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El Brit HaJadasha הברית החדשה

La secta cristiana de los judíos-mesiánicos y nazarenos se refieren a las escrituras cristianas del Nuevo Testamento con el nombre de Brit HaJadashah (ברית החדשה) cuya justificación la encuentran en la interpretación que ellos le dan al pasaje bíblico de Jeremías 31:32. Ellos mencionan que el leer las escrituras cristianas en hebreo, como en hebrañol ‘es el mejor punto de entrada para ver, aprender y comprender los Evangelios desde una matriz judía’. (Cfr. Dr. Daniel Juster, The Delitzsch Hebrew Gospels, Tikkun Ministries Int'l).
Recientemente ellos han presentado tales traducciones como si fueran una presunta versión original del hebreo, añadiendo comentarios pseudo-rabínicos como el del mumar Yejiel Lichtenstein (שר"י), o goim-mesiánicos como Avdiel Frías (Avdiel ben Oved), Daniel Hernández (D.A. Hayyim / Dan ben Avraham), José A. Alvarez (Yosef Aharoní), el mumar Tzahi Shapira, entre otros integrantes de tal secta, quienes sostienen  que el Nuevo Testamento fue originalmente escrito en hebreo, pero ¿esto es cierto?
¿Nuevo Testamento en hebreo?
La primera versión del N.T fue en griego, y esta versión antigua HOY encontrada en los papiros, los textos calificados con el nombre de P46 son los textos originales de la caligrafía de Pablo. En la Universidad de Michigan tienen tales textos: Michigan leaves of P46 via APIS.
La primera versión del N.T fue realizada por Marcion (144 e.c), quien era un gnóstico, no era judío, pero si anti-semita, el fue quien le diera el nombre a tal libro como “Nuevo Testamento”. Rechazó todo el Tana”j, al cual denomino “Antiguo Testamento” y reconoció a Pablo de Tarso como el “Gran apóstol”.
Para Marción el “Antiguo” y el Nuevo Testamento, argumentó Marción, no se pueden reconciliar entre sí. El código de conducta defendido por Mosheh era "ojo por ojo" , pero el de Yeshu dejó de lado este precepto. Elisha había mandado que unos jóvenes fueran devorados por los osos; mientras que Yeshu dijo: "Dejen que los niños vengan a mí" . Yehoshua bin Nún había detenido el sol en su camino para continuar la matanza de sus enemigos; Pablo citó a Yeshu diciendo: 'No se ponga el sol sobre tu ira' . Marción entendió que en el Antiguo Testamento se permitía el divorcio y también la poligamia; pero en el Nuevo Testamento esto no está permitido. Mosheh hizo cumplir el shabat y la ley judía; Yeshu ha liberado a los creyentes de ambos.


Marción, por lo tanto, rechazó todo el Antiguo Testamento. Él aceptó las siguientes escrituras cristianas en este orden:
Evangelio según Lucas,
I Corintios,
II Corintios,
Romanos,
I Tesalonicenses,
II Tesalonicenses,
Efesios (que Marción llamó Laodiceanos),
Colosenses,
Filemón y
Filipenses.


Pero solo después de la poda y el ajuste editorial. En su opinión, los 12 apóstoles malinterpretaron las enseñanzas de Yeshu y, sosteniéndolo como el Mesías del Dios judío, falsificaron sus palabras desde ese punto de vista. Los pasajes que Marción podía considerar solo como interpolaciones judaizantes, que habían sido introducidos de contrabando en el texto por editores parcializados, tuvieron que ser eliminados para que el texto auténtico del Evangelio y el Apóstol pudiera volver a estar disponible. Después de estos cambios, el Evangelio según Lucas se convirtió en el Evangelicon, y las 10 cartas paulinas, el Apostolikon.
Marcion rechazó las siguientes escrituras cristianas:
El canon de Marción aceleró el proceso de arreglar el canon de la Iglesia, que ya había comenzado en la primera mitad del siglo segundo. Fue en oposición a la crítica de Marción que la Iglesia se hizo plenamente consciente de su herencia de escritos apostólicos. Según el teólogo americano Robert Grant: "Marcion forzó a los cristianos más ortodoxos a examinar sus propios presupuestos y a expresar más claramente lo que ya creían"(Grant, Robert M. The Formation of the New Testament. New York: Harper & Row, 1965, p 126). Después de la versión primera de Marción, esta fue respaldada por Constantino.
En la canonización, comenta uno de los padres de la Iglesia, Tertuliano (160-220 e.c) explica que el evangelio de Juan fue dirigido en contra de los ebionitas, al igual que fueron los escritos de Pablo, y Lucas (Evangelio de Lucas y los Hechos de los Apóstoles), Tertuliano dice que estos escritores fueron afirmados para hablar en contra los ebionitas (ver: Ep Anuncio Filadelfia VI. C. 6).
P46 es un ejemplo de una de las formas más tempranas del nuevo testamento; el códice del papiro. Mientras que el canon del “Nuevo Testamento” era formado gradualmente, diversas escrituras cristianas eran copiadas y recogidas en los volúmenes escritos en el papiro, tal como este códice que contenía los epístolas de Pablo el apóstata, tal como exponemos en la tabla de referencias cruzadas del proceso de la formación del “Nuevo Testamento”:




Símbolo
Opinión de la Autoridad
do
aceptado; cierto; bíblico; o citado muy atentamente
pag
posible aprobación de la cita o alusión
mi
aceptable, pero solo con cambios
q
dudoso; cuestionado; o útil para la inspiración
s
espurio (en la clasificación de Eusebio)
X
falso; herético; heterodoxo; citado desde muy desaprobadoramente
·
no mencionado o citado de; opinión desconocida

Solamente en el cuarto siglo, con la aceptación del cristianismo por Constantino, hizo el “Nuevo Testamento” como lo sabemos forma de la toma en un solo volumen. El papiro fue sustituido por el pergamino, entonces por el papel, pues los manuscritos crecieron más decorativos y llevaron eventual a los libros impresos. Debajo está una demostración simplificada en una línea del tiempo cómo la forma de la Biblia Cristiana, particularmente el “Nuevo Testamento”, se ha desarrollado sobre los últimos dos mil años.




Mientras que los lugares en los se desarrolló el canon del Nuevo Testamento, en ninguno de ellos se hizo en Erretz Israel (Judea, Galilea // Palestina), tal como se muestra a continuación:

Occidente
testigos

Oriente
testigos
Cartago (Túnez)
Tertuliano

Alejandría (Egipto)
Clemente, Origenes, Didimus el Ciego, Atanasio
Roma
Marción, Valentin, Justino Martir

Antioquía (Siria)
Ignacio
Lyon (Galia)
Ireneo

Edesa (Turquía)
Tatiano


Todos los libros antes del advenimiento de la impresión eran los manuscritos que, como su nombre implica, fueron copiados a mano. Estos libros, encerrados generalmente por los escribanos profesionales o los monjes (y no por judíos) altamente entrenados, eran propensos a los errores hechos por la persona que copiaba el texto.


Indudablemente el N.T, fue realizado en griego, no en hebreo, su primera versión fueron las cartas del apóstata Pablo de Tarso, y después fue respaldado por Marcion, después fue respaldado por los demás gnósticos y por último por Constantino.


Los textos más antiguos. En el año 303 el emperador romano Diocleciano decretó la destrucción de todos los libros cristianos. Quien no entregara a las autoridades todos los escritos sagrados era condenado a muerte. Debido a las persecuciones de los primeros siglos, hoy se conservan solamente algunos pocos fragmentos del Nuevo Testamento que datan de antes del siglo IV. Son los llamados “Papiros”, que en realidad consisten en pequeños pedazos de hojas que no alcanzan ni siquiera a reunir una página entera de un Evangelio. Por ejemplo, el llamado “p52” que es una pieza de 7x5cm del evangelio de Juan, que puede ser vista incluso en internet. Hay otros papiros similares también del siglo II y III. Tales trozos de textos no sirven para armar ni siquiera una página de la versión original, pues no contienen más que algunas pocas oraciones inconclusas. Incluso algunas veces sólo se identifican unas pocas palabras sueltas y a partir de ellas se busca a qué párrafo pueden pertenecer. Con toda la inexactitud que esto puede implicar, estos papiros son utilizados por algunos defensores de la Biblia para argumentar que en efecto existen versiones muy cercanas a los originales y que datan de los dos primeros siglos de la era cristiana.


Un gran debate se desató con el descubrimiento de los llamados “Rollos del Mar Muerto” que se supone era una antigua biblioteca de los esenios. También eran papiros de mayor o menor extensión. Por ejemplo, el llamado 7Q5, uno de los que desató un gran debate puesto que en él se había identificado la palabra “engendró”, es una pieza de 3,9 cm por 2,7 cm y se supone que contiene un fragmento del Evangelio de Marcos, capítulo 6, versículos 52 y 53, aunque no hay certeza absoluta de esto. En este caso, la suposición se basa en el argumento de que en vez de “engendró” se usa la palabra “Genesaret-ννησ”, nombre de una localidad que se menciona en Marcos 6:53.


Pero lo concreto es la falta de existencia de textos anteriores al establecimiento del dogma trinitario tal como hoy lo conocemos. Y aún entre las versiones antiguas falta unanimidad en los distintos textos. Por ejemplo, si vamos a los manuscritos más antiguos del Evangelio de Lucas (los llamados papiros P66 y P75) encontramos que los versículos 43 y 44 del capítulo 22 (mencionando la aparición de un ángel mientras Yeshu oraba en Getsemani) faltan, no existen en tales versiones antiguas. Tampoco están presentes en los códices Alexandrinus, Vaticanus (ambos del siglo 4), o el Washingtonensis (del siglo 5), pero sí en el Códice Sinaíticus-א. También existieron Nuevos Testamentos en lenguas vernáculas anteriores al estándar tomado luego por la Iglesia (la Vulgata) y que fueron prohibidas cuando se estableció este.


