Esta historia se encuentra durante el reinado del rey hasmoneo (Alexander) Yanai, quien gobernó desde el año 103 hasta 76 antes de la Era Vulgar y quien se enredó en un sangriento conflicto con los perushim (explicadores de la Torah / fariseos). Los perushim, que se opusieron su gobierno, instigaron una rebelión abierta contra el rey que llegó a su clímax en una guerra civil. Cuando el rey finalmente tuvo éxito en la represión de la rebelión, sus oponentes fueron ejecutados u obligados a abandonar el país. Tales eventos se informan en detalle por el historiador judío Flavio Josefo, y por la historia rabínica con un débil eco de la misma, anacrónicamente se identifica a lo perushim con la tan rabinos más tarde. El héroe de la narración rabínica, de que nuestra historia en una parte, es R' Shimon ben Shetaj.
Tanto Yehoshua ben Perajiah y Shimon ben Shetaj pertenecen a los "pares" enigmáticos (Zugot) que están afiliados a la famosa "cadena de la tradición", la conexión de los líderes del judaísmo rabínico con la revelación de la Toráh a Mosheh en el Monte Sinai, tal como aparece en la Mishnah Masejet Avot 1:1. Después de haber establecido la cadena de la tradición de Mosheh a través de los miembros de la "Gran Asamblea", la Mishnáh procede primero con ciertos individuos (Shimón el Justo, Antígono de Sojo) y luego con un total de cinco "pares", todos ellos envueltos en las brumas de la historia, alcanzando un terreno histórico más seguro sólo con la última pareja (Hilel y Shamai). Yehoshua ben Perajiah pertenece a segundo "par" (junto con Nittai ha-Arbeli), mientras que Shimon ben Shetaj (junto con Yehuda ben Tabai) el tercero.
Excepto por Shimon ben Shetaj y Hilel / Shamai, poco se sabe acerca de estos "pares", quienes se presentan como los "antepasados" de los rabinos. ¿Y por qué de todos los posibles candidatos Yehoshua ben Perajiah es elegido como el que huyó a Egipto (probablemente junto con su alumno favorito) sigue siendo dudosa. Un ajuste más plausible (aunque no necesariamente históricamente más fiable) (Cfr. Makot 3:4) es sugerido por la versión paralela de nuestra historia en el Talmud Yerushalmi, tal como aparece en masejet Jagiga 2:2/3; fol 77d, y Masejet Sanhedrin 6:9 / 1, fol. 23c. Allí, los héroes de la historia son Yehuda ben Tabai y Shimon ben Shetaj, el tercer "par", y es Yehuda ben Tabai, que huye a Alexandria, no por causa de la persecución del rey Yannai de los perushim / rabinos pero por una razón mucho más mundana: quería escapar de su nombramiento como nas'i (Patriarca) del pueblo judío. Esto no es más que otro intento anacrónico de los rabinos para retrotraer mas tarde (del siglo segundo antes de la Era Vulgar) a la institución rabínica a un período muy anterior, pero al menos se explica por qué Shimon ben Shetaj así deseaba desesperadamente regresar a Jerusalem.
La versión del Talmud Yerushalmi preserva esta historia en dos ubicaciones paralelas—Jaguigá 2:2 y Sanedrín 6:9/1 —estableciendo primero la controversia tannaítica sobre los roles jerárquicos:
Yerushalmi Jaguigá 2:2 | Yerushalmi Sanhedrín 6:6 |
פִּירֵשׂ מַיְתֵי גַּו אִילְפָא. אֲמַר. דְּכוּרָה מָרְתָה דְבַיְתָא דְקִבַּלְתָּן מַה הֲוָות חֲסֵירָה. אֲמַר לֵיהּ חַד מִן תַּלְמִידוֹי. רִבִּי עֵיְינָהּ הֲוָות שְׁבֻרָה. אֲמַר לֵיהּ. הָא תַרְתֵּיי גַּבָּךְ. חָדָא דַּחֲשַׁדְתָּנִי. וְחָדָא דְּאִיסְתַּכַּלְתְּ בָּהּ. מָה אָמְרִית. יָאיָיא בְרֵיוָא. לָא אָמְרִית אֶלָּא בְעוֹבְדָאּ. וְכָעַס עֲלוֹי וְאָזַל. | פרש מייתי ליה גו אסרטה. אמר דכירה מרתה דבייתה דיאות קבלתן וחסידה הוות. אמר ליה חד מן תלמידוי: חדא עיינה הוות שוורה. אמר ליה: אית גבך תרתיי. חדה דאסתכלת בה וחדה דחשדתני דאיסתכלית בה. מה אמרית? יאה בריואה?! לא אמרית אלא יאה בעובדה. ואקפד עלוי ומית |
