I. La vara de medir
Cuando se le pregunta a un predicador evangélico qué hizo con la Toráh, la respuesta llega de memoria y casi siempre comienza por Gálatas 2:16:
καὶ οὐκ ἐξ ἔργων νόμου, ὅτι ἐξ ἔργων νόμου οὐ δικαιωθήσεται πᾶσα σάρξ.
«…y no por obras de la Toráh, porque por obras de la Toráh no será justificada ninguna carne».
Una precisión de laboratorio: la variante con διότι que circula en folletos y memes pertenece a Romanos 3:20; Gálatas escribe ὅτι. Citar de memoria es una forma de crítica textual sin aparato crítico.
El repertorio posterior es conocido. «Yo, por la Toráh, morí a la Toráh» (Gál 2:19). «Bajo la Toráh éramos custodiados» (ὑπὸ νόμον ἐφρουρούμεθα, Gál 3:23, con un verbo propio de centinelas y guarniciones). «Ministerio de muerte» (ἡ διακονία τοῦ θανάτου, 2 Cor 3:7). Y en Hechos 15:10 Pedro la llama ζυγός, un yugo «que ni nuestros padres ni nosotros pudimos llevar». En justicia con el apóstol, conviene añadir que en Romanos 7:13 la que se vuelve «pecadora en exceso» (καθ᾽ ὑπερβολὴν ἁμαρτωλός) no es la Toráh sino la ἁμαρτία, «por medio de la ἐντολή». Pablo es más cuidadoso que quienes lo citan.
Retengamos el yugo, porque hará falta. Para los Sabios, ol Toráh (עֹל תּוֹרָה) era un privilegio (Avot 3:5); para el am’ ha’arretz de Pedro, un peso inhumano. Si son seiscientas trece mitzvot (Makot 23b) y nadie puede con ellas, y la alternativa es Mateo 11:30,
ὁ γὰρ ζυγός μου χρηστὸς καὶ τὸ φορτίον μου ἐλαφρόν
«mi yugo es suave y mi carga ligera»,
la pregunta es de aritmética de primaria: ¿cuántos mandamientos tiene una carga ligera? Yo esperaba una cifra de un solo dígito. Obtuve un PDF.
II. El documento
Procede de Christian Assemblies International (P.O. Box 888, Coffs Harbour, Nueva Gales del Sur, Australia), lleva el membrete DRAFT 04/11 (es un borrador, y se lo concedo) y declara como fuente las Study Notes de Finis Jennings Dake (1902–1987), predicador pentecostal estadounidense. Se titula «1,050 New Testament Commands» y abre así:
There are 1,050 commands in the New Testament for Christians to obey.
Léase despacio: to obey. No para admirar ni para meditar. Unas líneas más abajo llega la contabilidad escatológica: obedecidos, traen recompensa; desobedecidos, condemnation and eternal punishment. Queda clausurada la salida habitual («eso no es ley, es gracia»): los propios compiladores hablan de obediencia y de castigo eterno, y no se ruborizan.
(Circula también la cifra de 1,500, ligada a las notas de Dake sobre Mateo 5:17-19. Sin la página a la vista no la afirmo; trabajo con la que puede señalarse con el dedo.)
El texto sostiene que, «por las repeticiones», los mandamientos se clasifican en «unos 800 epígrafes». Las copias de la misma lista que circulan en la red hablan de 69, y 69 son, en efecto, los bloques temáticos; lo que ronda los 800 son las entradas individuales (mi suma a mano da unas 790). Se confundió el número de cajones con el número de objetos: un error de catalogación que no será el último de la serie. La anatomía del conjunto es esta:
Es un código con índice, bloques temáticos y remisiones cruzadas, firmado por un redactor que jamás admitiría haber escrito un código. Tiene del Shulján Aruj todo menos las tres cosas que hacen de un código un código: un criterio de composición declarado, una autoría asumida y un tribunal que lo interprete.
