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9/18/2026

Juan 8:44: cómo nació el antisemitismo bíblico en boca de Yeshú

BS"D


¿Ha comprobado usted alguna vez, antes de darle crédito a una acusación, si quien acusa inventó el cargo o lo sacó prestado de un arsenal ajeno? Y si nunca lo ha hecho, ¿por qué está dispuesto a leer "sois de vuestro padre el diablo" como si fuera una ocurrencia espontánea de un mesit galileo, sin antes preguntarse de qué armería judía salió exactamente esa frase?

El versículo funciona porque el lector cristiano —y también buena parte del lector académico— da por sentado que "hijos del diablo" es una metáfora libre, sin reglas de uso, aplicable a cualquiera que el hablante decida señalar. Esa suposición sobrevive porque nadie verifica que, en la literatura judía donde esta categoría nació realmente, "engendrado por un ser demoníaco" no era un insulto flotante: era una clasificación técnica, con etiología precisa, con nombre propio del culpable, y —esto es lo que Juan jamás menciona— con sentencia judicial incluida. Quitar la etiología y quitar la sentencia, dejando solo la acusación, no es continuar una tradición: es desactivar sus fusibles.

El Codex Sinaiticus, en el folio 252b, transmite así el disparo:

ϋμειϲ εκ του πατροϲ του διαβολου εϲται · και ταϲ επιθυμιαϲ του πρϲ υμων θελετε ποιειν ˙ εκινοϲ ανθρωποκτονοϲ η απ αρχηϲ · και εν τη αληθια ουκ εϲτηκεν · οτι ουκ εϲτι αληθια εν αυτω οταν λαλη το ψευδοϲ · εκ των ϊδιων λαλει · οτι ψευϲτηϲ εϲτιν και ο πατηρ αυτου ·

(“Vosotros sois del padre, el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Aquel fue homicida desde el principio, y no permaneció en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla la mentira, habla de lo suyo propio, porque es mentiroso, y también su padre.”)

El escriba de א ya tropieza con su propia arma: escribe εϲται donde el resto de la tradición manuscrita (B, C, D, E, F, G, K, L, M, W, X, Y) trae εστε. No es una variante teológica —es itacismo, la confusión fonética entre αι y ε que ya para el siglo IV había nivelado ambos sonidos en /e/—, pero revela algo más interesante que un simple desliz ortográfico: ni siquiera al nivel de la copia manuscrita el texto se sostiene con la estabilidad que se le exige a una sentencia de este calibre. O la inversión ουκ εστιν αληθεια / αληθεια ουκ εστιν que solo ofrece D— introduzca jamás una variante que hable de generación, concepción o simiente. Los treinta y cuatro lugares variantes catalogados para este versículo se mueven entre ortografía, orden de palabras y presencia o ausencia del artículo. Ningún manuscrito habla de simiente. Eso se le añade después. Y el manuscrito K, por su parte, omite πατρος directamente, dejando la frase coja. Un cargo que ni los propios copistas del cristianismo primitivo lograron transmitir sin tropezar merece, como mínimo, que se le exija el certificado de origen antes de aceptarlo como verdad revelada.

Ese certificado de origen existe, y no está en Bet-Lajem ni en la imaginaria Nazaret: está en Qumrán, tres siglos antes de que naciera el autor de este evangelio. El Libro de los Vigilantes, atestiguado en arameo en 4Q201, es el primer texto judío que desarrolla con precisión clínica la genealogía de una progenie corrompida por seres angélicos caídos, y lo hace con una lista de responsables identificados uno por uno:

אלין אנון רבני רב[נ]י עס[ר]ת֯א֯ אנ֯[ון ור]בניה[ן כלהן נסבו להן] נשין מן כל די בחרו ו[שריו למנעל עליהן ולאסתאבה בהן] ולאלפה אנין חרשה ו[כשפה ומקטע שרשין ולאחויה להן עסבין]

(Estos son los grandes, los grande[s] de la déca[da], ell[os y] sus jefe[s, todos ellos tomaron para sí] mujeres de entre todas las que escogieron, y [comenzaron a llegarse a ellas y a contaminarse con ellas] y a enseñarles hechicería y [brujería, y corte de raíces, y a mostrarles hierbas])

Note lo que hace este texto y lo que Juan no hace: nombra a los culpables uno por uno —שמיחזה (Shemihazá), עסאל (Asael), ברקאל (Brakel), כוכבאל (Kojabel), y el resto de los veinte jefes enumerados en la columna siguiente— y limita la contaminación a su propia progenie, no a Israel, no a la humanidad entera, ni siquiera a "los que se les parecían." El crimen, además, tiene consecuencias descritas con el mismo rigor forense:

והויה בטנן מנהן ויל[דה גברין רמין כתלתת אלפין אמה די] הוו מתילדין על ארעה֯ [כילדותהן ומתרבין כרביותהן ודי הוו אכלין] עמל כל בני אנשא ולא י[כילו אנשא לאספקה להן והוו גבריא]

(Y ellas quedaron embarazadas de ellos, y dieron a luz hombres gigantescos [de proporciones descomunales], que nacían sobre la tierra... y devoraban el trabajo de todos los hijos de los hombres, sin que los hombres pudieran abastecerlos.)

Aquí está la genealogía completa del "hijo del demonio" en su forma judía original: seres angélicos concretos, identificados por nombre, se unen a mujeres concretas, y el fruto de esa unión comete un crimen concreto —violencia, canibalismo, derramamiento de sangre— que 4Q201 describe sin metáfora:

מן קדש֯[י שמיה על ארעא וחז]ו דם סגי שפ[יך על ארע]א֯ וכ֯ל [ארעא] אתמלית ר֯[שעה ו]חמסה די [את]ח֯טי ע֯ליה֯

(Desde los santos de los cielos sobre la tierra, y vieron mucha sangre derramada sobre la tierra, y toda la tierra se había llenado de impiedad y de violencia que se había cometido sobre ella.")

Y frente a ese crimen concreto, la respuesta divina no es un anatema retórico repartido entre inocentes y culpables por igual: es una sentencia judicial dirigida, con nombre y apellido, al responsable exacto:

[ולרפאל אמ]ר֯ א֯[זל נא רפאל ואסר לעסאל ידין ורגלין ורמא ]יתה֯ ל[חשוכה]


(Y a Rafael le dijo: Ve, pues, Rafael, y ata a Asael de pies y manos, y arrójalo a las tinieblas.)

Esa es la arquitectura completa del arma tal como Israel la diseñó: etiología nombrada, crimen específico, sentencia judicial individualizada. Tres seguros que impiden que la acusación se dispare sobre quien no cometió el crimen.

