7/28/2023

¿Sangre de un Mesías para expiación? Por Hershel Firbank

BS"D



¿Sangre de un Mesías para expiación?

Por Hershel Firbank, 30 de enero de 2003.


El Nuevo Testamento, en Hebreos 9:22b, afirma que: 

“…y sin derramamiento de sangre NO se hace remisión [de pecados]”. 

Es decir, que la sangre de Yeshu es el Único medio para expiar por los pecados.


Sin embargo, esta afirmación carece de base bíblica (no aparece en el Tanaj); por el contrario, todo aquel que estudia el Tanaj (la Biblia Hebrea) sabe que la sangre no es el único método de expiación para el alma de la persona.


Aún antes del tiempo del primer Templo de Jerusalén, Aharon el Sacerdote expió sobre los pecados del pueblo por intermedio del incienso: 

“Entonces tomó Aaron el incensario, como Moises dijo, y corrió en medio de la congregación; y he aquí que la mortandad había comenzado en el pueblo; y él puso incienso, e hizo expiación por el pueblo, y se puso entre los muertos y los vivos; y cesó la mortandad.” 

(Números 16:47-48).


Otra forma de expiación que encontramos en el Tanaj es a través del dinero: 

“Ni el rico aumentará, ni el pobre disminuirá del medio siclo, cuando dieren la ofrenda al Eterno para hacer expiación por vuestras almas. Y tomarás de los hijos de Israel el dinero de las expiaciones, y lo darás para el servicio del tabernáculo de reunión; y será por memorial para los hijos de Israel delante del Eterno, para hacer expiación por vuestras personas.” 

(Éxodo 29:15-16).


Cuando Israel estuvo en el desierto las joyas hicieron expiación sobre ellos: 

“Por lo cual hemos ofrecido al Eterno ofrenda, cada uno de lo que ha hallado, alhajas de oro, brazaletes, manillas, anillos, zarcillos y cadenas, para hacer expiación por nuestras almas delante del Eterno.” 

(Números 31:50).


También en la época del Templo de Jerusalén, no solamente la sangre expiaba en el servicio de las ofrendas, sino incluso lo hacía la flor de harina: 

“Mas si no tuviere lo suficiente para dos tórtolas, o dos palominos, el que pecó traerá como ofrenda la décima parte de un efa de flor de harina para expiación.  No pondrá…, porque es expiación. La traerá,… y la hará arder en el altar sobre las ofrendas encendidas al Eterno; es expiación. Y hará el sacerdote expiación por él en cuanto al pecado que cometió en alguna de estas cosas, y será perdonado…” (Levítico 5:11-13).


Luego de la destrucción del Templo, los profetas nos enseñaron que podemos ser salvos por medio de la oración, y con la fuerza de la plegaria expiar por nuestros pecados: 

“Llevad con vosotros palabras de súplica, y volved al Eterno, y decidle: Quita toda iniquidad, y acepta el bien, y te ofreceremos la ofrenda de nuestros labios.” (Oseas 14:2).

También el sincero arrepentimiento tiene gran fuerza para expiar por los pecados, hasta tal punto que el malvado que se aparta de su mal camino y guarda los mandamientos de la Tora vivirá y no morirá, y todas sus transgresiones no le serán recordadas:


“Mas el impío, si se apartare de todos sus pecados que hizo, y guardare todos mis estatutos e hiciere según el derecho y la justicia, de cierto vivirá; no morirá. Todas las transgresiones que cometió, no le serán recordadas; en su justicia que hizo vivirá. ¿Quiero Yo la muerte del impío? Dice D-s el Eterno. No vivirá si se apartare de sus caminos?” 

(Ezequiel 18:21-23).


“Por tanto, yo os juzgaré a cada uno según sus caminos, oh casa de Israel, dice D-s el Eterno. Volved, y apartaos de todas vuestras transgresiones, y no os será la iniquidad causa de ruina. Echad de vosotros todas vuestras transgresiones con que habéis pecado, y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué moriréis, casa de Israel? Porque no quiero la muerte del que muere, dice D-s el Eterno; volveos, pues, y viviréis” 

(Ezequiel 18:30-32).