Entonces, vemos que las versiones que podemos considerar “completas” son los Códices, los cuales son posteriores al establecimiento del dogma cristiano.
Estos Códices fueron conservados fuera del alcance de los lectores comunes y de la mayoría de los investigadores durante siglos. El público en general no tuvo acceso al texto de la Biblia sino hasta hace unos pocos siglos en los que a través de la invención de la imprenta (posterior al cisma provocado por la separación de Lutero y los protestantes) su divulgación se hizo masiva. Antes de ello sólo los sacerdotes accedían al texto bíblico en tanto que los creyentes comunes sólo podían contar con aquello que los sacerdotes les transmitían.


Los Códices difieren mucho entre sí, tanto en el texto mismo como en los libros que incluyen dentro de su “canon”. El Códice Sinaíticus y el Códice Vaticanus, las dos versiones casi completas más antiguas que se conservan hoy, difieren tanto en contenido textual como en los libros que incluyen. Esto es muy anterior a Martín Lutero (causante de la separación del sector protestante del católico). Es decir que las diferencias en los textos y versiones de la Biblia son anteriores a la aparición de las actuales versiones circulantes (la Biblia católica, la Biblia protestante, la Biblia de los Testigos de Jehová, etc.).


La crítica textual afirma que los más de 5,000 manuscritos que contienen el Nuevo Testamento, entero o en parte coinciden en el 90%, mientras que el Sinaítico y el Vaticano coinciden en menos del 5% con relación a la mayoría de los manuscritos.


Dice Samuel Gipp (autor de “Una historia comprensible de la Biblia”) que el texto griego que hoy tenemos del Nuevo Testamento contiene cerca de 6,000 alteraciones y que la mayoría de éstas se deben a los códices Sinaítico y Vaticano.


Dice Pike en su Comentario de la Biblia:


“Es bien sabido que los evangelios cristianos primitivos fueron transmitido inicialmente por vía oral y esto resultó en una variante en los relatos de palabra y acción. Es igualmente verdadero que aún después de ser puestos por escrito, los Evangelios estuvieron sujetos a variaciones verbales intencionales y accidentales en manos de los escribas y editores.”
Comentario de la Biblia, por Pike, pag 633.


El Dr. Lobegott Friedrich Konstantin Von Tischendorf , uno de los más eminentes investigadores de la Biblia, fue el descubridor del Códice Sinaíticus en el año 1844 en un monasterio cerca del monte Sinaí. Fue el primer estudioso que durante el siglo XIX pudo ver (y sólo durante seis horas, sin que se le permitiera portar elementos de escritura para realizar copias) el Códice Vaticanus, ya que este solo podía ser visto por el Papa y unos contados y elegidos miembros de la Jerarquía de la Iglesia.


El fue uno de los mayores defensores de la doctrina trinitaria y sin embargo encontró no menos de 11.000 diferencias significativas entre el Códice Sinaíticus y las copias presentes de la Biblia, incluidos los últimos doce versículos del Evangelio de Marcos.
De estas alteraciones de forma y muchas veces de fondo (como el párrafo de la Epístola de Juan donde se menciona a la trinidad, 1 Juan 5:7, que actualmente se sabe que es un agregado y que en las últimas traducciones revisadas directamente se lo quita) hay entre 48.000 y 50.000 fallas detectadas en la actualidad (y todavía pueden existir aún más, según otros autores). Esto nos da una idea del grado de alteración que contiene este Libro Sagrado seguido por millones, y el grado de intromisión de las manos de distintas personas, entre quienes se contaban los Padres de la Iglesia, los escribas, traductores y copistas. Y no juzgamos las intenciones de los mismos, que a veces pueden ser nobles, otras veces egoístas y verdaderamente perversas. A veces, la intención se limita a desprestigiar a un pueblo determinado. Otras veces, a avalar una doctrina inventada. No juzgamos, como dijimos, sus intenciones. Sólo exponemos el hecho de la existencia de intromisiones, agregados y alteraciones en el “texto sagrado”.


Códices. Vamos a hacer una breve descripción de los dos Códices más importantes: el Sinaítico y el Vaticano. Tengamos en cuenta que el Dr. Ellicot afirma que el comité revisor de las Sociedades Bíblicas ha hecho de ocho a nueve cambios por cada cinco versículos del Nuevo Testamento, basándose en los códices egipcios, el Vaticano y el Sinaítico. El Códice Sinaítico (Denominado Aleph -א-, primera letra del alfabeto hebreo) se considera que fue escrito en Egipto y fue descubierto en el año 1844 por el Dr. Tischendorf en un monasterio cerca del monte Sinaí. Fue escrito en vitela en el siglo IV DC., contiene 147 páginas, cada una de 15 por 13 pulgadas con cuatro columnas y 48 líneas por página. Contiene libros como El Pastor de Hermas y la Epístola de Bernabé considerados “espurios” por el canon oficial de la Iglesia (apócrifos). El Dr. John Burgon pudo observar, al examinar este manuscrito el siglo pasado, que en más de 115 ocasiones se ven decenas de palabras mal escritas, muchas veces unas escritas sobre otras, y frases inconclusas. Contiene correcciones hechas por más de diez escribas, la mayoría de éstas son de los siglos VI y VII (Dr. Scrivener).


