9/11/2011

Mosheh Haguiz y Shabetay Tzebi


Sobre Mosheh Haguiz:
 “La posición de una de las sectas es considerada como “santa” a toda persona impura que se deshonra así misma con las trasgresiones leves o importantes. Dicen que lo que vemos con nuestros ojos –la forma en que comen en los días de ayuno- no es una comida física, sino espiritual, y que cuando se deshonraran a los ojos del mundo, ello no constituye una impureza, sino un acto mediante el cual entran en contacto con el “ruaj hakodesh”. Y de cada mala acción que los vemos cometer, no sólo con el pensamiento sino también en la verdad, dicen que sí debe ser, y que hay un misterio en ello, un “tikun” y un rescato de santidad aprisionado entre las klipot (escamas). Y de esta manera admiten que quienquiera que cometa un pecado  y haya el mal es bueno y honrado a los ojos de Di”s . Suelen argumentar que, con la llegada de Shabetay Tzebi (como Mashiaj), el pecado de Adam ya había sido reparado y el bien, según ellos la “nueva Torah” se convirtió en una ley bajo la cual todo tipo de cosas antes prohibidas están “permitidas”, incluso los tipos de relación sexual hasta entonces consideradas como tabú. Pues dado que todo es puro, no existe pecado o perjuicio en esas cosas. Y sí no obstante, a nuestros ojos ellas se adhieren a la Halajah (ley judía), lo hacen solo porque está escrito: “No abandones completamente la Torah de tu madre”.
Shever Poshim (Londres 1714), folio 33b.

9/09/2011

La deshonestidad y el engaño como doctrina y práctica cristianas



Por ג'ורג' אנדוחר (colaborador y coautor)



“Mas, cuando vino Pedro a Antioquía, me enfrenté con él cara a cara, porque era digno de reprensión. Pues antes que llegaran algunos del grupo de Santiago, comía en compañía de los gentiles; pero una vez que aquéllos llegaron, se le vio recatarse y separarse por temor de los circuncisos.” Gálatas 2:11-12

“Con los judíos me hice como judío, para ganar judíos; con los súbditos de la ley me hice como súbdito de la ley -yo que no lo soy-, para ganar a las súbditos de la ley. Con los que están sin la ley, me hice como el que está sin la ley -yo que no estoy sin la ley de Dios, sino que estoy con la ley de Cristo-, para ganar a los que están sin la ley.  Con los débiles me hice débil, para ganar a los débiles. Me hice todo para todos, para salvar a algunos a toda costa. 1 Corintios 9:19-22
 
Desde sus comienzos el cristianismo se ha valido de tretas sucias para ganar adeptos. Para el cristiano es perfectamente normal y “agradable a su dios” hacerse pasar por quienes no son, adoptar personalidades fraudulentas, no existentes con tal de regar su propaganda proselitista a la que llaman "buenas nuevas" o “evangelio”.

Y no es de sorprender. Al ser un mensaje impuro (que contiene ciertas verdades y muchas falsedades), no les queda otra que inventarse sus propias historietas de "milagros" y “apoyo de Dios”. El cristiano no advierte que está mintiendo cuando se hace pasar por quien no es. Los cristianos, en cualquiera de sus “formas y envolturas” (católicos, evangélicos, sectarios, etc.) consideran altruista y agradable a Dios “ganar almas” a costa del engaño y el fraude. Su sugestión y hechizo al que llaman “conversión” los lleva a frenéticamente hacer lo que sea para atraer incautos a su “fe”. Ha sido así por 2000 años y parece que no hay indicio de que rectificarán pronto.

Hoy en día vemos agrupaciones de música cristianas imitando a “modas del momento”, grupos y congregaciones haciéndose pasar por judíos (“mesiánicos”, “netzarím”, etc) y hasta “ministerios” de lo que sea, con tal de persuadir a las almas a aceptar - bajo influencia del miedo a perderse e irse al infierno que ellos predican - el mensaje cristiano.

