2/17/2026

Vaicra 4:3: ¿Cómo se dice "ungido" en griego? Una respuesta desde el judaísmo grecohablante

BS"D



Hay preguntas que parecen inocentes pero que esconden una trampa filológica de proporciones considerables. "¿Cómo se dice ungido en griego?" es una de ellas. Quienes la formulan —con frecuencia en foros de discusión teológica, en comunidades de Raíces Hebreas del Cristianismo o en debates apologéticos— suelen esperar una única respuesta, dando por sentado que la historia textual del judaísmo grecohablante es uniforme y sin fisuras. Sin embargo, la realidad es bastante más rica, y bastante más cuidadosa de lo que cualquier respuesta apresurada podría sugerir.

El término χριστός, utilizado en la Septuaginta (LXX) como traducción del hebreo מָשִׁיחַ (mashíaj), deriva del verbo χρίω, que en el griego clásico designaba una unción de carácter sacro o ceremonial, pero de semántica amplia y no exclusivamente levítica.

Codex Sinaiticus, folio 88.

 El problema radica en que χρίω y su derivado nominal χριστός son voces que la koiné helenística absorbió con una carga semántica progresivamente alejada de la especificidad ritual del שֶׁמֶן הַמִּשְׁחָה (shemen hamishjá), el aceite sagrado cuya fórmula y condiciones de uso están rigurosamente codificadas en Shemot 30:22-33. En otras palabras, χριστός en la LXX es una opción traductológica helenizante que abstrae y generaliza donde el texto hebreo es preciso y técnico. Y con el paso de los siglos, esa abstracción adquirió connotaciones doctrinales muy concretas, completamente ajenas al universo conceptual de la Torá.

Frente a esta situación, el Pentateuco de Constantinopla —expresión genuina del judaísmo sefardí grecohablante, impreso en Estambul en 1547— tomó una decisión traductológica de plena conciencia filológica. En Vaicra 4:3 (p. 388), donde el hebreo lee כֹּהֵן הַמָּשִׁיחַ, el texto yevánico —es decir, el griego judeoespañol escrito en caracteres hebreos— consigna: או אלימינוש — ὁ ἀλειμμένος.


אַן אוֹ יִרְיֵאוּשׁ אוֹ אֲלֵימִינוֹשׁ נָא פְּטָשִׁי אִישׁ אֲמַרְטִיא טוֹ לָאוֹ, קִי נָא [פְּ]רוֹסְפֶרִי אֶפִּי טוֹ פְּטָשִׁימוֹטוּ, אוֹשׁ אֶפְּטָשִׁין, דָמָלִי בּוֹאִיקוֹלִין טֵלְיוֹ טוֹ קִירִין, יָא פְּטָשִׁימוֹ.

ἂν ὁ ἱερεὺς[1] ὁ ἀλειμμένος νὰ πταίσῃ[2] εἰς ἁμαρτίαν[3] τοῦ λαοῦ, καὶ νὰ προσφέρῃ ἐπὶ τὸ πταίσιμό του, ὡς ἔπταισε[4], δαμάλι βοϊκόλιν[6] τέλειο τοῦ Κύριν[5], γιὰ πταίσιμο.

"Si el sacerdote, el ungido, pecare para pecado del pueblo, y ofreciere por su pecado, según pecó, un becerro del ganado, perfecto, al Señor, para pecado.

  1. ἱερεύς — aquí en su forma culta, frente a la demótica ἱερέας de 4:5, 4:16 y 6:15; la misma matriz consonántica יריאש sirve, sin distinción gráfica, para dos temas nominales históricamente relacionados pero morfológicamente distintos (-εύς / -έας), lo cual delata una ortografía de raíz esencialmente consonántica —comparable, mutatis mutandis, al rasm del judeoárabe— que delega en el lector la resolución del alomorfo según su propio yevanit hablado.

