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4/18/2026

Gál 1:15–17 — Se comparó con Jeremías, pero huyó en dirección contraria: la autoentronización que el hebreo desnuda

BS"D

Gaster Hebrew MS 1616, folio 404

MS Oo.1.32, folio 123v



[15] כיון שרצה זה הוא שפרשני מן כרס אמי וקרא אותי בטובתו: [16] ונגלה בן אלהים בי ואסבר אותו בעמים ואותה שעה לא קיליתי לבשר ודם: [17] ולא הלכתי לירושלים אצל שלוחים שהיו לפני אלא הלכתי לערביים ושוב חזרתי לדמשק:

[15] Pero cuando quiso aquel que me separó desde el vientre de mi madre y me llamó mediante su bondad,

[16] y reveló en mí a su Hijo para que yo lo anunciara entre los pueblos — en aquel momento no recurrí a carne y sangre,

[17] ni fui a Yerushalayim hacia los enviados que fueron antes que yo, sino que me marché a Arabia y regresé nuevamente a Damésheq.

 

Gál 1:15–17 — Se comparó con Jeremías, pero huyó en dirección contraria: la autoentronización que el hebreo desnuda

El versículo 15 introduce una comparación que, leída en el horizonte del profetismo bíblico judío, solo puede calificarse de hubris en estado puro:

 כיון שרצה זה הוא שפרשני מן כרס אמי וקרא אותי בטובתו 

(“pero cuando quiso aquel que me separó desde el vientre de mi madre y me llamó mediante su bondad"”. 

El 𝔓46 dice ὁ ἀφορίσας με ἐκ κοιλίας μητρός μου, retomando el lenguaje de Jr 1:5 —בְּטֶרֶם אֶצָּרְךָ בַבֶּטֶן יְדַעְתִּיךָ— y de Is 49:1 —מִבֶּטֶן אִמִּי הִזְכִּיר שְׁמִי— con una precisión que no deja lugar a ambigüedad: Pablo se auto-coloca en la línea profética de Yirmeyahu y del Eved HaShem deutero-isaíaco. La Peshitta dice הַו מַן דּפַרשַׁני מֵן כּרֵס אֵמי, con el mismo vocabulario, y el hebreo de Cochin reproduce la estructura con פרשני מן כרס אמי. No hay modo de leer este versículo sin que el lector judío formado en el Tanaj reconozca de inmediato las dos referencias proféticas. Pero la elección de la raíz פ-ר-ש que Rahabi usa para traducir el griego ἀφορίσας abre una dimensión que la lectura devocional cristiana ha oscurecido sistemáticamente.

El verbo ἀφορίζω que el 𝔓46 emplea en el versículo 15 es el mismo verbo que la Septuaginta usa en Levítico 20:24-26 para la separación de Israel de las naciones: ἀφώρισα ὑμᾶς ἀπὸ τῶν ἐθνῶν εἶναί μοι, traduciendo el hebreo וָאַבְדִּל אֶתְכֶם מִן הָעַמִּים לִהְיוֹת לִי“os he separado de las naciones para que seáis míos"—. En el Levítico, Dios separa a Israel de las naciones hacia adentro, como acto constitutivo de la kedushá del pueblo; en Gálatas 1:15-16, Pablo reclama que ese mismo verbo lo separa hacia afuera, εἰς τὰ ἔθνη, hacia las naciones. El hebreo de Cochin, que usa la raíz פ-ר-ש para ambos contextos, hace visible para el lector judío la inversión completa de la dirección de la separación: el movimiento fariseo entero —הַפְּרוּשִׁים, los perushim, los separados— debe su nombre a esta misma raíz y a este mismo principio levítico de separación de lo impuro y de lo ajeno. Que Pablo use el verbo de la separación levítica, en el mismo capítulo en que reivindica su formación farisea, para describir una misión que lo lleva en la dirección exactamente opuesta a la que ese verbo prescribe en la Torah no es una tensión que el texto resuelva: es la contradicción constitutiva del pasaje entera, y la raíz פ-ר-ש del hebreo de Cochin la hace filológicamente irremediable.