Te dirán que “la cosa es voluntaria”, pero si no estás preparado e informado, realmente lo que hacen es obligarte a aceptar a su “cristo-dios” a fuerza de miedos y promesas falsas de “cambio de vida”, que no es otra cosa que sugestión o apariencia de cambio. Tan pronto el incauto abandona el sistema cristiano, éste regresa a su vida pasada e incluso hasta peor de lo que fue porque el cristianismo crea en el individuo el sentido de culpabilidad y juicio, lo juzga como escoria e “hijo del diablo” (2 Pedro 2:21-22). O sea que nunca hubo tal “cambio de vida” real y permanente.
La Torá nos enseña a cuidarnos de este tipo de fraudes y nos ordena a actuar en contra del mismo:
 “Si se levanta en medio de ti un profeta o soñador de sueños, y te anuncia un mensaje o un prodigio, y el mensaje o el prodigio se cumple, acerca del cual él te había hablado, diciendo: "Vamos en pos de otros señores  (a los cuales no has conocido) y sirvámosles",  no darás crédito a las palabras de ese profeta o de ese soñador; porque Adonai tu Dios te está probando para ver si amas a Adonai tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma.  En pos de Adonai vuestro Dios andaréis y a El temeréis; guardaréis sus mandamientos, escucharéis su voz, le serviréis y a El os uniréis.  Pero ese profeta o ese mensajero será cortado de mi pueblo, por cuanto ha aconsejado rebelión contra Adonai vuestro Dios que te sacó de la tierra de Egipto y te redimió de casa de servidumbre, para apartarte del camino en el cual Adonai tu Elohim te mandó andar. Así quitarás el mal de en medio de ti.  Si tu hermano, el hijo de tu madre, o tu hijo, o tu hija, o la mujer que amas, o tu amigo entrañable, te incita en secreto, diciendo: "Vamos y sirvamos a otros señores" (a quienes ni tú ni tus padres habéis conocido,  de las deidades de las naciones que te rodean, cerca o lejos de ti, de un término de la tierra al otro),  no cederás ni le escucharás; y tu ojo no tendrá piedad de él, tampoco lo perdonarás ni lo encubrirás,  sino que ciertamente lo cortarás de mi pueblo; tu mano será la primera contra él para matarlo, y después la mano de todo el pueblo.  Lo apedrearás hasta la muerte porque él trató de apartarte de Adonai tu Dios que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre.  Entonces todo Israel oirá y temerá, y nunca volverá a hacer tal maldad en medio de ti.”
Devarim / Deuteronomio 13:1-14
No existe registro histórico que demuestre que este tipo de “profetas” y apóstatas fueron muertos o apedreados por su mensaje para el tiempo de Moisés ni posteriormente. El judaísmo entiende que el “cortamiento” o “muerte” es la expulsión de la comunidad o excomunión. Debemos desechar a ese tipo de mensajeros o “profetas”, alejarnos de su entorno y darle muerte a su mensaje de la forma más tajante porque su prédica es rebelión ante Adonai.

Y demás no está recordar que ni  Dios ni su Verdad necesitan de “ayudas” fraudulentas para ser aceptadas voluntariamente. La verdad de las cosas siempre hablará por sí sola.

“En virtud de tres principios el mundo perdura: por la justicia, por la verdad y por la paz. Pues fue dicho ‘Verdad y juicio de paz instituyan en tus recintos’


פרקי אבות‎ / Pirkei Avot 1:18


9/04/2011

Por qué rechazamos totalmente al cristianismo!



Por ג'ורג' אנדוחר (colaborador, co-autor)


La conversión  para el cristiano es, en esencia, un procedimiento de reducción de lo heterogéneo a lo homogéneo, de lo inclusivo a lo exclusivo, de lo múltiple a lo único. El judaísmo rechaza ese procedimiento reductivo. 

No se reza, entre nosotros, los judíos, por la conversión de los cristianos ni por la de los integrantes de ningún otro credo al nuestro. Al no ser misioneros, los judíos no buscamos ni aspiramos a inducir u obligar a nadie a la adopción de nuestra fe.

Oramos, sí, los judíos por el indispensable entendimiento entre los seres humanos, sean o no creyentes y sea cual fuere su fe. Rogamos a Dios que nos ilumine para poder acercarnos más y mejor a quienes, por no ser judíos, nos resultan interlocutores indispensables en el esfuerzo por construir, juntos y cada cual desde su preciosa diferencia específica, un mundo menos atormentado por el prejuicio y la incomprensión.

