9/23/2011

Rambam en el contexto !



He retomado la אגרת תימן, Igeret Teman del RaMBa”M (Maímonides), dirigida a una comunidad sujeta que estuvo con gran presión para abandonar el judaísmo y para convertirse al islam. Lo que resalto en este escrito, es que es sumamente aplicable hoy en día como lo fue entonces, y en cualquier situación en la que un misionero trata de utilizar el Tana”j (Biblía Hebrea) para provocar que los judíos abandonen el Pacto Eterno (la Torah).
"Recuerde que no está bien tomar un pasaje de su contexto y sacar conclusiones de ello. Es imprescindible tener en cuenta las declaraciones anteriores y posteriores con el fin de comprender el significado del escritor y el propósito antes de cualquier deducción. Si no fuera así, entonces sería posible afirmar que la Escritura ha prohibido la obediencia a cualquier profeta, y la creencia en los milagros prohibido, citando el versículo: "no escucharas las palabras de tal profeta" (Devarim / Deuteronomio 13:4) . Asimismo puede afirmarse que existe un “mandamiento positivo” que requiere a adorar ídolos, citando el versículo: "Y seréis servir a otros dioses" (Devarim / Deuteronomio 11:16). Otros ejemplos podrían multiplicarse ad ibidem. En resumen, es errónea la interpretación de cualquier verso dado, aparte de su contexto."
Igeret Teman, capítulos IX, y X.
Por otra parte, la postura del RaMBa”M en cuanto a Yeshu de Natzrat (Jesús de Nazaret, Iehoshua de Natzrat, etc), es la siguiente:
Yale University Library 
Maimonides Exhibit.
"El primero que han adoptado este plan era Jesús el Nazareno (Yeshu HaNotzri), puede ser que sus huesos a polvo. Él era judío porque su madre era judía, aunque su padre era un gentil. De acuerdo con los principios de nuestra ley, un niño nacido de una mujer judía y un gentil, o de una judía y un esclavo, es legítimo. (Yevamot 45a). Yeshu es sólo en sentido figurado llamado un hijo ilegítimo (mamzer). Él impulsó la gente a creer que él era un profeta enviado por Di"s para aclarar confusiones en la Torá, y que él era el Mesías que fue predicho por todas y cada profecía. Él interpretó la Torá y sus preceptos de tal manera como para conducir a su anulación total, a la abolición de todos sus mandamientos y la violación de sus prohibiciones. Los sabios, de bendita memoria, al darse cuenta de sus planes antes de su difusión reputación entre nuestros pueblos, un impuesto justo para él por medio de un castigo.”
Igeret Teman Capitulo. III



9/18/2011

Antes de que existiera Yeshú, Yeshayahu ya había descrito exactamente lo que haría


La magia, la rebelión y el camino que conduce a la misma puerta

Déjenme empezar con una confesión que puede parecer extraña viniendo de mí: durante mucho tiempo no le presté demasiada atención al tema de la magia y la brujería en el Tanaj. Me parecía un asunto menor, periférico, propio de debates que no llegaban al núcleo de nada importante. Fue sólo cuando empecé a observar con más cuidado cómo operan ciertos movimientos mesiánicos y nazarenos que entendí por qué la Torá trata este tema con una seriedad que va mucho más allá de lo ritual.

La clave está en un versículo de Shmuel Alef que, curiosamente, casi nunca aparece en los debates sobre el tema. No es un versículo que hable de la brujería directamente como práctica prohibida. Es un versículo que revela por qué está prohibida:

כִּי חַטַּאת-קֶסֶם מֶרִי וְאָוֶן וּתְרָפִים הַפְצַר

"Por cuanto la rebelión es como el pecado de la hechicería, y la obstinación es como idolatría y el culto de imágenes..." (Shmuel Alef 15:23)

Noten la dirección del argumento. El texto no dice que la hechicería es mala porque es una rebelión. Dice que la rebelión es tan grave como la hechicería. La brujería funciona aquí como la medida, no como lo medido. Es el punto de referencia desde el cual se entiende la gravedad de la obstinación. ¿Por qué? Porque quien practica la magia, quien se vuelve hacia fuerzas ajenas a D-s —lo que el hebreo llama esh zara, fuego extraño—, está haciendo exactamente lo mismo que quien adora ídolos: está declarando, con sus actos, que hay poderes en el universo que no dependen de D-s ni están subordinados a Él.

