli) enseñó que Yeshu como parte del alma de Esav (Esau).


Según el post, el monte Gólgota es la punta de la Yud, la primera letra del nombre de Di-s en hebreo (Zohar Naso 4:17-20). Binah, la colina superior, es la letra Hei, la segunda letra del nombre de Di-s (Zohar, Balak 31:339). Vav es el Hijo Santo, la letra Vav, la tercera letra del nombre de Di-s (Zohar Teruma 12:132). Maljut, la colina inferior, es la letra Hei inferior, la cuarta letra del nombre de Di-s (Zohar, Balak 31:339).


El post sostiene que el Mesías hijo de José, que es el Mesías que morirá y resucitará, está unido exclusivamente a Maljut, la colina inferior. Este Mesías morirá y será asesinado, pero permanecerá muerto hasta que Maljut recoja la vida de Binah, la colina superior. Entonces, el Mesías hijo de José resucitará a la vida. El post concluye afirmando que esta es la fuente de la creencia cristiana de que Yeshú murió en el monte Gólgota y que como Mesías morirá y resucitará.


Respuesta.

La interpretación del post del Zohar es una lectura ocurrente que busca justificar la muerte de Yeshú y vindicarlo como el Mashiaj ben Yosef del judaísmo. Sin embargo, es importante señalar que no es una interpretación aceptada por ningún grupo en el judaísmo. Billy Phillips cita el texto del Zohar, Balak 31:342 con una traducción poco eficiente:

"Messiah son of Joseph, was attached exclusively to Malchut [the lower hill]... that Messiah will die and be killed... he will remain dead until this hill gathers life from the higher hill... ...then the Messiah the Son of Joseph will rise to Life."

("El Mesías hijo de José, estaba apegado exclusivamente a Maljut [la colina inferior]... ese Mesías morirá y será asesinado... permanecerá muerto hasta que esta colina recupere vida de la colina más alta... ...entonces el Mesías, el Hijo de José, resucitará a la vida".)

-Traducción de Billy Phillips.

Sin embargo, al consultar el texto en arameo del Zohar encontramos que este dice lo siguiente:

וְהַהוּא חֹק לָא יִשְׁתְּאַר בִּלְחוֹדוֹי, יִתְכְּלִיל בֵּיהּ מְשִׁיחָא אַחֲרָא בְּרֵיהּ דְּיוֹסֵף, וְתַמָּן יִתְתָּקַף, וְלָא בַּאֲתָר אַחֲרָא. וּבְגִין דְּאִיהוּ גִּבְעָה תַּתָּאָה, דְּלֵית בָּהּ חַיִּין, יָמוּת מָשִׁיחַ דָּא, וְיִתְקְטִל, וִיהֵא מִית עַד דְתִלְקוֹט חַיִּין גִּבְעָה דָּא, מֵהַהִיא גִּבְעָה עִלָּאָה, וְיִקוּם.

Traducción: 

Y el estatuto (la sefira de Tiferet) no permanecerá solo (la energía mesiánica no culmina con el primer mesías (hijo de David), viene otro proceso), pues se incluirá en él otro Meshija’, el hijo de Iosef (representa una segunda fase del mesianismo), y allí se fortalecerá, y no en otro lugar. Y puesto que es una colina inferior (la sefira de Maljut) que no tiene vida propia, este Mashiaj morirá y será asesinado, y permanecerá muerto (un estado no iluminado) hasta que esta colina (giveah da’ = la sefira de Maljut) reuna vida de aquella colina superior (la sefirá Binah), y entonces resucitará.

O en un lenguaje más contemporáneo:

“Y esta dimensión inferior de la realidad no permanecerá estática después que emerja el primer líder mesiánico. Más bien, incorporará luego un segundo proceso de liderazgo mesiánico de cualidad distinta, enfocado en lo terrenal cotidiano, y no en lo celestial abstracto. Pero al estar arraigado sólo en la vida diaria, sin conexión con las alturas espirituales, este líder se debilitará, incapaz de cumplir su misión redentora.”

El texto del Zohar se está refiriendo a dos tipos de mesías:

-El mesías hijo de David, que se conecta con la sefirá Binah (entendimiento) en los mundos superiores.

-El mesías hijo de Yosef, que se conecta sólo con la sefirá Maljut (reino) en los mundos inferiores.

Maljut por sí sola no tiene vida propia, depende de las influencias que recibe de las sefirot superiores. Por eso el texto dice que el mesías hijo de Yosef "morirá y será asesinado", porque al conectarse sólo con Maljut no tiene de dónde recibir vida.


Pero luego la Maljut "recolectará vida" de la Binah, es decir recibirá influencias de las sefirot superiores, y entonces el mesías hijo de Yosef "resucitará".


El texto está hablando de dos tipos de líderes mesiánicos, uno conectado con los mundos superiores (hijo de David) y otro inicialmente conectado sólo con los mundos inferiores (hijo de Yosef). Y la necesidad de que ese líder inferior reciba posteriormente influencias de lo alto para completar su misión. Representa la necesidad de conectar lo terrenal (Maljut) con lo espiritual superior (Tiferet/Binah) para completar la redención mesiánica, el texto habla de una dinámica entre diferentes niveles de consciencia y liderazgo, y la forma en que deben integrarse, la revelación progresiva de la energía mesiánica, primero conectada sólo con lo inferior y luego integrándose con lo superior, hasta manifestar su plenitud. Simboliza la elevación de la conciencia hacia la unidad.


E indudablemente el texto del Zohar no hace ninguna alusión al relato bíblico de la muerte y pasión de Yeshú. Se trata de conceptos cabalísticos sobre dos tipos de energías mesiánicas y su interacción. El "Mashiaj ben Yosef" representa el aspecto terrenal e inferior del liderazgo mesiánico, mientras que el "Mashiaj ben David" representa el aspecto espiritual y superior. La idea de la "muerte" y "resurrección" del ben Yosef es una metáfora de la transformación y elevación de la conciencia, no un paralelismo con la historia de Yeshú.


