12/30/2010

Yeshu: El Cordero de Ba’al, la esencia del paganismo.

Yeshu: El Cordero de Ba’al,
la esencia del paganismo.


‘Y el día siguiente Yojanan vio a Yeshu venir a él y le dijo: ‘He aquí el Cordero de dios que arranca el pecado del mundo’.

Evangelio de Juan 1:29

  1. Introducción.

         Recientemente discutía con una persona de fe mesiánica (cristiana evangélica hebraizada) quien me decía que como judío tenía que creer en Yeshu ben-Pandira porque  fue inmolado por nuestros pecados y porque el era el Cordero de Di”s, seguidamente me hizo referencia que a Yeshu se le asemejaba con la Matzah (pan ácimo) que se consume durante Pesaj, y que ese tal era mi “salvación”. Lamentablemente esta persona no conoce el trasfondo semítico de la palabra: Sheh (שה-cordero o cabrito) en el contexto de la Avodat HaBa’al (עבודת בעל -Culto a Ba’al), lo cual ilustraré el trasfondo de tal designación pagana cuando se le asociaba a alguna deidad, como es el caso del “Nuevo Testamento”.

  1. India: El toro de dios.

Por ejemplo las antiguas deidades hindúes tenían a Indra quien era comparado constantemente con un toro. [1]

  1. Iran: El carnero de dios.

Su replica irania, era con Verethragna, se le aparece a Zaratrustra en forma de toro, de garañón, de carnero, de macho cabrío, de cordero así como de jabalí (Yasht, XIV, P. 7-25), “otros tantos símbolos del espíritu macho y combativo de poderes elementales de la sangre.[2] A veces también Indra es llamado cordero (Mesha; cfr. R. V, i, 51,1). Estas mismas epifanías animales vuelven a encontrarse también en Rudra, divinidad prearia que Indra asimiló. Rudra es el padre de los mamuts y en un himno (R.V., II, 34:2), se recuerda cómo:

 “el toro Rudra los creó en la clara ubre de Prishí”.

Bajo su forma táurica, la divinidad genéshica se ha unido a una diosa vaca de proporciones cósmicas. Prishni es uno de sus nombres.

  1. El toro, cordero y el rayo.

El toro y el rayo fueron desde la época temprana (desde 2400 antes de la Era Vulgar) los símbolos conjugados  de las divinidades atmosféricas.[3] El mugido del toro fue asimilado en las culturas arcaicas, ahora bien, uno y otro (rayo y toro) eran una epifanía de la fuerza fecundante. Por eso lo volvemos a encontrar constantemente en la iconografía, los ritos y los mitos de todas las divinidades atmosféricas del área afroeroasiatica. En la India prearia el toro estaba presente en los cultos protohistóricos de Mohenjodaro y del Beluchistán.  En las culturas paleorientales, “el poder” estaba simbolizado primordialmente por el toro; en acadio, “romper el cuerno” equivalía a “quebrar el poder”. El dios de Harinna era representado también él como tauromorfo y el toro era el animal sagrado.

Posteriormente los sumerios y babilonios desarrollaron una especie de trinidad, la cual estaba en primer lugar Enlil, Bel, y Ningala. El primero según los sumerios y babilónicos era el dios de las aguas  y es él quien provoco el mabul (diluvio universal).[4] Mientras que a Bel es simbolizado como el gran guerrero.[5] Su mujer Ningala, “la gran vaca”, ummun rabétum, “la gran madre”, invocada en general bajo el nombre de Beltu o Belit, “Ama”.[6]

  1. Ba’al el dios toro.
En Tel-JKhafaje, conocido hoy como uno de los santuarios paganos más antiguos, la iconografía se caracteriza por la imagen del toro y la imagen de la diosa madre.[7] El dios Il, que ocupaba un lugar en el panteón paleofenisio, era llamado “toro” (shor) y también “toro compasivo”.[8] Pero ese dios fue suplantado en época remota por Ba’al (בעל) “amo o señor”, en el cual Dussaund ve justificadamente al dios hadad.[9]  Ba’al-Hadad hace oír su voz en el trueno, lanza el rayo y dispersa la lluvia. Los protofenisios comparaban a Hadad con un toro: los textos recientemente descifrados evocan cómo “la fuerza de Ba’al hirió con sus cuernos a Mot como los toros salvajes”[10] y en el mito conocido con el nombre de “La casa de Ba’al”, la muerte de Ba’al se compara con la muerte de un toro: “Así cayó  Ba’al como un toro”.

Nada tiene de sorprendente que Ba’al tenga una pareja, Asherat (Anat, Ashtart, אשרה, אנט, אשטרת), y que su hijo, Aliyan (עליען) sea una divinidad del agua, de la fecundidad y de la vegetación.[11] A Ba’al se le sacrificaban toros (la famosa escena entre Eliyah”u HaNabí y los profetas de Ba’al en el monte Carmelo). El asirio Bel (בל), continuador de Anu (אנוא) y de Enlil (ענליל) es calificado de “toro divino”; a veces se le llama Gu, “el bovino” o “el gran carnero”.[12]

  1. El cordero divino de los griegos y la revelación de Yesh”u de Natzrat en ellos.

Es “impresionante” que la creencia pagana de Ba’al haya evolucionado y mutado ahora hacía Grecia. En la antigua Grecia existía una tradición consistente en utilizar a determinado individuo como “chivo expiatorio” que cargaba simbólicamente con los pecados de los demás y era expulsado de la ciudad simbólicamente cargaba con los pecados de la ciudad o era ejecutado. Era el llamado pharmakos (parmakos), palabra que significa sencillamente “hombre mágico”[13] Es claro que su persecución era un acontecimiento religioso, toda vez que antes de su muerte le daban de comer con cargo al erario y con alimentos especialmente puros, los vestían con prendas santas y le ponían una corona hecha con plantas sagradas.[14] El sacrificio de este individuo servía para desterrar los pecados de la ciudad.
         Dionisio (el dios traído de la India por los griegos) era un pharmakos sagrado que, como Yesh”u de Natzrat, murió por los pecados del mundo.[15] El destino de un pharmakos era ser insultado, golpeado y ejecutado,[16] y los caminantes que por vía “sagrada” se dirigían a Eleusis para participar en el sacrificio de Dioniso también recibían golpes e insultos de unos enmascarados que los aterrorizaban.[17]  En el Evangelio de Marcos, Yesh”u predice un destino parecido para el hijo del hombre: “Y se burlarán de él, le escupirán, le azotarán y le matarán” (Marcos 15:17-20)
Escribe el brujo de Pablo de Tars”o: “Y sin efusión de sangre no hay remisión” (Hebreos 9:22) Se presenta a Yesh”u como el “cordero de dios” destinado al sacrificio. Los notsrim (cristianos, mesiánicos, natzratim) hablan de “volver a nacer” al lavar sus ropas “en la sangre del cordero” (Apocalipsis 7:14). Estas metáforas son un eco de los antiguos misterios de Atis. Eran ritos sangrientos en los que se sacrificaba un animal. En el mundo moderno no vemos cómo matan animales para comer,[18] de cuya carne las grandes cadenas alimenticias trasnacionales la gran mayoría de goim (no-judíos) se alimenta, y puede que por esa razón los citados ritos nos parezcan muy primitivos. Mucho menos desagradable pareciera a quienes estaban acostumbrados a matar animales para comer. En los ritos del taurobolio, o sacrificio de toros, el animal era inmolado en una plataforma que tenía unos agujeros para que la sangre pasara por ellos y bañase a los iniciados que estaban debajo, en un foso. Al concluir el rito, se consideraba que el iniciado había “vuelto a nacer”. La gente pobre se conformaba con un criobolio, que consistía en el sacrificio de una oveja, ¡y realmente “se lavaba en la sangre del cordero”.[19]

         En los misterios de Mitra (el dios traído de Irán Grecia y Roma), tanto como con el cristianismo, estos sacrificios rituales se celebraban de forma simbólica. Hay un icono que representa a Mitra dando muerte a un toro y que se usaba como retablo, en vez de llevar a cabo el sacrificio real. Puede que parezca un icono bastante truculento, pero, bien pensado, es menos violento que el retablo cristiano que muestra a un hombre que es torturado hasta que muere en una cruz.

