1/11/2026

Evangelio Hebreo de Mateo de Du Tillet, Capítulo 24: "Generación adúltera busca señal" - Pero Yeshú es la señal fallida

BS"D






Perek 24


(15) ויצא ישו וילך מן ההיכל ויקרבו תלמידיו (16)  בעבור  שיראו  אותו  בניני  ההיכל (17)   והוא  ענה  להם  לאמור  התראו (18) את כל אלה אמן אומר לכם לא תעזב פה (19) אבן על אבן לא תשבר וכשהו ישב על (20) הר הזתים נגשו לו תלמידיו מסתר לאמר (21) אמור לנו מתי יהיו אלה ומה אות יהיה (22) בביאתך ותכלית העולם : ויען ישו ויאמר (23) להם שלא יהיה איזה אדם אשר ישיאכם כי (24) רבים יבאו בשמי לאמר אני משיח ולרבים

(25) ישיאו : כי תשמעו מלחמות ושמועות המלחמות


Daf 58


(1) ראו שלא תבהלו צריך הוא שיעשינה האלה (2) ועוד אין קץ כי יקום גוי על גוי ומלכות על (3) מלכות ויהיה דבר ורעב ורעש הארץ בכולם (4) המקומות ואלה הם ראשית המכאובים אז (5)  יתנוכם  אל  הצרה  ויהרגו  אתכם  וישנאו (6) אתכם כל הגוים בעבור שמי ואז יכשלו רבים (7) וימסרו איש את רעהו ושנא איש את אחיו ויקומו (8) רבים מנביאי השקר ויתעו את הרבים : וכי (9) ירבה פשע תקרר האהבה מהרבים ומי שיעמד (10) עד הקץ הוא יושע וזאת תקרא בשורת המלכות (11) בכל העולם לעדות לכל הגוים ואז תבא התכלית (12) וכשתראו את שקוץ משומם הנאמר מאת דניאל (13) הנביא שאמר שהוא עומד במקום הקדש מי (14) שקורא יבין אז אשר יהיו ביהודה ינוסו אל ה (15) ההרים ואשר יהיה על הגג לא ירד לקחת מאומה (16) מן ביתו ואשר בשדה לא ישובו לקחת את (17) לבושו ואוי להרות וליולדות ולמניקות בימים (18) ההם ואתם התפללו שלא יהיה מנוסכם (19) בחורף או בשבת כי אז תהיה צרה גדולה (20) אשר כמוה לא נהיתה מראשית העולם עד (21) עתה ולא יהיה אחרי כן ואם לא קצרו הימים (22) ההם לא יושע כל בשר רק בעבור הבחירים (23) יקצרו הימים ההם אז אם איש יאמר לכם (24) הנה פה המשיח או בזה אל תאמינו בעבור (25) שיקומו משיחי השקר ונביאי השקר ויתנו אותות


Daf 59


(1) גדולות ומופתים שגם יבואו לידי טעות אם (2) יוכל להיות בבחירים ההם הנה אמרתי לכם (3) לכן אם יאמרו לכם הנה במדבר הוא אל (4) תצאו הנה בחדרים אל תאמינו כי הברק (5)  יצא  ממזרח  ונראה  עד  מערב  כן  ההיה (6) ביאת בן האדם בכל מקום שתהיה נבלה (7) שם יאספו הנשרים ומיד אחר צרת הימים (8) ההם יחשך השמש והלבנה לא תתן אורה (9) וכוכבים יפלו מן השמים וגבורות השמים (10) ימוטו ואז תראה אות בן האדם בשמים ואז (11) יספדו כל שבטי הארץ ויראו את בן האדם הבא (12) בענני השמים בחיל רב ובכבוד וישלח את (13) מלאכיו בשופר ובקול גדול שיאספו בחיריו (14) מארבע רוחות ממרומי השמים עד קצותם (15) בעץ התאנה למדו המשל כשיהיה ענפו רך (16) ויצמחו העלים ידעתם כי בקרוב יהיה הקץ (17) כן כשאתם תראו את כל אלה דעו כי קרוב (18) הוא בדלתים אמן אני אומר לכם כי לא יעבור (19) הדור עד שיעשו הכל שמים וארץ יעברו (20) ודברי לא יעברו עד היום ההוא ועל השעה (21) ההיא לא יהיה איש יודע לא מלאכים בשמים (22) כי אם אבי לבדו וכאשר היה בימי נח כן (23) תהיה ביאת בן האדם כי כאשר היו בימים (24) ההם שהיו לפני המבול אוכלים ושותים (25) ומתחתנים ונותנים לחתונה עד יום שבו


Daf 60


(1) בא נח אל התבה ולא ידעו עד שבא המבול (2) וישא את הכל כן יהיה ביאת בן האדם : אז (3) יהיו שנים בשדה אחד ילקח ואחד יעזב שתים (4) טוחנות ברחים אחד תלקה ואחד תעזב : (5) שתים בערש אחד ילקח ואחד יעזב ולכן שקדו (6) כי לא ידעתם באיזו שעה יבא אדניכם ודעו (7) זאת אם ידע בעל הבית באיזו שעה הגנב יבא (8) באמת הוא ישקוד ולא יניח לחתור את ביתו על (9) כן גם אתם תהיו נכונים כי לא ידעתם באיזו (10) שעה יבא בן האדם ומי הוא עבד נאמן ומשכיל (11) שאותו השים אדון על בני ביתו שיתן להם (12) מזון בעת אשרי העבד ההוא שאותו בבא (13) אדוניו אל ביתו וימצאהו כן עושה אמן אני (14) אומר לכם כי באמת על כֹל רכושו ישים אותו (15) ואם יאמר העבד הזה רע בלבו יאחר אדוניו (16) לבוא ויחל להכות את העבדים אשר עמו (17) והוא יאכל וישתה עם השכורים ויבא אדון (18) העבד ההוא ביום שלא התיחל ובשעה שלא (19) ידע ויבקע אותו ואת חלקו ישים עם חנפים (20) שם יהיה בכי וחירוק שנים :

Perek 24

Daf 57 (continuación)

(15) Y salió Yeshú y se fue del Templo (Hejal), y se acercaron sus talmidim (16) para mostrarle los edificios del Templo (Hejal)[1]. (17) Y él les respondió diciendo: 

¿Veis (18) todo esto? Amén os digo: No quedará aquí (19) piedra sobre piedra que no sea derribada[2].

Y cuando estaba sentado sobre (20) el monte de los Olivos, se acercaron a él sus talmidim en secreto, diciendo: 

(21) Dinos, ¿cuándo serán estas cosas? ¿Y qué señal habrá (22) de tu venida y del fin del mundo?

[3] Y respondió Yeshú y dijo (23) a ellos:

Que no haya ningún hombre que os engañe, porque (24) muchos vendrán en mi nombre diciendo: “Yo soy el Mashíaj”, y a muchos (25) engañarán. Porque oiréis de guerras y rumores de guerras.

Daf 58

(1) Mirad que no os turbéis; es necesario que se hagan estas cosas, (2) pero todavía no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra (3) reino, y habrá pestilencia, hambre y terremotos en todos (4) los lugares. Y estas son el principio de los dolores[4].

Entonces (5) os entregarán a tribulación, y os matarán, y os odiarán (6) todas las naciones por causa de mi nombre. Y entonces tropezarán muchos, (7) y se entregarán unos a otros, y se odiarán unos a otros. Y se levantarán (8) muchos profetas falsos y engañarán a muchos. Y porque (9) se multiplicará la transgresión, se enfriará el amor de muchos[5]. Pero el que persevere (10) hasta el fin, ese será salvado. Y estas buenas nuevas del reino serán predicadas (11) en todo el mundo para testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin[6].

(12) Y cuando veáis la abominación desoladora de la que habló Daniél (13) el profeta, que dijo que estará de pie en el lugar santo[7] —el que (14) lee, entienda—, entonces los que estén en Yehudá huyan a (15) los montes. Y el que esté en el tejado no descienda para tomar nada (16) de su casa. Y el que esté en el campo no vuelva para tomar (17) su vestido. ¡Y ay de las que estén encinta, de las que den a luz y de las que amamanten en aquellos días![8] (18) Y vosotros, orad para que vuestra huida no sea (19) en invierno ni en Shabat[9]. Porque entonces habrá tribulación grande (20) como no la ha habido desde el principio del mundo hasta (21) ahora, ni la habrá después. Y si aquellos días no fueran acortados, (22) no se salvaría ninguna carne. Solo por causa de los escogidos (23) serán acortados aquellos días.

Entonces, si algún hombre os dice: (24) "He aquí, aquí está el Mashíaj", o "allí", no creáis, porque (25) se levantarán falsos mashíaj y falsos profetas, y darán señales

Daf 59

(1) grandes y prodigios, de modo que llegarán a engañar, si (2) fuera posible, aun a los escogidos. He aquí os lo he dicho. (3) Por tanto, si os dicen: "He aquí, está en el desierto", no (4) salgáis. "He aquí, está en los aposentos", no creáis. Porque como el relámpago (5) sale del oriente y se ve hasta el occidente, así será (6) la venida del hijo del hombre. En todo lugar donde esté el cadáver, (7) allí se reunirán los buitres[10].

E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, (8) se oscurecerá el sol y la luna no dará su luz, (9) y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos (10) serán conmovidas[11]. Y entonces aparecerá la señal del hijo del hombre en el cielo, y entonces (11) se lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al hijo del hombre viniendo (12) en las nubes del cielo con gran poder y gloria[12]. Y enviará a sus (13) ángeles con trompeta y gran voz, para que reúnan a sus escogidos (14) de los cuatro vientos, desde las alturas de los cielos hasta sus extremos[13].

