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1/11/2023

Efraimismo: ¡Cuando los mesiánicos ignoran que la profecía ya se cumplió!

BS"D


Entre Mesiánicos y otros grupos similares se ha puesto de moda el llamado Efraimismo, doctrina bastante añeja (tiene más de un siglo que fue propuesta en el medio de Protestantes Fundamentalistas, dato que muy pocos conocen) según la cual los seguidores de Yoshke (Jesús) son "la Casa de Efraim" que está siendo restaurada para que, al Fin de los Tiempos (inminente, como todo buen Fin de los Tiempos), se reintegre con la Casa de Judá (el Judaísmo, aunque el de "judíos" que reconocen a Yoshke como Mesías).

Debo confesar que me sorprende la capacidad para inventar doctrinas completamente falsas basándose en profecías que ya están cumplidas hace más de 2,500 años!!!

Es una doctrina fácilmente refutable, debido a que pasa por alto pasajes bíblicos muy precisos en donde se demuestra que la reintegración entre las Casas de Judá y Efraim YA SE DIO, and que el Judaísmo actual (el verdadero, el que no cree en Yoshke) es el heredero único y legítimo de dicha fusión.

El Texto que Citan: Isaías 11

Voy a centrarme en un texto concreto para no hacer demasiado larga esta nota. Se trata de Isaías 11, un capítulo donde se profetiza la llegada de un "retoño" del "tronco de Yishai".

Los versículos trascendentales son el 1, 12 y 13, que dicen lo siguiente:

"Saldrá una vara del tronco de Yishai, y un retoño saldrá de sus raíces... y levantará pendón a las naciones, y juntará a los desterrados de Israel, y reunirá a los esparcidos de Judá de los cuatro confines de la tierra. Y se disipará la envidia de Efraim, y los enemigos de Judá serán destruidos. Efraim no tendrá envidia de Judá, ni Judá afligirá a Efraim".

Con estos párrafos, se pretende señalar que está profetizado que las casas de Judá y Efraim deben reunirse, por lo que debe deducirse que son casas DIFERENTES.

Es ridículo!!!

El Error Fundamental: No Considerar que una Profecía Puede Estar Cumplida

Semejante idea cae en un error fundamental: no tomar en cuenta que una profecía puede estar cumplida ya.

Analicemos los hechos históricos que convenientemente ignoran:

Esta profecía, al igual que TODAS las que hablan de la reunificación "futura" de Judá y Efraim (o Israel) son ANTERIORES al exilio de Judá en Babilonia. NO EXISTE NINGUNA que haya sido redactada DESPUÉS.

Con ello, estoy afirmando que esta profecía SE CUMPLIÓ justo después del fin del exilio en Babilonia, y la prueba nos la ofrece el profeta Zacarías.

La Evidencia del Cumplimiento: Zacarías y Zerubabel

Este profeta redactó sus oráculos durante la época de la restauración de Judea. El capítulo 2 es toda una exhortación a quienes seguían en Babilonia para que creyeran en las promesas de HaShem, respecto a que Judea y Jerusalén serían plenamente restauradas.

A partir del capítulo 3, y hasta el capítulo 6, el discurso del profeta se dirige a los dos líderes del pueblo judío en ese momento: el Sumo Sacerdote Josué y Zerubabel, descendiente directo del rey David, y nombrado exiliarca por el gobierno persa. Es decir, quienes ostentaban el poder religioso y político, respectivamente.

Nos dice el profeta:

"Vino palabra del Señor a mí, diciendo: las manos de Zerubabel echarán el cimiento de esta casa, y sus manos la acabarán..." (Zacarías 4:8-9)

Y más adelante agrega:

"Tomarás plata y oro, y harás coronas, y las pondrás en la cabeza del Sumo Sacerdote Josué ben Josadac, y le hablarás diciendo: así ha hablado el Señor de los Ejércitos, diciendo: he aquí el varón cuyo nombre es el Renuevo, el cual brotará de sus raíces, y edificará el Templo del Señor" (Zacarías 6:11-12)

Las Ideas de Zacarías Son Muy Precisas

Primero: La profecía de Isaías 11 estaba a punto de cumplirse con la llegada de un varón llamado "el Renuevo, el cual brotará de sus raíces". Es una evidente e indiscutible alusión a todo el pasaje de Isaías 11.

Segundo: Dicho Renuevo tendría una misión bien concreta: "edificará el Templo del Señor".

Tercero: El portador de esa misión está perfectamente identificado por el profeta: "las manos de Zerubabel echarán el cimiento de esta casa..."

El Renuevo que brotó de las raíces de Yishai fue Zerubabel, y fue EN SU TIEMPO que las casas de Judá y Efraim se reunificaron, tal y como lo establece la profecía de Isaías.

Conclusión: La Profecía Está Cumplida

La profecía está cumplida. Las Casas de Judá y Efraim YA NO ESTÁN SEPARADAS.

¿Cómo explican esto los efraimitas? No lo explican. Simplemente ignoran a Zacarías, ignoran a Zerubabel, e ignoran la historia verificable del retorno de Babilonia.

Lo sorprendente es que toda esta doctrina del Efraimismo se basa en IGNORAR DELIBERADAMENTE que las profecías sobre la reunificación de Judá y Efraim:

Primero, son anteriores al exilio babilónico. Segundo, se cumplieron con el retorno de Babilonia bajo Zerubabel. Tercero, no existe NINGUNA profecía posterior que hable de una futura reunificación, porque ya había sucedido.

Pero los mesiánicos necesitan inventarse que ellos son "Efraim" para justificar su existencia como movimiento separado del Judaísmo. Es una necesidad teológica, no una verdad bíblica.

En resumen: El Efraimismo es otra invención protestante del siglo XIX, disfrazada de "restauración bíblica", que ignora la historia, ignora a los profetas posteriores al exilio, e ignora el cumplimiento verificable de las profecías que citan.

Como bien sabemos: cuando tienes que ignorar a Zacarías para sostener tu interpretación de Isaías, lo que tienes no es exégesis bíblica, sino eiségesis evangélica.

¡¡¡Una doctrina falsa más del interminable arsenal de manipulaciones mesiánicas!!!

1/08/2023

Isaías 53 y los comentarios rabínicos.

BS"D



La Controversia Fabricada sobre Isaías 53

Últimamente, varias personas me han enviado numerosas citas rabínicas sobre Isaías 53. Las mismas se han rehusado sistemáticamente a contestarme algunas preguntas elementales que he formulado al respecto. El panorama es el que sigue: yo afirmo que Isaías 53 habla de Israel, ellos insisten en que habla del Mesías. Yo apelo a que el propio Isaías siempre identifica al Siervo —protagonista en el capítulo 53— como Israel, mientras que ellos apelan a que varios rabinos identificaron a ese Siervo como el Mesías.

En términos estrictos, ambas posturas contienen elementos correctos: Isaías identifica explícitamente al Siervo como Israel, y varios rabinos posteriores lo identificaron como el Mesías. La pregunta obligada, entonces, es evidente: ¿se contradicen Isaías y los rabinos? Y la respuesta parece obvia: sí. Sigue otra pregunta lógica: ¿a quién debemos creer, a Isaías o a los rabinos?

Estas son precisamente las preguntas que se han negado a responder, por razones que resultan bastante obvias una vez que se examina su metodología. Lo que más molesta en este caso es que aflora una terrible incoherencia en la postura de Mesiánicos y Nazarenos: generalmente, se dedican a denostar la tradición rabínica, apelando a que ésta distorsionó el sentido de la Torá y pervirtió al Judaísmo.

Pero en este caso particular apelan precisamente a esa tradición que normalmente critican con tanta vehemencia. Y lo más extraordinario es que lo hacen en un caso donde pareciera evidente esa supuesta distorsión que tanto denuncian: Isaías declara explícitamente que el Siervo es Israel, mientras que ciertos rabinos afirman otra cosa.

