12/16/2010

Los orígenes gnósticos de los Nazarenos (cristianos)




Por Yitzjak ben Avrajam, Colombia.


El origen de los cristianos dista mucho de las leyendas dogmatizadas por los obispos y sumos pontífices romanos. Su nombre es clave y revela el origen que han fracasado en esconder: en hebreo reciben el nombre de “Notzrim” (נֹצְרִים) que se deriva de la palabra griega “Nazaraioi”  una secta gnóstica.

El Dr. Goldstein en la página 149 de su obra “Jesus in the Jewish Tradition” (Ed. McMillan, 1950), comenta que esta secta era llamada por los griegos con el nombre de “nazaraioi” (nazarenos) y sus principales doctrinas consistían en nuevas interpretaciones gnósticas a las que amalgaban elementos judíos tomados del Tanaj. Caius Plinius Secundus (comúnmente referido como “Plinio el Viejo”) da testimonio de la existencia de dicha secta en el panorama religioso del primer siglo de la Era Común.  En el libro V de su Naturalis Historia, Plinio indica que este grupo se asentaba en Judea y en Siria (en las ciudades de Hierápolis, Mabog y Bambyx).

Goldstein, haciendo uso no sólo de las fuentes romanas como Plinio, sino de los historiadores griegos, tiene éxito en su investigación (Ídem) y describe cómo la secta de los Nazarenos nació con la expansión griega y macedonia en medio oriente en la época alejandrina y tuvo su clímax durante el periodo de los Jasmoneos localizándose entre los partidarios helénicos que continuaron existiendo siglos después y apoyaron los intereses de Roma en Judea.

El Obispo Filaster (390 E.C), erudito y famoso expositor de lo que las autoridades apostólicas romanas llamaban “herejías”, cuando escribió el “Libro de las Diversas Herejías” exhibe dentro de las 156 sectas a los gnósticos “Nazorei” y los llama “Nazarenos”. Estos son descritos como gnósticos creyentes en el Tanaj, que rechazaban los sacrificios en el Templo, elementos de la Torah y acostumbraban una dieta vegetariana. Su centro geográfico lo constituían las regiones de: Galilea, Siria y Samaria.

También hay otro testimonio antiguo: Epifanio (Adversus Haereses (también conocido como Panarion) XIX. 5, 6) declara:

“Ellos (nazoreanos, nazarenos) no se llamaban a sí mismos “nazarenos” tampoco…  existían desde antes de Cristo y no conocían a Cristo…  eran judíos por nacionalidad, tenían cierto conocimiento de la Ley de Moisés, pero declaraban que las costumbres (judías) eran ficciones instituidas por los padres (avot). Esta era la diferencia entre los nazarenos y los otros”

Y en el mismo libro, Adversus Haereses XXIX, Epifanio describe a otro tipo de Nazarenos más tardíos y más familiarizados con los dogmas de la Cristiandad Romana.

Volveremos a retomar este punto antes de aclarar algo: Los Nazarenos no eran Judíos, sino helenizantes naturales de Judea:

Es interesante que Epifanio los llame “judíos por nacionalidad” pero no lo sean por religión. La causa más probable de esta caracterización es que hayan nacido en Judea, pero no hayan seguido las creencias de los de Judea. No hay contradicción alguna, y un ejemplo sirve para que veamos la complejidad del tema: En el Israel de hoy puede suceder: una familia árabe-israelí puede tener un hijo musulmán, ciudadano Israelí (el Estado Judío), y ello no significa que forzosamente deba ser judío el pequeñito.


“Complejo” no es igual a “Complicado”.

La complejidad del caso se aprecia mejor cuando se lee a Epifanio completo y no a través de citas truncadas. En el Panarion los Nasaraioi tienen una sección propia, la quinta de las sectas «derivadas del judaísmo» (ἀπὸ Ἰουδαϊσμοῦ αἱρέσεως). Quedan fuera del catálogo de las sectas que, según el mismo autor, brotaron de la predicación evangélica y conservan «solo el nombre de Cristo, mas no la fe» (ὄνομα μόνον Χριστοῦ ἔχουσαι, ἀλλ᾿ οὐχὶ τὴν πίστιν). En ese catálogo sí figuran, en otro lugar y con otra grafía, los Ναζωραῖοι. (Epifanio de Salamina, Carta a Acacio y Pablo 3–4, en Epiphanius (Ancoratus und Panarion), ed. Karl Holl, vol. 1, Die griechischen christlichen Schriftsteller der ersten drei Jahrhunderte 25 (Leipzig: J. C. Hinrichs, 1915), ; traducción propia.) Esto es lo que dice de los primeros:

Ἑξῆς δὲ ἐπιβαλοῦμαι διηγεῖσθαι τὰ κατὰ τὴν αἵρεσιν τὴν μετὰ τοὺς Ἡμεροβαπτιστὰς καλουμένην τῶν Νασαραίων, οἵτινες Ἰουδαῖοί εἰσι τὸ γένος, ἀπὸ τῆς Γαλααδίτιδος καὶ Βασανίτιδος καὶ τῶν ἐπέκεινα τοῦ Ἰορδάνου ὁρμώμενοι, ὡς ὁ εἰς ἡμᾶς ἐλθὼν περιέχει λόγος, ἐξ αὐτοῦ δὲ τοῦ Ἰσραὴλ οὖσα, ἥτις τὰ πάντα ἰουδάϊζεν, μηδὲν περαιτέρω φρονοῦσα σχεδὸν τῶν προειρημένων. περιτομὴν γὰρ ὡσαύτως ἐκέκτητο, σάββατον τὸ αὐτὸ ἐφύλαττεν, ἑορταῖς ταῖς αὐταῖς προσανεῖχεν, οὐ μὴν εἱμαρμένην παρεισῆγεν οὔτε ἀστρονομίαν. καὶ πατέρας μὲν ἐδέχετο τοὺς ἐν τῇ πεντατεύχῳ ἀπὸ τοῦ Ἀδὰμ μέχρι Μωυσέως, τοὺς ἐν ἀριστείᾳ θεοσεβείας διαφανεῖς ὑπάρξαντας, φημὶ δὲ Ἀδὰμ καὶ Σὴθ καὶ Ἐνὼχ καὶ Μαθουσάλα καὶ Νῶε καὶ Ἀβραὰμ καὶ Ἰσαὰκ καὶ Ἰακώβ, Λευί τε καὶ Ἀαρὼν καὶ Μωυσέα καὶ Ἰησοῦν τὸν τοῦ Ναυῆ, αὐτὴν δὲ οὐ παρεδέχετο τὴν πεντάτευχον, ἀλλὰ ὡμολόγει μὲν τὸν Μωυσέα καὶ ὅτι ἐδέξατο νομοθεσίαν ἐπίστευεν, οὐ ταύτην δέ, φησίν, ἀλλ᾿ ἑτέραν· ὅθεν τὰ μὲν πάντα φυλάττουσι τῶν Ἰουδαίων Ἰουδαῖοι ὄντες, θυσίαν δὲ οὐκ ἔθυον οὐδὲ ἐμψύχων μετεῖχον, ἀλλὰ ἀθέμιτον ἦν παρ᾿ αὐτοῖς τὸ κρεῶν μεταλαμβάνειν ἢ θυσιάζειν αὐτοῖς. ἔφασκον γὰρ πεπλάσθαι ταῦτα τὰ βιβλία καὶ μηδὲν τούτων ὑπὸ τῶν πατέρων γεγενῆσθαι. αὕτη ἦν ἡ τῶν Νασαραίων διαφορὰ πρὸς τὰς ἄλλας, ὡς καὶ πρὸς αὐτοὺς ὁ ἔλεγχος οὐκ ἐν ἑνὶ τόπῳ, ἀλλὰ ἐν πολλοῖς ἐστι φανερός.

«Seguidamente emprenderé el relato de lo que concierne a la secta llamada de los nasaraioi, que viene después de los hemerobautistas. Son judíos de linaje, oriundos de la Galaaditis, de la Basanítide y de las regiones de más allá del Jordán, según el relato que ha llegado hasta nosotros; la secta procede del mismo Israel y judaizaba en todo, sin pensar casi nada que fuera más allá de las ya mencionadas. Pues poseía igualmente la circuncisión, guardaba el mismo sábado, se atenía a las mismas fiestas, aunque no introducía ni el hado ni la astronomía. Aceptaba como padres a los que figuran en el Pentateuco desde Adán hasta Moisés, los que se distinguieron por la excelencia de su piedad —digo, Adán, Set, Enoc, Matusalén, Noé, Abraham, Isaac, Jacob, Leví, Aarón, Moisés y Josué hijo de Nun—, pero no aceptaba el Pentateuco mismo: confesaba a Moisés y creía que había recibido una legislación, pero no está, decía, sino otra. De ahí que, siendo judíos, guardan todas las cosas de los judíos, pero no sacrificaban ni participaban de seres animados, sino que para ellos era ilícito comer carne o sacrificar. Afirmaban, en efecto, que esos libros habían sido fabricados y que nada de ellos procedía de los padres. Tal era la diferencia de los nasaraioi respecto de las demás, de modo que la refutación contra ellos no resulta manifiesta en un solo lugar, sino en muchos.» 