III. Aritmética de la tradición oculta
Lo que me detuvo no fue el número, sino el método. La lista se ordena por el verbo inglés: Abstain, Avoid, Ask, Awake, Be, Beware, Believe, Bless… hasta Take y Walk. No es un índice del griego del Nuevo Testamento ni del arameo que hablaba Yeshú, sino de la King James Version. La consecuencia es aritmética. El verbo griego μεριμνάω («angustiarse, andar preocupado») aparece en Filipenses 4:6 (μηδὲν μεριμνᾶτε), y la lista lo registra como Be anxious for nothing, n.º 50 del bloque Be. Aparece en Mateo 6:25, 6:31, 6:34 y 10:19, y la lista lo registra tres veces como Take no anxious thought, n.º 1 a 3 del bloque Take. Un verbo, cuatro mandamientos, dos bloques: en 1611 los traductores lo vertieron unas veces be careful y otras take thought, y el compilador hizo contabilidad con la traducción.
El procedimiento rinde más:
Así se llega a mil cincuenta. Sumando a mano las entradas numeradas, yo llego a unas 790. Es posible que los versículos paralelos citados entre paréntesis cuenten como mandamientos aparte; el documento no lo dice, y ahí radica el problema: nadie firma el criterio.
Compárese con aquellos a quienes la lista pretende haber superado. Maimónides dedicó, en el siglo XII, catorce shorashim (principios) de su Sefer HaMitzvot a una sola tarea: reglas de exclusión para contar mandamientos. No se cuenta lo rabínico, ni lo derivado por hermenéutica, ni lo temporal, ni el precepto genérico que abarca toda la Toráh, ni dos veces lo repetido. Najmánides le respondió con un libro de objeciones (hasagot). El desacuerdo sobre el conteo consta, con nombres y siglos.
En Coffs Harbour, en cambio, computan Be perfect y Keep commandments (genéricos que el Rambam habría excluido sin parpadear), Be exceeding glad (una emoción por decreto), Raise the dead y Fear not (LK 12:32)!, con signo de exclamación incluido: el único mandamiento al que el compilador sintió necesidad de gritar. Quien hoy no haya resucitado a nadie está en compañía numerosa.
IV. La Toráh como cantera y el editor invisible
Para llegar al número hay que saquear la Toráh. Los cinco primeros «abstenerse» (ídolos, fornicación, carnes estranguladas, sangre, carnes sacrificadas a ídolos) son Hechos 15:20 y 15:29, que numerosos intérpretes leen como síntesis de lo que Levítico 17–18 exige al forastero residente. Y de las doce entradas Thou shalt y Thou shalt not de la página 10, once son Toráh citada: adorarás solo a Di-s y le servirás solo a Él (Devarim 6:13, contado dos veces), amarás a tu prójimo (Vayikrá 19:18), amarás a Di-s (Devarim 6:5), no tentarás al Eterno (Devarim 6:16), no matarás, no adulterarás, no robarás, no darás falso testimonio, no codiciarás y, como remate, no pondrás bozal al buey que trilla (Devarim 25:4). Es mucha Toráh para un documento cuya tesis es que la Toráh es una cárcel. La ley nueva necesita de la vieja como cantera para superar el millar.
La lista, además, no solo cuenta: edita.
Romanos 14:5-7 habla de «días» (ἡμέραν παρ᾽ ἡμέραν) y nunca menciona el σάββατον; la lista lo convierte en Let everyone choose his own sabbath day. Pablo escribe en Filipenses 3:2 βλέπετε τὴν κατατομήν, «cuidado con la mutilación», un juego de palabras con περιτομή; la lista anota entre paréntesis (Jews) y lo registra como mandamiento n.º 11 del bloque Beware. Lo que era un juego de palabras de Pablo se convierte, por obra de un paréntesis, en una instrucción sobre un pueblo. Romanos 13:4 dice «si haces el mal» (τὸ κακὸν ποιῇς) y la lista traduce if lawless. Y en 1 Corintios 7:18 Pablo escribe μὴ περιτεμνέσθω, «no se circuncide»; la lista agrega (as a religious rite), que no figura en el griego.
Cuatro intervenciones, cuatro decisiones de un hombre a quien nadie nombró intérprete. Eso, entre nosotros, se llama Toráh Oral; con la diferencia de que la nuestra firma sus glosas.
V. Marcos 7, Isaías 29:13 y la traducción que hizo posible la acusación
Todo esto sería una curiosidad de archivo si quienes reparten ese PDF no fueran los mismos que, ante la tradición rabínica, abren Marcos 7. Allí a Yeshú, interrogado por escribas venidos de Jerusalén (7:1) a propósito del lavado de manos, se le atribuyen una cita de Isaías y una sentencia:
μάτην δὲ σέβονταί με, διδάσκοντες διδασκαλίας ἐντάλματα ἀνθρώπων (7:7)
«En vano me adoran, enseñando como doctrinas preceptos de hombres».
