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9/13/2010

Yirmiyah /Jeremías 31:30-33: ¿Pablo cambió la palabra בָעַלְתִי por בָּחַלְתִּי en Hebreos 8:7-9?



La pregunta que los predicadores mesiánicos evitan sobre Jeremías 31:31

Hay una pregunta que ningún predicador mesiánico me ha sabido contestar sin cambiar de tema, y la formulo con la mansedumbre de quien ya conoce la respuesta. Si el primer pacto era tan defectuoso que Di-s se vio obligado a sustituirlo, ¿por qué el profeta que anuncia el pacto nuevo declara, en la misma frase en que reprende a quienes lo quebrantaron, que Él seguía siendo su Señor? No hablo de un matiz de traducción ni de una preferencia de estilo. Hablo de un verbo de cinco letras, בָּעַלְתִּי (ba’alti, «fui su dueño, su esposo»), y de la facilidad con que, a fuerza de traducciones encadenadas, un verbo de dominio y desposorio se convierte en uno de repudio: בָּחַלְתִּי (bajalti, «los aborrecí»). La tesis que sostendré es que ese tránsito no fue una errata de escriba ni un accidente de la historia textual, sino una decisión. Pablo de Tarso, o quien escribió Hebreos bajo su nombre, pudo leer el texto hebreo de Yirmiyahu y, sabiéndolo, eligió y conservó un verbo que no es el del profeta.


Hebreos 8:7-9 en el Códice Sinaítico: el texto griego del «nuevo pacto»

Los mesiánicos y netzaritas aseguran que Yirmiyah (Jeremías) 31:32 habla del nuevo convenio que ellos llaman el “Nuevo Testamento” o “Brit Jadashah — ברית חדשה”, o KeTe”R (Kitvei Talmidei Rishonim), o Ketuvim Netzarim (Escritos Netzaritas). Esa es la numeración cristiana; corresponde al 31:31 de la numeración masorética (TM), que usaré en adelante. Su fundamento no es el profeta, sino el apóstata Pablo de Tarso, quien en la Epístola a los Hebreos 8:7-9 dice en el Codex Sinaiticus, folio 291a (o en el Codex Vaticanus, 1518a) uno de los dos grandes códices unciales del siglo IV que conservan el pasaje de Hebreos 8, y por eso es nuestro punto de anclaje: lo que aquí se lea es anterior a cualquier Peshita que lo traduzca, a cualquier Delitzsch que lo retraduzca y a cualquier Straubinger que lo glose. Lo transcribo sin acentos ni espíritus, tal como se lee en la escritura continua del códice; la barra vertical marca el final de cada línea, y κϲ e ιϲλ son las abreviaturas sacras (nomina sacra) de κύριος e Ἰσραήλ:



ει γαρ η πρωτη εκει

νη ην αμεμπτοϲ 

ουκ αν δευτεραϲ ε

ζητειτο τοποϲ 

μεμφομενοϲ γαρ 

αυτουϲ λεγει ϊδου 

ημεραι ερχονται 

λεγει κϲ και ϲυντε

λεϲω επι τον οικο 

ιϲλ και επι τον οι

ϊουδα διαθηκην 

καινην ου κατα 

την διαθηκην η 

εποιηϲα τοιϲ πα

τραϲιν αυτων εν η

μερα επιλαβομε

νου μου τηϲ χειροϲ 

αυτων εξαγαγειν 

αυτουϲ εκ γηϲ αιγυ

πτου οτι αυτοι ου

κ ενεμιναν εν τη 

διαθηκη μου κα

γω ημεληϲα αυτω

λεγει κϲ

(Traducción: «Pues si aquella primera hubiera sido irreprochable (ἄμεμπτος), no se habría buscado lugar para una segunda. Pues, censurándolos (μεμφόμενος … αὐτούς), dice: «He aquí que vienen días, dice el Señor, y consumaré (συντελέσω) sobre la casa de Israel y sobre la casa de Judá un pacto nuevo; no como el pacto que hice con sus padres en el día en que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, porque ellos no permanecieron (ἐνέμειναν) en mi pacto, y yo me desentendí (ἠμέλησα) de ellos, dice el Señor».)


Tres testigos cristianos de Hebreos 8:9: Straubinger, Delitzsch y la Peshitta

Sobre este texto griego descansan tres testigos que la apologética netzarita invoca como si fueran neutrales. Conviene interrogarlos uno por uno, porque cada cual confiesa algo distinto.

Straubinger y la Vulgata: ¿«descuidé» o «abandoné»?

La primera es la versión de Juan Straubinger, sacerdote católico radicado en la Argentina, publicó hacia mediados del siglo XX una Santa Biblia anotada que se convirtió en una de las versiones católicas más difundidas del mundo hispanohablante. Su importancia para nosotros es doble: representa la lectura con la que muchos interlocutores nuestros aprendieron este pasaje, y su castellano permite medir con exactitud cuánto cambia el sentido cuando el traductor decide por su cuenta cómo se conectan las cláusulas. Dice así:

«Porque si aquella primera hubiere sido sin defecto, no se habría buscado lugar para una segunda, pues en son de reproche les dice: “He aquí que vienen días, dice el Señor, en que concluiré un pacto nuevo con la casa de Israel y con la casa de Judá; no como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano, para sacarlos de la tierra de Egipto; pues ellos no preservaron mi pacto, por lo cual Yo los abandoné, dice el Señor”».

Su importancia para el análisis es doble. En primer lugar, traduce μεμφόμενος (memphómenos, «reprendiendo, culpando») con la franqueza de «en son de reproche». Admite así, sin proponérselo, que Hebreos lee a Yirmiyahu como acta de acusación y no como anuncio de superación. En segundo lugar, vierte ἠμέλησα (ēmélēsa, «descuidé, desatendí») como «abandoné», la solución que la tradición latina consagró con el neglexi de la Vulgata (et ego neglexi eos). Cabe subrayar la ironía. Esa misma Vulgata, cuando Jerónimo tradujo a Yirmiyahu directamente del hebreo, escribió en 31:32 et ego dominatus sum eorum, «y Yo fui su dueño». Dentro de un mismo corpus latino, por tanto, Hebreos dice «los descuidé» y el profeta, leído en su lengua, dice «los gobernaba».


El Nuevo Testamento hebreo de Delitzsch: la única letra que cambió

El segundo testigo es el Nuevo Testamento hebreo de Franz Delitzsch (1813-1890), hebraísta luterano de Leipzig y promotor de la misión entre los judíos. Su retroversión del griego al hebreo apareció en 1877 y fue revisada hasta su muerte. No es un documento del Segundo Templo, sino una obra de proselitismo decimonónico, y justamente por eso es un testigo involuntario valiosísimo. Así retrotrae Hebreos 8:7-9:

כִּי אִלוּ הָיְתָה הָרִאשׁוֹנָה הַהִיא גְּמוּרָה לֹא־יְבֻקַּשׁ מָקוֹם לִשְׁנִיָּה כִּי־כֹה אָמַר בְּהוֹכִיחַ אֹתָם הִנֵּה יָמִים בָּאִים נְאֻם־ה וְכָרַתִּי אֶת־בֵּית יִשְׂרָאֵל וְאֶת־בֵּית יְהוּדָה בְּרִית חֲדָשָׁה לֹא כַבְּרִית אֲשֶׁר כָּרַתִּי אֶת־אֲבוֹתָם בְּיוֹם הֶחֱזִיקִי בְיָדָם לְהוֹצִיאָם מֵאֶרֶץ מִצְרָיִם אֲשֶׁר־הֵמָּה הֵפֵרוּ אֶת־בְּרִיתִי וְאָנֹכִי בָּחַלְתִּי בָם נְאֻם־ה

(«Pues si aquella primera hubiera sido perfecta, no se buscaría lugar para una segunda. Pues así dijo, al reprenderlos: «He aquí que vienen días —oráculo del Eterno— y cortaré con la casa de Israel y con la casa de Judá un pacto nuevo, no como el pacto que corté con sus padres el día en que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, porque ellos quebrantaron mi pacto, y Yo los aborrecí —oráculo del Eterno».)

-Franz Delitzsch, trad., Hebrew New Testament (Berlin: British and Foreign Bible Society, 1901), 414, Heb. 8:7-9.

