5/29/2017

El origen ocultista del Pentecostés de Hechos 2:6

BS"D

Para el judaísmo, Shavuot es la fiesta de la recepción de la Torah, la cual no se trata de una simple conmemoración de la Revelación divina en el Monte Sinaí, la promulgación de los diez mandamientos y la transmisión de la Torah Escrita y la Torah Oral por medio de Mosheh Rabeinu. Shavuot es el momento mismo de la transmisión de la Torah (zeman matán Toratenu) lo que significa que esta fecha ejerce cada año sobre nosotros una influencia espiritual propicia a la integración de la Torah en nosotros, a la adaptación de nuestra vida a Su verdad. Cada año en Shavuot recibimos de nuevo la Torah. Todo depende de nuestra preparación para recibir este tesoro espiritual que Di-s nos otorgó para procurarnos un bien eterno. (Cfr. R’ Abraham M. Hassan, Shulján Aruj). E incluso R’ Shem Tov Ibn Shaprut, en su obra Evan Bojan, Sha’ar Alef, perek 12 explica que:
“la revelación del monte Sinaí fue pública, a los ojos del pueblo: seiscientos mil hombres en la madurez y con entendimiento, no inclinados a creer cualquier cosa por las veces que quisieron separarse de Mosheh- שמעמד הר סיני היה מפורסם לעין העם, שהיו בהם שש מאות אלף אנשים בעלי שכל רערמה, לא היו קלי האמונה, עד שאתה רואה כמה פעמים רצו לחלוק על משה.”
Pero ¿esto también sucedió con el cristianismo y su festividad de Pentecostés? Veamos las supuestas raíces hebreas del cristianismo. En primer lugar, y como diría R’ Shem Tov Ibn Shaprut:
ולבטל דעתו מפני, ואלהך די אנת פלח ליה, כאשר העיר עליו
באוונגילייו במקומות רבות, עם אלוה כדבריכם, היה ברוח במדברות
ומתחבא בנקיקי הסלעים, והיה ירא להראות עצמו לפני החכמים, והיה
משביע לכלם לבל יגלוהו. מאטיב' ותלמידיו כולם היו אנשים קלי האמונה, דייגים ורועים ודומיהם.
el di-s al que adoras” (Daniy’el 6:17.21) como lo presenta tu Evangelio (Avongilaio) en muchos pasajes, si (Yeshu) fuera la divinidad, según vuestras palabras, habría escapado (del peligro) a los desiertos y se hubiese ocultado en los huecos de las peñas; habría temido que le denunciasen ante los jajamim (sabios) y habría conjurado a todos (los apóstoles) para que no lo descubriesen. Matib’ (M ateo) y sus discípulos eran todos hombres de una fe frágil (קלי האמונה), pescadores, pastores y de condición semejante.
Por otra parte, el cristianismo en su faceta helenista, celebraron algo llamado Pentekostes (πεντηκοστῆς-פֵּנטִקָוסטאִ) tal como se encuentra en los escritos griegos o en la Peshita tal como se lee en Hechos 2:1:
και εν τω ϲυμπλη
ρουϲθαι την ημε
ραν τηϲ πεντη
κοϲτηϲ ηϲαν ο
μου επι το αυτο 
(Y cuando se cumplió el día de Pentecostés, estaban reunidos en el mismo lugar.) 
וכַד אֵתמַלִיו יַומָתָא דּפֵּנטִקָוסטאִ כַּד כּנִישִׁין הוַו כֻּלהוּן אַכחדָא
(Y cuando se cumplieron los días de Penṭīqosṭā, mientras estaban todos ellos congregados como uno.)