Yirmeyahu recibió la designación desde el vientre para una misión cuyos términos estaban completamente definidos por la Torah: juicio sobre Israel y sobre las naciones en el vocabulario de la alianza mosaica, exhortación al abandono de la idolatría, advertencia de las consecuencias del incumplimiento del pacto del Sinaí. El Eved HaShem de Isaías 49 es, en la lectura rabínica clásica que Rashi y el Ramban sistematizan, o bien Israel como colectivo cuya misión es ser luz para las naciones en la medida en que encarna la Torah, o bien —en la lectura mesiánica que algunos rabinos permiten con matices— una figura que vendrá a restaurar Israel a su Dios, no a declarar la Torah קִלְלַת תּוֹרָה (Gál 3:13) ni que la circuncisión no aprovecha nada (Gál 5:2). Que Pablo se apropie del lenguaje de investidura profética más elevado del corpus bíblico hebreo para legitimar una misión cuyo contenido central es la remoción de la normatividad mosaica constituye la forma más refinada de apropiación simbólica que el Talmud (b.Sanhedrin 56a-60a) examinaría como caso de quien pervierte el mensaje de la Torah usando el vocabulario de la Torah.

Tertuliano, en Adversus Marcionem V.1, proporciona un dato que complica aún más la pretensión biográfica del versículo: Marción, cuya versión de Gálatas representa la tradición paulina más antigua, no consideraba a Pablo como judío y rechazó la narración de los Hechos que lo presenta como perseguidor anterior de las comunidades, por considerar esa caracterización increíble. La fuente paulina más temprana no reconocía en Pablo al judío formado en el fariseísmo que el versículo 15 presupone al aplicar a sí mismo el lenguaje de Yirmeyahu. El que se compara con los profetas de Israel no era reconocido como judío ni siquiera por sus propios seguidores inmediatos. Que el manuscrito de Cochin reproduzca sin alteración el lexema profético פרשני מן כרס אמי es, para el lector judío que conoce este dato, la transcripción fiel de una apropiación que sus propios promotores no sabían exactamente a quién atribuir.

El versículo 16 añade otro elemento que el manuscrito de Cochin preserva con una densidad semántica que la Peshitta no reproduce de la misma manera:

 ונגלה בן אלהים בי ואסבר אותו בעמים ואותה שעה לא קיליתי לבשר ודם 

(“y reveló en mí a su Hijo para que yo lo anunciara entre los pueblos —en aquel momento no recurrí a carne y sangre”). 

La Peshitta siríaca dice בְּרֵיהּ —"su hijo"— con el sufijo posesivo directo que en el horizonte de la teología siríaca del siglo I ya llevaba la carga cristológica desarrollada por las iglesias de esa tradición. El hebreo de Cochin dice בֶּן אֱלֹהִים, y esta elección opera en un horizonte semántico radicalmente diferente. En el corpus del Tanaj hebreo, la expresión בֶּן אֱלֹהִים o בְּנֵי הָאֱלֹהִים designa sin excepción a los miembros de la corte celestial, a las entidades angélicas que componen el סוֹד ה: así en Job 1:6 —וַיָּבֹאוּ בְּנֵי הָאֱלֹהִים לְהִתְיַצֵּב עַל ה—, en Job 2:1, en Job 38:7, y en los Salmos que la exégesis rabínica clásica interpreta consistentemente en ese sentido. El lector judío que lee בֶּן אֱלֹהִים en el texto de Cochin no lee el "Hijo divino único" de la teología nicena: lee un miembro de la corte angélica, una entidad del consejo celestial. Y esta lectura, lejos de atenuar el problema teológico del versículo, lo agudiza en una dirección que la teología cristiana no anticipó: Pablo declara que la fuente de su revelación es la comunicación interna de un ser angélico que Dios le reveló en su interior. Esta es exactamente la estructura del tipo de revelación que el Deuteronomio 13:2-4 examina con mayor sospecha: la del que reclama un mensaje divino mediado por una entidad sobrehumana que lo aparta del Dios de Israel. La comparación con el versículo 8, donde el mismo texto usa מַלְאָךְ מִן הַשָּׁמַיִם para el hipotético ángel cuya proclamación diferente merece el חֵרֶם, cierra el círculo con una ironía que el lector rabínico no puede pasar por alto: el que pronuncia el חֵרֶם sobre los ángeles que lo contradigan funda su propia autoridad en la comunicación de otro בֶּן אֱלֹהִים. El hebreo de Cochin, al elegir esa expresión en lugar del בְּרֵיהּ siríaco, hace que Pablo se anatematice a sí mismo dentro de su propio sistema, sin que Rahabi necesite añadir un solo comentario marginal.