ἀφέντες τὴν ἐντολὴν τοῦ θεοῦ κρατεῖτε τὴν παράδοσιν τῶν ἀνθρώπων (7:8)
«Dejando el mandamiento de Di-s, os aferráis a la tradición de los hombres».
Isaías 29:13, en el texto masorético, dice otra cosa:
וַתְּהִי יִרְאָתָם אֹתִי מִצְוַת אֲנָשִׁים מְלֻמָּדָה
«y su temor hacia mí ha sido un precepto de hombres, aprendido de memoria».
Lo que Isaías denuncia es la rutina vacía. Melumadá es el participio que Oseas 10:11 aplica a una novilla amaestrada (עֶגְלָה מְלֻמָּדָה): adiestramiento, no legislación. No hay «en vano» ni «enseñando doctrinas». Ambas piezas son de la Septuaginta, que es lo que Marcos cita. La acusación de que los fariseos enseñan mandamientos humanos descansa, por tanto, en una traducción griega que desvió el sentido del hebreo, y se pronuncia ante escribas que presumiblemente leían el original.
ἔνταλμα, la palabra que Marcos y Mateo (15:9) emplean para «precepto de hombres», es rarísima: aparece solo tres veces en el Nuevo Testamento. Dos son esta cita contra los fariseos. La tercera es Colosenses 2:22, κατὰ τὰ ἐντάλματα καὶ διδασκαλίας τῶν ἀνθρώπων, dirigida (la carta se atribuye a Pablo) contra quienes ordenan «no toques, no pruebes, no manipules» (2:21). La fórmula hermana, ἐντολαῖς ἀνθρώπων, «mandamientos de hombres», reaparece en Tito 1:14 junto a Ἰουδαϊκοῖς μύθοις, «mitos judíos».
La etiqueta funciona, pues, como comodín. Sirve contra fariseos, contra ascetas colosenses y contra «mitos judíos»; en ningún pasaje opera como criterio con el que el autor se mida a sí mismo.
Y aquí llega el hallazgo: Tito 1:14 está en la lista. Bloque Seven things about giving, apartado What not to give:
Give no heed of fables and commandments of human beings (TIT 1:14)
La lista de mil cincuenta mandamientos contiene el mandamiento de no hacer caso a mandamientos de hombres. Está en la página 4. Por el camino, el compilador perdió una palabra: en el griego, y en la King James, los mitos son «judíos»; la lista dice solo fables. Ignoro si por pudor o por ahorro de tinta.
VI. Mateo 23:3 y la valla
En la misma página figura Do not do works of Pharisees (MATT 23:3-33). Léase Mateo 23:2-3 completo:
ἐπὶ τῆς Μωϋσέως καθέδρας ἐκάθισαν οἱ γραμματεῖς καὶ οἱ Φαρισαῖοι· πάντα οὖν ὅσα ἐὰν εἴπωσιν ὑμῖν ποιήσατε καὶ τηρεῖτε, κατὰ δὲ τὰ ἔργα αὐτῶν μὴ ποιεῖτε.
«En la cátedra de Moisés se sentaron los escribas y los fariseos; así que todo lo que os digan, hacedlo y guardadlo, pero no obréis según sus obras».
El compilador citó la segunda mitad y archivó la primera. La «cátedra de Moisés» no es adorno retórico: la arqueología ha rescatado sillas de basalto de sinagogas, como la de Corazín. Y el verbo es τηρεῖτε, el mismo de «guarda los mandamientos» (τήρησον τὰς ἐντολάς, Mt 19:17): se ordena guardar lo que enseñe el tribunal sentado en esa cátedra. Un predicador honesto debería explicar por qué su lista carga con el Yeshú de Marcos 7 y deja caer el de Mateo 23:3.
