7/09/2023

Historias Ex-Mesiánicos famosos: De haber sido cristiano pasó a ser Ben Noaj en Monterrey, México a fines del siglo XX.

B''H




Por Or Bahir (Jorge Garza), Monterrey, México.

 

¡shalom u'brajot a todas las personas en este grupo de ex-judíos mesiánicos!

 

Bueno, si no me recuerdan yo publiqué el texto donde anunció ser un ben Nóaj y afirmó ser ya un ex creyente mesiánico, abajito de este publiqué el Toldot Ieshu 

 

Mi historia se remonta al año 1997 cuando una amiga de la preparatoria me invitó a una obra de teatro llamada "la gran subasta", a la cuál fuí de mala gana ya que en esos tiempos yo prefería estar en mi casita escribiendo o leyendo un buen libro. Cuando mi papá me vá dejando en el teatro empiezo a observar que había demasiada gente, y me topé con unos compañeros de la prepa a los cuales saludé y de paso para planear alguna bromita en plena obra o algo por el estilo. Al momento de entrar me ponen una especie de listón que decía "invitado". La persona que me había invitado me pasó a tomar asiento y las cortinas se abrieron; los focos se apagaron y la obra comenzó.

Para no hacérselas tan larga, la obra trata sobre una persona (un alma mejor dicho) empieza a cuestionarse el motivo de su existencia y que podría hacer para pasarla mejor, en esto aparece un actor caracterizando a "el vicio" y le ofrece cigarrillos los cuales el muchacho acepta felizmente, después aparece en escena "el mundo" y le ofrece mujeres y éxito los cuales el jovencito acepta contentote, al final de todo esto sale "el diablo" y lo encadena ya que ese muchacho jamás podría ser liberado de sus garras. Ante este "pequeño" problema sale una subastadora que empieza a gritar de manera seria quien podría ofrecer un rescate por esta alma.

En un momento como este me imagino que todos han de haber estado pensando..."¿será Superman?", "no, ¡Batman!"..."que va, ¡los 4 fantásticos!" pero no, en eso sale una persona con un manto que en ese momento me pareció extraño (después sabría que ese manto era un talít gadol), la persona que llevaba este manto era de piel oscura y le dice al muchacho “yo soy Jesús, yo morí por tí para darte libertad (se me hizo extraño ver a Jesús de piel negra ya que según la tradición católica siempre se pinta a Jesús de piel blanca y con ojos azules). Bueno, resumiendo, la persona acepta a Jesús como salvador y se hace libre, al final de esta obra se me acerca mi amiga y me abre una Biblia y me empieza a dar versículos del N.T. diciéndome que Jesús es mi única esperanza y sin él me voy a ir "al lago de fuego" según Apocalipsis 20:15. En ese momento invité a Jesús "a entrar en mi corazón" para "ser salvo" y no irme al infierno.

 

En 1999 yo asistía en mi prepa (la cuál era cristiana) a una célula llamada "Alfa y Omega" donde se discutían temas bíblicos, me gustaba escuchar pero no me interesaba el mensaje que me daban. Ese año en vacaciones de semana santa me fui a Cancún con mis tías y mis primos y por causa de un incidente allá es que preferí cambiar y obedecer a D-s como me decían los cristianos.


La misma persona que me había invitado a la obra de teatro fue la misma que me dio el teléfono de su iglesia y me invitó a ir un domingo a escuchar un mensaje del Pastor. Llegan vacaciones de verano y esta persona me habla por teléfono y le digo inmediatamente que deseo ir a su iglesia a lo cuál sorprendida me dice que que bueno y además, ese domingo fui a la iglesia (la cuál es no-denominacional) y el Pastor me saluda y todo muy nice (me di cuenta que mi amiga era hija del Pastor), al acabar el mensaje se acerca el novio de mi amiga para renovar mi decisión por Jesús (estoy consciente que la Torah prohíbe  mencionar el nombre de dioses falsos, esto es para dar testimonio), renuevo mi decisión por Jesús y opté por seguir asistiendo a esa iglesia.

 

Hablé con mi amiga y le dije que me gustaría seguir asistiendo y me enseñaron a repartir folletos misioneros en las calles y casa por casa, me hablaron sobre las ofrendas, e inclusive después de que ciertas personas me vieron tocar la batería me pasaron al "ministerio de alabanza" para tocar la batería. Dentro de esta obra empecé a ver el tremendo poder de influencia que tenía el Pastor y el grado de fanático de sujeción que tenían sus "discípulos" (así se hacían llamar), pasa el año y subo al grado de los obreros, los cuáles asistían los sábados en la tarde para aprender a levantar células en toda la ciudad "y esparcir el mensaje de salvación", para este entonces ya me habían bautizado. Un domingo cada mes íbamos los jóvenes (hombres y mujeres) a repartir folletos de casa en casa, y para hacer esto tomamos un mapa y nos distribuimos en un sector de la ciudad y las personas que habían hecho "decisión por Jesús" eran anotadas con teléfono y dirección para llamarles y llevarles estudios y pasarlos a la iglesia para hacerlos "ganadores de almas". A la iglesia asistía los jueves al estudio de jóvenes, los sábados al estudio de obreros y el domingo al estudio regular así que tenía una semana ocupada.