“Tú nos has lavado al derramar la sangre eterna” así se lee en una inscripción, pero estas palabras no van dirigidas a Yesh”u de Natzrat, sino a Mitra,[20] aunque al cabo de unos siglos los notsrim (cristianos, mesiánicos, o natzratim) expresarían gratitud a su dios hombre salvador empleando exactamente las mismas palabras. Un poeta egipcio anónimo también rinde culto a su salvador sacrificado y resucitado, en este caso se trata de la ocultista deidad Osiris del viejo Mitzraim, con palabras que serían igualmente apropiadas para Yeshu de Natzrat:

“¿Te han sacrificado? ¿Dicen que has muerto por ellos? !No ha muerto! ¡Vive eternamente! Está más vivo que ellos, por que él es el místico del sacrificio. “Es su Señor, vivo y joven eternamente!”.[21]


Al igual que el Natzrut (cristianismo, mesianismo o nazarenismo), los misterios tenían una doctrina sobre “el pecado original”. Para Platón explica que el alma es desterrada al interior del cuerpo como castigo por algún crimen antiguo que no nombra.[22] Según Empedocles, los goim van de un lado a otro entre los cuatro elementos para expiar la culpa contraída en el mundo divino.[23] Los misterios enseñaban que el pecado original consistía en separarse de su dios.[24] El sacrificio mortal del dios hombre, o el animal al que mata, “animal” inferior y renace en su naturaleza divina (resucita), que le une a du dios y sirve para expiar su crimen original.

  1. Conclusión.
Hemos visto que la asociación toro, carnero, chivo y cordero desde el Mediterráneo hasta la India desde épocas muy antiguas eran vinculadas a las costumbres paganas de los goim, el caso del papel “redentor” simbólico con un “cordero de dios que quita el pecado del mundo” no es aislado de este mundo pagano,

‘por eso –en nombre de Rabí Mosheh ben Maimun- se ha prohibido, en general, todas estas costumbres de los goim, como esta escrito:
“no seguiréis en absoluto las leyes de la nación”
 Vaicrá 20:23.

Lo que era muy conocido y, muy difundido o estaba expresamente designado como una especie de culto idolátrico, fue objeto de una prohibición particular…Dichas costumbres paganas fueron prohibidas porque conducían a la idolatría, como hemos expuesto’.
RaMBa”M, Moreh Nebujim-Guía de los Perplejos, Vol II, 37.

La costumbre “judío” mesiánica, nazarena, cristiana que trata de presentar a Yesh”u o Jesús de Nazaret desde una ‘perspectiva hebrea’ –así dicen los misionerim- no es otra cosa que el asqueroso culto a Ba’al restaurado en nuestros días, pero con la adición de la carga grecolatina de paganismo, si bien hago recuerdo de las palabras de uno de nuestros profetas quien nuevamente sigue preguntando al pueblo de Israel, frente a los nuevos sacerdotes de Ba’al (los mesiánicos, cristianos y natzratim) las siguientes palabras que marcaron, marcan y marcarán el sentido de nuestra nación:

“Y acercóse Eliyah”u a todo el pueblo, diciendo:
Ad-matai atém posjim al-sh’te haseipim im-HaShem haElokim leju, ajarav ve’im-haBa’al leju ajarav’
(‘Hasta cuándo oscilaréis entre dos opiniones? Si el Etern-o es Elokim, seguidle, pero si lo es Ba’al (el señor), seguidle a él’)…

Alef Melajim / 1 Reyes 18:21.

Nuestra sugerencia en Oraj HaEmet, es la que enseñó nuestro profeta a nuestra gente quienes clamaron, y abandonaron al antiguo Ba’al (y esperamos que ustedes abandonen al ba’al Yesh”u) con las siguientes palabras:

“El Etern-o es Di”s. El Etern-o es Di”s,

Alef Melajim / 1 Reyes 18: 39.

Pues creemos con emunah sh’lemah lo que dice otro de nuestros profetas:

‘Y extenderé Mi mano sobre Yehudah, y sobre los moradores de Yerushalaim. Y cortaré todo resto de Ba’al de este lugar, y el nombre de los sacerdotes idolatras con los sacerdotes (de Ba’al), y a los que adoran a la milicia de los cielos en los terrados, y a los adoradores que juran por el Etern-o, y  los que juran por Malcam, y a los que se han vuelto de seguir al Eter-o, y a los que no Le han buscado, ni inquirido por él.’

Tzefanyah / Sofonias 1:4-6.



[1] Oldenberg, Religión des Veda, 2ª. Ed., p.74; Hillebrandt, Vedische Mythologie, 2ª. Ed. 1929, vol. II, p. 148.
[2] Benveniste-Renou, Vrtra et Vrtragna, p. 33.
[3] cfr.Malten, Der Stier in Kult u. mytschemm Bild, p.110 ss.
[4] Furlani, Religione babilonese-assira, I, p. 118.
[5] Ibidem p. 118.
[6] ibídem. P 120.
[7] Autran, Préhistorie du chistianisme, I, p. 67.
[8] Dussaud, Les decouvertes de Ras Shamra, 2ª., ed., p. 95.
[9] Mythologie phénicienne, p. 362 ss; Le vrai nom de Ba’al-Hadad passim; Les décienne, p. 362.
[10] Dussaund, Sanctuarie, p. 258.
[11] Ibidem. Mythologie, p- 370 ss. Découvertes, p. 115ss.
[12] Dara-gal; Autran, Preshistorie, I, p. 69 ss.
[13] J. Harrison, 1992, p. 220. La palabra “farmacia” procede de esta fuente. Un pharmakos es una fórmula o hechizo de destierro. En un escrito de los primeros tiempos cristianos o natzratims, Ignacio de Antioquia califica la eucaristía de pharmakon tes Zoes, “la medicina de la vida inmortal”, véase R. J. Hoffmann, 1987, p. 16.
[14] W.F. Otto, 1965, pp. 1965, pp. 38-39: “Se obligaba al  pharmakos a recorrer la ciudad entera para que absorbiese todos los miasmas”.
[15] Se esta familiarizado con el ritual del chivo expiatorio por haberlo leído en la Torah, en Vaicra 16:23, sin embargo, el mito del chivo expiatorio se encontraba en todo el Mediterráneo. La tragedia griega surgió de los rituales de Dioniso que se celebraba en la época arcaica, y los tragodoi eran los cantores que llevaban el chivo al sacrificio, véase W. Burkert, 1985, p. 102. Una intrigante manifestación de este se tuvo lugar en el periodo helenístico cuando se afirmo que el cumpleaños de Sócrates era el día “en que los atenienses purifican la ciudad”, véase J. Harrison, 1922, p. 97. Lisias también nos dice que los Treinta Tiranos decretaron el asesinato político de Sócrates y de otros como purificación: una purga tanto en el sentido medicinal como en el premonitorio sentido político de la palabra, véase W. Bukert, 1985, p. 83. Estos fragmentos sugieren que en los siglos posteriores a su muerte, los discípulos de Sócrates trataron de vincular su destino al del pharmakos, chivo expiatorio de la ciudad. El mismo tema aparece en la vida del Mamzer de Yeshu de Natzrat.
[16] J. Harrison, 1922, p. 99.
[17] W. Burkert, 1985, p. 105.
[18] Lo más que se puede ver dentro del judaísmo es:
“el cumplimiento de la Mitzvah Ta’aseh (precepto positivo) de hacerse comer de carne de un animal domestico o silvestre, o de ave, lleve a cabo el rito de la sh’jitá, después de lo cual podrá comer, como está escrito: “Sacrificarás de tu ganado mayor o menor” (Devarim 12:21)
 RaMBa”M,Ya”d Jazakah, Hiljot Shejita cap.1:1.”
[19] J. Godwin, 1981, p. 111.
[20] R. Turcan, 1992, p. 226.
[21] M.A. Murray, 1949, p. 74.
[22] Platón, Cratilo, 4000c: “Porque algunos dicen que el cuerpo es la tumba del alma y puede pensarse que está se halla enterrada en nuestra vida actual. Los poetas órficos…tenían la impresión de que el alma sufre el castigo del pecado hasta que ha pagado la deuda”.
[23] Kirk y Raven, 1957, p.352. Según Empédocles, el alma caída es desterrada “de los bienaventurados, y durante todo ese tiempo nace la forma de toda suerte de cosas mortales y cambia una vida triste por otra”.
[24] W.K.C. Guthurie, 1952, pp. 72-73. Después de recopilar gran cantidad de material órfico recién descubierto, el estudioso de los clásicos Guthurie escribe:
“Al mirar atrás as{i, nos llaman la atención no sólo los contrastes con los tipos religiosos preponderantes de la Grecia del siglo V, sino también, en no menor medida, las semejanzas con el cristianismo. Entre los rasgos que tiene en común con el orfismo original, la comunión y partes de su escatología”, 1952, p. 207.