“Tu, pues, hijo de hombre, di a la casa de Israel: Vosotros habéis hablado así, diciendo: Nuestras rebeliones y nuestros pecados están sobre nosotros, y a causa de ellos  somos consumidos; cómo, pues, viviremos? Diles: Vivo yo, dice D-s el Eterno, que no quiere la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos; por que moriréis, oh casa de Israel? Y tú, hijo de hombre, di a los hijos de tu pueblo: la justicia del justo no lo librará el día que se rebelare; y la impiedad del impío no le será estorbo el día que se volviere de su impiedad;… Y cuando dijere yo al impío: De cierto morirás; si él se volviere de su pecado, e hiciere según el derecho y la justicia, si el impío restituyere la prenda, devolviere lo que hubiere robado, y caminare en los estatutos de la vida, no haciendo iniquidad, vivirá ciertamente y no morirá. No se le recordará ninguno de sus pecados que había cometido; hizo según el derecho y la justicia; vivirá ciertamente… Y cuando el impío se apartare de su impiedad, e hiciere según el derecho y la justicia, vivirá por ello.” 

(Ezequiel 33:10-12,14-16,19).


“Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase al Eterno, el cual tendrá de él misericordia, y al D-s nuestro, el cual será amplio en perdonar.” (Isaías 55:7).


 “Quizá oiga la casa de Judá todo el mal que yo pienso hacerles, y se arrepienta cada uno de su mal camino, y yo perdonaré su maldad y su pecado.” (Jeremías 36:3).


Aunque la Tora establece que: 

“Los padres no morirán por los hijos, ni los hijos por los padres; cada uno morirá por su pecado” (Deuteronomio 24:16). Es decir, que cada hombre es responsable por sus acciones y sus pecados; el Nuevo Testamento afirma que Yeshu murió por nuestros pecados: 

“Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras.” 

(1 Corintios 15:3).


 Empero, debemos considerar lo siguiente:


1) Yeshu fue solo uno de los tantos que crucificaron los romanos.


2) El Nuevo Testamento describe que Yeshu murió en contra de su voluntad: “diciendo: “Padre, si quieres, pasa de mí esta copa;  pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Y se le apareció un ángel desde el cielo para fortalecerle…” (Lucas 22:42-44). “Cerca de la hora novena, yeshu clamo a gran voz, diciendo: E-li, E-li, lama sabactani? Esto es: D-s mío, D-s mío, por que me has desamparado?” (Mateo 27:46). Este es el verdadero Yeshu, expuesto para todo aquel que lo quiera ver, orando desesperadamente para que D-s lo salve de la inminente muerte. Así de débil fue este ser “divino”, que necesito que un “ángel” lo fortaleciera. Y cuando él estuvo en la cruz, y vio que sus oraciones no son contestadas, él acusó a D-s de haberlo abandonado! Obviamente él no vio ninguna razón para morir.


3) Así como los sacrificios animales expían sólo por los pecados del pasado, el sacrificio de Yeshu no puede expiar (si es que pudiera) los pecados hechos 2000 años más tarde.


4) En la Era Mesiánica, todos los judíos serán perdonados de sus pecados: 

“En aquellos días y en aquel tiempo, dice el Eterno, la maldad de Israel será buscada, y no aparecerá; y los pecados de Judá, y no se hallarán; porque perdonaré a los que yo hubiere dejado” 

(Jeremías 50:20).

 “Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mi mismo, y no me acordaré de tus pecados” 

(Isaías 43:25). 

“En  aquellos días y en aquel tiempo haré brotar a David un renuevo de justicia, y hará juicio y justicia en la tierra. En aquellos días Judá será salvo, y Jerusalén habitará segura, y se la llamara: El Eterno, es nuestra justicia. Porque así ha dicho el Eterno: no faltará a David varón que se siente sobre el trono de la casa de Israel. Ni a los sacerdotes y levitas faltara varón que delante de mi ofrezca holocausto y encienda ofrenda, y que haga sacrificio todos los días” 

(Jeremías 33:15-18).


5) El segundo Templo permaneció en pie cuarenta y un años después de la muerte de Yeshu. Durante este periodo, millones de animales continuaron siendo sacrificados sobre el altar.

 

6) La Tora, en Levítico 4:27-6:7, rechaza cualquier tipo de sacrificio defectuoso, tanto si el animal está golpeado como si le falta algún miembro. De acuerdo al Nuevo Testamento antes de que Yeshu fuese crucificado, él fue golpeado y azotado por los soldados romanos. Esto solo ya es suficiente para descartar a Yeshu como “korban” expiatorio.


