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11/07/2012

وفي بداية-Génesis 21:21: ¿Mahoma alcanzo su revelación "profética" en Paran?
















Según Ibn al-Muzayyin en al-Iʿlām bi-mā fī dīn al-Naṣārā, que Farán, donde Bereshit 21:21 sitúa el asentamiento de Ismael, es la región árabe de la Meca, y que de allí Alá envió a Muhammad y le reveló su mensaje. Conviene notar que esta identificación no es un dato aislado en su obra, sino una pieza necesaria de su propio esquema sobre Devarim 33:2, examinado ya en esta serie: allí reserva el Sinaí a Musa y la Torá, Seír a la religión de Yeshú, y Farán en exclusiva a Muhammad, como tres revelaciones distintas a tres profetas distintos. Ese esquema exige que Farán sea, en efecto, Arabia; y es sobre Bereshit 21:21 donde recae todo el peso de sostener esa identificación, puesto que —como ya se mostró— ni el propio Devarim 33:2 ni el Targum de RaSa"G ofrecen ninguna base para ella. 


Refutación.


El texto masorético dice:

  וַיֵּשֶׁב בְּמִדְבַּר פָּארָן וַתִּקַּח-לוֹ אִמּוֹ אִשָּׁה מֵאֶרֶץ מִצְרָיִם


[21] Y vivió en el desierto de Parán, y su madre le proporciono una mujer de Mitzraim.

Y el Targum de RaSa"G:

ואקאם פי בריה פארן ואתכ̇ד̇ת לה אמה זוג̇ה מן בלד מצר
وأقام في برية فاران واتخذت له أمه زوجة من بلاد مصر

(“Y se estableció en el desierto de Farán, y su madre tomó para él una esposa del país de Mitzr”).

El versículo, en ambos testimonios, no contiene un solo verbo de revelación, ni la mención de una ciudad fundada, ni alusión alguna a un profeta futuro: es una nota biográfica escueta —dónde vivió Ishmael, con quién se casó— del mismo tipo que el texto ofrece para cualquier otro personaje. Farán, además, es en la propia geografía del Pentateuco una estación bien identificada del desierto del Sinaí y el Néguev, por donde Israel transita camino a Kadesh Barnea (Bemidbar 10:12; 12:16; 13:3, 26), no una región del Hiyaz; Ibn al-Muzayyin no traduce de otro modo el versículo —RaSa"G y el masorético coinciden en su sentido llano—, sino que le atribuye, sin apoyo textual alguno, una identidad geográfica distinta de la que el propio Pentateuco documenta.

A esta observación filológica, R' Yehudá HaLeví añade, en el Sefer HaKuzarí (Maamar Cuarto, 11), una objeción de fondo. Dice el Jáver:

(יא) אמר החבר: הייתי מדמם לאותם הגרים שקבלו עליהם את שרשי המצוות ולא את ענפיהן לולא היו מעשיהם סותרים את דבריהם כי הנה מכבדים הם את מקום הנבואה בדבור פה ובכל זאת פונים הם בתפלתם אל מקומות אשר היו לפנים מיחדים לאלילים אך במקרה נמצאו בתחום בו גרים רב בני המונם מקומות אשר לא נראה בהם אות אלוהי מלבד זה השאירו את כל מנהגי עבודת האלים הקדומה ימי החגים והקרבנות ולא בערו כי אם את הפסילים שנמצאו שם אותם מחו אך לא את מנהגיהם וכמעט אצדק אם אמר כי מה שאמר האלוה ועבדת שם אלהים אחרים עץ ואבן ואף חזר על כך אינו כי אם רמז אל אשר יכבדו את העץ ואל אשר יכבדו את האבן ואנחנו ברב הימים משלימים אתם בעוונותינו 

وقال صديق: I ينزف لأولئك الذين يعيشون الذين اشتكوا من جذور الوصايا وفروع في ما إذا كانت هناك إجراءات تتناقض أقوالهم أن تكون موضع احترام هي مكان للنبوة ديبورا هنا وبدوره لا يزال لتحلية المياه إلى الأماكن التي كانت سابقا موضوعات خاصة الأصنام ولكن إذا وجدت في العمر المتعددة الحية الضجة من أعدادهم من الأماكن التي لا يبدو أن لهم الله علامة إلا أن ترك كل عمل الجمارك للآلهة الأيام الأولى من الاعياد وتضحيات وأحرقوا أنه إذا كانت التماثيل هناك للاحتجاج ولكن ليس عاداتهم ويكاد يكون الحق في القول ان ما قاله الإله وعاد هناك كنت آلهة أخرى، والخشب والحجر، و هذا هو أنه إذا ودليلا على الذين يحترمون الشجرة والذي يتعلق الأيام الحجر وأكثر ونحن لدينا طرح من أجل خطايانا