(Epifanio de Salamina, Panarion 18.1, en Holl, Epiphanius, 1; traducción propia, cotejada con Frank Williams, trad., The Panarion of Epiphanius of Salamis, Book I (Sects 1–46), 2.ª ed. rev., Nag Hammadi and Manichaean Studies 63 (Leiden: Brill, 2009),)

El pasaje merece lectura lenta, porque cada giro suyo trabaja a favor de la tesis que defendemos. Epifanio no llama Ioudaioi a los Nasaraioi por adhesión doctrinal, sino «judíos de linaje» (Ἰουδαῖοι… τὸ γένος). El acusativo de relación localiza la judeidad en la estirpe, y añade que la secta procedía «del mismo Israel» (ἐξ αὐτοῦ τοῦ Ἰσραήλ). Así, la distinción entre origen y creencia recibe sustento en una fuente primaria, con un matiz que conviene asumir sin pudor: el imperfecto ἰουδάϊζεν («judaizaba»), reforzado por la enumeración de circuncisión, sábado y fiestas, indica que el grupo conservaba el armazón ritual del judaísmo. Su ruptura no fue de rito sino de autoridad, y se formula en dos movimientos. Los Nasaraioi aceptaban a los «padres» de la serie patriarcal, de Adán a Josué, pero «no aceptaban el Pentateuco mismo» (αὐτὴν δὲ οὐ παρεδέχετο τὴν πεντάτευχον). Sostenían que Moisés había recibido una legislación «no esta, sino otra» (οὐ ταύτην… ἀλλ᾿ ἑτέραν), porque «esos libros habían sido fabricados» (πεπλάσθαι ταῦτα τὰ βιβλία). El perfecto pasivo de πλάσσω no admite lectura atenuada. Es el verbo con que la Septuaginta describe el modelado de Adán en Génesis 2:7, y el uso helenístico lo extiende al sentido de «fingir» o «forjar». Para ellos el texto recibido era obra posterior y no depósito de los patriarcas. A esto se suma una praxis (θυσίαν δὲ οὐκ ἔθυον οὐδὲ ἐμψύχων μετεῖχον, «no sacrificaban ni participaban de seres animados») que coincide con los rasgos que más arriba recogimos de Filastro. La noticia latina encuentra así su contrapartida griega. Un grupo que guarda la circuncisión y el sábado, pero niega la autoridad del Pentateuco, rechaza el altar y la carne y apela a una revelación mosaica alternativa cae de lleno en la categoría que la Mishná excluye del mundo venidero, aunque el texto mishnaico no los nombre:

וְאֵלּוּ שֶׁאֵין לָהֶם חֵלֶק לָעוֹלָם הַבָּא: הָאוֹמֵר אֵין תְּחִיַּת הַמֵּתִים מִן הַתּוֹרָה, וְאֵין תּוֹרָה מִן הַשָּׁמַיִם, וְאֶפִּיקוֹרוֹס.

«Y estos son los que no tienen parte en el mundo venidero: el que afirma que la resurrección de los muertos no se deduce de la Torá, y que la Torá no proviene del cielo, y el epicúreo.» 

(Mishná, Sanedrín 10:1; texto hebreo según la edición impresa, a cotejar con el ms. Kaufmann A 50; traducción propia. )

El criterio de pertenencia que fija este texto no pregunta por la circuncisión ni por el sábado, que los Nasaraioi observaban, sino por el origen celeste de la Torá (Torah min ha-shamayim), que negaban. Es en ese punto, y no en el rito, donde su separación del judaísmo normativo queda trazada con mayor firmeza. Quien cite a Eusebio y a Jerónimo sin pasar por Epifanio, que es quien ordena el catálogo y fija las fronteras entre los nombres, discute con la mitad del expediente.

Este artículo no sigue la forma preferida de los expositores Protestantes y Mesiánicos de la actualidad.  Ellos se apoyan en citas cortadas de Eusebio y de Jerónimo para afirmar que su origen no es gnóstico, sino sólo una creencia espuria de judaísmo temprano con elementos mesiánicos atribuidos a Jesús.  Es triste que no hayan estudiosos más serios entre las filas de los Protestantes y sus sectas Mesiánicas, porque si bien es verdad que tanto Eusebio como Jerónimo (entre otros) exponen la existencia de un grupo judío celoso de seguidores de Jesús, dicha existencia no choca con la existencia paralela de otro grupo más antiguo y con más peso en la historia: los nazarenos (nazaraioi).  De los primeros, sabemos por los descubrimientos del Dr. Shlomo Pines respecto al texto de Abd al-jabbar que no creían en Jesús como mesías sino como un buen maestro, tampoco creían en el compendio de libros cristianos (nuevo testamento, o como escriben en el pueril hebreo de los natzratim: kitve talmidim rishonim) y que los pocos individuos que quedaban finalmente se extinguieron en el siglo XI.  De los segundos es que pretendemos continuar dialogando:

Una mirada cuidadosa a los escritos de Jerónimo da la respuesta.  Los mesiánicos modernos fallan en sólo leer la primera línea y no continuar con el contexto del testimonio de Jerónimo.  En su Epístola 79 a Agustino, Jerónimo hace una clara mención de la existencia de dos grupos: “Nazarenos” y “Ebionitas”, y por lo cómo los describe, es claro que ambos tienen elementos judíos, pero uno de ellos cabe más en el perfil mandeísta y el otro en el perfil cristiano con matices hebreos.

El testimonio histórico presentado por Jerónimo y por Eusebio es tardío por más de un cuarto de milenio respecto al de los otros historiadores que hemos presentado aquí, y según varios especialistas (J. de Voragine, T. Aquinas, B. Dubourg, entre otros) no constituye una contradicción sino una presentación de la última etapa evolutiva de los “nazaraioi” quienes como buenos gnósticos, eran maestros del sincretismo ecuménico.  (Si desea profundizar este último punto, le recomendamos investigar los evangelios gnósticos de Nag Hammadi  y  leer “Sincretismo helénico-judío en los textos gnóstico-coptos” de A. Piñero, y  “Early Gnostic Christian Secta: Notzrim, Cerdonians, Colorbasians, Gnostic Ebionites, Dositheans”, Books LIc, ISBN 1158245866, 9781158245864).


Una pieza clave de esta realidad es que tanto Eusebio de Cesarea como Jerónimo (siglo IV), mencionan que los Nasaraioi (los del siglo IV, claro está) creían en el nacimiento virginal del hijo de Dios y que usaban el NUEVO TESTAMENTO…  Si fuesen los nazarenos originales, los antiguos de siglos pasados, ¿cómo creerían en el nuevo testamento si éste no se editó y redactó sino por Marción y luego al final por el Concilio de Obispos Romanos muy entrado el siglo IV?  Con todo, aún hoy católicos, protestantes, mesiánicos, nazarenos y natzratim guardan celosamente el Canon Romano, lo llaman diferente y lo re-editan múltiples veces según sus cambiantes dogmas.

La distinción entre un estrato antiguo y otro posterior no es construcción nuestra. Epifanio la deja inscrita en una sola oración al cerrar su capítulo sobre los ossenos, donde enumera las sectas que se sirvieron del libro del profeta Elxai (Ἠλξαΐ) y las agrupa por pares cronológicos:

Καὶ παρελεύσομαι καὶ ταύτην τὴν αἵρεσιν. συνῆπται γὰρ οὗτος πάλιν ὁ Ἠλξαῒ τοῖς μετὰ τὸν Χριστὸν Ἐβιωναίοις, ἀλλὰ καὶ τοῖς Ναζωραίοις τοῖς μετέπειτα γεγονόσι. καὶ κέχρηνται αὐτῷ τέσσαρες αἱρέσεις, ἐπειδὴ θέλγονται τῇ αὐτοῦ πλάνῃ· ⟨ἡ⟩ Ἐβιωναίων τε τῶν μετέπειτα ⟨γεγονότων καὶ⟩ Ναζωραίων, Ὀσσαίων τε τῶν πρὸ αὐτοῦ καὶ σὺν αὐτῷ καὶ Νασαραίων τῶν ἄνω μοι προδεδηλωμένων.