 

Algo que me llamaba la atención era que este Pastor tenía una sinagoga en la parte de abajo de su casa llamada Beth Ben-David y estaba ordenado como rabino por la "Messianic Jewish Alliance of America", usa kippá en sus ratos libres y sonaba el shofar en los servicios dominicales, también se ponía el talít gadol cuando iba a hacer oración por los enfermos; una vez vi que tenía un siddur de la comunidad ashkenazí de México. Tenía mezuzot en los postes de sus puertas y la iglesia aparte era "la embajada cristiana internacional México-Israel" pero este hombre no era judío de nacimiento, simplemente se creía judío y decía ser "mas judío que los propios judíos". Nos señalaba con bastante frecuencia que el judaísmo sin Jesucristo no sirve para nada y que un judío sin Jesús con todo y Torá se va al infierno. Lo peor fue que este hombre no sé como consiguió un sefer Torá muy bonito, lo colocó en el frente de su púlpito tan solo para predicar que Jesús abolió la "Ley" y que ya no era necesaria porque ahora vivimos bajo "la gracia".

Además el Pastor nos decía sobre el judaísmo, a veces se ponía al lado de una bandera de Israel y nos decía: "el pueblo judío está muy perdido"..."las oraciones que hacen en el Muro sin Jesús no valen nada y D-s no las oye".

 

Este Pastor también nos enseñó sobre cómo combatir a las sectas y un evento del que nos hablaba mucho en sus predicaciones era el famoso "rapto de la iglesia" y "la tribulación de 7 años". Estaba alarmado e inicié casi inmediatamente una acción misionera dentro de mi familia.

 

Tengo que hacer un paréntesis para explicar algo que ocurrió. Una vez estando en una oficina trabajando, en uno de esos ratos de ocio que a veces se dan empecé a navegar por el internet y día con una página mesiánica que hablaba sobre las fiestas en Vayikrá 23...empecé a devorar esa página ya que estaba fascinado, ahí pude leer algo del Zohar y del Targum arameo, pero mas que nada aprendí un poco de tradición judía "y el como Yeshúa había cumplido en su primer venida con las fiestas de Pésaj, Bikkurím y Shavuot". Dado que el Pastor nos había prohibido a todos el leer libros que no fueran sus estudios y la Biblia pues dejé de leer en esta página, pero debido a mi tremenda curiosidad no pude evitarlo y seguí leyendo. Aprendí sobre Rosh Hashaná, Yom Kippur, Sukkot y Simjat Torá, también sobre el significado "mesiánico" del Shabbat. Investigué más y dí con el Libro de Enóc, los oráculos sibilinos, 4 Ezra y los escritos de los Macabbim donde se habla supuestamente de las esperanzas de un "mesías semi-divino" en los primeros siglos de la Era Común.

Después de esta página di con una excelente página Nazarena (los netzarim de James Scott Trimm) donde leí mucho sobre astronomía, botánica, historia, tradición judía, costumbres antiguas y nuevas...aprendí sobre Januká, TuBishvat, Purím, los ayunos tradicionales (9 Av, Taanít Bejorot, 17 Tammuz, 3 Tishrei, Tu BeAv, Taanít Esther) aprendí sobre y leí el Talmud Bavli y Yerushalmi, los Midrashím, el Zohar, el Bahir, el Yetzirá, escritos kabbalísticos varios, escritos y pensamientos jasídicos, etc. Aprendí sobre el uso del shofar, sobre el uso de los tzitziot, la mezuzá, así como aprendí sobre el Brit Milá, el Bar y Bat Mitzvá y demás temas. Estaba muy contento ya que todo lo que quería aprender lo estaba haciendo, dejé de creer en el rapto, me tomó tiempo dejar de creer en la tribulación, y posteriormente dejé de creer en la divinidad de Ieshú (Jesús).

Aprendí que el mismo Ieshu en Mateo capítulo 7 condenaba a aquellos que violaban (griego anomias) la Toráh, ya que el mismo Ieshu dijo que los creyentes en él no entrarían "al maljut shamaím" si no superan la justicia de los Fariseos, en resúmen, entendí que estando en esa iglesia estaba mal, estaba mal al escuchar a un pastor hablar sobre la trinidad, sobre la abolición de la Torá y demás estupideces idolátricas.

 

Bueno, empecé a buscar una sinagoga o congregación mesiánica por aquí, hice una cita con el Pastor, le comenté el asunto de la Torá y me dijo que Satanás me había engañado, que toda mi familia iba a ser condenada conmigo, que era un egoísta, que era un anatema, inclusive este hombre hizo una oración diciéndole a D-s que estaba entregado a Satanás, me dijo que no volviera a hablar con nadie de esa iglesia, que estaba expulsado. En fin, después de que este hombre me dio un ejemplo de "amor cristiano" me fuí a la casa algo confundido, mi vida estaba cambiando muy rápido.

 

Mis "amigos" de esa iglesia me dejaron de hablar, ingresé a una congregación mesiánica llamada "Beth-Shalom" pero dejé de ir porque también eran cristianos. Posteriormente fui a otra y estaba tan a gusto aprender sobre Maimónides y Rashí entre otros, pero en ese tiempo había una duda en mi cabeza que no me dejaba en paz, era respecto a Isaías 7:14, yo para ese tiempo ya era parte de esta comunidad de ex-judíos mesiánicos para aprender pero los mensajes que me enviaban se me hacían tan duros que por un tiempo dejé de leerlos.

 

Empecé a estudiar las profecías que el NT atribuía a Ieshu y en una semana tenía la convicción de que realmente Ieshu no cumplió nada, de paso aprendí hebreo. Me salí de esa kehilá mesiánica y empecé a vivir como un ben Nóaj. Empecé a conocer judíos de toda clase y bnei Nóaj también traté de hacerme mas sociable en la facultad y ahorita cuento con buenos amigos que me apoyan.