Los cabalistas utilizan un lenguaje altamente simbólico para expresar conceptos espirituales abstractos sobre la naturaleza divina y la redención cósmica. Este pasaje está hablando sobre dinámicas internas en el mundo divino, no sobre eventos o personajes históricos en el plano físico.


Por otra parte, esta sección del Zohar no se refiere a Yeshú, ya que el contexto es totalmente cabalístico, usando terminología como "sefirot", "Maljut", "Binah" que pertenecen a conceptos esotéricos del misticismo judío, no al cristianismo. El Zohar, como el Talmud se habla de dos tipos de mesías: ben Yosef y ben David. En la tradición bíblica solo se menciona a un Mesías que provendría de la línea de David. Referirse al Mashiaj ben Yosef es exclusivo de la Kabalah como del Talmud. La muerte y resurrección se dan en un nivel simbólico y metafórico, son procesos internos entre las energías divinas de Maljut y Binah. No se relacionan para nada con eventos físicos en la tierra sobre un personaje específico. La terminología, el contexto, el lenguaje simbólico y las interpretaciones tradicionales apuntan a que este pasaje tiene un significado totalmente interno del misticismo judío, sin alusiones al exterior. Se enfoca en procesos universales de evolución espiritual.


Además, Billy Phillips ha malinterpretado tal pasaje del Zohar, ya que en ningún lugar habla sobre la muerte o resurrección de un mesías hace 2000 años. Eso es una proyección ajena que tergiversa totalmente el significado del texto.


El Zohar utiliza un lenguaje altamente simbólico para describir procesos internos en el mundo divino. Habla de dos tipos de energías mesiánicas - la de Yosef y la de David - representando niveles de conciencia inferior y superior respectivamente.


La "muerte" y "resurrección" mencionadas son procesos metafóricos mediante los cuales la dimensión inferior (Yosef) se eleva al integrarse con la superior (David). Son dinámicas eternas de evolución espiritual, no eventos ocurridos en la historia en un punto determinado.


De hecho, varios cabalistas como Azulay y Luria explican que este pasaje se refiere específicamente a la interrelación entre las sefirot de Maljut y Binah en los mundos divinos superiores. Nada tiene que ver con el relato bizantino que relata que Yeshú murió y supuestamente resucitó. 


Así que esa interpretación es una distorsión completa que saca de contexto conceptos esotéricos del misticismo judío para promover una agenda ajena. El Zohar no contiene ninguna enseñanza secreta que haya sido insertada en el cristianismo ni valida creencias de esa tradición. Son falsas conexiones sin base textual ni conceptual. Es importante rechazar tal tergiversación para que la verdadera luz de la sabiduría del Zohar y del Rabí Shimon brille sin adulteraciones.



Por otra parte, la sección del Zohar (Naso 4:17-20) que utiliza Billy Phillips, tampoco se refiere al “monte Gólgota es la punta de la Yud, la primera letra del nombre de Di-s en hebreo”, en tal sección habla de la influencia espiritual que atrae el hombre sobre sí mismo a través de sus acciones y caminos de vida, ya que el texto del Zohar dice:


זַכָּאָה בַּר נָשׁ דְּזָכֵי בְּאוֹרַיְיתָא, לְמֵיזָל לְאִתְדַּבְּקָא בְּאוֹרְחוֹי. דְּכַד בַּר נָשׁ אָזִיל בְּאוֹרְחוֹי דְּאוֹרַיְיתָא, מָשִׁיךְ עָלֵיהּ רוּחָא קַדִּישָׁא עִלָּאָה. כְּמָה דְאַתְּ אָמֵר, (ישעיהו ל״ב:ט״ו) עַד יֵעָרֶה עָלֵינוּ רוּחַ מִמָּרוֹם. וְכַד בַּר נָשׁ סָטֵי אוֹרְחוֹי, מָשִׁיךְ עָלֵיהּ רוּחָא אַחֲרָא מִסִּטְרָא אַחֲרָא, דְּהוּא סִטְרָא דְּמִסְאֲבָא. וְסִטְרָא דְּמִסְאֲבָא אִתְּעַר מִסִּטְרָא דְּנוּקְבָּא דִּתְהוֹמָא רַבָּא, דְּתַמָּן מָדוֹרִין דְּרוּחִין בִּישִׁין, דְּנַזְקֵי לִבְנֵי נָשָׁא, דְּאִקְרוּן נַזְקֵּי עָלְמָא. דְּהָא (קמ"ג ע"א ע"ב) מִסִּטְרָא דְּקַיִן קַדְמָאָה אִשְׁתְּכָחוּ.

וְיִתְרוֹ בְּקַדְמִיתָא כּוּמָרָא לְעֲבוֹדָה זָרָה הֲוָה, וּלְהַהוּא סְטָר הֲוָה פָּלַח, וּמָשִׁךְ עָלֵיהּ רוּחָא מֵהַהוּא אֲתָר. וְעַל דָּא אִקְרֵי קֵּינִי לְבָתַר נִפְרָד מִקַּיִן (ודאי), וְאִתְדְּבַק (נ"א ואתחבר) בֵּיהּ בְּקוּדְשָׁא בְּרִיךְ הוּא, (מאי משמע) דְּכָל מַאן דְּאִתְדַּבָּק בֵּיהּ בְּקוּדְשָׁא בְּרִיךְ הוּא, וְעָבִיד פִּקּוּדֵי אוֹרַיְיתָא, כִּבְיָכוֹל, הוּא קִיֵּים עָלְמִין, עָלְמָא דִּלְעֵילָּא וְעָלְמָא דִּלְתַּתָּא. וְהָא אוּקְמוּהָ, וַעֲשִׂיתֶם אוֹתָם כְּתִיב.