Cesar Vidal Manzanares (autor de "Conspiración Contra las Sagradas Escrituras", publicado por Peniel) aprende de Phillip Mauro que en relación con el Textus Receptus (nombre como se conoce a la versión del Nuevo Testamento compilada a partir del siglo XVI) las diferencias del códice Sinaítico "llegan casi a la cifra de nueve mil, prácticamente una por versículo”. En los Evangelios solamente, la versión del Códice Sinaítico omite cerca de "cuatro mil palabras, añade mil, y cambia de lugar y altera otras tres mil”. Con todo y eso, este códice junto con el Vaticano son los más aceptados en la actualidad para las nuevas versiones y revisiones de la Biblia. El Códice Vaticano (Denominado B) según sostienen algunos eruditos fue una de cincuenta copias de la Biblia pedidas por el emperador Constantino a Egipto. Fue escrito también en el siglo IV y está escrito en vitela. Fue hallado en la biblioteca del Vaticano en el año 1481, donde todavía se encuentra.


Phillip Mauro, según declara el Dr. C.V. Manzanares sostiene que el Códice Vaticano: "En relación con el Texto Mayoritario (es decir, la versión oficial conocida de la Biblia) omite al menos 2,877 palabras, añade 536, sustituye 935, cambia de lugar 2,098 y modifica 1,132. En total contiene 7,578 divergencias”. Recordemos que Phillip Mauro afirma que nueve décimas partes de las alteraciones del texto griego, en relación con el Texto Receptus derivan del códice Vaticano.


Dice Samuel Gipp que este Códice omite casi todo el Génesis menos los últimos cuatro capítulos (y los vs. del 46:28 en adelante). Es decir, en este manuscrito no existe la historia de la creación. Además observa, según las citas que de él hace David B. Loughram (fundador del Stewarton Bible School en Escocia) , que el códice Vaticano omite gran parte de los pasajes bíblicos que a la iglesia de Roma le ha convenido suprimir.


El Dr. J. Smythe declara que la pluma de algunos escribas del siglo X ha escrito sobre las páginas de este manuscrito desde una punta hasta la otra.


El Dr. Martin declara que en numerosos pasajes el manuscrito repite palabras y frases consecutivas. Una muestra del descuido y la desidia con que fue copiado. Samuel Gipp argumenta en defensa del texto bíblico y en contra de estos Códices egipcios que estos dos manuscritos fueron revisiones de los escribas egipcios que se basaron en el Texto Mayoritario (y por lo tanto no serían anteriores sino posteriores al texto hoy conocido como la Biblia). Así acomodaron la Biblia a las exigencias de las creencias filosóficas muy difundidas en Alejandría en aquella época.


El Dr. C. V. Manzanares cita a John Burgon: "Es más fácil encontrar dos versículos consecutivos en los que estos manuscritos [Vaticano y Sinaítico] difieren que dos en los que concuerden”.


Los versículos Mt. 17:21; 18:11; 23:14; Mc. 7:16; 9:44,46; 11:26; 15:28; y Ro. 16:24 no aparecen en ninguno de estos dos Códices. Tampoco las palabras “no se pierda” de Juan 3:15. Hay al menos 70 versículos que difieren entre los Códices egipcios y el texto actual de la Biblia. Se pueden consultar en:


La lengua de los textos. Otro tema que para nosotros como judíos es muy importante, es la existencia de los textos originales en su lengua original. No existen copias de Evangelios originales escritos en la lengua que hablaba Yeshú: el arameo/hebreo. Se presume que el Evangelio de Mateo se redactó en hebreo entre los años 40-50 de la era cristiana (aunque según otras investigaciones fue posterior). Y de esto se halla el siguiente antecedente: En el año 110 Papías de Hierapolis (cerca de Efeso) escribió:
"...Mateo juntó en hebreo los Dichos del Señor y cada uno en adelante los tradujo según su capacidad."
En el Año 185 el obispo mártir Don Irineo escribió:
"Mateo publicó un evangelio entre los hebreos y en el idioma de ellos, mientras que Pedro y Pablo salían a evangelizar Roma...".
El único texto que se ha presentado en hebreo sobre Mateo es la versión de: Itzjaq Ibn Saprut Shem Tov.