Pero hay algo más que la mera rebelión teológica. Hay una dimensión psicológica que Yeshayahu articula con una precisión que me parece notable:

וַתִּבְטְחִי בְרָעָתֵךְ אָמַרְתְּ אֵין רֹאָנִי חָכְמָתֵךְ וְדַעְתֵּךְ הִיא שׁוֹבְבָתֶךְ וַתֹּאמְרִי בְלִבֵּךְ אֲנִי וְאַפְסִי עוֹד

"Tú, que te has sentido segura en tu maldad, y que has dicho: 'Nadie me ve', fuiste pervertida por tu arrogante sabiduría. Y dijiste en tu corazón: 'Yo soy, y no hay ninguna otra aparte de mí.'" (Yeshayahu 47:9-10)

"Yo soy, y no hay ninguna otra aparte de mí." Esa frase, en el contexto de Yeshayahu, es pronunciada por Babilonia la grande. Pero también es, con exactitud filológica, la pretensión del mago: la de alguien que ha experimentado en sí mismo un poder que no reconoce origen divino, que se percibe como canal autónomo de fuerzas prodigiosas, que puede sanar, hacer milagros, expulsar demonios, interceder en el orden natural. El egocentrismo no es un accidente de la brujería. Es su estructura íntima.

Aquí es donde el argumento se vuelve relevante para entender a Yeshú, y quiero ser preciso en lo que digo porque la precisión importa.

La oposición al mensaje de Yeshú no es, en su raíz, diferente a la oposición a cualquier otra forma de idolatría o magia. Lo que el Tanaj describe como rebelión y vanidad —el egocentrismo extremo, el alter ego inflado, la pretensión de operar como canal divino independiente— está presente de manera explícita en los propios textos que sus seguidores consideran sagrados, incluido el llamado Evangelio de Judas, donde su papel egolátrico queda trazado con una claridad que sus propios devotos suelen ignorar. No es que el Judaísmo le imponga desde afuera una categoría que no le corresponde. Es que el propio corpus textual que lo rodea lo ubica exactamente donde el Tanaj ubica al mago: en el lugar del que dice "yo soy, y no hay otro aparte de mí."

Ahora bien. Hay una pregunta honesta que merece una respuesta honesta: ¿tiene la magia alguna realidad efectiva, o es pura ilusión?

El Tanaj no responde esto de manera uniforme, y me parece intelectualmente más serio admitirlo que pretender que la respuesta es simple. Cuando Moshé y Aharón convirtieron sus varas en serpientes ante el Paroh, los magos egipcios hicieron lo mismo:

וַיִּקְרָא גַּם-פַּרְעֹה לַחֲכָמִים וְלַמְכַשְּׁפִים וַיַּעֲשׂוּ גַם-הֵם חַרְטֻמֵּי מִצְרַיִם בְּלַהֲטֵיהֶם כֵּן

"Pero el Paroh llamó enseguida a sus sabios, los magos de Egipto, quienes hicieron los mismos milagros." (Shemot 7:11)

Lo que el texto demuestra aquí no es que la magia sea pura ilusión. Lo que demuestra es que el poder de Moshé y Aharón es cualitativamente superior: su serpiente devoró a todas las demás. La magia egipcia, que llevaba cuatro siglos de práctica ininterrumpida, tiene algún tipo de realidad en el relato bíblico. Pero esa realidad es precisamente lo que la hace peligrosa, no lo que la hace aceptable.