Mas aún, el Nuevo Testamento afirma que Yeshu fue circuncidado al haber nacido (Lucas 2:21). De acuerdo a “Rabí Shaúl” (o S. Pablo), en su carta a los Filipenses 3:2, la circuncisión es considerada como “mutilación”  “castración”. Finalmente, el  Nuevo Testamento dice que el costado de Yeshu fue traspasado por la lanza de un soldado romano, esto termina de invalidar a Yeshu como el “cordero sin defecto” que la Torá exige para el sacrificio expiatorio.


7) El Nuevo Testamento mismo afirma que el hombre es justificado por las obras, sin importar si cree en Yeshu o no:

“Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.” (Mateo 5:20).

“Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, qué bien haré para tener la vida eterna? El le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: D-s. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. Le dijo: ¿Cuáles? Y Yeshu dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio. Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo” 

(Mateo 19:16-19).


Este pasaje nos enseña varias cosas: 1) Que para tener vida eterna hay que guardar los mandamientos; 2) Que Yeshu no es “bueno” (“Por que me llamas bueno?”); 3) Que Yeshu no es D-s encarnado (“Por que me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: D-s”), como creen la mayoría  de los “Judíos-Mesiánicos”.


“Y he aquí un intérprete de la Torah se levantó y dijo, para probarle: Maestro, haciendo ¿qué cosa heredaré la vida eterna? El le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees? Aquél, respondiendo, dijo: Amarás al S-ñor tu D-s con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. Y le dijo: Bien has respondido; haz esto y vivirás” (Lucas 10:25-28).


“Porque no son los oidores de la ley los justos ante D-s, sino los hacedores de la ley serán justificados” (Romanos 2:13).


“Vosotros, veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe” (Santiago 2:24).


“Y los escribas y los fariseos murmuraban contra los discípulos, diciendo: Por que creeis y bebéis con publicanos y pecadores? Respondiendo yeshu, les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento” (Lucas 5:30-32).


“Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante D-s; y los libros fueron abiertos, y otro, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, SEGÚN SUS OBRAS. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno SEGÚN SUS OBRAS”. (Apocalipsis 20:11-13).


“Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día un banquete con esplendidez. Había también un mendigo llamado Lazaro, que estaba echado a la puerta de aquel, lleno de llagas, y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas. Aconteció que murió el mendigo y fue llevado por ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado; y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lazaro en su seno ... Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento. Y Abraham le dijo: A MOISÉS Y A LOS PROFETAS TIENEN; OIGANLOS ...” (Lucas 16:19-31). 


Lo más asombroso de esta historia, es que Abraham no les dijo: “A Yeshu y sus discípulos tienen en la tierra; oiganlos”, sino que “a Moises y a los profetas tienen; oiganlos”!


 En conclusión: a través del Tanaj pudimos comprobar que la sangre no es

 el único medio de expiación (como intenta afirmar el Nuevo Testamento);

 es mas, si el sacrificio no está acompañado de arrepentimiento no sirve

 para nada! (Salmos 51:15-19). 

 

 Si lees el Salmo 51:16-17 vemos que dice:

“Porque no quieres sacrificio, que yo lo daria; no quieres holocausto. Los sacrificios a D-s son el espíritu  quebrantado; al corazón contrito  y humillado no despreciaras tu, oh D-s”, y luego escribe (versículo 19):

“Entonces te agradaran los sacrificios de justicia, el holocausto u ofrenda del todo quemada; entonces ofreceran becerros sobre tu altar”.

Significando que primero tiene el pecador tener un corazón contrito

 y humillado, es decir “Teshuva” (vr.17), y recién “entonces te agradaran

 los sacrificios…” (vr.19), ya que antes David escribe que “no quieres holocaustos” (vr.16).

Es tiempo de retornar a D-s, al único D-s creador del cielo y de la tierra; el sacrificio de yeshu no tiene ninguna fuerza expiatoria, solo a través de tu sincero arrepentimiento podrás volver a D-s.


“Vuelve, oh Israel, al Eterno tu D-s;

porque por tu pecado has caído” 

(Oseas 14:1)


 D-s te esta esperando, solo depende de ti!


7/26/2023

¡Isaías 53 desde la opinión de un estudiante de Yeshiva en Israel!

BS"D



Isaías 53. El Siervo Sufriente.

Por Hershel Firbank Shlit”a,

del 24 de junio de 2002. 


I PARTE.


Los Judíos Mesiánicos ven tan claramente a Jesus (Ieshú) dentro de Isaías 53, que no entienden como los Judíos no lo reciben como Mesías. Por este motivo, ellos mienten y dicen que para los judíos esta prohibido leer este pasaje de Isaías.