Sin embargo, en este caso particular deciden darle la razón al rabino y dejar en el cesto de la basura lo que dice Isaías, bajo la premisa de que el Targum identifica al Siervo como el Mesías y por lo tanto debe ser el Mesías. La razón de esta selectividad hermenéutica es bastante simple: porque creen que les conviene, porque les agrada, porque se ajusta a sus conclusiones preconcebidas. Esta es su constante: la arbitrariedad metodológica.

Pero dejemos los aspectos penosos de lado y procedamos al análisis riguroso del asunto, porque la realidad histórica demuestra que los rabinos no contradicen en absoluto lo que dice Isaías. Simplemente, enfocan el tema en un estilo muy propio de la tradición rabínica, que tiene sus características particulares, mismas que resultan completamente incomprensibles para Mesiánicos y Nazarenos, atados inevitablemente a los métodos de interpretación bíblica propios del Cristianismo tradicional.

Se trata, simplemente, de entender primero qué dice el texto en su contexto original, y después cómo usa esa información el Judaísmo en contextos posteriores.

Una cosa es definitiva: el Judaísmo no usa los textos bíblicos como lo hace el Cristianismo. Y allí es precisamente donde nuestros amigos Mesiánicos y Nazarenos encuentran su principal obstáculo hermenéutico, porque no conocen otro modo de interpretar la Biblia que el cristiano tradicional.

Entonces, empecemos por repasar los aspectos históricos relacionados con Isaías 53, porque de allí surgen varios conceptos importantes para entender el pasaje correctamente, para comprender lo que los rabinos opinaron sobre ese pasaje en diversos contextos históricos, y para contrastar lo que el Cristianismo enseña por su parte.

El Contexto Histórico de Isaías 53: Evidencia Documental

De acuerdo con la perspectiva tradicionalista, Isaías 53 se escribió en el siglo VIII antes de la era común. Según la Crítica Textual Bíblica académica, en el siglo VI antes de la era común. Esta diferencia cronológica no afecta sustancialmente nuestro análisis.

Pero existe un hecho definitivo que resulta incómodo para la interpretación mesiánica cristiana: el primer texto judío en donde el protagonista de Isaías 53 fue identificado explícitamente como el Mesías es el Targum Pseudo-Jonatán, escrito a mediados del siglo II de la era común.

Entonces, tenemos un lapso temporal que abarca de setecientos a novecientos años en el que ningún autor judío identificó a Isaías 53 como un texto relacionado con el Mesías. Y debemos señalar que la literatura judía en ese extenso lapso es abundante y variada: desde los últimos textos de la Biblia Hebrea como Zacarías, Malaquías, Cantar de los Cantares o Daniel, pasando por toda la vasta literatura de Qumrán, así como los escritos filosóficos de Filón de Alejandría.

En ningún lugar de esta extensa producción literaria aparecen indicios de que alguien haya entendido a Isaías 53 como una profecía mesiánica durante ese período histórico.

La pregunta obligada surge naturalmente: ¿por qué esa interpretación mesiánica aparece súbitamente en el Targum Pseudo-Jonatán? Para contestar adecuadamente, debemos hacer algunas especificaciones técnicas sobre este Targum y su contexto de producción.

El Targum Pseudo-Jonatán: Un Texto Extraordinariamente Peculiar

El texto arameo del Targum Pseudo-Jonatán sobre Isaías 52:13-53:12 presenta características que lo distinguen radicalmente de una traducción convencional. La primera frase establece el tono de toda la interpretación targúmica: "He aquí, mi siervo el Mesías prosperará".

Para los defensores de Isaías 53 como profecía mesiánica cristiana, esa identificación inicial es la idea fundamental con la que supuestamente queda claro que el Siervo del Señor —personaje que aparece recurrentemente a lo largo de la sección que abarca los capítulos 40 al 55 de Isaías— es el Mesías davídico.

Pero se trata de un detalle extraordinariamente bizarro en el Targum, especialmente porque Isaías identifica a ese Siervo como Israel en múltiples ocasiones a lo largo de su libro profético. Examinemos la evidencia textual interna del libro de Isaías: "Pero tú, Israel, Siervo mío eres" aparece en Isaías 41:8. "¿Quién es ciego, sino mi Siervo? ¿Quién es sordo, como mi mensajero que envié? ¿Quién es ciego como mi escogido, y ciego como el Siervo del Señor?" encontramos en Isaías 42:19. "Vosotros sois mis testigos, y mi Siervo que yo escogí" declara Isaías 43:10. "Ahora pues, oye, Yaacov, Siervo mío" leemos en Isaías 44:1. "Acuérdate de estas cosas, oh Yaacov e Israel, porque mi Siervo eres" establece Isaías 44:21. "Por amor de mi Siervo Yaacov, y de Israel mi escogido" afirma Isaías 45:4. Finalmente, "Mi Siervo eres, oh Israel, porque en ti me gloriaré" concluye en Isaías 49:3.

Entonces, con todo este antecedente textual preciso y explícito, resulta evidente desde una perspectiva de análisis literario básico que cuando en Isaías 52:13 —donde realmente comienza el discurso que se extiende a lo largo de todo el capítulo 53— encontramos las palabras "He aquí, mi Siervo será prosperado", el texto se refiere claramente a Israel. La razón metodológica es simple: mientras que existen numerosos versículos que directamente identifican a Israel como el Siervo, no existe uno solo en todo el libro de Isaías que identifique al Mesías como el Siervo.

¿Por qué surge entonces esta confusión interpretativa que ha perdurado durante siglos? Por el Targum Pseudo-Jonatán, el primer documento judío que identifica al Siervo como el Mesías en este pasaje específico.

Y aquí sucede algo verdaderamente extraordinario desde el punto de vista de la coherencia argumentativa: generalmente, Mesiánicos y Nazarenos acusan al Judaísmo rabínico de haber torcido deliberadamente la Escritura para ocultar supuestas profecías mesiánicas sobre Ieshú. Y, aparentemente, este debería constituir uno de los casos más evidentes de esa supuesta distorsión: Isaías repite, insiste, recalca vez tras vez de manera explícita que el Siervo es Israel, y de repente, setecientos o novecientos años después aparece un rabino y declara que es el Mesías.

Pero, extrañamente, en este caso particular los Mesiánicos y Nazarenos optan estratégicamente por darle la razón al rabino y desechar completamente lo que dice Isaías de manera explícita y reiterada, bajo la premisa simplista de que si el Targum identifica al Siervo como el Mesías, entonces necesariamente debe ser el Mesías.

Las Distorsiones Radicales del Targum Pseudo-Jonatán

Regresemos al análisis textual detallado del Targum. En realidad, se trata de un texto extraordinariamente bizarro desde el punto de vista de la fidelidad al texto hebreo original. Voy a presentar tres ejemplos concretos donde el Targum se aleja definitivamente del texto bíblico de manera radical.

Primer caso: mientras que Isaías repite explícitamente varias veces "el Siervo es Israel", el Targum declara abruptamente "he aquí, mi Siervo el Mesías", sin ninguna justificación textual interna.

Segundo caso: Isaías 53 menciona ciertas características descriptivas del Siervo, y no hay duda textual de que corresponden al Siervo mismo. Sin embargo, el Targum transfiere esas características a Israel en lugar del Mesías. Por ejemplo, Isaías 52:14 declara textualmente "como se asombraron de ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los hombres su parecer, y su hermosura más que la de los hijos de los hombres", refiriéndose claramente al Siervo. Pero el Targum lo parafrasea radicalmente: "La casa de Israel mirará a él durante varios días, porque su pacto fue oscurecido entre las naciones, y su aspecto de entre los hijos de los hombres". Entonces, aunque en el texto bíblico original es el Siervo quien sufre el desfiguramiento, en la interpretación targúmica es Israel quien experimenta ese sufrimiento.