  2. πταίσῃ / πταίσιμο — la raíz πταίω genera aquí, en una sola línea, tanto el subjuntivo aoristo verbal como el sustantivo deverbal πταίσιμο(ν), formado con el sufijo -σιμο(ν), morfema plenamente bizantino-demótico (cf. moderno πλύσιμο, χτίσιμο) sin paralelo en la nominalización ática o koiné, que recurre a -μα (ἁμάρτημα) o -σις. Frente al ἁμάρτημα / πλημμέλεια de la LXX en pasajes paralelos, la elección de πταίσιμο es una divergencia morfológica, no solo léxica: revela un sistema derivativo productivo ajeno por completo a la lengua de la Septuaginta.

  3. ἁμαρτίαν (אמרטיא, sin ν final) — testimonio temprano de la caída de la -ν átona final ante consonante siguiente, proceso fonético documentado ya en papiros bizantinos tardíos y que culmina en la pérdida general de la marca de acusativo en buena parte de los dialectos neogriegos.

  4. ἔπταισε(ν) (אפטשין, con ν final) — conserva, en cambio, la ny efelcística (nu ephelkystikon) de estirpe ática-koiné ante palabra siguiente; su coexistencia, en la misma línea, con la caída de -ν de la nota anterior muestra que esta columna no es un vernáculo homogéneo, sino un continuum diglósico característico del griego judío bizantino, donde arcaísmos morfosintácticos y innovaciones fonéticas conviven sin conflicto.

  5. Κύριν — acusativo vernáculo con síncopa de la vocal intervocálica /o/ del clásico Κύριον; fenómeno de reducción silábica corriente en el griego popular medieval, ausente del texto de la LXX.

  6. βοϊκόλιν — compuesto de βοϊκός ("bovino") + diminutivo -όλιν, formación pastoril-vernácula sin relación alguna con el μόσχος de la LXX; junto con δαμάλι, confirma que el campo léxico ganadero de esta columna procede del habla rural bizantina y no del registro literario alejandrino.

 

El término elegido es el participio perfecto pasivo de ἀλείφω, verbo que en toda la tradición griega, desde Homero hasta el griego tardío, designa específicamente la unción con aceite en su sentido material, corporal y ritual. No es una elección casual: es una decisión hermenéutica que ancla la traducción en la matriz levítica original, resistiendo toda deriva teológica que resultara ajena a esa tradición.

La distinción entre ambos verbos —χρίω y ἀλείφω— no es trivial. Mientras que χρίω tendió a especializarse en el uso sagrado-ceremonial en la literatura griega tardía y fue adoptado masivamente por la traducción alejandrina de los Setenta, ἀλείφω conservó siempre un sentido más concreto y anclado en la práctica: la acción de frotar o aplicar aceite sobre una superficie o un cuerpo. Esta concreción semántica es precisamente lo que hace de ἀλειμμένος una traducción más fiel a la intención del texto hebreo, que describe un acto ritual específico dentro del sistema sacrificial del Mishkán, y no una categoría teológica abstracta.

Esta preferencia terminológica, además, no se agota en el testimonio aislado de Vaicra 4:3. El propio capítulo cuarto del Pentateuco de Constantinopla la reitera, sin variación, en 4:5 (p. 388) y 4:16 (p. 389), y el capítulo sexto la repite una vez más en 6:15 (p. 398), frente al ὁ ἱερεὺς ὁ χριστός que la Septuaginta alejandrina emplea en cada uno de estos cuatro loci paralelos. En 4:5, donde el hebreo describe al כֹּהֵן הַמָּשִׁיחַ tomando la sangre del becerro hacia la tienda del testimonio, la columna yevánica consigna:

קִי נָאפְרִי אוֹ יִרְיֵאשׁ אוֹ אֲלֵימְנוֹשׁ אַפּוֹ טוֹ אָמָא טוֹ דָמָלִין, קִי נָאפְרִי אַפְטוֹ פְּרוֹשׁ טִין טֵנְדָא טוֹ טְרוֹמָא.

καὶ νὰ πάρει[1] ὁ ἱερέας[2] ὁ ἀλειμμένος[3] ἀπὸ τοῦ αἷμα τοῦ δαμαλίου[4], καὶ νὰ πάρει αὐτὸ[5] πρὸς τὴν τέντα[6] τοῦ μαρτυρίου[7].