Αὕτη δὲ ἡ ⟨ἕκτη⟩ αἵρεσις τῶν ἑπτὰ τῶν ἐν Ἱεροσολύμοις, αἵτινες ἐνέμειναν ἄχρι τῆς τοῦ Χριστοῦ παρουσίας καὶ μετὰ τὴν τοῦ Χριστοῦ ἔνσαρκον παρουσίαν ἄχρι τῆς τῶν Ἱεροσολύμων ἁλώσεως, ἥτις γέγονεν ὑπὸ Τίτου βασιλέως, ἀδελφοῦ Δομετιανοῦ υἱοῦ δὲ Οὐεσπασιανοῦ, ἐν τῷ δευτέρῳ ἔτει τῆς τοῦ πατρὸς αὐτοῦ Οὐεσπασιανοῦ βασιλείας. μετὰ δὲ τὴν τῶν Ἱεροσολύμων ἅλωσιν ἐπέμεινεν ἥ τε αὐτὴ καὶ αἱ ἄλλαι ὀλίγῳ τῷ χρόνῳ φημιζόμεναι αἱρέσεις, Σαδδουκαίων φημὶ καὶ Γραμματέων, Φαρισαίων τε καὶ Ἡμεροβαπτιστῶν Ὀσσαίων τε καὶ Νασαραίων καὶ Ἡρῳδιανῶν, ἄχρις οὗ κατὰ καιρὸν καὶ κατὰ χρόνον ἑκάστη αὐτῶν διασκορπισθεῖσα διελύθη.

«Pasaré también por alto esta secta. Pues este Elxai se asoció, a su vez, con los ebionitas posteriores a Cristo, y también con los nazoreos surgidos después. Y cuatro sectas se han servido de él, porque son seducidas por su error: la de los ebionitas posteriores ⟨y⟩ nazoreos, y la de los ossenos, anteriores a él y contemporáneos suyos, y la de los nasaraioi de quienes hablé más arriba.

Esta es la sexta secta de las siete que había en Jerusalén, las cuales perduraron hasta la venida de Cristo y, después de la venida de Cristo en carne, hasta la toma de Jerusalén, que tuvo lugar bajo el emperador Tito, hermano de Domiciano e hijo de Vespasiano, en el segundo año del reinado de su padre Vespasiano. Y tras la toma de Jerusalén subsistieron por poco tiempo esta misma y las demás sectas de renombre, es decir, los saduceos, los escribas, los fariseos, los hemerobautistas, los ossenos, los nasaraioi y los herodianos, hasta que cada una de ellas, a su debido tiempo, fue dispersada y se disolvió.»

(Epifanio de Salamina, Panarion 19.5.6 ss., en Holl, Epiphanius, 1; traducción propia, cotejada con Williams, Panarion, Book I,. Los signos ⟨ ⟩ marcan supplementos editoriales del texto griego.)

La sintaxis es transparente. De un lado, Epifanio coloca a los ebionitas posteriores a Cristo ya los Ναζωραῖοι «surgidos después» (τοῖς μετέπειτα γεγονόσι), con quienes Elxai se asoció. Del otro, a los ossenos, «anteriores a él y contemporáneos suyos» (τῶν πρὸ αὐτοῦ καὶ σὺν αὐτῷ), y a los Νασαραῖοι «mencionados más arriba» (τῶν ἄνω μοι προδεδηλωμένων), es decir, los de la nómina de las siete sectas judías. El adverbio μετέπειτα, repetido, funciona como bisagra cronológica, y la grafía acompaña la frontera: en el texto citado el estrato anterior se escribe con sigma (Νασαραίων) y el posterior con zeta (Ναζωραίοις, Ναζωραίων). Esta oposición, por estar expuesta a las vicisitudes de la transmisión manuscrita, debe tratarse como indicio y no como prueba. La segunda mitad del pasaje remata el argumento: las sectas del judaísmo, entre ellas los Nasaraioi, «permanecieron hasta la venida de Cristo» (ἐνέμειναν ἄχρι τῆς τοῦ Χριστοῦ παρουσίας). Por boca de un testigo hostil, el nombre es anterior al cristianismo y no su producto. El nexo entre ambos estratos es un libro, y su contenido es lo que autoriza a hablar de un trasfondo gnóstico, o gnostizante, sin forzar la letra del heresiólogo. Epifanio reserva el rótulo Γνωστικοί para otra secta de su catálogo y no se lo aplica a los Nasaraioi, de modo que la tesis no descansa en una etiqueta suya sino en lo que él mismo informa sobre la obra que esas sectas compartían:

Εἶτα δὲ διαγράφει Χριστὸν τινὰ εἶναι δύναμιν, οὗ καὶ τὰ μέτρα σημαίνει, εἰκοσιτεσσάρων μὲν σχοίνων τὸ μῆκος ὡς μιλίων ἐνενηκονταὲξ τὸ δὲ πλάτος σχοίνων ἓξ μιλίων εἰκοσιτεσσάρων, καὶ τὸ πάχος ὁμοίως τερατευόμενος καὶ τοὺς πόδας καὶ τὰ ἄλλα μυθολογήματα. εἶναι δὲ καὶ τὸ ἅγιον πνεῦμα καὶ αὐτὸ θήλειαν, ὅμοιον τῷ Χριστῷ, ἀνδριάντος δίκην ὑπὲρ νεφέλην καὶ ἀνὰ μέσον δύο ὀρέων ἑστός.

«Luego describe a cierto Cristo como una potencia (δύναμις), de la que indica también las medidas: veinticuatro esquenos de largo, es decir, noventa y seis millas, y seis esquenos de ancho, es decir, veinticuatro millas, y fabulando de igual modo sobre el espesor, los pies y los demás desvaríos míticos. Y que el Espíritu Santo es también una hembra, semejante a Cristo, erguida a modo de estatua sobre una nube y entre dos montañas.»

(Epifanio de Salamina, Panarion 19.3–4, en Holl, Epiphanius, 1; Williams, Panarion, Book I. Sobre el libro de Elxai, véase Gerard P. Luttikhuizen, The Revelation of Elchasai: Investigations into the Evidence for a Mesopotamian Jewish Apocalypse of the Second Century and Its Reception by Judaeo-Christian Propagandists, Texte und Studien zum Antiken Judentum 8 (Tübingen: J. C. B. Mohr [Paul Siebeck], 1985),)

Un «Cristo» concebido como δύναμις, como potencia cósmica medida en σχοῖνοι, y un Espíritu Santo femenino configuran una teología de hipóstasis afín a las especulaciones que la historia de las religiones suele clasificar como gnósticas. Epifanio mismo confiesa no saber si ese «Cristo» es Jesús, pues el libro dice simplemente «Cristo» (Χριστὸν δὲ ἁπλῶς λέγει), como quien designa o espera a algún otro (τινὰ ἕτερον σημαίνων ἢ προσδοκῶν). El género del Espíritu, además, no es capricho helenizante sino dato gramatical semítico, porque tanto el hebreo רוּחַ como el arameo-siríaco ܪܘܚܐ (rūḥā) son sustantivos femeninos. El propio nombre del profeta delata el carácter esotérico de la obra. Epifanio glosa ἢλ como δύναμις y ξαΐ como κεκαλυμμένον, «cubierto», lo que la crítica reconstruye como el arameo חיל כסי (ḥayl kesay), «poder oculto». La oración que el libro prescribe en una lengua presentada como hebrea y transliterada al griego trae la advertencia «que nadie busque la interpretación, sino que solamente diga esto en la oración» (μηδεὶς ζητήσῃ τὴν ἑρμηνείαν, ἀλλ᾿ ἢ μόνον ἐν τῇ εὐχῇ τάδε λεγέτω), marca de una doctrina que se transmite como secreto y no como exégesis.(Epifanio de Salamina, Panarion 19.2 y 19.4, en Holl, Epiphanius, 1; sobre la reconstrucción ḥayl kesay, véanse Luttikhuizen, Revelation of Elchasai, y A. F. J. Klijn y G. J. Reinink, Patristic Evidence for Jewish-Christian Sects, Supplements to Novum Testamentum 36 (Leiden: Brill, 1973)) Los Nasaraioi no entran así en la historia como cristianos que abandonaron la Torá, sino como un judaísmo disidente anterior a Cristo. Según el propio Epifanio, ese judaísmo terminó compartiendo un mismo libro con los grupos que sí invocaron a Cristo. Esa continuidad textual, y no la sola homofonía de un nombre, es lo que une los dos estratos del «nazarenismo».

Retomemos: Epifanio lo confirma:  en un espacio de tiempo de aproximadamente 600 años podemos distinguir dos tipos de Nazaraioi:  unos gnósticos (me atrevo a llamarlos “los originales”) de vieja data que vivieron en Judea desde la época Jasmonea y con el tiempo anexaron a sus doctrinas un mix de creencias judías (mayormente Qumranitas y Mandeístas sazonadas con un poco de fariseísmo) y de creencias Órficas con carácter mesianista, dando a luz al final (y luego de casi 600 años de sincretismo) un tipo de “nazarenismo” más formado e independiente que resumió su vida en cinco pilares: nuevo orden, mística gnóstica, mesianismo órfico y apocalíptica qumranita.

Estos pilares aún hacen parte de los dogmas cristianos:

1. Nuevo Orden: Hebreos 8:13 “Al decir “nuevo pacto”, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer”.

2.  Mística gnóstica:  Colosenses 1:17-23  “él es antes que todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia… para que en todo tenga la preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar a todas las cosas en la tierra y en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz”.

La revelación mística de la gnosis (conocimiento): Colosenses 1:26  “el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero ahora ha sido manifestado a sus santos”.