El otro polo de la ambivalencia aparece en Yeshayahu 47:13-14, donde el profeta describe el destino de los astrólogos, adivinos y pronosticadores de Babilonia: "He aquí que serán como hojarasca. El fuego los quemará. No se librarán ellos mismos del poder de la llama." Aquí el énfasis no está en si sus poderes son reales o ficticios, sino en que esos poderes no los salvan. El mago que no puede salvarse a sí mismo con su magia revela, en el momento de la prueba, la naturaleza de lo que practica.

La idolatría, en el sentido que el Rambam desarrolla en el Moreh Nebujim (volumen III, capítulos XXX y XXXVII), no se limita al culto ritual ante una estatua. Abarca un estilo de vida completo: la forma de vestirse, el peinado, los tatuajes, los espacios de entretenimiento, la consulta a hechiceros y adivinos, y también —esto es lo que nos importa— la frecuentación de lo que el Rambam llama "seguir el camino de los goim" en su sentido más amplio. No se trata sólo de postrarse ante un ídolo. Se trata de organizar la propia vida bajo principios que no son los del Tanaj ni de la halajá.

En esa categoría amplia caben las kehilot mesiánicas, los pastores, los llamados "cabalistas" de pacotilla y los "rabinos" mesiánicos o nazarenos que ofrecen a judíos y no judíos la apariencia de una espiritualidad auténtica combinando elementos hebreos con una base cristológica que el Tanaj no reconoce. El Rambam lo diría sin rodeos: se trata de una forma de idolatría que opera bajo disfraz.

Hay una imagen que me parece exacta para describir esto, y es la del texto mismo con el que termino: una "droga blanda" que, por su capacidad de imitar la apariencia de lo genuino, tiene el potencial de conducir gradualmente a dependencias más profundas. La magia, la consulta a fuerzas extrañas, la fe en intermediarios que proclaman poderes divinos propios: todo esto no es inofensivo porque no llegue al nivel del culto ritual explícito. Es peligroso precisamente porque no parece tan serio. Porque tiene la textura de algo espiritual, quizá incluso hebreo en su vocabulario y sus símbolos.

El profeta lo describe con una frase que debería bastar: "Yo soy, y no hay ninguna otra aparte de mí."

Esa frase en boca de Babilonia es la descripción de un imperio que cayó. En boca de cualquier figura que pretenda operar como mediador divino independiente del D-s de Israel, es la descripción de lo mismo.

9/12/2011

¿Protesta social, o lucha económica?



¿Protesta social, o lucha económica?