"Y que tome el sacerdote, el ungido, de la sangre del becerro, y que tome eso hacia la tienda del testimonio."

  1. νὰ πάρει — subjuntivo perifrástico νά + πάρῃ, sustituto demótico generalizado del sistema clásico de modos (optativo, infinitivo final); cubre aquí dos funciones que la LXX reparte en dos verbos léxicamente distintos, λαβών ("habiendo tomado") y εἰσοίσει (futuro de εἰσφέρω, "introducirá"): el vernáculo nivela ambas nociones bajo παίρνω, verbo de uso general en koiné tardía que en bizantino desplaza progresivamente a λαμβάνω en casi todos los contextos.
  2. ὁ ἱερέας — forma en -έας, resultado del reanálisis de la tercera declinación en -εύς como si fuera un tema en -ας/-α, cambio morfológico ya visible en inscripciones bizantinas medias y que se generaliza en el griego moderno (ἱερέας, βασιλέας < βασιλεύς).
  3. ὁ ἀλειμμένος אוֹ אֲלֵימְנוֹשׁ— participio perfecto medio-pasivo de ἀλείφω; frente al ὁ ἱερεὺς ὁ χριστός de la LXX en este mismo lugar, el sustituto vernáculo evita el sustantivado τεχνικό χριστός —cargado ya en la koiné judeo-helenística de connotación mesiánica— y opta por un participio de sentido puramente material, "el untado con aceite", sin resonancia titular alguna.
  4. τοῦ δαμαλίου (aquí דמלין, con nun final, no vav) — la grafía con ν final, frente al דמליו de 4:16 (con vav), sugiere una oscilación real entre el genitivo culto δαμαλίου y una forma δαμαλίν, acusativo como genitivo tras preposición: fenómeno de nivelación casual (sustitución del genitivo por el acusativo en régimen preposicional) característico de la Sprachbund balcánica bizantina y post-bizantina, y que el propio capítulo documenta internamente en sus dos variantes.
  5. αὐτὸ (אפטו, afto) — la φ en vez de vocal plena registra la realización [af] de αυ ante consonante sorda, regla fonética bizantina/neogriega ausente del ático y de la pronunciación erasmiana convencional de la koiné.
  6. τέντα — préstamo románico (< it./ven. tenda) plenamente asimilado al léxico bizantino y postbizantino para "tienda"; frente al σκηνή clásico-koiné de la LXX, es la prueba léxica más clara —junto con ἀλειμμένος— de que esta columna transmite una tradición de traducción independiente y de raíz popular.
  7. τοῦ μαρτυρίου — único término técnico-cultual que coincide con la LXX (σκηνὴ τοῦ μαρτυρίου); dado que μαρτύριον como equivalente de מוֹעֵד es ya vocabulario fijado en el griego judío desde época helenística (recurrente en LXX, Filón y Josefo), la coincidencia no implica dependencia de la Septuaginta puntual, sino participación en un tecnicismo común anterior a ambas versiones.

En 4:16 (p. 389), con idéntica estructura pero sin la repetición pronominal que exigía el hebreo de 4:5 —aquí el masorético emplea un solo verbo rector, וְהֵבִיא—, el texto reitera: 

קִי נָאפְרִי אוֹ יִרְיֵאשׁ אוֹ אֲלֵימְנוֹשׁ אַפּוֹ טוֹ אָמָא טוֹ דָמָלִיוֹ פְּרוֹשׁ טֵנְדָא טוֹ טִיוֹמָא.

καὶ νὰ πάρει[1] ὁ ἱερέας[2] ὁ ἀλειμμένος[3] ἀπὸ τοῦ αἷμα τοῦ δαμαλίου[4] πρὸς τὴν τέντα[5] τοῦ μαρτυρίου[6].

"Y que tome el sacerdote, el ungido, de la sangre del becerro, hacia la tienda del testimonio."