וְכָל מַאן דְּעָבַר עַל פִּקּוּדֵי אוֹרַיְיתָא, כִּבְיָכוֹל פָּגִים לְעֵילָּא, פָּגִים לְתַתָּא, פָּגִים לְגַרְמֵיהּ, פָּגִים לְכָל עָלְמִין. מְתַל לְאִינּוּן מַפְרֵישֵׁי יָמִין דְּשָׁאטֵי (ס"א דטסרין) בְּאַרְבָּא, קָם חַד שַׁטְיָיא בֵּינַיְיהוּ, בָּעָא לְנַקְבָא וְכוּ'.

וְעַל דָּא אִישׁ אוֹ אִשָׁה כִּי יַעֲשׂוּ וְגוֹ', הָאָדָם וְגוֹ'. (תא חזי) (הושע ו׳:ז׳) וְהֵמָה כְּאָדָם עָבְרוּ בְרִית. אָדָם עָבַר עַל פִּקּוּדָא חַד דְּאוֹרַיְיתָא, גָּרִים לֵיהּ לְגַרְמֵיהּ מִיתָה, וְגָרַם לְכָל עָלְמָא, פָּגִים לְעֵילָּא, פָּגִים לְתַתָּא, וְהַהוּא חוֹבָא תַּלְיָיא, עַד דִּיקַיֵּים קוּדְשָׁא בְּרִיךְ הוּא עָלְמָא כְּמִלְּקַדְּמִין, וְיִתְעֲבָר הַהוּא פְּגִימוּ מֵעָלְמָא, הֲדָא הוּא דִכְתִיב, (ישעיהו כ״ה:ח׳) בִּלַּע הַמָּוְת לָנֶצַח וּמָחָה יְיָ אֱלֹהִים דִּמְעָה מֵעַל כָּל פָּנִים וְגוֹ'. וּבְגִין כָּךְ כִּי יַעֲשׂוּ מִכָּל חַטֹּאת הָאָדָם. (כתיב) הָאָדָם, אָדָם קַדְמָאָה.


Traducción: Bienaventurado el hombre que merece la Torá, para caminar y unirse a sus caminos. Porque cuando el hombre camina por los caminos de la Torá, atrae sobre él un espíritu santo superior, como está dicho: "Hasta que sea derramado sobre nosotros un espíritu de lo alto" (Isaías 32:15). Y cuando el hombre se desvía de sus caminos, atrae sobre él otro espíritu del lado de la impureza, que es el lado de la inmundicia. Y el lado de la inmundicia se despierta del lado del orificio del gran abismo, donde residen espíritus malignos que dañan a los hijos del hombre, llamados dañadores del mundo, pues del lado de Caín el primero fueron hallados.


Y Jetro al principio era sacerdote de la idolatría, y a ese lado servía, y atrajo sobre sí un espíritu de ese lugar. Y por eso se llama quenita, después de separarse de Caín (ciertamente), y unirse (otra versión: y asociarse) con el Santo, Bendito Sea. (¿Qué nos enseña esto?) Que todo el que se une con el Santo, Bendito Sea, y cumple los mandamientos de la Torá, en la medida de lo posible, sostiene los mundos, el mundo superior y el mundo inferior. Y esto ya lo explicaron: "Y los pondréis por obra", está escrito.


Y todo el que traspasa los mandamientos de la Torá, en la medida de lo posible, daña arriba, daña abajo, se daña a sí mismo, daña a todos los mundos. Es como aquellos navegantes en el mar que viajan en una barca, y se levanta entre ellos un loco que quiso hacer un agujero en la barca, etc.


Y por eso "Si un hombre o una mujer hacen" etc., "el hombre" etc. (Ven y observa): "Ellos, como Adán, traspasaron el pacto" (Oseas 6:7). Adán traspasó un mandamiento de la Torá, se causó daño a sí mismo con la muerte, y causó daño al mundo entero, dañó arriba y dañó abajo. Y ese pecado permanece hasta que el Santo, Bendito Sea, restablezca el mundo como era antes y pase ese daño del mundo. Esto es lo que está escrito: "Destruirá la muerte para siempre; y enjugará el Señor toda lágrima de todos los rostros" (Isaías 25:8). Y por eso, "Si hacen de cualquiera de los pecados del hombre" - (está escrito) el hombre, el primer hombre.


El pasaje habla de la influencia espiritual que atrae el hombre sobre sí mismo a través de sus acciones y caminos de vida. Según el Zohar:


Si el hombre camina por los caminos de la Torá y la observancia de los mandamientos, atrae sobre sí fuerzas espirituales elevadas y positivas que lo conectan con lo Divino.

Pero si el hombre se desvía y transgrede la Torá y los mandamientos, atrae sobre sí fuerzas espirituales nocivas y negativas que lo desconectan de lo Divino y causan daño arriba y abajo, a todo el cosmos.

Esto se debe a que del "lado de la impureza" y del "abismo" residen espíritus malignos que buscan dañar al hombre cuando éste se desvía del buen camino.

La conducta equivocada por lo tanto repercute no solo sobre el individuo sino sobre toda la creación. El hombre tiene una gran responsabilidad con sus actos.

La solución está en arrepentirse y volver a la senda de la Torá, uniéndose a lo Divino, reparando así el daño cósmico. Eventualmente todo será restaurado a su estado primordial sin mancha cuando el mal sea erradicado.

La idea central que transmite este pasaje del Zohar según mi entendimiento, es de la influencia espiritual del actuar humano y su impacto cósmico, para bien y para mal, en ningún momento habla sobre la relación del “monte Gólgota es la punta de la Yud”.