(15) Del árbol de la higuera aprended la parábola: Cuando su rama se pone tierna (16) y brotan las hojas, sabéis que cerca está el fin. (17) Así, cuando veáis todas estas cosas, sabed que está cerca, (18) a las puertas. Amén yo os digo que no pasará (19) esta generación hasta que se haga todo[14]. El cielo y la tierra pasarán, (20) pero mis palabras no pasarán. Pero sobre aquel día y sobre aquella hora (21) no habrá hombre que sepa, ni los ángeles en los cielos, (22) sino solo mi Padre[15].

Y como fue en los días de Nóaj, así (23) será la venida del hijo del hombre. Porque como fueron en aquellos días (24) que fueron antes del diluvio, comiendo y bebiendo, (25) casándose y dándose en casamiento, hasta el día en que

Daf 60

(1) entró Nóaj en el arca, y no supieron hasta que vino el diluvio (2) y se los llevó a todos, así será la venida del hijo del hombre[16]. Entonces (3) estarán dos en el campo: uno será tomado y uno será dejado. Dos (4) moliendo en el molino: una será tomada y una será dejada. (5) Dos en la cama: uno será tomado y uno será dejado[17]. Por tanto, velad, (6) porque no sabéis a qué hora vendrá vuestro Señor. Y sabed (7) esto: si supiera el dueño de casa a qué hora vendría el ladrón, (8) en verdad velaría y no permitiría minar su casa. Por (9) tanto, también vosotros estad preparados, porque no sabéis a qué (10) hora vendrá el hijo del hombre.

¿Y quién es el siervo fiel y prudente (11) al que su señor puso sobre los de su casa para darles (12) alimento a su tiempo? Bienaventurado aquel siervo a quien, al venir (13) su señor a su casa, lo halle haciendo así. Amén (14) os digo que en verdad sobre todos sus bienes lo pondrá. (15) Pero si aquel siervo malo dijere en su corazón: "Mi señor (16) tarda en venir", y comenzare a golpear a los siervos que están con él, (17) y comiere y bebiere con los borrachos, vendrá el señor (18) de aquel siervo en día que no esperaba y a hora que no (19) sabía, y lo cortará en dos, y su parte la pondrá con los hipócritas[18]. (20) Allí habrá llanto y crujir de dientes.

שאל: האם לא כתוב בתורה "אֲשֶׁר יְדַבֵּר הַנָּבִיא בְּשֵׁם ה' וְלֹא-יִהְיֶה הַדָּבָר וְלֹא יָבֹא הוּא הַדָּבָר אֲשֶׁר לֹא-דִבְּרוֹ ה'" (דברים י"ח, כ"ב), ויש"ו אמר "לא תעזב פה אבן על אבן לא תשבר" על בית המקדש, והנה עומדים גדמי הקירות ההרודיאניים במקומם עד היום הזה, והמדרש מעיד "לעולם אין השכינה זזה מכתל מערבי" (שמות רבה ב', ב'), ונמצא שדיבר בזדון ולא מפי ה', והרי זה מסית ומדיח אשר התורה ציוותה "לא תגור ממנו"?

(Pregunta: ¿Acaso no está escrito en la Torah “cuando el profeta hable en nombre de HaShem, y la cosa no acontezca ni se cumpla, esa es palabra que HaShem no habló” (Devarim 18:22), y Yeshú dijo “no quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derribada” sobre el Beit HaMikdash, y he aquí que permanecen los restos de los muros herodianos en su lugar hasta el día de hoy, y el Midrash atestigua “para siempre la Shejiná no se aparta del Muro Occidental” (Shemot Rabá 2:2), y resulta que habló con presunción y no de la boca de HaShem, y he aquí un mesit u’madíaj del cual la Torah ordenó “no tendrás temor de él”?)

Análisis de la Pregunta

La predicción atribuida a Yeshú sobre la destrucción absoluta del Templo en Mateo 24:2 del manuscrito de Du Tillet representa una de las piezas de evidencia más contundentes para identificarlo como mesit u’madíaj según los criterios establecidos por la Torah. El texto hebreo de Du Tillet registra en Daf 57:18-19 las palabras exactas: "לא תעזב פה אבן על אבן לא תשבר" (‘no quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derribada’). Esta formulación absoluta, empleando el verbo "תשבר" (tishaber, será rota/derribada) que enfatiza la destrucción violenta y completa, constituye una predicción verificable materialmente que la Torah misma establece como criterio definitivo para identificar al profeta falso.

La Torah en Devarim 18:21-22 establece el estándar inequívoco para evaluar pretensiones proféticas:

"וְכִי תֹאמַר בִּלְבָבֶךָ אֵיכָה נֵדַע אֶת-הַדָּבָר אֲשֶׁר לֹא-דִבְּרוֹ ה'. אֲשֶׁר יְדַבֵּר הַנָּבִיא בְּשֵׁם ה' וְלֹא-יִהְיֶה הַדָּבָר וְלֹא יָבֹא הוּא הַדָּבָר אֲשֶׁר לֹא-דִבְּרוֹ ה' בְּזָדוֹן דִּבְּרוֹ הַנָּבִיא לֹא תָגוּר מִמֶּנּוּ" 

(Y si dijeres en tu corazón: ¿Cómo conoceremos la palabra que HaShem no ha hablado? Cuando el profeta hable en nombre de HaShem, y la cosa no acontezca ni se cumpla, esa es palabra que HaShem no habló; con presunción la habló el profeta, no tendrás temor de él). 

Este pasaje establece tres elementos fundamentales que se aplican directamente al caso de Yeshú: primero, el profeta afirma hablar en nombre de HaShem; segundo, la predicción específica no se cumple materialmente; tercero, esto constituye evidencia definitiva de que habló con presunción propia y no por revelación divina. La predicción de Yeshú sobre la destrucción del Templo cumple exactamente estos tres criterios que la Torah establece para identificar al falso profeta.

La evidencia arqueológica contemporánea demuestra de manera irrefutable el fracaso material de esta predicción. El arqueólogo Ronny Reich en su investigación exhaustiva sobre la destrucción de Yerushalaim en el año 70 documenta que:

"מאחר שהכתלים בפינות הר הבית נבנו מאבנים גדולות במיוחד, שמשקלה של כל אחת כ־50-40 טונות, התקשו מאוד לפרקם, וזו הסיבה למפלס הגבוה יחסית שבו השתמרה הבנייה ההרודיינית בפינות הר הבית" (Dado que los muros en las esquinas del Monte del Templo fueron construidos con piedras especialmente grandes, cada una pesando aproximadamente 40-50 toneladas, fue muy difícil desmontarlas, y esta es la razón del nivel relativamente alto en el que se preservó la construcción herodiana en las esquinas del Monte del Templo). 

Reich, R. (2009). La destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C.: La descripción de Josefo y el hallazgo arqueológico. Katedra, 131, 7-50.

Reich especifica además que "האבנים המפורקות נערמו מחוץ לכותלי הר הבית כך שהן מסתירות את החלק התחתון של הקירות, שנשתמרו מהם גדמים בגבהים שונים" (Las piedras desmontadas fueron amontonadas fuera de los muros del Monte del Templo de modo que ocultan la parte inferior de los muros, de los cuales se preservaron restos [גדמים, gedemim] a diferentes alturas). 

El término técnico "גדמים" (gedemim, "restos" o "tocones") es arqueológicamente crucial porque indica que las hileras inferiores herodianas permanecieron firmemente en su ubicación original. Estas "נדבכים הרודיאניים מקוריים" (hileras herodianas originales) que sobrevivieron in situ constituyen actualmente las siete hileras inferiores visibles del Kotel, con diecisiete hileras adicionales enterradas bajo el nivel actual de la plaza, refutando empíricamente la afirmación absoluta de que "no quedará aquí piedra sobre piedra".

La tradición rabínica no solo preserva el conocimiento de esta supervivencia física, sino que le otorga significado teológico profundo que contradice frontalmente la supuesta "profecía" de Yeshú. El Midrash Shemot Rabá 2:2 presenta el debate crucial entre Rabí Shmuel bar Najmán, quien sostiene que la Shejiná ascendió a los cielos tras la destrucción, y Rabí Elazar, cuya opinión se convirtió en normativa: "לא זזה השכינה מתוך ההיכל, שנאמר (דברי הימים ב ז, טז): והיו עיני ולבי שם" (La Shejiná no se apartó del interior del Heijal, como se dice [2 Crónicas 7:16]: 'Y estarán Mis ojos y Mi corazón allí'). Más específicamente, Rav Aja declara con precisión topográfica: "לעולם אין השכינה זזה מכתל מערבי, שנאמר (שיר השירים ב, ט): הנה זה עומד אחר כתלנו" (Para siempre la Shejiná no se aparta del Muro Occidental, como se dice [Cantar de los Cantares 2:9]: 'He aquí que Él está detrás de nuestra pared'). El Midrash añade significativamente el testimonio del emperador persa Ciro como validación externa: "אמר להן אף על פי שהוא חרב האלהים אינו זז משם" (Les dijo: Aunque está destruido, Dios no se mueve de allí, citando Esdras 1:3). Esta tradición encuentra confirmación adicional en el Midrash Shir HaShirim Rabá 2:9:4, que declara explícitamente: "הִנֵּה זֶה עוֹמֵד אַחַר כָּתְלֵנוּ, אַחַר כֹּתֶל מַעֲרָבִי שֶׁל בֵּית הַמִּקְדָּשׁ, לָמָּה שֶׁנִּשְׁבַּע לוֹ הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא שֶׁאֵינוֹ חָרֵב לְעוֹלָם" (‘He aquí que Él está detrás de nuestra pared, detrás del Muro Occidental del Templo, porque el Santo, Bendito Sea, le juró que nunca será destruido’). La promesa divina de que el Muro Occidental "nunca será destruido" se cumplió materialmente a través de la supervivencia de las estructuras herodianas, mientras que la "profecía" de Yeshú de destrucción absoluta falló completamente.