Navegó para venir en barco. Dijo: "Recordada sea la dueña de casa que nos recibió, ¿qué le faltaba?" Le dijo uno de sus discípulos: “Rabí, su ojo estaba defectuoso”. Le dijo: “He aquí dos [transgresiones] contra ti. Una, que me sospechaste [de haberla mirado]. Y una, que la miraste. ¿Qué dije? ¿[Dije que era] hermosa de apariencia? No dije sino [que era perfecta] en sus acciones. Y se enojó con él y se fue”. | Navegó para venir por el camino. Dijo: “Recordada sea la dueña de casa que bien nos recibió y piadosa era”. Le dijo uno de sus discípulos: “Uno de sus ojos estaba protuberante”. Le dijo: “Tienes dos [transgresiones] contra ti. Una, que la miraste, y una, que me sospechaste de haberla mirado. ¿Qué dije? ¿[Dije que era] hermosa de apariencia? No dije sino hermosa en sus acciones. Y se enfureció con él y murió”. |
Nota: Las diferencias clave están marcadas en negrita. Obsérvese que: (1) ambas versiones preservan la fórmula חַד מִן תַּלְמִידוֹי ("uno de sus discípulos") sin identificación onomástica; (2) el orden de las transgresiones se invierte; (3) Jaguigá usa el eufemismo וְאָזַל ("se fue") mientras Sanhedrín explicita ומית ("murió"); (4) Jaguigá usa וְכָעַס ("se enojó") mientras Sanhedrín intensifica con ואקפד ("se enfureció").
Esta divergencia, atestiguada también en Tosefta Hagigá 2:8 donde Rabi Meir sostiene que Yehudá ben Tabai fue נָשִׂיא (presidente) y Shimón ben Shetaj אַב בֵּית דִּין (vicepresidente del tribunal), mientras Rabi Yehudá invierte los roles, demuestra la incertidumbre histórica respecto a la jerarquía del tercer זוּג (zugot). El Yerushalmi procede entonces a resolver esta disputa mediante un argumento basado en la evidencia narrativa:
מָאן דָּמַר יְהוּדָה בֶּן טַבַּאי נָשִׂיא עוֹבְדָא דַאֲלֶכְסַנְדְּרִיָּאה מְסַיֵּיעַ לֵּיהּ וַהֲווֹן בְּנֵי יְרוּשָׁלִַם כוֹתְבִין מִיְּרוּשָׁלִַם הַגְּדוֹלָה לַאֲלֶכְסַנְדְּרִיָּאה הַקְּטַנָּה עַד מָתַי בַּעֲלִי שָׁרוּי בְתוֹכֵךְ וַאֲנִי יוֹשֶׁבֶת עֲגוּמָה בְּבֵיתִי
(“Quien dice que Yehudá ben Tabai era nasí, el incidente de Alejandría lo apoya. Y los habitantes de Jerusalén escribían: 'De Jerusalén la Grande a Alejandría la Pequeña: ¿Hasta cuándo mi esposo morará en medio de ti mientras yo permanezco afligida en mi casa?'”).
Esta carta, dirigida por Shimón ben Shetaj a su colega exiliado, presupone que Yehudá ben Tabai ostentaba el cargo superior de נָשִׂיא, razón por la cual su ausencia dejaba a Jerusalén "afligida" y requería su urgente retorno. El Yerushalmi explica que Yehudá ben Tabai huyó a Alejandría no por la persecución de Yanai contra los perushim—como sugiere anacrónicamente el Bavli—sino por una razón mucho más mundana y reveladora de las dinámicas de poder rabínico: para evitar su nombramiento como nasí, prefiriendo el exilio voluntario a la responsabilidad institucional.
Lo crucial para nuestro análisis es que en toda esta elaborada narrativa yerushalmi—que incluye la disputa sobre el liderazgo, el exilio alejandrino, la correspondencia epistolar, y el eventual retorno—no aparece mención alguna de un talmid (discípulo) que acompañe a Yehudá ben Tabai. El Yerushalmi narra el incidente de la posada de manera esquemática, sin identificar al estudiante por nombre. Más aún, la versión yerushalmi omite por completo los elementos que el Bavli atribuye específicamente a Yeshu: la excomunión prolongada (אַפֵּיק אַרְבַּע מֵאָה שִׁפּוּרֵי וְשַׁמְתֵּיהּ— “sacó cuatrocientos shofarot y lo excomulgó”), el malentendido durante el Shemá, la adoración del ladrillo (זָקַף לְבֵינְתָא פְּלָחָא— “levantó un ladrillo y le rindió culto”), y crucialmente, la sentencia final del maestro:
יֵשׁוּ הַנּוֹצְרִי כִּישֵּׁף וְהֵסִית וְהִדִּיחַ וְהֶחְטִיא אֶת יִשְׂרָאֵל
(“Yeshú el Nazareno practicó la hechicería, sedujo, extravió e hizo pecar a Israel”).
