2/16/2026

Vaicra 4:3: ¿Cómo se dice "ungido" en griego? Una respuesta desde el judaísmo grecohablante

BS"D



Hay preguntas que parecen inocentes pero que esconden una trampa filológica de proporciones considerables. "¿Cómo se dice ungido en griego?" es una de ellas. Quienes la formulan —con frecuencia en foros de discusión teológica, en comunidades de Raíces Hebreas del Cristianismo o en debates apologéticos— suelen esperar una única respuesta, dando por sentado que la historia textual del judaísmo grecohablante es uniforme y sin fisuras. Sin embargo, la realidad es bastante más rica, y bastante más cuidadosa de lo que cualquier respuesta apresurada podría sugerir.

El término χριστός, utilizado en la Septuaginta (LXX) como traducción del hebreo מָשִׁיחַ (mashíaj), deriva del verbo χρίω, que en el griego clásico designaba una unción de carácter sacro o ceremonial, pero de semántica amplia y no exclusivamente levítica.

Codex Sinaiticus, folio 88.

 El problema radica en que χρίω y su derivado nominal χριστός son voces que la koiné helenística absorbió con una carga semántica progresivamente alejada de la especificidad ritual del שֶׁמֶן הַמִּשְׁחָה (shemen hamishjá), el aceite sagrado cuya fórmula y condiciones de uso están rigurosamente codificadas en Shemot 30:22-33. En otras palabras, χριστός en la LXX es una opción traductológica helenizante que abstrae y generaliza donde el texto hebreo es preciso y técnico. Y con el paso de los siglos, esa abstracción adquirió connotaciones doctrinales muy concretas, completamente ajenas al universo conceptual de la Torá.

Frente a esta situación, el Pentateuco de Constantinopla —expresión genuina del judaísmo sefardí grecohablante, impreso en Estambul en 1547— tomó una decisión traductológica de plena conciencia filológica. En Vaicra 4:3, donde el hebreo lee כֹּהֵן הַמָּשִׁיחַ, el texto yevánico —es decir, el griego judeoespañol escrito en caracteres hebreos— consigna: או אלימינוש — ὁ ἀλειμμένος.[1] 


El término elegido es el participio perfecto pasivo de ἀλείφω, verbo que en toda la tradición griega, desde Homero hasta el griego tardío, designa específicamente la unción con aceite en su sentido material, corporal y ritual. No es una elección casual: es una decisión hermenéutica que ancla la traducción en la matriz levítica original, resistiendo toda deriva teológica que resultara ajena a esa tradición.

La distinción entre ambos verbos —χρίω y ἀλείφω— no es trivial. Mientras que χρίω tendió a especializarse en el uso sagrado-ceremonial en la literatura griega tardía y fue adoptado masivamente por la traducción alejandrina de los Setenta, ἀλείφω conservó siempre un sentido más concreto y anclado en la práctica: la acción de frotar o aplicar aceite sobre una superficie o un cuerpo. Esta concreción semántica es precisamente lo que hace de ἀλειμμένος una traducción más fiel a la intención del texto hebreo, que describe un acto ritual específico dentro del sistema sacrificial del Mishkán, y no una categoría teológica abstracta.

Esta no es, por cierto, una elección aislada o caprichosa del Pentateuco de Constantinopla. La preferencia por ἀλειμμένος sobre χριστός forma parte de una estrategia traductológica judía de larga data, documentada desde el siglo II de la era común y conscientemente orientada a preservar la especificidad semántica del hebreo frente a la deriva cristológica que χριστός había adquirido en el uso eclesiástico. El testimonio más contundente proviene de Aquila de Sinope, prosélito judío cuya versión griega del Tanaj —celebrada por los los maestros de la tradición rabínica precisamente por su adhesión escrupulosa a la tradición rabínica y simultáneamente condenada y odiada por los Padres de la Iglesia como un intento de:

"obviar las interpretaciones cristológicas mediante una traducción literal y a menudo etimologizante" 

Reider, J. (1917). Prolegomena to a Greek-Hebrew & Hebrew-Greek index to Aquila. The Jewish Quarterly Review,, p. 60.

Utiliza sistemáticamente ἠλειμμένος en pasajes de alto voltaje mesiánico. La hostilidad patrística hacia esta decisión traductológica quedó documentada en términos explícitos: su primer biógrafo lo acusa de haber atacado la interpretación de los Setenta:

οὐκ ὀρθῷ λογισμῷ χρησάμενος, ἀλλ᾽ ὅπως διαστρέψῃ τινὰ τῶν ῥητῶν [...] ἵνα τὰ περὶ Χριστοῦ ἐν ταῖς γραφαῖς μεμαρτυρημένα ἄλλως ἐκδώσει 

("no usando un razonamiento correcto, sino para pervertir algunos de los dichos [...] a fin de que lo testimoniado sobre Xhristu en las Escrituras lo publicara de otra manera"); 

Eutimio, aludiendo a su conversión al judaísmo tras haber sido bautizado, sentencia: 