¿Acaso la protesta en contra del alto costo de la vivienda – que se extendió y se transformó en una protesta general en contra del alto costo de la vida – está relacionada con la Torá o no? Por supuesto que D’s alumbra nuestro camino también en todo asunto nacional o social, y nos guía en todos los campos de la vida y todo lo que Él nos dijo "haremos y escucharemos". La pregunta es: ¿Se trata de una protesta social o una lucha económica? ¿Una protesta por las necesidades básicas de la vida, o una protesta de lujos? ¿Una protesta por justicia social, o una protesta por los intereses de un sector determinado de la población?
Por supuesto, también una lucha por intereses es legítima, y esta permitida según la Torá. Estamos en un país libre, en el que hay fuerzas de mercado. Se trata de un régimen capitalista liberal, en el que la persona tiene permitido luchar para ganar más y pagar menos. Está permitido según la Torá, pero no es obligación. Lo que es obligación es impedir la pobreza, y lo que está permitido es elevar el nivel de vida.
Evitar la pobreza es la obligación de la caridad. Según la halajá la persona particular debe dar caridad, y la sociedad en general debe obligar a la caridad – es decir, una colectividad y por supuesto un país.
Como es sabido, “tu vida antecede a la vida de tu prójimo” (Baba Metzia 62A), pero tus lujos no anteceden a la vida de tu prójimo – como es aclarado en el Shuljan Aruj (Iore Dea 251), en las cartas al final del libro Tania, al final del libroAhavat Jesed del Jafetz Jaim, y en las responsas Orej Mishpat del Rav Kuk. Por ejemplo, no puede ser que tú te bañarás o regarás tu jardín cuando tu prójimo no tiene agua para beber (Nedarim 80B). ¿Quién es pobre? El que carece de las necesidades mínimas. Y como hemos dicho, está permitido elevar el nivel de vida, pero no es obligación según la Torá adherirse a esa lucha y colaborar con ella.
La protesta fue definida por sus dirigentes como “clase media que se desploma”, y exigen del gobierno que le entregue más - a cuestas de otras necesidades del país, como por ejemplo las necesidades de seguridad. No se trata de una lucha por los pobres, precisamente.
Es cierto que se adhirieron a esa protesta pobres, pero son una pequeña minoría, de la misma forma que se adhirieron otros grupos: Unos luchan por que dejen de demoler viviendas ilegales de los árabes, estos luchan por los asentamientos ilegales de los beduinos, estos otros luchan por los inmigrantes y refugiados, y entre ellos hay también pobres realmente, que no tienen donde vivir. Pero el grueso de la manifestación, es para la clase media.
Por ello, si ya luchamos, hay que luchar por la clase baja, los realmente pobres, y esa es una mitzva de la Torá. Elproblema realmente existe, y en todo el mundo hay un deterioro de la política social, y en todos lugares hay protestas similares a la nuestra. Es cierto que el costo de la vivienda en nuestro país subió desde hace 4 años en un 34%, y en la zona de Gush Dan un 49%.
Pero también el problema de la pobreza es real y no se lo puede solucionar tan fácilmente, porque hay un límite para los impuestos. En la reforma económica que hizo el Primer Ministro en la cadencia anterior limitó las transacciones bancarias: La situación era que un 10% del pueblo mantenía al otro 90%. Había serio peligro que ese 10% pierda la paciencia y traslade su capital al exterior, o sus fábricas, o busque alguna grieta en la ley y comenzará una lucha de cerebros.
Por supuesto que un régimen socialista – es decir, reparto igualitario de las ganancias y dirección conjunta de los medios de producción – es más justo. En cierta forma es como una familia, y sería correcto que toda nación sea como una gran familia. El kibutz es realmente algo maravilloso. El problema con el socialismo es que no es efectivo. Los países comunistas se desplomaron y se transformaron en capitalistas. Y ya demostró el escocés Adam Smith – el padre de la economía moderna – que  lo que hace marchar a la economía son los intereses personales. Y también su seguidor – David Ricardo, de origen judío – edificó en ello todo el sistema económico. Porque la persona está acostumbrada a sacrificarse sólo por sí mismo, y no por su prójimo. El capitalismo es el que triunfa.
Por ello, la solución es capitalismo beneficioso. Nuestro ministerio de seguridad social reparte billones a personas necesitadas. Su presupuesto es de los más grandes del país. Es la alcancía de caridad del país. Y ya dijeron: ¿Quién es el que entrega más caridad en el país? - ¡El país mismo! Pero como hemos dicho, también eso tiene un límite, y todo eso se refiere a pobres auténticos.