Pero existe un tercer testigo que la apologética judía hispanohablante no ha examinado hasta ahora: el manuscrito hebreo del Nuevo Testamento producido en Cochín, Kerala, conservado en la Cambridge University Library bajo la signatura MS Oo.1.32, adquirido por el Reverendo Claudius Buchanan de una sinagoga de los «Judíos Negros» de la India en 1806 y presentado a Cambridge en 1809. Su importancia no es meramente paleográfica sino textual: el copista —identificado parcialmente como David Cohen, alias Jan Fredrik Scheffer, judío de Berlín fallecido hacia la década de 1770— dejó al final del Evangelio de Juan una nota confesional que declara sin ambages el propósito polemístico del manuscrito:

 וסהדי במרומים שלא העתקתי זה ח״ו להאמין אילה להבין ולידע מה להשיב לאפיקורוסים ימחו מין העולם אכי״ר — 

«Y mi testigo está en lo alto de que no copié esto, Dios no lo permita [חס ושלום], sino para entender y saber qué responder a los herejes; que sean borrados del mundo, amén, así sea Su voluntad». 

Un manuscrito, pues, nacido no del fervor cristiano sino del combate intelectual judío, exactamente el espíritu que nos anima. Ahora bien, la versión cochinesa de los versículos inaugurales de Hechos 2 reza:

וכיון שנתמלאו יומים של פנְקוֹסְטָא והיו מקובצים כולם יחד: והוא בפתאום יצא קול משמים כְּמוֹ רוּחַ חָזִיק ונתמלא כל הבית ההוא אותה שבו היו יושבים

«Y cuando se cumplieron los días de Fnk”osta, estaban todos ellos reunidos juntos. Y he aquí que de repente salió un sonido desde los cielos, como un viento recio (ruaj jazik), y se llenó toda aquella casa, aquella en la que estaban sentados.»

Y el versículo 2:6 es el siguiente:

וכיון ההיא קול היה נכנסו כל העם ואתבהלו בשביל שהיו שומעים אחד אחד מהם שמדבר הוא בלשונם


«Y tan pronto como ese sonido ocurrió, se congregó todo el pueblo y se consternaron, porque cada uno de ellos oía que [alguien] hablaba en su propia lengua.»

Quien haya seguido el argumento hasta aquí notará de inmediato algo que los apologistas mesiánicos y los misioneros suelen ignorar: esta traducción hebrea no sigue fielmente ni al Codex Sinaiticus ni a Codex Vaticanus. El griego del Sinaiticus tiene en 2:1 τὴν ἡμέραν τῆς πεντηκοστῆς, singular, «el día de Pentecostés», mientras el hebreo de Cochín dice יומים של פנקוסטא, con el plural יוֹמִים, «los días de Fnk”osta», lectura que no encuentra correspondencia en ninguno de los grandes unciales griegos. Más revelador aún es el tratamiento de Hechos 2:2: donde el griego tiene ὥσπερ φερομένης πνοῆς βιαίας, «como de una brisa violenta que avanza», con el genitivo absoluto participial que es marca estilística inconfundible del autor lucano, el hebreo de Cochín colapsa toda esa imagen dinámica en el sintagma estático כְּמוֹ רוּחַ חָזִיק, «como un viento recio», una lectura que filológicamente se aproxima más a ciertas tradiciones del texto hebreo medieval —como el Shem Tob de Mateo o las citas evangélicas en ʿAbd al-Jabbār al-Hamadhānī— que al texto griego que los concilios europeos canonizaron. El mismo ἄφνω («de repente») del griego se resuelve con la locución והוא בפתאום, donde el pronombre הוּא funciona como partícula expletiva de sabor judeo-árabe —calco transparente del هو impersonal árabe, plenamente documentado en el hebreo de los sefaradíes del Mediterráneo oriental—, lo que delata que el traductor cochinés trabajaba sobre una tradición textual o paratextual semítica que no dependía exclusivamente de los unciales griegos que la Iglesia institucional adoptó. Añádase a esto que en 2:6 el manuscrito emplea ואתבהלו, el hitpael de בהל —término con resonancias de perturbación y terror en el corpus misnaico y arameo— para traducir el griego συνεχύθη, «fue confundida», divergiendo del griego hacia una expresión emocionalmente más cargada y lingüísticamente más semítica; y que el distributivo אחד אחד מהם, «cada uno de ellos», reproduce el griego εἷς ἕκαστος con fidelidad pero mediante un recurso estrictamente misnaico, sin equivalente en los targumim de la Torah. Todo esto apunta a que el manuscrito de Cochín —producido en el siglo XVIII pero posiblemente copiado de una tradición textual de circulación judía muy anterior, dado que el propio Schiller-Szinessy advertía que podían distinguirse «dos, quizás tres manos» con actitudes teológicas distintas hacia el texto— representa una rama independiente de la transmisión hebrea del Nuevo Testamento, un linaje paralelo al de los manuscritos hebreos medievales que no desciende de la Vulgata latina ni de los grandes códices griegos, sino de una cadena de transmisión judía cuyo origen y geografía aún no han sido establecidos con certeza. Y esto es precisamente lo que lo hace tan valioso para la polémica: un texto producido por judíos, para judíos, que sin proponérselo demuestra que el Pentecostés cristiano ni siquiera en su propia tradición manuscrita tiene una forma textual estable, uniforme ni apostólicamente garantizada.