El tercer caso resulta todavía más extraordinario desde el punto de vista de la alteración textual: en el versículo 4, Isaías declara que "ciertamente, él llevó nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores, y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de HaShem y abatido". Pero el Targum parafrasea radicalmente: "Entonces, por nuestros pecados orará, y nuestras iniquidades serán perdonadas por su causa, aunque nosotros fuimos lastimados, heridos de delante del Señor y afligidos". Está perfectamente claro que las cualidades de "azotado, herido de HaShem y abatido" corresponden al Siervo en el texto bíblico original. Por lo tanto, si el Targum identifica al Siervo como el Mesías, estas características descriptivas deberían corresponderle necesariamente. Sin embargo, el autor targúmico toma una dirección interpretativa completamente diferente, declarando que "aunque nosotros fuimos lastimados, heridos de delante del Señor y afligidos", refiriéndose claramente a Israel como sujeto del sufrimiento.

Cuarto caso: Isaías 53:7 declara que el Siervo "como cordero fue llevado al matadero, y como oveja delante de sus trasquiladores enmudeció, y no abrió la boca". Pero el Targum invierte completamente el sentido: "A los poderosos de las naciones entregará como ovejas al matadero, y como oveja inocente a sus trasquiladores. No habrá nadie delante de él que abra su boca o que diga una palabra".

La inversión textual resulta extraordinaria. En este fragmento, el contenido bíblico está radicalmente distorsionado de manera que resulta casi irreconocible: mientras que para Isaías es el Siervo quien va mudo hacia su propia muerte como víctima sacrificial, en el Targum el Siervo-Mesías conduce activamente a sus enemigos mudos hacia la muerte como ejecutor victorioso.

Entonces, lo primero que se hace evidente mediante el análisis textual comparativo es que el Targum Pseudo-Jonatán constituye una traducción extremadamente libre —casi podríamos decir parafráctica— del texto hebreo al arameo. Si necesitáramos pruebas adicionales de esta libertad interpretativa, examinemos este caso: Isaías 53:5 declara textualmente "mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados". Pero en ese punto preciso, el Targum traduce de manera completamente diferente: "Pero él reconstruirá el Templo, que fue manchado por nuestros pecados y entregado al enemigo por nuestras iniquidades".

¿En qué lugar del texto original habló Isaías de la reconstrucción del Templo? En ninguno absolutamente. Pero si debemos aceptar metodológicamente que el Siervo es el Mesías porque el Targum así lo identifica, entonces también debemos aceptar consecuentemente que Isaías profetiza sobre la reconstrucción del Templo porque el Targum así lo interpreta. Y de paso, que los que irán a la muerte mudos y desprotegidos serán los enemigos del Mesías, no el Mesías mismo como víctima.

¿Qué sucede realmente con este Targum, que altera de un modo tan evidente y radical el contenido original del texto bíblico?

El Contexto Histórico Real del Targum: Bar Kojba

Para los especialistas en literatura targúmica no existen demasiadas dudas metodológicas al respecto: la simple lectura analítica del Targum Pseudo-Jonatán sobre Isaías 53 muestra claramente que aquí se nos habla de un Mesías guerrero, repentinamente caído en desgracia temporal, y que será restaurado como líder victorioso de manera milagrosa.

Entonces, el hecho histórico de que este Targum se haya elaborado hacia mediados del siglo II de la era común nos explica perfectamente lo que sucede desde el punto de vista contextual: aquí se está hablando de manera idealizada sobre Simeón bar Kojba, y resulta evidente que el autor del Targum tenía la esperanza de que pese a las primeras derrotas militares, Bar Kojba terminaría derrotando definitivamente a los romanos. Gracias a este análisis histórico-contextual, podemos ser más precisos para fechar el Targum: debió elaborarse hacia el año 135 de la era común, después de que los romanos recuperasen Jerusalén y Bar Kojba se viera obligado a replegarse tácticamente hacia Betar, y antes de la derrota definitiva en la que el propio Bar Kojba murió en batalla.

Sólo mediante este análisis histórico-contextual se pueden entender adecuadamente las múltiples contradicciones aparentes entre el Targum y el texto original de Isaías: el Targum no pretende interpretar exegéticamente lo que dice Isaías en su contexto original del siglo VI antes de la era común, sino que pretende aplicar hermenéuticamente esos textos para interpretar lo que le estaba sucediendo contemporáneamente a Bar Kojba en el siglo II de la era común.

De aquí, específicamente, es de donde surge históricamente la idea judía de un Mesías Sufriente en la literatura rabínica posterior. Pero debemos señalar algo crucial: se trata de una idea radicalmente diferente en contenido teológico a la del Cristianismo tradicional.

El Mesías Sufriente: Perspectivas Judía y Cristiana Irreconciliables

Para el Cristianismo tradicional, el asunto teológico resulta relativamente simple: Isaías 53 profetizó el perfil sufriente y de mártir del Mesías davídico, y nos presenta a un personaje amable y apacible, mudo ante las injusticias que cometen en su contra, precisamente porque su objetivo soteriológico es entregar su vida voluntariamente por la redención expiatoria de Israel y eventualmente de toda la humanidad.

El Judaísmo rabínico jamás se expresó del Mesías en esos términos soteriológicos. O, para ser más preciso metodológicamente, jamás se expresó del Mesías del Linaje de David en esos términos de sacrificio expiatorio vicario. Para poder asimilar hermenéuticamente las ideas del Targum Pseudo-Jonatán sin contradecir las expectativas mesiánicas davídicas tradicionales, construyeron otra figura mesiánica, relativamente artificial desde el punto de vista bíblico, donde proyectar el perfil de un Mesías Sufriente: el Mashiaj ben Yosef.

Ahora bien: para el Judaísmo rabínico, este tipo de ideas teológicas no se pueden inventar arbitrariamente de la nada. Tienen que poseer algún sustento bíblico, por pequeño o tangencial que sea.

Sorprendentemente para muchos que desconocen la literatura rabínica, Isaías 53 no fue el sustento bíblico primario para la idea del Mesías Sufriente del Linaje de Yosef. El sustento bíblico principal es Zacarías 12:10, que habla proféticamente de un personaje "traspasado" durante una batalla escatológica para liberar a Jerusalén de sus enemigos.

Zacarías no menciona explícitamente que este personaje "traspasado" sea un Mesías en términos técnicos, pero la tradición judía posterior al Targum Pseudo-Jonatán así lo perfiló hermenéuticamente. Entonces, la idea final —bastante rústica desde el punto de vista teológico— fue, en resumen, la siguiente construcción: el Mashiaj ben Yosef, un líder guerrero de carácter militar, morirá en batalla contra los enemigos de Israel e Israel guardará un luto nacional por él, tal y como lo profetiza Zacarías 12:10-14. Luego, posteriormente el Mashiaj ben David hará su aparición escatológica y derrotará definitivamente a los enemigos de Israel, para establecerse como rey de los judíos en el período mesiánico pleno.

¿Por qué el Judaísmo rabínico asoció específicamente a Yosef con el Mesías mártir y sufriente? Por un razonamiento hermenéutico bastante lógico aunque evidentemente especulativo: Jeroboam, el responsable político de la división de Israel después de la muerte de Salomón, pertenecía a la tribu de Efraim, y estableció su capital real en Samaria, en territorio tribal de Efraim. Por lo tanto, según este razonamiento midráshico, si Efraim fue el responsable histórico de la división de Israel, entonces Efraim es quien tiene la responsabilidad histórica de unificar a Israel en el futuro escatológico. Y de eso precisamente habla la profecía de Zacarías 12:10-14: tras la muerte de este guerrero "traspasado", el texto profético declara que el llanto y el lamento unirá en una sola expresión colectiva de dolor al Linaje del Rey David, a los descendientes de la Casa de Levi —la casta sacerdotal—, y a "todos los otros linajes" que representan al resto de Israel.

De allí dedujeron los antiguos sabios rabínicos que este guerrero escatológico tendría que provenir de la tribu de Efraim, descendiente de Yosef.