Hic itaque iratus Christianis, multa pervertit ("Este, enfurecido contra los cristianos, pervirtió muchas cosas"); 

y Teodoreto califica como κακουργία (vileza, maldad) su práctica traductora. La virulencia de estas condenas contrasta reveladoramente con el veredicto más matizado de Jerónimo quien, tras cotejar la versión de Aquila con los textos hebreos, confiesa:

Jamdudum cum voluminibus Hebraeorum editionem Aquilae confero, ne quid forsitan propter odium Christi synagoga mutaverit, et, ut amicae menti fatear, quae ad nostram fidem pertineant roborandam plura reperio 

("Hace tiempo que comparo la edición de Aquila con los volúmenes de los Hebreos, no sea que acaso la sinagoga haya cambiado algo por odio a Cristo, y, para confesarlo a una mente amiga, encuentro más cosas que pertenecen a robustecer nuestra fe"). 

Este reconocimiento implícito de la fidelidad filológica de Aquila —incluso por parte de un Padre de la Iglesia— subraya que su elección de ἠλειμμένος no era una "perversión" dogmática, sino una traducción lexicográficamente más precisa y más anclada en el griego clásico.

En Daniel 9:26, donde el texto hebreo lee יִכָּרֵת מָשִׁיחַ (yikarét mashíaj, "será exterminado el ungido"), Aquila traduce:

ἐξολοθρευθήσεται ἠλειμμένος καὶ οὐκ ἔστιν αὐτῷ ("será exterminado el ungido, y no habrá para él"), 

Mientras que Símaco, su contemporáneo, opta por:

ἐκκοπήσεται χριστός καὶ οὐχ ὑπάρξει αὐτῷ ("será cortado el ungido, y no subsistirá para él"). 

La diferencia léxica no es accidental: refleja dos políticas hermenéuticas divergentes ante un mismo texto hebreo. Eusebio de Cesarea, en su Demonstratio Evangelica (8.2.90), preserva ambas lecturas y las contrasta, evidenciando que en el siglo IV estas variantes eran bien conocidas y teológicamente significativas. La elección de Aquila resulta aún más reveladora cuando se observa su práctica traductora general: en Levítico 8:10 y pasajes paralelos, traduce consistentemente el verbo hebreo מָשַׁח (masháj, "ungir") mediante ἀλείφειν, y el sustantivo מִשְׁחָה (mishḥá, "unción") mediante ἄλειμμα —confirmando así que su rechazo de χριστός no es una anomalía puntual sino una decisión sistemática que abarca todo el campo semántico de la raíz √משׁח.

Este fenómeno no pasó desapercibido en la antigüedad. Lactancio, en sus Divinae Institutiones (IV.7.5-7), ofrece un análisis filológico de notable agudeza: 

"En verdad, puesto que los griegos antiguos decían χρίεσθαι para ungir —lo que ahora se dice ἀλείφεσθαι—, como indica aquel verso de Homero: 'y las siervas los lavaron y los ungieron con aceite' (Odisea IV.49), por esta razón nosotros lo llamamos Cristo, es decir, ungido, quien en hebreo se dice Mesías. De donde en algunas escrituras griegas, que han sido mal traducidas del hebreo, se encuentra escrito ἠλειμμένος, a partir del verbo ἀλείφεσθαι". 

La observación de Lactancio es triplemente reveladora: primero, confirma que ἀλείφω era percibido como el término griego más antiguo y genuino para la acción física de ungir con aceite, atestiguado desde Homero; segundo, reconoce que χρίω había desplazado progresivamente a ἀλείφω en el uso común, adquiriendo una especialización cultual que el término homérico no poseía originalmente; tercero —y más significativamente para nuestro argumento—, deja constancia explícita de que ciertos traductores judíos optaban deliberadamente por ἠλειμμένος en lugar de χριστός, una elección que Lactancio descalifica tendenciosamente como "mala traducción" (male interpretatae), cuando en realidad se trata de una traducción filológicamente más precisa y semánticamente más anclada en el registro léxico del griego arcaico y clásico.

Incluso la Septuaginta alejandrina, pese a su preferencia general por χριστός, no fue del todo uniforme en esta práctica. En Números 3:3, al traducir הַכֹּהֲנִים הַמְּשֻׁחִים (hacohaním hamemshujím, "los sacerdotes ungidos"), emplea τοὺς ἱερεῖς τοὺς ἠλειμμένους, mostrando que la raíz ἀλείφω no era en absoluto ajena al vocabulario cultual judío en griego y que, en contextos de menor carga teológica, los propios traductores alejandrinos recurrían a ella sin conflicto. 

Aún más revelador resulta el caso de Isaías 11:5, pasaje perteneciente a uno de los capítulos mesiánicos más importantes del profeta —el que describe al vástago que saldrá del tronco de Jesé. Gregorio de Nisa, en sus Testimonia adversus Judaeos (PG 46.208), cita este versículo en su forma septuagintal con la siguiente lectura:

καὶ ἔσται δικαιοσύνῃ ἐζωσμένος τὴν ὀσφὺν αὐτοῦ, καὶ ἀλήθειαν ἠλειμμένος τὰς πλευρὰς αὐτοῦ 

("y será ceñido de justicia en sus lomos, y ungido de verdad en sus costados"). 