Que el manuscrito de Cochín no es un accidente codicológico sino el afloramiento de una tradición textual más profunda lo confirma un cuarto testigo, cronológicamente anterior y filológicamente convergente, que la apologética judía hispanohablante no ha situado aún en este contexto: el pasaje §§863–868 del Tathbīt Dalāʾil al-Nubuwwa («Consolidación de las pruebas de la profecía») de ʿAbd al-Jabbār al-Hamadhānī (m. 415 H / 1025 CE), el gran teólogo mutazilí de Rayy. En su monumental obra apologética islámica, ʿAbd al-Jabbār incorporó —como demostró en 1966 el profesor Shlomo Pines de la Universidad Hebrea de Jerusalén en su estudio seminal The Jewish Christians of the Early Centuries of Christianity according to a New Source— una fuente cuya textura halájica, cuya hostilidad manifiesta hacia el Paulinismo y cuya Cristología depauperada respecto a la ortodoxia nicena la sitúan como procedente de un círculo judeo-cristiano del oriente siríaco o la Mesopotamia tardoantigua, que preservó tradiciones del movimiento de Yeshu anteriores —o al menos ajenas— a la canonización lucana. Esta fuente preserva su propia versión del supuesto milagro de Pentecostés en los §§863–868, que aquí reproducimos íntegramente en su texto árabe según la edición Reynolds & Samir (2010), con la traducción hebrea al pie: 

Texto árabe (ed. Reynolds & Samir 2010, §§863–868):

[٨٦٣] وَيُجِيبُهُمْ آخَرُ، فَيَقُولُ: «تَدْرُونَ، مَعْشَرَ النَّصَارَى، لِمَ صَارَ فِي الْعَرَبِ وَالْقِبْطِ وَالْحَبَشَةِ وَالْفُلَانِيِّينَ نَصَارَى؟». فَيَقُولُونَ: «لَا!». [٨٦٤] [فَيَقُولُ]: «وَلَكِنِّي أَدْرِي، وَلَوْ كُنتُمْ نَصَارَى لَدَرِيتُمْ». فَيَسْأَلُونَهُ، فَيُخْبِرُهُمْ. [٨٦٥] فَيَقُولُ: «إِنَّ الْآبَاءَ الْأَوَائِلَ بَاتُوا لَيْلَةً وَلِسَانُهُمْ وَاحِدٌ؛ فَأَصْبَحُوا، وَقَدْ نَطَقَ كُلُّ وَاحِدٍ مِنْهُمْ بِلِسَانٍ أُمَّةٍ مِنَ الْأُمَمِ. [٨٦٦] فَانْطَلَقَ كُلُّ وَاحِدٍ مِنْهُمْ إِلَى تِلْكَ الْأُمَّةِ الَّتِي نَطَقَ بِلِسَانِهَا، فَدَعَاهُمْ بِلِسَانِهِمْ، وَأَظْهَرَ لَهُمُ الْآيَاتِ وَالْمُعْجِزَاتِ. [٨٦٧] وَإِلَّا، فَقُولُوا لَنَا: لِمَ تَنَصَّرَتِ الْأَرْمَنُ وَالْعَرَبُ وَالْقِبْطُ وَالْحَبَشَةُ؟». [٨٦٨] فَيَقُولُونَ لَهُ: «صَدَقْتَ، هَذَا بُرْهَانٌ بَيِّنٌ». فَيَكْتُبُونَ هَذَا وَيُدَوِّنُونَهُ، وَيَجْعَلُونَ لَهُ عِيدًا وَذِكْرًا.