El texto de de Itzjaq Ibn Saprut del Siglo 14 en España, quien vivió en plena Inquisición. Este periodo estuvieron marcadas por las Disputatio o en español las disputas. Estas Disputas eran DEBATES PÚBLICOS EN LOS QUE LOS JUDÍOS SE VEÍAN FORZADOS A PARTICIPAR POR SUS GOBERNANTES CATÓLICOS. Las Disputas tenían lugar cuando un obispo católico enviaba a sus soldados de caballería a una sinagoga cercana y arrastraba al Rabino local al debate público. El Rabino se veía obligado a defender la fe judía entre la espada y la pared. Si el rabino perdía, la población judía local se veía forzada a convertirse al Catolicismo; si ganaba se le acusaba de insultar la religión católica y se veía obligado a huir por su vida. La disputa era realmente una situación de la que no se podía salir victorioso pero la mayoría de los judíos estaría de acuerdo en que convertirse en refugiado era preferible a aceptar a Yeshu, como “Mesías”, y el siguiente paso era convertirse al catolicismo. Shem-Tov Ibn Saprut vivió en lo más duro de estas disputas, ¡mas que el propio Najamanides! Ya para ayudar a sus colegas rabinos, así como judíos en general él se sentó y escribió un tratado polémico en un refuta al cristianismo (natzruth).


Algo parecido como el trabajo de Yosef Qimjí en su Sefer HaBrit expone una serie de argumentos anticristianos; su hijo Dawid Qimjí los recoge en Vicuaj (‘Disputa’), así como el libro Teshuvoth LaNoztrim (Réplica a los nazarenos) ‘el cual te lo recomiendo’, para tu información también existe el Miljemet Joba’ (‘Batalla obligatoria’) o simplemente Vicuaj’ (‘Disputa’),e n la cual el Ramaba”n polemiza contra el mumar Pablo de Santamaría,(antes: Yehoshúa Halorquí) en la disputa de Tortosa (1414). Otro material es el Kelimath hagoyim (Vergüenza de los gentiles) escrito por Itzjaq Profiat Duron, este texto sirvió como arsenal polemistas posteriores; muestra conocer bien los evangelios, también puedo citar a otros autores como Shlomoh ben-Adret de Barcelona; Jasday Crescas, Simón ben Shemaj Duron; Shlomo ben Semaj Doron; Yosef Albo; Itzjaq ben Yosef Pollegar-


Todos estos textos se fundamentaron en gran parte en el escrito de Shem-Tov, pues el polémico enfoque de Shem-Tov consistió en ir sección por sección del “Nuevo Testamento “ (Brith HaMetumtam) en busca de puntos débiles que pudiese utilizar en contra del cristianismo. Curiosamente una de sus tácticas frecuentes fue hacer hincapié en los versículos donde los cristianos violan las directas instrucciones de Yeshu. Al final de polémico tratado de Shem-Tov titulado Even Bohan (Piedra dura), él incluyó una versión hebrea del libro de Mateo a modo de apéndice. Shem-Tov explicó a sus con regionarios rabinos y a los judíos en general, que si deseaban sobrevivir a las disputas y evitar que los demás judíos aceptaran a Yeshú como “Mesías” deberían de leer el texto de Mateo y el resto del “N.T”.


El texto hebreo de Mateo escrito por Shem-Tov ben Isaac Ibn Shaprut fue redactado entorno a los años 1380-1385. Su obra original se ha perdido, pero todavía se conservan varias copias de sus manuscritos completos que datan de entre los siglos XV y XVII. La página 413 del décimo tercer libro de esta obra data del año 1584 y está redactada en escritura semi-cursiva sefardí; lo pueden ver en la Bibliotecade la Universidad de Leiden en:

http://kerkuil.leidenuniv.nl/digitale-tentoonstellingen-voor-2007/Judaica/images/htmpag/jud4766_413.htm
Esta versión está dividida en dieciséis libros y es una revisión del original. Esta versión incluye una discusión sobre los artículos de creencia cristiana. La versión de Shem Tov del Evangelio de Mateo se halla en las siguientes bibliotecas:
Biblioteca de Rijksuniveriteit, LeidenMs. Mich. 119.
Biblioteca Bodeleian, OxfordMs. Opp. Add. 4' 72.
Biblioteca del Seminario Teológico Judío de América, Nueva York. Ms. 2460.
Biblioteca del Seminario Teológico Judío de América, Nueva York.Ms. Mich. 137. Biblioteca
Shem-Tov Ben-Shaprut de Ben-Isaac Ibn Shaprut, fue un médico judío de castilla (España), que más tarde se trasladó a vivir en el reino de Aragón, quién redactó una versión hebrea del texto completo de Mateo en su obra Evan Bohan (años 1385-1385).El texto subyacente, refleja su composición original hebrea, y contiene una serie de lecturas no encontradas en cualquier otro códice de Mateo. Conserva ciertas similitudes con el Códice Sinaiticus y algunas lecturas tienen puntos en común con el Evangelio de Juan, pero presenta diferencias con otros Evangelios. El texto de Shem-Tov también está a menudo de acuerdo con la versión de Lucas. Y por último contiene veintidós puntos que están de acuerdo con el Evangelio de Tomás. Existen bastantes características en la versión de Shem-Tov, de las cuales únicamente mencionaré tres:
1.-La predicación a los Gentiles no es mencionada en el hebreo Mateo de Shem Tov.
2.-Nunca se identifica a Yeshúa como Mesías.
3.- No hace referencia al ritual del bautismo en el nombre de la trinidad.
En esta versión difiere de los otros textos que mencionas, pues los otros como explica George Howard, que el Libro de Nestor, el Miljamoth HaShem, Sefer Yosef Hamekane’, y el Nitzajon por Sebastián Münster NO son una versión de Mateo en hebreo. Son tratados medievales anti-cristianos polémicos escritos en hebreo. Además que el Shem-Tov de Mateo no es fragmentario, es decir no cita algunas partes del texto de Mateo, sino que está completo el evangelio de Mateo. En sí son tres puntos que sobresalen de la versión de Shem-Tov, -a diferencia de las otras que solo son tratados- los puntos son:
1) Los gentiles,
2) El Mashiaj y
3) Yojanan HaMatbil.