      1. νὰ πάρει (única aparición) — a diferencia de 4:5, aquí el hebreo masorético emplea un solo verbo rector (וְהֵבִיא), de modo que el vernáculo no repite ni el verbo ni el pronombre αὐτό: el traductor sigue con exactitud la estructura sintáctica hebrea verso a verso, no una fórmula fija memorizada, dato relevante para evaluar el método de esta traducción como genuinamente interlineal y no formulaica.
      2. ὁ ἱερέας — misma forma demótica en -έας que en 4:5; su repetición consecutiva en dos versículos consolida esta variante como la norma de la columna, frente a la forma culta aislada de 4:3.
      3. ὁ ἀλειμμένος — segunda aparición consecutiva del mismo participio frente a ὁ ἱερεὺς ὁ χριστός (LXX); junto con 4:5 y 4:3, confirma que la evitación de χριστός opera ya desde el primer versículo del capítulo, no como reacción a un contexto particular.
      4. τοῦ δαμαλίου (aquí דמליו, con vav) — forma de genitivo pleno, sin la síncopa de δαμαλίν vista en 4:5; el capítulo documenta así, en apenas once versículos de distancia, las dos soluciones morfológicas en competencia para el mismo caso, ilustrando en vivo el proceso de sustitución genitivo > preposición + acusativo propio del griego balcánico medieval.
      5. τὴν τέντα — segunda confirmación del préstamo románico frente a σκηνή; su repetición exacta descarta que la elección en 4:5 fuera un lapsus del tipógrafo.
      6. τοῦ μαρτυρίου — misma coincidencia terminológica con la LXX señalada en 4:5, aquí con correspondencia consonántica hebrea aún más deteriorada (טיומא frente a טרומא); el hecho de que la misma palabra se transcriba de dos formas distintas en dos versículos consecutivos sugiere una vacilación del propio compositor tipográfico ante una palabra de baja frecuencia, más que una alternancia fonológica real.

Y en 6:15 (p. 398), ya en el capítulo siguiente y referido a la sucesión sacerdotal (תַּחְתָּיו, "en su lugar"), la fórmula reaparece por cuarta vez:

קִי אוֹ יִרְיֵאשׁ אוֹ אֲלֵימְנוֹשׁ אַדִיטָאטוֹ, אַפּוֹ טָא פֶּדְיָאטוֹ נָא קָמִי אַפְטִין, טִיפּוֹשׁ נָא דִיָא טוֹ קִידְיוֹ, טֵלְיוֹ נָא קַפְּנִישְׁטִי.

καὶ ὁ ἱερέας ὁ ἀλειμμένος[1] ἀντ' αὐτοῦ,[2] ἀπὸ τὰ παιδιά[3] του νὰ κάμει[4] αὐτήν, τύπος[5] νὰ διαμένει[6] τοῦ κυρίου, τέλειο νὰ καπνιστεῖ[7].

"Y el sacerdote, el ungido, en su lugar, de entre sus hijos que la haga: estatuto que permanezca, del Señor; entero que sea humeado."