Por último, la sección del Zohar (Teruma 12:132) que utiliza Billy Phillips, tampoco se refiere al “Vav es el Hijo Santo, la letra Vav, la tercera letra del nombre de Di-s ”, en tal sección habla del significado oculto de las palabras clave en la importante declaración de fe judía del "Shema Israel", tal como se lee: 

יְהוָֹ"ה: דָּא רְשִׁימוּ דְּאָת י', רֵישָׁא עִלָּאָה דְּבִשְׁמָא קַדִּישָׁא. אֱלֹהֵינוּ: דָּא אִיהוּ רָזָא דִּרְשִׁימוּ דְּאָת ה' עִלָּאָה, אָת תִּנְיָינָא דְּבִשְׁמָא קַדִּישָׁא. יְדוָֹ"ד: דָּא מְשִׁיכוּ דְּאִתְמְשַׁךְ לְתַתָּא, בְּרָזָא דִּרְשִׁימוּ דְּאָת ו', דְּאִינּוּן תְּרֵין אַתְוָון אִתְמְשָׁכוּ לְמֶהֱוֵי בַּאֲתָר דָּא, וְאִיהוּ אֶחָד. כָּל הָנֵי תְּלָתָא אִינּוּן חַד, בְּיִחוּדָא חַד.

Traducción: 

YHV”H [Tetragrámaton, Nombre sagrado de Di-s]: Esta es la impresión [reshimu, símbolo] de la letra Yud, la cabeza suprema en el Nombre Sagrado [Shem Hakadosh].

Eloheinu [Nuestro Di-s]: Este es el secreto [raz, secreto] de la impresión de la letra Hei superior, la segunda letra en el Nombre Sagrado.

YDV”D: Esta es la extensión [meshiju, emanación] que se extiende hacia abajo, en el secreto de la impresión de la letra Vav, que son dos letras que se extienden para estar en este lugar, y Él es Uno.

Estos tres niveles de significado son Uno, en una unificación [yihuda] única.

En otras palabras, el pasaje está explicando que en las palabras “Shemá Israel, YKVK Elokeinu YKVK”, que constituyen una importante declaración de fe en el judaísmo, están contenidos en código secreto tres niveles de representación divina:

YKVK se refiere al nivel más elevado y primordial. (El nivel oculto y trascendente, representado por la primera palabra YHVH)

Elokeinu (Nuestro Di-s) se refiere al segundo nivel de manifestación divina. (El nivel de la divinidad como es experimentada y relacionada con el mundo, representado por "Elokeinu" (Nuestro Di-s).)

YKVK se refiere a la unificación de los niveles más elevados que fluye hacia abajo. (La unificación y conexión entre los niveles elevados y los inferiores, representado por la segunda palabra YKVK.)

Son 3 facetas o dimensiones de manifestación de lo Divino. Pero se enfatiza que en esencia son Uno, no son separados sino una unidad indivisible.


Esto difiere del concepto trinitario cristiano de 3 personas distintas que conforman el dios de triple personalidad del cristianismo. En el judaísmo, Di-s es uno y único, aunque se describan dimensiones místicas de manifestación más elevadas y más bajas. Pero no son entidades separadas, sino Uno en esencia.


Esta conclusión se refuerza al estudiar los comentarios del R’ Yehudah Ashlag (Sulam), como del R’ Avraham Azulaí, en una explicación despojada de alegorías está explicando el significado oculto y secreto de las palabras clave del Shema Israel:


Cuando dice YKVK en la primera mención, se refiere al nivel más elevado, oculto y primordial de lo Divino. Es como la sabiduría suprema, lo absoluto incognoscible.


Cuando dice Elokeinu (Nuestro Di-s), se refiere al nivel de lo Divino que se relaciona y conecta con el mundo manifestado, lo que en lenguaje filosófico llamaríamos Di-s creador y sostenedor del mundo. Es como el pensamiento y entendimiento por medio del cual se crea y sustenta la realidad.


Cuando repite YDV”D en la segunda mención, se refiere a una emanación, reflexión o expresión del nivel supremo absoluto, que se extiende a sí mismo para dar lugar a la manifestación del universo. Es como si fuese una mediación entre el plano absoluto y el plano relativo de la existencia.


Y enfatiza que aunque podemos distinguir esos tres niveles, que identificamos metafóricamente como "sabiduría pura", "entendimiento que crea" y "mediación conectora", en esencia son Uno, una unidad indivisible.


De esta forma explica el significado de las palabras clave, despojando el lenguaje de imágenes y alegorías, en un sentido más racional y filosófico.


1/12/2024

¿Pablo de Tarso realmente judío? ¡Lo que los rabinos mesiánicos no quieren que sepas sobre Pablo!


Empiezo con una confesión incómoda: durante mucho tiempo yo también asumí que Pablo de Tarso era lo que decía ser. Un fariseo. Un erudito de la ley judía. Un hombre formado en la tradición del Segundo Templo que, tras una experiencia mística en el camino a Damasco, reinterpretó esa tradición desde adentro. La narrativa es seductora precisamente porque viene envuelta en el lenguaje de la continuidad: Pablo no habría roto con el judaísmo, sino que lo habría cumplido. Es la tesis que los rabinos mesiánicos repiten como un mantra y que los académicos de Raíces Hebreas convierten en el fundamento de toda su empresa. Sin un Pablo judío, sin un Pablo fariseo, el edificio entero pierde su argamasa.