[§863] וְעָנָה אֶחָד אַחֵר וְאָמַר: «הֲיוֹדְעִים אַתֶּם, כַּת הַנּוֹצְרִים, מִפְּנֵי מָה נַעֲשׂוּ נוֹצְרִים בָּעֲרָבִים וּבַקּוֹפְטִים וּבַכּוּשִׁים וּבַפְּלוֹנִים?» אָמְרוּ: «לָאו!».

[§864] [אָמַר]: «אֲבָל אֲנִי יוֹדֵעַ, וְאִלּוּ הֱיִיתֶם נוֹצְרִים הֱיִיתֶם יוֹדְעִים.» שָׁאֲלוּהוּ, וְהִגִּיד לָהֶם.

[§865] אָמַר: «הָאָבוֹת הָרִאשׁוֹנִים לָנוּ לַיְלָה אֶחָד, וּלְשׁוֹנָם אַחַת; הִשְׁכִּימוּ, וּכְבָר דִּבֵּר כָּל אֶחָד מֵהֶם בִּלְשׁוֹנָהּ שֶׁל אֻמָּה מִן הָאֻמּוֹת.

[§866] הָלַךְ כָּל אֶחָד וְאֶחָד מֵהֶם לְאוֹתָהּ אֻמָּה שֶׁדִּבֵּר בִּלְשׁוֹנָהּ, וּקְרָאָם בִּלְשׁוֹנָם, וְהֶרְאָה לָהֶם אוֹתוֹת וּמוֹפְתִים.

[§867] וְאִם לָאו, אִמְרוּ לָנוּ: מִפְּנֵי מָה נִתְנַצְּרוּ הָאַרְמֶנִים וְהָעֲרָבִים וְהַקּוֹפְטִים וְהַכּוּשִׁים?»

[§868] אָמְרוּ לוֹ: «אֱמֶת דִּבַּרְתָּ, זוֹ רְאָיָה בְּרוּרָה.» וְכוֹתְבִים זֹאת וּמְסַדְּרִים אוֹתָהּ, וְעוֹשִׂים לָהּ יוֹם טוֹב וְזִכָּרוֹן.

[§863] Y otro les responde y dice: «¿Sabéis vosotros, comunidad de los cristianos, por qué se hicieron cristianos en Arabia, entre los coptos, los etíopes y los tales pueblos?» Y dicen: «¡No!».

[§864] [Dice]: «Yo sí lo sé, y si fuerais verdaderos cristianos vosotros también lo sabríais.» Y le preguntan, y él les informa.

[§865] Y dice: «Los Padres primeros pernoctaron una noche siendo su lengua una sola; y al amanecer, cada uno de ellos habló la lengua de una nación entre las naciones.

[§866] Y marchó cada uno de ellos hacia aquella nación cuya lengua había hablado, y los llamó [a la fe] en su lengua, y les manifestó las señales y los prodigios.

[§867] De lo contrario, decidnos: ¿por qué se hicieron cristianos los armenios, los árabes, los coptos y los etíopes?»

[§868] Y le dicen: «Has dicho verdad, esta es una prueba manifiesta.» Y escriben esto y lo registran, y le establecen una festividad y una conmemoración.

Gabriel Said Reynolds & Samir Khalil Samir. (2010). Abd al-Jabbar, Critique of Christian Origins. USA: B.Y.U.P. III:863-868. p. 175.

