5/03/2020

Yeshu no aludía a HaShem, otra lectura al Evangelio Hebreo de Mateo.



Marción de Sinope (el hombre que hizo el primer Canon del Nuevo Testamento)  no admitía otro Evangelio que las Epístolas de Pablo (no en conjunto), repudiaba el antropomorfismo del Tana"j (Biblia Hebrea) y distinguía divisoriamente entre el judaísmo y el cristianismo, considerando a Yeshu no como el Mashiaj prometido ni como hijo de David ni como profeta ni como rabino, sino como un ser divino, enviado para revelar a los hombres una nueva religión que hermanase a todas las gentes, y declararles el concepto, hasta entonces desconocido, de un dios de bondad y misericordia.
Marción sentía de espiritualizar el cristianismo con entera separación de la Torah, estaba apoyado en las mismas palabras de Yeshu cuando decía:
[16] לא יאבד איש חתיכת מלבוש חדש במלבוש ישן לחוזק החתיכה משוך מהמלביש הבלויה ויקרע יותר. [17] ולא ישימו יין חדש בכלים ישנים פן ישברו הכלים וישפוך היין והכלים יאבדו. רק חדש בכלי חדש ושניהם ישמרו.
[16] No desperdicia un hombre un parcho de manto nuevo en un manto viejo (porque) la fuerza de la pieza (estira) el manto desgastado y lo rompe más. [17] Y no echan vino nuevo en vasijas viejas no sea que las vasijas se rompan, y el vino se derrame y las vasijas se dañen. Sino que el (vino) nuevo es para vasijas nuevas y ambos se conservarán”.
-Mateo Hebreo 39: 16-17; Mateo Griego 9:16-17
Para Marción de Sinope, como para Pablo, tenìan el ideal que “el vengativo, iracundo y celoso Dios de Israel no tiene ningún parecido psicológico con el misericordioso Dios de Yeshu, el Padre común de todos los hombres”, Marción decía que es un error comparar el puramente espiritual concepto del deus Pater con la "caprichosa" y "subalterna deidad sinaítica". Jamás pronunció Yeshu el nombre de HaShem. Desde el memorable día en que predicó el Sermón de la Montaña, quedó abierto un abismo infranqueable entre el dios de Yeshu y el Di’s de Israel. Las palabras de Yeshu demuestran inequívocamente que trató de reformar las mitzvot (preceptos) de la Torah, según se infiere de los siguientes pasajes:
Habéis oído que fue dicho: Ojo por ojo y diente por diente. 
Mas yo os digo que no resistáis al mal; antes si alguno te hiriere en la mejilla derecha, párale también la otra.
Habéis oído que fue dicho: Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo.
Mas yo os digo: Amad a vuestros enemigos; haced bien a los que os aborrecen y rogad por los que os persiguen y calumnian.
Estos principios morales tienen su precedente en aquellos otros expuestos siglos antes por Manú en su famoso Mānavá śāstra dharma quien dijo:
“En estas diez virtudes consiste el deber: resignación, templanza, probidad, pureza, continencia, veracidad, paciencia, conocimiento del supremo Espíritu, conocimiento de las sagradas Escrituras y devolución de bien por mal. Quienes mediten estas virtudes y a ellas ajusten su conducta, alcanzarán la condición suprema.”
Análoga moral resplandece en los diez mandamientos de la religión budista:
1.º No matarás.
2.º No hurtarás.
3.º No fornicarás.
4.º No mentirás.
5.º No descubrirás los secretos del prójimo.
6.º No desearás la muerte de tus enemigos.
7.º No codiciarás los bienes ajenos.
8.º No dirás palabras torpes e injuriosas.
9.º No te entregarás a la ociosidad ni a la molicie.
10.º No recibirás en dádiva oro ni plata.
Otro motivo de cotejo nos ofrecen los dos pasajes siguientes 
ויגש אליו בחור א'' משתחוה לו ויאמר לו ר' איזה טוב אעשה לקנות חיי העה''ב. ויען אליו מה תשאל מטוב אין האדם טוב כי האל לבדו הוא טוב. ואמ תרצה לבא בחיים שמור המצוות. ויאמר לו מה הן. ויאמר לו יש''ו לא תרצח לתגנוב לא תענה ברעך עד שקר. כבד את אביך ואת אמך ואהבת לרעך כמוך.
[16] Y se le acercó un bajur (joven) y se postró ante él, y le dijo: ‘Rabí ¿qué haré de bien para comprar la vida en el Olam Haba’ (mundo venidero)? [17] Y le respondió: ¿Por qué preguntas sobre el bien? Ningún hombre es bueno; porque sólo Dios es bueno. Y sí deseas [tener] la otra vida, guarda las mitzvot (mandamientos). [18] Y le dijo [Yesh”u]: ¿Cuáles son? Y le dijo [el bajur]: ‘No matarás, no robarás, no darás falso testimonio’.
-Mateo Hebreo 82:16-18. (Plutei 02.17, 152r)

-¿Qué haré yo para conocer la verdad eterna (bodhi-बोधि)? ¿Cómo llegaré a ser upasaka-उपासक (seguidor del budismo)?
-Guarda los mandamientos (पञ्चशील-pañcaśīla).
-¿Qué mandamientos?
-No mates, no robes, no forniques, no mientas y no te intoxiques.
-Pitakatayan Libro 3, pali versión.
Resulta evidente la identidad de ambos sistemas preceptivos, cuya práctica mejoraría a la humanidad. No son más divinos estos preceptos cuando salen de unos que de otros labios. El precepto de devolver bien por mal es tan similar cuando lo predica un nazareno que si lo pregona un indo o un tibetano.
Ciertamente, no arranca de Yeshu la Ley de Oro, sino de la India, pues no es posible negar que el buda o iluminado Sakya-ས་སྐྱ floreció muchos siglos antes de Yeshu, cuya doctrina es continuación de la de aquél, pues el Fundador del cristianismo no buscó su modelo al pie del Sinaí sino al pie de los Himalayas. Su doctrina armoniza con las de Manú y Gautama, al paso que difiere de la de Moshe tal como hemos señalado en el comentario al Evangelio Hebreo de Mateo. Los hinduistas preceptuaban la devolución de bien por mal. La Torah dice: “Ojo por ojo y diente por diente”.


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