12/27/2010

Hilkhot Teshuva (El Arrepentimiento)

BS"D
Mishne Torah (Y"ad Jazaka) de Rabi Moshe ben Maimon (RaMBa"M;Maimonides)



Editorial Sinai, Tel Aviv, Israel. 1998.
Hilkhot Teshuva (El Arrepentimiento)

Capítulo 1
1. Si una persona ha transgredido cualquiera de los preceptos de la Tora, ya sea afirmativo o negativo, deliberadamente o por inadvertencia, al arrepentirse y retornar de su error debe confesarse ante Dios, bendito sea, pues está escrito: “Cuando un varón o una mujer cometiere… confesarán su pecado que cometieron” (Números V, 6-7), y se refiere a la confesión verbal. -¿Cómo ha de confesarse una persona? Ha de decir: “¡Oh Dios! He errado, he obrado mal, me he rebelado contra tí, haciendo tal y tal cosa. Y ahora lo lamento, me avergüenzo de lo que hice y jamás repetiré ese acto. Ese es el principio de la confesión. Cuanto más amplia y detallada sea la confesión, mejor. Vemos así que a los pecadores y culpables no les basta el ofrendar sus sacrificios por sus faltas deliberadas o involuntarias para que éstas les sean perdonadas, sino que antes han de arrepentirse y confesarse de palabra, como está escrito: “Confesará que pecó por ella” (Levítico V,5). Asimismo, todos los pasibles de pena de muerte y de pena de azotes no son perdonados por el hecho de habérseles aplicado la sentencia, sino cuando se han arrepentido y confesado. También el que golpea a su prójimo o le causa perjuicio monetario, aunque le pague todo lo que le debe, no está perdonado hasta que se confiese y se arrepienta para siempre de obrar así, pues está escrito: “De todos los pecados del hombre” (Números V,6).

3. En estos tiempos en que no existe el Templo y no tenemos el altar de las expiaciones, no hay otra cosa que el arrepentimiento. El arrepentimiento expía por todas las transgresiones. Hasta aquél que ha sido un malvado durante toda su vida, si al final se arrepiente, no se le considera nada de su maldad, pues está escrito: “El malvado no tropezará por su maldad el día en que se arrepienta de ella” (Ezequiel XXXIII,12). Yom Kipur por sí mismo es suficiente expiación para los arrepentidos, pues está escrito: “En ese día os será perdonado” (Levítico XVI,30).


Capítulo 2 1. Arrepentimiento perfecto es el del hombre que, al presentársele la oportunidad de repetir el pecado que antes cometió, se aparta y no lo comete a causa de su arrepentimiento, y no a causa de temor o de imposibilidad física. Y si se trata de un hombre que no se arrepintió sino en la ancianidad, cuando ya no puede cometer los pecados que solía cometer, aunque no sea el suyo un arrepentimiento excelente, es efectivo y se lo considera un arrepentimiento. Incluso al que cometió transgresiones durante toda su vida y sólo se arrepintió en el día de su muerte, muriendo arrepentido, se le perdonan todos sus pecados, pues está escrito: “Mientras no oscurezca el sol y la luz de la luna y las estrellas, y no se recojan las nubes después de la lluvia” (Eclesiastés XII,2), lo cual se refiere al día de su muerte. Esto implica que si un hombre recordó a su Creador y se arrepintió antes de morir, se le perdona.

3. Todo el que se confiesa de palabra pero no está decidido en su corazón a abandonar el pecado, es como el que se sumerge en el agua para purificarse aferrando una inmundicia en su mano: la inmersión de nada le valdrá sin antes no arroja la inmundicia.


9. Tanto el arrepentimiento como el Yom Kipur sirven para expiar exclusivamente las transgresiones cometidas contra Dios, por ejemplo, comer algo prohibido, pero no las cometidas por un hombre contra su prójimo, como es el caso de quien golpea a su prójimo, o lo maldice, o lo despoja. Estas cosas jamás le son perdonadas hasta que dé a su prójimo todo lo que le debe y se reconcilie con él. No basta con que le devuelva el dinero que le debe: está obligado a reconciliarse con él y pedirle que lo perdone; incluso si no hizo más que mortificar al prójimo con sus palabras, debe disculparse e insistir hasta que le perdone.


10. Está prohibido ser cruel hasta el punto de no aceptar las disculpas; por el contrario, es bueno ser fácil para reconciliación y difícil para la cólera. Cuando el que cometió la falta pide perdón, se le debe perdonar con todo el corazón y con el alma bien dispuesta. Aunque la ofensa haya sido grande, no se debe buscar venganza ni guardar rencor. Ese es el camino de la simiente de Israel y de su corazón. Con respecto a los guibonitas, que no perdonaron ni quisieron reconciliarse, está escrito: “Los guibonitas no eran de los hijos de Israel” (II Samuel XXI,2).

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Escritos hebreos que hablan sobre vampiros!

José Almanzi en 1858 presenta una colección de poesía hebrea titulada זהב נזם , esta incluye incluye algunos poemas sobre algunos temas interesantes:

1. Vampiros (subtitulada "Entre los muertos y los vivos"):

Personas, que en su tiempo principalmente los jasidim, que usan Rabbenu Tam tefillin:


 Una oda a los cigarrillos:


Sin fidelidad no hay ciudadanía



Sin fidelidad no hay ciudadanía

 Por el Rav Shlomo Aviner Shliti"a.

Pregunta: ¿Acaso la ley que fue propuesta – que todo gentil que desea recibir la ciudadanía en nuestro país debe jurar su fidelidad, “declaro que seré un ciudadano fiel al Estado Judío, y me comprometo a respetar las leyes del país” – es adecuada?
Respuesta: Como es sabido, no nos ocupamos de la jurisprudencia sino que de la Torá. 
Según la Torá así son las cosas:
1.    Un gentil puede vivir en Eretz Israel (la Tierra de Israel). La Torá permite la existencia del Guer Toshav (poblador extranjero). Los poskim (sabios que determinan la halajá) escriben que también en nuestros días se le puede entregar a un gentil un status semejante al Guer Toshav (Ramba”m, Rahaba”d, Kesef Mishné) – es decir, tiene la posibilidad de vivir en Eretz Israel. Pero hay dos condiciones: Una de ellas moral, y la otra nacional.

2. La primera condición moral es que acepte las 7 mitzvot de Bney Noaj. Ellas son los principios básicos de la moralidad humana, gracias a las cuales la persona es digna de ser llamada "ser humano". Pero hay quienes opinan que alcanza con que no le rindan culto a otros dioses, y así determina el Rav Kuk (Mishpat Cohen), y nuestro Rav, el Rav Tzvi Iehudá Kuk (Sijot HaRav Tzvi Iehudá, Eretz Israel). Esta es la tierra que le fue entregada a nuestro patriarca Avraham, que luchó contra el culto a otros dioses, y por lo tanto no puede ser que viva en ella alguien que viva en forma contraria a ello. Por lo tanto, no es un lugar donde puedan vivir cristianos de todo tipo, y personas que profesan todo tipo de religiones del lejano oriente. En contraste, el Islam no es culto a otros dioses.