Obsérvese el método. En el versículo 8, Delitzsch no inventa un hebreo: copia a Yirmiyahu, וְכָרַתִּי אֶת־בֵּית יִשְׂרָאֵל וְאֶת־בֵּית יְהוּדָה בְּרִית חֲדָשָׁה, aunque el griego diga συντελέσω (syntelésō, «consumaré, llevaré a término»). En el versículo 9 transcribe el texto masorético palabra por palabra, incluida la cláusula אֲשֶׁר־הֵמָּה הֵפֵרוּ אֶת־בְּרִיתִי, hasta llegar al último verbo. Solo ahí sustituye una consonante: בָּעַלְתִּי se vuelve בָּחַלְתִּי. El más ilustre hebraísta cristiano de su siglo armonizó con el profeta todo lo que el griego le permitía armonizar y se detuvo únicamente donde ἠμέλησα resultaba incompatible con «fui su Señor». Ninguna refutación nuestra sería tan elocuente como esa confesión por omisión.

Contraprueba: una retroversión hebrea de Cochín

Delitzsch no fue el primero en devolver Hebreos al hebreo. Antes que él existía una traducción polémica del Nuevo Testamento hecha en Kochi (Cochín, Kerala), que el reverendo Claudius Buchanan obtuvo en 1806 de una sinagoga de los llamados «judíos negros» y entregó a Cambridge en 1809 (University Library, MS Oo.1.32). Su propósito aparece en una nota al final del Evangelio de Juan (f. 70v), según la cual se copió «para entender y saber qué responder a los herejes» (ולידע מה להשיב לאפיקורוסים). Delitzsch conocía el manuscrito, porque lo discute en su versión hebrea de Romanos (1870). La carta a los Hebreos (העבריים) ocupa los ff. 153v-158r, que Myron Weinstein atribuyó al copista David Cohen, de origen berlinés. (Myron M. Weinstein, «A Hebrew Qurʾān Manuscript», Studies in Bibliography and Booklore 10 (1971/2): 19-52, según el catálogo.) En 1810 Thomas Yeates, del Museo Británico, hizo una copia en escritura cuadrada, hoy en la John Rylands Library (Gaster Hebrew MS 1616) folio 484. El catálogo la llama «copia exacta», pero el propio Yeates advirtió que su transcripción conserva intercambios de letras y errores de número y de género. Así lee Hebreos 8:7-9, con doble corchete para la letra que el copista borró:

[7] כיאם היה הראשון תוב לא היה מבקש מקום לאחד: [8] וכאשר הוכיח אותם הוא אומר הנה ימים באים נאם יהוה וכריתי את בית ישראל ואת בית יהודה ברית חדשה: [9] לא כברית אשר כריתי את אבותם ביום החזיקי בידם להוציא מערץ מצרים אשר המה הפרו את בריתי ואנכי [[ת]]עליתי בם אמר יהוה:

(«[7] Pues si el primero hubiera sido bueno, no se habría buscado lugar para otro. [8] Y cuando los reprendió, dice: “He aquí que vienen días —oráculo del Eterno— y cortaré con la casa de Israel y con la casa de Judá un pacto nuevo; [9] no como el pacto que corté con sus padres el día en que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, [pacto] que ellos quebrantaron, y Yo subí [re]contra ellos —dijo el Eterno”».)

El último verbo de la copia es una palabra real. עליתי es el pretérito de עלה («subir») y, con sentido hostil, «subir contra» alguien, como en Is 36:10 (עָלִיתִי עַל־הָאָרֶץ הַזֹּאת לְהַשְׁחִיתָהּ, «¿he subido contra esta tierra para destruirla?»). Pero no es el verbo de Yirmiyahu ni equivale a ἠμέλησα. Isaías usa על donde la copia tiene בם, el copista borró una ת inicial, tal como se ve:

Lo que indica una corrección en ese mismo punto, y el original de Cambridge (MS Oo.1.32), folio 155v, en cursiva sefardí, dice otra cosa:

ואנכי בעלתי בם אמר יהוה

(«y Yo fui su Dueño, dijo el Eterno»).

Así, el original de Cochín conserva el verbo de Yirmiyahu y la desviación aparece en la copia de 1810, donde falta la ב inicial y sobra una י. En ninguno de los dos manuscritos hay ח. El resto del pasaje sigue el texto de Yirmiyahu (וכריתי את בית ישראל, ביום החזיקי בידם, אשר המה הפרו את בריתי), como en Delitzsch, pero sin excepción en el último verbo: en el original, la antítesis entre המה y ואנכי queda intacta, sin ningún גם ni otra partícula de reciprocidad.
Delitzsch, ante la misma cita, escribió בָּחַלְתִּי, y el traductor de Cochín escribió בעלתי. Sea cual fuere su modelo, no escribió un verbo de repulsa. Por tanto, la equivalencia que Frías presenta como dato fue para Delitzsch una elección, y existe un traductor que hizo la contraria.
No pido a este manuscrito más de lo que da. Es una traducción tardía, de modelo desconocido, y no atestigua ni el hebreo de Yirmiyahu ni lo que leyó el autor de Hebreos. Atestigua un método: acudir al verso hebreo en lugar de reconstruirlo desde la versión.
Pero supongamos, con todo, que alguien sostuviera que ואנכי עליתי בם es el hebreo «original» de Hebreos 8:9, como defienden quienes afirman la primacía hebrea del Nuevo Testamento. La respuesta tiene tres pasos, y ninguno depende de resolver la lectura de los manuscritos.
El primero es que ese hebreo no puede ser el origen del griego. Para «subir contra» alguien, la LXX emplea de ordinario ἀναβαίνω ἐπί, no ἀμελέω. Si el griego de Hebreos tradujera עליתי, diría ἀνέβην ἐπ᾽ αὐτούς, y dice ἠμέλησα, un verbo que ya está en Yirmiyahu LXX 38:32. La cadena va de la LXX a Hebreos, y el hebreo de Cochín es posterior, de modelo desconocido, y en su original lee בעלתי.
El segundo paso concede la hostilidad y niega la consecuencia. Que Di-s se vuelva contra Israel por haber quebrantado el pacto es lo que la propia Torah anuncia. En Vaikrá 26:17 dice וְנָתַתִּי פָנַי בָּכֶם («pondré Mi rostro contra vosotros»), con la misma ב de hostilidad que tendría בָם en este verbo, y el capítulo cierra en 26:44 declarando que no los rechazó ni los aborreció «hasta quebrantar Mi pacto con ellos» (לְהָפֵר בְּרִיתִי אִתָּם). La Torah distingue así el castigo (galut) de la anulación (hafarat berit): una acción hostil de Di-s dentro del pacto no es el fin del pacto. De «subí contra ellos» a «lo viejo está próximo a desaparecer» (Heb 8:13) hay un salto que ningún verbo hostil, ni עליתי ni בָּחַלְתִּי, da por sí solo.
El tercer paso es la implicación. Quien sostenga la primacía hebrea de Hebreos y a la vez la vigencia de la Torah podría intentar resolver la tensión culpando a la traducción griega: el hebreo diría lo benigno (בעלתי) y el griego lo habría torcido. Pero el argumento de los versículos 7 a 13 no funciona con un verbo benigno. Si el Eterno seguía siendo Dueño de quienes quebrantaron el pacto, no hay primer pacto «envejecido y próximo a desaparecer», y el razonamiento exige el verbo hostil desde su primer paso, en la lengua en que se escriba. El «original» que ofrece la copia (עליתי) no rescata a Hebreos, porque le deja la hostilidad, y el que lo rescataría (בעלתי) le quita el argumento. Hay que escoger entre un Hebreos que desautoriza la Torah y un Hebreos sin argumento, y ninguno de los dos es el que sus lectores dicen tener.