El mismo diseño de seguridad reaparece, siglos después, en la exégesis rabínica sobre Caín —no sobre Israel, sino sobre un individuo, hijo de una unión igualmente puntual y nombrada. El Midrash Bereshit Rabá 22:2 hace decir a R' Ajá, en el arameo de la sentencia amoraica incrustada en el marco hebreo del midrash —un código-switching típico de la literatura rabínica, donde el dictum se conserva en la lengua en que se pronunció mientras la narración editorial permanece en hebreo—:

חִוְיָא חִוְיָךְ, וְאַתְּ חִוְיָא דְּאָדָם


(“Serpiente es tu serpiente [seductora], y tú eres la serpiente de Adám.”)

se transmite en Bereshit Rabbá 22:2 a nombre de R' Ajá, sobre una tradición de R' Huna y R' Iaakov bar Avín en nombre de R' Abá bar Cahaná: amoraítas de Eretz Israel de los siglos III-IV. El juego de palabras solo pudo nacer donde el arameo funcionaba como lengua viva de exégesis junto al hebreo —el bilingüismo rabínico de la Galilea amoraíta—, no en el hebreo monolingüe de los escritos del Segundo Templo. Fecharlo antes de esa época no es una hipótesis conservadora: es forzar al arameo a existir donde el propio juego de palabras demuestra que apenas estaba cuajando.

Y ese juego fonético no es un chiste aislado de R' Ajá: el mismo tratado rabínico lo reutiliza en otro punto de la obra, esta vez para explicar el propio nombre de Eva, lo que demuestra que la asociación חַוָּה/חִוְיָא no era ocurrencia de un solo amoraíta sino topos exegético estable, repetido con variación deliberada: 

וַיִּקְרָא הָאָדָם שֵׁם אִשְׁתּוֹ חַוָּה, כִּי הִוא הָיְתָה אֵם כָּל חָי. נִתְּנָה לוֹ לְחִיּוּתוֹ, וּמְיַעַצְתּוֹ כְּחִוְיָא 

(‘Y llamó el hombre el nombre de su mujer Eva, porque ella fue madre de todo viviente; fue dada a él para su vida, y lo aconsejó como una serpiente’) 

Bereshit Rabbá 20:11, 

Dos glosas, dos contextos, una misma raíz fonética trabajando en direcciones opuestas: Eva da vida (חיה) y Eva aconseja como serpiente (חויא). El idioma rabínico, antes de que nadie tuviera que teologizarlo, ya había fundido a la mujer con el reptil en el nivel más elemental de la lengua.

Y esa fusión fonética no habría cuajado en genealogía si el propio verbo bíblico no hubiera dejado la puerta entreabierta. El texto que toda esta exégesis explota es Génesis 3:13:

וַתֹּ֙אמֶר֙ הָֽאִשָּׁ֔ה הַנָּחָ֥שׁ הִשִּׁיאַ֖נִי וָאֹכֵֽל 

(“y dijo la mujer: la serpiente me sedujo, y comí”). 

El hifil de נשא en este contexto admite, además de "engañar", el registro de la seducción con consumación, y la exégesis medieval no dejó la ambigüedad sin resolver: 

הִשִּׁיאַנִי – שֶׁבָּא עָלֶיהָ לְתַשְׁמִישׁ, וְהֵטִיל בָּהּ זוֹהֲמָא 

(“me sedujo': que se acercó a ella para coito, y eyaculó en ella impureza”)

Formulación recogida en Abarbanel, Midrash Jemdat Yamim y Séder HaDorot sobre este versículo). Repare en el sujeto de esa frase: אֵלֶיהָ, "a ella". No "a las hijas de los hombres" como en 4Q201, no "a un pueblo": una mujer, un acto, un resultado. Cuando Bereshit Rabá y el Targum construyen después la paternidad de Caín sobre esta base, no están inventando una metáfora nueva: están cobrando la deuda literal que el propio texto sagrado ya había dejado firmada.

Y el Targum Pseudo-Jonatán, glosando Génesis 4:1, no deja al lector adivinar quién es el padre real de Caín: lo nombra con la misma precisión forense que Qumrán aplicó a Asael, usando la cadena constructa aramea típica —sustantivo más aposición, con יַת como marcador de objeto directo, cognado del hebreo את—:

וַאֲדַם יְדַע יַת חַוָּה אִתְּתֵיהּ, דְּהִיא מִתְעַבְּרָא מִסַּמָּאֵל מַלְאֲכָא
 

(Y Adám conoció a Javah (Eva), su mujer, que había concebido de Samael el ángel.)

Pirqé de Rabí Eliezer completa la escena con el mismo nombre propio, nunca con una categoría colectiva, y lo hace con una precisión que el lector apresurado suele saltarse:

בָּא אֵלֶיהָ רוֹכֵב הַנָּחָשׁ וְעִבְּרָה אֶת קַיִן, וְאַחַר כָּךְ עִבְּרָה אֶת הֶבֶל, שֶׁנֶּאֱמַר: «וְהָאָדָם יָדַע אֶת חַוָּה אִשְׁתּוֹ» 

(“vino a ella el que cabalga sobre la serpiente y concibió a Caín, y después concibió a Abel, como está dicho: 'y el hombre conoció a Eva su mujer'”). 

Cuente usted las palabras que el propio midrash coloca entre un hermano y el otro: seis. וְאַחַר כָּךְ, "y después", es la cesura que el texto necesita para que nadie funda a Caín con Abel en la misma paternidad, y cita como prueba el verso bíblico reservado exclusivamente para la concepción de Abel. El comentario Radak, glosando רוֹכֵב הַנָּחָשׁ, no deja lugar a la ambigüedad sobre la identidad del jinete: 

“Este es Samael, el ángel del Eterno, que vino montado sobre la serpiente y se unió a Eva, y ella concibió a Caín.” 

Samael tiene nombre. Abel tiene una cesura que lo protege. Ningún midrash necesitó jamás una tercera cláusula que dijera “y también los descendientes de Abel son sospechosos”: la ausencia de esa cláusula es, precisamente, el seguro.

Un individuo. Un padre nombrado. Una etiología verificable dentro del propio sistema narrativo que la produce. Eso es lo que la tradición judía entendía por “hijo de una potencia demoníaca” cuando el término tenía todavía sus tres seguros puestos —y un cuarto que el propio midrash sobre Caín añade por cuenta propia: el hermano explícitamente exento. Pero respecto al Targum Pseudo-Jonatán con el verbo מִתְעַבְּרָא en itpe'el, forma pasivo-reflexiva del arameo occidental tardío, es el mismo documento que en Génesis 21:21 hace que Ismael tome esposa de Arabia y menciona a Adisha (עדישא) y Fatima (פטימה): la esposa y la hija de Mahoma. Un targum que conoce el islam no puede servir de testigo, ni remoto ni cercano, del ambiente exegético del siglo I: su forma final —cualquiera sea la antigüedad de alguno de sus estratos internos— es posterior al 632, más de cinco siglos posterior a Juan.