Seré igualmente honesto con el flanco propio: los fariseos sí construyeron vallas. Avot 1:1 lo declara sin pudor: וַעֲשׂוּ סְיָג לַתּוֹרָה, «y hagan una valla en torno a la Toráh». La diferencia es de contabilidad. Nuestra valla tiene nombre (gezerá, takaná), etiqueta (de-rabanán frente a de-oraita) y un fundamento legal que el Talmud se toma el trabajo de interrogar. En Shabat 23a, ante la bendición que pronunciamos sobre mitzvot rabínicas («que nos santificó con sus mandamientos y nos ordenó»), la Guemará pregunta «¿y dónde nos ordenó?», y la respuesta, atribuida a Rav Avya, es Devarim 17:11, מִלֹּא תָסוּר, «no te desviarás». Puede discutirse si el argumento convence; lo que no puede decirse es que esté oculto. Y Devarim 4:2, לֹא תֹסִפוּ עַל הַדָּבָר, «no añadiréis a la palabra», fue leído por los Sabios como veto a añadir dentro de una mitzvá dada (regla kol hamosif goreá, «quien añade, resta»; Sanhedrín 29a, Rosh Hashaná 28b), no como veto a legislar. En la lista de Dake, nadie responde por nada.
VII. La misma παράδοσις, con el signo cambiado
El argumento que considero decisivo está escrito con el mismo verbo. Marcos 7:8: κρατεῖτε τὴν παράδοσιν τῶν ἀνθρώπων. Segunda a los Tesalonicenses 2:15:
στήκετε καὶ κρατεῖτε τὰς παραδόσεις ἃς ἐδιδάχθητε εἴτε διὰ λόγου εἴτε δι᾽ ἐπιστολῆς ἡμῶν
«Estad firmes y aferraos a las tradiciones que se os enseñaron, sea de palabra o por carta nuestra».
Mismo verbo (κρατέω), mismo sustantivo (παράδοσις). Lo único que cambia es el signo: allí condena, aquí manda. Obsérvese además el «de palabra»: tradición oral, explícita, con aval paulino. La lista traduce Stand fast, and hold Christian traditions. El adjetivo Christian no existe en el griego. Es el único elemento que separa la παράδοσις condenada en Marcos 7 de la ordenada en Tesalonicenses, y lo puso el compilador. (Para redondear, la lista repite ese mandamiento citando 1 Timoteo 1:19 y 3:9, dos versículos que hablan de fe, conciencia y «el misterio de la fe»; la palabra «tradiciones» no figura en ninguno.) Colosenses 2:8, por su parte, condena κατὰ τὴν παράδοσιν τῶν ἀνθρώπων con la frase exacta de Marcos 7:8. Tradición de hombres es la ajena; tradición cristiana, la propia.
No es un desliz aislado. Pablo se presenta en Gálatas 1:14 como περισσοτέρως ζηλωτὴς τῶν πατρικῶν μου παραδόσεων, «más celoso de las tradiciones de mis padres». En 1 Corintios 15:3 escribe παρέδωκα γὰρ ὑμῖν… ὃ καὶ παρέλαβον, «os transmití lo que yo recibí», con παραδίδωμι y παραλαμβάνω, equivalentes griegos de masar (מָסַר) y kibel (קִבֵּל), el vocabulario de la cadena que abre Avot 1:1: משה קבל תורה מסיני ומסרה ליהושע. Y en 2 Timoteo 2:2 ordena:
ταῦτα παράθου πιστοῖς ἀνθρώποις, οἵτινες ἱκανοὶ ἔσονται καὶ ἑτέρους διδάξαι
«Confía esto a hombres fieles que sean capaces de enseñar también a otros».
Es el mandamiento n.º 32 de los misceláneos de Dake (Commit the truth to faithful teachers): Pablo, Timoteo, hombres fieles, otros; una cadena con testigos (διὰ πολλῶν μαρτύρων). Una shalshelet hakabalá con otro membrete. Peter Tomson (Paul and the Jewish Law, 1990) ya había mostrado que buena parte de la ética paulina opera con categorías halájicas; lo que añade el PDF de Coffs Harbour es la prueba de que el sistema sigue funcionando, solo que sin confesarlo.
Que conste que no hablo de todos. El católico, al menos, no se esconde: llama Tradición a lo que 2 Tesalonicenses 2:15 llama παράδοσις y publica un Código con 1,752 cánones (el de 1917 tenía 2,414) sin fingir que sea el texto desnudo. Disiento, pero reconozco la coherencia. La hipocresía es de quien usa Marcos 7 como prohibición universal de la tradición y reparte, en el mismo gesto, un código de mil cincuenta preceptos sin firma, sin criterio de conteo y sin tribunal que lo interprete.
