Aḥmad ibn ʿUmar ibn Ibrāhīm al-Qurṭubí, conocido como Ibn al-Muzayyin (1182-1258) autor del al-Iʿlām bi-mā fī dīn al-Naṣārā menciona que en la sección de la Torah, Ála le reveló a Ibrahim (Avraham), sobre el advenimiento de Mahoma, así como de la comunidad musulmana, quien retoma supuestamente las palabras de la misma Torah utilizada en sus días (siglo X de la Era Vulgar), cuyo texto se lee:
«قَدِ اسْتَجَبْتُكَ فِي إِسْمَاعِيلَ، وَبَارَكْتُهُ، وَكَثَّرْتُهُ، وَأَنْمَيْتُهُ جِدًّا جِدًّا، يُولَدُ لَهُ اثْنَا عَشَرَ عَظِيمًا، وَأَجْعَلُهُ لِشَعْبٍ عَظِيمٍ»
‘Te he escuchado/concedido en cuanto a Ismael: lo bendije, lo multipliqué y lo hice crecer muchísimo; le nacerán doce grandes, y lo destinaré a [ser/formar] una gran nación. ”.
(p. 265)
«وَقَدِ اسْتَجَبْتُ لَكَ فِي إِسْمَاعِيلَ، وَبَارَكْتُهُ، وَكَثَّرْتُهُ، وَأَنْمَيْتُهُ جِدًّا جِدًّا، يُولَدُ لَهُ اثْنَى عَشَرَ عَظِيمًا، وَأَجْعَلُهُ رَئِيسًا عَظِيمًا بِشَعْبٍ عَظِيمٍ»
“Te he concedido lo que pediste respecto a Ismael: lo bendije, lo multipliqué y lo hice crecer muchísimo; le nacerán doce grandes, y lo haré un gran caudillo sobre un gran pueblo.”
(p. 233)
في البداية / Pseudo-Génesis 17:20.
Al-Qurtubí afirma que con “Gran nación” se refiere a Mahoma y a su Comunidad musulmana puesto que entre los hijos de Isma'il no hubo otros mejores, tal como dice:
«وَلَا يُشَكُّ فِي أَنَّ الشَّعْبَ الْعَظِيمَ هُوَ مُحَمَّدٌ عَلَيْهِ السَّلَامُ وَأُمَّتُهُ، إِذْ لَمْ يَكُنْ فِي وَلَدِ إِسْمَاعِيلَ أَعْظَمُ مِنْهُمْ»
“No cabe duda de que la gran nación es Muhammad —sobre él la paz— y su comunidad, pues no hubo entre los hijos de Ismael [nadie] más grande que ellos.”
(Ver. al-I‘lám, p. 265, 233 y Itbát, p. 34.).
Refutación.
El texto masorético, completo, dice:
כ. וּלְיִשְׁמָעֵאל שְׁמַעְתִּיךָ הִנֵּה בֵּרַכְתִּי אֹתוֹ וְהִפְרֵיתִי אֹתוֹ וְהִרְבֵּיתִי אֹתוֹ בִּמְאֹד מְאֹד שְׁנֵים עָשָׂר נְשִׂיאִם יוֹלִיד וּנְתַתִּיו לְגוֹי גָּדוֹל:
כא. וְאֶת בְּרִיתִי אָקִים אֶת יִצְחָק אֲשֶׁר תֵּלֵד לְךָ שָׂרָה לַמּוֹעֵד הַזֶּה בַּשָּׁנָה הָאַחֶרֶת
[20] Y en cuanto a Yishma’el te escuché. He aquí que le he bendecido y le haré fecundo y le multiplicaré sobremanera. [21] Pero Mi Pacto lo afirmare con Yitzjak, que Sarah te dará al tiempo señalado el año próximo.
Y la traducción de RaSa"G (R' Saadia Gaón, siglo X):
ופי אסמאעיל קד סמעתך הא אנא קד בארכתה לאת̇מרה ואכת̇רה ג̇דא ג̇דא ואת̇ני עשר שריפא יולד ואג̇על מנה אמה עט̇ימה: ועהדי את̇בתה מע אסחק אלד̇י תלד לך סארה פי מת̇ל הד̇א אלוקת פי אלסנה אלאכ̇רי
وفي إسماعيل قد سمعتك، ها أنا قد باركته وأثمرته وأكثرته جدا جدا، اثنا عشر شريفا يولد، وأجعل منه أمة عظيمة. وعهدي أثبته مع إسحاق الذي تلد لك سارة في مثل هذا الوقت في السنة الأخرى
[20] “Y en cuanto a Ismail, te he escuchado: he aquí que lo he bendecido, lo he hecho fecundo y lo he multiplicado muchísimo; doce nobles nacerán, y haré de él una gran nación. [21] Y Mi Pacto lo estableceré con Ishaq, a quien Sara te dará a luz en este mismo tiempo, el año próximo.”