La divergencia de este relato respecto al texto canónico de Hechos 2 no es de detalle sino de arquitectura teológica completa. La fuente judeo-cristiana del Tathbīt ha despojado a la «epifanía» pentecostal de todo su aparato pneumatológico: no hay Πνεῦμα Ἅγιον, no hay ἄφνω ἐγένετο ἦχος ἐκ τοῦ οὐρανοῦ, no hay γλῶσσαι ὡσεὶ πυρός que desciendan sobre las cabezas, no hay Pedro en éxtasis profetizando la resurrección de Yeshu. En su lugar, los הָאָבוֹת הָרִאשׁוֹנִים الْآبَاءَ الْأَوَائِلَ «los primeros Padres» simplemente بَاتُوا لَيْلَةً / לָנוּ לַיְלָה «pernoctaron una noche» con una sola lengua y فَأَصْبَحُوا / הִשְׁכִּימוּ «amanecieron» ya hablando cada uno la lengua de una nación distinta, tras lo cual cada uno marchó individualmente —no en asamblea, no en Yerushalayim, no ante una multitud de peregrinos del Segundo Templo— hacia aquella nación y le manifestó אוֹתוֹת וּמוֹפְתִים الْآيَاتِ وَالْمُعْجِزَاتِ «señales y prodigios». La elección de este sintagma tampoco es inocente: אוֹתוֹת וּמוֹפְתִים es precisamente la fórmula bíblica consagrada para describir los signos de Mosheh en el Yetziat Mitzraimבְּמַסּוֹת בְּאֹתֹת וּבְמוֹפְתִים (Devarim 4:34), reiterada en 7:19, 26:8 y 34:11— y su reaparición en boca de la fuente judeo-cristiana del Tathbīt delata su intención: legitimar la misión apostólica mediante el único paradigma de autoridad que una audiencia de formación judía podía reconocer, el mosaico, y precisamente al hacerlo revela que el evento no era una revelación divina sino una empresa humana que requería de modelos prestados para justificarse. La ironía no cesa aquí. En §868, los interlocutores —que son, nótese bien, otros cristianos— aceptan esta versión radicalmente desmitologizada como بُرْهَانٌ بَيِّنٌ / רְאָיָה בְּרוּרָה «una prueba manifiesta» y le instituyen יוֹם טוֹב וְזִכָּרוֹן عِيدًا وَذِكْرًا «festividad y conmemoración»: lo que el Tathbīt preserva, por tanto, no es una fabricación polémica islámica sino una tradición teológica cristiana genuina, con peso litúrgico suficiente para fundamentar el calendario, que circulaba en las comunidades semitófonas del oriente y operaba como alternativa doctrinal al relato lucano canónico. Todo esto converge de manera significativa con lo observado en el manuscrito cochinés: tanto el יומים plural de Hechos 2:1 —que ningún uncial griego conocido respalda— como el כְּמוֹ רוּחַ חָזִיק que sustituye al genitivo absoluto participial ὥσπερ φερομένης πνοῆς βιαίας, como el ואתבהלו que carga emocionalmente el griego frío de συνεχύθη, todos apuntan en la misma dirección que la fuente del Tathbīt: hacia una transmisión semítica desmitologizada del relato pentecostal que ni desciende de los grandes unciales griegos ni coincide con ellos en sus contornos esenciales. Que el manuscrito hebreo cocinés del siglo XVIII y la fuente judeo-cristiana que ʿAbd al-Jabbār incorporó en el siglo XI coincidan precisamente en sus divergencias respecto al canon griego, sin que entre ellos medie dependencia textual directa —la distancia geográfica, cronológica y genérica lo excluye—, solo puede explicarse por la existencia de una cadena de transmisión semítica del Nuevo Testamento, anterior o paralela a la cristalización del canon eclesial griego, que nunca fue absorbida por la tradición hegemónica y que aflora, fragmentaria pero coherente, en estas fuentes disidentes. Disponemos así no de dos sino de cuatro testigos del relato pentecostal —el texto griego de Sinaiticus y Vaticanus, la Peshitta aramea, el hebreo cochinés y la fuente judeo-cristiana del Tathbīt— y ninguno de los cuatro concuerda con los demás en todos sus elementos constitutivos. Compárese esta fragmentación con la Revelación del Sinaí, de la que R' Shem Tov Ibn Shaprut recordaba que fueron testigos שש מאות אלף אנשים בעלי שכל וערמה «seiscientos mil hombres de entendimiento y prudencia»: no cuatro versiones contradictorias de un mismo evento sino un solo relato coherente, transmitido por una nación entera, cuya unidad testimonial es precisamente la garantía de su autenticidad. La pluralidad de los testigos del Pentecostés cristiano no los fortalece: los destruye. 