Conviene, precisamente por esa fisura cronológica que el propio Targum arrastra, buscar un testigo que no la tenga —y no hace falta salir de la Biblia griega ni del Talmud sellado siglos antes del Islam para encontrarlo. Si de verdad se quisiera nombrar, dentro del propio judaísmo de época helenística y rabínica, a un candidato histórico y verificable para la etiqueta "διάβολος" aplicada a un enemigo concreto de Israel, no habría que inventarlo: la propia Septuaginta ya lo había señalado. Ester 7:4, en su versión griega, vierte הַצָּר —"el adversario", el término con que Ester denuncia a su verdugo ante Ajashverosh— precisamente como διάβολος. Y el Talmud Bavlí, en Meguilá 16a, no deja pasar la ocasión de identificar a ese צר, sin ambigüedad, con Hamán, atribuyéndole además, de paso, la delación que le costó el trono a la reina Vashtí:

במשתה אמרה אסתר לאחשורוש: "כי נמכרנו אני ועמי להשמיד להרוג ולאבד ואילו לעבדים ולשפחות נמכרנו החרשתי כי אין הצר שוה בנזק המלך" (אסתר ז, ד). אמרה לו: צר (אויב) זה, אינו שוה (חושב ודואג) בנזק של המלך שהוא גורם לו תמיד. ראשית איקני [קינא] בה בושתי וקטלה [והרג אותה] וכפי שכבר הוסבר שממוכן זה המן, השתא איקני בדידי ומבעי למקטלי [עכשיו הוא מקנא בי ורוצה להרוג אותי]. 

Durante el banquete, Ester le dijo a Ajashverosh: “Porque somos vendidos, yo y mi pueblo, para ser destruidos, para ser asesinados y para ser aniquilados. Pero si hubiéramos sido vendidos simplemente por siervos y siervas, me habría mordido la lengua, ya que la aflicción [tzar] no habría valido [eino shoveh] el daño al rey” (Ester 7:4). La Guemará explica que ella le dijo: Este adversario [zar] no está preocupado [eino shoveh] por el daño que constantemente le está causando al rey. Primero estaba celoso de Vasti y la mató, ya que se ha explicado que Memucan, quien sugirió matar a Vasti, era Haman; ahora está celoso de mí y desea matarme.

Si algún personaje del canon y de la memoria judía mereciera, por acumulación de crímenes documentados —el asesinato judicial de una reina, la conspiración para exterminar a un pueblo entero, la trama contra otra reina—, cargar el título de "homicida desde el principio" que Yeshú aplica sin nombre propio en Juan 8:44, ese sería Hamán, no la multitud judía que lo escuchaba en el Templo. Y sin embargo, es exactamente sobre la descendencia directa de ese Hamán —no sobre un hermano contemporáneo exculpado, como Hevel frente a Caín, sino sobre sus propios nietos— donde el Talmud documenta el mismo seguro que ya vimos operar en Qumrán y en el midrash, llevado un peldaño más lejos:

מבני בניו של המן למדו תורה בבני ברק מבני בניו של סיסרא למדו תינוקות בירושלים מבני בניו של סנחריב למדו תורה ברבים מאן אינון שמעיה ואבטליון

La Guemará agrega que algunos de los descendientes de Amán estudiaron Torá en Bnei Brak, y algunos de los descendientes de Sísara enseñaron Torá a los niños en Jerusalén, y algunos de los descendientes de Senaquerib enseñaron Torá en público. ¿Quienes son? Son Shemaya y Avtalion, los maestros de Hilel el Viejo. -T.B. Gitin 57b

מבני בניו של המן למדו תורה בבני ברק. ואף מבני בניו של אותו רשע 

La baraita continúa: Entre los descendientes de Amán estaban los que estudiaron Torá en Bnei Brak. E incluso entre los descendientes de esa persona inicua. 

-T.B. Sanhedrín 96b.

Los nietos de Hamán —del mismo Hamán al que la propia Septuaginta ya había apodado διάβολος siglos antes de que Juan escribiera una sola línea— no cargan con la sentencia de su abuelo: estudian Torá en Bené Brak, la misma villa que más tarde albergaría a R' Akivá. La tradición rabínica ni siquiera se conforma con exculpar a un hermano contemporáneo, como hizo con Hevel frente a Caín: llega hasta la segunda generación del propio criminal identificado por nombre, y la declara, sin la menor ambigüedad, capaz de la mayor virtud religiosa que el judaísmo reconoce, el estudio de la Torá. Si el linaje del "diablo" histórico mejor documentado y más nombrado de todo el canon judío-helenístico no transmite culpa hereditaria automática ni siquiera a sus propios nietos de sangre, ¿con qué autoridad textual pretende Yeshú en Juan 8:44 transmitirla —sin nombrar a nadie, sin narrar unión alguna, sin fechar crimen— a un pueblo entero que ni remotamente comparte linaje con el supuesto progenitor?

Por otra parte la gnosis, cuando hereda el mismo lenguaje de Juan 8:44, conserva —irónicamente con más honestidad estructural que el propio cuarto evangelio— el aparato de individualización que el griego joánico ya había empezado a desmontar. Heracleón, comentando este mismo versículo, distingue con precisión filosófica entre dos regímenes de filiación, usando el par técnico φύσει/θέσει —"por naturaleza" frente a "por posición/adopción", vocabulario tomado directamente del debate jurídico-filosófico griego sobre la ley y la convención—:

οὐ τοῖς χοϊκοῖς, τοῖς φύσει υἱοῖς τοῦ διαβόλου, ἀλλὰ τοῖς ψυχικοῖς, τοῖς θέσει γινομένοις υἱοῖς τοῦ διαβόλου
(“No a los terrenales, hijos del diablo por naturaleza, sino a los anímicos, que llegan a serlo por adopción.”)

Teodoto, en el mismo círculo valentiniano, ata la filiación demoníaca a una genealogía triple explícita, siguiendo el molde exacto que ya vimos en Qumrán y en el midrash —una progenie con nombre propio, no una nación entera—:

Ἀπὸ δὲ τοῦ Ἀδὰμ τρεῖς φύσεις γεννῶνται· πρώτη μὲν ἡ ἄλογος, ἧς ἦν Κάιν· δευτέρα δὲ ἡ λογικὴ καὶ ἡ δικαία, ἧς ἦν Ἄβελ· τρίτη δὲ ἡ πνευματική, ἧς ἦν Σήθ
(“De Adám nacen tres naturalezas: la primera, irracional, de la cual descendía Caín; la segunda, racional y justa, de la cual descendía Abel; la tercera, espiritual, de la cual descendía Set.”)

El Evangelio de Felipe, copto de Nag Hammadi II,3, retoma exactamente la misma paternidad que ya vimos en el Targum y en Pirqé de Rabí Eliezer, y la formula sin resquicio a la duda: 

First came adultery, then murder. One was born of adultery, for he was the son of the serpent" (Gos. Phil. 61:5-7 — “primero surgió el adulterio, después el asesinato; y fue engendrado en adulterio, pues era hijo de la serpiente”). 

Y el mismo tratado, cuando necesita el contrapunto de esa paternidad corrupta, no lo busca en una nación redimida: lo busca en una mujer concreta, nombrada, opuesta término a término a la Eva que se unió a la serpiente: —"Mary is the virgin whom none of the powers defiled" (55:27-31 — "María es la virgen a quien ninguno de los poderes mancilló")—, de modo que Cristo, dice el mismo texto, "was born of a virgin to correct the fall that occurred in the beginning" (71:3-21 — "nació de una virgen para rectificar la caída que ocurrió al principio"). Si la caída necesitó una mujer nombrada y un padre nombrado, la corrección exige, igual de puntual, una virgen nombrada y un hijo nombrado. Nadie en este sistema redime ni condena a un pueblo: redime o condena a una genealogía de personas concretas, una por una.