  1. ὁ ἀλειμμένος — cuarta y última aparición del participio en todo el corpus reunido (4:3, 4:5, 4:16, 6:15), frente al ὁ ἱερεὺς ὁ χριστός de la LXX en este mismo lugar (6:22 LXX); su presencia constante en los cuatro versículos, procedentes de dos capítulos distintos, eleva la observación de simple preferencia estilística a verdadero principio terminológico normativo de toda la columna.
  2. ἀντ' αὐτοῦ — crasis de ἀντὶ + αὐτοῦ con elisión de la vocal final ante vocal siguiente, fenómeno normal ya en ático y conservado sin cambios en koiné y en bizantino; corresponde a תַּחְתָּיו. Lectura propuesta con reserva filológica dada la dificultad de segmentar con certeza los siete signos de אדיטאטו.
  3. τὰ παιδιά (neutro plural) — frente al masculino ἐκ τῶν υἱῶν αὐτοῦ de la LXX, sustantivo literario de tercera declinación, el vernáculo emplea παιδί(ον) > παιδιά, tema neutro en -ιον ya plenamente asentado como término no marcado para "hijo/muchacho" desde la koiné tardía y dominante en bizantino y moderno; el cambio de género gramatical (masculino → neutro) documenta el colapso de las declinaciones temáticas masculina y neutra característico de la evolución balcánica del sistema nominal griego.
  4. νὰ κάμει — de κάμνω (< κάμνω clásico, "trabajar, esforzarse", que en koiné tardía desplaza semánticamente a ποιέω hasta absorber el significado general de "hacer"); frente al ποιήσει de la LXX, verbo de pleno registro literario, la elección de κάμνω/κάνω es el caso más claro en todo el corpus de sustitución de un verbo básico de la koiné culta por su equivalente popular, proceso que culmina en el κάνω del griego moderno estándar.
  5. τύπος — propuesto para חָק ("estatuto, ordenanza"), frente al νόμος técnico-jurídico de la LXX; τύπος pertenece originalmente al campo semántico de "modelo, impronta, figura" (de τύπτω, "golpear, imprimir"), y su extensión aquí a "norma, estatuto" es semánticamente más próxima al sentido concreto-material de חֹק ("lo grabado, lo inscrito") que el abstracto νόμος, lo cual podría incluso reflejar una comprensión etimológica del hebreo más literal que la de los traductores alejandrinos.
  6. νὰ διαμένει — lectura muy tentativa para עוֹלָם ("perpetuamente"); de διαμένω, "permanecer, perdurar", en construcción perifrástica con νά; junto con τοῦ μαρτυρίου de 4:5/4:16, es el punto de mayor incertidumbre gráfica del corpus y exige cotejo prioritario con Hesseling (1897).
  7. νὰ καπνιστεῖ — de καπνίζω, denominativo de καπνός ("humo"); frente al abstracto ἐπιτελεσθήσεται de la LXX (que ya en sí mismo parafrasea el תָּקְטָר hebreo, "será quemado en humo"), el vernáculo retiene un calco léxico directo sobre la misma raíz semántica del hebreo קטר. Es el único caso del corpus en que la independencia respecto de la LXX no es solo léxica sino hermenéutica: donde la versión alejandrina se aparta del sentido concreto del verbo hebreo hacia una abstracción jurídico-cúltica, la tradición judeogriega vernácula lo traduce con literalidad material, más cercana al texto masorético que la propia LXX.

Cuatro apariciones en dos capítulos, sin una sola excepción, elevan la observación inicial —que podría leerse como una elección puntual, incluso anecdótica— a la categoría de principio terminológico normativo de toda la columna: el traductor yevánico no evita χριστός por descuido ni lo sustituye ocasionalmente cuando el contexto lo permite, sino que lo excluye de manera sistemática allí donde el hebreo masorético designa expresamente al כֹּהֵן הַמָּשִׁיחַ.