La Peshitta siríaca: por qué no es un testigo independiente

El tercer testigo es la Peshitta, la versión siríaca que fue, y sigue siendo, la Biblia de las Iglesias de lengua siríaca. Su importancia radica en que nos permite oír el pasaje en un dialecto arameo oriental, el de Edesa, emparentado con el arameo del Segundo Templo aunque no idéntico a él. Así transcribe Hebreos 8:7-9:

אֵלוּ גֵּיר אִיתֵיה הוָת קַדמָיתָּא דּלָא רֵשׁיָן לַיתּ הוָא אַתרָא להָדֵא דּתַרתֵּין רָשֵׁא להוּן גֵּיר וֵאמַר דּהָא יַומָתָא אָתֵין אָמַר מָריָא וֵאגמוּר עַל בַּיתָּא דּבֵית אִיסרָיֵל ועַל בַּיתָּא דּבֵית יִהוּדָא דִּיַתִקאִ חדַתָא לָא אַיכ הָי דִּיַתִקאִ דּיֵהבֵּת לַאבָהַיהוּן בּיַומָא דֵּאחדֵּת בּאִידהוּן וַאפּקֵת אֵנוּן מֵן אַרעָא דּמֵצרֵין מֵטֻל דּהֵנוּן לָא קַוִיו בּדִיַתִקאִ דִּילי אָפ אֵנָא בּסִית בּהוּן אֵמַר מָריָא

(«Pues si aquella primera [alianza] hubiera estado libre de falta, no habría habido lugar para esta segunda. Pues, al culparlos, dice: «He aquí que vienen días —dice el Señor— en que consumaré sobre la casa de Israel y sobre la casa de Judá un pacto nuevo, no como aquel pacto que di a sus padres el día en que los tomé de la mano y los saqué de la tierra de Egipto; porque ellos no se mantuvieron firmes en mi pacto, y Yo también los desdeñé —dice el Señor».)

Compárese ahora con lo que la misma Peshitta dice en el libro de Yirmiyahu (31:32 cristiano):

ܠܐ ܐܝܟ ܗܿܝ ܕܝܬܩܐ ܕܐܿܩܝܡܬ ܠܐܒ̈ܗܝܗܘܢ܃ ܒܝܘܡܐ ܕܐܿܚܕܬ ܒܐܝܕܗܘܢ ܘܐܿܦܩܬ ܐܢܘܢ ܡܢ ܐܪܥܐ ܕܡܨܪܝܢ܂ ܡܛܠ ܕܗܢܼܘܢ ܒܿܛܠܘ ܕܝܬܩܐ ܕܝܠܝ܂ ܘܐܦ ܐܢܐܼ ܒܿܣܝܬ ܒܗܘܢ ܐܡܿܪ ܡܪܝܐ܂

(«No como aquel pacto que establecí con sus padres el día en que tomé su mano y los saqué de la tierra de Egipto; porque ellos anularon mi pacto, y también Yo los desdeñé, dijo el Señor.»)

Aparece en ambos libros ܒܣܝܬ (bsīt, «desdeñé»), de la raíz ܒܣܐ («ser malo, desagradar, despreciar»), precedido de ܘܐܦ («y aun Yo»). Esa partícula convierte el vav adversativo del hebreo en un «también» de correspondencia. Tal coincidencia con la LXX (ἠμέλησα) se explica con más economía por contaminación de la tradición griega que por una variante hebrea desconocida, y por eso la Peshitta no puede ser invocada como testigo independiente del texto hebreo.


Cuatro traducciones de Hebreos 8:9, cuatro grados de hostilidad

Según el pastor cubano Avdiel Frías, el “Rav” Shaul de Tarso (S. Pablo de Tarso) se sirvió de la versión de la LXX de Yirmiyahu. En ella figura la palabra griega ημεληϲα, cuyo equivalente hebreo, afirma, es בָּחַלְתִּי, y sostiene además que esa traducción griega era kasher en la época del Bet Shení (Segundo Templo). Por su parte, la versión del Nuevo Testamento del mesiánico-netzarita D.A. Hayyim (Daniel Hernández), denominada “Código (Ir)real”, vierte:

“Y Yo me desatendí de ellos, dice YHWH”

-Carta a los Judíos; Hebreos, C.R., p. 241.

Nótese que cuatro traductores vierten un mismo ἠμέλησα con cuatro grados distintos de hostilidad: «abandoné» (Straubinger), «me desatendí» (Hayyim-Hernández), «aborrecí» (Delitzsch, en el castellano que acompaña a su hebreo) y «desdeñé» (Peshitta). Cuando una sola palabra admite tantos grados, lo que se vende como traducción es en realidad exégesis. La exégesis que se desprende de este pasaje es que Pablo parafrasea al profeta Yirmiyahu (Jer 31:30-33 TM) para dar a entender que la Torah, el primer pacto, es defectuosa y que el pueblo es rebelde, por lo cual Di-s los aborrece (jas veshalom). Con ello, los apóstatas, junto con los gentiles (Rom 2:28; 9:6; 10:12; Tito 1:10-11; Fil 3:2; Gal 3:28), quedarían bajo un nuevo pacto, con un “N.T.” o su “Brit HaJadasha”, y habrían reemplazado al pueblo de Israel (jas veshalom).


Jeremías 31 en hebreo: «fui su Dueño» no significa «los aborrecí»

Confieso que, al abrir este expediente, mi hipótesis fue la más benévola que un filólogo puede concebir: una errata. Una ע confundida con una ח, un escriba fatigado, un oído que en el griego de Alejandría ya no distinguía bien las guturales. Lo que sigue es el relato de por qué tuve que abandonarla. Empecemos por lo que dice el profeta en su lengua, Yirmiyahu 31:30-33 (TM):

ל הִנֵּה יָמִים בָּאִים נְאֻם-יי וְכָרַתִּי אֶת-בֵּית יִשְׂרָאֵל וְאֶת-בֵּית יְהוּדָה בְּרִית חֲדָשָׁה. לא לֹא כַבְּרִית אֲשֶׁר כָּרַתִּי אֶת-אֲבוֹתָם בְּיוֹם הֶחֱזִיקִי בְיָדָם לְהוֹצִיאָם מֵאֶרֶץ מִצְרָיִם אֲשֶׁר-הֵמָּה הֵפֵרוּ אֶת-בְּרִיתִי וְאָנֹכִי בָּעַלְתִּי בָם נְאֻם-ה. לב כִּי זֹאת הַבְּרִית אֲשֶׁר אֶכְרֹת אֶת-בֵּית יִשְׂרָאֵל אַחֲרֵי הַיָּמִים הָהֵם נְאֻם-יי נָתַתִּי אֶת-תּוֹרָתִי בְּקִרְבָּם וְעַל-לִבָּם אֶכְתְּבֶנָּה וְהָיִיתִי לָהֶם לֵאלֹהִים וְהֵמָּה יִהְיוּ-לִי לְעָם. לג וְלֹא יְלַמְּדוּ עוֹד אִישׁ אֶת-רֵעֵהוּ וְאִישׁ אֶת-אָחִיו לֵאמֹר דְּעוּ אֶת-יי כִּי-כוּלָּם יֵדְעוּ אוֹתִי לְמִקְּטַנָּם וְעַד-גְּדוֹלָם נְאֻם-יי כִּי אֶסְלַח לַעֲו‍ֹנָם וּלְחַטָּאתָם לֹא אֶזְכָּר-עוֹד. {ס}

“He aquí que vendrán días, dice el Eterno, en que haré una nueva alianza con la Casa de Yisra’el y con la Casa de Yehudah. No conforme al Pacto que hice con sus padres el día en que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Mitzraim (Egipto), pacto que quebrantaron aunque Yo era su Dueño [ואנכי בָעַלְתִי בָם נְאֻם-ה] sobre ellos, dice el Eterno. Sino que este pacto que haré con la Casa de Israel después de esos días, dice el Eterno: Pondré Mi Torah en su esencia de ellos (bekirbám), y en su corazón (ve’al-libám, en sus voluntades) la escribiré, y seré su Elokim y ellos serán Mi pueblo, y no enseñará más cada cual a su prójimo, y cada hombre a su hermano, diciendo: “Conoced al Eterno”, porque todos Me conocerán, desde el más insignificante de ellos hasta el más grande, dice el Eterno, porque perdonaré su iniquidad, y de su pecado no Me acordaré más”.