Acaso esto es cierto? NO. Entonces, ¿por qué este capítulo no se lee en ninguna Haftara? Para contestar esta pregunta, necesitamos saber por qué los Sabios decretaron leer la Haftará:

"Una vez, un gobierno que conquistó Israel, prohibió al Pueblo de Israel leer la Parashá, y entonces leyeron en los profetas de acuerdo al tema de la Parashá... y cuando se anuló la prohibición y se volvió a leer la Parashá decretaron que se continuara leyendo la Haftara". (Shuljan Aruj).

De esto queda claro, que el motivo por el cual no se lee Isaías 53 en ninguna Haftará, no tiene nada que ver con la interpretación cristiana acerca de este pasaje.


Recuerdo que cuando empecé a estudiar en la Yeshiva, un día se me ocurrió leer Isaías 53 en hebreo, cuando me dirigí hacia la Biblioteca de la Yeshiva estaba seguro que no encontraría el libro de Ishaiahu (Isaías), pero para mi sorpresa estaba ahí, al alcance de cualquiera. Luego de tomarlo, pensé que el capítulo 53 no estaría o sus hojas estarían arrancadas, para mi gran sorpresa todo el Capitulo 53 de Isaías estaba ahí ante mis ojos. Este es tan solo un ejemplo de las mentiras que los "Judíos-Mesiánicos" en particular, y los Cristianos en general dicen con tal de fundamentar su fe.


ISAÍAS 53

Despierta, despierta, vístete de poder, oh Sion; vístete tu ropa hermosa, oh Jerusalén, ciudad santa; porque nunca más vendrá a ti incircunciso ni inmundo.” (Isaías 52:1).

Por consiguiente, Mi Pueblo conocerá Mi Nombre, porque sabrá en aquel día que Yo, El que hablo, aquí? estoy” (Isaías 52:6).


Cantad alabanzas, alegraos juntamente, soledades de Jerusalén; porque ojo a ojo verán que HaShem ha consolado a su pueblo, a Jerusalén ha redimido. HaShem desnudo su santo brazo ante los ojos de todas las naciones, y todos los confines de la tierra verán la salvación del Di-s nuestro” (Isaías 52:9-10).


“Porque no saldréis apresurados, ni iréis huyendo; porque HaShem irá delante de vosotros, y os congregará el Di-s de Israel.” (Isaías 52:12).


Indiscutiblemente, Isaías está hablando aquí del retorno de los judíos a Jerusalén al comenzar la Era Mesiánica. No obstante, los misioneros afirman que con el versículo siguiente (Isaías 52:13), el sujeto en discusión cambia de pronto de Israel a Jesús! 


Sin embargo el tema principal del profeta permanece claramente:

1. El rol de Israel como pueblo sufriente.

2. El gradual y asombroso levantamiento de Israel para gloria y esplendor.

3. El reconocimiento de las naciones de sus pecados contra Israel.

“He aquí que mi siervo será prosperado, será engrandecido y exaltado, y será puesto muy en alto”. (Isaías 52:13).

En ningún lugar en el Tanaj el Mesías es llamado directamente “el siervo de Di-s”. Pero si Israel, y en especial en el libro de Isaías:

“Pero tú, Israel, siervo mío eres…” (Isaías 41:8).

Vosotros sois mis testigos, dice HaShem, y mi siervo que yo escogí…”  (Isaías 43:10).

“Ahora pues, oye, Jacob, siervo mío, y tú, Israel, a quien Yo escogí.” (Isaías 44:1).

“Acuérdate de estas cosas, oh Jacob, e Israel, porque mi siervo eres. Yo te formé, siervo mío eres tú; Israel, no me olvides.” (Isaías 44:21).

“Por amor de mi siervo Jacob, y de Israel mi escogido…” (Isaías 45:4).

“... decid: Redimió HaShem a Jacob su siervo.” (Isaías 48:20).

“y me dijo: Mi siervo eres, oh Israel, porque en ti me gloriaré.” (Isaías 49:3).

Por otro lado, el siguiente versículo crea un verdadero problema para quien identifique al “siervo” con Jesús:

“Quien es ciego, sino mi siervo? ¿Quién es sordo, como mi mensajero que envié? ¿Quién es ciego como mi escogido, y ciego como el siervo de HaShem?” (Isaías 42:19).