El Zohar Shemot 8:64 confirma esta tradición en lenguaje cabalístico: "כי אמר ר' יהודה, מעולם לא זזה שכינתא מכותלי דמערבא, דבי מקדשא, דכתיב, (שיר השירים ב׳:ט׳) הנה זה עומד אחר כתלנו" (Como dijo Rabí Yehudá: Jamás se apartó la Shejiná del Muro Occidental del Templo, como está escrito [Cantar de los Cantares 2:9]: 'He aquí que Él está detrás de nuestra pared'). El Baal HaSulam amplifica la dimensión cosmológica: "כי אמר ר' יהודה, מעולם לא זזה השכינה מכותל המערבי של בית המקדש, שכתוב הנה זה עומד אחר כתלנו. והוא ראש אמנה לכל העולם" (Como dijo Rabí Yehudá, jamás se apartó la Shejiná del Muro Occidental del Templo, como está escrito 'He aquí que Él está detrás de nuestra pared'. Y este es la cabeza de fe para todo el mundo), estableciendo el Kotel como punto de anclaje ontológico de la fe judía en la continuidad divina. Esta cadena de testimonios rabínicos, desde el Midrash hasta el Zohar, constituye un consenso teológico inquebrantable que contradice directamente la supuesta profecía de Yeshú. Si HaShem prometió que el Muro Occidental nunca sería destruido, y esta promesa se cumplió mediante la supervivencia de las estructuras herodianas, entonces Yeshú no pudo haber recibido revelación auténtica de HaShem cuando predijo que "no quedará aquí piedra sobre piedra".

La táctica característica del mesit u’madíaj se revela en la naturaleza de esta "profecía". Yeshú no ofreció una predicción genuina sino que Mateo hizo un vaticinium ex eventu, profecía escrita después del evento. El evangelio de Mateo fue compuesto entre 80-90 de la era común, décadas después de la destrucción del Templo por Roma en el año 70. Es trivial "profetizar" eventos que ya ocurrieron, como observa Sefer Nestor HaKomer en su crítica devastadora del cristianismo. Más significativamente, incluso como vaticinium ex eventu, la "profecía" resultó ser inexacta. Los romanos destruyeron extensivamente el complejo del Templo, pero no lograron desmontar completamente las estructuras más imponentes, especialmente las hileras inferiores de las esquinas donde los bloques masivos de 40-50 toneladas permanecieron en su lugar. Esta inexactitud revela que el autor del evangelio, escribiendo después del evento, exageró retóricamente el grado de destrucción para crear una impresión de cumplimiento profético absoluto. Pero la realidad arqueológica demuestra que incluso esta exageración post-facto no corresponde a los hechos históricos. Si el autor hubiera sido un cronista honesto registrando eventos pasados, habría reconocido que ciertos muros permanecieron. Su formulación absoluta "no quedará aquí piedra sobre piedra" constituye hipérbole retórica, no descripción fáctica ni profecía divina.

La comparación con verdaderos profetas de Israel expone aún más el fracaso de Yeshú. Yirmiyahu profetizó con precisión específica sobre los setenta años del exilio babilónico:

"כִּי-כֹה אָמַר ה' כִּי לְפִי מְלֹאת לְבָבֶל שִׁבְעִים שָׁנָה אֶפְקֹד אֶתְכֶם וַהֲקִמֹתִי עֲלֵיכֶם אֶת-דְּבָרִי הַטּוֹב לְהָשִׁיב אֶתְכֶם אֶל-הַמָּקוֹם הַזֶּה" (Porque así dice HaShem: Cuando se cumplan en Babilonia setenta años, Yo os visitaré y despertaré sobre vosotros Mi buena palabra, para haceros volver a este lugar, Yirmiyahu 29:10). 

Esta profecía se cumplió exactamente como fue pronunciada, verificable históricamente mediante los edictos de Ciro registrados en Ezra. Yeshayahu profetizó a Ezequías con cronología específica verificable:

 "וְזֶה-לְּךָ הָאוֹת... הַשָּׁנָה סָפִיחַ וּבַשָּׁנָה הַשֵּׁנִית סָחִישׁ וּבַשָּׁנָה הַשְּׁלִישִׁית זִרְעוּ וְקִצְרוּ וְנִטְעוּ כְרָמִים וְאִכְלוּ פִרְיָם" (Y esta será para ti la señal... este año comeréis lo que nazca espontáneamente, el segundo año lo que brote de sí mismo, y el tercer año sembrad y segad, y plantad viñas y comed su fruto, Yeshayahu 37:30). 

Esta es profecía específica con cronología verificable. En contraste, la "profecía" de Yeshú sobre el Templo carece tanto de cronología específica como de cumplimiento verificable. Afirma destrucción absoluta sin especificar cuándo ocurrirá exactamente, y cuando finalmente ocurre el evento histórico aproximado (la destrucción romana del 70), resulta que no se cumplió en los términos absolutos predichos. Este patrón es característico del mesit u’madíaj: declaraciones lo suficientemente vagas como para reinterpretarse perpetuamente, pero lo suficientemente dramáticas como para impresionar a los incautos.

Nestor HaKomer articula la crítica fundamental con precisión devastadora cuando señala que predecir la destrucción del Templo no era único ni extraordinario. Otros habían hecho predicciones similares basadas en el conocimiento del patrón histórico de que el Templo había sido destruido anteriormente por Babilonia. El Talmud Bavlí Yoma 39b preserva el testimonio de que Rabán Yojanán ben Zakai también predijo la destrucción:

"וְהָיוּ דַּלְתוֹת הַהֵיכָל נִפְתְּחוֹת מֵאֲלֵיהֶן, עַד שֶׁגָּעַר בָּהֶן רַבָּן יוֹחָנָן בֶּן זַכַּאי. אָמַר לוֹ: הֵיכָל הֵיכָל! מִפְּנֵי מָה אַתָּה מַבְעִית עַצְמְךָ? יוֹדֵעַ אֲנִי בְּךָ שֶׁסּוֹפְךָ עָתִיד לֵיחָרֵב, וּכְבָר נִתְנַבֵּא עָלֶיךָ זְכַרְיָה בֶּן עִדּוֹא: פְּתַח לְבָנוֹן דְּלָתֶיךָ וְתֹאכַל אֵשׁ בַּאֲרָזֶיךָ" (Y las puertas del Templo [Hejal] se abrían por sí mismas, hasta que Rabán Yojanán ben Zakai las reprendió. Les dijo: ¡Templo, Templo! ¿Por qué te asustas a ti mismo? Sé de ti que tu fin está destinado a ser destruido, y ya profetizó sobre ti Zejaryá ben Idó: "Abre, Líbano, tus puertas, y consuma el fuego tus cedros" [Zacarías 11:1]). 

Rabán Yojanán ben Zakai basó su predicción en la profecía existente de Zejaryá, interpretándola aplicada a su contexto contemporáneo. Esta era una práctica legítima de exégesis profética por parte de un sabio reconocido de Israel. Más significativamente, Rabán Yojanán ben Zakai no presentó su advertencia como nueva revelación profética propia, sino como interpretación de profecía existente. En contraste, Yeshú presenta su declaración como si fuera revelación profética nueva y original, arrogándose autoridad profética sin fundamento.

Flavio Josefo documenta el caso paralelo de Yeshú ben Ananías (Yeshú ben Jananiá), descrito como "campesino rudo" que comenzó a profetizar alrededor del 62 de la era común, aproximadamente ocho años antes de la destrucción, gritando constantemente en el Templo y en las calles de Yerushalaim:

"φωνὴ ἀπὸ ἀνατολῆς, φωνὴ ἀπὸ δύσεως, φωνὴ ἀπὸ τῶν τεσσάρων ἀνέμων, φωνὴ ἐπὶ Ἱεροσόλυμα καὶ τὸν ναόν" (Una voz desde el oriente, una voz desde el occidente, una voz desde los cuatro vientos, una voz sobre Yerushalaim y el Templo, Bellum Judaicum 6.5.3). 

Este Yeshú ben Jananiá continuó su clamor durante siete años y cinco meses hasta la destrucción misma, momento en que una piedra de catapulta lo mató mientras aún gritaba sus advertencias. Josefo presenta este caso como ejemplo de presagio ominoso, no como profecía divina auténtica. El punto crucial es que múltiples personas en el período del Segundo Templo advirtieron sobre posible destrucción. Predecir que el Templo sería destruido, especialmente en contexto de creciente tensión con Roma y recordando la destrucción babilónica previa, no requería inspiración profética sobrenatural. Era extrapolación política razonable. La predicción de Yeshú sobre el Templo no lo distingue como profeta auténtico de HaShem, sino que lo sitúa entre varios advertidores contemporáneos, algunos de los cuales (como Rabán Yojanán ben Zakai) tenían legitimidad halájica, mientras que otros (como Yeshú ben Jananiá) eran considerados presagios perturbadores pero no profetas divinos.

La formulación específica en Du Tillet "לא תעזב פה אבן על אבן לא תשבר" merece análisis filológico detallado. El verbo "תעזב" (te'azev, quedará/será dejada) sugiere abandono o permanencia, mientras que "תשבר" (tishaber, será rota/derribada) enfatiza destrucción violenta. La duplicación de la negación "לא תעזב... לא תשבר" (no quedará... no será derribada) crea énfasis absoluto que no admite excepciones. Esta formulación hebraica es más específica que simplemente decir "todo será destruido" como en otras versiones. Afirma categóricamente que ninguna piedra permanecerá sobre otra sin ser derribada. Esta es predicción verificable materialmente: o bien todas las piedras fueron derribadas de sus posiciones originales, o bien algunas permanecieron. La evidencia arqueológica de Reich demuestra concluyentemente que hileras enteras de bloques masivos herodianos permanecieron en sus posiciones originales, aunque temporalmente cubiertas por escombros. Según el criterio de Devarim 18:22, "וְלֹא-יִהְיֶה הַדָּבָר וְלֹא יָבֹא" (y la cosa no acontezca ni se cumpla), la predicción de Yeshú no se cumplió en sus términos explícitos. Por tanto, "הוּא הַדָּבָר אֲשֶׁר לֹא-דִבְּרוֹ ה' בְּזָדוֹן דִּבְּרוֹ הַנָּבִיא" (esa es palabra que HaShem no habló; con presunción la habló el profeta). La Torah misma, mediante el criterio que estableció para identificar profetas falsos, identifica a Yeshú como quien habló con presunción propia.