Como puede apreciarse mediante este análisis comparativo, la doctrina cristiana sobre el Mesías Sufriente no tiene ninguna similitud sustancial con las creencias judías rabínicas sobre el Mashiaj ben Yosef.

Una observación adicional resulta crucial: como ya se estableció mediante el análisis textual, en términos estrictamente bíblicos no existe fundamento textual explícito para hablar de un Mesías Sufriente en el sentido soteriológico, o de un Mesías del Linaje de Yosef proveniente de la tribu de Efraim. Esos conceptos teológicos jamás son mencionados explícitamente en el texto bíblico de manera directa. Son, metodológicamente hablando, deducciones hermenéuticas midráshicas.

Por ello, el Judaísmo rabínico jamás ha aceptado estos conceptos como una creencia dogmática formal, y generalmente se les otorga un sentido mayormente simbólico o alegórico en la tradición exegética posterior.

Los Textos Rabínicos y la Identificación del Siervo

Frecuentemente me presentan textos rabínicos medievales y posteriores donde ciertos rabinos declaran que Isaías 53 habla del Mesías. Al respecto, debemos comenzar con algunas precisiones metodológicas obligadas que resultan fundamentales para comprender el contexto hermenéutico.

Primero: quienes citan selectivamente a esos rabinos son cristianos que intentan demostrar apologéticamente que Ieshú es el Mesías davídico. Segundo: los rabinos citados no creían en absoluto que Ieshú fuera el Mesías, y de hecho muchos de ellos escribieron explícitamente en contra de las pretensiones mesiánicas cristianas.

Eso, por sí solo, evidencia metodológicamente que algo fundamental está equivocado en el argumento misionero. Y el punto es simple desde el punto de vista hermenéutico: aunque exista una similitud superficial de palabras —"Isaías 53 habla de los sufrimientos del Mesías"—, la pregunta crucial es si existe una similitud sustancial de ideas teológicas entre lo que afirman esos rabinos y lo que afirma el Cristianismo.

Es evidente que no existe tal similitud: los rabinos que hablaron de los sufrimientos del Mesías basándose hermenéuticamente en Isaías 53 hablaban específicamente del Mashiaj ben Yosef, un personaje teológicamente diferente y funcionalmente distinto al Mesías del Linaje de David.

Está perfectamente claro en la investigación académica de Raphael Patai tomada de su estudio especializado sobre los textos mesiánicos en la literatura rabínica: "La Hagadá, la leyenda Talmúdica, sin titubeos lo identifica con el Mesías, y entiende especialmente las descripciones de estos sufrimientos como refiriéndose al Mesías ben Yosef".

Siempre que la tradición judía rabínica habla de un Mesías que sufre y muere por la redención de Israel en un contexto escatológico, se refiere específicamente al Mashiaj ben Yosef. Por lo tanto, toda la posibilidad apologética de identificar a Ieshú de Nazaret allí queda completamente anulada metodológicamente, porque la pretensión teológica del Nuevo Testamento es que Ieshú es el Mashiaj ben David, no el Mashiaj ben Yosef.

Entonces, el análisis nos deja con las siguientes conclusiones metodológicas: primero, las fuentes judías rabínicas hablan de algo teológicamente distinto a las creencias cristianas tradicionales. Mientras éstas hablan de un Mesías del Linaje de David que viene a morir y sacrificarse vicariamente por los demás para expiar pecados, el Judaísmo rabínico declara que eso le corresponde funcionalmente al Mesías del Linaje de Yosef, no al del Linaje de David. Segundo, los cristianos descontextualizan sistemáticamente y tergiversan estas fuentes judías rabínicas para intentar demostrar apologéticamente que el Judaísmo acepta que Isaías 53 habla del Mesías davídico en términos cristianos.

En el exceso de la manipulación apologética, incluso algunos afirman que el primero en identificar al Siervo de Isaías con Israel fue Rashi, el rabino medieval francés del siglo XI. Esto es completamente falso desde el punto de vista histórico: Orígenes de Alejandría, el padre de la Iglesia del siglo III, dio testimonio explícito de que los judíos de su época —siglos II y III de la era común— ya tenían perfectamente clara esta interpretación tradicional. Y en realidad, desde el punto de vista del análisis textual simple, el primero en declarar que el Siervo es Israel fue el propio Isaías en múltiples pasajes de su libro profético.

A lo largo de mis ya varios años debatiendo este tema con misioneros cristianos y mesiánicos, me sorprende constantemente la facilidad metodológica con la que muchos simplemente descartan la evidencia bíblica textual directa. Les he citado repetidamente los textos explícitos de Isaías donde el propio profeta declara inequívocamente "mi Siervo eres, oh Israel", y de todos modos me insisten sin fundamento: "el primero en afirmar eso fue Rashi en el medioevo", en un gesto bastante peculiar de necedad hermenéutica o ignorancia histórica deliberada.

Ahora bien: existe otra pregunta metodológica obligada que sigue pendiente de respuesta adecuada. Si Isaías es tan explícito y reiterado en declarar que el Siervo es Israel, ¿por qué hubo rabinos posteriores que declararon en ciertos contextos que es el Mesías?

Sufrimiento y Redención en la Perspectiva del Exilio

Una cosa resulta definitiva desde el punto de vista histórico, por mucho que moleste a tantos apologetas cristianos: la idea de que Isaías 53 habla de los sufrimientos de algún Mesías es una idea propia del Judaísmo rabínico en el exilio posterior a la destrucción del Segundo Templo. Como ya mencioné mediante el análisis del Targum Pseudo-Jonatán, el primero en plantear hermenéuticamente esta interpretación fue un autor anónimo que estaba intentando interpretar teológicamente las derrotas militares de Bar Kojba. Antes de él, absolutamente ningún autor judío documentado había hablado de un Mesías Sufriente en el sentido soteriológico.

La creencia en un Ungido de HaShem que sufre y muere, y con ello contribuye a la redención escatológica de Israel, sólo apareció históricamente hasta que Israel empezó a vivir su etapa más angustiosa después de la fallida rebelión de Bar Kojba contra Roma en el año 135 de la era común. No antes de ese contexto histórico traumático.

¿Y por qué surgió esta idea teológica en ese momento histórico particular? Porque existe una relación hermenéutica intrínseca entre los conceptos bíblicos de sufrimiento y redención en la teología judía. De hecho, todo el discurso profético de Isaías 40 al 55 está enfocado precisamente en esa relación teológica, y el capítulo 53 resulta perfectamente coherente con el resto del discurso profético cuando se analiza en su contexto original. Lo sobresaliente desde el punto de vista exegético es que a lo largo de todo ese extenso discurso profético, jamás se menciona al Mesías en términos técnicos.

Por ejemplo, donde el profeta se expresa de la manera más específica respecto al perdón de los pecados de Israel, declara así: "No me trajiste los animales de tus holocaustos, ni me honraste con tus sacrificios; no te hice servir con ofrenda, ni te hice fatigar con incienso; no compraste para mí caña aromática, ni me saciaste con la grosura de tus sacrificios, sino que pusiste sobre Mí la carga de tus pecados, me fatigaste con tus maldades. Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados" aparece en Isaías 43:23-25.

Isaías no podría ser más claro desde el punto de vista teológico: el perdón de los pecados de Israel no se ha logrado por medio de sacrificios rituales expiatorios. Por lo tanto, Isaías 53 no puede estar hablando de los sacrificios expiatorios del Mesías para el perdón de los pecados de Israel en términos soteriológicos cristianos.

¿De qué habla entonces el texto profético en su contexto original? Del sufrimiento histórico como parte integral de la redención nacional de Israel. Pero debemos entender redención en la perspectiva judía bíblica, no en la perspectiva cristiana soteriológica: para todo el discurso profético de Isaías 40 al 55, la redención consiste concretamente en la restauración política de Judea y la reconstrucción del Templo de Jerusalén. Todo el discurso profético está dirigido explícitamente a los exiliados en Babilonia que estaban a punto de regresar históricamente para restaurar el país bajo el decreto de Ciro el Grande.