En verdad será el pueblo judío quien en la Era Mesiánica será prosperado y "engrandecido y exaltado, y será puesto muy en alto":


“Y extranjeros apacentaran vuestras ovejas, y los extraños serán vuestros labradores y vuestros viñadores. Y vosotros seréis llamados sacerdotes de HaShem, ministros de nuestro Di-s seréis llamados; comeréis las riquezas de las naciones, y con su gloria seréis sublimes.” (Isaías 61:5-6).

“Como se asombraron de ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los hombres su parecer, y su hermosura más que la de los hijos de los hombres.” (Isaías 52:14).

Ya mucho antes, Isaías describe metafóricamente los dolores de Israel:

“¿Por qué querréis ser castigados aún? ¿Todavía os revelareis? Toda la cabeza está enferma, y todo el corazón doliente. Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite.” (Isaías 1:5-6).

Es común, en el Tanaj, encontrar a Israel personificado:

“Cuando Israel era muchacho, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo.” (Oseas 11:1).

Israel tiene que soportar por largo tiempo el exilio opresivo. Pero al comienzo de la Era Mesiánica, Dios hará que la verdad sea conocida, y entonces:

“Así asombrará él a muchas naciones; los reyes cerrarán ante él la boca, porque verán lo que nunca les fue contado, y entenderán lo que jamás había oído." (Isaías 52:15).

El mundo será sorprendido por las dimensiones ocultas de los Judíos y su relación con Di-s. Del mismo modo:

“Reyes serán tus ayos, y sus reinas tus nodrizas; con el rostro inclinado a tierra te adorarán, y lamerán el polvo de tus pies; y conocerás que yo soy HaShem, que no se avergonzarán los que esperan en mí.” (Isaías 49:23).


“Y extranjeros edificarán tus muros, y sus reyes te servirán; porque en mi ira te castigué, mas en mi buena voluntad tendré de ti misericordia.” (Isaías 60:10).


“¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y sobre quien se ha manifestado el brazo de HaShem?" (Isaías 53:1).


“Cántico gradual. Cuando HaShem hiciera volver la cautividad de Sion, seremos como los que sueñan. Entonces nuestra boca se llenará de risa. Y nuestra lengua de alabanza; entonces dirán entre las naciones: grandes cosas ha hecho HaShem con estos. Grandes cosas ha hecho HaShem con nosotros; estaremos alegres.” (Salmos 126:1-3).


Este Salmo habla sobre el tiempo en que HaShem haga retornar al pueblo judío a Sion y el junto con la venida del Mesías: 

“Entonces dirán las naciones: grandes cosas ha hecho HaShem con estos?!”, las naciones se asombraran, acaso a estos HaShem trajo la redención, a estos mismos que los despreciamos y nos reíamos de ellos?! ¿A estos que los consideramos siempre como leprosos y enfermos? Acaso a estos trajo Di-s redención? Sobre esto responderá el pueblo judío: “Grandes cosas ha hecho HaShem con nosotros; estaremos alegres!”.


Las naciones no podrán ver el brazo de salvación de Di-s hasta que comience la Era Mesiánica, como declara:

“HaShem desnudo su santo brazo ante los ojos de todas las naciones, y todos los confines de la tierra verán la salvación del Di-s nuestro.”

(Isaías 52:10).

“Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos.” (Isaías 53:2).

Esta es una descripción del crecimiento del pueblo judío desde su infancia hasta su nacionalidad en el desierto, luego del éxodo de Egipto:

“que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde no había agua…” (Deuteronomio 8:15).

Comparar con:

“Ciertamente la vía de HaShem de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta deliciosa suya…” (Isaías 5:7).

“Hiciste venir una vid de Egipto; echaste las naciones, y la plantaste. Limpiaste sitio delante de ella, e hiciste arraigar sus raíces, y llenó la tierra. Los montes fueron cubiertos de su sombra, y son sus sarmientos los cedros de Di-s”. (Salmos 80:8-10).

“Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.” (Isaías 53:3).

En el Hebreo Bíblico, aunque la palabra "ish" significa "varón", muchas veces se refiere a varios, como es el caso aquí (aunque nosotros lo interpretamos como "varón" por ser que todo el capitulo habla del Pueblo Judío en singular). Similarmente:


“Y fueron contados los varones (ish) de Israel…” (Jueces 20:17).


“Más reanimándose el pueblo, los varones (ish) de Israel…” (Jueces 20:22).

“También Saul y los hombres (ish) de Israel…” (1 Samuel 17:2).


Así, el "varón de dolores" aquí es Israel, quien verdaderamente fue y es despreciado y abandonado por las naciones del mundo.

Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Di-s y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por sus llagas fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas HaShem cargo en el el pecado de todos nosotros.” (Isaías 53:4-6).

A Israel se lo describe del mismo modo en otra parte:

“...el día que vendare HaShem la herida de su Pueblo, y curare la llaga que el causo.” (Isaías 30:26).


“Porque así ha dicho HaShem: Incurable es tu quebrantamiento, y dolorosa tu llaga.” (Jeremías 30:12).


Hasta la venida del Mesías, Israel sufrirá por los pecados de las naciones. Al comienzo de la Era Mesiánica, sin embargo, las naciones se harán ellas mismas merecedoras de los dolores y calamidades que causaron a los Judíos, los portadores de la Verdad Divina. Por consiguiente:

“Y vendrán muchos pueblos y fuertes naciones a buscar a HaShem de los ejércitos en Jerusalén, y a implorar el favor de HaShem. Así ha dicho HaShem de los ejércitos: En aquellos días acontecerá que diez hombres de las naciones de toda lengua tomarán del manto a un judío, diciendo: Iremos con vosotros, porque hemos oído que Di-s está con vosotros.” (Zacarías 8:22-23).


“... a Ti vendrán naciones desde los extremos de la tierra, y dirán: Ciertamente mentira poseyeron nuestros padres, vanidad, y no hay en ellos provecho. ¿Hará acaso el hombre dioses para sí? Mas ellos no son dioses.” (Jeremías 16:19-20).


“Las naciones verán, y se avergüenzan de todo su poderío; pondrán la mano sobre su boca, ensordecerán sus oídos. Lamerán el polvo como la culebra; como las serpientes de la tierra de la tierra, temblarán en sus encierros; se volverán amedrentados ante HaShem nuestro Di-s, y temerán a causa de ti.” (Miqueas 7:16-17).


“Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.” (Isaías 53:7).


En otra parte, Israel es descrito en esos términos:

“Nos entregas como ovejas al matadero, y nos has esparcido entre las naciones.” (Salmos 44:11).


“Pero por causa de Ti nos matan cada día; somos contados como ovejas para el matadero.” (Salmos 44:22).


“Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido.” (Isaías 53:8).


Cada nación será culpable porque el pueblo de Israel “fue cortado de la tierra de los vivientes”, es decir, exiliado de la Tierra de Israel, y se afligieron al saber que fueron los causantes de dicha aflicción “por la transgresión de mi pueblo fue herido”. El profeta Ezequiel utiliza la misma metáfora al referirse al exilio del pueblo judío:

“Y me dijo Él: Hijo de hombre, estos huesos son toda la casa de Israel. He aquí que dicen: Nuestros huesos están secos, y nuestra esperanza está perdida. Somos totalmente cortados. Profetiza pues y diles: Así dice Di-s el Eterno: He aquí que abriré vuestros sepulcros, oh pueblo Mío, y os traeré a la tierra de Israel…” Y pondré Mi espíritu en vosotros, y viviréis, y os pondré en vuestra propia tierra…” (Ezequiel 37:11-12,14).


“Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte, aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca.” (Isaías 53:9).


“En su muerte” en verdad en hebreo dice “vemotav” “sus muertes” es en plural, y se refiere a las varias formas en que dieron muerte al pueblo judío. Como ser: Quemados, estrangulados, apedreados, etc.

“Con todo eso, HaShem quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de HaShem será en su mano prosperada.” (Isaías 53:10).

Un mejor propósito para los sufrimientos de Israel es para restituir a D-s por estos pecados, así ellos volverán completamente perdonados:


“Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mi mismo, y no me acordaré de tus pecados.” (Isaías 43:25).


“Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré.” (Ezequiel 36:25).


Luego de hecha esta restitución, Israel es completamente purificada, la nación “verá linaje”, es decir, que serán bendecidos con abundantes niños, como Di-s prometió:

“y te hará volver HaShem tu Di-s a la tierra que heredaron tus padres, y será tuya; y te hará bien, y te multiplicará más que a tus padres”. (Deuteronomio 30:5).

“Así ha dicho HaShem el S-nor: Aún seré solicitado por la casa de Israel, para hacerles esto; multiplicaré los hombres como se multiplican los rebaños.” (Ezequiel 36:37).


Di-s además hará que “Viva por largos días”, otorgando al pueblo judío longevidad:

“No edificarán para que otro habite, ni plantarán para que otro coma; porque según los días de los árboles serán los días de mi pueblo, y mis escogidos disfrutarán la obra de sus manos.” (Isaías 65:22).