La comparación con el manuscrito de Shem Tov revela consistencia en la formulación absoluta pero diferencias terminológicas significativas. Shem Tov registra:

 "ויאמר תראו כל אלה אמן אני אומר לכם שהכל יהרס ולא ישאר שם אבן על אבן" (Y les dijo: ¿Ven todo esto? De cierto os digo, que todo será destruido y no se quedará allí piedra sobre piedra).

La frase "שהכל יהרס" (que todo será destruido) es aún más categórica, empleando "הכל" (todo) sin calificación. Ambas versiones hebreas coinciden en la fórmula "אבן על אבן" (piedra sobre piedra), que es la expresión idiomática hebrea para destrucción completa. El uso consistente de esta fórmula en ambos manuscritos hebreos sugiere que esta era la formulación tradicional en las versiones hebreas del evangelio, reflejando probablemente un sustrato hebreo temprano. Sin embargo, precisamente esta consistencia hace el fracaso profético aún más evidente: ambas versiones hebreas emplean formulaciones absolutas que la realidad arqueológica refuta. No se trata de ambigüedad traducción o interpretación textual; las versiones hebreas son explícitas y verificables, y ambas fallaron en cumplirse según sus propios términos.

El contexto más amplio del capítulo 24 en Du Tillet revela que esta falsa profecía sobre el Templo es solo el comienzo de un discurso escatológico completo que contiene múltiples profecías fallidas. El mismo pasaje continúa con la predicción aún más devastadora en Daf 59:18-19: "אמן אני אומר לכם כי לא יעבור הדור עד שיעשו הכל" (Amén yo os digo que no pasará esta generación hasta que se haga todo). Esta predicción sobre la generación contemporánea viendo todos los eventos escatológicos antes de morir constituye la prueba más irrefutable de profecía fallida, como ya se analizó anteriormente. Pero la conexión entre ambas predicciones es significativa: la falsa profecía sobre la destrucción del Templo establece el tono para el discurso escatológico completo, validando retrospectivamente el patrón de Yeshú como mesit u’madíaj. No se trata de una predicción fallida aislada que podría atribuirse a error de transmisión o malentendido. Se trata de un patrón consistente donde Yeshú hace declaraciones dramáticas sobre eventos futuros que o bien no se cumplen en absoluto (la generación viendo el fin) o bien no se cumplen en los términos absolutos proclamados (la destrucción total del Templo). Este patrón es característico del mesit u’madíaj que usa declaraciones impresionantes pero verificables para ganar seguidores, confiando en que el tiempo borrará la memoria del fracaso o permitirá reinterpretaciones creativas.

La tradición histórica judía de conexión continua con el Muro Occidental proporciona contexto adicional que expone la falsedad de la "profecía" de Yeshú. Desde el año 135 de la era común, tras la derrota de la revuelta de Bar Kojbá, a los judíos se les prohibió residir permanentemente en Yerushalaim, pero se les permitía visitar en días específicos, particularmente el 9 de Av. Ya en el año 333 de la era común, el Peregrino de Burdeos describía cómo los judíos acudían anualmente a una piedra cercana al sitio del Templo donde "lloran amargamente, se rasgan las vestiduras y se marchan". En el siglo IV, cristianos documentaron las dificultades administrativas de los judíos para obtener permiso de orar cerca del Muro Occidental. En 425 de la era común, los judíos de Galilea obtuvieron de la emperatriz Aelia Eudocia permiso oficial para resestablecerse en Yerushalaim y orar en las ruinas del Templo. Benjamín de Tudela en el siglo XII ya mencionaba un lugar de culto judío denominado "Muro Occidental". Esta cadena ininterrumpida de conexión judía con el sitio del Templo, específicamente con el Muro Occidental donde las estructuras herodianas permanecieron, constituye testimonio histórico continuo que refuta la "profecía" de destrucción absoluta. Si literalmente no hubiera quedado "piedra sobre piedra", no habría habido Muro Occidental al cual acudir durante dos milenios. La persistencia de la práctica judía de oración en el Kotel demuestra que siempre hubo estructuras identificables del complejo del Templo a las cuales los judíos podían dirigirse. Esta continuidad histórica práctica contradice la supuesta profecía de aniquilación total.

El Talmud Bavlí Berajot 30a establece la centralidad perpetua del sitio del Templo en la práctica judía mediante el sistema concéntrico de orientación en la oración: "נִמְצְאוּ כׇּל יִשְׂרָאֵל מְכַוְּונִין אֶת לִבָּם לְמָקוֹם אֶחָד" (Resulta que todo Israel dirige su corazón hacia un solo lugar). Este sistema, que dirige progresivamente la oración desde la diáspora hacia Eretz Israel, hacia Yerushalaim, hacia el Templo, hacia el Santo de los Santos, hacia el Propiciatorio, presupone que el lugar específico del Templo permanece identificable y santificado incluso después de la destrucción física de los edificios. Si la "profecía" de Yeshú de que "no quedará aquí piedra sobre piedra" se hubiera cumplido literalmente, resultando en destrucción tan absoluta que el sitio mismo fuera irreconocible, el sistema talmúdico de orientación en la oración sería imposible de implementar. Los judíos no sabrían hacia dónde dirigir sus corazones si el sitio fuera completamente obliterado. La persistencia de este sistema halájico, codificado en el Talmud y observado continuamente hasta hoy, depende de la identificabilidad continua del sitio del Templo, lo cual a su vez depende de la supervivencia de estructuras reconocibles. La tradición rabínica asumió como hecho que el lugar del Templo permanecería identificable perpetuamente, contradictorio con cualquier profecía de destrucción absoluta donde literalmente no quedaría piedra sobre piedra.

La refutación apologética cristiana típica de este argumento intenta reinterpretar "piedra sobre piedra" como referencia solo al edificio del Heijal propiamente dicho, no a los muros de contención del Monte del Templo. Esta defensa falla por múltiples razones. Primero, el texto de Du Tillet especifica "ההיכל" (ha’Heijal) como el punto de partida de la conversación ("ויצא ישו וילך מן ההיכל"), pero la predicción misma usa "פה" (aquí), refiriéndose al complejo visible que los talmidim le estaban mostrando: "ויקרבו תלמידיו בעבור שיראו אותו בניני ההיכל" (y se acercaron sus discípulos para que les mostrara los edificios del Heijal). Los "edificios" (בניני) en plural incluyen necesariamente las estructuras visibles del complejo, que incluirían los muros monumentales herodianos que dominaban la vista. Segundo, incluso si limitáramos la predicción al edificio del Santuario propiamente dicho, la formulación "לא תעזב פה אבן על אבן" sigue siendo absoluta y no permite supervivencia de ninguna estructura del complejo visible. Tercero, la tradición rabínica no hace distinción artificial entre el edificio del Heijal y los muros del Monte del Templo en cuanto a santidad; todo el Har HaBayit posee kedushá (santidad) que perdura. La promesa midrásica sobre el Muro Occidental se aplica específicamente al muro de contención que sobrevivió, no a algún muro interior hipotético que ya no existe. Cuarto, esta defensa apologética admite implícitamente que la "profecía" no se cumplió en sus términos explícitos y requiere reinterpretación restrictiva para salvarse del fracaso evidente, lo cual valida precisamente el punto: que la predicción como fue pronunciada y entendida naturalmente no se cumplió.

Una defensa apologética alternativa intenta argumentar que "piedra sobre piedra" es lenguaje hiperbólico común en hebreo, no destinado a interpretación literal absoluta. Esta defensa falla aún más rotundamente. Primero, si la predicción no era literal sino hiperbólica, entonces no constituye profecía verificable en absoluto, y por tanto no puede usarse como evidencia de capacidad profética auténtica de Yeshú. No se puede tener ambas cosas: o bien es predicción literal verificable (en cuyo caso falló), o bien es hipérbole retórica (en cuyo caso no prueba nada sobre capacidad profética). Segundo, el contexto del pasaje no sugiere hipérbole sino declaración seria. Los talmidim preguntan específicamente sobre señales y tiempos (Daf 57:21-22), esperando información profética concreta, no poesía hiperbólica. Yeshú responde con "אמן אומר לכם" (en verdad os digo), fórmula que él usa consistentemente para enfatizar declaraciones serias, no exageraciones poéticas. Tercero, si "piedra sobre piedra" es meramente hipérbole retórica, entonces debe aplicarse el mismo estándar a todas las predicciones de Yeshú en este capítulo, incluidas aquellas sobre su segunda venida y el fin del mundo, reduciéndolas todas a metáfora no verificable. Esta lectura colapsa toda la escatología cristiana en lenguaje figurativo sin contenido profético real. Cuarto, el criterio de Devarim 18:22 no permite ambigüedad sobre cumplimiento. La Torah no dice "si la profecía se cumple aproximadamente o en sentido figurativo, confía en el profeta". Dice "וְלֹא-יִהְיֶה הַדָּבָר וְלֹא יָבֹא" (y la cosa no acontezca ni se cumpla), implicando verificación concreta y objetiva. Una "profecía" que requiere reinterpretación creativa para salvarse del fracaso evidente no cumple el estándar que marca la Torah de profecía genuina.