Al respecto le preguntó el Rav Shlomó Zalman Shragai al Rav Kuk en nombre del movimiento HaPoel HaMizraji – la sección socialista del movimiento HaMizraji – cuál es el régimen correcto según la Torá. Le contestó el Rav Kuk que sin tratar el tema, está claro que la propiedad privada sería no conveniente si cumpliesen como corresponde las mitzvot dela Torá. Y la razón es muy sencilla: Tus lujos no anteceden a la vida de tu prójimo. Está permitido ser muy rico, pero no se puede soportar la pobreza y el sufrimiento. Y con todo, no hay una exigencia de igualdad.
El Jatam Sofer fue preguntado en cuanto a las cooperativas – fundadas por Robert Owen – en las que hay un reparto igualitario de las ganancias, sea cual sea el trabajo de la persona. Él contestó que por supuesto que es bueno, así era que los Cohanim (sacerdotes) se repartían en forma igualitaria, y también los soldados repartían en forma igualitaria el botín de la guerra. Pero la misma respuesta: No es efectivo, la persona común no se esforzará por el prójimo.
Así escribe el Ramba”m, que si no fuese por los locos, el mundo no sería edificado.
Las personas se sacrifican para ganar dinero, y de esa forma la economía y la tecnología se van desarrollando. Una lucha en contra de los ricos no es correcta en la práctica y no es justa según la Torá. Es cierto que el nivel de vida se elevó mucho en Israel, pero también las diferencias entre los sueldos crecieron. Y a pesar de ello – no te fijes en el plato del vecino. Y también esos ricos traen bendición para el mundo. El capitalista americano famoso Ford (también un poco antisemita, pero no está relacionado con el tema) le procura el sustento a 600000 personas, por querer ganar más y más.
Dicho sea de paso, no todos los comunistas lucharon por justicia social, sino que para sustituir la burguesía rica. Los líderes comunistas se hicieron muy ricos, no menos que la burguesía corrupta contra la que lucharon.
No se debe luchar contra los ricos, se debe luchar por los realmente pobres. Hay también varias soluciones prácticas en cuanto al costo de la vivienda y alquileres que es también su consecuencia. Por ejemplo, una vivienda promedio cuesta 1550000 shkalim. De ese precio, 400 mil son costo de construcción, 150 mil ganancias del capataz, 150 mil mejora del terreno. En total, 700 mil. El terreno cuesta otros 500 mil, impuestos 350 mil. Es decir, 850 mil son ganancias del estado.
Puede ser recaudado de los ricos, pero no es correcto exigirlo de los pobres. Pero la verdad debe ser dicha, el Primer Ministro propuso varias soluciones para resolver el problema de falta de viviendas, cuando la mayoría no son nuevas, sino que varias son propuestas conocidas, pero ese tipo de cambios llevan tiempo. Esa es la regla, no hay soluciones milagrosas.
No es un secreto, gran parte de los protestantes vieron una oportunidad para atacar al Primer Ministro. Por supuesto, está permitido luchar por cambiar el Primer Ministro, pero se debe ser correcto y no esconder una lucha política bajo un disfraz de "justicia social". Y de todas formas, eso está lejos de ser una lucha de la Torá. Pero se trata de una falta de rectitud, porque justamente este Primer Ministro es el que actúa y se preocupa por esos temas.
Como hemos dicho, no se puede hacer de pronto revoluciones sociales. Si se pudiese que el estado dejase de cobrar por el terreno y los impuestos de construcción, los precios bajarían mucho, pero los que compraron según el precio anterior perderán mucho dinero, y no es justo. Las leyes de la economía son complejas. Nuestros sabios nos dicen que D’s prefirió hacerle un milagro a un padre que su esposa falleció para que pueda amamantar al niño como una mujer, y no darle dinero. Leche paterna es un milagro particular, que no influye en toda la sociedad, pero crear dinero nuevo tiene consecuencias económicas. El Rav Kuk explica en su libro Ein Aya que D’s no quiere dañar las leyes de la economía, a pesar que son duras y sin compasión, porque ellas edifican el mundo (Ein Aya, Shabat 53:5).
