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5/08/2024

Pesikta Rabati 36, Parte II: ¿Acepta D-s el sacrificio humano para expiar pecados? La respuesta está en el mismo libro que los misioneros citan — y los destruye

BS"D


Hay algo que los misioneros hacen con una consistencia que ya debería ser predecible: citan el fragmento que les conviene y se detienen exactamente donde el texto empieza a contradecirlos. Lo vimos en la primera parte con el pasaje del mesías hijo de Efraím. Pero la Pesikta Rabati no es un versículo aislado. Es un libro. Y cuando uno lo lee completo, descubre que no solo no apoya la teología cristiana, sino que en varios de sus pasajes la refuta de manera directa, como si sus autores supieran exactamente contra quién estaban escribiendo.

Empecemos por el pasaje que los misioneros nunca citan.

En el capítulo 5 de la Pesikta Rabati aparece un midrash que merece leerse despacio, porque su arquitectura argumentativa es notable:

בִּיקֵּשׁ מֹשֶׁה שֶׁתְּהֵא הַמִּשְׁנָה בִּכְתָב וְצָפָה הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא שֶׁהָאֻמּוֹת עֲתִידִין לְתַרְגֵּם אֶת הַתּוֹרָה וְלִהְיוֹת קוֹרִאִים בָּהּ יְוָנִית וְאוֹמְרִים אֵין הֵם יִשְׂרָאֵל אָמַר לוֹ הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא הָא מֹשֶׁה עֲתִידִין הָאֻמּוֹת לִהְיוֹת אוֹמְרִים אֲנוּ הֵם יִשְׂרָאֵל אֲנוּ הֵם בָּנָיו שֶׁל מָקוֹם וְיִשְׂרָאֵל אוֹמְרִים אֲנוּ הֵם בָּנָיו שֶׁל מָקוֹם וְעַכְשָׁו הַמֹּאזְנַיִם מְעֻיָּן אָמַר הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא לָאֻמּוֹת מָה אַתֶּם אוֹמְרִים שֶׁאַתֶּם בָּנַי אֵינִי יוֹדֵעַ אֶלָּא מִי שֶׁמִּסְטוֹרִין שֶׁלִּי בְּיָדוֹ הוּא בְּנִי אָמְרוּ לוֹ וּמָה הֵם מִסְטוֹרִין שֶׁלְּךָ אָמַר לָהֶם זוֹ הַמִּשְׁנָה

Mi traducción académica:

"Moshé quería que la Torá Oral estuviera por escrito. Pero el Santo Bendito Sea previó que en el tiempo por venir las naciones traducirían la Torá, la leerían en griego y dirían: 'Ellos no son Israel.' El Santo Bendito Sea le dijo a Moshé: He aquí, Moshé, que en el tiempo por venir las naciones del mundo dirán: 'Nosotros somos Israel, nosotros somos los hijos del Omnipresente', mientras Israel dirá: 'Nosotros somos los hijos del Omnipresente.' Y hasta este momento la balanza está en equilibrio. El Santo Bendito Sea dijo a las naciones: ¿Qué estáis diciendo, que sois Mis hijos? Solo sé que aquel que tiene Mis misterios (mistorín) en su posesión, ese es Mi hijo. Entonces las naciones le dijeron: ¿Y cuáles son Tus misterios? Les dijo: Esta es la Mishná."

 

Reich, C. E. (Coleccionista). (1654). Pesikta Rabbati [Impresión tipográfica]. Praga: [s.n.]. Renaissance Hebraica Collection. En el óvalo se destaca el término מסטורין en el pasaje sobre el secreto de D-s que solo Israel posee.

Antes de continuar con el argumento, conviene detenerse en una palabra: מִסְטוֹרִין (mistorín). No es una palabra hebrea. Es una transliteración del griego μυστήριον, el término técnico de los cultos mistéricos paganos: esas iniciaciones secretas donde el adepto recibía una "verdad oculta" reservada para los elegidos. Que los redactores de la Pesikta Rabati hayan elegido precisamente esa palabra para describir lo que las naciones no poseen no es un accidente estilístico. Es una señal. El texto está hablando, con toda probabilidad, de un interlocutor específico: el movimiento que más insistentemente reclamó poseer los misterios de D-s. Pablo de Tarso usa la palabra μυστήριον de manera recurrente para describir su propia teología, lo cual no es sorprendente dado que creció en Tarso, uno de los grandes centros del helenismo mistérico del siglo I. La pregunta que el midrash le plantea a ese interlocutor es simple y demoledora: ¿tienes la Mishná? No. Entonces no eres el hijo.