Nestor HaKomer, el converso del cristianismo al judaísmo cuyo testimonio se preserva en el manuscrito del Vaticano, articula una crítica relacionada que amplifica este argumento. Aunque Nestor enfoca principalmente en las pretensiones de divinidad de Yeshú, su metodología crítica se aplica perfectamente a las pretensiones proféticas. Nestor pregunta repetidamente: si Yeshú realmente poseyera conocimiento divino o profético superior, ¿por qué confesó ignorancia sobre el tiempo del fin? En el contexto del capítulo 24, esto es devastador. Yeshú hace una predicción dramática sobre la destrucción del Templo, pero luego admite en Daf 59:20-22: "עד היום ההוא ועל השעה ההיא לא יהיה איש יודע לא מלאכים בשמים כי אם אבי לבדו" (sobre aquel día y sobre aquella hora no habrá hombre que sepa, ni los ángeles en los cielos, sino solo mi Padre). Si Yeshú verdaderamente recibió revelación profética de HaShem sobre la destrucción del Templo, ¿por qué no recibió revelación sobre el tiempo preciso del cumplimiento de sus propias profecías escatológicas? Los profetas verdaderos de Israel, como Yirmiyahu con los setenta años del exilio babilónico, recibieron cronologías específicas. La confesión de ignorancia de Yeshú sobre tiempos proféticos sugiere que no poseía el ruaj nevuah auténtico que caracteriza a profetas verdaderos. Nestor concluye que esto demuestra que Yeshú era humano limitado, no divino. El argumento se extiende igualmente a demostrar que Yeshú no era profeta auténtico de HaShem, sino mesit u’madíaj que hacía declaraciones dramáticas sin genuina revelación profética.

La crítica se hace irrefutable cuando se reconoce que el propio texto evangelio proporciona todas las evidencias necesarias para demostrar el fracaso profético. No se requiere recurrir a críticas externas o fuentes hostiles. El texto mismo admite: (1) Yeshú hizo una predicción específica y material sobre la destrucción del Templo en términos absolutos; (2) El texto fue compuesto décadas después del evento histórico de la destrucción romana; (3) Incluso escribiendo después del evento, el autor formula la predicción en términos más absolutos de lo que la realidad histórica justifica, sugiriendo exageración retórica; (4) La evidencia arqueológica posterior demuestra que estructuras herodianas significativas sobrevivieron in situ, refutando la formulación absoluta; (5) La tradición rabínica preservó conocimiento de esta supervivencia y le otorgó significado teológico como cumplimiento de promesa divina; (6) Yeshú mismo confesó ignorancia sobre tiempos proféticos específicos, socavando pretensiones de capacidad profética superior; (7) Otros contemporáneos también predijeron la destrucción del Templo sin pretender inspiración profética única. La combinación de estos siete puntos, todos verificables desde el propio texto evangelio y fuentes históricas objetivas, demuestra concluyentemente que la "profecía" de Yeshú sobre el Templo no constituye evidencia de capacidad profética auténtica según los criterios de Devarim 18:22, sino que ejemplifica el patrón del mesit u’madíaj que hace declaraciones dramáticas impresionantes pero verificablemente falsas para ganar seguidores.

La pregunta polémica con la que iniciamos este análisis se responde devastadoramente: la Torah establece en Devarim 18:22 que cuando un profeta habla en nombre de HaShem y la cosa no acontece ni se cumple, esa es palabra que HaShem no habló, y el profeta la habló con presunción. Yeshú proclamó "לא תעזב פה אבן על אבן לא תשבר" sobre el Templo. La evidencia arqueológica de Reich documenta que "נדבכים הרודיאניים מקוריים" (hileras herodianas originales) permanecieron en su ubicación original. El Midrash Shemot Rabá 2:2 atestigua "לעולם אין השכינה זזה מכתל מערבי" (‘para siempre la Shejiná no se aparta del Muro Occidental’). La predicción de destrucción absoluta no se cumplió en sus términos explícitos. Por tanto, según el criterio establecido por la Torah misma, Yeshú habló con presunción y no de la boca de HaShem. Esto lo identifica como mesit u’madíaj, y la Torah ordena "לא תגור ממנו" (‘no tendrás temor de él’), es decir, no le sigas, no le creas, rechaza sus enseñanzas. El análisis de esta única "profecía" sobre el Templo, combinado con las múltiples profecías fallidas adicionales en el mismo capítulo, vindica completamente el juicio de los JaZa"L sobre Yeshú como mesit u’madíaj. Cualquiera que examine este caso con honestidad intelectual, aplicando los criterios que la propia Torah establece, debe concluir que Yeshú no fue profeta auténtico de HaShem sino desviador del pueblo de Israel, cuyas enseñanzas y predicciones deben ser rechazadas completamente por cualquiera que permanezca fiel al Dios de Avraham, Yitzjak y Yaakov, y a la Torah que Él entregó a Moshé en Sinai.


Notas

[1] Los talmidim admiraban los edificios del Templo, especialmente el Segundo Templo reconstruido y expandido magnificamente por Herodes el Grande. Josefo lo describe como una de las maravillas arquitectónicas del mundo antiguo.

[2] Predicción de destrucción del Templo: Esta "profecía" fue escrita después de que el Templo fuera destruido por Roma en 70 d.C. El evangelio de Mateo fue compuesto probablemente entre 80-90 d.C., décadas después de la destrucción. Es fácil "profetizar" eventos que ya ocurrieron. Esto es vaticinium ex eventu (profecía después del evento), técnica literaria común en apocalíptica. El cristianismo presenta esto como profecía cumplida probando que Yeshú era profeta, pero es simplemente el autor escribiendo historia como si fuera predicción.

Además, predecir destrucción del Templo no era único—otros profetas lo hicieron (Jeremías 7:14; 26:6; Miqueas 3:12), y otros maestros judíos del período también advirtieron sobre posible destrucción si el pueblo no se arrepentía. Raban Yojanán ben Zakai también predijo la destrucción, tal como se lee en el Talmud Bavlí Yoma 39b, donde se describe un periodo de cuarenta años antes de la destrucción del Segundo Templo:

וְהָיוּ דַּלְתוֹת הַהֵיכָל נִפְתְּחוֹת מֵאֲלֵיהֶן, עַד שֶׁגָּעַר בָּהֶן רַבָּן יוֹחָנָן בֶּן זַכַּאי. אָמַר לוֹ: הֵיכָל הֵיכָל! מִפְּנֵי מָה אַתָּה מַבְעִית עַצְמְךָ? יוֹדֵעַ אֲנִי בְּךָ שֶׁסּוֹפְךָ עָתִיד לֵיחָרֵב, וּכְבָר נִתְנַבֵּא עָלֶיךָ זְכַרְיָה בֶּן עִדּוֹא: ״פְּתַח לְבָנוֹן דְּלָתֶיךָ וְתֹאכַל אֵשׁ בַּאֲרָזֶיךָ״,

(Y las puertas del Templo (Hejal) se abrían por sí mismas, hasta que Rabán Yojanán ben Zakai las reprendió. Les dijo: ¡Templo, Templo! ¿Por qué te asustas a ti mismo? Sé de ti que tu fin está destinado a ser destruido, y ya profetizó sobre ti Zejaryá ben Idó: “Abre, Líbano, tus puertas, y consuma el fuego tus cedros” [Zacarías 11:1].)

O bien, Yeshú ben Ananias (Yeshú ben Jananiá) es una de las figuras más intrigantes documentadas por el historiador Flavio Josefo. Descrito como un "campesino rudo," ben Ananias comenzó a “profetizar” alrededor del 62 EC—aproximadamente ocho años antes de la destrucción—gritando constantemente en el Templo y en las calles, tal como se lee en Bellum Judaicum, Libro 6, Capítulo 5, Sección 3 (6.5.3):