El problema es que cuando uno se sienta con las fuentes primarias —no con los comentaristas devotos, sino con los textos mismos y con los académicos que los han examinado con rigor filológico— la narrativa se desintegra con una velocidad que incomoda. Y aquí debo detenerme un momento para hablar de quién es Hyam Maccoby, porque en los círculos mesiánicos existe la costumbre conveniente de descartarlo como un polemista judío resentido, como si su crítica a Pablo fuera el reflejo de un prejuicio étnico antes que de una investigación rigurosa. Conviene, entonces, poner las cosas en su lugar. Hyam Maccoby nació en 1924 en Sunderland, hijo de un tutor de matemáticas llamado Efraim Meir y nieto de uno de los predicadores judíos más célebres de la Europa Oriental del siglo XIX: el rabino Jaim Zundel Maccoby, conocido en toda la tradición como el Magid de Kamenetz. El abuelo de Hyam no era un hombre de biblioteca; era un orador que recorrió durante nueve años las comunidades judías de Rusia predicando el retorno a Sión, fundando más de trescientas sociedades de Hovevei Tzion, capaz de hablar seis horas seguidas ante auditorios que lo seguían de ciudad en ciudad como si cada una de sus palabras fuera la última lluvia de la temporada. Era un hombre que conocía la Mishná y el Talmud desde la infancia, que había estudiado en la yeshivá de Brisk-Litowsk, que vivía la tradición judía no como herencia cultural sino como respiración cotidiana. De ese linaje venía Hyam Maccoby. No de la academia distante ni del relativismo de quien observa desde afuera: de la médula misma de la transmisión rabínica. Eso importa, y mucho, cuando evaluamos su crítica. Maccoby se formó en estudios clásicos en el Balliol College de Oxford —la misma institución donde se forjaron algunos de los filólogos más rigurosos del mundo anglosajón—, sirvió en la Segunda Guerra Mundial en el Cuerpo de Señales Real, enseñó durante dos décadas, y fue posteriormente bibliotecario del Leo Baeck College de Londres, el principal centro de formación rabínica del judaísmo liberal europeo, antes de ser nombrado profesor en el Centro de Estudios Judíos de la Universidad de Leeds en 1998. Murió en esa misma ciudad en mayo de 2004, atacado en vida tanto por teólogos cristianos que no toleraban sus conclusiones como por algunos judíos ortodoxos que encontraban sus métodos demasiado historicistas. Esa doble incomodidad que generaba es, para el lector que sabe leer las señales, uno de los mejores indicadores de que estaba haciendo exactamente lo que debía hacer. Maccoby dedicó décadas a esta pregunta en obras como The Mythmaker: Paul and the Invention of Christianity (1986), Paul and Hellenism (1991) y en su artículo "Paul and Pharisaism" (European Judaism, 1986). Cuando un hombre de ese linaje, con esa formación, con ese acceso a las fuentes en sus idiomas originales, concluye que Pablo de Tarso no era el fariseo que afirmaba ser, no estamos ante una opinión. Estamos ante un veredicto que exige respuesta argumental, no descalificación tribal. Daniel Boyarin, profesor de Talmud en Berkeley, llegó a conclusiones convergentes desde otro ángulo: Pablo se apartó tan radicalmente del judaísmo que efectivamente dejó de ser parte de él, intentando fusionar la tradición hebrea con el helenismo para producir algo cualitativamente nuevo. David Klinghoffer, desde una perspectiva ortodoxa, documenta en Why the Jews Rejected Jesus cómo Pablo disolvió los requisitos de la ley judía para los conversos gentiles, haciendo de la halajá algo opcional —es decir, haciendo del judaísmo algo que ya no era judaísmo. Ninguno de ellos escribe desde el resentimiento. Todos escriben desde la evidencia.

Y la evidencia, cuando uno la mira sin las anteojeras del apologeta mesiánico, apunta en una sola dirección.

La primera señal de alarma no es teológica sino histórica, y su naturaleza es una paradoja que el Nuevo Testamento no intenta disimular: Pablo, supuesto discípulo del gran Rabán Gamliel, perseguía a los primeros seguidores de Yeshú, mientras que el propio Gamliel HaZaken los defendía. No es una interpretación. Es lo que dice Hechos 5. Gamliel, el líder de los fariseos, intervino ante el Sanedrín para salvar la vida de Pedro y sus compañeros, argumentando que si el movimiento nazareno era de origen divino, oponérsele sería combatir a Di-s mismo. Maccoby extrae de este pasaje una consecuencia que debería hacer detener en seco a cualquier lector honesto: "The whole of the Pharisee party in the Sanhedrin must have voted for Gamaliel's side of the question when he proposed that Peter and his companions should be released. That makes Paul opposed to the attitude of all the leaders of the Pharisees" (es decir: "Toda la facción farisea en el Sanhedrín debió haber votado a favor de la posición de Gamliel cuando propuso que Pedro y sus compañeros fueran liberados. Eso sitúa a Pablo en oposición a la actitud de todos los líderes de los fariseos") (Maccoby, 1986, p. 26). Si esto fuera una novela, diríamos que el guión tiene un agujero enorme. Pero es el Nuevo Testamento mismo el que lo narra.

¿Y con quién trabajaba Pablo para perseguir a esos nazarenos? Hechos 9:2 no deja margen de ambigüedad: Pablo fue al Sumo Sacerdote a solicitar cartas de autorización para ir a arrestarlos a Damasco. Al Sumo Sacerdote. No a Gamliel, su supuesto maestro. Al Kohen Gadol, que en la Judea del siglo I era un cargo otorgado por Roma, ocupado por familias de la aristocracia saducea que la tradición farisea consideraba herejes y colaboracionistas. Que un fariseo sincero buscara en esa oficina la autorización para sus labores de "celo religioso" es tan verosímil como que un rabino ortodoxo del siglo XX solicitara una hechsher al Vaticano. Maccoby es categórico sobre lo que esto revela: "Paul was persecuting the Nazarenes not because he was a Pharisee, but precisely because he was not a Pharisee and was therefore able to co-operate with the High Priest, who regarded the Nazarenes as a subversive party opposed to Roman rule" ("Pablo perseguía a los nazarenos no porque fuera un fariseo, sino precisamente porque no lo era, y por eso mismo podía cooperar con el Sumo Sacerdote, quien consideraba a los nazarenos como un partido subversivo opuesto al dominio romano") (Maccoby, 1986, p. 27). El argumento es elegante y devastador: la persecución de Pablo no tiene una explicación religiosa. Tiene una explicación política. Y esa explicación hace de Pablo un agente del orden imperial, no un celoso de la tradición judía.