3. Mesianismo Órfico:  1 Timoteo 3:16  “E indiscutiblemente grande es el misterio de la piedad:  Dios fue manifestado en carne, Justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria”.  (Lectura Recomendada: “Orpheus- the Fisher: Comparative Studies in Orphic and Christian Cult Symbolism” (Orfeo el pescador: estudios comparativos del simbolismo en el culto religioso Órfico y Cristiano).  Dr. Robert Eisler.)

4.  Apocalíptica qumranita:  2 Pedro 3:10  “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán desechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas”.      Apocalipsis 20:9  “Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió”.

¿Por qué se llamaban Nazaraioi/Nazarenos?

Porque su nombre deriva de la palabra “Nazara”, un concepto gnóstico básico en lengua aramea que traduce “La Verdad”.   El por qué dicho grupo gnóstico se denominaban “nazaraioi” lo encontramos en el Evangelio de Felipe, p. 47:

ⲛⲉⲛⲁⲡⲟⲥⲧⲟⲗⲟⲥ ⲉⲛⲉⲧⲛ̅ϩⲁⲧⲉⲛ ⲁⲩⲧⲁⲩⲟⲩ ⲉⲧⲃⲏⲏⲧϥ̅ ⲛ̅ⲛⲁⲓ̈· ⲓ̅ⲏ̅ⲥ̅ ⲛⲁⲍⲁⲣⲏⲛⲟⲥ ⲙ̅ⲙⲉⲥⲥⲓⲁⲥ· ⲧⲁⲓ̈ ⲉⲧⲉ ⲓ̅ⲏ̅ⲥ̅ ⲛⲁⲍⲁⲣⲏⲛⲟⲥ ⲡⲉ· ⲡⲉϥⲙⲉⲩⲉ ⲡⲉ ⲕⲣⲓⲥⲧⲟⲥ· ⲡⲙⲉⲥⲥⲓⲁⲥ ⲟⲩⲱⲛϩ̅ ⲉⲃⲟⲗ ⲛ̅ϩⲉⲛⲙⲉⲩⲉ ⲥⲛⲁⲩ· ⲕⲣⲓⲥⲧⲟⲥ ⲁⲩⲧⲁⲩⲟϥ ⲉⲃⲟⲗ ϩⲙ̅ ⲡⲙⲉⲧⲣⲉ· ⲓ̅ⲏ̅ⲥ̅ ⲇⲉ ⲉⲃⲟⲗ ϩⲙ̅ ⲡⲉϥⲙⲉⲩⲉ ⲛ̅ϩⲉⲃⲣⲁⲓ̈ⲟⲥ ⲡⲉ ⲡⲉⲥⲱⲧⲉ· ⲛⲁⲍⲁⲣⲁ ⲇⲉ ⲧⲙⲉ ⲡⲉ· ⲡⲛⲁⲍⲁⲣⲏⲛⲟⲥ ⲟⲩⲁ ⲛ̅ⲧⲙⲉ ⲡⲉ· ⲡⲕⲣⲓⲥⲧⲟⲥ ⲡⲉ ⲡⲉⲛⲧⲁⲩⲙⲉⲧⲣⲉⲣϥ̅· ⲡⲛⲁⲍⲁⲣⲏⲛⲟⲥ ⲙⲛ̅ ⲓ̅ⲏⲥ̅ ⲛⲉ ⲛ̅ⲧⲁⲩⲙⲉⲧⲣⲉⲣⲟⲩ. 

“Los apóstoles que nos precedieron dieron acerca de él estos nombres: “Jesús el Nazareno, Mesías” (ⲓ̅ⲏ̅ⲥ̅ ⲛⲁⲍⲁⲣⲏⲛⲟⲥ ⲙⲉⲥⲥⲓⲁⲥ; Iēsous Nazarēnos Messias). “Mesías” tiene dos significados: “Cristo” y “el medido” (ⲕⲣⲓⲥⲧⲟⲥ, Kristos; ⲙⲉⲧⲣⲉ, metre). “Jesús”, en hebreo, es “la salvación” (ⲓ̅ⲏ̅ⲥ̅ … ⲡⲉⲥⲱⲧⲉ, Iēsous … pesōte). “Nazara” es “la verdad” (ⲛⲁⲍⲁⲣⲁ … ⲧⲙⲉ, Nazara … tmē). Por eso, “el Nazareno” es aquel que pertenece a la verdad (ⲡⲛⲁⲍⲁⲣⲏⲛⲟⲥ ⲟⲩⲁ ⲛ̅ⲧⲙⲉ, p-Nazarēnos oua n-tmē). Cristo es aquel a quien midieron. El Nazareno y Jesús son aquellos a quienes midieron.”   

-Manuscritos de Nag Hammadi, Evangelios Gnósticos. Codex II, Evangelio de Felipe, p. 47. Cf. Layton, Bentley, ed. The Gospel According to Philip: Nag Hammadi Codex II,2–7. Nag Hammadi Studies 20–21. Leiden: Brill, 1989.  

No dista en nada de la cristología y las doctrinas contenidas en el Nuevo Testamento:

Jesús es llamado “La Verdad”:  Juan  14:6  “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”.

Los creyentes en Jesús se proclaman seguidores de “la verdad”:   1 Juan 3:19  “y en esto conocemos que somos de la verdad, y aseguramos nuestros corazones delante de él”.

En resumen, ¿por qué les llamaban “nazaraioi/nazarenos”? Porque como típicos gnósticos afirmaban ser de la Nazara (verdad).

Su creencia en hebreo recibe el nombre de Natzrut que viene del arameo “Nazirutha”:

Nazirutha es el nombre Arameo para la Gnosis Nazoreana. Aquellos entre los antiguos Gnósticos Esenios que poseen el conocimiento secreto con llamados Nazuraiia o Nazoreanos.  Los menos iluminados son llamados Mandaiia, que significa “gnósticos”.  La verdadera iluminación, sin embargo, fue considerada muy extraña y fue llamada Nazirutha. 

(“The Nazorean Way”. Order of Nazorean Essenes –teaching the ancient Gnosis of  Miryai, Yeshu & Mani)


No se les llamó así por la palabra hebrea “netzer” (renuevo) porque la transliteración al griego de la palabra “netzer” NUNCA usa Zeta para transliterar la tzade.  El estándar desde la época de los jasmoneos es que la sigma translitera tzade, y la zeta translitera zayin.  La interpretación de que se les llama “nazarenos” por la palabra “netzer” sólo nació en el siglo XX entre eruditos evangélicos y mesiánicos… posición muy popularizada, pero evidentemente errónea para todo estudioso serio del griego koiné.

Hay últimamente quienes afirman que “nazaraiois” (nazareinos) viene de Jeremías 31 con la palabra hebrea “notzrim” (renuevos), pero cometen un error garrafal: es cierto que notzrim hace referencia a los renuevos vegetales, pero la palabra específica Notzrim, usada expresamente para designar a los cristianos es un préstamo griego que tiene la mala suerte de sonar igual a “renuevos”.  Un caso en español nos puede aclarar este malentendido:  puedo decir “vino de París” y las personas pueden entender dos cosas: una bebida de uva hecha en París, o bien, que una persona provino de París. “Vino” se escribe igual, se pronuncia igual, pero no significan lo mismo.  Este tipo de palabras se llaman “homófonas”: suenan igual, no significan lo mismo.

Notzrim (renuevos, de “netzer”) y Notzrim (gnósticos) suenan parecido, pero no son lo mismo.

Saulo de Tarso el seductor de Apolos Ha-Notzri: nacimiento de la nueva hegemonía.

Otra palabra que viene al caso: Notzri. En hebreo significa “guardián”, “el que observa” y en el siglo I y II se refería al líder de una secta gnóstica, los mandeístas.

El Mandeísmo nació en las riberas del Jordán en el siglo I.  Su fundador fue Yojanan ben Zejariyah, llamado Juan Bautista y Yohanan HaMatvil en el mundo cristiano. El nombre “mandeísmo” deriva de la palabra aramea Manda (מנדע) que traduce “Conocimiento” y su equivalente en griego: Gnosis (Γνωσις).   Los mandeístas (gnósticos) eran llamados “Nazaraioi” (personas de la nazara -verdad).

El gnosticismo mandeísta, además de los rituales de purificación aparentemente judíos, reúne en su cuerpo de doctrinas elementos zoroástricos de los misterios y mitos de la redención.

Lidzbarski, R. Karl Bultmann y Reitzenstein sostienen la teoría de que el Cristianismo surgió a partir de ésta secta.  En un principio, como reconocen Hipólito e Ireneo, Juan Bautista fundó un grupo baptista de corte apocalíptico que proponía una vida cínica, alejada del mundo y de su influencia pagana que consideraban la raíz de todos los males y la causa principal de la corrupción en las religiones y en la metrópoli de Jerusalén del siglo I.  Sus opiniones respecto al judaísmo fariseo y saduceo eran muy iguales a las opiniones de los esenios, aunque sólo de principios y opiniones básicas respecto al panorama político y religioso de la Judea del siglo I, porque en realidad, más adentro sus dogmas eran incompatibles e irreconciliables: los mandeístas eran (valga la redundancia, su nombre lo indica) gnósticos, mientras que los esenios eran fanáticos judíos fundamentalistas y siempre se opondrían al gnosticismo pues es una ideología helenizante.