[300] Ἰησοῦς γάρ τις υἱὸς Ἀνανίου τῶν ἰδιωτῶν ἄγροικος πρὸ τεσσάρων ἐτῶν τοῦ πολέμου τὰ μάλιστα τῆς πόλεως εἰρηνευομένης καὶ εὐθηνούσης, ἐλθὼν εἰς τὴν ἑορτήν, ἐν ᾗ σκηνοποιεῖσθαι πάντας ἔθος τῷ θεῷ, κατὰ τὸ ἱερὸν ἐξαπίνης ἀναβοᾶν ἤρξατο “φωνὴ ἀπὸ ἀνατολῆς, [301] φωνὴ ἀπὸ δύσεως, φωνὴ ἀπὸ τῶν τεσσάρων ἀνέμων, φωνὴ ἐπὶ Ἱεροσόλυμα καὶ τὸν ναόν, φωνὴ ἐπὶ νυμφίους καὶ νύμφας, φωνὴ ἐπὶ τὸν λαὸν πάντα.” τοῦτο μεθ᾽ ἡμέραν καὶ νύκτωρ κατὰ πάντας τοὺς στενωποὺς περιῄει κεκραγώς. [302] τῶν δὲ ἐπισήμων τινὲς δημοτῶν ἀγανακτήσαντες πρὸς τὸ κακόφημον συλλαμβάνουσι τὸν ἄνθρωπον καὶ πολλαῖς αἰκίζονται πληγαῖς. ὁ δὲ οὔθ᾽ ὑπὲρ αὑτοῦ φθεγξάμενος οὔτε ἰδίᾳ πρὸς τοὺς παίοντας, ἃς καὶ πρότερον φωνὰς βοῶν διετέλει. [303] νομίσαντες δὲ οἱ ἄρχοντες, ὅπερ ἦν, δαιμονιώτερον τὸ κίνημα τἀνδρὸς ἀνάγουσιν αὐτὸν ἐπὶ τὸν παρὰ Ῥωμαίοις ἔπαρχον. [304] ἔνθα μάστιξι μέχρι ὀστέων ξαινόμενος οὔθ᾽ ἱκέτευσεν οὔτ᾽ ἐδάκρυσεν, ἀλλ᾽ ὡς ἐνῆν μάλιστα τὴν φωνὴν ὀλοφυρτικῶς παρεγκλίνων πρὸς ἑκάστην [305] ἀπεκρίνατο πληγήν “αἰαὶ Ἱεροσολύμοις.” τοῦ δ᾽ Ἀλβίνου διερωτῶντος, οὗτος γὰρ ἔπαρχος ἦν, τίς εἴη καὶ πόθεν, καὶ διὰ τί ταῦτα φθέγγοιτο, πρὸς ταῦτα μὲν οὐδ᾽ ὁτιοῦν ἀπεκρίνατο, τὸν δὲ ἐπὶ τῇ πόλει θρῆνον εἴρων οὐ διέλειπεν, μέχρι καταγνοὺς μανίαν ὁ Ἀλβῖνος ἀπέλυσεν αὐτόν. [306] ὁ δὲ τὸν μέχρι τοῦ πολέμου χρόνον οὔτε προσῄει τινὶ τῶν πολιτῶν οὔτε ὤφθη λαλῶν, ἀλλὰ καθ᾽ ἡμέραν ὥσπερ εὐχὴν μεμελετηκώς “αἰαὶ Ἱεροσολύμοις” ἐθρήνει. [307] οὔτε δέ τινι τῶν τυπτόντων αὐτὸν ὁσημέραι κατηρᾶτο οὔτε τοὺς τροφῆς μεταδιδόντας εὐλόγει, μία δὲ πρὸς πάντας ἦν ἡ σκυθρωπὴ κλῃδὼν ἀπόκρισις. [308] μάλιστα δ᾽ ἐν ταῖς ἑορταῖς ἐκεκράγει: καὶ τοῦτ᾽ ἐφ᾽ ἑπτὰ ἔτη καὶ μῆνας πέντε εἴρων οὔτ᾽ ἤμβλυνεν τὴν φωνὴν οὔτ᾽ ἔκαμεν, μέχρις οὗ κατὰ τὴν πολιορκίαν ἔργα τῆς κλῃδόνος ἰδὼν ἀνεπαύσατο. [309] περιιὼν γὰρ ἀπὸ τοῦ τείχους “αἰαὶ πάλιν τῇ πόλει καὶ τῷ λαῷ καὶ τῷ ναῷ” διαπρύσιον ἐβόα, ὡς δὲ τελευταῖον προσέθηκεν “αἰαὶ δὲ κἀμοί”, λίθος ἐκ τοῦ πετροβόλου σχασθεὶς καὶ πλήξας αὐτὸν παραχρῆμα κτείνει, φθεγγομένην δ᾽ ἔτι τὰς κλῃδόνας ἐκείνας τὴν ψυχὴν ἀφῆκε.

([300] Pero aún más terrible que esto: cuatro años antes de la guerra, cuando Yerushalaim se encontraba en plena paz y disfrutaba de gran prosperidad, vino un campesino simple llamado Yeshú ben Jananiá a la ciudad para la festividad en la cual es costumbre que todos los judíos levanten sucot para honrar a Dios, y de repente comenzó a clamar con gran voz en el atrio del Templo: “¡Una voz desde el oriente, [301] una voz desde el occidente, una voz desde los cuatro vientos! ¡Una voz sobre Yerushalaim y el Heijal, una voz sobre el novio y la novia, una voz sobre todo el pueblo!”

[302] Estas palabras continuó clamando día y noche mientras recorría todas las calles de la ciudad. Algunos de los notables del pueblo, indignados por estas maldiciones, arrestaron al hombre y lo castigaron con muchos golpes. Sin embargo, él no alzó su voz para suplicar por su vida ni respondió palabra alguna a quienes lo golpeaban, sino que continuó proclamando el clamor que había proclamado antes.

[303] Los gobernantes consideraron —como efectivamente era— que el impulso de este hombre era algo más divino, y lo llevaron ante el procurador romano. [304] Allí su carne fue azotada con látigos hasta que sus huesos quedaron expuestos. Pero el hombre no suplicó misericordia ni derramó lágrimas, sino que con el resto de sus fuerzas elevó un grito de lamento a cada golpe: [305] "¡Ay, ay de Yerushalaim!" Y cuando Albino —pues él era el procurador en aquellos días— le preguntó quién era, de dónde venía, y por qué y para qué proclamaba este clamor, no respondió a ninguna de sus preguntas y no cesó de emitir de su boca el lamento sobre la ciudad, hasta que Albino determinó que su mente se había trastornado, y lo dejó libre.

[306] Durante todo el tiempo hasta que llegó la guerra, Yeshú no se dirigió a ninguno de los habitantes de Yerushalaim, ni fue visto conversando con ser humano alguno, sino que emitía su lamento desde su boca con gran emoción, como si orara a Dios, [las palabras:] "¡Ay, ay de Yerushalaim!" día tras día, y nunca profirió con sus labios palabra de maldición contra quienes lo maltrataban diariamente, ni tampoco bendijo a las personas que le daban pan para comer, pues solo una respuesta se encontraba en su boca, y era la terrible carga [sobre Yerushalaim], y más que todo clamaba intensamente en las festividades del año.

[308] Estas palabras proclamó durante siete años y cinco meses, sin que su garganta se debilitara ni se fatigara o cansara, hasta que llegó el asedio de Yerushalaim y vio con sus propios ojos que se cumplían las palabras de su profecía, y entonces enmudeció para siempre. [309] Pues una vez recorría la muralla y clamaba con voz terrible: "¡Ay, ay de Yerushalaim, del pueblo y del Heijal!", y al final añadió: "¡Ay, ay también de mí!", cuando una piedra lanzada desde una catapulta lo alcanzó y lo mató instantáneamente, y mientras aún clamaba en voz alta su profecía expiró su alma.)

Ambas “predicciones” no son evidencia de mesianismo. Por otra parte, la tradición rabínica afirma categóricamente que la Shejiná (Presencia Divina) nunca abandonó el Muro Occidental del Templo, incluso después de su destrucción en el año 70 d.C. Esta creencia se fundamenta en múltiples fuentes talmúdicas y midrásicas que contradicen directamente la predicción atribuida a Yeshú en el Evangelio Hebreo de Mateo de Du Tillet. Según este evangelio, Yeshú “profetizó”: "התראו את כל אלה אמן אומר לכם לא תעזב פה אבן על אבן לא תשבר" ("¿Veis todo esto? En verdad os digo que no quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derribada", Mateo 24:2, Du Tillet, Daf 58:16-19). Sin embargo, la evidencia textual rabínica y arqueológica demuestra que esta predicción no se cumplió completamente.

El Midrash Shemot Rabá 2:2 (Éxodo Rabá 2:2) presenta un debate teológico crucial sobre la presencia divina post-destrucción. Rabí Shmuel bar Najmán sostiene que la Shejiná ascendió a los cielos tras la destrucción, basándose en el Salmo 103:19. Sin embargo, Rabí Elazar ofrece una opinión contraria: "לא זזה השכינה מתוך ההיכל, שנאמר (דברי הימים ב ז, טז): והיו עיני ולבי שם" ("La Shejiná no se apartó del interior del Heijal, como se dice [2 Crónicas 7:16]: 'Y estarán Mis ojos y Mi corazón allí'"). Más específicamente, Rav Aja declara: "לעולם אין השכינה זזה מכתל מערבי, שנאמר (שיר השירים ב, ט): הנה זה עומד אחר כתלנו" ("Para siempre la Shejiná no se aparta del Muro Occidental, como se dice [Cantar de los Cantares 2:9]: 'He aquí que Él está detrás de nuestra pared'"). El texto midrásico añade el testimonio de Ciro: "אמר להן אף על פי שהוא חרב האלהים אינו זז משם" ("Les dijo: Aunque está destruido, Dios no se mueve de allí", citando Esdras 1:3). Este es el texto completo: 

ומשה היה רעה, הדא הוא דכתיב (חבקוק ב, כ): וה' בהיכל קדשו, אמר רבי שמואל בר נחמן עד שלא חרב בית המקדש היתה שכינה שורה בתוכו, שנאמר (תהלים יא, ד): ה' בהיכל קדשו, ומשחרב בית המקדש נסתלקה השכינה לשמים, שנאמר (תהלים קג, יט): ה' בשמים הכין כסאו.

רבי אלעזר אומר לא זזה השכינה מתוך ההיכל, שנאמר (דברי הימים ב ז, טז): והיו עיני ולבי שם וגו'. וכן הוא אומר (תהלים ג, ה): קולי אל ה' אקרא ויענני מהר קדשו סלה, אף על פי שהוא חרב הרי הוא בקדשתו, בוא וראה מה כורש אומר (עזרא א, ג): הוא האלהים אשר בירושלים, אמר להן אף על פי שהוא חרב האלהים אינו זז משם.

אמר רב אחא, לעולם אין השכינה זזה מכתל מערבי, שנאמר (שיר השירים ב, ט): הנה זה עומד אחר כתלנו, וכתיב (תהלים יא, ד): עיניו יחזו עפעפיו יבחנו בני אדם, אמר רבי ינאי אף על פי ששכינתו בשמים עיניו יחזו עפעפיו יבחנו בני אדם…

(Traducción: "Y Moisés era pastor..." Esto es lo que está escrito (Habacuc 2:20): "Y el Eterno está en Su Templo santo" (וה' בהיכל קדשו). Dijo Rabí Shmuel bar Najmán: Antes de que fuera destruido el Templo, la Shejiná moraba en él, como se dice (Salmo 11:4): "El Eterno está en Su Templo santo" (ה' בהיכל קדשו). Y cuando fue destruido el Templo, la Shejiná ascendió a los cielos, como se dice (Salmo 103:19): "El Eterno en los cielos estableció Su trono" (ה' בשמים הכין כסאו).