3. La condición nacional es que acepte la soberanía del estado (Ramba”m, Hiljot Melajim). Eso es algo sobreentendido y lógico, que existe en todo país del mundo. Por supuesto que no podrá vivir aquí una persona que se ocupa de destruir el país y matarnos. Es una premisa básica.

4. Solo debemos aclarar que todo eso no tiene nada que ver con el racismo. El racismo es una concepción biológica, que diferencia entre razas, pero dentro de Am Israel (el Pueblo de Israel) hay judíos de casi todas las razas, ya sea que nacieron así o se convirtieron.

5. Y ahora llegamos a la expresión estatal judío democrática. En primer lugar judía, y después democrática. Es decir, hay lugar para la democracia a condición que no sea contraria al judaísmo. Y realmente, así debe ser. Se trata del Estado de Israel, o como dijo Hertzel: “El Estado de los Judíos” según la traducción al hebreo y alemán. O “El Estado Judío”, según su traducción en Idish y francés. Este es un estado judío, y no el estado de sus ciudadanos.

Por supuesto que la democracia – es decir, la voluntad de la mayoría – no puede imponer una ley que no sea moral o antinacional. Por ejemplo, una ley que obligue a los soldados a transgredir el Shabat. O por ejemplo una ley que decida borrar el estado independiente y transformarlo en un estado más de EE.UU.
Incluso el filósofo Platón describe una democracia ideal que está orientada al provecho del público general, como un organismo, y no un conjunto de individuos particulares que procuran su provecho individual. Por supuesto que hay ideales eternos por encima de la ley. La nación no se basa sólo en economía y seguridad, sino que también en ideales e historia.
Desconectar una nación de su historia, de su alma, es la acción más inmoral y antidemocrática que puede haber.
Apoyaremos una democracia auténtica y elevada: Responsabilidad y fidelidad para con la nación a lo largo de todas sus generaciones históricas.





12/21/2010

El árbol de Navidad.

BS"D






‘Sus altares destruiréis, sus estatuas quebrantareis y sus Asheras (árboles  de adoración –asherav-) talaréis’. No te postraras ante otros dioses, porque el Eterno es celoso de Su Nombre. Es D”s celoso’.
Perashah Tisa, Sefer Shemot 34:13-14.[1]

Un árbol o una planta nuca es sagrado en cuanto árbol o planta; llegan a serlo por su “participación” en una realidad trascendente para alguien, llegan a serlo porque “significan” esta realidad pervertida y distorsionada.  Por su consagración idolatra, la especie vegetal al procesarla como blasfema, es transformada; según la dialéctica de lo que determina la halajah (ley judía), en una hierofanía. Para los antiguos cananitas (usurpadores de Erretz Israel), consideraban que algunos árboles  eran “lugares sagrados”.  Esta practica no solo era llevada en Erretz Israel por los cananeos, sino también en Grecia. Desde los tiempos minoicos y hasta el crepúsculo del helenismo, se encuentra siempre el árbol cultural al lado de una roca (Nilsson, Geschichte, I, p. 260).

Mientras que las Ashterot (árboles de adoración féminas) quedaron solo más tarde al lado del altar. Los lugares de ofrendas de los cananeos y de los mumarim (hebreos convertidos a la religión de Ba’al) estaban situados, como dice Yirmiyah”u HaNabí:
‘Pero sobre cada colina elevada y debajo de cada árbol frondoso te prosternaste haciendo el papel de prostituta’.

Yirmiyah”u 2:20.

‘Y me dijo el Etern-o en los días de Yoshiyohu, el rey: ¿Has visto lo que hizo el apóstata Israel? Fue (para adorar) sobre cada montaña elevada y debajo de cada árbol frondoso, y allí fornicaba’.
Yirmiyah”u  3:6.
El mismo profeta recuerda:
“el pecado de los hombres de Yehuda”, los altares y las “imágenes de Ashtarté que alzaron junto a los árboles verdeantes y sobre las altas colinas”.
Cfr. Yirmiyah”u  17:1-13.
La arqueología nos da como detalle lo que contenía cada una de las ashterot, en el monumento arcaico sumerio llamado ‘El personaje de las plumas’, el cual dice:
“Ennamaz colocó los ladrillos con firmeza; una vez terminada la morada principesca colocó junto a ella un gran árbol; cerca del árbol planto un poste”.
Nell Parrot, Le refrigerium, p.43
Para los antiguos Obdei Elilim UMazalot (idolatras) consideraban que la Asherah era un reflejo del “todo” de una forma microcósmica, la Ashera o el árbol idolátrico representaba la regeneración periódica manifestaba  el poder “sagrado” en el orden de la vida, como menciona el RaMBa”M en Hiljot Avidah Zarah veJukot HaGoim 1:1 fueron ellos (los de la generación de Janok) quienes desviaron la atención al Creador del Universo hacía el culto a la creación, los tótems, los hombre-dios, etc.

 Por lo que nuestros Jajamim (Sabios) decretaron, -siguiendo indudablemente lo que estipula nuestra Torah y los profetas-, sobre la destrucción de las ashterot (ver Mishnah Masejet Avodah Zara 3:5), como menciona R’ Akiva:
‘En cualquier lugar donde encuentres un monte elevado, o una colina, o un árbol frondoso, has de saber que allí hay un ídolo’.

Mishnah Masejet Avodah Zara 3:5.

¿Cómo se puede desecrar a una ashera? Si se le cortan las ramas o se la poda, si se le quita una rama vigorosa o una fina, incluso aunque sea una hoja, queda desecrada. Si se la ha alisado por su interés (para su embellecimiento), está prohibida; ni no, está permitida (para su consumo como leña).
Mishnah Masejet Avodah Zara 3:5.
Esto incluye indudablemente la utilización del árbol de navidad, en la que se conmemora el nacimiento de un criminal (Yesh”u ben Pandira; “Jesús de Nazaret” al que le han hecho pasar como dios, mesías)[2], pues como se hace mención en la Mishnah Masejet Avoda Zara 3:1:
‘Todas las imágenes están prohibidas (para cualquier uso), pues son adoradas una vez al año’.
Incluso hoy en día podemos ver a ciertas empresas el sembrar árboles para esta practica pagana, a lo que el Sha”s dice:

‘Hay tres tipos de asheras. Si el árbol fue plantado originalmente para el culto idolátrico, está prohibido.

Mishnah Masejet Avodah Zarah 3:7.
Sobre los adornos del árbol:
‘Si ha sido cortado o tallado con fines idolátricos o se ha hecho alguna mutación, ha de quitarle la mutación. Si colocó bajo él un ídolo y luego lo retiró, está permitido (para su consumo como leña). R’ Shimeon dice: todo árbol que sea adorado. Ocurrió en Tzidón que un árbol era adorado y había bajo él un montón de piedras. Les dijo R’ Shimeon: examinad ese montón de piedras. Lo examinaron y encontraron en él una imagen...
Mishnah Masejet Avodah Zarah 3:7.
Escribo esto debido a la ligereza que varios yehudim sin ser cristianos o mesiánicos se sienten atraídos de adornar sus hogares con árboles de navidad (en recuerdo al nacimiento del Mamzer de Nazaret), quienes quebrantan la Mitzva Lo-Ta’ase (precepto negativo) sobre el tener, o plantar un árbol idolátrico en sus domicilios, y como lo hemos visto a la luz de la Torah, la Halajah y la arqueología, esta practica actual es en sí una practica muy antigua del mundo antiguo idolatra.
Para aquellos que conservan adornos, árboles de navidad, así como la demás fetichería los invito a llevar acabo la realización de la Mitzvah T’aase (precepto positivo) el cual estipula:
“Y destruiréis sus altares y quebraréis sus estatuas y quemareis sus árboles que hacen de ídolos y derribaréis las esculturas de sus dioses y hasta extirpareis sus nombres de esos lugares”.