Sin embargo, el Codex Sinaiticus, uno de los manuscritos unciales más antiguos de la Septuaginta (siglo IV), presenta una lectura significativamente distinta: 

καὶ ἀληθεία εἰλημμένος τὰς πλευράς ("y ceñido de verdad en sus costados"), 

Sustituyendo el participio de ἀλείφω por el de λαμβάνω. La proximidad fonética entre ἠλειμμένος y εἰλημμένος hace que esta variante sea especialmente sospechosa: no se trata de una divergencia conceptual profunda entre dos tradiciones exegéticas, sino de una sustitución léxica quirúrgica que altera radicalmente el campo semántico del texto —de la unción ritual a un simple ceñimiento físico— sin modificar sustancialmente la estructura sintáctica del versículo. Esta manipulación textual, documentable por comparación entre el testimonio patrístico del siglo IV y los grandes códices unciales de la misma época, delata una intervención editorial de orientación cristológica: eliminar ἠλειμμένος de un pasaje mesiánico crucial resultaba conveniente para evitar que los lectores judíos pudieran argumentar —como efectivamente lo hacían mediante las versiones de Aquila y otras traducciones— que la propia Septuaginta distinguía entre la terminología de la unción levítica (ἀλείφω) y el uso cristiano consolidado de χριστός. La existencia de esta variante textual no debilita, sino que refuerza nuestro argumento: evidencia que el uso de ἠλειμμένος en la Septuaginta primitiva era lo suficientemente frecuente y lo suficientemente incómodo como para justificar su corrección sistemática en ciertos manuscritos de circulación eclesiástica.

Esta oscilación léxica dentro de la LXX misma delata una tensión no resuelta entre la fidelidad a la concreción material del acto de ungir y la progresiva cristalización de χριστός como término técnico con resonancias cada vez más abstractas. La elección del Pentateuco de Constantinopla, pues, no innova: restaura y consagra una práctica lexicográfica atestiguada desde Aquila, ratificada por el uso ocasional de la propia Septuaginta, y conscientemente mantenida en la tradición textual del judaísmo sefardí como resistencia semántica frente a una deriva doctrinal ajena a la matriz levítica de la Torá.

Desde el punto de vista morfológico, ἀλειμμένος es un participio perfecto pasivo que expresa un estado resultante permanente: aquel sobre quien ha recaído la unción y permanece en esa condición sacerdotal. Esta dimensión aspectual del perfecto griego reproduce con notable fidelidad el valor semítico del estado constructo כֹּהֵן הַמָּשִׁיחַ, donde la unción no es un evento puntual ni una cualidad transitoria, sino un estatus cultual sostenido, conferido por la aplicación del שֶׁמֶן הַמִּשְׁחָה e inscrito de manera permanente en la persona del sacerdote.

Así, la respuesta filológicamente correcta —y genuinamente kasher en la tradición del judaísmo grecohablante— es que "ungido" en el griego de la comunidad judía se dice ἀλειμμένος, אלימינוש en su forma yevánica, y no el término que la traducción alejandrina popularizó con consecuencias doctrinales bien conocidas, y completamente ajenas al universo conceptual de la Torá.

La próxima vez que alguien formule esta pregunta, vale la pena responder con el texto en la mano.


Fuente primaria: Torah Neviim Kesuvim [תורה נביאים כתובים]. (1547). Constantinopla [Istanbul]. Biblioteca Chabad-Lubavitch. Recuperado de HebrewBooks.org: https://www.hebrewbooks.org/pdfpager.aspx?req=11658&st=&pgnum=388&hilite= (p. 388)


[1] En yavanico:

  אם אן או יריאש או אלימינוש נאפטשי איש אמרטיא טו לאו קי נאורושפרי איפי טו

 El texto en yevánico (griego judío en caracteres hebreos) transcrito a caracteres griegos sería:

Ἐὰν ὁ ἱερεὺς ὁ ἀλειμμένος ν'αφτσεί εἰς ἁμαρτίαν τοῦ λαοῦ, καὶ ν'αυρωσπρεί ἐπὶ τοῦ...

Con la correspondencia letra a letra:

Nótese que en lugar de χριστός (como en la LXX clásica), el Pentateuco de Constantinopla usa ἀλειμμένος — participio perfecto de ἀλείφω (ungir con aceite), que es un término más literal y cotidiano, en contraste con χριστός que deriva de χρίω (ungir en sentido sacro o real).

Esto refleja una decisión traductológica de las comunidades judías para evitar deliberadamente el término χριστός, dado su fuerte carga cristológica en el contexto post-cristiano.

Traducción académica al español

"Si el sacerdote, el ungido (ho' aleimménos), pecare en pecado del pueblo, y ofreciere sobre el..."

La construcción ν'αφτσεί εἰς ἁμαρτίαν refleja el griego medieval vernáculo (να + subjuntivo), equivalente al clásico ἁμάρτῃ τοῦ λαοῦ de la LXX — "pecare respecto al pueblo."