Pero la colaboración con Roma no es el único problema biográfico. Está también Tarso. Pablo nació en Tarso, una gran ciudad helenística de Asia Menor, y —dato que los mesiánicos raramente enfatizan— en sus propias cartas nunca menciona ese origen. Lo sabemos únicamente por el libro de Hechos. En cambio, Pablo sí se esmera en presentarse ante sus comunidades griegas como alguien con raíces en el corazón del judaísmo: circuncidado al octavo día, de la tribu de Benjamín, un "hebreo de hebreos" según Filipenses 3:5. La expresión griega que usa, Hebraios ex Hebraiōn, fue leída por sus destinatarios en Filipos —gentes que no tenían ni idea de la geografía religiosa de Judea— como un certificado de autenticidad judía de primera clase. Lo que Pablo no les dijo es que venía de una ciudad sin academia farisea, impregnada de cultos mistéricos helenísticos. Los arqueólogos han encontrado en el sitio de la antigua Tarso vasijas que representan la resurrección de Atis, el dios de la salvación de Asia Menor: un dios que moría en agonía, era colgado de un árbol y resucitaba, celebrado en el tiempo de la Pascua. Maccoby señala que "His cult must have made a deep impression on the young Paul in Tarsus, and later in his life, at a time of psychological crisis, the figure of the crucified Jesus coalesced in his mind with the suffering figure of Attis" ("Su culto debió haber causado una impresión profunda en el joven Pablo en Tarso, y más tarde en su vida, en un momento de crisis psicológica, la figura del Yeshú crucificado se fusionó en su mente con la figura sufriente de Atis") (Maccoby, 1986, p. 29). No hace falta forzar la analogía: está inscrita en la propia estructura del mensaje paulino.

Porque cuando uno examina la teología de Pablo con las herramientas de la filología comparada, lo que encuentra no es el pensamiento del Segundo Templo sino el vocabulario de los cultos de misterio. El término mystērion, que Pablo usa repetidamente para describir su evangelio, no pertenece al léxico de la sinagoga sino al de los ritos de iniciación de Eleusis y los misterios de Isis. La idea de que el creyente comparte místicamente en la muerte y resurrección del salvador —lo que Pablo articula con la fórmula en Christō, "en Cristo"— reproduce con exactitud estructural el patrón de los cultos orientales en los que el iniciado se unía simbólicamente al destino del dios. El bautismo como inmersión que reproduce una muerte ritual, la eucaristía como ingestión del cuerpo y la sangre del dios: nada de esto tiene paralelo en la tradición judía. Lo que sí tiene paralelos, y abundantes, es en el mundo religioso helenístico que rodeaba a Tarso.

Aquí aparece el dato que Claude Montefiore, uno de los primeros académicos judíos en analizar el Nuevo Testamento con rigor, formuló con una claridad que aún hoy resulta perturbadora. Observó Montefiore que la doctrina judía del arrepentimiento —la teshuvá, el mecanismo central de la relación entre el ser humano y Di-s en toda la literatura rabínica, desde los profetas hasta la Mishná— está completamente ausente en Pablo. Y concluyó, en palabras que Maccoby cita directamente: "either this man was never a Rabbinic Jew at all, or he has quite forgotten what Rabbinic Judaism was and is" ("o este hombre nunca fue en absoluto un judío rabínico, o ha olvidado por completo lo que el judaísmo rabínico era y es") (Montefiore, JQR XIII, p. 206, citado en Maccoby, 1986, p. 25). Montefiore no era un polemista: era un académico que leía hebreo y griego, que conocía la literatura talmúdica, y que escribía desde una postura de simpatía hacia el Nuevo Testamento. Que llegara a esa conclusión dice mucho sobre el peso de la evidencia.

La ausencia de la teshuvá no es un detalle menor. Es una señal diagnóstica de primer orden, porque la teshuvá —literalmente "retorno", de la raíz hebrea shuv— no es una doctrina periférica en el judaísmo del Segundo Templo: es la arquitectura misma de la ética judía. Ezequiel, Oseás, Joel, los Salmos de Salomón, los escritos de Qumrán, la Mishná de Yomá: todos desarrollan el concepto con una profundidad y una variedad que reflejan siglos de elaboración. Un hombre formado en las academias fariseas hubiera respirado ese concepto desde la infancia. Pablo, en cambio, lo sustituye con la participación mística en el sacrificio de Yeshú. No hay teshuvá en Pablo porque en su sistema teológico no hay lugar para ella: si la salvación viene exclusivamente a través de la fe en la muerte redentora del dios, el arrepentimiento personal pierde su función estructural. Además, Maccoby ya había señalado con antelación la pregunta que resume el problema entero, tomando nuevamente de Montefiore: "the question is of grave importance, and has not yet been completely and satisfactorily answered, how far did Paul exaggerate his Judaism, more especially his Rabbinical Judaism, when it suited his purpose and rhetoric to do so" ("la pregunta es de grave importancia y aún no ha sido respondida de manera completa y satisfactoria: ¿hasta qué punto Pablo exageró su judaísmo, especialmente su judaísmo rabínico, cuando le convenía hacerlo para sus propósitos retóricos?") (Montefiore, JQR XIII, p. 162, citado en Maccoby, 1986, p. 24).