Este acercamiento anhelado y siempre perfectible descansa sobre el presupuesto de que la diferencia entre los que buscan aproximarse entre sí es necesaria para promover el recíproco reconocimiento. También y ante todo es sagrada esa diferencia para los judíos pues el prójimo sólo puede llegar a ser amado, como pide la Torá, si su irreductible singularidad, o sea su diferencia, es amada.
Un cristiano o cualquier no judío podría ser parte del mundo venidero, pero...
De acuerdo con nuestra Torá, aquel individuo no judío que lleva a cabo los Siete Preceptos de esta constitución universal (בראשית / Bereshit / Génesis 9:1), cumple con la voluntad del Todopoderoso. De acuerdo con el Talmud, este individuo no judío tiene parte en el mismo mundo por venir prometido al judío. No es necesario que el no judío se haga judío para obtener lo que, entre cristianos, se llamaría su salvación. El judío no busca hacer del mundo uno más judaico, sino uno mejor.
 Con el cristianismo se presenta también una de las ideas más enfermizas de nuestra cultura, la idea de culpabilidad, para la que se requiere redención a través de un sacrificio de sangre humano.
Ello no significa que se rechace o impugne a quien por propia iniciativa desee hacer suya la fe judía. Para ésta, judíos y cristianos, así como los miembros de cualquier otra confesión, pueden coincidir, desde sus prácticas particulares, en una misma valoración de la vida como manifestación de lo sagrado. Y es la búsqueda de la confluencia en la valoración de lo sagrado, y no la reducción de esta espléndida diversidad de criterios y modalidades de la fe a un punto de vista dominante, lo que en una de sus oraciones fundamentales solicita el judaísmo. Esta coincidencia en los fines es, para el judaísmo, lo decisivo.

"Yo soy salvo y santo y tú no"
La conversión  para el cristiano es, en esencia, un procedimiento de reducción de lo heterogéneo a lo homogéneo, de lo inclusivo a lo exclusivo, de lo múltiple a lo único. El judaísmo rechaza ese procedimiento reductivo. No sólo porque en el pasado muchas de sus vidas fueron tronchadas por sus manifestaciones más sanguinarias, sino porque entiende que el futuro del planeta exige desecharlo si se aspira a lograr una integración en la diversidad capaz de infundir a la globalización una acepción espiritual y culturalmente equitativa.

Ello no significa que se rechace o impugne a quien por propia iniciativa desee hacer suya la fe judía. 

El valor sagrado del otro y de lo otro, su derecho a la singularidad, demandan un cambio en la concepción de lo universal. Si se trata de renunciar a conquistar la unidad a expensas de las diferencias, para ello es fundamental concebir las diferencias como la expresión más alta y plena de la unidad.
La moral cristiana

Con el cristianismo triunfa una moral que reivindica valores propios de lo que algunos llaman “moral de esclavos”, la sujeción, el sometimiento, la pobreza, la debilidad, el humillarse, la mediocridad. El cristianismo desgraciadamente fomenta los valores mezquinos: la obediencia ciega, los sentimientos propios del rebaño; es la moral vulgar, la del esclavo, la moral de resentimiento contra todo lo elevado, lo noble, lo singular y sobresaliente; es la destrucción de los valores del mundo antiguo; el cristianismo es el "enemigo mortal del tipo superior del hombre".

No es necesario que el no judío se haga judío para obtener lo que, entre cristianos, se llamaría su salvación. El judío no busca hacer del mundo uno más judaico, sino uno mejor.


 Con el cristianismo se presenta también una de las ideas más enfermizas de nuestra cultura, la idea de culpabilidad, para la que se requiere redención a través de un sacrificio de sangre humano. Tal y como han hecho muchas culturas paganas a través de los tiempos.

Si los judíos fuéramos proselitistas no haríamos tanto un misionerismo hacia el judaísmo en sí y ni siquiera hacia los célebres Diez Mandamientos. Lo que propondríamos sería que quien no es judío cumpla con los Siete Preceptos de Noé  (בראשית / Bereshit / Génesis 9:1) que son, casi todos, lo más parecido a la ley natural: 1) No matar; 2) No robar; 3) No cometer incesto; 4) No incurrir en idolatría; 5) No maldecir a Dios; 6) Contar con magistrados de justicia; 7) No mutilar animales.

Con ello el no judío tendrá parte en el mundo venidero o vida eterna... No necesitamos tratar a los demás como menos santos y menos capaces de llegara la vida eterna porque no creen como nosotros o no practican lo mismo que nosotros. Ese pensamiento de creerse mejor, más santo y "salvo" que los demás, es arcaico y está totalmente alejado del plan del Dios verdadero para la humanidad. El día que el cristianismo despierte de su letargo y engaño de creerse el camino, la verdad y la vida exclusivos, ese día comenzará a recibir el respeto de los judíos y otros seres humanos por igual.

8/31/2011

Sobre el concepto de ‘Cortar Plantas’ aplicado a Yeshu y otros.


Sobre el concepto de ‘Cortar Plantas’, aplicado a Yeshu, Pablo de Tars"u, Ya'acov Frank, Nathan de Gaza, Abraham Abulafía, y los Berg. 