La solidez de esta constatación se refuerza, además, cuando se atiende al registro lingüístico general en que está vertida. La misma columna oscila, en apenas once versículos, entre la forma culta ὁ ἱερεύς (unción, sacerdote) (4:3) y la demótica ὁ ἱερέας (4:5, 4:16, 6:15), resultado del reanálisis bizantino de la tercera declinación en -εύς como si perteneciera a un tema en -ας/-α —cambio ya documentado en inscripciones bizantinas medias y plenamente consumado en el griego moderno (ἱερέας, βασιλέας < βασιλεύς)—; emplea, para "que tome", el subjuntivo perifrástico νὰ πάρει, sustituto demótico generalizado que nivela bajo un único verbo (παίρνω) lo que la Septuaginta reparte, en el mismo pasaje, entre λαβών y el futuro εἰσοίσει; y sustituye la σκηνή clásico-koiné por τέντα (tienda), préstamo románico (< it./ven. tenda) plenamente asimilado al léxico bizantino y postbizantino —acaso la prueba léxica más elocuente, junto con ἀλειμμένος mismo, de que esta columna transmite una tradición de traducción independiente, de raíz popular, y no una mera transliteración hebraizante de la LXX alejandrina. Incluso donde el vernáculo se aparta con mayor audacia del tecnicismo jurídico-cúltico de la Septuaginta, como en 6:15, donde vierte חֹק ("estatuto, lo grabado") mediante τύπος (impronta, modelo) —de τύπτω, "imprimir"— en lugar del abstracto νόμος, o donde traduce תָּקְטָר ("será quemado en humo") mediante el calco directo νὰ καπνιστεῖ (que sea humeado), de καπνός ("humo"), frente al perifrástico ἐπιτελεσθήσεται de la LXX, la columna demuestra una fidelidad al sentido concreto del hebreo masorético superior, en estos puntos, a la de la propia versión alejandrina. Se trata, en suma, de un sistema de traducción autónomo y coherente en su fisonomía lingüística general, cuya sistematicidad —documentada aquí en el plano morfológico y léxico— es lo que confiere autoridad filológica a su sistematicidad en el plano terminológico-mesiánico: el mismo traductor que evita consecuentemente χριστός es el que, con igual consecuencia, prefiere κάμνω a ποιέω, τέντα a σκηνή, y ἱερέας a ἱερεύς. No estamos, pues, ante una curiosidad textual aislada, sino ante el testimonio de una lengua judía viva, con normas propias, que registró su rechazo del término cristológico con la misma naturalidad con que registró el resto de su propio devenir lingüístico.

Esta coherencia interna, además, no es exclusiva del Pentateuco de Constantinopla. La preferencia por ἀλειμμένος sobre χριστός forma parte de una estrategia traductológica judía de larga data, documentada desde el siglo II de la era común y conscientemente orientada a preservar la especificidad semántica del hebreo frente a la deriva cristológica que χριστός había adquirido en el uso eclesiástico. El testimonio más contundente proviene de Aquila de Sinope, prosélito judío cuya versión griega del Tanaj —celebrada por los los maestros de la tradición rabínica precisamente por su adhesión escrupulosa a la tradición rabínica y simultáneamente condenada y odiada por los Padres de la Iglesia como un intento de:

"obviar las interpretaciones cristológicas mediante una traducción literal y a menudo etimologizante" 

Reider, J. (1917). Prolegomena to a Greek-Hebrew & Hebrew-Greek index to Aquila. The Jewish Quarterly Review,, p. 60.

Utiliza sistemáticamente ἠλειμμένος en pasajes de alto voltaje mesiánico. La hostilidad patrística hacia esta decisión traductológica quedó documentada en términos explícitos: su primer biógrafo lo acusa de haber atacado la interpretación de los Setenta:

οὐκ ὀρθῷ λογισμῷ χρησάμενος, ἀλλ᾽ ὅπως διαστρέψῃ τινὰ τῶν ῥητῶν [...] ἵνα τὰ περὶ Χριστοῦ ἐν ταῖς γραφαῖς μεμαρτυρημένα ἄλλως ἐκδώσει 

("no usando un razonamiento correcto, sino para pervertir algunos de los dichos [...] a fin de que lo testimoniado sobre Xhristu en las Escrituras lo publicara de otra manera"); 

Eutimio, aludiendo a su conversión al judaísmo tras haber sido bautizado, sentencia: 

Hic itaque iratus Christianis, multa pervertit ("Este, enfurecido contra los cristianos, pervirtió muchas cosas"); 

y Teodoreto califica como κακουργία (vileza, maldad) su práctica traductora. La virulencia de estas condenas contrasta reveladoramente con el veredicto más matizado de Jerónimo quien, tras cotejar la versión de Aquila con los textos hebreos, confiesa:

Jamdudum cum voluminibus Hebraeorum editionem Aquilae confero, ne quid forsitan propter odium Christi synagoga mutaverit, et, ut amicae menti fatear, quae ad nostram fidem pertineant roborandam plura reperio 

("Hace tiempo que comparo la edición de Aquila con los volúmenes de los Hebreos, no sea que acaso la sinagoga haya cambiado algo por odio a Cristo, y, para confesarlo a una mente amiga, encuentro más cosas que pertenecen a robustecer nuestra fe"). 