Dos detalles gramaticales deberían bastar para cerrar la discusión. El primero es sintáctico. El hebreo contrapone dos pronombres independientes, הֵמָּה («ellos») y אָנֹכִי («Yo»), enlazados por un vav que aquí es adversativo: ellos quebrantaron, pero Yo… El griego de la LXX y de Hebreos aplana esa antítesis en κἀγώ («y yo también»), y la Peshitta en ܘܐܦ ܐܢܐ («y aun Yo»). La antítesis se transforma así en represalia: ellos descuidaron mi pacto y yo los descuidé a ellos. Esa sintaxis de talión no es la del profeta, es la del polemista. El segundo detalle es léxico. בָּעַלְתִּי es un verbo denominativo de בַּעַל (ba’al, «dueño, señor, esposo»), el mismo que sustenta el Exodo 22:14, אִם־בְּעָלָיו עִמּוֹ («si su dueño está con él»). Y sobre todo es el verbo que el propio Yirmiyahu pone en boca de Di-s en 3:14: שׁוּבוּ בָּנִים שׁוֹבָבִים נְאֻם־יְהוָה כִּי אָנֹכִי בָּעַלְתִּי בָכֶם («Volved, hijos rebeldes —oráculo del Eterno—, porque Yo soy vuestro Dueño»). Allí el traductor griego, que no tiene nada que ganar ni que perder, escribe διότι ἐγὼ κατακυριεύσω ὑμῶν (katakyrieúsō, «porque Yo os gobernaré»). La propia LXX entendió, pues, el verbo como señorío, y la crítica sabe desde Thackeray (1903) que el Yirmiyahu griego tiene al menos dos manos, de modo que la discrepancia entre 3:14 y Donde la LXX dice ἣν διεθέμην no es incoherencia de un solo cerebro, pero sigue siendo incoherencia de la LXX.


Malbim, Metzudat David y Steinsaltz: cómo leyó el judaísmo clásico ba’alti

¿Qué entendieron quienes leyeron este verbo en su lengua? El Malbim comenta: 

«ואנכי בעלתי בם בעל כרחם», «y Yo fui Señor sobre ellos, aun contra su voluntad». Añade que el pacto era condicional y que «המה הפרו אותו בשבטלו את התנאי», «ellos lo quebrantaron al anular la condición». 

Metzudat David es todavía más explícita:

 «ואנכי. אבל אנכי לא הפרתי כי הייתי להם לאדון להושיעם מכף האויב», «pero Yo no quebranté, pues fui para ellos Señor para salvarlos de la mano del enemigo». 

Metzudat Tzion glosa:

«בעלתי. ענין אדון כמו אם בעליו עמו», «ba’alti: asunto de señorío, como en “si su dueño está con él”». 

El Biur de R. Adin Steinsaltz lo desarrolla como «נהגתי כאדון, משלתי בם», «me conduje como señor, goberné sobre ellos», y describe el Éxodo y su pacto como una acción unilateral de Di-s, a la que seguirá un vínculo de carácter distinto.

La objeción más fuerte: la glosa de R' Yosef Kimhi y el Radak

Hay, sin embargo, una glosa que me incomodó, y la honestidad del método exige exponerla. Dice Radak (R’ David Kimhi):

בעלתי בם. כלומר אע"פ שבעלתי בם והייתי להם לאלהים המה הפרו את בריתי ותרגם יונתן ואנא אתרעיתי בהון ואדוני אבי ז"ל פירש כי כל לשון בעילה שהוא קשור בבי"ת הוא לשון גנאי ופירש בעלתי כמו בחלתי ענינו קצתי כמו וגם נפשם בחלה בי

(«בעלתי בם «Baʿaltí bam [«Yo fui su Dueño»]. Es decir: aunque fui su Dueño y fui para ellos Dios, ellos quebrantaron Mi pacto. Y Yonatán tradujo: «y Yo me complací en ellos». Pero mi señor, mi padre, de bendita memoria, explicó que toda expresión de beʿilah ligada a la preposición bet es expresión de oprobio, e interpretó baʿaltí como bajalí, cuyo sentido es «me hastié», como en «y también su alma se hastió de Mí» [Zac 11:8].»)

El padre de Radak es R’ Yosef Kimhi, el mismo que escribió en Narbona el Séfer haBerit, uno de los primeros tratados judíos contra el cristianismo en Europa. Su gloss no concede nada a Pablo: es una conjetura lexical hebrea dentro de la raíz, sin sustitución de letras. Pero su regla («toda בעילה ligada a bet es lenguaje de oprobio») no sobrevive a una sola consulta del propio Yirmiyahu. En 3:14, כִּי אָנֹכִי בָּעַלְתִּי בָכֶם tiene el mismo verbo, la misma preposición, el mismo hablante y la misma audiencia rebelde, y no hay oprobio sino una invitación a volver. Es exactamente el pasaje al que nos remite el Malbim («עי' למעלה ג' י"ד», «véase arriba, 3:14»). Interpretar un verbo es una cosa y reemplazarlo es otra, y esa diferencia separa al exegeta del traductor tendencioso.

¿Coincide la glosa de Kimji con Hebreos 8:9? Una convergencia solo superficial

Un lector atento objetará que la glosa de R' Yosef Kimhi y el ἠμέλησα (ēmélēsa, «descuidé») de Hebreos coinciden en lo esencial, porque ambos leen en este verbo un gesto de repulsa divina. La coincidencia es de superficie. R' Yosef Kimhi conserva las consonantes del profeta y glosa su sentido, «como בָּחַלְתִּי» (Zac 11:8), de modo que discute una palabra que nadie ha tocado. Hebreos recibe una traducción griega que ya había aplanado la antítesis הֵמָּה / אָנֹכִי en un καί correlativo y rebajado הֵפֵרוּ («frustraron») a οὐκ ἐνέμειναν («no permanecieron»), y sobre ese verbo levanta una inferencia que el verso no contiene. Hebreos necesita que el defecto esté en el pacto: si la primera alianza hubiera sido ἄμεμπτος («irreprochable»), dice, no se habría buscado lugar para una segunda (8:7). Quienes leyeron a Yirmiyahu en su lengua lo sitúan en otra parte.

Abravanel sobre Jeremías 31: «la Toráh de Moisés no será sustituida»

Abravanel no nombra adversario alguno, pero formula con exactitud lo que la lectura cristiana necesita negar. Sobre «ברית חדשה» (Jer 31:30 TM) escribe:

«[…] הנה ימים באים נאם ה' וכרתי את בית ישראל ואת בית יהודה ברית חדשה וגומר ופירש שלא תהיה הברי' חדשה תורה אחרת שיתן אליהם אז כי הנה תורת משה מורשה היא לכל קהלת ישראל לא תשתנה ולא תחליף בזמן מן הזמנים, אבל אמר שיהיה ענין הברית שיתן להם רצון ונטיה רבה לקיום התורה האלהית ושלא לעבור על מצוה ממצותיה כמו שהיו עושים עד כה»

(«[…] “He aquí que vienen días, dice el Eterno, en que concertaré con la casa de Israel y con la casa de Judá un pacto nuevo”, etc. Y aclaró que el pacto no será “nuevo” en el sentido de que sea otra Torah la que se les dé entonces, pues he aquí que la Torah de Moisés es herencia de toda la congregación de Israel: no cambiará ni será sustituida en ningún tiempo. Lo que dijo, más bien, es que la esencia del pacto consistirá en darles voluntad e inclinación abundante para cumplir la Torah divina y no transgredir ninguno de sus preceptos, como hacían hasta ahora»)

Abravanel, com. a Jer 31:30 TM.

La negación recae sobre el verbo tajalíf (תחליף, «será cambiada por otra»). Lo que Abravanel excluye, palabra por palabra, es la sustitución que Hebreos necesita afirmar, porque para Hebreos 8:13 lo viejo es ἐγγὺς ἀφανισμοῦ («próximo a desaparecer»).