¿Y a los sufrimientos de quién se refiere el profeta en este contexto histórico? En el capítulo 40, en el propio inicio del discurso profético, la referencia es perfectamente clara: "Hablad al corazón de Jerusalén y decidle que su tiempo se ha cumplido, que su pecado es perdonado, que doble ha recibido de la mano del Señor por todos sus pecados" declara Isaías 40:2. La idea teológica es perfectamente clara desde el punto de vista exegético: los propios sufrimientos históricos de Israel han expiado las culpas de Israel durante el exilio babilónico.

Por eso, la única lógica hermenéutica coherente que puede existir en Isaías 53 —considerando los sufrimientos del Siervo para redimir a Israel— es que el Siervo es Israel mismo sufriendo en el exilio.

¿Por qué resulta esta la única interpretación coherente? Primero, porque en ese mismo discurso profético Isaías declara explícitamente que ningún sacrificio ritual fue usado para perdonar a Israel, por lo que no puede referirse a un sacrificio vicario. Segundo, porque Isaías declara explícitamente y de manera reiterada que el Siervo que sufre es Israel. Y tercero —la más importante desde el punto de vista teológico fundamental—, porque la Torá establece claramente que nadie puede morir vicariamente por los pecados de otro: "Los padres no morirán por los hijos, ni los hijos por los padres; cada uno morirá por su pecado" declara Deuteronomio 24:16 como principio teológico fundamental.

Por lo tanto, desde el punto de vista de la teología bíblica judía, sólo Israel puede expiar los pecados de Israel mediante su propio sufrimiento histórico. Por lo tanto, el Siervo que sufre para redimir y expiar las culpas de Israel es Israel mismo, porque sólo puede ser Israel según los principios establecidos en la Torá.

Ahora bien: esos son los elementos del discurso profético en su contexto original histórico: el siglo VI antes de la era común, cuando a partir del año 539 antes de la era común los judíos antiguos recibieron la autorización del emperador persa Ciro para reconstruir su país y su Templo.

Pero ese contexto histórico ya pasó definitivamente. El significado concreto e inmediato de Isaías 53 pertenece al pasado histórico del retorno de Babilonia, no al futuro distante en el que apareció Ieshú de Nazaret cinco siglos después.

De hecho, el Judaísmo rabínico tiene perfectamente claro metodológicamente que Isaías 53 no es una profecía mesiánica en el sentido técnico cristiano, porque ni siquiera constituye una profecía futura en su contexto original. El lenguaje hebreo es perfectamente claro al respecto: allí se habla de algo que se está viviendo contemporáneamente en ese momento histórico, y por todas las referencias cronológicas internas que el propio texto profético proporciona, sabemos con certeza que ese momento fue el del fin del exilio en Babilonia durante el siglo VI antes de la era común.

Entonces, cuando varios rabinos —todos ellos posteriores cronológicamente al siglo II de la era común— tomaron elementos hermenéuticos de este pasaje y declararon que "anunciaban los sufrimientos del Mesías", estaban perfectamente conscientes de que el sentido original e inmediato de Isaías 53 ya estaba resuelto históricamente en el retorno de Babilonia. Ellos estaban interpretando hermenéuticamente para otra generación y bajo otras circunstancias históricas traumáticas, pero respetando un principio fundamental de interpretación bíblica rabínica: kal vajomer, como es en lo general, así es en lo particular, y viceversa.

Por eso, si Isaías —hablando proféticamente del fin del exilio en Babilonia en el siglo VI antes de la era común— estableció que existe una relación teológica entre los sufrimientos históricos y la redención nacional —en su caso, entre los propios sufrimientos de Israel en el exilio y la redención de Israel mediante el retorno—, se deduce hermenéuticamente que para que llegue la redención final escatológica, también habrá un sufrimiento final correspondiente. Y algunos rabinos posteriores afirmaron que esta vez no sólo sería el sufrimiento colectivo de Israel, sino también el sufrimiento particular de un Ungido de HaShem: el Mashiaj ben Yosef.

Por eso, recurrieron hermenéuticamente a Zacarías 12:10 para identificar al personaje específico cuyos sufrimientos y martirio se reflejan en la redención final escatológica de Israel.

Entonces, el nivel jerárquico metodológico de los textos bíblicos es el siguiente desde la perspectiva rabínica: Zacarías 12:10 es el texto que proporciona el perfil básico del Mesías Sufriente proveniente del Linaje de Yosef. Isaías 53 sólo sirve hermenéuticamente para aclarar algunas características adicionales de su sufrimiento mediante analogía, pero no constituye en sí mismo una profecía mesiánica primaria.

El resultado metodológico es evidente, y las diferencias teológicas contundentes saltan a la vista mediante el análisis comparativo:

Mientras que la tradición judía rabínica habla de los sufrimientos de un Mesías proveniente de la tribu de Efraim, el Cristianismo tradicional habla de los sufrimientos del Mesías de la tribu de Yehudá. Mientras que la tradición judía rabínica entiende la redención generada por el sufrimiento como la restauración nacional política de Israel, el Cristianismo tradicional entiende la redención como el perdón soteriológico de los pecados mediante expiación vicaria. Mientras que la tradición judía rabínica respeta estrictamente lo establecido por la Torá respecto a que nadie puede morir vicariamente por los pecados de otro según Deuteronomio 24:16, el Cristianismo tradicional insiste en que el Mesías murió vicariamente por nuestros pecados violando ese principio toráico. Mientras que la tradición judía rabínica habla de los sufrimientos de un guerrero militar que morirá en una batalla escatológica por liberar Jerusalén, el Cristianismo tradicional habla de los sufrimientos de un hombre pacífico crucificado durante la dominación romana de Judea sin ninguna batalla de liberación. Mientras que la tradición judía rabínica entiende que el significado inmediato y primario de Isaías 53 corresponde a un evento histórico del siglo VI antes de la era común en el retorno de Babilonia, pero sirve hermenéuticamente para aclarar ideas sobre la futura redención plena de Israel, el Cristianismo tradicional cree que Isaías 53 fue escrito concretamente para profetizar un evento ocurrido siglos después en el siglo I. Mientras que la tradición judía rabínica entiende que existe una relación teológica indisoluble entre los sufrimientos históricos y la restauración nacional de Israel, el Cristianismo tradicional cree que el Mesías vino y sufrió, pero sin que eso se tradujera en la restauración nacional de Israel.

Es decir: todo resulta sustancialmente distinto entre ambas perspectivas teológicas. Y más aún: punto por punto, Mesiánicos y Nazarenos se someten metodológicamente a los puntos de vista cristianos tradicionales, no a los puntos de vista judíos rabínicos.

Por eso, cuando aparece alguien y me presenta numerosas citas de rabinos medievales y posteriores donde declaran "Isaías 53 habla del Mesías", la respuesta académica resulta bastante evidente. Lo único que se hace manifiesto es la total ignorancia en la materia hermenéutica judía, bajo la falsa premisa metodológica de que uno puede leer un texto bíblico descontextualizado y así, sin más preparación, entenderlo adecuadamente.

¿Quieren entender textos escritos hace dos mil seiscientos años en un contexto cultural radicalmente diferente? No hay alternativa metodológica: hay que estudiar Historia seriamente, mucha Historia del Antiguo Cercano Oriente, para no andar propagando necedades apologéticas y confundir deliberadamente los puntos de vista judíos rabínicos con los puntos de vista cristianos tradicionales.