Este reconocimiento implícito de la fidelidad filológica de Aquila —incluso por parte de un Padre de la Iglesia— subraya que su elección de ἠλειμμένος no era una "perversión" dogmática, sino una traducción lexicográficamente más precisa y más anclada en el griego clásico.

En Daniel 9:26, donde el texto hebreo lee יִכָּרֵת מָשִׁיחַ (yikarét mashíaj, "será exterminado el ungido"), Aquila traduce:

ἐξολοθρευθήσεται ἠλειμμένος καὶ οὐκ ἔστιν αὐτῷ ("será exterminado el ungido, y no habrá para él"), 

Mientras que Símaco, su contemporáneo, opta por:

ἐκκοπήσεται χριστός καὶ οὐχ ὑπάρξει αὐτῷ ("será cortado el ungido, y no subsistirá para él"). 

La diferencia léxica no es accidental: refleja dos políticas hermenéuticas divergentes ante un mismo texto hebreo. Eusebio de Cesarea, en su Demonstratio Evangelica (8.2.90), preserva ambas lecturas y las contrasta, evidenciando que en el siglo IV estas variantes eran bien conocidas y teológicamente significativas. La elección de Aquila resulta aún más reveladora cuando se observa su práctica traductora general: en Levítico 8:10 y pasajes paralelos, traduce consistentemente el verbo hebreo מָשַׁח (masháj, "ungir") mediante ἀλείφειν, y el sustantivo מִשְׁחָה (mishḥá, "unción") mediante ἄλειμμα —confirmando así que su rechazo de χριστός no es una anomalía puntual sino una decisión sistemática que abarca todo el campo semántico de la raíz √משׁח.

Este fenómeno no pasó desapercibido en la antigüedad. Lactancio, en sus Divinae Institutiones (IV.7.5-7), ofrece un análisis filológico de notable agudeza: 

"En verdad, puesto que los griegos antiguos decían χρίεσθαι para ungir —lo que ahora se dice ἀλείφεσθαι—, como indica aquel verso de Homero: 'y las siervas los lavaron y los ungieron con aceite' (Odisea IV.49), por esta razón nosotros lo llamamos Cristo, es decir, ungido, quien en hebreo se dice Mesías. De donde en algunas escrituras griegas, que han sido mal traducidas del hebreo, se encuentra escrito ἠλειμμένος, a partir del verbo ἀλείφεσθαι". 

La observación de Lactancio es triplemente reveladora: primero, confirma que ἀλείφω era percibido como el término griego más antiguo y genuino para la acción física de ungir con aceite, atestiguado desde Homero; segundo, reconoce que χρίω había desplazado progresivamente a ἀλείφω en el uso común, adquiriendo una especialización cultual que el término homérico no poseía originalmente; tercero —y más significativamente para nuestro argumento—, deja constancia explícita de que ciertos traductores judíos optaban deliberadamente por ἠλειμμένος en lugar de χριστός, una elección que Lactancio descalifica tendenciosamente como "mala traducción" (male interpretatae), cuando en realidad se trata de una traducción filológicamente más precisa y semánticamente más anclada en el registro léxico del griego arcaico y clásico.

Incluso la Septuaginta alejandrina, pese a su preferencia general por χριστός, no fue del todo uniforme en esta práctica. En Números 3:3, al traducir הַכֹּהֲנִים הַמְּשֻׁחִים (hacohaním hamemshujím, "los sacerdotes ungidos"), emplea τοὺς ἱερεῖς τοὺς ἠλειμμένους, mostrando que la raíz ἀλείφω no era en absoluto ajena al vocabulario cultual judío en griego y que, en contextos de menor carga teológica, los propios traductores alejandrinos recurrían a ella sin conflicto. 