El RaMBa”N explica en su comentario al libro de Sh’mot, sobre el concepto de ‘cortar las plantas’ de la siguiente forma:
“Tu pueblo ha prevaricado” (Sh’mot 32:7) Di”s dijo a Mosheh: “Mi pueblo ha cometido un doble crimen” (Yirmiyah”u 2:13). Uno que es “Tu pueblo ha prevaricado”. El significado del término hashjata es la destrucción de una estructura, similar a lo que está escrito: “Cada uno con su instrumento destructor [mashjeto, lit. “su arma de destrucción”] en la mano” (Yejezquel 9:1)…Y el significado de “destrucción aquí es lo que nuestros jajamim denominan “cortar plantas” [ó el intento de socavar el principio de la unidad].
En este punto, lo importante es que existe una analogía entre el significado exotérico y el esotérico de la idolatría, uno el sentido literal de “no tendrás otros dioses”; y el segundo significado de la kabalah.

Tener otros dioses, de acuerdo con el significado tradicional, es adorar a uno de los poderes inferiores como:

a)      ángeles.
b)      astros
c)      sefirot.
Los cuales son utilizados para cambiar el orden del mundo. La motivación es oponerse al orden existente y el deseo de imponer un nuevo orden.

Mientras que en el sentido de la Kabalah, “cortar plantas” no sólo implica el entrometerse en el orden cósmico, sino también es perturbar el equilibrio mismo del tseruf. El tseruf o las permutaciones de las veinte y dos letras del alfabeto hebreo con el cual fue creado el universo (ver. Gemara, Berajot 55 a; cfr. Rabbi Yaakov Moshe Hillel Shlit"a, the Dean of Yeshivat Chevrat Ahavat Shalom in Jerusalem: Faith & Folly: The Occult in Torah Perspective)

La brujería coacta las fuerzas celestiales contra la naturaleza, o el código del tseruf.En vez de adorar a H’ como un todo, el “devoto” se dirige sólo a una de las sefirot, mazalot, y desde este modo, la aísla del resto del sistema del tseruf. Esto constituye una violación dentro de la jerarquía e intenta autoproclamarse como competencia a D”s y distorsiona el sistema completo. (Ver. Comentario del RaMBa”N sobre Shemot 30:1; Breshit 3:22).

La idolatría es peor que la brujería, porque supone irrumpir dentro de una imagen, en un intento concentrado de aislar un solo aspecto de la realidad e influir en el mundo a través de él. Cuando se “cortan las plantas” en puntos más profundos de la jerarquía, el pecado se vuelve más grave, porque el “devoto” intenta afectar las capas inferiores del orden divino. Se trata de un enfoque que identifica la idolatría como un acto de rebelión y destrucción, y no como un error.

Es por eso que este termino, se le aplico a Yesh”u (Jesús de Nazaret), no por algún hecho de haber adorado a otra deidad, un astro, estrella o una sefira; él mismo se auto-idolatro convirtiéndose en un agujero-negro cada vez que el decía que creyeran en el como Mesías, que el era el camino, la verdad y la vida (Juan 14:6-9) cada vez que él decía: yo, yo os ordeno*; que en él se hacían cambios a las mitzvot para imponer sus nuevas reglas, iniciando una nueva fe. 

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*ver. Mateo 3:9; 5:22; 5:28; 5:32; 5:34; 5:39; 5:44; 8:9; 12:36; 19:9; 21:27; Marcos 11:33; Lucas 7:8; 11:9; 16:9; 19:26; Juan 16: 7

Notas sobre explicaciones del RaMBa"N sobre la idolatría y brujería cristiana


"La idolatría es rebelión y es el intento de imponer un orden diferente en el mundo mediante el uso de diversos poderes". 
Ésta es la fuente de la proximidad entre idolatría y brujería, que es especialmente relevante en las interpretaciones que hace el RaMBa”N (Najmanides) de los versos que tratan de la prohibición de la brujería.

El RaMBa”N sostiene que la brujería es eficaz porque Di”s convirtió a los seres superiores –estrellas y constelaciones- en gobernantes de los seres inferiores. La realidad está construida con la forma de una jerarquía, en la que cada nivel influye sobre el nivel inferior. Así, las constelaciones influyen sobre los acontecimientos que ocurren por debajo de ellas, y quemar incienso para una constelación en particular en un determinado momento puede influir en acontecimientos futuros para bien o para mal. Por tanto, la idolatría es el intento de lograr este tipo de influencia sobre los estados de cosas.

Después de afirmar la eficiencia de la brujería, el RaMBa”N justifica su prohibición:

“para permitir que el mundo continué en su forma habitual, en la naturaleza simple que es el deseo de su Creador”.