Y luego está el problema del idioma. Pablo escribe en griego koiné. Sus cartas no contienen argumentación halájica en la forma en que cualquier maestro fariseo —cualquier hombre que hubiese estudiado bajo Gamliel— habría argumentado: citando precedentes, estableciendo analogías entre casos, moviéndose dentro de las categorías del derecho oral judío. Pablo no cita a Hilel. No cita a Shamai. No menciona ni una sola autoridad rabínica en sus cartas. Cuando necesita citar el Tanaj, lo hace en la versión griega de los Setenta —la Septuaginta— con una frecuencia que indica que era esa, y no el texto hebreo, su fuente natural. Esta es una observación técnica con consecuencias devastadoras: en varios pasajes clave de la argumentación paulina, el argumento depende de un término griego que no tiene equivalente exacto en el hebreo subyacente, lo que significa que el argumento simplemente no funciona si uno regresa al original. El caso más ilustrativo es su uso de Isaías 7:14 con el término griego parthenos ("virgen"), que traduce el hebreo almah ("mujer joven"): un matiz que la Septuaginta colapsa pero que cualquier estudiante formado en el texto hebreo habría reconocido de inmediato. Un estudiante genuino de Gamliel conocía el hebreo. Conocía el arameo de las academias. Lo que no necesariamente conocía era la dependencia que un griego de la diáspora helenizada tenía de la LXX como su único acceso al texto sagrado.

La circuncisión añade otra capa al problema. Pablo no solo no requería la circuncisión de los conversos gentiles: la combatió activamente como vía de salvación, llegando a escribir en Gálatas que quienes se circuncidan "están obligados a guardar toda la ley" —una formulación que suena como advertencia disuasoria más que como descripción neutral. Para cualquier judío del Segundo Templo, la milá era el sello del pacto entre Di-s e Israel, establecido en Génesis 17 con Avraham. No un requisito burocrático sino la marca física de la alianza. Que alguien que se presentaba como fariseo celoso trabajara activamente para desmantelar ese requisito no requiere elaboración adicional: es la contradicción en sus propios términos.

Lo mismo sucede con el shabat y las leyes de kashrut. Pablo no exigió a sus conversos guardar el shabat ni las restricciones alimenticias del derecho judío. En Romanos 14 y en Colosenses 2 se aproxima al tema con una indiferencia que un fariseo genuino habría considerado impensable: el shabat se convierte en una "sombra de las cosas por venir", es decir, en algo que ya no tiene fuerza vinculante. Para el judaísmo, el shabat no es una "sombra" de nada: es el testimonio semanal de la creación divina, establecido en el cuarto mandamiento, comentado en cientos de páginas de la Mishná y el Talmud, y observado con una precisión que distingue al mundo judío del resto. Un hombre que lo convierte en optativo no está reinterpretando el judaísmo desde adentro. Está liquidándolo.

Consideremos también un dato que parece anecdótico pero que resulta revelador: en Hechos 14, durante su misión en Listra, Pablo y Bernabé son confundidos con dioses griegos por la población local. A Bernabé lo llaman Zeus y a Pablo lo llaman Hermes, porque era el que llevaba la voz cantante. Los habitantes de Listra, que observaban la forma en que Pablo predicaba, no vieron a un maestro judío. Vieron algo que les resultaba familiar dentro de su propio horizonte religioso helenístico. No es un detalle fortuito: en la antigüedad, la forma de predicar, los gestos retóricos, la estructura del argumento, todo eso comunicaba pertenencia cultural antes de que el contenido pudiera ser procesado. Los de Listra reconocieron en Pablo algo que conocían. Y lo que conocían no era la sinagoga.

Hay que mencionar también el celibato, no como argumento moralizante sino como dato sociológico. Pablo permanece soltero y en 1 Corintios 7 recomienda el celibato como estado superior al matrimonio, concediendo este último solo a quienes no pueden controlar sus impulsos. Para el judaísmo del Segundo Templo, el matrimonio y la procreación no eran una concesión a la debilidad: eran la primera mitzvá de la Torá, el peru urevu de Génesis 1:28. Los fariseos no eran ascetas. Los grandes maestros de la tradición estaban casados. El celibato como ideal espiritual pertenecía a otras corrientes del mundo antiguo —algunos grupos esénicos, ciertos filósofos estoicos, los cultos de misterio con sus sacerdocios— pero no al farisaísmo. Que Pablo no solo sea célibe sino que convierta el celibato en un ideal es un marcador más de que su formación espiritual vino de otro lugar.

Todo esto configura un perfil que Maccoby articula con precisión: "Paul's letters show a spiritual dilemma which is best understood as that of someone struggling to become a Jew, but failing: and his solution to his dilemma was to found a new religion of which he was the prophet" ("Las cartas de Pablo muestran un dilema espiritual que se entiende mejor como el de alguien que lucha por convertirse en judío pero fracasa: y su solución a ese dilema fue fundar una nueva religión de la que él era el profeta") (Maccoby, 1986, p. 30). El perfil que emerge no es el del fariseo que se convierte, sino el del converso fallido que inventa una tercera vía: toma el marco histórico del judaísmo —su narrativa desde Adán hasta los últimos días— pero lo llena de un contenido teológico derivado del mundo helenístico que lo formó desde la infancia.

Y sin embargo los mesiánicos persisten. Presentan a Pablo con el talit y las filacterias. Lo llaman Shaul HaShaliaj. Le construyen un currículo rabínico que el propio texto del Nuevo Testamento contradice en múltiples puntos. Lo necesitan judío porque sin un Pablo judío su proyecto entero —la apropiación del lenguaje, las fiestas, el calendario y la identidad del pueblo judío para una teología que disuelve la Torá como camino de salvación— pierde su única coartada histórica. Un Pablo gentil helenizado que fundó una religión nueva a partir del sincretismo greco-oriental no les sirve. Un Pablo fariseo que "cumplió" el judaísmo desde adentro les es indispensable.