“Así ha dicho HaShem de los ejércitos: Aún han de morar ancianos y ancianas en las calles de Jerusalén, cada cual con bordón en su mano por la multitud de los días.” (Zacarias 8:4).


“Por la fatiga de su alma verá todo Mi siervo, que por su conocimiento justificó al Justo ante la multitud, cuyas iniquidades cargo sobre si.” (Isaías 53:11).

Los judíos ciertamente llevaron las iniquidades de los gentiles: a lo largo de la historia, ellos fueron discriminados, oprimidos, torturados, golpeados, robados y asesinados. Por propio sometimiento y reconociendo que esto proviene de Él, ellos justificaron y santificaron el Nombre de Di-s (murieron haciendo "Kidush HaShem"). En la Era Mesiánica, las naciones realizarán este auto-sacrificio y el Pueblo Judío será recompensado:

“Juro HaShem por su mano derecha, y por su poderoso brazo: Que jamás daré tu trigo por comida a tus enemigos, ni beberán los extraños el vino que es fruto de tu trabajo.” (Isaías 62:8).


“Y se sentará cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá quien los amedrente; porque la boca de HaShem de los ejércitos lo ha hablado.” (Miqueas 4:4).


“En aquel tiempo Yo os traeré, en aquel tiempo os reuniré yo; pues os pondré para renombre y para alabanza entre todos los pueblos de la tierra, cuando levante vuestro cautiverio delante de vuestros ojos.” (Sofonías 3:20).


“Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.” (Isaías 53:12).


A través de los años, el judío “llevó el pecado de muchos”: Acusado injustamente y negado a un juicio justo, fue frecuentemente “contado con los pecadores” y haber “derramado su vida hasta la muerte”. Sin embargo, en medio de toda esta persecución, los judíos "oraron por los transgresores [gentiles]”, como dice en:


"Y procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar, y rogad por ella a HaShem; porque en su paz tendréis vosotros paz" (Jeremías 29:7).


II PARTE.

En la primera parte pudimos ver como el pasaje de Isaías 52:13-53:12 se aplica perfectamente al pueblo de Israel. En esta segunda parte, veremos como es imposible, de acuerdo al Nuevo Testamento, que Jesus sea la persona de quien habla Isaías.


¿Jesús fue despreciado y desechado?

“Despreciado y desechado entre los hombres.” (53:3). Pero el Nuevo Testamento nos cuenta que Jesus era muy popular:


“Y le siguió mucha gente de Galilea, de Decápolis, de Jerusalén, de Judea y del otro lado del Jordán.” (Mateo 4:25).


“Y saliendo Jesús vio una gran multitud … como cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.” (Mateo 14:14-21).


“Y enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado por todos.” (Lucas 4:15).


Juntándose una gran multitud, y los que de cada ciudad venían a él, les dijo por parábola…” (Lucas 8:4).


“El siguiente día, grandes multitudes que habían venido a la fiesta, al oír que Jesús venía a Jerusalén, tomaron ramas de palmera y salieron a recibirle, y clamaban: Hoshia’anna! Bendito el que viene en el nombre del S-ñor, el Rey de Israel.” (Juan 12:12-13).

“Con todo eso, aun de los gobernantes, muchos creyeron en él …” (Juan 12:42).


¿Jesús fue afectado por llagas o tuvo lepra?

“y nosotros le tuvimos por azotado.” (53:4). La palabra que acá se traduce como “azotado”, en hebreo es "nagua", que en realidad significa “llagado”, y dentro del Tanaj generalmente significa llaga de lepra:


Y el sacerdote mirará; y si pareciere estar más profunda que la piel, y su pelo se hubiere vuelto blanco, el sacerdote lo declarará inmundo; es llaga (nega) de lepra que se originó en el divieso.” (Levítico 13:20).


“Mas HaShem hirió al rey con lepra (naga), y estuvo leproso hasta el día de su muerte…” (2 Reyes 15:5).


¿Jesús abrió su boca cuando fue afligido?

“Angustiado él, y afligido, no abrió su boca” (53:7). Pero Jesus si abrió su boca al ser afligido:

“Cuando Jesus hubo dicho esto, uno de los alguaciles, que estaba allí, le dio una bofetada, diciendo: Así respondes al sumo sacerdote? Jesus le respondió: Si he hablado mal, testifica en que está mal; y si bien por qué me golpeas?” (Juan 18:22-23).