(Comentario del RaMBa”N sobre Devarim 18:9)

La brujería es una forma de negación de la jerarquía de fuerzas, un intento ilícito de imponer un cambio en la realidad al transgredir su orden natural.
Existe una jerarquía de fuerzas que va desde el Primer emanador, hasta las constelaciones y demonios (potencias), y el brujo irrumpe en un determinado nivel de jerarquía y emplea su poder desconectando de los otros elementos y del deseo primero de Di”s. el RaMBa”N percibe una concesión directa entre brujería e idolatría y en su descripción de la idolatría, entre el pasaje:

‘No tendrás otros dioses fuera de Mí’
 Parashah Itro, Sefer Sh’mot 20:3
Comentario
“Estos son los pueblos que comenzaron a crear múltiples formas de imágenes, grabados, los Asheterot y las imágenes del sol. Harían las formas de las constelaciones en el momento de su mayor fuerza de acuerdo con su rango”.

(Comentario del RaMBa”N sobre Sh’mot 20:3)

Así, hacer estatuas e imágenes está prohibido por la Torah, precisamente porque no es un error, sino un intento impúdico,  de intervenir en el orden de las cosas como Di”s quiere que sean.

Se ha de mencionar que a parte de la idolatría representada de forma física, existe idolatría de carácter psíquico, como lo describe el Talmud:

 א"ר אבין מאי קראה (תהלים פא, י) לא יהיה בך אל זר ולא תשתחוה לאל נכר איזהו אל זר שיש בגופו של אדם הוי אומר זה יצר הרע

Dijo R' Avin : ¿Qué verso alude a esto? "No habrá un dios extraño dentro de ti, y no te inclinarás ante un dios ajeno" (Tehilim / Salmos 81:10). ¿Cuál es el dios extraño que está dentro del cuerpo de una persona? Dice que es la inclinación del mal. Uno no puede desgarrar sus vestidos en ira, porque al hacerlo, está obteniendo placer de satisfacer la inclinación al mal.


Talmud Bablí Masejet Shabat 105b.


La expresión “en ti” se refiere a alguien esclavizado por sus deseos malignos, como si tuviera dentro de él un dios extraño que lo esclaviza, también puede significar la alienación que sufre el ser humano ante la cultura impulsiva, que remplaza los valores determinados en la Torah por las ambiciones frívolas. En la literatura jungiana, el Sí mismo (el EGO) se escribe con mayúscula inicial para distinguirlo del uso cotidiano del sí mismo. El termino más cercano es el Atman, o “dios interno”, de la filosofía hindú. El Sí mismo no es igual a la personalidad número 2 de Jung, puesto que el primero incluye el ego como uno de sus órganos, mientras que el segundo es una expresión solo de la mente inconcientemente alienada.

El RaMBa”N, explica que la idolatría constituye una caída (o degradación) del estado intelectual del ser humano y constituye una caída del estado primigenio del conocimiento del verdadero Di”s, lo que degenero en:

a)      Fetichismo: la adoración a objetos.
b)      Animismo: la adoración a animales y de la naturaleza.
c)      Hieroteismo: la adoración a otros dioses u hombres.
:
Bajo este panorama podemos diagnosticar que el mal llamado “judaísmo” mesiánico, es la renovación de la antigua idolatría pagana, en la que se combina idolatría y brujería en la personalidad de Yesh”u de Natzrat, por ejemplo en el Evangelio de Mateo (2:11) encontramos que en la visita de los magos de oriente (brujos) ofrecieron al infante incienso –según la temática de los brujos- un determinado planeta, estrella influyera sobre la vida de este personaje –según los natzratim se trata de la influencia de Saturno-.

Por ejemplo los chamanes dolganos plantan un árbol en el momento en que sienten la llamada de su profesión (De ser brujos); después de su muerte se arranca el árbol. Entre otras tribus altaicas (los goldo, los orotchi y los oroki) creen que la vida del brujo depende semejante árbol. Los brujos de los yurak de la tundra al norte de Obolsk destinan dos sjadai (ídolos) a la guardia del árbol, pues si el árbol perece, perecen también ellos.  (Harva, Die religiösen Vortellungen der altaischen Völker, p. 480-1; Emsheimer, Shamanentrommel r. Shamanenbaum, p. 168 ss).

 Esto implica que los brujos de oriente concentraron sus fuerzas provenientes del Sitra Ajra (lado oscuro), por medio de rituales paganos para concentrar sus poderes provenientes de la idolatría y la brujería no en un árbol, una piedra, o un totem, sino en algo más peligroso, en un ser humano: en Yeshu, para extender su imperio de idolatría y brujería.