 

A veces me he topado con gente de la iglesia a la que antes asistía nomás que me huyen como si fuera una peste, si tan solo supieran que la peste son ellos.

 

Esta es mi historia. 

Por Or Bahir (Jorge Garza), Monterrey, México, 23 de junio de 2003.


Historias Ex-Mesiánicos famosos: De la sotana a la kipá

BS"D



   Agradezco a Shmulik que me mando este mensaje:


Hoy en día se observan varios casos de personas que deciden unirse al pueblo de Israel y pasar por un exhaustivo proceso de conversión al judaísmo. Cada caso de por sí es una historia inolvidable...


Entrevista con Aarón Calderón


Oriundo de la provincia de Entre Ríos, Argentina, Aarón Calderón ha llevado una vida en búsqueda de la unidad de Di-s y de la espiritualidad. El ex-monje benedictino actualmente reside en Jerusalén y es la mano derecha del Rebe de Strotkop. Sus ojos profundos y sus pasos sinceros son reflejo de un alma inolvidable.


P: ¿Cuándo se empezó a interesar por la religión?


Cuando entré al colegio a los 12-13 años fue mi primer despertar religioso: ayudar a la gente, identificarse con los ideales de amor universal que presenta de alguna forma el cristianismo. Ellos tienen un estilo muy misionero de trabajar con chicos y jóvenes. Me acerqué mucho a ese sistema. Era también la época de todos los ideales, de la adolescencia. Al terminar la secundaria, a los 16 años, hice dos años de seminario en Rosario, donde empecé mis primeras experiencias misioneras con indígenas venidos del norte de Argentina a otra ciudad de Santa Fe. Esto, por un lado, me produjo una satisfacción por poder ayudar a la gente, pero por el otro me generó un vacío espiritual, en el sentido que era superficial en cuanto a la búsqueda religiosa. No es suficiente dar, hay que saber dar. Uno tiene que estar muy conectado internamente para poder dar. De lo contrario el dar se transforma en una forma de recibir, una forma egocéntrica de recibir. Puede ser una mentira el dar. Fue la primera crítica intuitiva que tuve hacia la iglesia: Trabajó con los pobres, les doy mate cocido y pan de segunda categoría. Luego regresó al instituto donde tenemos ducha caliente, televisor a color y comida de primera calidad. El dar se transforma en una cuestión simplemente burocrática, pero no está conectada con uno.

Después de esos dos años entró al sistema del consagrado – el religioso católico, el noviciado – lo que significaba adentrarse en estudios filosóficos y compenetrar un poco más en la espiritualidad católica y religiosa. Eso fue un año, pero no llegó a llenarme, porque era un sistema muy escolarizado de la vivencia espiritual. Era un sistema que no estaba adaptado a mi ritmo de vida. Fue entonces cuando comencé a buscar, a los 19 años de edad, un sistema más primitivo, más antiguo, más conectado con las raíces católicas y allí encontré un monasterio benedictino.

El sistema de oraciones es similar al judío, tres veces al día. Ellos lo llaman: “Laudes”, “Sexta” y “Víspera” (Como shajarit, minja y arvit). Con el mismo sistema de salmos y también Tikún Jatzot (estudio y rezos nocturnos). El ideal de ellos es crear un desierto de silencia en donde la persona puede buscar sin disturbios ni confusiones la unidad de Di-s. La gran mayoría del día está prohibido hablar, pero hay momentos de recreo. Los novicios tienen más momento de hablar, porque están en la época de adaptación, tienen un recreo a la tarde y uno a la noche de no más de media hora. Yo estuve tres años en el monasterio. Dos de novicio y el último hice votos monásticos temporales: Obediencia, conversión de vida (voto de pobreza y castidad) y estabilidad (morir en el monasterio).


P: ¿Cómo fue la experiencia de llevar una vida sin hablar?


Era muy fuerte, no solamente el no hablar, en general la falta de medios de comunicación. Para quien estaba acostumbrado a la radio, la televisión, al diario, descomunicarse y contactar con uno mismo de una forma abrupta, es muy fuerte, es un shock. Los monjes decían que el hombre se transforma de esta forma en una caja de resonancia y el mundo interior que hasta el momento parecía muy chiquito, se expande y uno ve un mundo entero de emociones y sentimientos; uno ve mucho más claro el mundo interno espiritual.


P: ¿A usted como persona qué le aportó esta experiencia?


Esto llevó a clarificarse, a ver y a sentir con claridad la unidad de Di-s, que a pesar de todo lo que uno puede ver, de todas las mutaciones y los cambios de la realidad y de la historia, al conectarse con uno mismo uno descubre que existe un creador, una sola esencia que sostiene, que crea y que mantiene el universo.


P: ¿Cómo es la vida social en un monasterio?


La vida social se reduce, precisamente para abrir la vida espiritual. Se crean amistades, muy reducidas, siempre dentro del ambiente del monasterio. Se desarrolla otro tipo de comunicación gestual no verbal. Es un mundo de comunicaciones. Por ejemplo, en el comedor no se puede hablar. Hay un lector y los demás comen en silencio. Había todo un mundo gestual para pedir la sopa, la sal, el vino, etc…Hay una sensibilidad en la mirada que te permite descubrir si el otro necesita algo. Se desarrolla una conexión, de alguna forma energética, de miradas y códigos. En este mundo no oral se crean relaciones sociales. De mi grupo ninguno se quedó en el monasterio, pero con aquellos que creé vínculos sigo en contacto incluso hasta el día de hoy.


