¡Cuidado! Misioneros Disfrazados (artículo)
por el Rav Shlomoh Aviner Shlit"a
No tienen fin los ardides que los cristianos inventan sin cesar para convencernos de la fe en Yeshú el Nazareno. Una generación se va y otra viene, y el Cristianismo permanece, hasta que la tierra se llene del conocimiento de Hashem.
Uno de sus nuevos métodos es la secta de los «Bnei Efraím» o «Etz Efraím» o «Bnei Yosef». Creen que son descendientes de las diez tribus. Algunos creen que son descendientes biológicos de ellas, y otros creen que son descendientes espirituales por el hecho de que creen en aquel hombre, lo cual por sí mismo constituye, a su entender, la prueba de que pertenecen al Am Israel.
Así pues, según ellos son descendientes de Efraím, y nosotros los judíos somos descendientes de Yehudá; y se apoyan en la profecía de Yejezkel, según la cual al final de los tiempos el palo de Yehudá y el palo de Efraím se convertirán en un único palo como Am Israel, razón por la cual también se llaman «Etz Efraím».
Están presentes en decenas de países y en decenas de variantes, siendo la corriente principal la de los Estados Unidos, BYNA, es decir, B'nai Yossef North America.
No comparten la teología sustitutiva del resto de los cristianos, que sostiene que, dado que nosotros los judíos nos negamos a creer en aquel hombre, dejamos de ser el Am Israel y los cristianos son el verdadero Israel, el Verus Israel, que nos ha reemplazado. Según los Ephraimites, nosotros seguimos siendo el Am Israel y ellos también son Am Israel, sólo que nosotros somos judíos y ellos no son judíos sino gentiles-efraimitas.
Como se ha dicho, según ellos, estamos destinados a unirnos: el palo de Yehudá y el palo de Efraím, lo que se expresará en un avance desde ambas partes. Los Bnei Efraím cumplirán la Torá, y los Bnei Yehudá aceptarán a Yeshú el Nazareno. Y así se creará un «hombre nuevo y único» que unirá Torá y Yeshú. Y en efecto, van procurando poco a poco cumplir la Torá según su entendimiento, por ejemplo: Shabat, festividades, «comida bíblica pura», Brit Milá, oración en dirección a Jerusalén, Sucá, Lulav, Meguilá en Purím, Séder de la noche de Pesaj, ayuno del 9 de Av, ruptura de la copa bajo la jupá, estudio del hebreo y nombres hebreos para los hijos.
Y en contrapartida, los Bnei Yehudá han de aceptar a aquel hombre. Al principio lo proclamaban abiertamente, pero comprendieron que eso suponía un obstáculo, así que dejaron de anunciarlo y declararon que no alentaban nuestra conversión al Cristianismo. Con ello BYNA suscitó una gran indignación por parte de otras facciones de los Bnei Efraím, pero la disputa se apaciguó cuando quedó claro que sólo era un cambio de táctica. Todos coinciden en que los Bnei Yehudá han de creer en Yeshú el Nazareno, y aquí está la controversia: si dedicarse a la misión activa y directa, o bajar el perfil en una primera etapa.
Mantienen contacto con los «Judíos Mesiánicos», que son un movimiento misionero activo, pero van más allá que ellos, pues afirman tener «raíces hebreas». Por ello suprimen costumbres cristianas y adoptan costumbres judías, y se afanan por borrar las diferencias entre judíos y cristianos. Por ejemplo, sus mujeres visten como las esposas de los jóvenes estudiantes de Ieshivá entre nosotros.
Y en especial aspiran a hacer la aliá todos ellos a la tierra, y ya se han dirigido en numerosas ocasiones al Ministerio del Interior para obtener visa de inmigración en el marco de la Ley del Retorno, pues según ellos pertenecen al Am Israel. Si algo así llegara a aceptarse, sería un desastre terrible, pues decenas de millones de cristianos vendrían a la tierra.
También mantienen contacto con la organización «HaYovel», que promueve el voluntariado agrícola en Shomrón a gran escala, y de la que se informa que tiene viñedos en manos de cristianos. Los Bnei Efraím ven en la organización HaYovel una cabeza de puente que les permitirá llegar a la tierra.
Entretanto, el Ministerio de la Diáspora estableció una comisión denominada «Círculos del Pueblo Judío», cuyas recomendaciones son: la creación de un nuevo estatuto intermedio entre el visado de turista y el de olé, que otorgue ciertos derechos a quienes se sientan identificados con el Am Israel o con las diez tribus.
Naturalmente, esto abriría una puerta muy peligrosa, pues hay en el mundo decenas de pueblos que afirman ser descendientes de las diez tribus. Es cierto que esto carece de fundamento científico, pero si basta con afirmarlo, entonces estamos hablando de cientos de millones de personas.
Los Bnei Efraím no descansan ni cesan: celebran conferencias en el país y en el extranjero, y utilizan medios de comunicación de muy amplio alcance para difundir su fe: radio, páginas web, blogs, vídeos y artículos.
Éste es, en suma, su propósito, tal como lo resumió uno de los miembros del consejo de BYNA:
«Nuestra pasión y misión es contribuir a convertir a Israel en una nación santa con Yeshú como rey y la Torá como su constitución. Nuestro foco está en Yeshú».
Todo lo anterior figura tanto en sus páginas web públicas como en páginas web antiguas ya censuradas.
Y nosotros continuaremos guardándonos de ellos como lo hemos hecho durante dos mil años, y continuaremos edificando nuestra tierra con la misericordia de Hashem sobre nosotros.
Publicado en Sheilat Shlomó 525