El silencio onomástico del Yerushalmi es elocuente: donde el Bavli insiste en nombrar explícitamente a יֵשׁוּ הַנּוֹצְרִי, el Yerushalmi preserva la anonimidad del estudiante.
Las versiones de Jaguigá y Sanhedrín del Yerushalmi presentan divergencias textuales menores en el incidente de la posada que confirman su transmisión independiente pero nunca identifican al discípulo: Jaguigá preserva וְכָעַס עֲלוֹי וְאָזַל (“y se enojó con él y se fue”), empleando אזל como eufemismo para muerte, mientras Sanhedrín explicita ואקפד עלוי ומית (“y se enfureció con él y murió”), usando el verbo más intenso אקפד. Ambas versiones mantienen la fórmula חַד מִן תַּלְמִידוֹי (“uno de sus discípulos”) sin jamás proporcionar identificación onomástica. Igualmente, el orden de las dos transgresiones se invierte entre versiones: Jaguigá enumera primero la sospecha contra el maestro (דַּחֲשַׁדְתָּנִי) y luego la mirada prohibida (דְּאִיסְתַּכַּלְתְּ בָּהּ), mientras Sanhedrín invierte la secuencia, priorizando la transgresión objetiva de mirar sobre la ofensa subjetiva de sospechar. Estas variaciones internas al Yerushalmi demuestran que la tradición circulaba con fluidez textual pero con estabilidad onomástica: el estudiante permanece consistentemente anónimo en todas las recensiones yerushalmi.
Sin embargo, el Yerushalmi Sanhedrin 6:6 preserva un elemento textual que el proceso redaccional bavlita parece haber suprimido deliberadamente: la conexión explícita entre hechicería y crucifixión. En el contexto inmediatamente anterior en el Yerushalmi, Shimón ben Shetaj protagoniza la célebre historia de las ochenta mujeres ejecutadas en Ashkelon:
שְׁמוֹנִים נָשִׁים תָּלָה שִׁמְעוֹן בֶּן שֶׁטַח בְּאַשְׁקְלוֹן (“Ochenta mujeres colgó Shimón ben Shetaj en Ashkelon”).
La narrativa yerushalmi describe cómo estas mujeres מְחַבְּלִין עָלְמָא (“destruían el mundo”) mediante prácticas mágicas, y cuando Shimón ben Shetaj las captura en su cueva, el texto repite tres veces la fórmula: אַיְיתִי לִצְלִיבָא ("trae la cruz" o "tráela para crucificarla"). Esta triple repetición—וְהוּא אֲמַר אַיְיתִי לִצְלִיבָא... וְהוּא אֲמַר אַיְיתִי לִצְלִיבָה... וְהוּא אֲמַר אַיְיתִי לִצְלִיבָא—establece inequívocamente la asociación entre כְּשָׁפִים (hechicería) y צְלִיבָה (crucifixión) en el corpus yerushalmi sobre Shimón ben Shetaj. El verbo אַיְיתִי es el imperativo afélico de אתא ("traer"), y צְלִיבָא deriva de la raíz צ-ל-ב que denota específicamente la ejecución por suspensión o crucifixión, distinta del simple תְּלִיָּה (colgamiento post-mortem) prescrito en la ley rabínica ordinaria. La forma femenina צְלִיבָה (en dos de las tres ocurrencias) concuerda gramaticalmente con el género de las hechiceras ejecutadas.
Esta yuxtaposición yerushalmi entre hechicería y crucifixión resulta significativa porque aparece en el contexto inmediatamente adyacente a la historia del discípulo anónimo en ambas versiones (Jaguigá 2:2 sigue directamente con las brujas de Ashkelon; Sanhedrín 6:6 las coloca en la misma perícopa). El Yerushalmi preserva así dos tradiciones sobre Shimón ben Shetaj: una donde es autor de carta solicitando el retorno de Yehudá ben Tabai cuyo discípulo anónimo muere por malentendido, y otra donde crucifica a ochenta hechiceras. El Bavli, en cambio, separa deliberadamente estas tradiciones: la historia del discípulo se transfiere a Yehoshua ben Perajia (zugot anterior) y el estudiante se identifica como Yeshú acusado de kishuf, mientras la crucifixión de hechiceros se omite completamente de Sotah 47a, apareciendo solo como referencia descontextualizada sin mención del método de ejecución.