P: ¿Cómo comenzaron sus dudas respecto al cristianismo?


En una ocasión fui al abad del monasterio y le planteé la siguiente cuestión: El Todopoderoso se puede comparar a un padre que le dice al hijo que es diabético no comer azúcar y lo cría de esta forma. Cuando llega la mayoría de edad el padre le trae una gran torta de chocolate. Es un padre que le da algo que el hijo no puede entender ni recibir. Sería un mal padre. Igualmente, en el antiguo testamento, en la Torá, Di-s ordena no hacer imagen y cada vez que el pueblo de Israel se hacía una imagen lo castigaba, y cuando teóricamente llega la plenitud de los tiempos y Él quiere dar la salvación a la humanidad, Él mismo se moldea, se hace imagen en cuerpo de una persona. ¿Cómo se entiende desde esta perspectiva el mensaje del cristianismo? El Abad se sonrió con una sonrisa muy pícara y me dijo “es una cuestión de fe”. Llegado el momento seguí con las preguntas generales a la iglesia. Las dudas se me manifestaron ante todo a nivel teológico sobre la unidad de Di-s. Durante mi estancia en el monasterio la presencia y unidad de Di-s se me hizo clara, el tema fue cuando intenté entender las doctrinas filosóficas y externas a toda espiritualidad sobre la trinidad. Se me hizo muy complicado entender los misterios cristianos de la eucaristía, del pan que es Di-s; materializar a Di-s de una forma tan burda como es un pedazo de pan. Empezaron entonces las críticas al mismo Jesús cuando él critica a la tradición rabínica de su época. No me voy a olvidar el sentimiento de culpa que sentí cuando leí el evangelio: ustedes largan sus vestiduras, rezan y viven de la limosna mientras que los demás están pobres. ¡Y de pronto me vi a mi mismo! Yo tenía largas vestiduras, la sotana, yo vivía en el convento tranquilo, vivía de la limosna de los demás y decía que hacía largas oraciones. La misma crítica que él hizo en su época, se le puede hacer a la iglesia de hoy en día. Él critica la tradición oral judaica de su época y la iglesia después creó su propia tradición oral igual a aquella que criticó. Al final se queda el mismo esquema, el mismo sistema. Finalmente decidí abandonar el monasterio y volver a mi ciudad.


P: ¿El abad no se asombraba de este tipo de preguntas?


No, de ninguna forma. Es una pregunta muy normal en la vida de un monje. Es la pregunta del monje. Para ellos es la tentación del monje. El ideal es atravesar el umbral de la duda y encontrarse con el misterio, coexistir con el conflicto y vivir así.


P: ¿Cómo comenzó su interés por el judaísmo?


Una vez que fui a asesorarme con el Abad vi que estaba estudiando Torá en hebreo. Lo que me acuerdo de esa época fue el impacto de las letras. Para mí fue un despertar. Desde ese momento sentí que era algo que yo tenía que aprender. Recuerdo que cuando salí de este encuentro volví al recreo de los novicios y yo les conté el episodio y dije que si algún día yo salía de ahí me gustaría estudiar hebreo. En ese momento nunca hubiera pensado que iba a terminar en el pueblo de Israel. En esa época yo era un buen cristiano y a pesar de todo muy devoto.


P: ¿Cuál fue la reacción de sus padres cuando decidió irse al convento?


Muy negativa. Lo tomaron muy mal. Ellos se arrepintieron en alguna forma de haberme enviado a un colegio religioso. Porque ellos sabían que estando en el monasterio no iba a tener hijos, ni familia y para ellos eso era muy triste.


P: ¿Cuál fue la reacción de su madre al regresar del convento?


“¡Te lo dije!”


P: ¿A qué se dedicó al regresar del monasterio a su ciudad natal?


Empecé a estudiar en la facultad de teología para laicos de una universidad católica, donde estudié por dos años. En esa época también decidí estudiar finalmente hebreo, por lo cual fui a buscar a un rabino. Mi sorpresa fue cuando me encontré un rabino sin barba, un reformista muy moderno. Y cuando me dijo que no enseñaba hebreo mayor fue mi asombro. Me acerqué a una escuela de gente adulta que estudiaba hebreo una vez por semana, donde tampoco eran religiosos y la mitad no eran siquiera judíos. Paralelamente, en el teologado me hice amigo de un instituto de monjas misioneras, comencé a colaborar con la misión con gente marginada. Así fue, por un lado el descubrimiento de la comunidad judía y por otro lado la vivencia del cristianismo. En el ínterin conocí también a un grupo mesiánico. En un momento tuve todo el mapa frente a mí. Podía ir un viernes a la sinagoga, después ir al centro mesiánico y después ir a misa.


P: ¿Qué lo hizo tomar un rumbo determinado?


Recuerdo que un día que volvíamos de misionar con una amiga le dije: “los judíos recitan los viernes el “veshamru bnei Israel…” y ahí se dice que hay un pacto eterno entre Di-s y el pueblo de Israel. Si es un pacto eterno, lo que Di-s dice no lo puede revocar. Si Shabat es un pacto eterno y nosotros lo cambiamos al domingo, nosotros estamos equivocados.” Ella por su parte me respondió diciendo: “Sos un fundamentalista”.