Rabí Elazar dice: La Shejiná no se apartó del interior del Templo (לא זזה השכינה מתוך ההיכל), como se dice (2 Crónicas 7:16): "Y estarán Mis ojos y Mi corazón allí" (והיו עיני ולבי שם). Y así dice (Salmo 3:5): "Con mi voz al Eterno clamaré, y Él me responderá desde Su monte santo" (קולי אל ה' אקרא ויענני מהר קדשו סלה). Aunque está destruido, he aquí que permanece en su santidad. Ven y ve lo que Ciro dice (Esdras 1:3): "Él es el Dios que está en Jerusalén" (הוא האלהים אשר בירושלים). Les dijo: Aunque está destruido, Dios no se mueve de allí.

Dijo Rav Aja: Para siempre la Shejiná no se aparta del Muro Occidental (לעולם אין השכינה זזה מכתל מערבי), como se dice (Cantar de los Cantares 2:9): "He aquí que Él está detrás de nuestra pared" (הנה זה עומד אחר כתלנו). Y está escrito (Salmo 11:4): "Sus ojos observan, Sus párpados examinan a los hijos del hombre" (עיניו יחזו עפעפיו יבחנו בני אדם). Dijo Rabí Yanai: Aunque Su Shejiná está en los cielos, Sus ojos observan, Sus párpados examinan a los hijos del hombre...)


Mientras que el Midrash Shir HaShirim Rabá 2:9 (Cantar de los Cantares Rabá 2:9) amplifica esta tradición: "הִנֵּה זֶה עוֹמֵד אַחַר כָּתְלֵנוּ, אַחַר כֹּתֶל מַעֲרָבִי שֶׁל בֵּית הַמִּקְדָּשׁ, לָמָּה שֶׁנִּשְׁבַּע לוֹ הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא שֶׁאֵינוֹ חָרֵב לְעוֹלָם" ("'He aquí que Él está detrás de nuestra pared', detrás del Muro Occidental del Templo, porque el Santo, Bendito Sea, le juró que nunca será destruido"). 

Esta tradición es confirmada por el Zohar Shemot 8:64, donde Rabí Yitzjak interpreta:

ר' יצחק אמר, אתי מלבנון כלה, דא איהי שכינתא. אתי מלבנון תבאי, מאתר בי מקדשא דלעילא. תשורי מראש אמנה, מאתר בי מקדשא דלעילא, ומאתר בי מקדשא דלתתא דאמר ר' יהודה, מעולם לא זזה שכינתא מכותלי דמערבא, דבי מקדשא, דכתיב, (שיר השירים ב׳:ט׳) הנה זה עומד אחר כתלנו. והוא ראש אמנה לכל עלמא. מראש שניר וחרמון מאתרא דאורייתא נפקת לעלמא, ולמה. לאגנא על ישראל, ממעונות אריות: אלין עמים עובדי עבודת כוכבים ומזלות. ר' יודן אומר, ממעונות אריות: אלין אינון תלמידי חכמים, דעסקי באורייתא במעונות המדרשות, ובבתי כנסיות, דאינון אריון ונמרים באורייתא.

(Traducción: Rabí Yitzjak dijo: “Ven del Líbano, novia” (Cantar de los Cantares 4:8)—esta es la Shejiná. "Ven del Líbano, vendrás"—desde el lugar del Santuario Superior (Bei Mikdashá de-leeilá). "Mira desde la cumbre de Amaná"—desde el lugar del Santuario Superior y desde el lugar del Santuario Inferior. Como dijo Rabí Yehudá: Jamás se apartó la Shejiná del Muro Occidental del Templo (kotlei de-maaravá), como está escrito: "He aquí que Él está detrás de nuestra pared" (Cantar de los Cantares 2:9). Y este es la cabeza de fe para todo el mundo. "Desde la cumbre de Senir y Hermón" (Cantar de los Cantares 4:8)—desde el lugar de donde la Torá salió al mundo. ¿Y para qué? Para proteger a Israel. "Desde las guaridas de los leones"—estos son los pueblos idólatras, adoradores de estrellas y constelaciones. Rabí Yudan dice: "Desde las guaridas de los leones"—estos son los talmidei jajamim que se ocupan de la Torá en las moradas de los batei midrash y en las sinagogas, que son leones y leopardos en la Torá.)

Por otra parte, es fundamental distinguir entre dos entidades arquitectónicas diferentes en la tradición rabínica: (1) "כותל מערבי של בית המקדש" (Kotel Ma'araví shel Beit HaMikdash, "Muro Occidental del Templo"), refiriéndose al muro del edificio del Heijal mismo donde estaba el Santo de los Santos, y (2) "כותל מערבי של הר הבית" (Kotel Ma'araví shel Har HaBayit, "Muro Occidental del Monte del Templo"), refiriéndose al muro de contención herodiano que rodea toda la explanada. Los textos talmúdicos y midrásicos originalmente se referían al primero, el muro del edificio del Santuario. Sin embargo, desde finales de la Edad Media (siglos XIII-XIV), la tradición judía aplicó estas enseñanzas al muro de contención herodiano que sobrevivió parcialmente, identificándolo como continuación de la santidad del muro original del Heijal. El Talmud Bavlí Berajot 30a establece la centralidad del Templo en la oración judía: "הָיָה עוֹמֵד בְּבֵית הַמִּקְדָּשׁ — יְכַוֵּין אֶת לִבּוֹ כְּנֶגֶד בֵּית קׇדְשֵׁי הַקֳּדָשִׁים... נִמְצְאוּ כׇּל יִשְׂרָאֵל מְכַוְּונִין אֶת לִבָּם לְמָקוֹם אֶחָד" ("Si estuviera en el Templo, dirija su corazón hacia el Santo de los Santos... Resulta que todo Israel dirige su corazón a un solo lugar").

Además como evidencia arqueológica de la supervivencia parcial de las hileras herodianas originales en la investigación arqueológica moderna confirma que, contrariamente a la predicción absoluta atribuida a Yeshú de que no quedaría "piedra sobre piedra", elementos arquitectónicos significativos del complejo herodiano del Monte del Templo sí permanecieron en su lugar original. Reich y Billig documentan el proceso de destrucción romana:

"כותלי הר הבית ההרודייניים נפגעו בשתי צורות: פירוק ושרפה. לאחר הכיבוש הרומי של העיר פורקו הכתלים, אבן אחר אבן" ("Los muros herodianos del Monte del Templo fueron dañados de dos formas: desmontaje e incendio. Después de la conquista romana de la ciudad, los muros fueron desmontados, piedra tras piedra") 

(Reich, R. [2009]. La destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C.: La descripción de Josefo y el hallazgo arqueológico. Katedra, 131, 7-50, p. 27). 

Sin embargo, Reich especifica críticamente que este desmontaje no fue total: 

"מאחר שהכתלים בפינות הר הבית נבנו מאבנים גדולות במיוחד, שמשקלה של כל אחת כ־50-40 טונות, התקשו מאוד לפרקם, וזו הסיבה למפלס הגבוה יחסית שבו השתמרה הבנייה ההרודיינית בפינות הר הבית" ("Dado que los muros en las esquinas del Monte del Templo fueron construidos con piedras especialmente grandes, cada una pesando aproximadamente 40-50 toneladas, fue muy difícil desmontarlas, y esta es la razón del nivel relativamente alto en el que se preservó la construcción herodiana en las esquinas del Monte del Templo", p. 27). 

Más específicamente: "האבנים המפורקות נערמו מחוץ לכותלי הר הבית כך שהן מסתירות את החלק התחתון של הקירות, שנשתמרו מהם גדמים בגבהים שונים" ("Las piedras desmontadas fueron amontonadas fuera de los muros del Monte del Templo de modo que ocultan la parte inferior de los muros, de los cuales se preservaron restos [גדמים, gedemim] a diferentes alturas", p. 27).

El término hebreo "גדמים" (gedemim, "restos" o "tocones") es crucial porque indica que las hileras inferiores herodianas permanecieron en su ubicación original, aunque cubiertas por escombros. Reich enfatiza: "כפי שמעידים גדמי הקירות שנותרו שמורים בגבהים שונים ומפולות אבני הבנייה הגדולות שנמצאו בחפירות, במצבורים במקומות שונים לאורך הכתלים" ("como lo evidencian los restos de muros [גדמי הקירות, gedmei ha-kirot] que quedaron preservados a diferentes alturas y los derrumbes de grandes piedras de construcción que se encontraron en las excavaciones, en montículos en diferentes lugares a lo largo de los muros", pp. 27-28). Estas "נדבכים הרודיאניים מקוריים" (hileras herodianas originales) que sobrevivieron constituyen actualmente las siete hileras inferiores visibles del Kotel, con diecisiete hileras adicionales enterradas bajo el nivel actual de la plaza. Reich concluye sobre el desmontaje: "הפירוק נעשה בוודאי בידי הלגיון הרומי העשירי, שהתמקם בעיר לאחר כיבושה, ופעולה זו דרשה זמן, מאמץ ויכולת טכנית" ("El desmontaje fue realizado ciertamente por la Décima Legión Romana, que se estableció en la ciudad después de su conquista, y esta operación requirió tiempo, esfuerzo y capacidad técnica", p. 28), lo que indica un proceso gradual y selectivo, no una destrucción total instantánea como sugiere la profecía de  Yeshú.

Por tanto, aunque el desmontaje romano fue extensivo, las hileras herodianas más pesadas permanecieron físicamente en su lugar original, cumpliendo así materialmente la promesa midrásica de que el Muro Occidental "nunca será destruido" y proporcionando un lugar físico donde la Shejiná pudo permanecer "detrás de nuestra pared", refutando empíricamente la predicción absoluta atribuida a Yeshú.