Sobre el verbo que nos ocupa, Abravanel conserva la lectura de «los comentaristas», la misma que luego explota la traducción cristiana, y la descarta:

«וזה לא כברית אשר כרתי את אבותם ביום החזיקי בהם רוצה לומר כשלקחתי אותם להוציאם ממצרים אשר המה הפרו את בריתי והיו עוברים על מצותי, ואומרו ואנכי בעלתי בם פירשו המפרשים שהוא כמו בחלתי בחי"ת שענינו קצתי בם, ולי נראה שהוא כפשוטו יאמר כי המה הפרו את בריתי עם היות שאני בעלתי בם לקחת אותם לי לעם והוא מלשון כי בועליך עושיך (ישעיה נד, ה)»

(«y esto no es como el pacto que concerté con sus padres el día en que los tomé de la mano, es decir, cuando los tomé para sacarlos de Egipto, [pacto] que ellos quebrantaron y transgredían mis mandamientos. En cuanto a lo que dice “aunque yo fui su señor”, los comentaristas lo explicaron como equivalente a bajalti (con jet), cuyo sentido es “me hastié de ellos”. Pero a mí me parece que debe entenderse en su sentido llano: dice que ellos quebrantaron mi pacto a pesar de que yo fui su esposo al tomarlos para mí como pueblo; y es del mismo giro que “porque tu esposo es tu Hacedor”, Isaías 54:5»)

Abravanel, com. a Jer 31:31 TM.

Aun en la lectura que él rechaza, la falta que se enuncia es de ellos: «והיו עוברים על מצותי» («transgredían mis mandamientos»). Y lo que el pacto renovado repara es la misma Torah:

«[…] שאחרי גאולתם וקבוצם אתן תורתי בקרבם ועל לבם אכתבנה רוצה לומר אותה תורה שנתתי להם בימים הראשונים על ידי משה בסיני שהיו הם מפרים אותה עתה אכתבנה על לבם באופן שלא תהיה בפיהם מצות אנשים מלומדה ולבם רחוק ממנה, אבל תהיה התורה היא כתובה על לבם בעט ברזל וכצפורן שמיר, והענין שיראו כ"כ מהנפלאות שאעשה לעיניהם שיתבטל יצרם הרע ויכנעו לעבוד אותי באמת ובתמים ועל זה אמר והייתי להם לאלקים והמה יהיו לי לעם רוצה לומר שלא יבואו עוד להסתר פנים והסתלקות השכינה אבל תמיד אהיה לאלהים משגיח בהם ושוכן בתוכם והמה יהיו לי לעם שומרי מצותי»

(«[…] que tras su redención y su congregación pondré mi Torah en medio de ellos y “sobre su corazón la escribiré”, es decir, aquella misma Torah que les di en los primeros días por medio de Moisés en el Sinaí, y que ellos quebrantaban, ahora la escribiré sobre su corazón, de modo que no esté en su boca como “precepto de hombres aprendido de memoria” mientras su corazón se halla lejos de ella, sino que la Torah misma esté escrita en su corazón “con cincel de hierro y con punta de diamante”. El sentido es que verán tantos prodigios que haré ante sus ojos, que su mala inclinación quedará anulada y se someterán a servirme con verdad e integridad. Y por eso dijo: “Yo seré su Dios y ellos serán Mi pueblo”; es decir, que no volverán a producirse el ocultamiento del rostro ni la retirada de la Presencia, sino que seré siempre Dios para ellos, velando por ellos y morando en medio de ellos, y ellos serán para mí un pueblo que guarda mis preceptos»)

Abravanel, com. a Jer 31:32 TM.

Lo que se anula es yitsrám ha-ra (יצרם הרע, «su mala inclinación»), y el pueblo resultante es shomré mitsvotai (שומרי מצותי, «guardianes de mis preceptos»). Cambia el corazón que recibe, no la Torah: Yirmiyahu 17:1 había dicho que el pecado de Yehudá estaba grabado בְּעֵט בַּרְזֶל בְּצִפֹּרֶן שָׁמִיר עַל־לוּחַ לִבָּם («con cincel de hierro, con punta de diamante, sobre la tablilla de su corazón»), y 31:32 TM promete que la Torah se escribirá עַל־לִבָּם, sobre ese mismo soporte. Además, el remedio estaba previsto dentro del pacto que Hebreos declara agotado: Devarim 30:6 anuncia וּמָל יְהוָה אֱלֹהֶיךָ אֶת־לְבָבְךָ («y el Eterno tu Di-s circuncidará tu corazón»). El resultado del pacto nuevo es, pues, un pueblo que guarda la Torah, mientras que Hebreos 8:13 habla de una Torah que desaparece.

Ben Yehoyada sobre Oseas 2:18: la novia que nunca deja de ser esposa

Ben Yehoyada, en cambio, no esconde la otra posibilidad, y conviene exhibirlo:

«כי לשון בעל סובל שני פירושים הא' לטובה שהוא לשון בעילה חיבור איש ואשתו, והב' לשון מאיסה כמו געילה או בחילה שכן פירש הרד"ק ז"ל על פסוק 'וְאָנֹכִי בָּעַלְתִּי בָם' (ירמיהו לא, לא) שכתב 'בָּעַלְתִּי' כמו בחלתי עניינו קצתי כמו 'וְגַם נַפְשָׁם בָּחֲלָה בִי' (זכריה יא, ח) עיין שם. וכתוב בספר השרש שכן הוא הלשון בערבי שאומרים 'ב'על אל רג'ול ב'אל מרא' כלומר קץ בה וגירשה יעיין שם»

(«porque el término ba‘al admite dos interpretaciones. La primera, favorable, es la que remite a be‘ilá, la unión del varón y su mujer. La segunda es de repulsa (me’isá), como ge‘ilá o bejilá [repugnancia, náusea]. Así lo explicó el Radak, de bendita memoria, sobre el versículo “y yo fui su señor” (Jer 31:31 TM), donde escribió que ba‘alti es como bajalti, cuyo sentido es “me hastié”, como en “y también su alma se hastió de mí” (Zac 11:8). Véase allí. Y está escrito en el Séfer ha-Shóresh que tal es el uso en árabe, donde dicen [una expresión árabe transcrita en letras hebreas], es decir, se hastió de ella y la repudió. Véase allí»)

Ben Yehoyada sobre Pesajim 87a.

Es una admisión franca, y un lector mesiánico la citaría de inmediato. Pero Ben Yehoyada no la usa contra el pacto. La aplica a Oseas 2:18 TM (2:16 cristiano), donde la ambigüedad de ba‘ali es la de la novia que visita a su padre contenta o que huye de un marido de ceño fruncido, y en ninguno de los dos casos deja de ser esposa. Isaías lo plantea como pregunta retórica: אֵי זֶה סֵפֶר כְּרִיתוּת אִמְּכֶם אֲשֶׁר שִׁלַּחְתִּיהָ («¿dónde está el acta de divorcio de vuestra madre, a la que despedí?», 50:1). La promesa es que un día Israel dirá ishi y ya no ba‘ali:

«ישראל ידמו לעתיד ככלה שהיא תמיד בבית חמיה ואינה יכולה להפרד מבעלה רגע»

(«Israel se asemejará en el futuro a una novia que está siempre en casa de su suegro y no puede separarse de su marido ni un instante»)

El cómo lo toma del Iyún Yaakov: «שיסיר ה' את לב האבן שהוא היצר הרע מקרבינו ולא יהיה עלינו רק רשות ה' אחד» («que el Eterno quite de entre nosotros el corazón de piedra, que es el impulso del mal, y no haya sobre nosotros sino la autoridad de un solo Señor»). Su aporte propio es una alusión (remez) que no anula el sentido llano:

«אִישִׁי [321] עם הכולל עולה יֵצֶר הַטּוֹב [322] ותיבת בַּעְלִי הוא 'ב' עָלַי' רוצה לומר שני שרים יש עלי»

(«אִישִׁי, 321, con el kolel [la unidad que se suma al total] equivale a יֵצֶר הַטּוֹב, 322; y la palabra בַּעְלִי es “dos sobre mí”, es decir, dos señores hay sobre mí»)

Lo que desaparece en el pacto renovado es el segundo amo, el impulso del mal, y no la Torah. Hebreos 8:13 sostiene lo contrario: lo que envejece y está cerca de desaparecer es la Torah misma, τὸ δὲ παλαιούμενον καὶ γηράσκον ἐγγὺς ἀφανισμοῦ.