Los autores de la Biblia. Otro asunto a considerar es quién escribió la Biblia. Lo primero que surge con claridad es que no tiene un único transmisor, sino varios. Pero eso no es lo único que surge de la mirada más simple: LOS PROFETAS NO ESCRIBIERON LA BIBLIA CRISTINA. Y tampoco la transmitieron por escrito a las generaciones futuras. Ese era trabajo de los escribas.
Si buscamos en la misma Biblia, vemos en el Evangelio de Lucas que él mismo afirma y confiesa lo siguiente :
"Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, tal como nos lo enseñaron aquellos que desde el principio lo vieron con sus propios ojos y fueron ministros de la palabra, me ha parecido bueno también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, dignísimo Teófilo." Lucas dice que él no fue un testigo presencial y que toda la sabiduría recolectada fue adquirida de testigos que estuvieron presente y no la palabras inspiradas a él por Dios. Sin embargo, sus escritos forman parte de lo que se denomina “El Libro de Dios”.
Y esto sólo para mencionar el Evangelio de Lucas y no entrar a detallar en los libros Deuterocanónicos, que muestran expresiones similares por las cuales los protestantes los descalifican, quitándolos de su Biblia, en tanto que los católicos los incluyen en su versión.
Según las investigaciones de personajes como el Dr. Yosef Klausner quién fijó su residencia en Israel en 1920, informa en su libro ‘Yeshu Mi-Natzrath ’ que, tras las acuciosas investigaciones correspondientes que, los ‘evangelios’ fueron escritos muchas décadas después de la desaparición de Yeshu”a en la zona geográfica en donde le tocó vivir y resume, por tanto, que existen distintas fuentes, de diversos escritores los cuales no fueron totalmente incluidos o tomados en cuenta al momento de ‘canonizar’ el ‘Nuevo Testamento’ por parte de los primeros padres de la iglesia católica
¿Quién escribió las palabras de Jeremías? Su escriba, Baruc. ¿Fue Yeshu quien escribió los Evangelios? Claramente no. Y el Códice Vaticanus, que es del siglo IV, ¿acaso lo escribió un evangelista (autor de los evangelios) de su puño y letra? La respuesta vuelve a ser NO.
En manos de tales clases los textos sagrados fueron retenidos fuera del alcance del público durante siglos. De hecho, la mayor parte de los textos del Nuevo Testamento son de autores desconocidos. Se les atribuyen a determinadas personas, pero no hay pruebas a favor de esto en la mayoría de los casos. Es más, las evidencias están en contra. Por ejemplo, sólo cuatro de las Epístolas paulinas pueden atribuírsele casi sin dudas a Pablo. Es conocida la disputa de los Padres de la Iglesia sobre la canonicidad y autenticidad de la Epístola a los Hebreos, por ejemplo. Esto sin contar los distintos cánones (Muratorio, etc), los cuales incluían y rechazaban libros y diferentes textos, como la Epístola de Bernabé, el Pastor de Hermas, el Evangelio de Tomás, etc. Así en la actualidad las iglesias Protestantes tienen una Biblia con 7 libros menos que la católica.


Quisiera poner parte del texto encontrado por el Pr. Shlomoh Pines Z"L (Tathbit) el cual nos trae un dato interesante sobre el origen de los libros cristianos:
“Ellos [los romanos y crsitianos-notzrim] hicieron esto porque ellos buscaron obtener el dominio (ri'asa-שְרָרָה)
…En cuanto a los cuatro Evangelios: uno de ellos estaba compuesto por Juan (Yuhanna-יוחנא) y otro por Mateo (מתי). Entonces, después de que estos dos vinieron Marcos (M.r.q.s.-מרקס) quién no estaba satisfecho con sus dos Evangelios. Entonces, detrás de éstos vino Lucas (Luqa-לוקא), quién no estaba satisfecho con estos Evangelios y compuesto (todavía) otro evangelio. Cada uno de ellos era de la opinión (wa-kana `inda kul wahid min ha`ula') que el hombre quién había compuesto un Evangelio ante él, había dado una cuenta correcta de (cierto) las cosas y habían sido torcidas (akhala) otras, y que el otro (el Evangelio) estaría mereciendo más reconocimiento y más correcto…


‘Ellos, los romanos y cristianos [notzrim] dijeron: "La Torah (consiste) sólo de (narrativas que involucran) los nacimientos de los profetas y de las historias (tawarikh) de sus vidas. Nosotros vamos a construir (nabni) un Evangelio según este (modelo).’