[3] "Tu venida y el fin del mundo": Los talmidim preguntan sobre la parusía (segunda venida) y el fin de la era. El concepto de "segunda venida" es innovación cristiana sin base en profecía mesiánica del Tanaj. El Mashíaj vendrá una vez y cumplirá todas las profecías mesiánicas en esa venida única: reunir exiliados, reconstruir Templo, traer paz mundial, conocimiento universal de Dios (Isaías 2:1-4; 11:1-12; Jeremías 23:5-8; 31:31-34; Ezequiel 37:21-28). No hay "primera venida" de sufrimiento seguida por "segunda venida" de gloria. Esto es teología inventada para explicar el fracaso de Yeshú en cumplir profecías mesiánicas.

[4] "Principio de dolores" (Mateo 24:8): El concepto de jevlei Mashíaj (חבלי משיח, "dolores de parto del Mesías") como período de tribulación antes de la era mesiánica es genuinamente judío, encontrando su fundamento en Daniel 12:1: עֵת צָרָה אֲשֶׁר לֹא־נִהְיְתָה מִהְיוֹת גּוֹי עַד הָעֵת הַהִיא "Y habrá un tiempo de angustia (et tzará) cual nunca hubo desde que existe nación hasta ese tiempo." Los comentaristas judíos medievales interpretan este pasaje con matices importantes. Ibn Ezra explica que esta tribulación afectará al mundo entero, salvándose únicamente los justos cuyos nombres están escritos en el Libro. Malbim distingue entre tribulaciones ordinarias y esta angustia sin precedentes, señalando que cuando el orden natural (ha-ma'arajá) demande la total destrucción de Israel, entonces el arcángel Mija'el intervendrá mediante providencia milagrosa (ha-hashgajá ha-nisit) que trasciende las leyes naturales. Metzudat David identifica históricamente esta tribulación con la opresión del "cuerno pequeño" mencionado en Daniel 7, que interpreta como el reino de Ishmael (califato islámico). La literatura midrásica (Midrash Talpiot, Otzar Midrashim, Devarim Rabbah, Pesikta Rabati) elabora extensamente sobre estos eventos: Mashíaj ben Yosef reunirá a Israel en Galilea, reconstruirá el Templo, enfrentará a Gog u-Magog, será asesinado en las calles de Jerusalem, Israel huirá al desierto durante cuarenta y cinco días mientras nubes de gloria los protegen, y finalmente vendrá la redención. Durante este período, según Midrash Tehilim 20:1, incluso Mikha'el quedará silencioso (ya'amod = "se detendrá/enmudecerá") cuando los ángeles ministros acusen a Israel ante el trono celestial, preguntando por qué Israel merece salvación si las naciones cometieron los mismos pecados. Sin embargo, la afirmación cristiana de que cualquier guerra, hambre o terremoto constituye una "señal del fin" representa una distorsión del concepto judío original. Si bien es históricamente correcto que guerras, hambres y terremotos han ocurrido constantemente a lo largo de la historia y por tanto no son señales únicas, los comentaristas judíos establecen una distinción cualitativa fundamental. La tzará profetizada en Daniel 12:1 no se refiere a tribulaciones ordinarias sino a un evento de características únicas: intensidad sin precedentes históricos (asher lo-nihyetá mihyot goy), carácter cósmico que afecta simultáneamente al cielo y la tierra según Rashi, duración específicamente delimitada de "un tiempo, tiempos y medio tiempo" (Daniel 12:7), y contexto mesiánico inmediato precediendo la intervención de Mija'el. La tradición rabínica no considera que toda calamidad histórica sea indicativa del fin, sino que espera una tribulación cualitativamente distinta en escala global, intensidad incomparable, y naturaleza escatológica definida. El uso cristiano de este concepto en Mateo 24:8 (arjé jevlei Mashíaj, "principio de dolores") descontextualiza la enseñanza profética judía al aplicarla a eventos del siglo I que no cumplieron los criterios establecidos por Daniel y los profetas, particularmente la resurrección de los muertos (Daniel 12:2), el resplandor eterno de los justos (Daniel 12:3), y la salvación final de todo Israel escrito en el Libro. La interpretación cristiana además ignora que según la tradición judía estos eventos preceden específicamente la llegada del Mashíaj ben David, no su "segunda venida," concepto ajeno al judaísmo que espera un único advenimiento mesiánico que establezca el reino davídico definitivo, reconstruya el Templo, reúna las diásporas y traiga paz universal, ninguno de los cuales se cumplió en Yeshú.

[5] La predicción de persecución "por mi nombre" presupone desarrollo del cristianismo como religión separada perseguida. Esto refleja experiencia de la iglesia en 80-90 d.C., no palabras de Yeshú en 30 d.C. Es anacronismo que revela composición posterior del texto.

[6] "Buenas nuevas predicadas en todo el mundo": Después de casi 2,000 años, el evangelio cristiano ha sido predicado ampliamente pero no "a todas las naciones"—muchas personas nunca lo han oído. Y el "fin" no ha venido. ¿Cuándo se cumplirá? El cristianismo constantemente reinterpreta este versículo porque la predicción ha fallado repetidamente.

[7] "Abominación desoladora": Referencia a Daniel 9:27; 11:31; 12:11. Crítica judía: Históricamente, esto se refería a la profanación del Templo por Antíoco Epífanes (167 a.C.) que puso estatua pagana en el Templo, provocando la revuelta de los Macabeos. El autor de Mateo reaplica la profecía de Daniel a eventos del siglo I (posiblemente la entrada de estandartes romanos idólatras en el Templo en 70 d.C.). Esta es reinterpretación de profecía ya cumplida, no profecía genuina.

[8] Los consejos prácticos (huir a los montes, no volver por posesiones) sugieren conocimiento de la guerra judeo-romana (66-70 d.C.). Estas son instrucciones sensatas durante invasión militar, escritas por alguien que conocía o había oído sobre la catástrofe—no profecía sobrenatural.

[9] "Orad para que no sea en invierno ni en Shabat": La mención específica de Shabat muestra que la audiencia original del evangelio todavía observaba Shabat—esto es evidencia de que el cristianismo primitivo era judío en práctica. Huir en Shabat violaría leyes de Shabat sobre distancia permitida de viaje (tejum Shabat). Irónicamente, el cristianismo posterior abandonó completamente la observancia de Shabat, pero aquí Yeshú asume que sus seguidores la mantendrán.

[10] Dicho proverbial sobre buitres y cadáveres. El significado es oscuro—quizá que la venida del hijo del hombre será obvia como buitres que se reúnen donde hay muerte. No es particularmente profundo.

[11] Señales cósmicas: El oscurecimiento del sol/luna y caída de estrellas es lenguaje apocalíptico estándar del Tanaj (Isaías 13:10; 34:4; Ezequiel 32:7-8; Joel 2:10, 31; 3:15). Este lenguaje es metafórico, no literal—describe trastorno político/social en términos cósmicos. El cristianismo lo interpretó literalmente, esperando colapso literal del universo. Después de 2,000 años de espera fallida, algunos cristianos finalmente admiten que es lenguaje simbólico.

[12] "Hijo del hombre viniendo en nubes": Alusión a Daniel 7:13-14. En Daniel, "uno como hijo de hombre" viene ante el Anciano de Días (Dios) en visión celestial—no es Dios mismo viniendo a la tierra. El cristianismo reinterpreta esto como Cristo divino viniendo en gloria. Pero "hijo de hombre" en Daniel representa al pueblo santo (Israel), no a individuo divino. Esta es eiségesis cristiana.

[13] Reunir escogidos: El lenguaje de reunir del exilio (קיבוץ גלויות, kibutz galuyot) es genuinamente judío y mesiánico (Deuteronomio 30:3-4; Isaías 11:12; 27:12-13; Ezequiel 37:21). Pero el "kibutz galuyot" reunirá al pueblo judío físico a la tierra de Israel, no "escogidos" espirituales a un reino celestial. El cristianismo espiritualizó profecías literales sobre restauración nacional judía.

[14] "No pasará esta generación": Esta es profecía FALLIDA. Yeshú declara explícitamente que "esta generación" (הדור הזה, ha-dor ha-zé)—sus contemporáneos—verá todas estas cosas cumplidas antes de morir. La generación pasó hace casi 2,000 años. El "fin" no vino. El cristianismo ha intentado desesperadamente reinterpretar "generación" para significar "raza" (pueblo judío) o "generación que ve las señales", pero el griego genea claramente significa generación contemporánea, como se usa consistentemente en el evangelio (Mateo 11:16; 12:41-42; 23:36). Yeshú se equivocó. Esta es evidencia clara de que no era profeta infalible, mucho menos divino.

[15] Yeshú admite ignorancia sobre el tiempo del fin—solo el Padre lo sabe, no el Hijo. Esto contradice afirmaciones cristianas posteriores de que Yeshú es omnisciente y co-igual con el Padre. Si Yeshú es Dios, ¿cómo puede no saber lo que el Padre sabe? Esto apoya posición judía de que Yeshú era humano limitado, no divino.

[16] Comparación con días de Nóaj: La vida normal continuará hasta que el juicio llegue súbitamente, como el diluvio sorprendió a la generación de Nóaj.  Esto es enseñanza moral válida sobre estar preparado, pero no prueba mesianismo de Yeshú.

[17] "Uno tomado, otro dejado": El cristianismo interpreta esto como "rapto" donde creyentes son llevados al cielo mientras no creyentes quedan para juicio. Pero en el contexto (comparación con diluvio), los "tomados" son los destruidos (como en diluvio que "se los llevó a todos"), mientras los "dejados" son los salvados (como Nóaj dejado en el arca). El cristianismo invierte el significado del texto.

[18] Parábola del siervo fiel: Enseñanza moral sobre mayordomía fiel y peligro de presumir que el señor tarda. Lección válida sobre responsabilidad, pero contiene amenaza severa: el siervo infiel será "cortado en dos" (יבקע אותו, yivaka oto)—ejecución brutal. Además, "su parte con los hipócritas" repite motivo recurrente de demonizar a perushim. La enseñanza moral válida está mezclada con violencia y denigración.