En su tiempo, los discípulos de Juan Bautista eran más conocidos que los de Jesús, y los relatos en los evangelios del Nuevo Testamento indican que formaban grupos aparte pues cierto día, mientras aún estaba preso Juan Bautista, encomienda una delegación de los suyos ir hasta donde estaban Jesús y sus discípulos a preguntarle sobre la posibilidad de que sea “el que habríamos de esperar”.  El libro de los Hechos (cap. 18 verso 24) comenta un relato de encuentro entre ambas escuelas que nos da la oportunidad de ver el momento en el que se mezclaron:

“Llegó entonces a Éfeso un judío llamado Apolos (los manuscritos coptos y armenios le llaman “Apelles” y el Codex Bezae, “Apollonius”), natural de Alejandría, varón elocuente, poderoso en las escrituras.  Éste había sido instruido en el camino del Señor; y siendo de espíritu fervoroso, hablaba lo concerniente al Señor, aunque solamente conocía el bautismo de Juan”.

La ciudad de Alejandría, en Egipto, era una cuna prolija de judeo-gnósticos que inspirados por los coqueteos que Filón hizo a la filosofía griega, ahondaron en el misticismo helénico y re-interpretaron el Tanaj para igualarlo a los mitos griegos.  En este medio se debió desenvolver Apolos, de quien dice Hechos que era judío, aunque la veracidad del dato es muy cuestionable y lo más seguro es que fue una añadidura de los editores del siglo IV con ánimo de contrarrestar a los judíos y por eso cometieron el error infantil de decir primero que “solamente conocía el bautismo de Juan”, pero luego contradecirse diciendo que Apolos “demostrando… que Jesús era el Mesías”.  Otra evidencia de la falsedad del dato (era “judío”) es su nombre: Apolos.  ¿Qué judío se atrevería a llevar el nombre de un dios griego?  El comentario de Barnes al respecto  (Barnes’ Notes on the Bible, Acts XVII. 24)  es que seguramente se trataba del hijo de conversos griegos, cuya conversión fue posterior al nacimiento y nombramiento del niño (Apolos).  A pesar de sus esfuerzos, la interpretación de Barnes es insípida, simplista y ciertamente forzada.

Continuando con esta investigación, el panorama nos va permitiendo esclarecer el misterio detrás de este personaje: primero, a todas luces era helenista, su nombre Apolos lo demuestra.  Y segundo, era versado y educado ÚNICAMENTE en el bautismo de Juan.   Los únicos cuyo perfil concuerda con esas características son los mandeístas.

Apolo, el nozri, el mandeísta (gnóstico) se encontró con Saulo en Éfeso y fue atraído a sus enseñanzas helenizantes, encontrando en él a un amigo misionero predicador de la luz mística y del conocimiento.  De hecho, su nombre opacado por el modo en que fue relatada la historia neotestamentaria no hace fácil para el lector darse cuenta de la inmensa importancia que tiene este personaje en la evolución nazoreana.  Fue tan importante en sus tiempos que incluso “rivalizaba” con Pablo en sus masivas campañas de proselitismo ecuménico; escribe este último:

“Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales?  ¿qué es Pablo y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído… Yo planté, Apolos regó”  (1 Cor. 3:4-6.  Reina-Valera, 1960).

Y la misma carta demuestra que a pesar de compartir doctrinas y ser afines, aún no había compenetración emocional entre ambos, como escribe:

“Acerca del hermano Apolos, mucho le rogué que fuese a vosotros con los hermanos, mas de ninguna manera tuvo voluntad de ir por ahora; pero irá cuando tenga oportunidad.”  (1 Cor. 16:12.  Reina-Valera, 1960).

Saulo, como buen herodiano, helenista y gnóstico amante del sincretismo, ve en Apolos y en el grupo de nazaraioi (nazarenos) una oportunidad de catapultar sus planes religiosos con fines ecuménicos y por ello le incluye dentro del movimiento como un Hermano: el “hermano Apolos”.  Su preocupación por el uso estratégico que le puede significar Apolos es elevada y responde al por qué en su misiva a Tito (el  “verdadero hijo en la común fe”.  Tito 1:4) menciona la encomienda de su adoctrinamiento de manera muy especial:

“A Zenas, intérprete de la ley, y a Apolos, encamínales con solicitud, de modo que nada les falte”  (Tito 3:13).

Tito era el representante de Saulo de Tarso  en Creta y el encargado de “encaminar” a las personas claves que este consideraba de utilidad en sus aspiraciones, como dice al comienzo de la carta:

“Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé” (Tito 1:5).

¿Qué importancia podía encontrar Saulo de Tarso en Apolos y en su gente? El Mandeísmo (movimiento gnóstico de Juan Bautista) era cientos de veces más popular que el “krestianismo” de Pablo, y este no podía dejar desaprovechar la oportunidad de unificar las corrientes gnósticas inspiradas en lo hebreo.  Apolos era esencial para su plan.  Encaminar a Apolos en el krestianismo era asegurar el éxito de su misión, pues detrás de Apolos vendría su gente.

Todo parece indicar que los planes de Pablo dieron resultado: atrajo a Apolos, se hizo un lugar importante entre las sectas gnósticas que conformaban la “Común Fe” (Tito 1:4) y con la ayuda de sus partidarios fue concentrando sobre sí mismo y sus delegados el poder y primacía entre las “iglesias” (eklesias) del mar gnóstico que estaban diseminadas por el mediterráneo.  Al final de su vida, los seguidores del herodiano Pablo también fueron llamados “seguidores de nazara (verdad)”, nazarenos (nazaraioi) y relegaron a los pocos mandeanos que quedaron sin adherirse a ellos.

Hechos 24:5, al comienzo del final de la vida de Saulo, muestra que Apolos (el notzri, líder de los nazaraiois, mandeanos) cayó en las sombras del olvido y una nueva figura se alzó como Líder de la Secta de los Nazaraioi/Nazaraion (o por lo menos fue así según la historia neotestamentaria):

“Porque hemos hallado que este hombre es una plaga, y promotor de sediciones entre los judíos por todo el mundo, y Cabecilla de la Secta de los Nazareos (nazaraion).”

Es algo diferente a lo que nos indica otra pista del libro de Hechos: los discípulos de Jesús eran llamados “krestianos” (personas de la piedad) (Hechos 11:26, 26:28 y 1 Pedro 4:16),  ¿por qué ahora en Hechos 24:5 no dice “cabecilla de la secta de los krestianos” sino “de los nazaraion”?  Porque es más que evidente que Saulo el tricéfalo se apropió de gran parte del movimiento mandeísta (quienes le precedían en fama y reconocimiento), los incluyó en el suyo y llegó a ser reconocido como cabeza de los famosos “nazaraion” (nuevos krestianos).  Justo como hace algunas décadas ocurrió con Hitler: de ser líder de un pequeño movimiento de extrema derecha, congregó sobre sí mismo a varios grupos políticos afines, los centralizó, y de la impopularidad política creó la fama casi de la noche a la mañana poniéndose a sí mismo como centro, un sol alrededor del cual girarían los demás astros: la unión hizo la fuerza.

Fue de esta forma que se mezclaron los krestianos y los populares nazaraion (nazaraioi), pero el monopolio de la nueva religión gnóstica del herodiano Saulo de Tarso no llegó a su anhelado imperio sino casi cuatro siglos después, luego de una larga lucha contra los “herejes”, es decir, contra las restante sectas gnósticas mesianistas con afinidad hebrea que se resistían a incorporarse al krestianismo (cristianismo) católico (universal) apostólico (paulino) y romano.  Con la llegada de Constantino y el impulso que el imperio dio a los obispos cristianos se hizo realidad el sueño de Saulo:

“Un solo Señor, Una sola Fe, Un solo bautismo”  (Efesios 4:5)

El Dr. Shlomo Pines, traductor de Tathbit Dala'il Nubuwwat Sayyidina, muestra lo que dice el folio 73a:

وَمِنْ عَادَةِ الرُّومِ أَنْ لَا يَحِلُّ لِلرَّجُلِ أَنْ يَتَزَوَّجَ بِأَكْثَرَ مِنَ امْرَأَةٍ وَاحِدَةٍ ثُمَّ لَا يُفَرِّقُ بَيْنَهُمَا طَلَاقٌ وَلَا هَرَمٌ، وَلَا عَيْبٌ مِنَ الْعُيُوبِ، بِوَجْهٍ وَلَا سَبَبٍ. وَلَا تَحِلُّ لَهُ غَيْرُهَا إِلَى أَنْ تَمُوتَ. وَنِسَاءُ الرُّومِ تَبْغُضْنَ دِيَانَاتِ الْأَنْبِيَاءِ مِنْ بَنِي إِسْرَائِيلَ، لِمَا فِيهَا مِنْ إِبَاحَةِ الطَّلَاقِ، وَأَنَّ لِلرَّجُلِ أَنْ يَتَزَوَّجَ مَا أَطَاقَ الْمَؤُونَةَ. فَقِيلَ لِشَاؤُولَ أَنْتَ مِنْ أُمَّةٍ هَذَا سَبِيلُهَا، فَقَالَ لَا، وَمَا يَحِلُّ لِلرَّجُلِ أَكْثَرَ مِنَ امْرَأَةٍ وَاحِدَةٍ عَلَى أَحْكَامِ الرُّومِ. فَنَفَقَ عَلَى النِّسَاءِ بِهَذَا. وَالرُّومُ تَكْرَهُ الْخِتَانَ شَدِيدًا، فِي الرِّجَالِ وَالنِّسَاءِ، وَتَبْغُضُ الْأُمَمَ الَّذِي تَفْعَلُهُ. فَقَالُوا لِبُولُصَ فِي ذَلِكَ، فَقَالَ نَعَمْ، هُوَ مَا تَرَوْنَ وَمَا يَجِبُ عَلَيْكُمْ خِتَانٌ، وَإِنَّمَا يَجِبُ عَلَى بَنِي إِسْرَائِيلَ. فَإِنَّهَا أُمَّةٌ قُلْفَتُهَا فِي قُلُوبِهَا. وَالرُّومُ تَأْكُلُ الْخِنْزِيرَ. فَقَالَ مَا هُوَ حَرَامٌ، وَمَا يُحَرَّمُ عَلَى الْإِنْسَانِ شَيْءٌ يَدْخُلُ جَوْفَهُ، وَإِنَّمَا يُحَرَّمُ عَلَيْهِ الْكَذِبُ الَّذِي يَخْرُجُ مِنْهُ. [وَكَذَلِكَ أَبْطَلَ أَحْكَامَ الطَّهَارَةِ وَالنَّجَاسَةِ]. وَبَنُو إِسْرَائِيلَ لَا تَأْكُلُ ذَبَائِحَ الْوَثَنِيِّينَ، وَمَنْ لَيْسَ مِنْ أَهْلِ الْكِتَابِ؛ وَالرُّومُ لَيْسَ كَذَلِكَ. فَصَوَّبَهُمْ بُولُصُ فِي هَذَا، وَنَفَقَ عِنْدَهُمْ بِكُلِّ شَيْءٍ، وَمَا خَالَفَهُمْ فِي شَيْءٍ. وَكَانَ بُولُصُ يَذْكُرُ لَهُمْ فَضْلَ الْمَسِيحِ وَزُهْدَهُ، وَأَنَّهُ كَانَ مُجَابَ الدَّعْوَةِ، وَكَانَ يُحْيِي الْمَوْتَى؛ فَكَانُوا يَجْتَمِعُونَ إِلَيْهِ، وَيَسْتَمِعُونَ مِنْهُ. وَإِنَّ الرُّومَ تَزَوُّجُ الْوَثَنِيِّينَ وَسَائِرِ الْأُمَمِ، وَبَنُو إِسْرَائِيلَ لَا تَفْعَلُ ذَلِكَ. فَقَالَتِ الرُّومُ لِبُولُصَ فِي ذَلِكَ، فَقَالَ: «تَزَوُّجُ الْمُؤْمِنَةِ بِالْكَافِرِ، فَإِنَّهَا تُطَهِّرُهُ وَلَا يُنَجِّسُهَا، وَالْوَلَدُ بَيْنَهُمَا طَاهِرٌ». وَقَالَ: «هَذَا إِنَّمَا تُحَرِّمُهُ التَّوْرَاةُ، وَالتَّوْرَاةُ شَرٌّ كُلُّهَا. وَإِذَا وُضِعَ عَنِ النَّاسِ شَرَائِعُ التَّوْرَاةِ، فَقَدْ كَمَلَ بِرُّ اللَّهِ، وَتَمَّ فَضْلُهُ». فَاخْتَلَعَ بُولُصُ مِنْ دِيَانَاتِ الْمَسِيحِ، وَصَارَ إِلَى دِيَانَاتِ الرُّومِ. فَإِذَا تَبَيَّنْتَ الْأَمْرَ، وَجَدْتَ النَّصَارَى تَرَوَّمُوا، وَرَجَعُوا إِلَى دِيَانَاتِ الرُّومِ، وَلَمْ تَجِدِ الرُّومَ تَنَصَّرُوا. ثُمَّ قَبِلَ بَعْضُ الْمُلُوكِ سِعَايَاتِ بُولُصَ بِالْيَهُودِ، وَأَخَذَ بِرَأْيِهِ فِيهِمْ. فَصَارَ إِلَيْهِمْ وَقَتَلَ مِنْهُمُ الْقَتْلَ الْعَظِيمَ، وَأَخَذَ أَمْوَالَهُمْ وَاسْتَصْفَاهُمْ، وَعَادَ مِنْ عِنْدِهِمْ بِالرَّغَائِبِ. فَقَامَتْ سُوقُ بُولُصَ فِيهِمْ، وَازْدَادُوا لَهُ حُبًّا. وَهَذَا الْمَلِكُ الَّذِي غَزَا بَنِي إِسْرَائِيلَ يُقَالُ لَهُ طِطُس [وَخَرَّبُوا بَيْتَ الْمَقْدِسِ فِي أُورُشَلِيمَ].


פאולוס שלל את תוקפם של חוקי התורה, שהיו לזרא לרומאים, והצהיר, בין היתר, כי מצוות המילה אינה חלה אלא על היהודים בלבד, וכי אכילת חזיר מותרת, לפי ששום דבר מן הדברים הנכנסים לאדם אינו אסור. בדומה לכך אף שלל את תוקפן של מצוות טומאה וטהרה [כמו כן התיר את אכילת זבחי הגויים ועובדי האלילים, שבני ישראל נמנעים מהם]. בהתאם לנוהג הרומי¹⁰⁶ אסר ריבוי נשים וגירושין, ובכך רכש את לבן של הנשים. בקיצור, פאולוס לא התנגד לשום מנהג¹⁰⁷ ממנהגי הרומאים ולשום אמונה מאמונותיהם, ואילו התורה היתה בעיניו תכלית הרע. פאולוס דיבר אל הרומאים על סיגופיו של ישו, על החסד שנח עליו ועל מעשי-הנסים שעשה, וההמון האזין לו. ברם, אם מביאים בחשבון כי שלל את דתו של ישו¹⁰⁸ ואימץ את הרומיוּת, מן ההכרח להגיע למסקנה, כי הנוצרים הפכו לרומאים ('תרומו'), ואילו הרומאים לא נתנצרו כלל. בגלל התעמולה האנטי-יהודית של פאולוס עלו הרומאים על היהודים, בפיקודו של טיטוס, הרגו מהם רבים ונטלו עמם את אוצרותיהם [והחריבו את בית המקדש בירושלים].

106: ברי, שטקסט זה בלבל רומאים עם ביזאנטים.

107: כגון הפנייה למזרח בשעת תפילה. על מנהג יווני, רומי ונוצרי זה ראה: F. J. Dölger, Sol Salutis, Münster 1925.

108: שעל-פיה אכן צריכים לקיים את מצוות התורה.

 (Traducción del hebreo: Pablo negó la vigencia de las leyes de la Toráh, que eran aborrecibles para los romanos, y declaró, entre otras cosas, que el precepto de la circuncisión rige solo para los judíos y que comer cerdo está permitido, puesto que nada de lo que entra en el hombre está prohibido. De modo semejante, negó también la vigencia de los preceptos de pureza e impureza rituales. [Asimismo, aprobó que se coma la carne de los animales sacrificados por los paganos y por quienes no pertenecen a la Gente del Libro, de la cual se abstienen los Hijos de Israel.] Conforme a la costumbre romana, prohibió la poligamia y el divorcio, y así se ganó el corazón de las mujeres. En suma, Pablo no se opuso a ninguna de las costumbres de los romanos ni a ninguna de sus creencias, mientras que la Torá era a sus ojos el mal absoluto. Pablo habló a los romanos del ascetismo de Yeshú, de la gracia que reposaba sobre él y de los milagros que obró, y la multitud lo escuchaba. Sin embargo, si se tiene en cuenta que rechazó la religión de Yeshú y adoptó la «romanidad», es forzoso concluir que los cristianos se convirtieron en romanos («tarawwamu»), mientras que los romanos no se cristianizaron en absoluto. A causa de la propaganda antijudía de Pablo, los romanos marcharon contra los judíos, bajo el mando de Tito, mataron a muchos de ellos y se llevaron consigo sus tesoros [y destruyeron el Templo de Jerusalén].)