Para mi ese fue un punto decisivo. Entendí que de ahí no había vuelta. Ese fue el punto espiritual donde yo decidí ingresar al pueblo de Israel. Esto desencadenó toda una desilusión y desengaño de Jesús y su mensaje; me creo un vacío interno muy fuerte y muy grande, una angustia espiritual; de alguna forma todo lo que llenó mi vida, todos estos ideales de la adolescencia no estaban y no había de donde agarrarme ni en quien creer, ni a quien amar…nada. Estaba vacío.


P: Después de esta conclusión espiritual, ¿Cómo fue su acercamiento al judaísmo?


En esa época me encontré con el rabino Lubavitch que había venido a la ciudad. Me encontré con él en la calle. Antes ya me habían comentado que había en la ciudad un

Rabino ortodoxo, me había dicho que no me iban a aceptar – sobre todo viniendo del mundo que yo venía. Cuando me lo encontré en la calle le dije que yo quería convertirme al judaísmo. Pidió mi teléfono pero no me llamó. Busqué su teléfono, lo llamé y nos encontramos. En aquella charla me dijo algo que me acercó mucho más al judaísmo. Me explicó que yo no necesitaba convertirme para llegar a la salvación, que por ser “bnei Noaj” bastaba con que cumpliera las siete mitzvot. “Dejaste la idolatría, eres un “goi” perfecto, así te creó el Todopoderoso, vas a tener tu parte en el mundo por venir.” Esto me llevó a comprender que el Di-s de Israel es un Di-s de amor que recibe a toda la humanidad.

Los primeros pasos de acercamiento lo hice junto a este rabino Lubavitch, Rabino Moshe Bluminfeld. Todos me habían asustado que no me iban a recibir en el mundo ortodoxo, pero yo iba todos los shabat a su casa y era muy abierto. Me decía que podíamos ser muy buenos amigos aunque no fuera judío. Casi dos años estuve en el proceso con él. Es como un chico que se va educando en la casa de su padre y va a aprendiendo. Yo nunca decidí ser jasid, ni dejarme la barba, ni ponerme kipa, es una cuestión de convivencia. Yo quiero aprender cómo son los judíos y dentro de esto voy viendo, voy aprendiendo y voy integrándome.

Después de estos dos años yo tenía mucha tensión interna, pero en Argentina no se puede hacer conversión porque hay un “jerem”. En esa época me sucedió un milagro del cielo. Participé en una rifa para ayudar a comprar una ambulancia en un hospital, pero me había olvidado de esa rifa. Era la víspera de Rosh Hashana y me avisan que gané un auto. Yo vendí ese auto, me vine a Israel y me pude mantener el primer tiempo que no era Olé jadash.


P: ¿Cómo fue el proceso en Israel?


Llegué a Israel a los 28 años. Conocí al rabino Boton, que había sido rabino en mi ciudad que vivía en Israel. Me puse en contacto con él y en un principio estuve en su casa. Desde que llegué sentí una conexión con la tierra de Israel y el pueblo de Israel.

Cuando llegué a Israel tuve una prueba difícil. Llamé a mi casa y mi mamá no contestaba al teléfono. Hablé con una vecina y me contó que mi mamá estaba muy enferma. Era el gran dilema, volver o quedarme. Si me volvía y Di-s no lo permitía, mi mamá se moría no iba a quedar nada que continúe para ella. Por otro lado, si yo me quedo voy a tener la oportunidad de construir una familia, de construir una vida nueva y va a ser el mérito de ella. Va a ser algo constructivo y positivo. Decidí quedarme a pesar de todo y mi mamá se recuperó.

Me conecté con una yeshiva en Jerusalem, Najalat Zvi. La experiencia no fue tan positiva como ya esperaba. Yo ya estaba acostumbrado al ambiente jasídico. Después de un par de meses conocí a un jasid jabad uruguayo que vivía en la zona. Él me hizo conocer a un Rebbe jasídico de la dinastía de Sans, Jasidut Strotkop. El Rabino me recibió con una sonrisa, bendiciones, alegría y espontaneidad que no había sentido en el mundo judaico en Israel. Eso me conectó mucho con este Rebe. Estaba en la Yeshiva, pero cada tanto me escapaba al Tish del Rebe los sábados. Al final fui a vivir con esta familia uruguaya un tiempo y en eso conocí al Rabino Birnbaum que dirigía el ulpan de conversión en español y me entrevisté con él. Por un lado me interesó la cuestión cultural e idiomática para estudiar y entre más conocí a la gente del ulpán fue también una oportunidad para integrarme a la cultura israelí. También me gustó la libertad de elección que permitían respecto a la línea espiritual ortodoxa dentro del pueblo de Israel, sin ninguna coerción.


P: ¿Cuál fue la reacción de su madre cuando se enteró que usted quería ser judío?


Desde que se enteró siempre estuvo muy contenta. Lo que le importaba era saber que yo iba a tener una familia. Hay vida, hay una continuidad de vida. Y para ella era muy importante. Nunca entendió exactamente qué era la conversión, pero estaba contenta de saber que los judíos tienen familia y muchos hijos.


P: ¿Cómo fue el momento de la conversión?