Solo la Expositio Valentiniana se permite ensanchar la red un peldaño más, atribuyendo tanto a Caín como a Abel la paternidad diabólica y reservando a Set, en solitario, la filiación espiritual (Exp. Val. 38:22-27, NHC XI,2:

"they say that Cain was from the devil… and that Cain killed Abel his brother, for the Demiurge breathed into them his spirit" —"dicen que Caín era del diablo… y que Caín mató a Abel su hermano, pues el Demiurgo respiró en ellos su espíritu"). 

Pero fíjese en lo que esta ampliación no hace: no dice "los hijos de Adám son hijos del Diablo" como categoría abierta; dice Caín y Abel, dos nombres, dos posiciones fijas dentro de una tríada cerrada con Set. La única corriente de este corpus que se atrevió a mover la frontera entre culpable e inocente lo hizo sin borrar jamás la frontera entre individuo y colectivo. Ese es, precisamente, el límite que Juan 8:44 sí cruza.

El motivo emigra incluso fuera del gnosticismo clásico y sobrevive, siglo XII, en el dualismo bogomilo-cátaro, con la misma arquitectura de paternidad dividida: 

Satanael intravit in interiora colubri, decepit Evam, concubuit cum ea et gravidam fecit… et peperit Cain et sororem eius Calomena… Adam autem concubuit cum Eva et genuit Abel (Interrogatio Iohannis —"Satanael se introdujo en las entrañas de la serpiente, engañó a Eva, se unió a ella y la dejó preñada… y ella dio a luz a Caín y a su hermana gemela Calomena… Adán, en cambio, se unió a Eva y engendró a Abel"). 

Mil doscientos años después de Qumrán, en otra lengua, en otra geografía, dentro de una herejía que ni siquiera comparte el marco halájico judío, la partición se mantiene intacta: un hijo para Satanael, un hijo para Adám, nunca los dos para el mismo padre. Si ni el bogomilismo búlgaro, con toda su hostilidad hacia el orden creado, se atrevió a fundir a los dos hermanos bajo una sola paternidad, ¿con qué legitimidad textual se pretende que el cuarto evangelio sí podía fundir a un pueblo entero bajo la paternidad de uno solo, sin narrar el acto, sin nombrar al progenitor, sin fechar el crimen?

Incluso la Hipóstasis de los Arcontes, al copiar el préstamo griego πνευματικη directamente al copto —fenómeno normal en un dialecto que integra masivamente vocabulario helénico en su capa técnica-religiosa—, mantiene la estructura individualizada del mito:

ⲧⲉⲡⲛⲉⲩⲙⲁⲧⲓⲕⲏ ⲛϩⲓⲙⲉ ⲁⲥⲉⲓ ⲉϩⲟⲩⲛ ⲉⲡϩⲟϥ, ⲡⲣⲉϥⲧⲁⲙⲟ
(“El principio espiritual femenino entró en la serpiente, la instructora.”)

Y el Apócrifo de Juan, cuando finalmente nombra al arconte que se esconde detrás de esta genealogía corrupta, tampoco culpa a un pueblo: lo individualiza en tres nombres propios, uno de los cuales —Samael— ya conocíamos de Targum Pseudo-Jonatán:

ⲡⲁⲣⲭⲱⲛ ⲇⲉ ⲉⲧⲥⲱⲟⲩⲛ ⲛⲧⲁϥ ϩⲓⲟⲩⲛⲧ ⲣⲁⲛ... ⲡⲙⲁⲛⲟⲩⲧⲉ ⲓⲁⲗⲧⲁⲃⲁⲱⲑ, ⲡⲙⲁⲛⲟⲩⲧⲉ ⲥⲁⲕⲗⲁⲥ, ⲡⲙⲁⲛⲟⲩⲧⲉ ⲥⲁⲙⲁⲏⲗ
(“El arconte, que es débil, tiene tres nombres: el primero, Ialdabaoth; el segundo, Saklas; el tercero, Samael.”)

Ponga ahora, uno junto al otro, cada eslabón de esta cadena que acaba de leer: Asael tiene nombre. Samael tiene nombre. Caín tiene nombre, y Abel queda excluido de esa paternidad por una cesura expresa de seis palabras. Yaldabaoth tiene tres nombres. María tiene nombre, y se opone, virgen por virgen, a la Eva que se unió a la serpiente. Calomena tiene nombre, y su gemelo Abel —del otro padre, el legítimo— también. Cada uno de ellos carga con un crimen específico, una etiología narrada y, en el caso más antiguo —el de Janok (Enoc), el más cercano en el tiempo a cualquier posible trasfondo del propio Juan—, una sentencia judicial que ata al culpable de pies y manos y lo aparta, a él, no a su pueblo, no a su tribu, no a "los suyos" en bloque.

Ahora vuelva a Juan 8:44. ¿A quién nombra? A nadie. ¿Qué etiología ofrece? Ninguna: no hay serpiente, no hay Samael, no hay unión narrada, no hay Vigilante caído con nombre propio que haya engendrado a estos interlocutores concretos. Tampoco hay, y esto es lo que ni el bogomilismo se atrevió a omitir, un hermano exento: nadie entre "los judíos" de Juan 8 queda explícitamente fuera de la sentencia, como sí quedaba Abel frente a Caín en cada una de las versiones que acabamos de leer, judías y heterodoxas por igual. Lo que hay es la fórmula desnuda —ἐκ τοῦ πατρὸς τοῦ διαβόλου— aplicada de golpe a todo un colectivo étnico-religioso que ha cometido, como único "crimen" verificable en el propio texto, no creer en el mesit u’madiaj de Yeshú. Se toma el proyectil de la armería judía —el lenguaje técnico de la filiación demoníaca, forjado durante siglos con seguros de individualización y de sentencia judicial— y se dispara sin esos seguros, a bocajarro, contra "los judíos" como categoría cerrada. Esa sustracción no es un detalle filológico menor: es exactamente la pieza que falta y que el propio texto nunca ofrece, porque ofrecerla —nombrar al ángel, narrar la unión, fechar el crimen— habría obligado a individualizar la acusación, y entonces ya no serviría como arma contra un pueblo entero.

Ese gesto —tomar una categoría judicial diseñada para un culpable nombrado y dispararla contra una nación completa sin proceso, sin nombre, sin sentencia particular— es precisamente la estructura que la historia reconocería después, durante dos milenios, bajo un nombre que ya no necesita traducción del griego ni del arameo: antisemitismo. Janok (Enoc) ató a Asael de pies y manos y lo dejó en las tinieblas, solo. Caín cargó su propio nombre mientras la misma frase que lo acusaba eximía, por escrito, a su hermano. Yeshú desató la misma fórmula antisemita, le quitó el nombre, el crimen, el hermano exento y la sentencia individual, y la dejó correr libre sobre todo un pueblo. La armería seguía siendo judía. Quien decidió disparar sin seguro fue otro.



12/17/2017

¿Un antiguo Midrash sobre la Epístola a los Colosenses 1:13? ¿Pablo como un idolatra?