Y debemos decir para mérito de nuestro país que su economía es muy estable, y la dura crisis mundial de EE.UU. y Europa nos salteó. Las profundas reformas económicas del Primer Ministro sanean nuestra vida lentamente. Cambios repentinos pueden llegar a producir crisis económicas, y los que saldrán pagando serán justamente los pobres, que dependen de cada vintén. Los anarquistas de todo tipo que surgen como hongos en esas protestas quieren cambiarlo todo, y se piensan en su inocencia que “un mundo viejo destruiremos hasta sus cimientos” (Internacional Comunista), y de los restos humeantes del mundo viejo corrupto brotarán las flores del futuro.
También la presencia de la izquierda radical en esas manifestaciones no es una bendición, porque no se trata de una izquierda social sino que de una izquierda política, y en nuestro caso justamente debemos lamentarnos que en nuestros días no hay una izquierda social con una representación partidaria adecuada. Y debemos recalcar que el que formuló más leyes para el bien de los pobres y los necesitados fue justamente el partido Mafda”l. Y en cuanto al costo de la construcción, la izquierda política no representa justamente la izquierda social, porque en Iehudá Shomron (Judea y Samaria) hay un sin fin de terrenos a bajo costo que pertenecen al estado. Cuando la izquierda política radical que lucha en contra de la seguridad nacional se expresa en la protesta – nos hace dudar mucho. Y también el presupuesto de la protesta llega a través del fondo “HaKeren HaJadashá LeIsrael”, lo que nos hace pensar mucho más aún.
Volvamos al tema del costo de la vivienda. Otra solución es agilizar la construcción y simplificar el sistema de permisos para construcción, que son extremamente complicados. Todos los años se suman 50000 hogares nuevos, y el gobierno permite construir 40000 viviendas por año. De momento que la demanda es mayor que la oferta, los precios aumentan, en forma natural.
De todas formas, Clal Israel no se encuentra en esas manifestaciones, y los números que fueron publicados fueron muy exagerados: 4 o 5 veces tanto de lo real. Y dicho sea de paso, esas mentiras de los medios de prensa no nos prestigian. Sólo un sector determinado de la nación se encuentra allí, y como hemos dicho, su lucha es legítima, pero no es una lucha de la Torá y de la justicia, sólo una lucha del bolsillo y del dinero. Es una lucha individualista, y no una lucha idealista.
Por ello, tenemos la obligación de hacer una acotación general en cuanto a la actitud misma para con el estado, porque escuchamos en esas manifestaciones el slogan: “Devolver el país al pueblo”. Es cierto, hay dos concepciones distintas en cuanto al estado: Como de herramienta, instrumento de provecho, cuando el estado es para servirle al individuo particular. Esa es la concepción de los filósofos ingleses como Thomas Hobbes, John Locke, Mill y también el filósofo francés Rousseau. La persona es un lobo para con la persona, pero por nuestro bien, es preferible que deje de morder, y acepte el yugo de un estado que es como una sociedad de seguro grande. Pero nuestro estado no fue edificado de esa forma - es decir, para servirle al individuo particular - sino que es un ideal en sí, vinculado con el alma del pueblo, con la esencia de la nación. No como Aristóteles que pensó que el público general es una suma de individuos particulares, sino que como Platón, que opinaba que la nación es una entidad en sí.
Por supuesto que el individuo particular es importante, pero también el público lo es. Los dos son importantes, y hay que encontrar un equilibrio entre ellos. Por supuesto que el individuo particular tiene derechos, pero no se puede colocar el individualismo como el eje central de la vida. La edificación de la nación es también la dicha del particular. Un periodista entrevistó a la esposa de un oficial del ejército que llegó a visitar la protesta, y le preguntó: "¿Por qué no ha llegado antes?" Ella tartamudeó, y dijo: "Estamos acostumbrados a dar, y no a tomar". El país no es una vaca lechera, con un contenido interminable. En efecto: ¡Denos! Pero - ¿de dónde? ¿A expensas de qué? No es una lucha social dela Torá por los débiles y la justicia, sino que una lucha por los derechos de ellos mismos, según las reglas de juego del mercado, que es legítima pero no es algo con valor espiritual.
Fortalezcámonos, y agreguemos luchas auténticas por los pobres y los débiles. Nos fortaleceremos en la edificación de nuestro pueblo y nuestra tierra. Gracias a D’s avanzamos, nos vamos construyendo, renacemos, nuestro alma nacional despierta, a través del impulso Divino tremendo, a través nuestro y dentro nuestro.  Nos fortaleceremos y nos ezforzaremos.