Conclusiones Metodológicas: El Desafío a los Apologetas

Para refutar adecuadamente estas conclusiones académicas, mis oponentes apologetas tendrán que demostrar documentalmente lo siguiente:

Primero, que existieron autores judíos —por lo menos uno documentado— que entre los siglos VI antes de la era común y I de la era común identificaron explícitamente al Siervo de Isaías 53 como el Mesías davídico. Segundo, que existieron autores judíos —por lo menos uno documentado— que hablaron del Mesías del Linaje de David como un Mesías Sufriente y mártir que muere vicariamente por su pueblo para expiar pecados.

Básicamente, eso es lo que se requiere metodológicamente. Todas las premisas de mi exposición académica se desmoronarían con evidencia documental de eso, y reconozco que no se pueden quejar de que les estoy solicitando algo imposible: les estoy ahorrando el trabajo intelectual de pensar y analizar críticamente.

Pero, para ello, el asunto tiene que ser textualmente preciso desde el punto de vista académico. Una cita textual documentada no debería ocupar más de un párrafo breve. Si la respuesta y las objeciones vienen en múltiples párrafos extensos llenos de explicaciones complicadas y justificaciones elaboradas, es porque no existen las citas precisas y documentadas que estoy solicitando metodológicamente, y no queda más remedio apologético que recurrir a la retórica demostrativa.

Pero sea como fuere: me dispongo a esperar pacientemente la refutación académica fundamentada.





1/07/2023

¿El Arizal consideró a Yeshú como un tzadik? ¿el Arizal insinúa que Yeshú fue la reencarnación de Esav?

BS"D



Los cristianos al estar escudriñando referencias de literatura kabalistica, encontraron una supuesta referencia en la que presuntamente el Ari z”l vinculo a Yeshú (Jesús) como uno de los tzadikim del pueblo judío. La referencia que ellos citan es sobre el libro Sha’ar HaGilgulim capítulo 37:19, en la que todo tipo de revelaciones de las tumbas de tzadikim (justos) que nuestro Rabino el Ari z”l le reveló a su alumno y que están enterrados en la zona de Safed, y con ello, los cristianos concluyen que el Ari z”l nunca se refirió a Yeshu de forma negativa y que incluso lo considero como un tzadik (judío justo).



Respuesta.

En Sha’ar HaGilgulim (versión tradicional) 37:19 se lee lo siguiente:

לצפון צפת תוב"ב, בלכתך מצפת לצד צפון ללכת אל כפר עין זייתון, דרך אילן אחד של חרוב, שם קבור יש"ו הנוצרי

(Traducción: Al norte de Safed, en tu camino espera a ir al lado norte de Kefar Ein Zaytun -el pueblo de la fuente del olivo-, por donde está a través de un algarrobo, está enterrado Yesh”u haNotzrí -Jesús el cristiano-).

Explica el R’ Shalom Ioz Shlit”a (הרב שלום אילוז) que el Ari z”l escribió eso solo para identificar las tumbas de los justos que están al lado, y también para saber aquel lugar donde señaló la tumba de Yeshu este no es un lugar santo y no pertenece a las tumbas de los justos. (רבינו המהרח"ו כתב כן רק כדי לזהות את קברי הצדקים שסמוכים אליו. וגם כדי לדעת שזה אינו מקום קדוש ולא קברי צדיקים) 


El sitio Agudat Ohalei tzadikim (אגודת 'אהלי צדיקים), explica que la redacción correcta es la que se muestra a continuación de acuerdo con la letra del R’J Vital es la siguiente:

דרך אילן אחד של חרוב של יש"ו הנוצרי

(Traducción: A través de un algarrobo del Yesh”u haNotzrí). 

-Ms. Vilna, Santas lápidas, II, página 354, nota 33 (מצבות קודש ב, עמ' 354 הערה 33).

Trae otro testimonio anterior a un hito asociado con Yesh”u en el área de Safed, es el testimonio de un monje español que dice aproximadamente en 1555 lo siguiente: 

"בצפת אפשר לראות אבן ועליה סימן של יד ימנית עם חמש אצבעותיה. מספרים שזה סימן ידו של ישו הנוצרי… זה נמצא מחוץ לעיירה, בקיר של מעיין, מתחת לעץ צפצפה. כמטחוי קשת מהצפצפה ומהאבן גדל עץ חרוב, היהודים פה מספרים שישו התחבא במקום הזה והם סיפרו לנו: ישו שלכם שם ידו על האבן הזאת ורק נשאר עליה סימן כף ידו"

"En Safed se puede ver una piedra con el signo de una mano derecha con cinco dedos. Dicen que es la señal de la mano del Yeshu HaNotzrí (Jesús el cristiano)... Fue hallada fuera del pueblo, en la pared de un manantial, Debajo de un álamo. Del álamo brotó un algarrobo y la piedra como ballesta. Aquí dicen los judíos que Yeshu se escondió en este lugar y nos dijeron: “Tu Yeshu puso su mano sobre esta piedra y sólo quedó en ella la marca de su mano”.

En este lugar se encuentran los signos mencionados en la Sha’ar HaGilgulim y en la descripción del monje español: proximidad al cruce de caminos mencionado, chopos (ahora jóvenes, pero quizás donde en el pasado hubo chopos), olivos ( el más antiguo de ellos puede tener 500 años o más, aunque se requiere una prueba de edad aún no realizada), y signos de flujo de agua en el pasado ('manantial'). A unos 300 m al oeste de este lugar hay un solo algarrobo (ubicado y fotografiado por Yosi Stepansky en 1988), posiblemente un vástago de un algarrobo que se destacó en el área incluso entonces (como se menciona en la Sha’ar HaGilgulim). Quizás todavía sea posible encontrar el 'muro del manantial con la marca de la mano de Yeshu'. Cabe señalar que existe una antigua tradición judía sobre la crucifixión de Yeshu en Tiberíades, su entierro temporal en esta ciudad y su entierro final en algún lugar de Galilea. En esta tradición, no se menciona el lugar exacto de su entierro final, y Safed no se menciona hasta las fuentes del siglo XVI dC, como se menciona en Sha’ar HaGilgulim. Sobre la tradición de la crucifixión de Yeshua en Tiberíades, ver: Elchanan Reiner ‘Entre Josué y Jesús: numeración bíblica y mito local’ (בין יהושע לישוע: מספור מקראי למיתוס מקומי) pp. 306-315 (y hay fuentes y referencias al 'Sefer Toldot Yeshu', cuyos fragmentos fueron descubiertos en El Cairo Genizah).


Texto antiguo de Sha'ar HaGilgulim de R' Jaim Vital.


Por otra parte, en el capítulo 67 en Sefer HaGilgulim (de la versión extendida de 72 capítulos, según Shem HaGadolim por el Jida z"l: שער הגלגולים הקדמה ס"ז), el Arizal enseñó que Yeshu (Jesús) era la reencarnación de Esav (Esaú). 


El Ari z"l, como se cita en una nota escrita a mano por el R’ Jaim Vital que se muestra a continuación, en realidad hace referencia a varias fuentes. 


El Mitzri (המצר"י) mencionado en el encabezado se refiere al mitzrí (egipcio) sin nombre también mencionado en Shemot 2:11-12. Este es el individuo que Moshe Rabbeinu mató usando uno de los nombres de Di-s. En los comentarios allí, se menciona que Moshé realmente revisó para ver si algún descendiente importante vendría de esta persona antes de matarlo.