La estrategia redaccional bavlí parece haber sido triple: primero, transferir el protagonismo de Shimón ben Shetaj (quien en el Yerushalmi crucifica hechiceros) a Yehoshua ben Perajia (quien pertenece a un zugot anterior y está menos documentado históricamente); segundo, transformar la ejecución física (צְלִיבָה) en excomunión rabínica (שַׁמְתָּא); y tercero, preservar la acusación de hechicería (כִּישּׁוּף) pero desplazarla de las brujas ashkelonitas anónimas a Yeshú específicamente. Este proceso redaccional permitió al Bavli construir una etiología rabínica del cristianismo evitando que Shimón ben Shetaj—figura documentada en el Yerushalmi como autor de la carta y asociado contextualmente con la crucifixión de hechiceros—apareciera ejecutando al fundador del cristianismo. La transferencia del protagonismo a Yehoshua ben Perajia, figura más nebulosa del segundo zugot, creaba distancia histórica mientras que la sustitución de צְלִיבָה física por שַׁמְתָּא rabínica transformaba ejecución en excomunión.
Esta divergencia textual no puede atribuirse a mero accidente de transmisión. El contraste entre las versiones revela una tendencia redaccional bavlita deliberada: transformar una historia originalmente anónima sobre un discípulo díscolo en una narrativa etiológica sobre los orígenes del cristianismo, mientras simultáneamente suprimía elementos (como la crucifixión de hechiceros) que podrían generar paralelos incómodos con la narrativa evangélica. El hecho de que el Bavli sustituya consistentemente a Yehudá ben Tabai por Yehoshua ben Perajia, del segundo zugot en lugar del tercero, sugiere que esta sustitución formó parte del mismo proceso redaccional que introdujo la identificación con Yeshú.
La evidencia manuscrita del propio Bavli confirma esta estratificación: mientras los manuscritos Yad ha-Rav Herzog 1 y Firenze II.1.8–9 preservan la identificación 'Yeshú el Nazareno', el manuscrito Munich 95 borra deliberadamente este nombre (aunque לְיֵשׁוּ permanece débilmente visible), y la edición impresa de Vilna en Sotah 47a sustituye evasivamente con ‘uno de sus discípulos’ (אחד מתלמידיו). Esta distribución manuscrita demuestra que incluso en Babilonia la identificación explícita con Yeshú representó una interpolación secundaria contestada, atestiguando tensiones internas sobre la conveniencia de nombrar explícitamente al fundador del cristianismo en contexto talmúdico. El Yerushalmi, por tanto, preserva el estrato más antiguo de la tradición: una parábola rabínica sobre los peligros de rechazar a un estudiante "con ambas manos" (בִּשְׁתֵּי יָדַיִם), ilustrando la máxima לְעוֹלָם תְּהֵא שְׂמאל דּוֹחָה וְיָמִין מְקָרֶבֶת (“siempre rechaza con la izquierda y acerca con la derecha”), combinada con una tradición separada sobre Shimón ben Shetaj ejecutando a ochenta hechiceras mediante crucifixión. Solo en el contexto babilónico, donde la confrontación con el cristianismo nestoriano exigía narrativas polémicas más explícitas y donde la asociación de Yeshú con la magia egipcia y mesopotámica resonaba con las preocupaciones locales sobre prácticas mágicas heterodoxas, estas tradiciones fueron fusionadas y transformadas: la parábola pedagógica se convirtió en una historia sobre el origen herético del cristianismo, y la crucifixión de hechiceros fue cuidadosamente omitida para evitar paralelos evangélicos. La comparación filológica entre ambos talmudim demuestra, por tanto, que la conexión entre Yehoshua ben Perajia y Yeshu no emerge de memoria histórica sino de necesidades apologéticas tardías específicas del medio cultural babilónico.