Aun si fuera «repudio»: Isaías 54, Levítico 26:44 y Jeremías 31:36

Aun si el verbo fuera de repudio, el versículo que Abravanel cita para fundar ba‘al = esposo (Is 54:5) continúa poniéndole límite. Si se quiere leer «abandoné» como lo hace Straubinger, el hebreo profético tiene su propio verbo para ello, y Yeshayahu lo reduce a un instante: בְּרֶגַע קָטֹן עֲזַבְתִּיךְ וּבְרַחֲמִים גְּדֹלִים אֲקַבְּצֵךְ («por un breve instante te abandoné, y con gran compasión te reuniré», 54:7). Luego lo cierra con una promesa de permanencia: וּבְרִית שְׁלוֹמִי לֹא תָמוּט («y Mi pacto de paz no vacilará», 54:10).

Aun concediendo a ἠμέλησα todo el rigor de בָּחַלְתִּי, la Torah y el propio capítulo cierran esa lectura. Vaikrá 26:44 dice:

לֹא מְאַסְתִּים וְלֹא גְעַלְתִּים לְכַלֹּתָם לְהָפֵר בְּרִיתִי אִתָּם 

(«no los rechacé ni los aborrecí hasta exterminarlos, hasta quebrantar mi pacto con ellos»).

Los dos verbos de repulsa están ahí, y el texto establece que ninguno llega a hafarat berit. Ese לְהָפֵר es de la raíz פרר de הֵפֵרוּ, de modo que el único sujeto capaz de frustrar el pacto es Israel. Yirmiyahu 31:36 TM lo jura bajo el orden de los cielos:

גַּם־אֲנִי אֶמְאַס בְּכָל־זֶרַע יִשְׂרָאֵל עַל־כָּל־אֲשֶׁר עָשׂוּ 

(«tampoco Yo rechazaré a toda la descendencia de Israel por todo lo que hicieron»). 

 

Brit jadashá: ¿pacto «nuevo» o pacto «renovado»?

Y la caducidad que Hebreos extrae de «nueva» la aporta el par griego καινός / παλαιός, no el hebreo, porque el verbo jidésh significa restaurar: לְחַדֵּשׁ אֶת־בֵּית יְהוָה (2 Cr 24:4) es reparar el Templo, y חַדֵּשׁ יָמֵינוּ כְּקֶדֶם (Lm 5:21) pide renovar los días «como en antaño». Quien extrae una conclusión de una sola palabra procede como el derash, pero el derash lleva un freno:

אֵין מִקְרָא יוֹצֵא מִידֵי פְשׁוּטוֹ 

«Ningún versículo sale de su sentido llano», es decir, un versículo nunca pierde su significado literal (peshat), aunque se le dé una lectura midráshica (derash).

(Shabat 63a; Yevamot 24a). 

Abravanel y Ben Yehoyada añaden sin anular, y Hebreos usa el mismo gesto para sustituir.

El Targum de Yonatán: «y Yo me complací en ellos»

Queda el Targum atribuido a Yonatán ben Uziel (Meguilá 3a), que traduce:

לָא כִקְיָמָא דִגְזָרֵית עִם אֲבָהַתְהוֹן בְּיוֹמָא דְאַתְקְפֵית בִּידֵיהוֹן לְמִפַּקְהוֹן מֵאַרְעָא דְמִצְרַיִם דְאִינוּן אַשְׁנִיאוּ יַת קְיָמִי וַאֲנָא אִתְרְעֵיתִי בְהוֹן אֲמַר יְיָ:

(“No como el pacto que hice con sus antepasados el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos no cumplieron Mi pacto, y Yo los desee, dice el Eterno”.)

El verbo אִתְרְעֵיתִי (itre’éti, ithpe’el de רעי, «me complací, quise») es el opuesto exacto de ἠμέλησα, y las variantes que recoge la tradición textual del Targum (אבהתהון/אבהתכון, לאפקותהון/למיפקהון, ואנא/דאנא) afectan a «sus padres», a «sacarlos» y a la conjunción, pero no al verbo. El Targum, por tanto, lee en el hebreo lo que leen los mefarshim y no lo que lee Pablo.

¿Era la Septuaginta «kasher» en el Segundo Templo? Sofrim y Meguilá 9a

Resta el argumento de fondo de Avdiel Frías, que la LXX era kasher en el Bet Shení. Leemos en el Tratado Sofrim:

מעשה בה׳ זקנים שכתבו לתלמי המלך את התורה יונית והיה היום קשה לישראל כיום שנעשה העגל שלא היתה התורה יכולה להתרגם כל צרכה

(Sucedió una vez que cinco ancianos escribieron la Torá para el rey Ptolomeo en griego, y ese día fue tan siniestro para Israel como el día en que se hizo el becerro de oro, ya que la Torá no podía traducirse con precisión.)

La otra parte de la historia está en el Talmud Bavlí, Meguilá 9a:

וּמִשּׁוּם מַעֲשֶׂה דְּתַלְמַי הַמֶּלֶךְ. דְּתַנְיָא: מַעֲשֶׂה בְּתַלְמַי הַמֶּלֶךְ שֶׁכִּינֵּס שִׁבְעִים וּשְׁנַיִם זְקֵנִים וְהִכְנִיסָן בְּשִׁבְעִים וּשְׁנַיִם בָּתִּים וְלֹא גִּילָּה לָהֶם עַל מָה כִּינְסָן. וְנִכְנַס אֵצֶל כׇּל אֶחָד וְאֶחָד, וְאָמַר לָהֶם: כִּתְבוּ לִי תּוֹרַת מֹשֶׁה רַבְּכֶם. נָתַן הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא בְּלֵב כׇּל אֶחָד וְאֶחָד עֵצָה וְהִסְכִּימוּ כּוּלָּן לְדַעַת אַחַת.

La Guemará continúa: Y esto se debió al incidente del rey Ptolomeo, como se enseña en una baraita: hubo un incidente que involucró al rey Ptolomeo de Egipto, quien reunió a setenta y dos ancianos de los sabios de Israel y los puso en setenta y dos habitaciones separadas, y no les reveló con qué propósito las reunió, para que no coordinaran sus respuestas. Entró y se acercó a todos y cada uno, y les dijo a cada uno de ellos: Escríbanme una traducción de la Torá de Moisés tu maestro. El Santo, Bendito Sea, colocó sabiduría en el corazón de todos y cada uno, y todos acordaron un entendimiento común. No solo todos tradujeron el texto correctamente, sino que todos introdujeron los mismos cambios en el texto traducido.

El Talmud enumera luego trece casos en que los traductores se apartaron de una traducción perfectamente literal por temor a una lectura errónea. Por ejemplo, en lugar de traducir la primera línea de la Torá como «En el principio creó Di-s» (בְּרֵאשִׁית בָּרָא אֱלֹהִים), lo que podría malinterpretarse como «un poder llamado “Principio” creó a Di-s», escribieron «Di-s creó en el principio». Otros cambios evitaron ofender al rey: en la lista de animales no kosher (Vaikrá 11:6) tradujeron «liebre» como «patas cortas», porque ese era el nombre de la esposa de Ptolomeo.

Ahora bien, no negaré lo evidente: hubo griego de Yirmiyahu en circulación mucho antes de la destrucción del Templo. Lo que niego es el salto de «circulaba» a «era kasher», porque el criterio rabínico lo fija la propia sugya. Rabí Yehudá añade en Meguilá 9a que, aun cuando los sabios permitieron el griego, lo permitieron únicamente para un rollo de la Toráh y no para los demás libros de la Escritura, que han de escribirse solo en hebreo. Lo que la tradición autoriza es una traducción del Pentateuco. El corpus griego que hoy llamamos Septuaginta contiene toda la Biblia, más los apócrifos, y obedece a un proceso posterior, anónimo y sin autoridad halájica. No puede identificarse sin más con la obra de aquellos ancianos, ni ponerse a la par del hebreo original. Entretanto, el Targum de los Profetas, el único que la tradición rabínica recibe como suyo, no sigue la senda de Pablo.

Hebreos edita la Septuaginta: la cadena de cuatro eslabones

El hallazgo que me obligó a descartar la errata está en el griego mismo, y consiste en una cadena de cuatro eslabones. El primero es que el autor de Hebreos no copia la LXX, la edita. Donde Yirmiyahu LXX 38:31 dice en el Codex Sinaiticus folio xxxiv_v:

διαθηϲομαι τω οικω ιϲλ και τω οικω ϊουδα διαθηκην, (και)νήν ·

(«Estableceré con la casa de ISraeL y con la casa de Judá una alianza, [nueva].») 