La comparación de estos tres testimonios —hebreo masorético, Targum de RaSa"G, y la cita de Ibn al-Muzayyin— deja ver con precisión dónde se produce el desplazamiento. Ni el texto masorético ni la traducción de RaSa"G,, contienen ningún término equivalente a “caudillo” o “gobernante”: el sujeto que “será hecho una gran nación” es el propio Ishmael, no un liderazgo que él ejercería sobre ella. Las palabras رَئِيسًا عَظِيمًا es, por tanto, una adición que aparece únicamente en una de las dos formulaciones que Ibn al-Muzayyin atribuye al texto, ausente tanto del hebreo como de la traducción judeoárabe más antigua y filológicamente más autorizada. Es exactamente esa palabra añadida —no una alteración genérica— la que convierte una promesa de fecundidad numerosa en una promesa de liderazgo personal, y es sobre esa palabra donde descansa, en última instancia, la identificación con Muhammad.
Hay además un segundo problema, independiente del anterior: la cita de Ibn al-Muzayyin se detiene en el versículo 20 y omite el 21, que en el propio texto —y en la misma unidad de discurso divino— establece de manera explícita que אֶת בְּרִיתִי אָקִים אֶת יִצְחָק, “Mi Pacto lo estableceré con Yitzjak”, y no con Ismael. RaSa"G traduce ambos versículos como una sola unidad continua, tal como los presenta el propio texto masorético, y esa continuidad es precisamente lo que la cita aislada de Ibn al-Muzayyin rompe: la bendición de fecundidad concedida a Ismael en el versículo 20 queda, en el mismo aliento, explícitamente subordinada al pacto reservado a Yitzjak en el versículo 21. Citar el primero sin el segundo no es una alteración del texto, pero sí una descontextualización que oculta su conclusión inmediata.
Sobre el término אמה/أمة que RaSa"G emplea para traducir el hebreo גּוֹי (“nación”), conviene señalar que es la palabra árabe genérica para "pueblo, nación, comunidad" —la misma que el propio Corán usa para designar indistintamente a cualquier pueblo, no solo a la comunidad musulmana—, y que RaSa"G la aplica aquí sin ninguna carga teológica islámica específica, simplemente como el equivalente léxico más natural de גּוֹי en el árabe del siglo X. Que Ibn al-Muzayyin, siglos después, lea en esa misma palabra genérica una referencia exclusiva a la أمة محمدية es proyectar sobre el vocabulario ordinario un significado técnico que ese vocabulario no tenía en la lengua de la traducción que dice interpretar.
Por último, la propia tradición exegética judía anticipó y desactivó, mucho antes del Islam, cualquier lectura que atribuyera a la descendencia de Ismael una autoridad duradera o hegemónica. Sobre שְׁנֵים עָשָׂר נְשִׂיאִם, Rash"i comenta: שנים עשר נשיאם - כעננים יכלו, כמו (משלי כה יד) נשיאים ורוח (“Doce príncipes”: como nubes se desvanecerán, como en Mishléi 25:14, 'príncipes y viento'”), jugando con la doble acepción de נָשִׂיא —"príncipe" y, por asociación con ese mismo versículo de Mishléi, "nube"— para señalar que el poder de esos doce príncipes será tan pasajero como una nube que promete lluvia y no la trae. Rabeinu Bajya ben Asher, en cambio, ofrece una lectura más positiva: que el texto diga "doce príncipes" y no "doce naciones" señalaría más bien su elevación y la abundancia de la bendición recibida. Pero incluso en esta lectura más favorable, lo que se destaca es la magnitud de la bendición material y numérica —ברכת הרבוי—, nunca una elección o un pacto comparable al que el versículo siguiente reserva de modo explícito a Yitzjak. Ambas lecturas, la más severa de Rash"i y la más benigna de Rabeinu Bajya, convergen en el mismo punto: ninguna atribuye a los descendientes de Ismael una hegemonía religiosa o política duradera, y menos aún un pacto que sustituya al de Yitzjak.
Frente a un argumento que depende de una palabra —رَئِيسًا— ausente tanto del hebreo como de la traducción árabe más antigua que existe, y de un versículo —el 20— leído fuera de la unidad que forma con el 21, el Targum de RaSa"G vuelve a ofrecer lo que ofreció en Devarim 33:2 y en Devarim 34:10: un testimonio anterior en varios siglos a la propia formulación del argumento, producido en el mismo idioma y dentro del mismo entorno intelectual que la apologética islámica invoca, y que sin embargo no contiene ni la palabra ni la descontextualización de las que depende la lectura que se le querría atribuir.