Tal festividad fue una epifanía en la que la segunda entidad de la divinidad del cristianismo (
el Espíritu Santo-Πνεύματος Ἁγίου) se manifestó a un grupo de personas (Hechos 2:6), y fue Pedro quien quedo poseído por el tal Pnévmatos Agíou, y ya según él al estar por "influencia divina", en su mensaje dijo que Yeshu era alguien que hacía milagros, y señales (Hechos 2:22: בִּגְבוּרוֹת וּבְמוֹפְתִים וּבְאֹתוֹת) así como adjudica la muerte de Yeshu al pueblo judío tipificandolos como de malvados (רַשִׁיעֵא) quienes lo colgaron (זקַפתּוּן) y asesinaron (Hechos 2:23: אַשׁלֵמתּוּנָיהי בּאִידַי רַשִׁיעֵא וַזקַפתּוּן וַקטַלתּוּן).

Peshita del Libro de Hechos, cap. 2.
Posteriormente, el Shimon Bariona o Pedro recurre a manipular el Salmo 16-8-11, así como el 110:1, para así justificar que Yeshu era un profeta (Hechos 2:30) y un “Mesías” (2:31), así como para confirmar que su Yeshu forma parte de la deidad trina (2:32: והוּיוּ דַּביַמִינֵה דַּאלָהָא). Pedro les exige a sus oyentes que se conviertan a la nueva religión por medio del ritual de aceptar a Yeshu como Señor (בַּשׁמֵה דּמָריָא יֵשׁוּ), seguidamente que se arrepientan y bauticen (2:38: שׁוּבקָן דַּתקַבּלוּן מַוהַבתָּא) todo esto en el nombre del señor Yeshu.
¿Por qué Pedro al estar supuestamente inspirado por el Pnévmatos Agíou no les resaltó como hiciera el profeta Yonah en que exhorto a los habitantes de Nínive en el que tenían que clamar a Di”s (Yonah 3:8) y que retornaran de su mal camino?
¿Por qué Pedro les condiciona que tal arrepentimiento sea por medio del nombre de Yeshu al cual han de reconocer como Señor (מָריָא), y Mesías (משִׁיחָא)?
¿Eso acaso no es contrario al mensaje de los profetas, tal como fue el mensaje de Yonah HaNabí?
Incluso, el mensaje de Pedro, y la epifanía que recibieron los seguidores de Yeshu es contraria a la Revelación del Sinaí, incluso en las letras de ellos, en el Libro Hechos de los Apostatas en su versión aramea 2:6 se lee que aquellos judíos que fueron seducidos por las palabras del meshumad de Shimón Bariona Pedro, estos quedaron perturbados cuando antes escucharan (Hechos 2:2) un ruja' azizto'(espíritu violento-רוּחָא עַזִיזתָּא) tal como se lee:
הוא מנ שליא מנ שמיא קלא איכ רוחא עזיזתא ואתמלי הוא מנה כלה ביתא הו דבה יתבינ הוו
De repente, vino un sonido del cielo como de un espíritu violento que corría y llenó toda la casa donde estaban sentados.
El epíteto de espíritu violento-רוּחָא עַזִיזתָּא curiosamente se encuentra en uno de los cuencos mágicos de la colección Schøyen http://www.schoyencollection.com La colección completa incluía 13,717 artículos manuscritos, incluyendo 2,269 volúmenes. En la mayoría de los cuencos hay textos escritos de hechizos y encantamientos contra demonios en diversas variedades de arameo. Cuencos con textos arameos judíos contienen citas de la Biblia hebrea. Algunas de estas citas no están documentadas en los Rollos del Mar Muerto, y esto los hace testigos del texto original del Tana"j. Los cuencos no solo son parte de nuestra herencia común y la del Imperio Sasaniano sino, más específicamente, de las comunidades judía, cristiana y mandaica. La expresión aramea del Libro de los Hechos de los Apostatas que nos referimos corresponde al cuenco número JBA 53 MS 2053/253:5 en la que se lee:
רוחא בישתא אזיתא תקיפתא מן חרשי מעבדי מן חרשי דזני זמרתא זניתא ליליתא דמקטלא בני דיליה בני דחברתיה