El problema es que ese Pablo no existe en los textos. Existe en sus folletos.

Termino con la pregunta que me parece más difícil de esquivar. Si Pablo tenía tanto interés en demostrar su formación farisea ante comunidades griegas que no podían verificarlo, y si esa afirmación resulta contradecida sistemáticamente por el análisis de sus propias cartas, por el testimonio implícito del libro de Hechos, por la ausencia de categorías rabínicas en su pensamiento, y por la saturación de su teología con el vocabulario de los cultos de misterio helenísticos —entonces la pregunta no es si Pablo era judío. La pregunta es qué necesitaba ganar afirmando que lo era.

Maccoby tiene una respuesta para eso también: "By representing himself to be of Pharisee background, Paul gained great advantages in his campaign to spread his ideas. The Pharisees at this time had a high reputation in the Greco-Roman world... Paul had more to gain than personal respect by claiming to have been a Pharisee. By this claim, he was claiming authority for his ideas. These ideas were, on the face of them, utterly alien to the tradition of Judaism" ("Al presentarse como proveniente de un trasfondo fariseo, Pablo obtuvo grandes ventajas en su campaña para difundir sus ideas. Los fariseos en ese momento gozaban de una alta reputación en el mundo greco-romano... Pablo tenía más que ganar que el respeto personal al afirmar haber sido fariseo. Con esa afirmación, estaba reclamando autoridad para sus ideas. Esas ideas eran, en apariencia, completamente ajenas a la tradición del judaísmo") (Maccoby, 1986, p. 28).

Eso es lo que los rabinos mesiánicos no quieren que sepas sobre Pablo: que el judaísmo que él invoca era, ante todo, un argumento de autoridad. Y los argumentos de autoridad se desmoronan cuando se examinan las credenciales.


Referencias

Maccoby, H. (1986). Paul and Pharisaism. European Judaism: A Journal for the New Europe, 20(2), 24–30.

Maccoby, H. (1986). The Mythmaker: Paul and the invention of Christianity. Harper & Row.

Montefiore, C. G. (1900). Aspects of Judaism. Jewish Quarterly Review, 13, 162–206.


1/08/2024

¿Rabino Shaul de Tarso?

BS"D


¿Rabino Shaul de Tarso?

Por Yosef D.


Hablé hace días con un mesiánico, que no se cansaba de citarme a un tal “Rabino Shaul”, cuando entendí que hablaba de Pablo de Tarso, no pude evitar reírme, así que le preparé este estudio el cual deseo compartir con todos ustedes.



Pablo de Tarso se declara contra la Torah.

Los versículos que se citan con mayor frecuencia para apoyar la abolición de la Torá son los siguientes:


Romanos 5:20 = 13 Pues antes de la ley (Torah), había pecado en el mundo; pero donde no hay ley (Torah), no se inculpa de pecado.


Romanos 6:14 = 14 Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley (Torah), sino bajo la gracia.


Romanos 7:4-6 = 4 Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley (Torah) mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios. 5 Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley (Torah) obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte. 6 Pero ahora estamos libres de la ley (Torah), por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra.


Por favor, cómo es posible que algunos forzando a Pablo dicen que habla de la ley oral y no de la ley escrita,  si evidentemente está hablando de la Torah escrita cuando dice: “no bajo el régimen viejo de la letra.”


Romanos 10:4 = 4 porque el fin de la ley (Torah) es Cristo, para justicia a todo aquel que cree.


Gálatas 3:23-25 = 23 Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley (Torah), encerrados para aquella fe que iba a ser revelada. 24 De manera que la ley (Torah) ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. 25 Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo, 26 pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús;


Gálatas 5:3-4 = 3 Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a guardar toda la ley (Torah). 4 De Cristo os desligasteis, los que por la ley (Torah) os justificáis; de la gracia habéis caído.


Filipenses 3:4-9 = 2 Guardaos de los perros, guardaos de los malos obreros, guardaos de los mutiladores del cuerpo. 3 Porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne. 4 Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más: 5 circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; 6 en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley (Torah), irreprensible. 7 Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. 8 Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, 9 y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe;


Hombre, ¿A quién se habrá ocurrido la idea de llamar a este malhechor un rabino? si abiertamente está llamando perros a los judíos y encima esta tratando de basura la Torah, por favor amigos reflexionen sobre este individuo, no pisoteen el título de rabino con este impío.


Colosenses 2:14-16 = 11 En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo; 12 sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos. 13 Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, 14 anulando el acta de los decretos (¿Estará hablando de la Torah?)que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, 15 y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. 16 Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo



Por tanto, considero que Pablo está hablando de la Torah a la cual llama “Acta de Decretos que había CONTRA nosotros”.


Tito 3:9-11 = 9 Pero evita las cuestiones necias, y genealogías, y contenciones, y discusiones acerca de la ley (Torah); porque son vanas y sin provecho. 10 Al hombre que cause divisiones, después de una y otra amonestación deséchalo, 11 sabiendo que el tal se ha pervertido, y peca y está condenado por su propio juicio.


¡Que barbaridad!, este hombre realmente me sorprende, primero porque considera hablar de la Torah como “cuestiones necias”, además de “vanas y sin provecho”, y por último a los que creemos en la Torah, manda a su fiel y amado discípulo Tito que seamos “desechados” porque nos hemos “pervertido y pecamos” y por último hasta dice que estamos “condenados”.


Espero que este estudio ayude a alguien a desenmascarar a este mentiroso. Ah y por favor ya no ensucien el título de rabino aplicándolo a semejante malhechor.