([11]. Y dijo Jabber: Yo los compararía con gentes que no recibieron todas las particularidades de los preceptos, sino solo sus fundamentos, pues sus obras son contrarias a sus palabras, y la honra quien rinden al lugar de profecía la dirigen a los lugares que fueron de ídolos, en los cuales jamás apareció obra divina. A esto hay que añadir que mantienen los ritos de los cultos antiguos, y sus días de fiesta, y sus solemnidades, de modo que lo único que cambiaron fueron sus imágenes de esos lugares acabando con ellas, pero no acabaron con sus leyes,, y me atrevería a decir que todo lo que dijo Di"s (Devarim 4:28): ‘Y serviréis allí a dioses que no son más que obra de mano humana, dioses de palo y piedra…’" y que se repite en muchos pasajes, lo dijo por aquellos que exaltan el palo y la piedra, y algunos de los nuestros, a causa del largo tiempo del cautiverio, son como ellos".). 

El argumento de HaLeví no depende de la filología del versículo, sino de una observación histórica más general —bien documentada incluso en la propia tradición islámica, que reconoce el santuario de la Kaaba como un lugar de culto politeísta preislámico que Muhammad "purificó" en lugar de fundar—: la continuidad de un rito en un lugar no prueba que ese lugar haya sido, en algún momento anterior, escenario de una revelación genuina.

Vale la pena añadir, por último, una precaución que ya formuló el propio Shadal (Shemuel David Luzzatto) sobre el nombre de Hagar, precisamente porque toca de cerca cualquier intento de vincular tipológicamente a Ismael con la futura hégira de Muhammad. Comentando Bereshit 16:1, Shadal escribe:

יש אומרים, שלא היה לה שם זה מתחילתה, אלא שנקראה כן אח"כ על שם המאורע, כי הגר בערבי ענינו ברח והלך אל ארץ אחרת (קרוב לשורש גור בעברי), ומזה היג'רה אל נבי היא Egira... ובאמת אברהם ושרה קוראים אותה תמיד "שפחתי" "שפחתך" ולא מצאנו בשום מקום שיזכירו שם הגר, אע"פ שאין זו ראיה 

(“Hay quienes dicen que ese no fue su nombre desde el principio, sino que se la llamó así después, por el suceso mismo, pues הגר en árabe significa ‘huyó y se fue a otra tierra’ [cercano a la raíz גור en hebreo], y de ahí la הִגְ'רָה del profeta, que es la Hégira... y en efecto, Avraham y Sara la llaman siempre 'mi sierva', 'tu sierva', y no encontramos en ningún lugar que se mencione el nombre Hagar [en el diálogo directo] —aunque esto no es una prueba concluyente”). 

El Shadal mismo, con la cautela propia del filólogo riguroso, no presenta esto como demostrado, sino como una posibilidad no probada. Pero incluso en su forma más cautelosa, la observación es útil aquí: el propio nombre "Hagar" —que un lector tentado de vincular a Ismael con la Hégira islámica podría querer explotar como presagio etimológico— no aparece nunca en boca de Avraham o Sara dirigiéndose a ella, lo que deja abierta la posibilidad de que sea una denominación aplicada retrospectivamente; construir sobre él una segunda capa de simbolismo profético sería edificar sobre una base que el propio texto no sostiene con firmeza, y que ni siquiera el comentarista que la propuso se atrevió a dar por segura.

Ni el hebreo masorético, ni el Targum de RaSa"G, ni la geografía documentada de Farán en el resto del Pentateuco, ni el nombre mismo de Hagar analizado con el rigor que le dedicó Shadal, ofrecen apoyo alguno a la identificación de Farán con la Meca ni a la fundación de esta por Ismael. Lo que Bereshit 21:21 registra es, en los términos exactos que emplea tanto el hebreo como su traducción judeoárabe más antigua, el lugar donde un joven vivió y la mujer con la que se casó —nada más, y nada que sostenga el edificio profético que Ibn al-Muzayyin necesita construir sobre él.