El Ari z"l también conecta a los descendientes de este individuo con Kayin (Caín), quien asesinó a su hermano, Hevel al comienzo del libro de Bereshit. Fue a través de esta asociación que el Ari z”l hace referencia a su juicio final de ser sumergido en excremento hirviendo en Gehinom como se discutió en el tratado Gittin 57a. ​​Este juicio particular recae sobre aquellos que se burlan de los Sabios, algo mencionado específicamente en relación con Yeshu tanto en su juventud temprana, ver por ejemplo el El evangelio de la infancia de Tomás 8:1-2 de Nag Hammadi:

(Traducción: [8:1] Y mientras los judíos aconsejaban a Zaqueo, el niño [Yeshu] se rió mucho y dijo: Ahora dejen que den fruto los que eran estériles (Gr. que son tuyos) y que vean los que estaban ciegos de corazón. He venido de lo alto para maldecirlos y llamarlos a las cosas de arriba, tal como lo mandó el que me envió por amor a vosotros. [8:2] Y cuando el niño dejó de hablar, inmediatamente todos los que habían caído bajo su maldición fueron sanados. Y nadie después de eso se atrevió a provocarlo, no sea que lo maldiga, y sea mutilado.)


y más tarde, a medida que creció, como se analiza en relación con el trato que le dio a su maestro, el R’ Yehoshua ben Perajia en el Talmud Bavlí masejet Sanhedrín 107b:

הוספה מחסרונות הש"ס: רבי יהושע בן פרחיה מאי הוא כדקטלינהו ינאי מלכא לרבנן אזל רבי יהושע בן פרחיה ויש"ו לאלכסנדריא של מצרים כי הוה שלמא שלח לי' שמעון בן שטח מני ירושלים עיר הקודש ליכי אלכסנדרי' של מצרים אחותי בעלי שרוי בתוכך ואנכי יושבת שוממה קם אתא ואתרמי ליה ההוא אושפיזא עבדו ליה יקרא טובא אמר כמה יפה אכסניא זו אמר ליה רבי עיניה טרוטות אמר ליה רשע בכך אתה עוסק אפיק ארבע מאה שיפורי ושמתיה אתא לקמיה כמה זמנין אמר ליה קבלן לא הוי קא משגח ביה יומא חד הוה קא קרי קריאת שמע אתא לקמיה סבר לקבולי אחוי ליה בידיה הוא סבר מידחא דחי ליה אזל זקף לבינתא והשתחוה לה אמר ליה הדר בך אמר ליה כך מקובלני ממך כל החוטא ומחטיא את הרבים אין מספיקין בידו לעשות תשובה ואמר מר יש"ו כישף והסית והדיח את ישראל

(Traducción: § ¿Cuál es el incidente que involucra a Yehoshua ben Perajia? La Gemará relata: Cuando el rey Yannai estaba matando a los sabios, Yehoshua ben Perajia y Jesús, su alumno, fueron a Alejandría de Egipto. Cuando hubo paz entre el Rey Yanai y los Sabios, Shimon ben Shataj envió un mensaje a Yehoshua ben Perajia: De mí, Jerusalén, la ciudad santa, a ti, Alejandría de Egipto: Mi hermana, mi esposo está ubicado entre ustedes y yo me siento solitario. El líder de los Sabios de Israel está fuera del país y Jerusalén requiere su regreso. Yehoshua ben Perajía entendió el mensaje, se levantó, vino y llegó a cierta posada en el camino a Jerusalén. Lo trataron con gran honor. Yehoshua ben Perajía dijo: ¡Qué hermosa es esta posada! Jesús, su alumno, le dijo: Pero mi maestro, los ojos de la mujer del posadero son estrechos [terutot]. Yehoshua ben Perajía le dijo: ¡Malvado! ¿ Te involucras con respecto a ese asunto, la apariencia de una mujer casada? Produjo cuatrocientos shofarot y lo excluyó. 

Jesús se presentó ante Yehoshua ben Perajía varias veces y le dijo: Acepta nuestro, es decir, mi arrepentimiento. Yehoshua ben Perajía no se fijó en él. Un día, Yehoshua ben Perajía estaba recitando Shema y Jesús se presentó ante él con la misma petición. Yehoshua ben Perajía tenía la intención de aceptar su pedido y le hizo una señal con la mano para que esperara hasta que completara su oración. Jesús no entendió la señal y pensó: Me está alejando. Fue y puso un ladrillo en posición vertical para que sirviera de ídolo y se inclinó ante él. Yehoshua ben Perajía luego le dijo a Jesús: Arrepiéntete. Jesús le dijo: Esta es la tradición que recibí de ti: Al que peca y hace pecar a las masas, no se le da la oportunidad de arrepentirse. Y el Maestro dice: Jesús hizo brujería, incitó a los judíos a la idolatría y desvió a Israel. Si Yehoshua ben Perajía no lo hubiera hecho perder la esperanza de la expiación, no habría tomado el camino del mal.)


Esto también se discute en el Zohar 2:12b:5 que también conecta a esta persona con Esav:

אמר רבי יהודה, לזמנא דאתי מה כתיב, (ירמיהו ל״א:ט׳) בבכי יבואו ובתחנונים וגו'. מהו בבכי יבואו. בזכות בכי דאם הילד, שהיא רחל, יבואו ויתכנשון מן גלותא. ואמר רבי יצחק, פורקנא דישראל לא תליא אלא בבכי, כד ישתלמון ויכלון, בכי דמעות דבכה עשו קמי אביו, דכתיב, (בראשית כ״ז:ל״ח) וישא עשו קולו ויבך. (אמר רבי יוסי אותו בכי דבכה עשו) ואינון דמעין, אחיתו לישראל בגלותיה. כיון דיכלון אינון דמעין בבכיה דישראל, יפקון מגלותיה, הדא הוא (ירמיהו ל״א:ט׳) דכתיב בבכי יבואו ובתחנונים אובילם. (שמות ב׳:י״ב) ויפן כה וכה. חמא באלין נ' אתוון, דמיחדין ליה ישראל בכל יומא, שמע ישראל פעמים, דאית בהון כ''ה כ''ה תרי זמני, ולא חמא ביה. ויפן כה וכה וגו'. כה וכה, אמר רבי אבא, כה חמא, אי הוו ביה עובדין דכשרן. וכה אי זמין לנפקא מניה ברא מעליא, מיד וירא כי אין איש. חמא ברוח קודשא, דלא זמין לנפקא מניה ברא מעליא.

El R’ Yehuda dijo: Con respecto al futuro, esto es lo que está escrito: "Llegarán con llanto y los guiaré con súplicas" (Yirmiya 31:9). (Él pregunta): ¿Cuál es el significado de "vendrán con llanto"? (Él responde): Por el mérito del llanto de la madre del niño, (la madre de Israel), que es Rajel, vendrán, y serán recogidos del destierro. El rabino Yitzjak dijo: La redención de Israel depende solo del llanto, (significando) cuando las lágrimas que Esav (Esaú) lloró ante su padre se terminarán y llegarán a su fin. (Entonces serán redimidos), como está escrito, “Y Esav alzó su voz y lloró” (Berreshit 27:38). Estas lágrimas bajaron a Israel al exilio. (Por lo tanto), tan pronto como estas lágrimas cesen por el llanto de Israel, saldrán del exilio. Este es el significado de "Y miró hacia aquí [Heb. koh (Caf-Hei)] y aquello (koh)" (Shemot 2:12). (Desde) que vio en estas cincuenta letras que Israel proclamaba dos veces al día la oración, "Shema Israel" (Escucha Israel), que contiene Caf-Hei (= 25) y Caf-Hei (estas letras) dos veces; pero no vio (que el egipcio las estaría diciendo). "Y miró a Koh y Koh". El R’Aba dijo: (El primer koh es porque) miraba para ver a quien poseía buenas obras, y (el segundo koh es porque) deseaba percibir si de él surgiría un hijo justo. Inmediatamente, "vio que no había ningún hombre" (Ibid.), vio por el Ruja’ Kudsha’ (Inspiración divina) que ningún hijo justo no saldría de él.


Pero luego el Ari z"l va más allá y dice que su pedigrí es el mismo que el de la persona mencionada en Vaicra 24:10-11 y su nombre comúnmente conocido en realidad se menciona a través de Roshei Teivot (primeras letras) en el pasuk de Vaicra 24:16: וְנֹקֵב שֵׁם־יְיָ, que en orden inverso deletrea a Yeshu (ישו). Esto se puede leer en el Sefer HaGilgulim en el capítulo 67 titulado "El Egipcio Malvado", escribió que este asunto de que el blasfemo fue luego reencarnado como Yeshú, está insinuado en el pasaje que se dice sobre el blasfemo, "y pronunció el Nombre de Di-s", cuyas iniciales deletrean "Yeshu" (Jesús).