(Traducción del árabe: Es costumbre de los romanos [Rum-الروم] que no le es lícito al hombre casarse con más de una sola mujer y que, una vez casado, no los separa ni el divorcio [talaq-طلاق], ni la vejez, ni defecto alguno, de ninguna manera ni por ningún motivo; y no le es lícita otra hasta que ella muera. Las mujeres romanas aborrecen las religiones [diyanat-ديانات] de los profetas de los Hijos de Israel, por lo que hay en ellas de permisión del divorcio y de que el hombre pueda casarse con cuantas esté en condiciones de mantener. Entonces se le dijo a Shaul [شاؤول]: «Tú eres de una nación que sigue este camino», y respondió: «No; no le es lícito al hombre [tener] más de una sola mujer según las normas de los romanos». Con esto se granjeó la aceptación de las mujeres. Los romanos detestan en extremo la circuncisión [jitan-ختان], tanto en los hombres como en las mujeres, y aborrecen a las naciones que la practican. Le plantearon entonces el asunto a Bulus [بولص] (Pablo), y él dijo: «Sí, es como veis. No os incumbe circuncisión alguna; solo incumbe a los Hijos de Israel, pues es una nación cuyo prepucio está en sus corazones». Los romanos comen cerdo. Dijo entonces: «No está prohibido [haram-حرام], y nada de lo que entra en el interior del hombre le es prohibido; solo le está prohibida la mentira que sale de él» (Cf. Mt 15:11 y Mc 7:15). [Y asimismo anuló las normas de pureza e impureza.] Los Hijos de Israel no comen las carnes sacrificadas por los paganos ni por quien no pertenece a la Gente del Libro [Ahl al-Kitab-أهل الكتاب], pero los romanos no son así. Bulus los dio por acertados en esto, se granjeó su favor en todo y no los contradijo en nada. Bulus les hablaba de la excelencia del Mesías y de su ascetismo, de que sus súplicas eran atendidas y de que resucitaba a los muertos; y se congregaban en torno a él y lo escuchaban. Los romanos se casan con los paganos y con las demás naciones, mientras que los Hijos de Israel no hacen eso. Los romanos le hablaron de ello a Bulus, y él dijo: «El matrimonio de la creyente con el infiel [kafir]: ella lo purifica y él no la contamina, y el hijo de ambos es puro». Y dijo: «Esto solo lo prohíbe la Torá, y la Torá es toda ella mala [shar kuluha-شر كلها]. Y cuando se les levanten a los hombres las leyes [shara'i'-شرائع] de la Torá, se habrá completado la justicia de Dios [birr Allah-بر الله] y se habrá consumado Su favor». Así, Bulus se despojó de las religiones del Mesías y pasó a las religiones de los romanos. Si examinas bien el asunto, hallarás que los cristianos se romanizaron [tarawwamu-تَرَوَّمُوا] y volvieron a las religiones de los romanos, y no hallarás que los romanos se cristianizaran [tanassaru-تنصروا]. Luego uno de los reyes aceptó las delaciones de Bulus contra los judíos y adoptó su parecer sobre ellos. Se dirigió contra ellos y mató entre ellos una gran matanza, se apoderó de sus bienes y los despojó, y volvió de entre ellos con objetos preciosos. Entonces el mercado de Bulus floreció entre ellos, y su afecto por él aumentó. Y a este rey que invadió a los Hijos de Israel se le llama Tito [Ṭiṭus-طِطُس] [y destruyeron el Templo de Jerusalén])


פינס, ש. (1969). היהודים-הנוצרים במאות הראשונות של הנצרות על פי מקור חדש. דברי האקדמיה (הסדרה העברית), כרך ב, חוברת 13. (עבודה מקורית שפורסמה בשנת 1969). דף 189.

Cfr. Gabriel Said Reynolds & Samir Khalil Samir. (2010). Abd al-Jabbar, Critique of Christian Origins. USA: B.Y.U.P. III:155-163. p.103.

Minim: cristianos (gnósticos) y sus gilyonim

Según la Mishna, todos los grupos sectarios contrarios a la tradición judía y considerados como peligrosos para el pueblo eran llamados “Minim” (Sectarios).  (Lewish N. Dembitz, “Jewish services in synanogue and home”. Pág. 32.  Arno Press. 1975).  Entre ellos se contaban los partidarios de la fe Nazirutha  (nazarenos, mandeístas) y los Tzedokim (Saduceos) que deseaban introducir al judaísmo reformas, novedades y “modernizaciones”  (Ohr Somayach. Hadrash ve ha Iyun, Parasha Ajarei Mot-Kedoshim, 6 de Iyar 5758).

El relato del libro de Hechos comenta que Saulo de Tarso atrajo sobre sí a muchos de los seguidores del Jesús histórico (de quien casi nada se sabe hoy) y eran llamados “Secta” (Hechos 24:5).  Ya habíamos visto que la Mishna lo dice, y para que no haya excusa de que es un invento judío, también confirmamos del Canon Romano que eran llamados Sectarios (Minim).

Sobre todos ellos, los sectarios (minim: saduceos, nazarenos y otros helenistas) fue compuesta una bendición añadida al rezo de la Amida. La Birkat HaMinim, rezo que implora a Hashem la maldición sobre los “Minim” (heréticos) fue introducida en los tiempos helénicos cuando los choques entre judíos y helenistas llegaron a su peor momento, y fue usada también sobre los Saduceos y sobre los Nozrim (nazareos, nazarenos, notzrim) como lo evidencia el manuscrito hallado en la Genizah del Cairo (Sidur. Versión palestina del Shmoné Esré) que hoy es conservado por Genizah Project y clasificado como Fragmento TS-8H24.5:

למשומדים אל תהי תקוה ומלכות זדון מהרה לעקר בימינו והנוצרים והמדיניים כרגע יאבדו ימחו מספר החיים יעם צדיקים אל יכתבו. ברוך אתה יהוה מכניע זדים.

“Que para los herejes no haya esperanza, y que pronto y en nuestros días desarraigues el reino de la arrogancia; y que los Nazarenos (nozrim) y los Sectarios (minim) perezcan en un instante;  arráncalos del libro de la vida y que no entren con los justos: Bendito Tú, Hashem, que humillas los arrogantes”.

Debido a la censura y persecución cristiana la palabra “Nozrim” (notzrim: nazarenos) no llegó a nuestros sidurim, no obstante, su intención no fue borrada, sigue viva aunque silente.  La cristiandad común siguió su evolución gnóstica de sincretismo ecuménico apartándose de acechar a los judíos  para convertirlos (excepto en dos puntos: la Inquisición y ahora en nuestros días con el nacimiento de las sectas misioneras que se llaman mesiánicos, nazarenos y natzratim) y por esta razón sólo hoy renace la preocupación para proteger a Israel de los misioneros que intentan desmembrar al pueblo metiendo extraviándolo de la Torah a través de sus nuevas sectas cristianas (una amenaza tan grave que es considerada asesinato de almas).

Jeronimo  (Ep. 112.13; Comm. In Esaiam 5.18, 49.7 y 53.5) y Epifanio (Panarion 29,9) confirman que fue usual que los judíos se protegieran de las incursiones misioneras (gnósticas y de otras corrientes) elevando rezos donde imploraban la maldición y destrucción de los nazarenos.

Así mismo, la aversión a sus libros fue enorme.  Eran llamados “Gilyonim” (un jocoso término hebreo que significa “sin-valor” y suena parecido al griego “evangelion” –evangelios).  Respecto de ellos está escrito:


הַגִּלְיוֹנִין וְסִפְרֵי מִינִין אֵין מַצִּילִין אוֹתָן מִפְּנֵי הַדְּלֵיקָה, אֶלָּא נִשְׂרָפִין בִּמְקוֹמָן הֵן וְאַזְכְּרוֹתֵיהֶן. רַבִּי יוֹסֵה הַגְּלִילִי אוֹמֵר: בַּחוֹל קוֹדֵר אֶת הָאַזְכְּרוֹת שֶׁבָּהֶן וְגוֹנְזָן, וְהַשְּׁאָר שׂוֹרְפָן. אָמַר רַבִּי טַרְפוֹן: אֲקַפֵּחַ אֶת בָּנַי, שֶׁאִם יָבוֹאוּ לְיָדִי שֶׁאֲנִי אֶשְׂרֹף אוֹתָם וְאֶת הָאַזְכְּרוֹת שֶׁבָּהֶן. שֶׁאֲפִלּוּ אָדָם רוֹדֵף אַחֲרָיו לְהָרְגוֹ, וְנָחָשׁ רָץ לְהַכִּישׁוֹ, נִכְנָס לְבֵית עֲבוֹדָה זָרָה וְאֵינוֹ נִכְנָס לְבָתֵּיהֶן שֶׁל אֵלּוּ, שֶׁהַלָּלוּ מַכִּירִין וְכוֹפְרִין, וְהַלָּלוּ אֵין מַכִּירִין וְכוֹפְרִין. וַעֲלֵיהֶן הַכָּתוּב אוֹמֵר: “אַחַר הַדֶּלֶת וְהַמְּזוּזָה שַׂמְתְּ זִכְרוֹנֵךְ”.