La conversión de los hombres tiene dos etapas. Yo hice el Brit Mila (circuncisión) antes de Rosh Hashana. En la época de las fiestas ya había entrado al pacto de Abraham pero aun no me había sumergido en la Mikve. Mi Rebe me llamó en Iom Kipur a levantar por primera vez el rollo de la Torá. No me esperaba que me fuera a llamar. Fue como decirme: ya estás en la puerta del recibimiento de la Torá y eso fue muy emocionante para mí. Es una sensación muy especial, muy rara. Cuando uno se sumerge en la mikve es como el primer respiro de un bebé recién nacido. Es la sensación de respirara dos mil años de historia.

El gran tikun fue cuando nació mi hija hace casi dos años. En algún momento estuve en contra de la vida y ahora creo en la vida.


¡Queremos Mashíaj YA!


7/08/2023

Historias Ex-Mesiánicos famosos: Hershel Firbank, la historia del ex-mesiánico que encuentra hogar en el judaísmo ortodoxo

BS"D


Compartido por Shirley Dobin Rosenthal.



¿Quién soy?

Me llamo Hershel (Damián) Firbank, y nací en Buenos Aires - Argentina en el seno de una familia judía completamente liberal. Aunque asistí al "Shule" (Colegio Judío) hasta cuarto grado, no acostumbrábamos ir a la sinagoga a no ser por el Bat-Bar Mitzva o Jupa de algún familiar, y las festividades para nosotros consistían en reunirnos a comer guefilte fish en lo de mi bobe.

Cuando tenía once años mi mamá comenzó a asistir a una Iglesia Evangélica de la "Comunidad Cristiana" en la Capital Federal, en donde se bautizó. Unos meses más tarde ella empezó a congregarse en un Iglesia Bautista más cerca de nuestra casa, y yo iba con ella todos los domingos. Tres meses después acepté en mi corazón a Jesús como mi salvador personal y otros tres meses más tarde me bauticé. Allí me congregue durante cuatro años, asistiendo tanto a las reuniones dominicales como a los estudios bíblicos, reuniones de oración de jóvenes, y también integré un grupo de mimos llamado "kerigma".

Luego comencé a asistir a las reuniones de la Congregación Judía Mesiánica llamada "Shemá Israel" de la localidad de Morón, Provincia de Buenos Aires. Allí me involucré en el ministerio de las "Danzas Davídicas", y también fui elegido líder de los jóvenes. Después de un año me pasé al "Ministerio al Pueblo Elegido - J.A.M.I.", y además de ministrar con las "Danzas Davídicas", era maestro de niños, y comencé a dictar seminarios en varias Iglesias Evangélicas, tanto en la Capital como en el interior del país. En el verano iba de vacaciones a Miramar (ciudad balnearia de Buenos Aires con gran porcentaje de turistas Judíos) a repartir en las playas y en la peatonal todo tipo de material "mesiánico" (desde folletos acerca de Isaías 53 y demás "textos proféticos", hasta Nuevos Testamentos en Idish). También trabajaba dos veces por semana para el programa radial-televisivo "Shemá Israel".

Dos años y medio más tarde comencé a sentir un vacío dentro mío, principalmente porque veía a mi alrededor que faltaba un verdadero compromiso con lo que se creía, ya que se jugaba a dos puntas: Cuando nuestros hermanos evangélicos nos preguntaban por qué usamos kipá, talit o celebramos las festividades Judías, les contestábamos que los preceptos que D-s ordenó a los Judíos eran para siempre y que incluso Yeshua mismo (así llaman los Judíos Mesiánicos a Jesús) nos ordenó observarlos, y citábamos varios versículos tanto del Tanaj (Levítico 23, Números 15:37-41, etc.) como del Nuevo Testamento (Mateo 5:18, Juan 10:22).

Pero cuando los Judíos nos preguntaban por qué nosotros no observamos todos los preceptos como se debe, les contestábamos que ya no necesitamos hacer eso, pues estamos "bajo la gracia y no bajo la ley", (es decir que el sacrificio de Jesús es suficiente para la salvación de nuestras almas y que ya no hay necesidad de observar los preceptos de la ley - es decir, de la Torá).

Tratando de definir cuál de las dos respuestas era en verdad la correcta (ya que una contradice radicalmente a la otra), llegué a la conclusión de que aún continuábamos obligados a cumplir los preceptos, pero para mi decepción nadie en mi entorno lo hacía. Sobre todo, hubo un versículo del Nuevo Testamento que me tocó muy profundo, en el cual Jesús dice: "En la cátedra de Moisés se sientan los Escribas y los Fariseos. Así que, todo lo que os digan guardeis, guardadlo y hacedlo..." (Mateo 23:2-3). Es decir, que no sólo debemos observar la ley (Torá), sino que debemos hacerlo de acuerdo a la explicación de los Rabinos!

No pasó mucho tiempo hasta que, gracias a la "Hashgajá Pratit" o "Providencia Divina", recibí una revista de Jabad Lubavich. Esta "Hashgajá Pratit" consistió en que el hermano de una amiga evangélica de la anterior Congregación (Shemá Israel), recibió, "por error", en el trabajo la revista de Jabad, y esta amiga se la prestó a mi mamá, y yo luego de leerla, me suscribí.

A través de esta revista comencé a entender más sobre las mitzvot y sobre mi propio pueblo, y esto produjo un gran impacto en mí. Poco a poco fui tomando decisiones como dejar de comer cerdo; luego de un tiempo dejé de mezclar carne con leche, y más tarde, a pesar de que comía carne no-casher, ponía la carne un rato en sal y otro en agua para sacarle la sangre.