9/11/2011

Mosheh Haguiz y Shabetay Tzebi


Sobre Mosheh Haguiz:
 “La posición de una de las sectas es considerada como “santa” a toda persona impura que se deshonra así misma con las trasgresiones leves o importantes. Dicen que lo que vemos con nuestros ojos –la forma en que comen en los días de ayuno- no es una comida física, sino espiritual, y que cuando se deshonraran a los ojos del mundo, ello no constituye una impureza, sino un acto mediante el cual entran en contacto con el “ruaj hakodesh”. Y de cada mala acción que los vemos cometer, no sólo con el pensamiento sino también en la verdad, dicen que sí debe ser, y que hay un misterio en ello, un “tikun” y un rescato de santidad aprisionado entre las klipot (escamas). Y de esta manera admiten que quienquiera que cometa un pecado  y haya el mal es bueno y honrado a los ojos de Di”s . Suelen argumentar que, con la llegada de Shabetay Tzebi (como Mashiaj), el pecado de Adam ya había sido reparado y el bien, según ellos la “nueva Torah” se convirtió en una ley bajo la cual todo tipo de cosas antes prohibidas están “permitidas”, incluso los tipos de relación sexual hasta entonces consideradas como tabú. Pues dado que todo es puro, no existe pecado o perjuicio en esas cosas. Y sí no obstante, a nuestros ojos ellas se adhieren a la Halajah (ley judía), lo hacen solo porque está escrito: “No abandones completamente la Torah de tu madre”.
Shever Poshim (Londres 1714), folio 33b.

9/09/2011

La deshonestidad y el engaño como doctrina y práctica cristianas



Por ג'ורג' אנדוחר (colaborador y coautor)



“Mas, cuando vino Pedro a Antioquía, me enfrenté con él cara a cara, porque era digno de reprensión. Pues antes que llegaran algunos del grupo de Santiago, comía en compañía de los gentiles; pero una vez que aquéllos llegaron, se le vio recatarse y separarse por temor de los circuncisos.” Gálatas 2:11-12

“Con los judíos me hice como judío, para ganar judíos; con los súbditos de la ley me hice como súbdito de la ley -yo que no lo soy-, para ganar a las súbditos de la ley. Con los que están sin la ley, me hice como el que está sin la ley -yo que no estoy sin la ley de Dios, sino que estoy con la ley de Cristo-, para ganar a los que están sin la ley.  Con los débiles me hice débil, para ganar a los débiles. Me hice todo para todos, para salvar a algunos a toda costa. 1 Corintios 9:19-22
 
Desde sus comienzos el cristianismo se ha valido de tretas sucias para ganar adeptos. Para el cristiano es perfectamente normal y “agradable a su dios” hacerse pasar por quienes no son, adoptar personalidades fraudulentas, no existentes con tal de regar su propaganda proselitista a la que llaman "buenas nuevas" o “evangelio”.

Y no es de sorprender. Al ser un mensaje impuro (que contiene ciertas verdades y muchas falsedades), no les queda otra que inventarse sus propias historietas de "milagros" y “apoyo de Dios”. El cristiano no advierte que está mintiendo cuando se hace pasar por quien no es. Los cristianos, en cualquiera de sus “formas y envolturas” (católicos, evangélicos, sectarios, etc.) consideran altruista y agradable a Dios “ganar almas” a costa del engaño y el fraude. Su sugestión y hechizo al que llaman “conversión” los lleva a frenéticamente hacer lo que sea para atraer incautos a su “fe”. Ha sido así por 2000 años y parece que no hay indicio de que rectificarán pronto.