BS"D




Pablo o mejor conocido en el ámbito del judaísmo-mesiánico como el “Rav” Shaul es el cristiano más influyente de todos los tiempos. En el Brit HaMetumtom (Nuevo Testamento) hay trece epístolas que se atribuyen a él y representan una cuarta parte del total de las Escrituras canónicas del cristianismo. Además, la mayor parte del libro de los Hechos de los Apóstoles trata de historias relacionadas con Pablo. Pero ¿Quién es Pablo?

 

La tradición cristiana presenta a Pablo como bastión de la ortodoxia y cruzado contra los herejes gnósticos. Pese a ello, llama la atención que los propios gnósticos nunca tuvieran este concepto de él. Todo lo contrario: los grandes sabios gnósticos de comienzos del siglo II d.n.e. llamaban a Pablo «el Gran Apóstol» y lo honraban como inspiración principal del cristianismo gnóstico. Valentín explica que Pablo inició a los pocos elegidos en los «misterios más profundos» del cristianismo que revelaron una doctrina secreta de su dios. Entre estos iniciados se encontraba el maestro de Valentín, Teudas, que a su vez había iniciado al propio Valentín.

 

 

Los primeros talmidim de Pablo en Medio Oriente.

Muchos grupos gnósticos afirmaban que Pablo era su padre fundador y los gnósticos que se llamaban a sí mismos «paulinos» continuaron floreciendo, a pesar de la incesante persecución de que eran objeto por parte de la Iglesia romana, hasta finales del siglo X. Pablo escribió sus epístolas a las iglesias de siete ciudades que hoy sabemos que fueron centros de cristianismo gnóstico durante el siglo II. A la cabeza de estas comunidades cristianas se encontraba el sabio gnóstico Marción, que consideraba a Pablo el único apóstol verdadero) Una cosa es segura: si Pablo era realmente tan contrario al gnosticismo como decían los literalistas, es asombroso que se le cite en tantos textos gnósticos o, de hecho, que se le atribuyan tales textos. Los seguidores de Marción incluso tenían un evangelio que, según ellos, fue escrito por Pablo. Entre los textos encontrados en Nag Hammadi se hallan la Oración del apóstol Pablo y el Apocalipsis de Pablo. Otro texto, la Ascensión de Pablo, deja constancia de las «palabras inefables, que no está permitido que un hombre pronuncie», que oyó  Pablo durante su famosa ascensión al tercer cielo a la que el apóstol alude en su epístola a los corintios. Otro Hechos de Pablo presenta a Pablo viajando con una compañera llamada Tecla, ¡una mujer que bautizaba!

 

Marción como el sucesor del “Rav” Shaul (Pablo de Tarso) intentó demostrar por medio de este método la total incompatibilidad del Di’s del pueblo de Israel con el del Nuevo Testamento. Su escuela o “yeshivah” no arraigó en Occidente, pero en Oriente fue asumida y reforzada por los seguidores gnósticos de Manes. También ellos redactaron un tratado titulado Antítesis.  Tanto Marción como Manes se consideraban los verdaderos seguidores de Pablo y todavía trataban de liberar a sus hermanos judíos de la tiranía de la Torah. 

 

 

La esencia de la enseñanza del "Rav Shaul"

El contenido de la Antítesis de Marción, quien se inspiró en las Epístolas del “Rav” Shaul señala que los dos testamentos se contradicen mutuamente y que al retener el Tana”j, los notzrim no habían prestado atención a la advertencia de Yeshu y habían puesto «un nuevo pedazo de tela en una prenda vieja». Con ello habían hecho que la Iglesia volviera a la esclavitud de la circuncisión. Las vidas de los patriarcas del Tana”j infringían los preceptos morales del Brit HaMetumtom (Nuevo Testamento). Para los primeros paulinos, Abraham tenía una amante y entregaba su esposa a los reyes extranjeros. Lot cometió incesto, David deseaba a la esposa de uno de sus generales y Shlomoh era polígamo. Hoshea’ se casó con una prostituta por orden de Di’s y Mosheh era un asesino.

 

Pablo enseña que los misterios de Yeshu sustituyen la Torah del Di’s del pueblo de Israel. ¡Yeshu ha dado a los judíos un nuevo pacto o acuerdo con otro dios, y Pablo no oculta la mala opinión que tiene del acuerdo viejo y superfluo que es el judaísmo tradicional! Así, escribe:

 

Al decir "nueva", declaró anticuada la primera; y lo anticuado y viejo está a punto de cesar-כל רב כומרא גיר דקאם דנקרב קורבנא ודבחא מטל הנא זדקא הות אף להנא דנהוא אית לה מדם דנקרב

-Hebreos 8:13.

 

Al igual que los gnósticos, Pablo no predica la servidumbre moral a la Torah, sino la libertad espiritual por medio de la gnosis. Declara:

 

Dónde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad-מריא דין הויו רוחא ואתר דרוחה דמריא חארותא הי

-2 Corintios 3:17.

 

Para Pablo: «Nada hay de suyo impuro» (Romanos 14:14). Gnósticos posteriores, como por ejemplo Carpócrates, citan a Pablo para defender sus propias doctrinas de la moral natural contra quienes los acusan de inmoralidad. ¡Después de todo, fue Pablo, y no algún hereje gnóstico «chiflado», quien proclamó: «Todo me es lícito»! (1 Corintios 10:23-26)

 

Hasta se atreve Pablo a declarar que la Torah tradicionalmente sagrada de HaShem, la base misma de la religión judía, es una maldición, y escribe:

 

«Porque todos los que viven de las obras de la Torah incurren en maldición-כִּי בְנֵי מַעֲשֵׂי הַתּוֹרָה עֲלֵיהֶם הַקְּלָלָה» (Galatas 3:10), y «Cristo nos rescató de la maldición de la Torah-הַמָּשִׁיחַ פָּדָנוּ מִקִּלְלַת הַתּוֹרָה». (Galatas 3:13)

 

Para Pablo, como para los gnósticos, el iniciado cristiano puede ser redimido de la Torah y liberado compartiendo el sufrimiento y la resurrección de Yeshu:

כִּי בְּעֵת הֱיוֹתֵנוּ בַבָּשָׂר תְּשׁוּקוֹת הַחֲטָאִים אֲשֶׁר הִתְעוֹרֲרוּ עַל־יְדֵי הַתּוֹרָה הָיוּ פֹעֲלוֹת בְּאֵבָרֵינוּ לַעֲשׂוֹת פְּרִי לַמָּוֶת

«Mas, al presente, hemos quedado emancipados de la Torah, muertos a aquello que nos tenía aprisionados». (Romanos 7:6)

 

Pablo afirma que la Torah el fruto del «mediador-סַּרְסוֹר». ¿Qué pretende al llamar «mediador» al Eterno, único Di’s y creador de todas las cosas? ¿ Mediador entre qué y qué? Los literalistas, así como los “rabinos” mesiánicos no tienen respuesta para esta pregunta, pero los gnósticos de la antigüedad reconocen inmediatamente que lo que hace Pablo es enseñar la doctrina gnóstica según la cual el Eterno es el «demiurgo», un dios menor que media entre el inefable de un dios supremo y la creación. Ciertamente, Pablo no considera que el Eterno sea el dios verdadero, porque continúa diciendo:

כִּי אֶחָד הָאֱלֹהִים וְאֶחָד הַסַּרְסוֹר

Cuando hay uno solo no hay mediador, y Di-s es uno solo. 