La respuesta de D-s al reclamo de las naciones no es teológica. Es textual. Es práctica. No dice "el que tiene la fe correcta es mi hijo." Dice: el que tiene la Torá Oral en su posesión, ese es mi hijo. El debate sobre quién es Israel se resuelve por un criterio de transmisión histórica, no de convicción espiritual. Y ese criterio excluye, de manera estructural, a todo movimiento que rechace la autoridad de la Torá Oral.

Pero hay más. El mismo libro que los misioneros citan parcialmente para hablar de un mesías sufriente contiene, en su capítulo 34, un midrash donde el Siervo Sufriente de Isaías 53 es identificado explícitamente con los Tzadikim de Israel, los justos del pueblo, no con ninguna figura mesiánica individual. Esta sola referencia interna desmonta el argumento de que Rashí "inventó" la lectura colectiva de Isaías 53. La Pesikta Rabati, estimada entre los siglos VI y VII aunque con secciones posiblemente del siglo III, ya leía ese capítulo en clave colectiva, siglos antes de Rashí. El misionero que acusa al comentarista medieval de innovar contra la tradición tendría que explicar qué hace con este pasaje del libro que él mismo invoca como autoridad.

Ahora bien. Vayamos al corazón de la cuestión, porque es aquí donde la Pesikta Rabati resulta más destructiva para la tesis misionera.

La pregunta que los misioneros nunca hacen, porque la respuesta los incomoda, es esta: ¿cómo entiende la Pesikta Rabati la expiación de los pecados? Si el libro hablara de un mesías que muere para cargar con las transgresiones de Israel, el argumento misionero tendría al menos coherencia interna. Pero el libro no dice eso. Dice exactamente lo contrario, y lo dice repetidamente, en múltiples capítulos, con una insistencia que parece deliberada.

Capítulo 7:

כְּשֶׁנִּתְגָּאָה עַל הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא מֵעֲשׂוֹת תְּשׁוּבָה הִשְׁפִּיל אוֹתוֹ וְנִתְגָּרֵשׁ מִגַּן עֵדֶן

"Como actuó con arrogancia hacia el Santo Bendito Sea al negarse a arrepentirse, El Santo Bendito Sea lo derribó y lo expulsó del Jardín del Edén."

Capítulo 26:

אִם תָּשׁוּבוּ מִמַּעֲשֵׂיכֶם הָרָעִים וְתִשְׁמְעוּן לִדְבָרַי יְרוֹמֵם אֶתְכֶם הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא עַל כָּל מַלְכֻיּוֹת

"Si os arrepentís de vuestras malas acciones y escucháis Mis palabras, el Santo Bendito Sea os elevará sobre todos los reinos."

Capítulo 21, sobre la tipografía de la letra ה:

מַה הֵ״א פָּתוּחַ מִכָּל צַד רֶמֶז לְבַעֲלֵי תְּשׁוּבָה שֶׁיֵּשׁ לָהֶם פֶּתַח

"Así como la letra ה está abierta por todos sus lados, es una señal para los que hacen teshuvá, que tienen una apertura ante ellos."

Capítulo 39:

כְּשֶׁתִּטְּלוּ אֶת הַשּׁוֹפָר לִתְקֹעַ חַדְּשׁוּ מַעֲשֵׂיכֶם וַעֲשׂוּ תְשׁוּבָה וַאֲפִילּוּ יֵשׁ בְּיֶדְכֶם כַּמָּה עֲבֵרוֹת אֲנִי מְכַסֶּה עֲלֵיהֶם

"Cuando toméis el shofar para soplarlo, renovad vuestras acciones y arrepentíos. Aunque tengáis varios pecados en vuestras manos, Yo los cubriré."