Hoy en día vemos agrupaciones de música cristianas imitando a “modas del momento”, grupos y congregaciones haciéndose pasar por judíos (“mesiánicos”, “netzarím”, etc) y hasta “ministerios” de lo que sea, con tal de persuadir a las almas a aceptar - bajo influencia del miedo a perderse e irse al infierno que ellos predican - el mensaje cristiano.

Te dirán que “la cosa es voluntaria”, pero si no estás preparado e informado, realmente lo que hacen es obligarte a aceptar a su “cristo-dios” a fuerza de miedos y promesas falsas de “cambio de vida”, que no es otra cosa que sugestión o apariencia de cambio. Tan pronto el incauto abandona el sistema cristiano, éste regresa a su vida pasada e incluso hasta peor de lo que fue porque el cristianismo crea en el individuo el sentido de culpabilidad y juicio, lo juzga como escoria e “hijo del diablo” (2 Pedro 2:21-22). O sea que nunca hubo tal “cambio de vida” real y permanente.
La Torá nos enseña a cuidarnos de este tipo de fraudes y nos ordena a actuar en contra del mismo:
 “Si se levanta en medio de ti un profeta o soñador de sueños, y te anuncia un mensaje o un prodigio, y el mensaje o el prodigio se cumple, acerca del cual él te había hablado, diciendo: "Vamos en pos de otros señores  (a los cuales no has conocido) y sirvámosles",  no darás crédito a las palabras de ese profeta o de ese soñador; porque Adonai tu Dios te está probando para ver si amas a Adonai tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma.  En pos de Adonai vuestro Dios andaréis y a El temeréis; guardaréis sus mandamientos, escucharéis su voz, le serviréis y a El os uniréis.  Pero ese profeta o ese mensajero será cortado de mi pueblo, por cuanto ha aconsejado rebelión contra Adonai vuestro Dios que te sacó de la tierra de Egipto y te redimió de casa de servidumbre, para apartarte del camino en el cual Adonai tu Elohim te mandó andar. Así quitarás el mal de en medio de ti.  Si tu hermano, el hijo de tu madre, o tu hijo, o tu hija, o la mujer que amas, o tu amigo entrañable, te incita en secreto, diciendo: "Vamos y sirvamos a otros señores" (a quienes ni tú ni tus padres habéis conocido,  de las deidades de las naciones que te rodean, cerca o lejos de ti, de un término de la tierra al otro),  no cederás ni le escucharás; y tu ojo no tendrá piedad de él, tampoco lo perdonarás ni lo encubrirás,  sino que ciertamente lo cortarás de mi pueblo; tu mano será la primera contra él para matarlo, y después la mano de todo el pueblo.  Lo apedrearás hasta la muerte porque él trató de apartarte de Adonai tu Dios que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre.  Entonces todo Israel oirá y temerá, y nunca volverá a hacer tal maldad en medio de ti.”
Devarim / Deuteronomio 13:1-14
No existe registro histórico que demuestre que este tipo de “profetas” y apóstatas fueron muertos o apedreados por su mensaje para el tiempo de Moisés ni posteriormente. El judaísmo entiende que el “cortamiento” o “muerte” es la expulsión de la comunidad o excomunión. Debemos desechar a ese tipo de mensajeros o “profetas”, alejarnos de su entorno y darle muerte a su mensaje de la forma más tajante porque su prédica es rebelión ante Adonai.

Y demás no está recordar que ni  Dios ni su Verdad necesitan de “ayudas” fraudulentas para ser aceptadas voluntariamente. La verdad de las cosas siempre hablará por sí sola.

“En virtud de tres principios el mundo perdura: por la justicia, por la verdad y por la paz. Pues fue dicho ‘Verdad y juicio de paz instituyan en tus recintos’


פרקי אבות‎ / Pirkei Avot 1:18