אָמַר רַבִּי יִשְׁמָעֵאל קַל וָחוֹמֶר: וּמָה לַעֲשׂוֹת שָׁלוֹם בֵּין אִישׁ לְאִשְׁתּוֹ אָמְרָה תּוֹרָה: שְׁמִי שֶׁנִּכְתַּב בִּקְדֻשָּׁה יִמָּחֶה עַל הַמַּיִם; הַלָּלוּ שֶׁמְּטִילִין קִנְאָה וְאֵיבָה וּתְחָרוּת בֵּין יִשְׂרָאֵל לַאֲבִיהֶם שֶׁבַּשָּׁמַיִם — עַל אַחַת כַּמָּה וְכַמָּה. וּכְשֵׁם שֶׁאֵין מַצִּילִין אוֹתָן מִפְּנֵי הַדְּלֵקָה, כָּךְ אֵין מַצִּילִין אוֹתָן לֹא מִן הַמַּפּוֹלֶת וְלֹא מִן הַמַּיִם וְלֹא מִדָּבָר הַמְאַבְּדָן.

“Los rollos marginales y los libros de los sectarios no se rescatan del incendio; más bien, se dejan quemar en su lugar, ellos y sus menciones [de los Nombres divinos].” “Rabi Yose el Galileo dice: Durante la semana, se recortan las menciones [de los nombres divinos] que hay en ellos, se guardan, y se quema el resto.” “Rabbi Tarfon dijo: ¡Que yo entierre a mis hijos! Si [esos libros] llegaran a mis manos, los quemaría, junto con las menciones [de los nombres divinos] que hay en ellos.” “Porque incluso si una persona lo persigue para matarlo, y una serpiente corre para morderlo, entra en una casa de idolatría, pero no entra en las casas de estos. Pues aquellos conocen [a Dios] y lo niegan, mientras que aquellos no conocen [a Dios] y lo niegan.” “Y acerca de ellos dice la Escritura: ‘Detrás de la puerta y de la jamba colocaste tu recuerdo’” (Isaías 57:8).

“Rabi Ishmael dijo mediante un argumento qal va-ḥomer: Si para hacer la paz entre un hombre y su mujer la Torah dijo: ‘Mi Nombre, escrito en santidad, será borrado sobre las aguas’, con mayor razón [se justifica destruir] estos libros, que provocan celos, enemistad y rivalidad entre Israel y su Padre celestial.” 

“Y así como no se los rescata del incendio, tampoco se los rescata del derrumbe, ni del agua, ni de cualquier cosa que los destruya.” 

(Tosef., Shab. xiii. 5 [ed. Zuckermandel, p. 129]; comp. Shab. 116a; Yer. Shab. 15c, 52; Sifre, Num. 16).


Estos libros solo sirven para mostrar sus inconsistencias y usarlos para el propósito opuesto para el que fueron escritos y así salvar judíos de las trampas misioneras.

Nazarenos (krestianos): un nuevo pueblo Efraimita.

El judaísmo abraza a los prosélitos, pero no es una fe misionera.  Al prosélito se le hace pasar por un largo tiempo de exhaustivo estudio y práctica para que al final, cuando él mismo se sienta preparado, se presente al tribunal rabínico, pase el examen (puede tardar varios días, dependiendo del caso), sea circuncidado (o si es circunciso se le realiza hatafat dam brit), se sumerge en la mikve y posteriormente recibe su certificado de conversión.

Los nazarenos comparten sólo un ritual: la inmersión. Para ellos no es necesario tanto estudio (sólo lo básico) ni circuncisión…  basta con un ritual rápido de inmersión en agua que remeda pobremente la costumbre judía: el bautismo.  Así lo estipula Felipe, el misionero que convirtió y bautizó en una nueva fe a un etíope después de una brevísima charla (Hechos 8:35-38).  Con todo, es seguro que el rito nazareno fue un paupérrimo remedo de las ceremonias de pureza ritual comunes entre fariseos y sobre todo entre esenios.

Marcos (16:16) pone en palabras de Jesús el fundamento del bautismo nazareno (gnóstico) como rito místico de iniciación para obtener la “salvación”:

“El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”

El fundamento nazoreano (nazareno) de este ritual es la base de la entrada al “nuevo pueblo”, los llamados a formar una nueva comunidad sagrada de vida en la verdad (nazara), como escriben:

El Camino Nazoreano (nazareno) tiene una ceremonia especial (Inmersión) que representa la iniciación al Camino de Paz.

 -(“The Nazorean Way”. Order of Nazorean Essenes.)

Y escribe el Evangelio gnóstico de Felipe:

ⲛⲉⲧⲛⲁⲙⲟⲩ ⲛ̅ϣⲟⲣⲡ̅ ⲛ̅ⲧⲉⲩⲱⲛϩ̅ ⲉⲃⲟⲗ ⲉⲩⲡⲗⲁⲛⲁ·
ⲉⲓⲧⲉ ⲙ̅ⲡⲟⲩϫⲓ ⲛ̅ⲧⲉⲩⲁⲛⲁⲥⲧⲁⲥⲓⲥ ⲉⲩⲟⲛϩ̅·
ⲉⲩⲙⲟⲩ ⲛ̅ⲧⲉⲩⲙⲟⲩ ⲛ̅ϩⲟⲩⲛ̅ ⲗⲁⲁⲩ ⲙ̅ⲙⲉ ⲛⲥⲉϫⲓ ⲛ̅ⲗⲁⲁⲩ·

ⲧⲁⲓ̈ ⲟⲛ ⲧⲉ ⲧⲉⲩⲥⲁϫⲉ ⲉⲧⲃⲉ ⲡⲃⲁⲡⲧⲓⲥⲙⲁ ϫⲉ ⲛⲟϭ ⲡⲉ ⲡⲃⲁⲡⲧⲓⲥⲙⲁ·
ϫⲉ ⲉⲩϫⲓ ⲙ̅ⲙⲟϥ ⲉⲩⲛⲁⲱⲛϩ̅.

“Los que dicen que primero morirán (ⲙⲟⲩ, mou) y después resucitarán (ⲁⲛⲁⲥⲧⲁⲥⲓⲥ, anastasis) están en error. Si no reciben primero la resurrección (ⲁⲛⲁⲥⲧⲁⲥⲓⲥ, anastasis) mientras están vivos (ⲱⲛϩ̅, ōnh), cuando mueran no recibirán nada. Así también, cuando hablan acerca del bautismo (ⲃⲁⲡⲧⲓⲥⲙⲁ, baptisma), dicen: ‘Grande es el bautismo’ (ⲛⲟϭ, noč), porque, si lo reciben (ϫⲓ, ji), vivirán (ⲱⲛϩ̅, ōnh).”

-Manuscritos de Nag Hammadi, Evangelios Gnósticos. Codex II, Evangelio de Felipe. Cf. Bentley Layton, ed., Nag Hammadi Codex II, 2–7, Leiden: Brill, 1989. 

No dista en nada de lo que enseñó en sus epístolas gnósticas el mago Saulo de Tarso:

‘Por tanto, mediante el bautismo fuimos sepultados con él en su muerte, a fin de que, así como Cristo resucitó por el poder del Padre, también nosotros llevemos una vida nueva.’ (Efesios 6:4)

Los iniciados y nuevos miembros de la secta no eran considerados formalmente parte de ella a no ser que fueran sumergidos según el rito místico que contenía entre otras cosas la invocación de los poderes elevados (Mateo 28:19) y el nombre del nuevo mesías órfico (Hechos 2:38).

Una vez consolidada la pertenencia al grupo, se les adoctrinaba en una nueva identidad ficticia que creó Saulo de Tarso.  Este, guardando profundo rencor contra los judíos por el rechazo que mantenían contra su familia herodiana y edomita, ideó la venganza: “si los judíos no me quieren ni me creen, entonces reemplazaré a los judíos”. Más tarde esto recibió el nombre de “Teología del Reemplazo” (Supersesionismo).

Hayyim ben Yehoshua, (“Refuting Missionaries”, Part 1.) escribe al respecto:

El movimiento Notzri fue particularmente popular entre los judíos samaritanos… Los Samaritanos hacían énfasis en su descendencia parcial de las tribus de Efraim y Manasés

Lo más asombroso es que esta misma enseñanza (efraimismo) continúa siendo abanderada entre los recién fundados misioneros.  Mesiánicos y Natzratim afirman ser “verdadero Israel” que reemplazan a los “judeanos” ya que (según sus retorcidas mentes) ellos son los hijos de Efraim.

Conclusiones:

El cristianismo (en todas sus formas: desde catolicismo hasta natzratim) es un gnosticismo romanizado en todo sentido: sus principios de fe y dogmas son gnósticos, su mística es gnóstica, sus ritos son gnósticos (sea que los disfracen de latín o hebreo).  Este es un tema poco abordado en los foros religiosos, pero confiamos que el presente documento motive a los lectores de habla hispana a investigar y ahondar en él.

Esperamos que este documento ayude a prevenir la actividad misionera que amenaza a todos los judíos.