Y el pasaje más explícito, del capítulo 44, donde la Pesikta aborda directamente la mecánica de la expiación:

עֲשָׂרָה כְּנֶגֶד עֲשֶׂרֶת יְמֵי תְשׁוּבָה וְאִם עֲשִׂיתֶם תְּשׁוּבָה בָּהֶם וְאַתֶּם בָּאִים לְפָנַי בְּיוֹם הַכִּפּוּרִים וַאֲפִילּוּ יֵשׁ לָכֶם עֲוֹנוֹת מִן הָאָרֶץ וְעַד הַשָּׁמַיִם אֲנִי מַלְבִּינָם כַּשֶּׁלֶג [...] שֶׁאִם עֲשִׂיתֶם תְּשׁוּבָה בְּאֵלּוּ הַיָּמִים אֲפִילּוּ יֵשׁ בָּכֶם כַּמָּה עֲוֹנוֹת אֲנִי מְבַעֲרָם וּמְזַכֶּה אֶתְכֶם

"Diez, correspondientes a los diez días de arrepentimiento. Si os arrepentisteis durante estos días y venís ante Mí en Yom Kipur, aunque vuestros pecados lleguen desde la tierra hasta los cielos, Yo los haré blancos como la nieve [...] Si os arrepentisteis durante estos diez días, no importa cuántos pecados tengáis, Yo los eliminaré y os absolveré."

El patrón no podría ser más claro. A lo largo de toda la obra, el mecanismo de expiación es siempre el mismo: teshuvá. Arrepentimiento, retorno, renovación de conducta. No hay un mesías que muere. No hay una sangre que limpia. No hay una fe que sustituye la acción moral. El perdón es la respuesta directa de D-s al arrepentimiento genuino del ser humano, sin intermediarios.

Y el capítulo 44 llega a decirlo de manera que no deja margen para reinterpretaciones:

שֶׁהַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא חָפֵץ בַּתְּשׁוּבָה וְאֵינוֹ חָפֵץ לְהָמִית בְּרִיָּה

"El Santo Bendito Sea se complace en el arrepentimiento, pero no se complace en dar muerte a ninguna criatura."

Y también, en el mismo capítulo:

תְּשׁוּבָה חֲבִיבָה לִפְנֵי הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא שֶׁהוּא מְבַטֵּל דְּבָרָיו בִּשְׁבִיל הַתְּשׁוּבָה [...] אִם יַעֲשֶׂה אָדָם תְּשׁוּבָה שְׁלֵמָה אַף הָעֲבֵרוֹת שֶׁעָשָׂה מִתְּחִלָּה אֵינָם מִתְחַשְּׁבוֹת לוֹ וְאֵינָם נִזְכָּרוֹת לוֹ [...] אָמַר הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא אַל תִּתְיָרְאוּ מִן הַדָּבָר הַזֶּה אִם הֵם עַד הָרָקִיעַ וְאַתֶּם עוֹשִׂים תְּשׁוּבָה אֲנִי סוֹלֵחַ [...] וְאַתֶּם עוֹשִׂים תְּשׁוּבָה מִיָּד אֲנִי מְקַבֵּל אֶתְכֶם

"El arrepentimiento es querido por el Santo Bendito Sea, hasta el punto de que Él anula Sus propias sentencias a causa del arrepentimiento [...] Cuando una persona logra el arrepentimiento completo, entonces los pecados que cometió anteriormente no serán contados en su contra ni recordados contra ella [...] El Santo Bendito Sea dijo: No temáis esta situación. Aunque vuestros pecados lleguen hasta el firmamento, y os arrepintáis, Yo los perdonaré [...] Y si os arrepentís, inmediatamente os recibiré."

La pregunta que quiero dejarle al misionero que cita la Pesikta Rabati como apoyo para su teología es esta: ¿cómo se lee el capítulo 36 en un libro donde el capítulo 44 dice explícitamente que D-s no quiere dar muerte a ninguna criatura y que el arrepentimiento es el único mecanismo de expiación? O el libro es coherente consigo mismo, en cuyo caso el mesías hijo de Efraím no es un sacrificio expiatorio, o el libro se contradice, en cuyo caso no puede usarse como autoridad teológica. El misionero no puede tenerlo de las dos maneras.

Pero hay un pasaje del Talmud que algunos misioneros también invocan en este contexto, y que merece atención. En Moed Katán 28a aparece lo siguiente:

לָמָּה נִסְמְכָה מִיתַת מִרְיָם לְפָרָשַׁת פָּרָה אֲדֻמָּה לוֹמַר לְךָ מַה פָּרָה אֲדֻמָּה מְכַפֶּרֶת אַף מִיתָתָן שֶׁל צַדִּיקִים מְכַפֶּרֶת

"¿Por qué se yuxtapuso la muerte de Miriam a la porción de la vaca roja? Para decirte: así como la vaca roja expía, también la muerte de los justos expía."