Perashah Re’eh, Sefer Devarim 12:13.[3]

Recordemos que ya se Navidad o el antiguo culto agrario a las Ashterot, son sinónimo de distanciamiento del Eterno, tal como dice el profeta:
¡Oh Etern-o, esperanza de Israel! Todos los que Te abandonan serán avergonzados. Los que se apartan de Ti serán escritos (Desfavorablemente) en la tierra, porque han abandonado al Etern-o, la fuente del agua de  la vida’.
Yirmiyah”u 17:13.



[1] Cfr. Devarim 12:3; 16:21; Yirmiyah”u 6:25; Alef Melajim 14:15; Mishnah Masejet 3:7.
[2] Cfr. Mishnah Masejet Avoda Zara 1:3.
[3] Cfr. Mishnah Masejet Avoda Zara 3:10.

12/16/2010

Los orígenes gnósticos de los Nazarenos (cristianos)


Los orígenes gnósticos de los Nazarenos (cristianos)

Por יצחק בן אברהם 



El origen de los cristianos dista mucho de las leyendas dogmatizadas por los obispos y sumos pontífices romanos.  Su nombre es clave y revela el origen que han fracasado en esconder: en hebreo reciben el nombre de “Notzrim” (נֹצְרִים ) que se deriva de la palabra griega “Nazaraioi”  una secta gnóstica.

El Dr. Goldstein en la página 149 de su obra  “Jesus in the Jewish Tradition”  (Ed. McMillan, 1950), comenta que esta secta era llamada por los griegos con el nombre de “nazaraioi” (nazarenos) y sus principales doctrinas consistían en nuevas interpretaciones gnósticas a las que amalgaban elementos judíos tomados del Tanaj.   Caius Plinius Secundus (comúnmente referido como “Plinio el Viejo”) da testimonio de la existencia de dicha secta en el panorama religioso del primer siglo de la Era Común.  En el libro V de su Naturalis Historia, Plinio indica que este grupo se asentaba en Judea y en Siria (en las ciudades de Hierápolis, Mabog y Bambyx).
Goldstein, haciendo uso no sólo de las fuentes romanas como Plinio, sino de los historiadores griegos, tiene éxito en su investigación (Ídem) y describe cómo la secta de los Nazarenos nació con la expansión griega y macedonia en medio oriente en la época alejandrina y tuvo su clímax durante el periodo de los Jasmoneos localizándose entre los partidarios helénicos que continuaron existiendo siglos después y apoyaron los intereses de Roma en Judea.
El Obispo Filaster (390 E.C), erudito y famoso expositor de lo que las autoridades apostólicas romanas llamaban “herejías”, cuando escribió el “Libro de las Diversas Herejías”  exhibe dentro de las 156 sectas a los gnósticos “Nazorei” y los llama “Nazarenos”.  Estos son descritos como gnósticos creyentes en el Tanaj, que rechazaban los sacrificios en el Templo, elementos de la Torah y acostumbraban una dieta vegetariana. Su centro geográfico lo constituían las regiones de: Galilea, Siria y Samaria.
También hay otro testimonio antiguo: Epifanio (Adversus Haereses (también conocido como Panarion) XIX. 5, 6) declara:

“Ellos (nazoreanos, nazarenos) no se llamaban a sí mismos “nazarenos” tampoco…  existían desde antes de Cristo y no conocían a Cristo…  eran judíos por nacionalidad, tenían cierto conocimiento de la Ley de Moisés, pero declaraban que las costumbres (judías) eran ficciones instituidas por los padres (avot). Esta era la diferencia entre los nazarenos y los otros”

Y en el mismo libro, Adversus Haereses XXIX, Epifanio describe a otro tipo de Nazarenos más tardíos y más familiarizados con los dogmas de la Cristiandad Romana.

Volveremos a retomar este punto antes de aclarar algo:
·         Los Nazarenos no eran Judíos, sino helenizantes naturales de Judea:
Es interesante que Epifanio los llame “judíos por nacionalidad” pero no lo sean por religión. La causa más probable de esta caracterización es que hayan nacido en Judea, pero no hayan seguido las creencias de los de Judea. No hay contradicción alguna, y un ejemplo sirve para que veamos la complejidad del tema: En el Israel de hoy puede suceder: una familia árabe-israelí puede tener un hijo musulmán, ciudadano Israelí (el Estado Judío), y ello no significa que forzosamente deba ser judío el pequeñito.
“Complejo” no es igual a “Complicado”.
Este artículo no sigue la forma preferida de los expositores Protestantes y Mesiánicos de la actualidad.  Ellos se apoyan en citas cortadas de Eusebio y de Jerónimo para afirmar que su origen no es gnóstico, sino sólo una creencia espuria de judaísmo temprano con elementos mesiánicos atribuidos a Jesús.  Es triste que no hayan estudiosos más serios entre las filas de los Protestantes y sus sectas Mesiánicas, porque si bien es verdad que tanto Eusebio como Jerónimo (entre otros) exponen la existencia de un grupo judío celoso de seguidores de Jesús, dicha existencia no choca con la existencia paralela de otro grupo más antiguo y con más peso en la historia: los nazarenos (nazaraioi).  De los primeros, sabemos por los descubrimientos del Dr. Shlomo Pines respecto al texto de Abd al-jabbar que no creían en Jesús como mesías sino como un buen maestro, tampoco creían en el compendio de libros cristianos (nuevo testamento, o como escriben en el pueril hebreo de los natzratim: kitve talmidim rishonim) y que los pocos individuos que quedaban finalmente se extinguieron en el siglo XI.  De los segundos es que pretendemos continuar dialogando:
Una mirada cuidadosa a los escritos de Jerónimo da la respuesta.  Los mesiánicos modernos fallan en sólo leer la primera línea y no continuar con el contexto del testimonio de Jerónimo.  En su Epístola 79 a Agustino, Jerónimo hace una clara mención de la existencia de dos grupos: “Nazarenos” y “Ebionitas”, y por lo cómo los describe, es claro que ambos tienen elementos judíos, pero uno de ellos cabe más en el perfil mandeísta y el otro en el perfil cristiano con matices hebreos.

El testimonio histórico presentado por Jerónimo y por Eusebio es tardío por más de un cuarto de milenio respecto al de los otros historiadores que hemos presentado aquí, y según varios especialistas (J. de Voragine, T. Aquinas, B. Dubourg, entre otros) no constituye una contradicción sino una presentación de la última etapa evolutiva de los “nazaraioi” quienes como buenos gnósticos, eran maestros del sincretismo ecuménico.  (Si desea profundizar este último punto, le recomendamos investigar los evangelios gnósticos de Nag Hammadi  y  leer “Sincretismo helénico-judío en los textos gnóstico-coptos” de A. Piñero, y  “Early Gnostic Christian Secta: Notzrim, Cerdonians, Colorbasians, Gnostic Ebionites, Dositheans”, Books LIc, ISBN 1158245866, 9781158245864).

Una pieza clave de esta realidad es que tanto Eusebio de Cesarea como Jerónimo (siglo IV), mencionan que los Nazarenos (los del siglo IV, claro está) creían en el nacimiento virginal del hijo de Dios y que usaban el NUEVO TESTAMENTO…  Si fuesen los nazarenos originales, los antiguos de siglos pasados, ¿cómo creerían en el nuevo testamento si este no se editó y redactó sino por Marción y luego al final por el Concilio de Obispos Romanos muy entrado el siglo IV?  Con todo, aún hoy católicos, protestantes, mesiánicos, nazarenos y natzratim guardan celosamente el Canon Romano, lo llaman diferente y lo re-editan múltiples veces según sus cambiantes dogmas.