Hebreos escribe en el Codex Sinaiticus folio 291:

ϲυντελεϲω επι τον οικο ιϲλ και επι τον οι ϊουδα

«Llevaré a cabo sobre la casa de Israel y sobre la casa de Judá.»

Pongamos ahora delante el texto que Hebreos cita: Yirmiyahu LXX 38:32 (TM 31:32), tal como lo conserva el Sinaiticus, folio xxxiv v:


ου κατα την διαθην ην διεθεμη τοιϲ πατραϲιν ϋμω εν ημερα επιλαβομενου μου τηϲ χιροϲ αυτω · εξαγαγειν αυτουϲ εκ γηϲ αιγυπτου · οτι αυτοι ουκ ενεμιναν εν τη διαθηκη μου · και εγω ημεληϲα αυτων φηϲιν κϲ ·

(«No según el pacto que establecí (διεθέμην) con vuestros padres el día en que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos no permanecieron (ἐνέμειναν) en mi pacto, y Yo me desentendí (ἠμέλησα) de ellos, dice el Señor».)

Dos rasgos de este griego importan para lo que sigue. El primero es el verbo de la falta: donde el hebreo dice הֵפֵרוּ («frustraron, anularon», de פרר), la LXX dice οὐκ ἐνέμειναν, de ἐμμένω ἐν, «permanecer en lo pactado», y el relativo אֲשֶׁר pasa a ser un ὅτι causal. El quebrantamiento activo queda rebajado a falta de perseverancia. El segundo es ἠμέλησα: ἀμελέω, de ἀ- privativa y μέλει («importa»), con genitivo de persona (ἠμέλησα αὐτῶν), significa literalmente «no me importaron», y no hay en él nada de dominio ni de desposorio. Unido al καί correlativo que señalé antes, el versículo deja de ser una antítesis y se convierte en una cadena de causa y respuesta: ellos no permanecieron, yo no me ocupé.

Donde la LXX dice ἣν διεθέμην τοῖς πατράσιν, Hebreos dice ἣν ἐποίησα. Quien retoca dos palabras de la cita y deja intacta la tercera ha decidido dejarla intacta. Y no era un lector que ignorase el rollo hebreo: Pablo se presenta como Ἑβραῖος ἐξ Ἑβραίων (Fil 3:5), y el autor de Hebreos explica etimologías semíticas con soltura, Melquisedec «rey de justicia» y Salem «paz» (Heb 7:2).

El segundo eslabón es léxico. El pasaje se sostiene sobre una cadena: ἄμεμπτος (v. 7, «sin defecto»), μεμφόμενος (v. 8, «reprendiendo»), ἠμέλησα (v. 9, «descuidé») y, al cerrar el argumento, πεπαλαίωκεν (pepalaíōken, v. 13):

ἐν τῷ λέγειν καινὴν πεπαλαίωκεν τὴν πρώτην· τὸ δὲ παλαιούμενον καὶ γηράσκον ἐγγὺς ἀφανισμοῦ («Al decir “nueva”, ha envejecido a la primera; y lo que se envejece y se hace anciano está próximo a desaparecer»). 

Si el Eterno seguía siendo ba’al (dueño) de quienes quebrantaron el pacto (בָּעַלְתִּי), no hay pacto envejecido ni próximo a desaparecer, y el argumento muere antes de nacer. ἠμέλησα es la bisagra que sostiene la puerta.

El tercer eslabón es lógico, y está en el griego del Sinaiticus que el lector tiene arriba: μεμφομενοϲ γαρ αυτουϲ, «reprendiéndolos a ellos». El versículo 7 presupone que el defecto está en el pacto («si aquel primer pacto hubiera sido sin defecto»), pero el versículo 8 admite que el reproche recae sobre las personas, y el profeta lo dice con todas sus letras: הֵמָּה הֵפֵרוּ, «ellos quebrantaron». El silogismo no se sostiene. Hace falta, entonces, un verbo que traslade la culpa del pueblo al pacto, y ese verbo es el que no está en el hebreo.

¿Leyó la Septuaginta un hebreo distinto? Papp, Thackeray y los manuscritos

Cabe una objeción de fondo: que todo lo anterior presupone que el hebreo del profeta es el que transmite el TM. Existe una hipótesis filológicamente plausible, aunque no demostrada por testimonio manuscrito hebreo, según la cual la LXX y Hebreos 8:9 presuponen una forma hebrea distinta de la que conserva el Texto Masorético en Yirmiyahu 31:32. Donde el TM lee וְאָנֹכִי בָּעַלְתִּי בָם (ve’anojí ba‘alti vam, «y Yo fui su Dueño»), la LXX traduce καὶ ἐγὼ ἠμέλησα αὐτῶν, «y yo los desatendí», lectura que el Sinaiticus transmite en 38:32 y que Hebreos reproduce. La hipótesis sostiene que el traductor griego, o en una variante más radical el propio autor de Hebreos, habría leído בָּחַלְתִּי בָם (bajalti vam, «los aborrecí, los tuve en poco»), el verbo que Delitzsch escribe en su retroversión y con el que R. Yosef Kimhi glosa ba‘alti en el Radak. El cambio supondría una confusión entre ע y ח, gráfica o auditiva, o el contagio de una raíz de sentido próximo como גָּעַלְתִּי (gaalti, «rechacé, abominé»). Otra propuesta, la de György Papp, postula מָעַלְתִּי בָם (ma‘alti vam, «obré con infidelidad contra ellos») por confusión de ב con מ.(ver. György Papp, «God, His Chosen People and the New Covenant. Notes on the Text and Translation of Jeremiah 38,31-32», en Heinz-Josef Fabry (ed.), Die Septuaginta – Prophetische Worte, Textwelten und Versionen, WUNT (Tübingen: Mohr Siebeck, 2026), 199-216.) A favor de cualquiera de ellas está el sentido de ἀμελέω («no cuidar, tener en poco»), que encaja con בחל o געל mejor que con el matiz conyugal o señorial de בעל. En contra, la propia LXX sabía traducir ese verbo: en 3:14 vierte כִּי אָנֹכִי בָּעַלְתִּי בָכֶם con διότι ἐγὼ κατακυριεύσω ὑμῶν, «porque Yo os gobernaré». Que 38:32 diga otra cosa puede deberse a las dos manos que distinguió Thackeray (H. St. J. Thackeray, «The Greek Translators of Jeremiah», JTS 4 (1903): 245-266.) o a que la segunda interpretó teológicamente un בָּעַלְתִּי בָם que, en un contexto de alianza rota, admite perfectamente el sentido «actué como su Señor».

Admitida la hipótesis, el recuento de testigos sigue sin favorecerla. A favor de בעל están el TM y dos versiones antiguas que lo leyeron como verbo de señorío o de benevolencia y no de repudio: el Targum (אִתְרְעֵיתִי, «me complací») y Jerónimo, que traduciendo del hebreo escribió dominatus sum eorum. En contra solo hay griego: la LXX, Hebreos que la cita y una Peshitta que, como vimos, se explica mejor por contaminación de la LXX. No existe un solo manuscrito hebreo con בחלתי, געלתי ni מעלתי, tal como se puede ver en los códices más , antiguos como el [C] Cairo Codex of the Prophets folio 394, [S1] Codex Sassoon (ANU Museum, MS 1) folio 449, [P] Codex Babylonicus Petropolitanus folio 090r y el [L] Codex de Leningrado folio 263r:




Una lectura que vive solo en traducción puede ser un Vorlage, pero también puede ser una traducción, y la carga de la prueba recae en quien afirma lo primero: la crítica textual exige evaluar antes la técnica del traductor. (ver. Emanuel Tov, The Text-Critical Use of the Septuagint in Biblical Research, 3.ª ed. (Winona Lake: Eisenbrauns, 2015). Verifica las páginas de Thackeray y consulta a Papp completo antes de citarlo.) En cuanto a la variante radical, es innecesaria, porque Hebreos reproduce aquí la redacción de la LXX (ἐνέμειναν, ἠμέλησα), y lo más económico es que cite el griego y no un rollo hebreo distinto.