Aún más revelador resulta el caso de Isaías 11:5, pasaje perteneciente a uno de los capítulos mesiánicos más importantes del profeta —el que describe al vástago que saldrá del tronco de Jesé. Gregorio de Nisa, en sus Testimonia adversus Judaeos (PG 46.208), cita este versículo en su forma septuagintal con la siguiente lectura:

καὶ ἔσται δικαιοσύνῃ ἐζωσμένος τὴν ὀσφὺν αὐτοῦ, καὶ ἀλήθειαν ἠλειμμένος τὰς πλευρὰς αὐτοῦ 

("y será ceñido de justicia en sus lomos, y ungido de verdad en sus costados"). 

Sin embargo, el Codex Sinaiticus, uno de los manuscritos unciales más antiguos de la Septuaginta (siglo IV), presenta una lectura significativamente distinta: 

καὶ ἀληθεία εἰλημμένος τὰς πλευράς ("y ceñido de verdad en sus costados"), 

Sustituyendo el participio de ἀλείφω por el de λαμβάνω. La proximidad fonética entre ἠλειμμένος y εἰλημμένος hace que esta variante sea especialmente sospechosa: no se trata de una divergencia conceptual profunda entre dos tradiciones exegéticas, sino de una sustitución léxica quirúrgica que altera radicalmente el campo semántico del texto —de la unción ritual a un simple ceñimiento físico— sin modificar sustancialmente la estructura sintáctica del versículo. Esta manipulación textual, documentable por comparación entre el testimonio patrístico del siglo IV y los grandes códices unciales de la misma época, delata una intervención editorial de orientación cristológica: eliminar ἠλειμμένος de un pasaje mesiánico crucial resultaba conveniente para evitar que los lectores judíos pudieran argumentar —como efectivamente lo hacían mediante las versiones de Aquila y otras traducciones— que la propia Septuaginta distinguía entre la terminología de la unción levítica (ἀλείφω) y el uso cristiano consolidado de χριστός. La existencia de esta variante textual no debilita, sino que refuerza nuestro argumento: evidencia que el uso de ἠλειμμένος en la Septuaginta primitiva era lo suficientemente frecuente y lo suficientemente incómodo como para justificar su corrección sistemática en ciertos manuscritos de circulación eclesiástica.

Esta oscilación léxica dentro de la LXX misma delata una tensión no resuelta entre la fidelidad a la concreción material del acto de ungir y la progresiva cristalización de χριστός como término técnico con resonancias cada vez más abstractas. La elección del Pentateuco de Constantinopla, pues, no innova: restaura y consagra una práctica lexicográfica atestiguada desde Aquila, ratificada por el uso ocasional de la propia Septuaginta, y conscientemente mantenida en la tradición textual del judaísmo sefardí como resistencia semántica frente a una deriva doctrinal ajena a la matriz levítica de la Torá.

Desde el punto de vista morfológico, ἀλειμμένος es un participio perfecto pasivo que expresa un estado resultante permanente: aquel sobre quien ha recaído la unción y permanece en esa condición sacerdotal. Esta dimensión aspectual del perfecto griego reproduce con notable fidelidad el valor semítico del estado constructo כֹּהֵן הַמָּשִׁיחַ, donde la unción no es un evento puntual ni una cualidad transitoria, sino un estatus cultual sostenido, conferido por la aplicación del שֶׁמֶן הַמִּשְׁחָה e inscrito de manera permanente en la persona del sacerdote.

Así, la respuesta filológicamente correcta —y genuinamente kasher en la tradición del judaísmo grecohablante— es que "ungido" en el griego de la comunidad judía se dice ἀλειμμένος, אלימינוש en su forma yevánica, y no el término que la traducción alejandrina popularizó con consecuencias doctrinales bien conocidas, y completamente ajenas al universo conceptual de la Torá.

La próxima vez que alguien formule esta pregunta, vale la pena responder con el texto en la mano.


Fuente primaria: Torah Neviim Kesuvim [תורה נביאים כתובים]. (1547). Constantinopla [Istanbul]. Biblioteca Chabad-Lubavitch. Recuperado de HebrewBooks.org: https://www.hebrewbooks.org/pdfpager.aspx?req=11658&st=&pgnum=388&hilite= (p. 388)