Retomemos: Epifanio lo confirma:  en un espacio de tiempo de aproximadamente 600 años podemos distinguir dos tipos de Nazaraioi:  unos gnósticos (me atrevo a llamarlos “los originales”) de vieja data que vivieron en Judea desde la época Jasmonea y con el tiempo anexaron a sus doctrinas un mix de creencias judías (mayormente Qumranitas y Mandeístas sazonadas con un poco de fariseísmo) y de creencias Órficas con carácter mesianista, dando a luz al final (y luego de casi 600 años de sincretismo) un tipo de “nazarenismo” más formado e independiente que resumió su vida en cinco pilares: nuevo orden, mística gnóstica, mesianismo órfico y apocalíptica qumranita.
Estos pilares aún hacen parte de los dogmas cristianos:
1.      Nuevo Orden: Hebreos 8:13 “Al decir “nuevo pacto”, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer”.
2.      Mística gnóstica:  Colosenses 1:17-23  “él es antes que todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia… para que en todo tenga la preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar a todas las cosas en la tierra y en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz”.
La revelación mística de la gnosis (conocimiento): Colosenses 1:26  “el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero ahora ha sido manifestado a sus santos”.
3.      Mesianismo Órfico:  1 Timoteo 3:16  “E indiscutiblemente grande es el misterio de la piedad:  Dios fue manifestado en carne, Justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria”.  (Lectura Recomendada: “Orpheus- the Fisher: Comparative Studies in Orphic and Christian Cult Symbolism” (Orfeo el pescador: estudios comparativos del simbolismo en el culto religioso Órfico y Cristiano).  Dr. Robert Eisler.)
4.       Apocalíptica qumranita:  2 Pedro 3:10  “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán desechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas”.          Apocalipsis 20:9  “Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió”.



¿Por qué se llamaban Nazaraioi/Nazarenos?

Porque su nombre deriva de la palabra “Nazara”, un concepto gnóstico básico en lengua aramea que traduce “La Verdad”.   El por qué dicho grupo gnóstico se denominaban “nazaraioi” lo encontramos en el Evangelio de Felipe, p. 47:

“Los apóstoles que estuvieron antes que nosotros tenían estos nombres para él: “Yeshua, el Nazoreano, Mesías”.  El último nombre es Kristos (Mesías), el primero “Yeshua”, y en el medio está “el Nazoreano”.  “Mesías” significa ambas cosas, Kristos y “el medido”.  “Yeshua” en hebreo es “la redención”.  “Nazara” es “La Verdad”.  El Nazareno entonces, es La Verdad.  “Kristos”… ha sido medido.  El Nazareno y Yeshua han sido medidos.”   
(Manuscritos de Nag Hammadi, Evangelios Gnósticos. Codex II, Evangelio de Felipe, p. 47)


No dista en nada de la cristología y las doctrinas contenidas en el Nuevo Testamento:
·         Jesús es llamado “La Verdad”:  Juan  14:6  “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”.
·         Los creyentes en Jesús se proclaman seguidores de “la verdad”:   1 Juan 3:19  “y en esto conocemos que somos de la verdad, y aseguramos nuestros corazones delante de él”.
En resumen, ¿por qué les llamaban “nazaraioi/nazarenos”? Porque como típicos gnósticos afirmaban ser de la Nazara (verdad).
Su creencia en hebreo recibe el nombre de Natzrut que viene del arameo “Nazirutha”:


Nazirutha es el nombre Arameo para la Gnosis Nazoreana. Aquellos entre los antiguos Gnósticos Esenios que poseen el conocimiento secreto con llamados Nazuraiia o Nazoreanos.  Los menos iluminados son llamados Mandaiia, que significa “gnósticos”.  La verdadera iluminación, sin embargo, fue considerada muy extraña y fue llamada Nazirutha
-(“The Nazorean Way”. Order of Nazorean Essenes –teaching the ancient Gnosis of  Miryai, Yeshu & Mani)

No se les llamó así por la palabra hebrea “netzer” (renuevo) porque la transliteración al griego de la palabra “netzer” NUNCA usa Zeta para transliterar la tzade.  El estándar desde la época de los jasmoneos es que la sigma translitera tzade, y la zeta translitera zayin.  La interpretación de que se les llama “nazarenos” por la palabra “netzer” sólo nació en el siglo XX entre eruditos evangélicos y mesiánicos… posición muy popularizada, pero evidentemente errónea para todo estudioso serio del griego koiné.
Hay últimamente quienes afirman que “nazaraiois” (nazareinos) viene de Jeremías 31 con la palabra hebrea “notzrim” (renuevos), pero cometen un error garrafal: es cierto que notzrim hace referencia a los renuevos vegetales, pero la palabra específica Notzrim, usada expresamente para designar a los cristianos es un préstamo griego que tiene la mala suerte de sonar igual a “renuevos”.  Un caso en español nos puede aclarar este malentendido:  puedo decir “vino de París” y las personas pueden entender dos cosas: una bebida de uva hecha en París, o bien, que una persona provino de París.  “Vino” se escribe igual, se pronuncia igual, pero no significan lo mismo.  Este tipo de palabras se llaman “homófonas”: suenan igual, no significan lo mismo.
Notzrim (renuevos, de “netzer”) y Notzrim (gnósticos) suenan parecido, pero no son lo mismo.

Saulo de Tarso el seductor de Apolos Ha-Notzri: nacimiento de la nueva hegemonía.
Otra palabra que viene al caso: Notzri. En hebreo significa “guardián”, “el que observa” y en el siglo I y II se refería al líder de una secta gnóstica, los mandeístas.

El Mandeísmo nació en las riberas del Jordán en el siglo I.  Su fundador fue Yochanan ben Zechariyah, llamado Juan Bautista y Yohanan HaMatvil en el mundo cristiano. El nombre “mandeísmo” deriva de la palabra aramea Manda (מנדע) que traduce “Conocimiento” y su equivalente en griego: Gnosis (Γνωσις).   Los mandeístas (gnósticos) eran llamados “Nazaraioi” (personas de la nazara -verdad).
El gnosticismo mandeísta, además de los rituales de purificación aparentemente judíos, reúne en su cuerpo de doctrinas elementos zoroástricos de los misterios y mitos de la redención.
Lidzbarski, R. Karl Bultmann y Reitzenstein sostienen la teoría de que el Cristianismo surgió a partir de ésta secta.  En un principio, como reconocen Hipólito e Ireneo, Juan Bautista fundó un grupo baptista de corte apocalíptico que proponía una vida cínica, alejada del mundo y de su influencia pagana que consideraban la raíz de todos los males y la causa principal de la corrupción en las religiones y en la metrópoli de Jerusalén del siglo I.  Sus opiniones respecto al judaísmo fariseo y saduceo eran muy iguales a las opiniones de los esenios, aunque sólo de principios y opiniones básicas respecto al panorama político y religioso de la Judea del siglo I, porque en realidad, más adentro sus dogmas eran incompatibles e irreconciliables: los mandeístas eran (valga la redundancia, su nombre lo indica) gnósticos, mientras que los esenios eran fanáticos judíos fundamentalistas y siempre se opondrían al gnosticismo pues es una ideología helenizante.
En su tiempo, los discípulos de Juan Bautista eran más conocidos que los de Jesús, y los relatos en los evangelios del Nuevo Testamento indican que formaban grupos aparte pues cierto día, mientras aún estaba preso Juan Bautista, encomienda una delegación de los suyos ir hasta donde estaban Jesús y sus discípulos a preguntarle sobre la posibilidad de que sea “el que habríamos de esperar”.  El libro de los Hechos (cap. 18 verso 24) comenta un relato de encuentro entre ambas escuelas que nos da la oportunidad de ver el momento en el que se mezclaron:

“Llegó entonces a Éfeso un judío llamado Apolos (los manuscritos coptos y armenios le llaman “Apelles” y el Codex Bezae, “Apollonius”), natural de Alejandría, varón elocuente, poderoso en las escrituras.  Éste había sido instruido en el camino del Señor; y siendo de espíritu fervoroso, hablaba lo concerniente al Señor, aunque solamente conocía el bautismo de Juan”.