(y) espíritu violento de la brujería (y) actos mágicos, de la brujería de Zanay, la fornicante cantante, la Lilith que la masacra. Los propios hijos (y) los hijos de sus compañeros.
Ver. Shaul Shaked & Siam Bhayro, Magical and Religious Literature of Late Antiquity, Volume I, Brill, EEUU, 2013. p.236.
En tal contexto de la literatura aramea-judía, lo que les aconteció en Hechos 2:2 es que aquellos seguidores de Yeshu fueron poseídos por un espíritu violento de brujería, actos mágicos, y fornicación ya que así es como la misma peshita utiliza tal lenguaje. ¿Con tal traducción al arameo alguien quería advertir algo a los arameo-parlantes de la comunidad judía del Imperio Parto y Medio Oriente? Pareciera que si.
Posteriormente en Hechos 2:6 se lee otro hallazgo:
וכַד הוָא קָלָא הַו כּנַשׁ כֻּלֵה עַמָא וֵאשׁתּגֵשׁ מֵטֻל דּשָׁמַע הוָא אנָשׁ אנָשׁ מֵנהוּן דַּממַללִין הוַו בּלֵשָׁנַיהוּן
Y cuando esa voz fue hecha, todo el pueblo se reunió y se sintieron perturbados (ve’osht’gesh-וֵאשׁתּגֵשׁ), porque cada uno de ellos escuchaba como ellos hablaban en sus (varias) lenguas.
Es interesante que la versión aramea de Hechos de los Apóstoles, utilice la palabra “osht’gesh-אשׁתּגֵשׁ” cuyo significado es ‘perturbar o engañar’. Tal palabra tiene su similar en la traducción aramea del libro de Shemot / Éxodo 14:24 se lee:
וַהֲוָה בְּמַטְרַת צַפְרָא וְאִסְתְּכֵי יְיָ לְמַשְׁרִיתָא דְמִצְרָאֵי בְּעַמוּדָא דְאֶשָׁתָא וַעֲנָנָא וְשַׁגִישׁ יָת מַשְׁרִיתָא דְמִצְרָאֵי
En hebreo se utiliza la palabra ‘yahem-יָּ֕הָם’ tal como se lee en el texto original:
וַֽיְהִי֙ בְּאַשְׁמֹ֣רֶת הַבֹּ֔קֶר וַיַּשְׁקֵ֤ף ה֙ אֶל־מַחֲנֵ֣ה מִצְרַ֔יִם בְּעַמּ֥וּד אֵ֖שׁ וְעָנָ֑ן וַיָּ֕הָם אֵ֖ת מַחֲנֵ֥ה מִצְרָֽיִם
“Y a la vigilia de la mañana, sucedió que el Etern-o observó hacia el campamento de los egipcios con columnas de fuego y de nube, y aturdió el campamento de los egipcios.”
RaSh”I explica que la palabra ‘yahem-יָּ֕הָם’ tiene el significado de confusión. En antiguo francés es estordison. Di-s los mareó y les quitó su lucidez. Y en el Midrash llamado “Capítulos de Rabí Eliezer”, el hijo de Rabí Yosí HaGligli, hemos aprendido que n todo lugar de la Escritura donde aparezca la expresión מהומה específicamente se refiere a un estruendo de ruido. El siguiente versículo constituye el paradigma del significado de este término para todos los demás casos (Samuel Alef 7:10):
“El Etern-o atronó con gran ruido… sobre los pelishtim y les aturdió (וַיְהֻמֵּם)”
ויהם. לְשׁוֹן מְהוּמָה, אשדורד"ישון בְּלַעַז, עִרְבְּבָם, נָטַל סִגְנִיּוֹת שֶׁלָּהֶם. וְשָׁנִינוּ בְּפִרְקֵי רַבִּי אֱלִיעֶזֶר בְּנוֹ שֶׁל רַבִּי יוֹסֵי הַגְּלִילִי: כָּל מָקוֹם שֶׁנֶּאֱמַר בּוֹ מְהוּמָה הַרְעָמַת קוֹל הוּא, וְזֶה אָב לְכֻלָּן "וַיַּרְעֵם ה' בְּקוֹל גָּדוֹל וְגוֹ' עַל פְּלִשְׁתִּים וַיְהֻמֵּם"
La misma palabra aramea que se utiliza en Hechos 2:6 אשׁתּגֵשׁ, como parte de la epifanía de Yeshu sobre aquella gente, también se encuentra en la traducción aramea de Mishley / Proverbios 6:14:
ܘܡܬܗܦܟ ܒܠܒܗ܂ ܘܚܫܠ ܒܝܫܬܐ ܒܟܠܙܒܢ܂ ܘܫܓܫ ܒܝܬ ܬܪ̈ܝܢ܂
תַּֽהְפֻּכ֨וֹת ׀ בְּלִבּ֗וֹ חֹרֵ֣שׁ רָ֣ע בְּכָל־עֵ֑ת מִדְיָנִ֥ים יְשַׁלֵּֽחַ׃
“La perversidad está en su corazón. Trama el mal innecesariamente. Siembra la discordia.”
O que en la versión aramea de Yeshayah / Isaías 44:25 sea Di”s quien frustra las señales de los impostores, aturde a los a los adivinadores (מְבַטֵיל אָתְוָת בִדִין וְקָסוֹמִין מְשַגֵיש); así como también sucede en la versión aramea de Yirmiyah 23:19 en la que “perturbara la cabeza de los malvados como una furiosa tormenta-וְעַלעוּל מִשתַגַש עַל רֵיש רַשִיעִין יְחוּל”.