El trama del marco de nuestra narrativa, tanto en el Talmud Bavli y en las versiones Yerushalmi, no ayuda mucho a entender y ubicar históricamente el núcleo de la historia: el extraño incidente entre un profesor (Yehoshua ben Perjiah / Yehuda ben Tabai) y su alumno favorito (anónimo / Yeshu). El incidente se produce en una posada en el camino de regreso a Jerusalem. Satisfecho con la forma en que se reciben, el maestro alaba a la posada, pero su alumno, le malentendido como alabando a la posadera posadero, hace un comentario despectivo sobre el aspecto hermoso de la dama. El maestro se horroriza por la conducta frívola de su alumno y de inmediato le excomulga. El desgraciado estudiante trata de apaciguar a su maestro pero es en vano. Cuando el maestro finalmente está listo para perdonarlo, el estudiante no entiende su lenguaje corporal de que se retirase cuando este hacía la pronunciación del Shema, dejando así a su maestro en la desesperación y se convierte en un idólatra.
Ahora el maestro le pide a arrepentirse, pero el estudiante está convencido de que ha cometido un pecado capital, que excluye para siempre la penitencia y el perdón. Esta última parte de la historia (la excomunión del estudiante y el arrepentimiento abortado, así como la conclusión del maestro de la magia de Yeshu) no aparece por completo en el Talmud Yerushalmi, donde la historia concluye con la observación de que el maestro se enfada y que el estudiante se aleja.
Es obvio que la identificación del estudiante con Yeshu refleja una etapa posterior en el desarrollo de la historia: se carece en la versión Yerushalmi y esta atestiguada sólo en algunos manuscritos de la versión Bavli. No puede haber ninguna duda, por tanto, que Yehoshua ben Perajiah, sea cual sea la realidad histórica se encuentra detrás de esta cifra, no tiene nada que ver con Yeshu en el sentido de que la historia conserva alguna información histórica confiable sobre el fundador del cristianismo. Pero esto no es lo que está en juego aquí. El hecho es de que Yeshu penetró en la historia en una fase posterior no significa que la historia no contenga ninguna información fiable sobre la percepción del Talmud Bavli sobre Yeshu / Jesus. Por el contrario, la evidencia de los manuscritos muestra claramente una tendencia que durante el proceso de redacción del Talmud Babli para identificar al estudiante desconocido de Yehoshua ben Perajia con Yeshu, se tiene una tendencia, además, que es peculiar de la versión del Talmid Babli y deba tener que ver con la comprensión del Talmud Bavli deYeshu y de su personalidad.
Dos características en la historia subrayan este supuesto. El primero es el tipo de idolatría del estudiante herética quien adopta tal postura cuando cree que ha sido finalmente rechazado por su maestro: adora a un ladrillo, una costumbre que claramente apunta al contexto cultural de Babilonia. Cualquier intento de encontrar detrás de este culto ladrillo algunas alusiones ocultas a las prácticas cristiana es completamente equivocada y pierde el punto. Nuestro editor del Talmud Bavli no sabía (y no le importaba) mucho acerca de la adoración cristiana e identificó la idolatría de Yeshu con lo que él consideraba como idolatría en el culto babilónico hacia ladrillo.
El segundo rasgo distintivo del Talmud Bavli es la referencia explícita a la magia en la declaración final por el maestro. Ya hemos visto que Yeshu estaba conectado con la magia egipcia (reminiscencia de la historia de la infancia con los magos procedentes de Oriente y la posterior huida de Yeshu y sus padres a Egipto tal como se relata en el Evangelio de Mateo); Ahora estamos en el centro de Babilonia, la patria más antigua de la magia, y la idolatría de Yeshu se identifica como lo que muchos judíos de Babilonia habrían esperado que un idólatra debiera hacer: practicar tipos desviados o prohibiciones de magia. Sin embargo, la condena piadosa del maestro de la magia no se puede ocultar el hecho de que la magia se consideraba perfectamente aceptable y estaba muy extendida, sobre todo en Babilonia.
Esta asociación entre Yehoshua ben Perajia y la práctica mágica en el contexto babilónico adquiere densidad documental cuando se examina el corpus arqueológico de los cuencos de encantamiento arameos producidos en la Mesopotamia sasánida durante los siglos V-VII de la Era Vulgar, período contemporáneo a la redacción final del Talmud Bavli. Entre los más de dos mil cuencos mágicos conocidos—escritos predominantemente en arameo judío babilónico y enterrados invertidos en hogares para protección contra fuerzas demoníacas—aparece repetidamente el nombre de יהושע בר פרחיא (Yehoshua bar Perajia) invocado con autoridad cuasi-angelical para someter entidades malignas. El cuenco JBA 21 (MS 2053/164), publicado por Shaked, Ford y Bhayro en Aramaic Bowl Spells: Jewish Babylonian Aramaic Bowls, preserva un texto paradigmático donde Yehoshua bar Perajia preside un tribunal mágico-jurídico emitiendo גיטא דשדין ("escritura de divorcio contra demonios"):