La ciudad de Alejandría, en Egipto, era cuna prolija de judeo-gnósticos que inspirados por los coqueteos que Filón hizo a la filosofía griega, ahondaron en el misticismo helénico y re-interpretaron el Tanaj para igualarlo a los mitos griegos.  En este medio se debió desenvolver Apolos, de quien dice Hechos que era judío, aunque la veracidad del dato es muy cuestionable y lo más seguro es que fue una añadidura de los editores del siglo IV con ánimo de contrarrestar a los judíos y por eso cometieron el error infantil de decir primero que “solamente conocía el bautismo de Juan”, pero luego contradecirse diciendo que Apolos “demostrando… que Jesús era el Mesías”.  Otra evidencia de la falsedad del dato (era “judío”) es su nombre: Apolos.  ¿Qué judío se atrevería a llevar el nombre de un dios griego?  El comentario de Barnes al respecto  (Barnes’ Notes on the Bible, Acts XVII. 24)  es que seguramente se trataba del hijo de conversos griegos, cuya conversión fue posterior al nacimiento y nombramiento del niño (Apolos).  A pesar de sus esfuerzos, la interpretación de Barnes es insípida, simplista y ciertamente forzada.
Continuando con esta investigación, el panorama nos va permitiendo esclarecer el misterio detrás de este personaje: primero, a todas luces era helenista, su nombre Apolos lo demuestra.  Y segundo, era versado y educado ÚNICAMENTE en el bautismo de Juan.   Los únicos cuyo perfil concuerda con esas características son los mandeístas.
Apolo, el nozri, el mandeísta (gnóstico) se encontró con Saulo en Éfeso y fue atraído a sus enseñanzas helenizantes, encontrando en él a un amigo misionero predicador de la luz mística y del conocimiento.  De hecho, su nombre opacado por el modo en que fue relatada la historia neotestamentaria no hace fácil para el lector darse cuenta de la inmensa importancia que tiene este personaje en la evolución nazoreana.  Fue tan importante en sus tiempos que incluso “rivalizaba” con Pablo en sus masivas campañas de proselitismo ecuménico; escribe este último:

“Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales?  ¿qué es Pablo y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído… Yo planté, Apolos regó”  (1 Cor. 3:4-6.  Reina-Valera, 1960).

Y la misma carta demuestra que a pesar de compartir doctrinas y ser afines, aún no había compenetración emocional entre ambos, como escribe:

“Acerca del hermano Apolos, mucho le rogué que fuese a vosotros con los hermanos, mas de ninguna manera tuvo voluntad de ir por ahora; pero irá cuando tenga oportunidad.”  (1 Cor. 16:12.  Reina-Valera, 1960).

Saulo, como buen herodiano, helenista y gnóstico amante del sincretismo, ve en Apolos y en el grupo de nazaraioi (nazarenos) una oportunidad de catapultar sus planes religiosos con fines ecuménicos y por ello le incluye dentro del movimiento como un Hermano: el “hermano Apolos”.  Su preocupación por el uso estratégico que le puede significar Apolos es elevada y responde al por qué en su misiva a Tito (el  “verdadero hijo en la común fe”.  Tito 1:4) menciona la encomienda de su adoctrinamiento de manera muy especial:

“A Zenas, intérprete de la ley, y a Apolos, encamínales con solicitud, de modo que nada les falte”  (Tito 3:13).

Tito era el representante de Saulo de Tarso  en Creta y el encargado de “encaminar” a las personas claves que este consideraba de utilidad en sus aspiraciones, como dice al comienzo de la carta:

“Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé” (Tito 1:5).


¿Qué importancia podía encontrar Saulo de Tarso en Apolos y en su gente? El Mandeísmo (movimiento gnóstico de Juan Bautista) era cientos de veces más popular que el “krestianismo” de Pablo, y este no podía dejar desaprovechar la oportunidad de unificar las corrientes gnósticas inspiradas en lo hebreo.  Apolos era esencial para su plan.  Encaminar a Apolos en el krestianismo era asegurar el éxito de su misión, pues detrás de Apolos vendría su gente.
Todo parece indicar que los planes de Pablo dieron resultado: atrajo a Apolos, se hizo un lugar importante entre las sectas gnósticas que conformaban la “Común Fe” (Tito 1:4) y con la ayuda de sus partidarios fue concentrando sobre sí mismo y sus delegados el poder y primacía entre las “iglesias” (eklesias) del mar gnóstico que estaban diseminadas por el mediterráneo.  Al final de su vida, los seguidores del herodiano Pablo también fueron llamados “seguidores de nazara (verdad)”, nazarenos (nazaraioi) y relegaron a los pocos mandeanos que quedaron sin adherirse a ellos.
Hechos 24:5, al comienzo del final de la vida de Saulo, muestra que Apolos (el nozri, líder de los nazaraiois, mandeanos) cayó en las sombras del olvido y una nueva figura se alzó como Líder de la Secta de los Nazaraioi/Nazaraion (o por lo menos fue así según la historia neotestamentaria):


“Porque hemos hallado que este hombre es una plaga, y promotor de sediciones entre los judíos por todo el mundo, y Cabecilla de la Secta de los Nazareos (nazaraion).”


Es algo diferente a lo que nos indica otra pista del libro de Hechos: los discípulos de Jesús eran llamados “krestianos” (personas de la piedad) (Hechos 11:26, 26:28 y 1 Pedro 4:16),  ¿por qué ahora en Hechos 24:5 no dice “cabecilla de la secta de los krestianos” sino “de los nazaraion”?  Porque es más que evidente que Saulo el tricéfalo se apropió de gran parte del movimiento mandeísta (quienes le precedían en fama y reconocimiento), los incluyó en el suyo y llegó a ser reconocido como cabeza de los famosos “nazaraion” (nuevos krestianos).  Justo como hace algunas décadas ocurrió con Hitler: de ser líder de un pequeño movimiento de extrema derecha, congregó sobre sí mismo a varios grupos políticos afines, los centralizó, y de la impopularidad política creó la fama casi de la noche a la mañana poniéndose a sí mismo como centro, un sol alrededor del cual girarían los demás astros: la unión hizo la fuerza.
Fue de esta forma que se mezclaron los krestianos y los populares nazaraion (nazaraioi), pero el monopolio de la nueva religión gnóstica del herodiano Saulo de Tarso no llegó a su anhelado imperio sino casi cuatro siglos después, luego de una larga lucha contra los “herejes”, es decir, contra las restante sectas gnósticas mesianistas con afinidad hebrea que se resistían a incorporarse al krestianismo (cristianismo) católico (universal) apostólico (paulino) y romano.  Con la llegada de Constantino y el impulso que el imperio dio a los obispos cristianos se hizo realidad el sueño de Saulo:
“Un solo Señor, Una sola Fe, Un solo bautismo”  (Efesios 4:5)
El Dr. Shlomo Pines, traductor de  Tathbit Dala'il Nubuwwat Sayyidina, muestra lo que dice el folio 73a:


Él (Pablo de Tarso) habló a los romanos del ascetismo, la gracia y los milagros de Jesús y las personas lo escucharon. Sin embargo, si uno considera que él negó las enseñanzas religiosas de Yeshu y adoptó las costumbres de los romanos, uno debe venir a la conclusión que el Natzruth (נצרות) o nazarenismo se volvió Romanizado (ar. Tarawwamu; بالحروف اللاتينية )…


Minim: cristianos (gnósticos) y sus gilyonim
Según la Mishna, todos los grupos sectarios contrarios a la tradición judía y considerados como peligrosos para el pueblo eran llamados “Minim” (Sectarios).  (Lewish N. Dembitz, “Jewish services in synanogue and home”. Pág. 32.  Arno Press. 1975).  Entre ellos se contaban los partidarios de la fe Nazirutha  (nazarenos, mandeístas) y los Tzedokim (Saduceos) que deseaban introducir al judaísmo reformas, novedades y “modernizaciones”  (Ohr Somayach. Hadrash ve ha Iyun, Parasha Ajarei Mot-Kedoshim, 6 de Iyar 5758).
El relato del libro de Hechos comenta que Saulo de Tarso atrajo sobre sí a muchos de los seguidores del Jesús histórico (de quien casi nada se sabe hoy) y eran llamados “Secta” (Hechos 24:5).  Ya habíamos visto que la Mishna lo dice, y para que no haya excusa de que es un invento judío, también confirmamos del Canon Romano que eran llamados Sectarios (Minim).
Sobre todos ellos, los sectarios (minim: saduceos, nazarenos y otros helenistas) fue compuesta una bendición añadida al rezo de la Amida. La Birkat HaMinim, rezo que implora a Hashem la maldición sobre los “Minim” (heréticos) fue introducida en los tiempos helénicos cuando los choques entre judíos y helenistas llegaron a su peor momento, y fue usada también sobre los Saduceos y sobre los Nozrim (nazareos, nazarenos, notzrim) como lo evidencia el manuscrito hallado en la Genizah del Cairo (Sidur. Versión palestina del Shmoné Esré) que hoy es conservado por Genizah Project y clasificado como Fragmento TS-8H24.5:

“Que para los herejes no haya esperanza, y que pronto y en nuestros días desarraigues el reino de la arrogancia; y que los Nazarenos (nozrim) y los Sectarios (Minim) perezcan en un instante;  arráncalos del libro de la vida y que no entren con los justos. Bendito Tú, Hashem, que humillas los arrogantes”.