Y si se quiere juzgar esa experiencia nocturna —بَاتُوا لَيْلَةً / לָנוּ לַיְלָה— con los instrumentos que la propia tradición judía provee, el Talmud Baví Berajot 55b no deja margen para la ambigüedad: Rava establece que toda visión nocturna tiene dos únicos orígenes posibles, כָּאן עַל יְדֵי מַלְאָךְ כָּאן עַד יְדֵי שֵׁד, «aquí por medio de un ángel, aquí por medio de un demonio», y Rav Shmuel bar Najmani en nombre de Rabi Yonatan añade que אֵין מַרְאִין לוֹ לְאָדָם אֶלָּא מֵהִרְהוּרֵי לִבּוֹ, «no se le muestra a una persona sino los pensamientos de su propio corazón»: la glosolalia espontánea que los apóstoles experimentaron al amanecer no era, en ninguno de los dos casos, una revelación objetiva exterior, sino o bien la obra de un shed שֵׁד o bien el reflejo de lo que ya deseaban creer. 

Pareciera que el traductor arameo del Libro de Hechos de los Apóstatas está advirtiendo al público judío de habla aramea que la epifanía encontrada en Hechos 2:6 es una revelación del lado oscuro, o bien, que fue Di"s quien ha confundido nuevamente a los nuevos enemigos del pueblo de Israel, tal como había sucedido con los:
los egipcios,
los filisteos,
los malvados,
los adivinadores,
y por último
los cristianos.