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9/29/2026

Yejezkel 19:12-14 y la pretendida profecía de Muhammad en la parábola de la vid: examen de la lectura de al-Qurṭubí a la luz del Targum Yonatán y de la tradición exegética judía

BS"D
De Hooghe, R. (1701). Mahometh [Grabado/aguafuerte sobre papel verjurado]. En G. Arnold, Historie der Kerken en Ketteren van den beginne des Nieuwen Testaments tot aan het Jaar onses Heeren 1688 (S. Petzold). Pictura Prints. https://pictura-prints.com/product/antique-print-muhammad-islam-prophet-heretics-de-hooghe-after-arnold-1701/


Aḥmad ibn ʿUmar ibn Ibrāhīm al-Qurṭubí, alías Ibn al-Muzayyin abre su cita con una fórmula que merece atención antes que su contenido:

وفي صحف حزقيال النبي التي بأيديكم يقول عن الله بعد ما ذكر معاصي بني إسرائيل وشبههم بكرمة غذاها وقال لم تلبث تلك الكرمة أن قلعت بالسخطة ورمي بها على الأرض وأحرقت السمائم حرها فعند ذلك غرس غرس في البدو وفي الأرض المهملة العطشى وخرج من أغصانها الفاضلة نار أكلت تلك حتى لم يوجد فيها عصن قوي ولا قضيب 

(Traducción: “Y en los escritos del profeta Ezequiel que están en vuestras manos, dice acerca de Dios, después de mencionar los pecados de los hijos de Israel y compararlos con una vid que había alimentado: ‘No tardó aquella vid en ser arrancada con ira y arrojada a tierra, y el calor abrasador quemó sus frutos. Entonces fue plantada en el desierto y en la tierra abandonada y sedienta; de sus ramas excelentes salió un fuego que consumió aquella [vid], hasta que no quedó en ella rama fuerte ni vara’”). 

La expresión "التي بأيديكم", “que están en vuestras manos”, dirigida a un interlocutor cristiano, es ya la misma estrategia retórica que emplea en el resto de al-Iʿlām: presentar el argumento no como una lectura judía propia, sino como algo que se desprende de la Escritura que el propio adversario cristiano posee y reconoce como autoridad.

Sobre esa cita construye su clave interpretativa:

اعتبر أيها العاقل هذا المثل على جهة الإنصاف يجانبك الخطأ والزلل فإن الكرمة مثل لدين المسيح ورسالته 

(“Considera, oh hombre sensato, esta parábola con imparcialidad y te apartarás del error y la equivocación; pues la vid es una representación de la religión del Mesías y de su misión”). 

A partir de esa identificación —la vid arrancada como la religión de Yeshú— desarrolla la secuencia completa:

ثم بعد ذلك بنحو الأربعين سنة اعتراهم التبديل الكثير والتغيير العظيم حتى أحرقت ديار الكفر تلك الكرمة فلما لم يبق منهم إلا بقايا قليل عددهم وخفى موضعهم بعث الله نبيه في أرض البدو التي هي أرض إسماعيل ومنشأه ووصفه لها بالعطشى تصريح بوصفها فإنه صحراء وكوها مهملة إنما هو من النبوة فإنه لم يكن بها نبي من عهد إسماعيل إلى عهد محمد صلى الله عليه وسلم 

(“Después de aproximadamente cuarenta años les sobrevinieron mucha alteración y gran cambio, hasta que aquellos [lugares] de incredulidad quemaron aquella vid. Cuando no quedaron de ellos sino unos pocos restos y su lugar quedó oculto, Dios envió a Su profeta en la tierra del desierto, que es la tierra de Ishmail y su lugar de origen; y su descripción como ‘sedienta’ es una descripción explícita de ella, pues es un desierto, y que estuviera ‘abandonada’ se refiere a la profecía, pues no hubo allí ningún profeta desde Ishmail hasta Muhammad”). 

Y cierra identificando el fuego final de la alegoría con la propia conquista islámica:

ثم أنه شبه ما نصر به النبي عليه والسلام من الحرب والرعب بالنار التي تأتي على كل شيء فكذلك دين نبينا محمد صلى الله عليه وسلم أظهره الله بالحجة والسيف على الدين كله 

(“Luego comparó aquello mediante lo cual fue auxiliado el Profeta —la guerra y el terror— con el fuego que consume todas las cosas; así también Dios hizo prevalecer la religión de nuestro Profeta Muhammad mediante la argumentación y la espada sobre toda religión”).

Refutación.

Conviene notar, antes de examinar el texto hebreo, que su propia traducción ya contiene una elección léxica reveladora: donde el hebreo dice simplemente בַמִּדְבָּר (“en el desierto/estepa”), Ibn al-Muzayyin traduce “في البدو”, “entre los beduinos” —término que evoca directamente a los nómadas árabes, no una simple designación geográfica—, introduciendo así la asociación con Arabia en la propia traducción, antes incluso de llegar a la interpretación explícita.