No obstante, el vacío espiritual siguió creciendo en mí y así estuve por más de un año, hasta que semanas antes de Janucá me di cuenta de que no podía seguir así, por lo cual pensé en dos opciones: O seguía con mi vida (Trabajo, Universidad, etc.) aquí en el mundo y que D-s siga "Su vida" en el cielo o, probaba con el Judaísmo. Como no sólo yo creía en D-s, sino también en que Él nos creó con un propósito, me decidí por la segunda opción.

Con esta decisión fui al Acto del Encendido de la Janukiá que Jabad hacía en una plaza de la Capital Federal, y allí un Rabino se me acercó, y luego de hablar conmigo, me invitó a las actividades de su comunidad.

En este evento percibí una clara manifestación de la "Hashgajá Pratit", ya que si bien los dos años anteriores también había asistido al mismo evento, nadie se acercó a hablarme, y recién en el tercer año, justo cuando yo me sentía con ese vacío y antipatía espiritual, fue cuando el Rabino se acercó para hablar conmigo.

Al mes siguiente comencé a asistir al Kabalat Shabat, y luego del servicio el Rabino invitaba a todos a la casa a disfrutar de una cena sabática. Esto fue precisamente lo que produjo que mi alma estallara de felicidad. Los cantos, las historias, las palabras de Torá y ese ambiente de Shabat fueron suficientes para sentir que ese era mi lugar. En este tiempo fue cuando comenzaron a surgir en mí dudas acerca del mesianismo de Jesús.

Seguí yendo a la comunidad de Jabad por otro mes - y también continuaba asistiendo a las reuniones de los Judíos Mesiánicos. El Rabino me invitó para ir al campamento de la Yeshivá; y el vivir inmerso en el estudio de la Torá y el cumplimiento de las mitzvot me cautivó, y al terminar el campamento decidí ingresar a la Yeshivá. Pero, no obstante, mi creencia en Jesús continuaba, lo cual producía en mí una gran lucha interior, razón por la cual tomé la decisión de ir a estudiar a la Yeshivá unos cuantos años, y si luego de ese tiempo seguiría creyendo en Jesús, entonces regresaría a los Judíos Mesiánicos.

Como un mes después de haber regresado del campamento llegó a mis manos el libro del Rabino Arie Kaplan llamado "El Verdadero Mesías", que comenzó a contestar algunas de mis dudas acerca de por qué Jesús no era el Mesías. Y así fue que libro tras libro, y luego de estudiar el Tanaj en Hebreo, llegué a la conclusión de que el Judaísmo, sin ningún tipo de "agregados" ("Mesiánicos"), es el único y verdadero camino.

¿Qué son Los Mesiánicos?

El movimiento Judío Mesiánico no es otra cosa más que una estrategia misionera para convertir Judíos al Cristianismo. A lo largo del tiempo los Cristianos han intentado convertirnos a la fuerza a través de sus constantes ataques antisemitas como las Cruzadas, la "Santa" Inquisición, los pogroms y finalmente, el Holocausto. Pese a todo esto, nuestro Pueblo se mantuvo firme y no cedió, es por eso que los Cristianos han implementado un método más "amistoso", y al mismo tiempo más efectivo llamado: "Judaísmo Mesiánico".

En el Nuevo Testamento, no aparece en ningún lado el nombre de "Judíos Mesiánicos", como así tampoco aparece el "Grieguismo Mesiánico" o los "Griegos Mesiánicos". Por el contrario, el Nuevo Testamento declara que no hay entre los seguidores de Jesús ni Griego ni Judío: "y revestido del nuevo [hombre], el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno, donde no hay griego ni Judío, circuncisión, ni no-circuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos" (Epístola a los Colosenses 3:10-11). "Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estéis revestidos. Ya no hay Judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús" (los Galatas 3:27-28) .

El Apóstol Pablo, o "Rabi Shaul" como lo llaman los Mesiánicos, en su primera epístola a los Corintios 9:20-21 declara: "Me he hecho a los Judíos como Judío, para ganar a los Judíos; a los que están sujetos a ley [Torá] (aunque yo no esté bajo ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley. A los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de D-s, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley".

Aquí Pablo está fijando una de las bases del misionerismo, el concepto de "identificación", ya que cuando el misionero habla "de igual a igual", es decir igual cultura, forma de vestir, lenguaje, etc. el Evangelio es más fácilmente transmitido; como explica un Pastor Judío Mesiánico acerca del objetivo de los "Centros Judíos Mesiánicos": "En el Centro Judío Mesiánico se lleva al Judío de lo que le es familiar [Judaísmo] a lo que le es desconocido [Jesús]". Es por eso que estas "Sinagogas" están adornadas con la estrella de David, las Tablas de la Ley y el Arca, y los varones visten kipot y talitot. Tampoco faltan las canciones en hebreo, para que así el Judío pueda sentirse "como en casa"; y al estar en este ambiente familiar, es más fácil presentarle el Evangelio.

Recuerdo que cuando hice mi Bar-Mitzva en el Ministerio al Pueblo Elegido - J.A.M.I., mis familiares Judíos no Mesiánicos quedaron impactados ya que no encontraron ninguna cruz o algo que identifique al lugar con el Cristianismo, y por el contrario, estaba "adornado" con símbolos Judíos. Pero como pudimos ver del Nuevo Testamento, esto no es más que una farsa, ya que para los creyentes en Jesús ya no existe Griego o Judío.