‘(En estos Evangelios) están de acuerdo en ciertos lugares y en otros discrepan (72b); en algunos de ellos (hay pasajes) que no se (encuentran) en los otros. Hay cuentos acerca de las personas y mujeres-de entre los judíos, los romanos, y otros (las naciones que) dijo esto e hizo eso. Hay muchas absurdidades, y (muchas) cosas falsas, estúpidas y muchas mentiras obvias y contradicciones manifiestas. Era esto lo que las personas han estudiado completamente y han puesto separadamente. Sin embargo, una persona que lo lee se da cuenta de esto si él lo examina cuidadosamente. Algo-pero pequeño-de los refranes, son los mandatos de Ishu’ (ישו) e información (akhbar) acerca de él serán encontrados también allí’.


Algunas conclusiones de los estudiosos. Don Agustín de Hipona, el conocido erudito y pensador cristiano (nacido en el norte de África en el año 354) , decía :
“Hay muchas verdades dentro del cristianismo que no es bueno que el vulgo conozca, y hay cosas que son falsas, pero que es bueno que el vulgo crea.”
¿Cómo es esto? ¿Cuáles son las verdades que no es conveniente que sean conocidas y cuáles las mentiras que dejaron que la gente crea y acepte como verdad? ¿Acaso este es el método para la defensa de la verdad y la justicia: ocultar las realidades y difundir falsedades? ¿Acaso necesitan esto, si la verdad está de su lado, tal como pretenden? Si los hechos les dan la razón, ¿por qué ocultarlos y dejar que la gente crea falsedades?Pero veamos algunas conclusiones y reflexiones que han hecho varios de los máximos investigadores y estudiosos de la Biblia : El Dr. Lobegott Friedrich Konstantin Von Tischendorf, como ya dijimos el descubridor del Códice Sinaíticus y uno de los más acérrimos defensores de la doctrina de la trinidad, dice:
“El Nuevo Testamento ha sufrido en muchos de sus pasajes alteraciones de significado lo cual nos dejan en la dolorosa incertidumbre de lo que en realidad escribieron los Apóstoles”
Secrets of Mount Sinai, James Bentley, pág. 117


En su libro “Nuestra Biblia actual y los manuscritos antiguos” , el Dr. Frederic Kenyon dice :
“Además de las discrepancias mayores, existen pocos versículos en las cuales no haya habido variaciones en sus frases, con respecto a las copias antiguas. Nadie puede decir con certeza que esas alteraciones, omisiones o agregados no son importantes.”
El reverendo Charles Anderson Scott dice:
“Es altamente probable que ninguno de los Evangelios Sinópticos estuviesen en existencia en la forma en que hoy los poseemos, antes de la muerte de Pablo. Y si se debieran tomar los documentos en orden, las Epístolas irían en primer término, antes de los Evangelios Sinópticos”
Rev. Charles Anderson Scott, “Historia del cristianismo a la luz del conocimiento moderno” , pág. 338


Con esto, queda en claro que los Evangelios pudieron ser influenciados en buena parte por las doctrinas paulinas, por los pensamientos filosóficos de Pablo, quien no fue discípulo de Yeshu y que muchas veces iba en contra de lo que enseñaban los discípulos de Yeshu. En la segunda parte del siglo II el obispo de Corinto, Dionisio, escribía:
“y me fue pedido que escribiera epístolas, lo cual hice, y estos apóstoles del Demonio, a quienes les está reservado una calamidad, las han llenado con cizaña (elementos indeseables), cambiando unas cosas y agregando otras. No es por tanto, una sorpresa que algunos hayan tratado de adulterar las sagradas palabras del Señor, siendo que lo han hecho con obras que no pueden ser comparadas a estas”
Victor Tununensis, un obispo africano del siglo VI, en sus Crónicas (circa 556 DC) relata que cuando Messala fue Cónsul de Constantinopla (506 DC), él “censuró y corrigió” los Evangelios, escritos por personas que el Emperador Atanasio, consideraba “ignorantes e iletradas”, lo cual implica que los Evangelios fueron “retocados” para que cuadraran con las creencias cristianas de la época. Esto es muy importante para tener en cuenta a la hora de debatir sobre la doctrina cristiana, la trinidad y la divinidad de Yeshu, pues como luego veremos, los principales argumentos se basan en que estos asuntos “fueron dichos así por el mismo Yeshu”. Luego, si corroboramos que hubo alteraciones, correcciones, censuras y modificaciones a los textos, ¿cómo podemos afirmar con certeza que realmente esto fue dicho así por Yeshu o en realidad Yeshu dijo otra cosa y tales correcciones apuntaron a introducir palabras o frases que avalaran el concepto del dogma trinitario, ya por ese entonces impuesto dentro de la Iglesia? Recordemos siempre que los Evangelios tal como hoy se encuentran no fueron puestos por escrito antes del siglo IV.