Debido a la censura y persecución cristiana la palabra “Nozrim” (notzrim: nazarenos) no llegó a nuestros sidurim, no obstante, su intención no fue borrada, sigue viva aunque silente.  La cristiandad común siguió su evolución gnóstica de sincretismo ecuménico apartándose de acechar a los judíos  para convertirlos (excepto en dos puntos: la Inquisición y ahora en nuestros días con el nacimiento de las sectas misioneras que se llaman mesiánicos, nazarenos y natzratim) y por esta razón sólo hoy renace la preocupación para proteger a Israel de los misioneros que intentan desmembrar al pueblo metiendo extraviándolo de la Torah a través de sus nuevas sectas cristianas (una amenaza tan grave que es considerada asesinato de almas).
Jeronimo  (Ep. 112.13; Comm. In Esaiam 5.18, 49.7 y 53.5) y Epifanio (Panarion 29,9) confirman que fue usual que los judíos se protegieran de las incursiones misioneras (gnósticas y de otras corrientes) elevando rezos donde imploraban la maldición y destrucción de los nazarenos.
Así mismo, la aversión a sus libros fue enorme.  Eran llamados “Gilyonim” (un jocoso término hebreo que significa “sin-valor” y suena parecido al griego “evangelion” –evangelios).  Respecto de ellos está escrito:

"Los Gilyonim (evengelios) y los libros de los Minim (nazarenos) no se deben rescatar del fuego (en shabat) aunque en ellos se hallen escritos nombres de D-s.  Rabbi Iose el Galileo dice:  “en días de semana, los nombres de D-s deben ser cortados, y el resto deben ser quemado”.  Rabbi Tarfon dice: “Lo juro por la vida de mis hijos que si caen en mis manos (los libros), los he de quemar junto con los nombres de D-s que contengan”.    Rabbi Ishmael dice: …los libros de los nazarenos, que causan enemistad, celos y peleas entre Israel y Su Padre Celestial… no deben ser salvados del fuego, así como tampoco deben salvarlos del peligro o de caídas, o incluso si caen en agua…”

(Tosef., Shab. xiii. 5 [ed. Zuckermandel, p. 129]; comp. Shab. 116a; Yer. Shab. 15c, 52; Sifre, Num. 16).

Estos libros solo sirven para mostrar sus inconsistencias y usarlos para el propósito opuesto para el que fueron escritos y así salvar judíos de las trampas misioneras.

Nazarenos (krestianos): un nuevo pueblo Efraimita.
El judaísmo abraza a los prosélitos, pero no es una fe misionera.  Al prosélito se le hace pasar por un largo tiempo de exhaustivo estudio y práctica para que al final, cuando él mismo se sienta preparado, se presente al tribunal rabínico, pase el examen (puede tardar varios días, dependiendo del caso), sea circuncidado (o si es circunciso se le realiza hatafat dam brit), se sumerge en la mikve y posteriormente recibe su certificado de conversión.
Los nazarenos comparten sólo un ritual: inmersión.  Para ellos no es necesario tanto estudio (sólo lo básico) ni circuncisión…  basta con un ritual rápido de inmersión en agua que remede pobremente la costumbre judía: el bautismo.  Así lo estipuló Felipe, el misionero que convirtió y bautizó en una nueva fe a un etíope después de una brevísima charla (Hechos 8:35-38).  Con todo, es seguro que el rito nazareno fue un paupérrimo remedo de las ceremonias de pureza ritual comunes entre fariseos y sobre todo entre esenios.


Marcos (16:16) pone en palabras de Jesús el fundamento del bautismo nazareno (gnóstico) como rito místico de iniciación para obtener la “salvación”:

“El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”

El fundamento nazoreano (nazareno) de este ritual es la base de la entrada al “nuevo pueblo”, los llamados a formar una nueva comunidad sagrada de vida en la verdad (nazara), como escriben:

El Camino Nazoreano (nazareno) tiene una ceremonia especial (Inmersión) que representa la iniciación al Camino de Paz.
 -(“The Nazorean Way”. Order of Nazorean Essenes.)

Y escribe el Evangelio gnóstico de Felipe:

“El Bautismo incluye la resurrección y la redención…  Aquellos que dicen que primero morirán y luego resucitarán están en un error.  Si ellos primero no reciben la resurrección mientras vivan, entonces morirán y no recibirán nada.  Así también cuando ellos (talmidim: los discípulos) hablan del Bautismo, dicen: “el Bautismo es una gran cosa”, porque si las personas lo reciben, entonces vivirán”
(Manuscritos de Nag Hammadi, Evangelios Gnósticos. Codex II, Evangelio de Felipe,)


No dista en nada de lo que enseñó en sus epístolas gnósticas el mago Saulo de Tarso:

Por tanto, mediante el bautismo fuimos sepultados con él en su muerte, a fin de que, así como Cristo resucitó por el poder del Padre, también nosotros llevemos una vida nueva.

(Efesios 6:4)
Los iniciados y nuevos miembros de la secta no eran considerados formalmente parte de ella a no ser que fuesen sumergidos según el rito místico que contenía entre otras cosas la invocación de los poderes elevados (Mateo 28:19) y el nombre del nuevo mesías órfico (Hechos 2:38).
Una vez consolidada la pertenencia al grupo, se les adoctrinaba en una nueva identidad ficticia que creó Saulo de Tarso.  Este, guardando profundo rencor contra los judíos por el rechazo que mantenían contra su familia herodiana y edomita, ideó la venganza: “si los judíos no me quieren ni me creen, entonces reemplazaré a los judíos”. Más tarde esto recibió el nombre de “Teología del Reemplazo” (Supersesionismo).

Hayyim ben Yehoshua, (“Refuting Missionaries”, Part 1.) escribe al respecto:

El movimiento Notzri fue particularmente popular entre los judíos samaritanos… Los Samaritanos hacían énfasis en su descendencia parcial de las tribus de Efraim y Manasés

Lo más asombroso es que esta misma enseñanza (efraimismo) continúa siendo abanderada entre los recién fundados misioneros.  Mesiánicos y Natzratim afirman ser “verdadero Israel” que reemplazan a los “judeanos” ya que (según sus retorcidas mentes) ellos son los hijos de Efraim.
(Lectura Recomendada: “Efraimismo: sueño de opio del racismo cristiano” http://elescriturista.blogspot.com/2010/07/efraimismo-sueno-de-opio-del-racismo.html)


Conclusiones:
El cristianismo (en todas sus formas: desde catolicismo hasta natzratim) es un gnosticismo romanizado en todo sentido: sus principios de fe y dogmas son gnósticos, su mística es gnóstica, sus ritos son gnósticos (sea que los disfracen de latín o hebreo).  Este es un tema poco abordado en los foros religiosos, pero confiamos que el presente documento motive a los lectores de habla hispana a investigar y ahondar en él.
Esperamos que este documento ayude a prevenir la actividad misionera que amenaza a todos los judíos.