El texto masorético dice:

וַתֻּתַּשׁ בְּחֵמָה לָאָרֶץ הֻשְׁלָכָה וְרוּחַ הַקָּדִים הוֹבִישׁ פִּרְיָהּ הִתְפָּרְקוּ וְיָבֵשׁוּ מַטֵּה עֻזָּהּ אֵשׁ אֲכָלָתְהוּ. וְעַתָּה שְׁתוּלָה בַמִּדְבָּר בְּאֶרֶץ צִיָּה וְצָמָא. וַתֵּצֵא אֵשׁ מִמַּטֵּה בַדֶּיהָ פִּרְיָהּ אָכָלָה וְלֹא־הָיָה בָהּ מַטֵּה־עֹז שֵׁבֶט לִמְשׁוֹל קִינָה הִיא וַתְּהִי לְקִינָה

(“Fue arrancada con furia, arrojada a tierra, y el viento del este secó su fruto; se quebraron y secaron su vara de fuerza, el fuego la consumió. Y ahora está plantada en el desierto, en tierra árida y sedienta. Y salió fuego de una vara de sus ramas, devoró su fruto, y no quedó en ella vara fuerte, cetro para gobernar; es un lamento, y quedó por lamento”). 

El Targum Yonatán traduce con idéntica sustancia:

וְאִתְעַקְרַת בִּתְקוֹף מֵאַרְעָא בֵּית שְׁכִנְתָּא לְאַרְעָא אוֹחֲרֵי אִתְגְלִיאַת... אֲמַר נְבִיָא אִלְיָא הִיא נְבוּאֲתָא וּתְהֵי לְאִלְיָא 

(“y fue arrancada con fuerza de la tierra de la Presencia Divina, y fue exiliada a otra tierra... dice el profeta: es un lamento esta profecía, y que quede por lamento”).

La tradición exegética judía —Rash"i, Radak, Metzudat David, Malbim, Abravanel— coincide sin fisuras en que esta parábola describe la caída del reino de Yehudá y el fin de la monarquía davídica bajo Tzidkiyahu, en el siglo VI a.e.c. Rash"i identifica רוּחַ הַקָּדִים (“el viento del este”) con נְבוּכַדְנֶצַּר, Nabucodonosor; Radak explica que la vid “plantada en el desierto” designa el exilio mismo:

 בגלות שהוא דומה להם למדבר וארץ ציה

(“en el exilio, que para ellos es semejante al desierto y a tierra árida”); 

y tanto Radak como Abravanel identifican מַטֵּה עֻזָּהּ, “su vara de fuerza”, con el propio Tzidkiyahu, cuya rebelión contra Babilonia desencadenó la destrucción final. Malbim, sobre el versículo 14, precisa incluso de dónde sale ese fuego final:

הוא אש של ישמעאל בן נתניה, שהיה ממטה בדיה היינו מזרע המלוכה, ואכלה פריה במדבר, שהרג את הנשארים (“es el fuego de Ishmael ben Netanyah, que era de la vara de sus ramas, es decir, de la simiente real, y devoró su fruto en el desierto, pues mató a los que quedaban”). 

Si se busca en esta profecía un "Ismael" vinculado al fuego que consume los últimos restos de la vid, la tradición judía ya tiene uno documentado desde Melajim Bet 25:25 y Yirmeyahu 41 —el asesino de Guedalyahu, que extinguió con su crimen el último resto de autogobierno judío tras la destrucción—, y no un heraldo de revelación, sino el autor de una catástrofe interna sobre su propio pueblo.

Más decisivo que cualquier correspondencia punto por punto es el género literario que el propio texto se atribuye: קִינָה הִיא וַתְּהִי לְקִינָה, “es un lamento, y quedó por lamento” —cerrado, retrospectivo, sobre una catástrofe nacional ya consumada dentro del propio relato—, confirmado por el Targum con idéntica fórmula (אִלְיָא הִיא נְבוּאֲתָא וּתְהֵי לְאִלְיָא). Una קִינָה es, por definición, una elegía fúnebre sobre lo ya perdido, no un oráculo abierto hacia un acontecimiento futuro a más de un milenio de distancia. A esto se suma que el intervalo de “unos cuarenta años” que Ibn al-Muzayyin introduce entre el arrancamiento de la vid y su quema —بنحو الأربعين سنة— no tiene correspondencia alguna en el texto hebreo ni en el Targum: es un dato añadido sin apoyo textual, necesario para encajar su propia cronología, pero ausente de la profecía misma.

El procedimiento es, en sustancia, el mismo que ya hemos visto operar sobre Yeshayah 42 y sobre Bereshit 17:20 y 21:21 en esta serie: tomar un texto cuyo referente histórico está fijado con precisión y coincidencia unánime por siglos de exégesis judía —aquí, la caída de la monarquía de Yehudá en manos de Babilonia— y forzarlo, mediante una alegoría de propia invención y sin apoyo en tradición de lectura alguna anterior a él, hacia un referente que el texto, por su propia cronología y por su propio género literario, no puede alcanzar.