-1 Timoteo 2:5.

Según Pablo, las personas que no comprenden el evangelio que él predica son:

Pablo o mejor conocido en el ámbito del judaísmo-mesiánico como el “Rav” Shaul es el cristiano más influyente de todos los tiempos. En el Brit HaMetumtom (Nuevo Testamento) hay trece epístolas que se atribuyen a él y representan una cuarta parte del total de las Escrituras canónicas del cristianismo. Además, la mayor parte del libro de los Hechos de los Apóstoles trata de historias relacionadas con Pablo. Pero ¿quién es Pablo?

 

La tradición cristiana presenta a Pablo como bastión de la ortodoxia y cruzado contra los herejes gnósticos. Pese a ello, llama la atención que los propios gnósticos nunca tuvieran este concepto de él. Todo lo contrario: los grandes sabios gnósticos de comienzos del siglo II d.n.e. llamaban a Pablo «el Gran Apóstol» y lo honraban como inspiración principal del cristianismo gnóstico. Valentín explica que Pablo inició a los pocos elegidos en los «misterios más profundos» del cristianismo que revelaron una doctrina secreta de su dios. Entre estos iniciados se encontraba el maestro de Valentín, Teudas, que a su vez había iniciado al propio Valentín.

 

Los primeros talmidim de Pablo en Medio Oriente.

Muchos grupos gnósticos afirmaban que Pablo era su padre fundador y los gnósticos que se llamaban a sí mismos «paulinos» continuaron floreciendo, a pesar de la incesante persecución de que eran objeto por parte de la Iglesia romana, hasta finales del siglo X. Pablo escribió sus epístolas a las iglesias de siete ciudades que hoy sabemos que fueron centros de cristianismo gnóstico durante el siglo II. A la cabeza de estas comunidades cristianas se encontraba el sabio gnóstico Marción, que consideraba a Pablo el único apóstol verdadero) Una cosa es segura: si Pablo era realmente tan contrario al gnosticismo como decían los literalistas, es asombroso que se le cite en tantos textos gnósticos o, de hecho, que se le atribuyan tales textos. Los seguidores de Marción incluso tenían un evangelio que, según ellos, fue escrito por Pablo. Entre los textos encontrados en Nag Hammadi se hallan la Oración del apóstol Pablo y el Apocalipsis de Pablo. Otro texto, la Ascensión de Pablo, deja constancia de las «palabras inefables, que no está permitido que un hombre pronuncie», que oyó  Pablo durante su famosa ascensión al tercer cielo a la que el apóstol alude en su epístola a los corintios. Otro Hechos de Pablo presenta a Pablo viajando con una compañera llamada Tecla, ¡una mujer que bautizaba!

 

Marción como el sucesor del “Rav” Shaul (Pablo de Tarso) intentó demostrar por medio de este método la total incompatibilidad del Di’s del pueblo de Israel con el del Nuevo Testamento. Su escuela o “yeshivah” no arraigó en Occidente, pero en Oriente fue asumida y reforzada por los seguidores gnósticos de Manes. También ellos redactaron un tratado titulado Antítesis.  Tanto Marción como Manes se consideraban los verdaderos seguidores de Pablo y todavía trataban de liberar a sus hermanos judíos de la tiranía de la Torah. 

 

 

La esencia de la enseñanza del "Rav Shaul"

El contenido de la Antítesis de Marción, quien se inspiró en las Epístolas del “Rav” Shaul señala que los dos testamentos se contradicen mutuamente y que al retener el Tana”j, los notzrim no habían prestado atención a la advertencia de Yeshu y habían puesto «un nuevo pedazo de tela en una prenda vieja». Con ello habían hecho que la Iglesia volviera a la esclavitud de la circuncisión. Las vidas de los patriarcas del Tana”j infringían los preceptos morales del Brit HaMetumtom (Nuevo Testamento). Para los primeros paulinos, Abraham tenía una amante y entregaba su esposa a los reyes extranjeros. Lot cometió incesto, David deseaba a la esposa de uno de sus generales y Shlomoh era polígamo. Hoshea’ se casó con una prostituta por orden de Di’s y Mosheh era un asesino.

 

Pablo enseña que los misterios de Yeshu sustituyen la Torah del Di’s del pueblo de Israel. ¡Yeshu ha dado a los judíos un nuevo pacto o acuerdo con otro dios, y Pablo no oculta la mala opinión que tiene del acuerdo viejo y superfluo que es el judaísmo tradicional! Así, escribe:

 

Al decir "nueva", declaró anticuada la primera; y lo anticuado y viejo está a punto de cesar-כל רב כומרא גיר דקאם דנקרב קורבנא ודבחא מטל הנא זדקא הות אף להנא דנהוא אית לה מדם דנקרב

-Hebreos 8:13.

 

Al igual que los gnósticos, Pablo no predica la servidumbre moral a la Torah, sino la libertad espiritual por medio de la gnosis. Declara:

 

Dónde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad-מריא דין הויו רוחא ואתר דרוחה דמריא חארותא הי

-2 Corintios 3:17.

 

Para Pablo: «Nada hay de suyo impuro» (Romanos 14:14). Gnósticos posteriores, como por ejemplo Carpócrates, citan a Pablo para defender sus propias doctrinas de la moral natural contra quienes los acusan de inmoralidad. ¡Después de todo, fue Pablo, y no algún hereje gnóstico «chiflado», quien proclamó: «Todo me es lícito»! (1 Corintios 10:23-26)

 

Hasta se atreve Pablo a declarar que la Torah tradicionalmente sagrada de HaShem, la base misma de la religión judía, es una maldición, y escribe:

 

«Porque todos los que viven de las obras de la Torah incurren en maldición-כִּי בְנֵי מַעֲשֵׂי הַתּוֹרָה עֲלֵיהֶם הַקְּלָלָה» (Galatas 3:10), y «Cristo nos rescató de la maldición de la Torah-הַמָּשִׁיחַ פָּדָנוּ מִקִּלְלַת הַתּוֹרָה». (Galatas 3:13)

 

Para Pablo, como para los gnósticos, el iniciado cristiano puede ser redimido de la Torah y liberado compartiendo el sufrimiento y la resurrección de Yeshu:

כִּי בְּעֵת הֱיוֹתֵנוּ בַבָּשָׂר תְּשׁוּקוֹת הַחֲטָאִים אֲשֶׁר הִתְעוֹרֲרוּ עַל־יְדֵי הַתּוֹרָה הָיוּ פֹעֲלוֹת בְּאֵבָרֵינוּ לַעֲשׂוֹת פְּרִי לַמָּוֶת

«Mas, al presente, hemos quedado emancipados de la Torah, muertos a aquello que nos tenía aprisionados». (Romanos 7:6)

 

Pablo afirma que la Torah el fruto del «mediador-סַּרְסוֹר». ¿Qué pretende al llamar «mediador» al Eterno, único Di’s y creador de todas las cosas? ¿ Mediador entre qué y qué? Los literalistas, así como los “rabinos” mesiánicos no tienen respuesta para esta pregunta, pero los gnósticos de la antigüedad reconocen inmediatamente que lo que hace Pablo es enseñar la doctrina gnóstica según la cual el Eterno es el «demiurgo», un dios menor que media entre el inefable de un dios supremo y la creación. Ciertamente, Pablo no considera que el Eterno sea el dios verdadero, porque continúa diciendo:

כִּי אֶחָד הָאֱלֹהִים וְאֶחָד הַסַּרְסוֹר

Cuando hay uno solo no hay mediador, y Di-s es uno solo. 