La Obsesión de Convertir Judíos

Desde siempre los Cristianos han estado obsesionados con la conversión de Judíos, y esto puede verse reflejado en que, por ejemplo, si bien existe la organización "Judíos para Jesús", con un presupuesto anual de millones de dólares, no existe una organización paralela llamada "Budistas para Jesús", o si bien existen los "Judíos Mesiánicos" no ocurre lo mismo con los "Hinduistas Mesiánicos".

Existen tanto razones teológicas como psicológicas para explicar esta obsesión. En el Nuevo Testamento encontramos la orden de Jesús a sus discípulos: "A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones, diciendo: Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis, sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel" (Mateo 10:5-6). "Él [Jesús] respondiendo dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel" (Mateo 15:24). Pablo en su epístola a los Romanos (1:16) dice que el Evangelio "es poder de D-s para salvación de todo aquel que cree; al Judío primeramente, y también al Griego".

Muchos fundamentalistas Cristianos creen que la "Segunda Venida" de Jesús depende de la conversión del Pueblo Judío, basándose en las palabras que Jesús dijera a los Judíos de su época: "Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor" [es decir, Jesús] (Mateo 23:39).

Por otro lado, la creencia en la venida del Mesías fue desde siempre una creencia Judía. El Pueblo Judío hasta hoy en día espera "el brotar del retoño de David", y es esto lo que los Cristianos no pueden entender: si Jesús fue Judío y él mismo se consideraba el Mesías de Israel, ¿cómo puede ser que los Judíos (que son los que desde siempre esperan al Mesías y saben los requisitos que debe cumplir) lo hayan rechazado?

Con el propósito de convertir Judíos, los Judíos Mesiánicos les enseñan a sus hermanos Evangélicos cómo "testificar" al Judío "eficazmente", lo que aumenta el número de Judíos a los que se puede alcanzar, ya que estos Cristianos Evangélicos los podemos encontrar en lugares públicos como colegios, universidades, hospitales o hasta en el trabajo o en nuestra propia casa (como empleadas domésticas o de mantenimiento).

En estos "cursillos" se les enseña a los Evangélicos a utilizar un lenguaje más apropiado, usando en lugar de palabras "muro" (es decir que cuando son pronunciadas el Judío levanta una "pared" en defensa), palabras "puente":

PALABRAS MURO PALABRAS PUENTE

Cristo Mesías

Jesús Yeshua

Iglesia Templo

Cristiano Creyente

Culto Servicio

San Mateo Mateo

Bautismo Mikve

San Pablo Rabi Shaul

Convertirse Completarse*

*(los Judíos Mesiánicos enseñan que un Judío no se convierte al Cristianismo, sino que "completa" su Judaísmo con Jesús)

Luego se les da un par de consejos prácticos para hacer más efectivo el intento de conversión. Entre estos "consejos útiles" podemos encontrar:

1. No hable al principio nada acerca de Jesús o del Cristianismo.

2. Trate de brindar una "amistad sincera", ya que el Judío está acostumbrado a la persecución Cristiana, y de esta forma se estará neutralizando este sentimiento.

3. Interésese por sus problemas, ofrézcale orar por sus necesidades. Si el Judío acepta que usted ore por él, recuerde empezar su rezo dirigiéndose al "D-s de Avraham, de Itzjak y de Iaacov" y concluir "en el nombre del Mesías de Israel" o de "Yeshua HaMashiaj".

4. Pregúntele por alguna comida típica, pídale la receta, y luego de prepararla invítelo a probarla.

5. Comente con él las últimas noticias acerca del Estado de Israel, o de la Comunidad Judía en la Diáspora.

1. Pero sobre todo recuerde en todo momento mostrarse paciente; sepa que el "testificar" al Pueblo Judío puede llevar un largo tiempo.

También se ofrecen un par de preguntas para confundir al Judío que sabe poco de su religión, como ser:

PREGUNTA: ¿Quién es en verdad Judío? Ya que el Judaísmo no es una raza (existen Judíos Azquenasitas, Sefaraditas, Falashas, etc.), ni una religión (ya que existen Judíos no religiosos).

RESPUESTA: "Pues no es Judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; sino que es Judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra." (Romanos 2:28-29). Es decir que el verdadero Judío es el que ha aceptado a Jesús en su corazón.

Además de esto, al misionero se le ofrece material gratis (acerca de las "profecías mesiánicas" que supuestamente Jesús cumplió), así como asistencia telefónica, y la posibilidad de concretar un encuentro con algún líder Judío Mesiánico, si el Judío acepta.

De esta forma los grupos Judíos Mesiánicos logran mover a las "masas" evangélico-protestantes para sus propósitos, hasta tal punto que en 1996 la Convención Bautista tomó la resolución de poner como prioridad la conversión de Judíos.

En conclusión: El Judío que recibe sobre sí la fe mesiánica, además de cometer idolatría, ya que los "Mesiánicos" creen que Jesús es D-s encarnado, a pasado a ser un ex-Judío, pues se convirtió a otra religión y ha perdido toda vinculación con su pueblo. Lo único que le queda como Judío es la obligación de hacer teshuvá, es decir, retornar a D-s y a Su Torá.

Hoy ya han pasado casi cuatro años desde que comencé a estudiar en la Yeshivá, y cada vez creo con más fuerza que si bien el Mashiaj aún no ha llegado, está pronto por hacerlo en nuestros días. Amen.

POR HERSHEL FIRBANK.

Hershel vive con su esposa y sus dos hijos en Israel, y trabaja continuamente para evitar que más judíos sean engañados por los misioneros.