El misionero lee esto y cree haber encontrado la confirmación de que la muerte de una persona justa puede limpiar pecados, lo cual —en su lógica— prepararía el terreno para la muerte de Yeshú. Pero hay un problema inmediato con esa lectura, y es que si se aplica con coherencia, destruye el argumento que pretende sostener: si la muerte de los justos en general expía pecados, entonces los judíos tenemos en cada generación nuestros propios justos, y la muerte de ningún individuo particular —ni de Yeshú ni de ningún otro— tiene precedencia especial. Siguiendo esa lógica cristiana hasta su conclusión, nadie necesita creer en Yeshú para nada.

Lo cual nos indica que la Guemará no está hablando de expiación mágica por muerte vicaria. El Rabino Abraham Itzjak Kook lo explica con precisión:

וַדַּאי עִיקַּר הַכַּפָּרָה בָּא עַל יְדֵי הַהִתְעוֹרְרוּת לְהַחֲזִיק בִּדְרָכִים הַטּוֹבִים שֶׁלָּהֶם וְהִנֵּה בְּצַדִּיקִים וְתַלְמִידֵי חֲכָמִים גְּדוֹלִים יֵשְׁנָם דְּבָרִים שֶׁאֶפְשָׁר לְכָל אֶחָד מִיִּשְׂרָאֵל לָלֶכֶת בְּעִקְּבוֹתֵיהֶם כְּמוֹ לְעִנְיַן מִדּוֹת טוֹבוֹת וּגְמִילוּת חֲסָדִים וְכַיּוֹצֵא בָּהֶם וְיֵשׁ דְּבָרִים שֶׁהֵם פָּעֲלוּ בִּגְדֻלַּת נַפְשָׁם כְּמוֹ גְּדֻלַּת הַתּוֹרָה וְכַיּוֹצֵא בָּהֶם שֶׁאֵין בְּאֶפְשָׁר לְכָל אֶחָד לַעֲשׂוֹת כְּמוֹתָם וְהָעֵצָה לָזֶה שֶׁיְּקַבֵּל עָלָיו עוֹל הַהִשְׁתַּדְּלוּת לְהָקִים עֵדוּת דַּת וְתוֹרָה

"Sin duda la expiación principal viene a través del despertar para mantenerse en los buenos caminos de ellos. Ciertamente, en los justos y grandes sabios de la Torá hay cosas que cada uno de Israel puede seguir, como en el caso de las buenas cualidades y la generosidad, y similares. Y hay cosas que ellos realizaron gracias a la grandeza de sus almas, como la grandeza en la Torá y similares, que no es posible para todos hacer como ellos. Y el consejo para esto es que uno asuma la carga del esfuerzo por establecer el testimonio de la ley y la Torá."

La expiación que produce la muerte de los justos no opera como transacción mágica. Opera como inspiración moral: la pérdida de un guía de la Torá nos mueve a ser mejores, a continuar su camino, a asumir la responsabilidad que ellos ejercieron. Es una expiación que pasa por la conducta del individuo vivo, no por la sangre del individuo muerto. La mecánica es exactamente la opuesta a la cristiana.

Termino con un detalle que tiene la elegancia de los argumentos verdaderamente simples. La Pesikta Rabati dice que D-s no quiere dar muerte a ninguna criatura y que el arrepentimiento lo complace más que cualquier otra cosa. La Torá, en Génesis 22, narra que D-s pidió a Abraham sacrificar a Itzjak, y en el último momento lo detuvo, ordenándole que no lo hiciera. La gran enseñanza de esa parashá no es que D-s acepta sacrificios humanos en circunstancias extremas. Es exactamente lo contrario: D-s no quiere sacrificios humanos. Lo que D-s quiere es fidelidad.

El Libro de los Macabeos, que algunos usan para argumentar que la muerte de los piadosos expía pecados, es un texto apócrifo, y no está incluido en el canon del Tanaj. La Torá canónica tiene una posición sobre el sacrificio humano, y esa posición quedó establecida en el monte Moriá, cuando la mano de Abraham fue detenida antes de caer.

La Pesikta Rabati no dice lo que los misioneros dicen que dice. Lo que dice es esto: el secreto de D-s es la Mishná, y quien no la tiene en su posesión no es Su hijo. El arrepentimiento limpia todos los pecados, no importa cuántos sean ni hasta dónde lleguen. D-s no se complace en matar a ninguna criatura. Y el mesías que Israel espera aún no ha llegado.

Todo lo demás son notas al pie