-1 Timoteo 2:5.

 

Según Pablo, las personas que no comprenden el evangelio que él predica son:

 


εν οιϲ ο θϲ του αιωνοϲ
τουτου ετυ
φλωϲεν τα νοη
ματα των απιϲτω
ειϲ το μη αυγαϲαι
τον φωτιϲμον του
ευαγγελιου τηϲ δο
ξηϲ του χυ οϲ εϲτι
εικων του θυ του αορατου
אילין דאַלָהָא דְעָלְמָא הנא עור מדעיהון על דלא מהימנין דלא נדנח להון נוהרה דאונגליון
אֲשֶׁר הָאֱלֹהִים הָעוֹלָם הַזֶּה עִוֵּר בָּהֶם אֶת־מַחְשְׁבוֹת חַסְרֵי הָאֱמוּנָה לְבִלְתִּי זְרֹחַ לָהֶם נֹגַהּ בְּשׂוֹרַת
“entre quienes el Dios de este mundo ha oscurecido la comprensión de los incrédulos, para que la luz del evangelio de la gloria de XrestU, que es la imagen de dios, el invisible.”
-2 Corintios 4:4, Codex Sinaiticus 275.

En muchas traducciones de sus epístolas, el encargado de la edición añade aquí una pequeña nota que explica las misteriosas palabras “el Dios de este mundo”. Generalmente, la interpretación cristiana de estas palabras dice que Pablo se refiere a Satán, ¡pero no explica por qué llama “dios” a un ángel! En la Torah, en Sefer Bemidbar, Parashat Balak, 22:22 se lee:

וַיִּֽחַר־אַ֣ף אֱלֹהִים֮ כִּֽי־הוֹלֵ֣ךְ הוּא֒ וַיִּתְיַצֵּ֞ב מַלְאַ֧ךְ יְהֹוָ֛ה בַּדֶּ֖רֶךְ לְשָׂטָ֣ן ל֑וֹ וְהוּא֙ רֹכֵ֣ב עַל־אֲתֹנ֔וֹ וּשְׁנֵ֥י נְעָרָ֖יו עִמּֽוֹ׃

(Traducción: Y encendióse la ira de Dios por su partida con ellos, y el ángel del Eterno se puso en el camino para obstaculizarle (l’satán lo’)*. Iba Balaam montado en su asna, llevando consigo a dos de sus criados.)

-Katznelsón, M. (1996) La Biblia hebreo-español, Versión castellana conforme a la tradición judía por Moisés Katznelsón, Editorial Sinaí, Tel-Aviv, Israel, Volumen I, p. 259. * el énfasis en negritas es mío. 


En el texto de la Torah se menciona la palabra שָׂטָ֣ן (satán) en este contexto y posiblemente en un sentido más amplio en la tradición hebrea antigua, no representa necesariamente una entidad maligna opuesta a Dios, sino más bien un ángel que actúa como obstáculo o adversario al servicio divino. El texto hebreo utiliza la palabra שָׂטָ֣ן (satán) para describir la acción del ángel, lo que sugiere que "satán" es más una función que un nombre propio. Esta idea se refuerza con la explicación de Ibn Ezra sobre Job 1:6, donde afirma que el "satán" mencionado allí era un ángel:

לשטן לו. כבר פירשתיו בספר איוב כי השטן היה המלאך ודברי הגאון שהוא בן אדם לא מעלין ולא מורידין:

(Traducción: para obstaculizarle. Ya lo he explicado en el libro de Job que el satán era el ángel (Yiov 1:6), y las palabras del Gaón de que era un ser humano no añaden ni restan nada.


RaSh”I interpreta que este ángel en el camino de Bila’am era un “ángel de misericordia” (מַלְאָךְ שֶׁל רַחֲמִים), enviado para evitar que Bila’am peque. Por su parte, Rabeinu Bahya señala que el ángel estaba actuando fuera de su papel habitual, siendo un ángel de misericordia que actúa como un obstáculo (שטן), lo que refuerza la idea de que "satán" es una función más que una entidad específica.

En consecuencia, "Satán", en este contexto bíblico, no es un ser malévolo independiente, sino un ángel que cumple la función de obstaculizar o poner a prueba por mandato divino. Este ángel, al actuar como שָׂטָ֣ן (satan/obstáculo) en el camino de Bila’am, está cumpliendo un papel asignado por Dios, similar a cómo se presenta en el libro de Job. Esta interpretación desafía la concepción popular de Satán como un ser intrínsecamente malvado y lo presenta más bien como un agente divino que cumple una función específica dentro del plan de Dios, incluso cuando esa función implica actuar como un adversario u obstáculo.


Por otra parte, es interesante que en el Codex Sinaiticus (folio 275) aparezca el nombre de 'θϲ' señalado como una nomina sacra, tal como se puede ver:



¿Entonces a quién se refería Pablo?

Por tanto, el uso de θϲ como nomina sacra para θεός (Dios) generalmente se reservaba para referencias al Dios de Israel, lo que sugiere que, al menos para algunos cristianos antiguos, la frase podría haber sido entendida como una referencia al Dios de Israel, quizás actuando de manera misteriosa o incomprensible.


Para los gnósticos, los primeros talmidim de Pablo, lo que quería decir Pablo resultaba obvio, el Dios de este mundo (θϲ του αιωνοϲ) se refería al Eterno, quien para ellos era un dios menor de los judíos, cuyos años de gobierno de los judíos tocaban a su fin y que iba a ser abandonado para poner en su lugar al verdadero e inefable dios de Yeshu.

 

Por otra parte, en uno de los textos de los primeros talmidim del meshumad Pablo de Tarso escrito en los años tempranos del cristianismo, el cual fue encontrado en Nag Hammadi el cual lleva el nombre de Hipóstasis de los Arcontes (היפוסטאזיס של הארכונים) constituyendo el tratado 4 del Códice II de Nag Hammadi (NHC II, 4, pp. 86, 20 – 97, 23), el cual está precedido por el Libro Secreto de Juan (ספר סוד של ג'ון) y los evangelios de Tomás y Felipe, y seguido por el la Exégesis del Alma (הפרשנות של הנשמה); Una traducción de Hipóstasis de los Arcontes según el significado de esos vocablos griegos sería “la realidad de las potestades-המציאות של סמכויות”.