La expresión בשר ודם del mismo versículo —"carne y sangre"— es en el hebreo rabínico la denominación técnica del ser humano como ser contingente y mortal, (ver. T. Berajot 33a; Mishnah Sotah 8:1; Nazir 9:5) en oposición a HaMaqom (cf. Pirké Avot 4:22). Pero el verbo griego que subyace a "consultar" en el 𝔓46 —προσανεθέμην— tiene en la literatura del período la connotación específica de someter algo a una instancia superior para su ratificación, o de consultar a un adivino u oráculo antes de emprender una acción. Su uso aquí coloca a los שלוחים שהיו לפני — ‘los enviados anteriores’, los discípulos directos de Yeshú— en el lugar que en el mundo antiguo ocupaba el oráculo verificador: la instancia a la que el consultante ordinario recurriría para confirmar si su rumbo es correcto. Que Pablo declare que no los consultó mediante este verbo específico no es simplemente una afirmación de independencia: es la declaración de que consideraba su propia experiencia visionaria privada epistémicamente superior a la consulta de quienes habrían constituido la fuente más directa disponible. En el sistema rabínico, el testimonio ocular verificado por múltiples testigos —עֵדוּת basada en el principio de שני עדים— siempre prevalece sobre la certeza interior de un individuo aislado (ver. Devarim 19:15). Quien rechaza deliberadamente la consulta a los testigos presenciales del maestro no está ejerciendo independencia intelectual: está rechazando la única forma de verificación disponible dentro del movimiento al que pertenece.

El versículo 17 eleva la soberbia a su expresión más visible:

ולא הלכתי לירושלים אצל שלוחים שהיו לפני אלא הלכתי לערביים ושוב חזרתי לדמשק 

(“ni fui a Yerushalayim hacia los enviados que fueron antes que yo, sino que me marché a los árabes y regresé nuevamente a Damésheq”). 

El dato geográfico no es inocente: "Arabia" en el horizonte del movimiento nazareno del siglo I designa la zona de misión entre los gentiles, el reino nabateo con sus ciudades helenísticas florecientes. Lucano de Cirene omite en los Hechos de los Apóstoles esta misión en Arabia —porque su esquematismo teológico requiere que la misión a los gentiles comience solo después de que Pedro la inicie y Yerushalayim la apruebe (cf. Hch 10:1-11:18)— creando una contradicción entre el texto de Gálatas y el de los Hechos que ninguna armonística cristiana ha resuelto satisfactoriamente. Si Pablo estaba misionando entre los gentiles desde Arabia antes de cualquier contacto con los שלוחים de Yerushalayim, entonces su afirmación de autoridad apostólica independiente no es solo una posición teológica: es un hecho consumado retroactivamente presentado como principio. La carta a los Gálatas es, entre otras cosas, el intento de legitimar lo que ya había hecho sin haber pedido permiso a nadie, y el versículo 17 lo confiesa con la única honestidad que el texto de Cochin permite ver con completa nitidez: el לא הלכתי no es una nota biográfica sino el programa epistemológico de toda la teología paulina enunciado en sus términos más desnudos.