Negligencia o decisión: quién construyó Hebreos 8 sobre un verbo ajeno

Y aun admitida, la hipótesis solo cambia el lugar de la falla, no el de quien edificó sobre ella. Mi cargo contra Hebreos no es que inventara ἠμέλησα, sino que lo recibió, lo conservó y levantó sobre él los versículos 7 a 13. Si el autor sabía leer el rollo hebreo, cotejarlo le costaba una mirada, y o no la hizo o la hizo y calló: eso es una decisión. Si no sabía, citó a ciegas, en boca del Dios de Yirmiyahu, un verbo que no podía controlar, y sobre él construyó su argumento: eso es negligencia, y la palabra griega para ella, ἀμέλεια, comparte raíz con el verbo en cuestión. El cuarto eslabón es el testimonio de las propias traducciones cristianas. El Delitzsch que citamos armoniza con Yirmiyahu cuanto el griego le permite y solo rompe donde ἠμέλησα choca con «fui su Señor». Y la Vulgata contiene dos latines incompatibles: neglexi eos en Hebreos y dominatus sum eorum en Jerónimo. Un error de escriba no produce tanta coherencia.

Pero quien tiene el verso ante sí, edita dos palabras de la cita, conserva la tercera y edifica sobre ella el argumento de los versículos 7 a 13 no es un copista distraído: es un redactor que sabe qué quiere que diga el verso.


Deuteronomio 4:2 y Marción: añadir y quitar a la Torá

Este género de operaciones tiene nombre en nuestra tradición, y la Torah lo prohíbe expresamente. Se llama kefirá/כְפִירָה (herejía):

לֹא תֹסִפוּ עַל-הַדָּבָר אֲשֶׁר אָנֹכִי מְצַוֶּה אֶתְכֶם וְלֹא תִגְרְעוּ מִמֶּנּוּ לִשְׁמֹר אֶת-מִצְוֺת ה אֱלֹהֵיכֶם אֲשֶׁר אָנֹכִי מְצַוֶּה אֶתְכֶם

“No añadieres ni quitareis palabra de cuanto os prescribo, sino que guardareis las mitzvot (preceptos) del Eterno vuestro Elokim.”

Sefer Devarim 4:2.

Sustituir una ע por una ח es, con rigor, añadir y quitar a la vez, y nótese que el verbo de la prohibición, תִגְרְעוּ (tigre’u, «quitaréis»), lleva dentro esa misma ע. Y no es esta la primera vez que alguien se atreve. Marción de Sínope (Μαρκίων, מרקיון), que respaldó las doctrinas de Pablo y mostró su actitud antijudía, fue el primero, hasta donde las fuentes permiten afirmarlo, en elaborar un canon cerrado de escritos cristianos: Gálatas (πρὸς Γαλάτας), 1 y 2 Corintios (πρὸς Κορινθίους Α΄ καὶ Β΄), Romanos (πρὸς Ῥωμαίους), 1 y 2 Tesalonicenses (πρὸς Θεσσαλονικεῖς Α΄ καὶ Β΄), la carta a los de Laodicea (πρὸς Λαοδικεῖς), a la que Marción daba ese título y que hoy llamamos a los Efesios, Colosenses (πρὸς Κολοσσαεῖς), Filemón (πρὸς Φιλήμονα) y Filipenses (πρὸς Φιλιππησίους). Hoy los llamados natzratim (netzaritas, nazarenos), desconociendo la genealogía de su canon, declaran:

“Cuando hablamos de Kitve Talmidim Rishonim [N.T] nos referimos a todos los escritos que hoy tenemos de los Primeros Discípulos de Yehoshúa [Jesús], donde encontramos recopilados no solo las palabras de Iehoshúa, sino que también las de sus Shlujim (Emisarios) y Manhiguim (líderes)…”

Esa conclusión puede leerse como eco involuntario del respaldo antijudío de Marción, el primer líder paulino que conformó un «N.T.» contra la Mikra’ (Tana"j). Así pues, ¿era el Nuevo Testamento realmente nuevo? Desde luego, era nuevo y, a los ojos de los judíos tradicionales, herético.


Qué dicen los midrashim: la misma Torá, escrita en el corazón de Israel

Veamos ahora qué dice realmente el profeta verdadero, Yirmiyahu. La Torah que será escrita en el corazón de cada judío es la misma Torah, y Yirmiyahu estaba hablando a los israelitas, no a un grupo de cristianos o nazarenos. Nuestros sabios lo leyeron así. El Midrash Tanjuma (Buber, Yitro 13) dice:

«בעולם הזה נתתי להם את התורה והיו יגעים בה יחידים, אבל לעולם הבא אני מלמדה לכל ישראל ואינן שוכחין אותה», «en este mundo les di la Toráh y la trabajaban unos pocos; en el mundo venidero se la enseñaré a todo Israel y no la olvidarán»

Y cita como prueba Yirmiyahu 31:32 TM. La Pesikta de Rav Kahana 12:21 y el Ilkut Shimoni lo repiten. En Kohélet Rabá 2:1 la Toráh de este mundo es «hevel» (vanidad) frente a la del mundo venidero, y los sabios añaden «עוֹד יִנָּתֵךְ יֵצֶר רָע לִפְנֵי יֵצֶר טוֹב», «aún se fundirá el impulso del mal ante el impulso del bien». En Shir HaShirim Rabá 1:2:4Israel pide a Moshé volver a oír la voz del Sinaí, y Moshé responde: «אין זו עכשיו אלא לעתיד לבוא», «esto no es ahora sino para el futuro», citando נָתַתִּי אֶת תּוֹרָתִי בְּקִרְבָּם. El Midrash Lekaj Tov Vaikrá 26:9 comenta: «והקימותי את בריתי אתכם. לא כברית הראשונה אשר הפרתם אותה… ברית חדשה כי לא תופר», «no como el primer pacto, que ustedes quebrantaron… un pacto nuevo, porque no será quebrantado». Lo nuevo es su permanencia, no su sustitución. Hasta el midrash apocalíptico del Otzar Midrashim (Perek R. Yoshiyahu) hace de זאת הברית אכרות el séptimo prodigio de Eliyahu al final de los tiempos. En ninguna de estas fuentes el pacto de la Torah es sustituido.


«No enseñará más cada cual a su prójimo»: un pacto aún por cumplirse

Además, el texto contradice a quienes lo invocan. El profeta dice que, en la era del pacto nuevo, וְלֹא יְלַמְּדוּ עוֹד אִישׁ אֶת-רֵעֵהוּ… לֵאמֹר דְּעוּ אֶת-יי, «no enseñará más cada cual a su prójimo, diciendo: “Conoced al Eterno”». Si el pacto nuevo ya hubiera llegado, no habría pastor que lo predicara. Cada judío que conozco todavía estudia la Torah, y para eso se necesitan maestros. Pareciera que los cristianos, mesiánicos y natzratim se empeñan en enseñarnos sobre su mesías (Χριστοῦ) mediante misiones y propaganda cuyo fin es hacernos mumarim (מוּמָרִים, «conversos a otra religión»). Eso no es muestra de un nuevo pacto. El profeta dice que el Único Di-s pacta con los judíos, en su corazón y en su psique, la Torah de Mosheh, y esa profecía está aún por cumplirse, pues todos necesitamos seguir estudiando la Torah para cumplir el convenio eterno:

אַשְׁרֶיךָ יִשְׂרָאֵל מִי כָמוֹךָ עַם נוֹשַׁע בַּה מָגֵן עֶזְרֶךָ וַאֲשֶׁר-חֶרֶב גַּאֲוָתֶךָ וְיִכָּחֲשׁוּ אֹיְבֶיךָ לָךְ וְאַתָּה עַל-בָּמוֹתֵימוֹ תִדְרֹךְ

“¡Dichoso eres, oh Israel! ¿Quién es como tú, pueblo salvado por el Eterno el Escudo que te protege y la Espada que te hace triunfar? Y tus enemigos descubrirán sus propias mentiras ante ti y tu pisotearás sus colinas”

Sefer Devarim 33:29.

La pregunta final: ¿por qué Hebreos necesitaba otro verbo?

Queda entonces una pregunta que el lector se lleva consigo. Si el verbo del profeta es el de un Dueño que no abandona a quienes quebrantaron Su pacto, ¿qué necesidad tenía el autor de Hebreos de que dijera lo contrario?