 

Dicen los académicos expertos de tal texto que tipo del lenguaje es una reedición cristiana de un texto originalmente judío. El escrito es de tipo midrásico el cual se presenta como una instrucción sobre el tema de las potestades (arcontes) de este mundo mencionados por Pablo en su Epístola a los Colosenses 1:13:

 

אֲשֶׁר הוּא חִלְּצָנוּ מִמֶּמְשֶׁלֶת הַחשֶׁךְ וְהֶעֱבִירָנוּ לְמַלְכוּת בֶּן־אַהֲבָתוֹ

Y nos libró del poder de las tinieblas, y nos trajo al reino de su Hijo amado.

כִּי לֹא עִם־בָּשָׂר וָדָם מִלְחָמָה לָנוּ כִּי עִם־שָׂרִים וְשַׁלִּיטִים עִם־הַמּשְׁלִים בְּחֶשְׁכַּת הָעוֹלָם הַזֶּה עִם־הָרוּחוֹת הָרָעוֹת אֲשֶׁר בַּמְּרוֹמִים

Porque nuestra lucha no es con carne y sangre, sino con príncipes y con poderes, y con los poseedores de este mundo tenebroso, y con los espíritus malignos que están debajo del cielo.

Efesios 6:12

La intención expresa de este escrito (86.26 - 27) es enseñar la verdad sobre los poderes que tienen autoridad sobre este mundo. El relato empieza con el alarde del demiurgo, el arconte principal, en palabras atribuidas al Di’s de Israel: "Yo soy el que soy, Di’s no es nada separado mí". Puede agregarse como objetivo del tratadista cristiano la clarificación de la condición del hombre gnóstico y su conflictiva relación con los "príncipes de este mundo", tal como se lee:



[20] Con respecto a la hipóstasis (ύττόστασις) de los poderes (έξουσία). En el Espíritu (πνεύμα).  
[21] del Padre de la Verdad, el gran apóstol (άπόστολος) nos dijo  
[22] concerniente a los poderes (έξουσία) de la oscuridad:
[23] [Nuestra] lucha no es contra la carne (σάρξ) y  
[24] [sangre,] pero (άλλά) está en contra de los poderes (έξουσία) del mund[o](κόσμοs) (Cfr. Efesios 6:12)  
[25] [y] los espirituales del mal (maldad). (Cfr. Colosenses 1:13)  
[26] .... para mí, ya que usted (me) pregunta sobre las autoridades] (δττόστασis)  
[27] [de los] Poderes (έξουσία). Pero (δέ) su Jefe uno es ciego.  
[28] [Debido a su] poder y su ignorancia  
[29] [y en su] arrogancia dijo en su [poder]  
[30] .... "Yo soy Dios, no hay ninguno (Cfr. Isaías 45:5)  
[31] [a mi lado: ⲁⲛⲟⲕ ⲡⲉ ⲡⲛⲟⲩⲧⲉ. ϣⲛ ⲗⲁⲁⲩ ⲁϫⲛⲧ
"Cuando] dijo esto, pecó contra
[32] [el Todo.] Y este discurso llegó a…   
[1] ser inmoral. Pero (δέ) lo! Una voz salió de la  
[2] Imperiabilidad, diciendo  
[3] "Estás equivocado (πλανασθαι), Samael," que es, "el dios  
[4] de los ciegos. "Sus pensamientos eran ciegos. Envió  
[5] su poder, que era la blasfemia que él había hablado…  
-Hipóstasis de los Arcontes 86.26-27. Cf. Layton, Bentley. The Hypostasis of the Archons, or ‘The Reality of the Rulers. The Harvard Theological Review, vol. 67, no. 4, 1974, pp. 351–425. JSTOR, www.jstor.org/stable/1509048.

Es notable que a Pablo no se lo menciona por su nombre al presentar la cita, sino que se lo denomina "el gran apóstol". De hecho, es inusual encontrar una cita de la literatura paulina en absoluto, ya que las referencias a Pablo no son comunes en la literatura gnóstica, pero en este texto es visible que el talmid paulino cito dos versículos de las cartas de su maestro Pablo.

Para el judío o cristiano ortodoxo, la declaración de Yeshayah / Isaías 45:6, con referencia a Di-s, sería aceptada como un requisito previo de la verdadera fe. Di-s es siempre conocido y conocido como el Creador. Aquí, sin embargo, en la interpretación paulina, se ha convertido en una blasfemia pecaminosa, porque se hablaba en ignorancia de las órdenes superiores del ser, y para el seguidor de Pablo, la ignorancia es la culpa primordial. Van Unnik cree que en esta interpretación hay evidencia de una reacción pagana al monoteísmo.[1] Esto puede ser cierto, una hostilidad masiva a un encuentro con el monoteísmo judío. Después de todo, los seguidores de Pablo buscaban un dios en última instancia real más allá del Creador y sus subordinados. Se puede decir además que este episodio, tan ampliamente conocido entre los gnósticos, es el resultado del relato del Tana”j. El relato paulino de la blasfemia del Demiurgo probablemente no es tanto una creación de exégesis gnóstica, ya hemos visto la postura innata de Pablo de Tarso quien cree que el Di’s de Israel es un arrogante Demiurgo; Pablo como sus seguidores entraron  que entra en contacto con el monoteísmo judío, cuya reacción ha generado desde aquel entonces hasta el día de hoy el antisemitismo cristiano.

 

Invitación para rechazar al apóstata Pablo de Tarso.

 

El R’ Yomtov HaCohen Shlit”a que los musulmanes son mejores en comparación a las millones de personas que viven en el este de Asia que adoran a los ídolos como sucede en Japón, Tailandia, y en la India (أنكم أحسن من مئاتلاملايين من البشر الذين يعيشون في شرق ىسيا والذين يعبدون الأصنام حتى اليوم مثل اليابان وتايلاند والهند ) En el caso de los musulmanes por lo menos reconocen la Torah, eso lo saben, pero con el Islam se han alejado de ella, así como saben que no pueden desdeñar por completo. En el caso del cristianismo, con todas sus sectas desde la antigüedad hasta el día de hoy son idólatras que por otra parte no niegan la revelación de la Torah, pero bajo la influencia del AKu”M (pagano) de Pablo de Tarso han creído que ha sido caducada en ciertas secciones; sin embargo hemos demostrado que lo que él ofrece, al igual que Yeshu HaMamzer es avodah zarah (idolatría) que no vale la pena seguir. Los gentiles que han seguido las enseñanzas de Yeshu HaMamzer pueden renunciar al cristianismo, a las enseñanzas de Yeshu como de Pablo de Tarso. Bien dice el R’ Yomtov HaCohen Shlit”a que en cualquier caso, están obligado por los siete mandamientos de los hijos de Noaj, ya que llegaron en la Torah (وعلى كل حال انت ملزم بسبع الوصايا لبني نوح كما جاءت في التوراوة) y así guardáis estos siete mandamientos en su vida en este mundo se considera reformador con Di-s el Todopoderoso (ושמירת כל אחת משבע המצוות האלה בחייו בעולם הזה נחשבת רפורמטית עם הקב"ה-وإن حفظ أي إنسان هذه السبع وصايا في حياته في هذه الدنيا فإنه يعتبر من المصلحين عند الله عز وجل)

 


[1] W. C. Van Unnik, Die jüdische Komponente in der Entstehung der Gnosis, VigChr. 15 (1961), 78—79.