Y así dijo Jesus a los judíos que no lo aceptaron:

“Serpientes, generación de víboras! Como escapareis de la condenación del infierno?" (Mateo 23:33).

Y sobre la cruz el grito:

E-li, E-li lama sabactani? Esto es: D-s mío, D-s mío por que me has desamparado?” (Mateo 27:46).


¿Jesús fue condenado con ricos?

“Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte.” (53:9). Pero justo lo contrario ocurrió con Jesús:

“Entonces crucificaron con él a dos ladrones.” (Mateo 27:38). 

Es decir, que murió con los impíos.

“Cuando llegó la noche, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José … Y tomando Jose el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia, y lo puso en el sepulcro nuevo, que había labrado en la peña.” (Mateo 27:57-60).

Es decir, que fue enterrado con los ricos!


¿Jesús nunca hizo maldad alguna?

“aunque nunca hizo maldad” (53:9). Pero Jesus si actuó con malicia:

“Por la mañana, volviendo de la ciudad, tuvo hambre. Y viendo una higuera cerca del camino, vino a ella, y no halló nada en ella, sino hojas solamente; y le dijo: Nunca jamás nazca de ti fruto. Y luego se secó la higuera.” (Mateo 21:18-19).


Que culpa tenía ese pobre árbol, si el solo estaba cumpliendo con su naturaleza como se nos cuenta en Marcos (11:13): “pero cuando llegó a ella, nada halló sino hojas, pues no era tiempo de higos”. Jesus no fue capaz de controlar su hambre, y por eso al no encontrar ningún higo en el árbol, lo maldijo.

“Estaba cerca la pascua de los judíos; y subió Jesus a Jerusalén, y hallo en el templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas allí sentados. Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del templo a todos, y las ovejas y los bueyes; y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas”. (Juan 2:13-15).

La Toráh nos ordena diezmar el producto de nuestro campo, y llevarlo a Jerusalén para comerlo allí “para que aprendas a temer a HaShem tu D-s todos los días.” (Deuteronomio 14:23). Pero si la distancia hasta Jerusalén era muy grande, entonces era probable de que el fruto se pudriera en el camino, por consiguiente HaShem ordenó:

“Y si el camino fuere tan largo que no puedas llevarlo, por estar lejos de ti el lugar que HaShem tu D-s hubiere escogido para poner en él su nombre, cuando HaShem tu D-s te bendijere, entonces lo venderás y guardarás el dinero en tu mano, y vendrás al lugar que HaShem tu D-s escogiere; y darás el dinero por todo lo que deseas, por vacas, por ovejas, por vino, por sidra, o por cualquier cosa que tú deseares; y comerás allí delante de HaShem tu D-s, y te alegrarás tú y tu familia.” (Deuteronomio 14:24-26).

Es decir, que los cambistas y los vendedores de animales, estaban en el Templo porque D-s lo ordenó; ya que los que venían de tierras lejanas, venían solo con dinero, el cual necesitaban cambiarlo por la moneda de uso en el terreno de Judá, y luego podrán comprar ovejas, bueyes y palomas para los sacrificios.


¿Jesús no tuvo engaño en su  boca?

“ni hubo engaño en su boca” (53:9). Pero en la boca de Jesus si hubo engaño:

“De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino.” (Mateo 16:28). 

Esa generación murió siglos atrás, y aun el reino del Hijo del Hombre no ha venido!


“Entonces respondieron algunos de los escribas y de los fariseos, diciendo: Maestro, deseamos ver de ti señal. El respondió y les dijo: La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no se le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches”. (Mateo 12:38-40).


Ahora bien, Jesus murió un viernes por la tarde (Marcos 15:42), y el domingo por la mañana ya había “resucitado” (Marcos 16:1-6); es decir que Jesus estuvo menos de 24hs. en el “corazón de la tierra”.


¿Jesús tuvo descendencia? 

“verá linaje” (53:10). Pero Jesus murió sin hijos. “vivirá por largos días” (53:10). Pero Jesus no vivió más de 33 años.


¿Jesús le robaron algún botín de guerra? 

“y con los fuertes repartirá despojos” (53:12). La palabra hebrea para “despojos” es “shalal”, la cual se refiere a botín de guerra:

“Y pelearon contra Midian … Y tomaron todo el despojo (shalal), y todo el botín, así de hombres como de bestias.” (Números 31:7,11).

“Y tomamos para nosotros todo el ganado, y los despojos (shalal) de las ciudades.” (Deuteronomio 3:7).