VIII. Cómo cuenta quien sabe lo que hace
¿Puede reducirse el número? Los Sabios lo hicieron, a la vista de todos. Makot 23b:
דָּרַשׁ רַבִּי שִׂמְלַאי: שֵׁשׁ מֵאוֹת וּשְׁלֹשׁ עֶשְׂרֵה מִצְוֹת נֶאֶמְרוּ לוֹ לְמֹשֶׁה
«Expuso Rabí Simlai: seiscientas trece mitzvot le fueron dichas a Moisés»,
trescientas sesenta y cinco prohibiciones, como los días del año solar, y doscientos cuarenta y ocho preceptos, como los miembros del cuerpo. En 24a la Guemará baja la cifra: David las reduce a once (Salmo 15), Isaías a seis (33:15-16), Miqueas a tres (6:8), Isaías de nuevo a dos (56:1), Amós a una (5:4); y por fin:
בָּא חֲבַקּוּק וֶהֱעֱמִידָן עַל אַחַת, שֶׁנֶּאֱמַר: וְצַדִּיק בֶּאֱמוּנָתוֹ יִחְיֶה
«Vino Jabacuc y las apoyó sobre una: “el justo por su fe vivirá”».
El Jabacuc 2:4 que Pablo invoca en Romanos 1:17 y Gálatas 3:11 contra la Toráh es, en el Talmud, el resumen de la Toráh, sin que se abola una sola mitzvá. Y Hilel, ante el que quería aprenderla «sobre un solo pie» (Shabat 31a): דעלך סני לחברך לא תעביד, זו היא כל התורה כולה, ואידך פירושה הוא, זיל גמור, «lo que odias no se lo hagas a tu prójimo: esa es toda la Toráh; el resto es comentario; ve y aprende». Nótese que el resto se llama comentario, en voz alta. Pablo hace algo parecido en Gálatas 5:14 (ὁ πᾶς νόμος ἐν ἑνὶ λόγῳ πεπλήρωται); sus herederos llegaron a 1,050.
Y para que no se diga que lo afirmo solo yo: Agustín de Hipona, hacia el año 400, escribe a Jenaro (Ep. 55.19.35) quejándose de que la Iglesia ha cargado de observancias humanas una religión que Dios quiso libre y de pocos sacramentos, hasta el extremo de que:
'tolerabilior sit condicio Iudaeorum: la condición de los judíos resulta más llevadera, pues ellos soportan las ataduras de la Ley y no presunciones humanas.'
No es un rabino. Es el obispo de Hipona hablando de su propia casa.
IX. La objeción previsible
Habrá quien responda que esos mandamientos no son ley sino fruto del Espíritu, y que la lista es una exhortación pasToráhl. Entonces tendrá que entenderse con los compiladores, que escribieron obey y escribieron eternal punishment. Y tendrá que explicar por qué, con esa lógica, no son «frutos» las mitzvot que Pablo llama en 1 Corintios 7:19 τήρησις ἐντολῶν θεοῦ, «guardar los mandamientos de Di-s»:
ἡ περιτομὴ οὐδέν ἐστιν, καὶ ἡ ἀκροβυστία οὐδέν ἐστιν, ἀλλὰ τήρησις ἐντολῶν θεοῦ
«La circuncisión no es nada, la incircuncisión no es nada, sino el guardar los mandamientos de Di-s».
Pregunta incómoda: ¿cuáles, si la circuncisión, mandamiento por antonomasia del pacto abrahámico (Bereshit 17:9-14), queda descartada en la misma frase?
X. Lo que el lector se lleva
Me quedo con tres preguntas, y no tengo prisa por que alguien las conteste.
Si Marcos 7 condena los mandamientos de hombres, ¿qué es, en sentido estricto, un código de 1,050 preceptos titulado, numerado, subdividido y glosado por un predicador del siglo XX, con un adjetivo insertado exactamente donde el griego usaba la misma palabra para condenar y para mandar?
¿Quién decide, sin tribunal y sin tradición, cómo conviven en esa misma lista Let him sell his garment, buy sword (Lucas 22:36) y Resist not evil (Mateo 5:39)?
Y la más sencilla, la del principio: si seiscientos trece era un yugo que ni los padres ni los hijos pudieron llevar, ¿en qué punto exacto, entre 613 y 1,050, empieza una carga a ser «ligera»?