En la actualidad, los estudiosos de la Biblia, católicos y protestantes por igual, admiten por ejemplo que de las epístolas de Pablo, solo siete son genuinas: Romanos, 1, 2 Corintios, Galatas, Filipenses, Filemon, y 1 Tesalonicenses.


Por ejemplo, también encontramos un acuerdo entre los expertos cristianos de todas las diferentes confesiones que los versículos del Evangelio de Marcos de 9 a 20 SON AGREGADOS y no pueden ser hallados en ninguno de los manuscritos antiguos. En la obra “Historia del cristianismo a la luz del conocimiento moderno”, Sir Higgins comenta: “En ‘Vida de Lanfranc, Arzobispo de Canterbury’ de Cleland se encuentra el siguiente pasaje:
“Lanfranc, monje benedictino, Arzobispo de Canterbury, se dedicó a corregir las Santas Escrituras, y los libros de los Padres, de acuerdo a las doctrinas ortodoxas aceptadas, secundum fidem orthodoxam."
Nuevamente tenemos una prueba más de personas que se dedicaron a corregir el texto sagrado de acuerdo a las doctrinas aceptadas y establecidas aparte del texto, cuando en realidad el verdadero trabajo del sabio erudito es a la inversa : revisar las cuestiones doctrinales en base al texto original, puro, inmaculado, incuestionable. Sin embargo, en una época en que las Escrituras no eran conocidas por el vulgo y no estaban al alcance del pueblo creyente, estos eruditos se dedicaban a la tarea inversa: a adaptar el texto sagrado a la doctrina establecida e imperante para que no pudiesen haber luego refutaciones de tal doctrina. El mencionado Sir Higgins en la obra antes citada, Historia del cristianismo a la luz del conocimiento moderno, agrega:
“No es injusto pensar que en tales verdades retenidas tenemos hoy parte de los Misterios cristianos, y difícilmente puede ser negado que la Iglesia, cuyas más altas autoridades sostienen tales doctrinas, no tendría escrúpulos en retocar las sagradas escrituras.”
Es decir que las bases de lo que debería ser la doctrina cristiana se encuentran en verdades que fueron ocultadas, en tanto que los textos fueron adulterados para sostener las doctrinas actuales. Cuando uno lee que la Iglesia no tendría escrúpulos en retocar las sagradas escrituras, puede pensar que esta es una acusación muy severa y sin pruebas. Sin embargo no fue hace muchos años que la Iglesia misma hizo una reciente modificación al “Padre nuestro”, la oración más conocida y recitada por todos los cristianos en la historia, cambiando “deudas” por “ofensas”. Y este es un hecho que cualquier cristiano contemporáneo puede sin duda recordar y confirmar.
Veamos la definición de trinidad dada por El Diccionario de la Biblia de John L. McKenzie, S.J., p. 899 (el cual lleva en sí el Nihil Obstat, Imprimatur, y Imprimi Potest , lo cual quiere decir que el texto está libre de errores doctrinales o morales ):
“La trinidad de Dios es definida por la Iglesia como la creencia en que Dios posee tres personas en unidad de substancia. A la definición de esta creencia como tal se llegó recién a partir de los siglos IV y V a consecuencia de la CARENCIA DE EVIDENCIA FORMAL Y EXPLÍCITA.”
Es decir que reconoce que en los mismos Evangelios no hay evidencias explícitas de la Trinidad, por lo cual al dogma se llegó mucho después de Yeshu.
Un interrogante para la reflexión. ¿Por qué la Iglesia y otros grupos cristianos le tienen tanto miedo de los escritos antiguos? ¿Por qué los han alejado de la vista pública por tanto tiempo? Los Códices de la Biblia nunca han estado al alcance del público general. Ha sido sólo en las últimas décadas que se ha podido estudiar en forma objetiva y exhaustiva estos textos por los científicos, y gracias a Dios estos manuscritos ahora están al alcance de los estudiosos. Y más aún: muchos de estos manuscritos se hallan en exposición en distintas Universidades, Museos y Bibliotecas e incluso se hacen exhibiciones especiales de ellos. Es decir, hoy la gente puede conocer su existencia y tener acceso a los mismos a través de las investigaciones de quienes se han dedicado a su estudio. No obstante, las bases doctrinales se encuentran ampliamente arraigadas al punto que la mayoría de los cristianos ha abandonado la investigación de estos asuntos y aceptan el credo sin cuestionamientos ni reflexiones al respecto.
Pero no sólo le han tenido miedo a los textos antiguos. La misma Biblia como hoy la conocemos no se difundió entre el pueblo sino hasta después del cisma protestante. Quizás alguien argumente que no existía la imprenta.


Por último, a continuación presento algunos textos relacionados con la formación de tal libro y sus correspondientes deformaciones realizadas por grupos neo-protestantes (hebreo-cristianos, mesiánicos y natzratim):
Hechos de los Apóstatas.









Epístolas del apikores Pablo de Tars”o
1 Corintios 7:36-38

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