La imagen de copia del libro sigue:


רוע המצרי ששיסה את כעסו של נפש קין, שהוא כולו לאחרונה. ולכן נידון ככופר לוחשים והוא עצמו כשם המקלל שרבטוסו בימי משה חסו ל"ש וְנֹקֵב שֵׁם־יְיָ מים יומם. ולכן כתוב בו "בן שלוש שנים" ולא מכל שם אביו כי היה ממזר, דוגמת גלגול הראשון.


(Traducción: La maldad del egipcio, que incitó la ira del alma de Caín, que es la última de todas. Por lo tanto, es juzgado como un hereje que murmura y él mismo es como la maldición que le pronunció el R' Shimon bar Yohai en la época de Moisés: "Que su nombre y su recuerdo sean borrados". Y por lo tanto, se escribe sobre él como "el hijo de tres años" y no con el nombre de su padre, porque era un bastardo, como la reencarnación de la primera persona.)



Por otra parte, usando el tzeruf de Yitzjak Avinu, la transformación de Gevurah רוע המצר״י se convierte en ישוע הנצר״י una alternativa de su nombre común. Y esto también se puede leer הנצר י״שוע.


Se ha de mencionar también, en el Libro, Pri Eitz Jaim, aquí, (las Enseñanzas de Isaac Luria/Arizal, registradas por su alumno R’ Jaim Vital), sha’ar R”J Janukah u’Purim 3:30 que confirma lo que dice Sha’ar HaGilgulim

נמצא במקום אחר, כתיב עשי"ו, כי להיות שנתגלגל בישוע, תלמיד רבי יהושוע בן פרחיה, ולפי שדחוהו בב' ידים, וענשו, וכמ"ש. ולטעם זה, חושם בן דן הרג לעשו, שחתך ראשו, ונפל הראש תוך המערה, ונקבר שם עם יעקב, לפי שהקדושה שבו היה בראשו לבד, לכן נקבר שם.

(Traducción: Se encuentra en otro lugar: se escribe / dice עשי״ו [Esav], porque se reencarnó en ישוע [Yeshua / Jesús]. [Creo que está tratando de señalar que las letras en ambos nombres son iguales, solo que reorganizadas.] Era estudiante de R’ Yehoshua ben Perajía, y dado que R’ Perajía lo empujó con las dos manos, y fue castigado, como dice allí. Y es por eso que cuando Jushem, hijo de Dan, mató a Esav, cortó su cabeza y la cabeza rodaron dentro de la cueva [de Majpela] y fue enterrado allí con Ya’akov, porque la santidad estaba solo en la cabeza, por eso fue enterrado allí".)


El blasfemo, hijo de una mujer israelita, reencarnó en Yeshu HaNotzrí.


El hombre blasfemo que fue apedreado hasta la muerte en los días de Moisés, reencarnó después en Yeshu HaNotzrí (según varias fuentes cabalísticas). Como está aludido en el versículo "y blasfemó el Nombre de Di-s" (Levítico 24:16), cuyas iniciales deletrean Yeshu (Jesús) (Gilgulim ibid.).


Por eso Yeshu decía que del cielo le fue dicho "que siendo niño amé a Israel y de Egipto llamé a mi hijo" (Oseas 11:1), pero en esto mismo se alude a que su origen era de un egipcio. Por eso, así como el blasfemo era "bastardo", hijo de un gentil, también Yeshu en su siguiente encarnación era "bastardo", hijo de un gentil.


Yeshu está aludido negativamente en la Torá en el versículo "Si tu hermano, hijo de tu madre, te incitare en secreto diciendo: Vamos y sirvamos a dioses ajenos" (Deuteronomio 13:7). Es decir, te incitará un judío que es "tu hermano" del lado de la madre y por eso se llama "hijo de tu madre", pero no es tu hermano del lado del padre que es gentil. Y se cumplió la bendición de Isaac a Esaú de "vivirás de tu espada (...) y a tu hermano servirás" (Génesis 27:40) - esto es el servicio de los edomitas que adoran y se postran a su hermano judío crucificado. Y esto causó la prolongación del exilio actual después de la destrucción del Segundo Templo, porque la conversión de Yeshu, que era de entre los hijos de Israel, en un ídolo que perdura y es aceptado por sus seguidores, es algo muy grave y su castigo es muy grande.


Yeshú HaNotzrí pronunciaba con su boca el Nombre Explicito de Di-s al igual que el blasfemo, así como no se mencionó para nada el nombre del blasfemo en la parashá, sino que sólo se dijo "hijo de mujer israelita" (Levítico 24:10), "hijo de un hombre egipcio" (ibid. 24:10) y "el blasfemo" (ibid 24:14), así también nuestros sabios evitaron llamar a Yeshú por su verdadero nombre "Yeshúa" que es nombre de malvados, sino sólo con otros apodos como "Yeshu", "Yeishu" (iniciales de "borre su nombre y memoria"), "el nazareno" (de Nazaret), "hijo de Stada" (referencia a que su madre "se descarrió/prostituyó"), "hijo de Pandera" (por el nombre de su padre gentil), "hijo de Sotra" (prostituta), "ese hombre", "el crucificado", "el ahorcado", "fulano", "falso profeta". El blasfemo conocía el Nombre Explícito que oyó en el Monte Sinaí y lo rechazaba, usándolo para idolatría. Así también Yeshú conocía el Nombre Explícito y lo usaba. Pues cuando subió al Templo, copió el Nombre Explícito que encontró allí en un pergamino que escondió debajo de su piel por medio de la pronunciación del Nombre Explícito, con el fin de no olvidarlo debido a los dos leones de bronce que causaban temor y olvido del Nombre a los que pasaban. Y cuando Yeshú salió, sacó el pergamino de debajo de su piel pronunciando el Nombre, y luego devolvió su piel a su lugar. El blasfemo pronunciaba las letras del Nombre, y así también Jesús pronunciaba con su boca el Nombre Explícito, y con su poder hacía milagros y prodigios para que creyeran en él. Era hechicero, incitador y extraviaba a Israel con sus actos. Y así como la intención del blasfemo era servir a la idolatría, así en su reencarnación como Yeshú se hizo él mismo un ídolo. Y así como el blasfemo se burlaba de las cosas sagradas, así también Yeshú HaNotzrí se burlaba de las palabras de la Torá.


Y así como el blasfemo fue ejecutado por apedreamiento, que es una de las cuatro penas judiciales, así también Yeshú fue ejecutado mediante crucifixión que es semejante a la pena del apedreamiento.


Y la razón por la que específicamente el blasfemo reencarnó en Yeshú que causó gran daño a Israel, es porque el blasfemo no completó su tikún (rectificación) con su muerte por apedreamiento, y estaba destinado a reencarnar para volver a corromper y morir como Yeshú HaNotzrí.


Y así como el blasfemo se jactaba diciendo "bendecido sea el nombre de Di-s", así también Yeshú se jactaba mintiendo que era hijo de Di-s. Y así como la intención y el deseo del blasfemo era llevar a Israel a la idolatría diciendo "estos dioses son tuyos Israel", así también Yeshú vino con la intención de hacer lo mismo.


Y el hecho de que el blasfemo blasfemara específicamente el nombre de Di-s de cuatro letras, se debía a que éste contiene el poder de la fuerza de la impureza (klipá). Así Yeshú HaNotzrí que era su reencarnación, utilizaba el poder del nombre de cuatro letras de Di-s para la impureza e idolatría.


La muerte de Yeshú HaNotzrí fue por apedreamiento como fue con el hombre blasfemo

Así como no había ningún lado bueno en el blasfemo, sino que era completamente malvado, así también no hallaron ningún mérito a Yeshú antes de su muerte. Y así como el blasfemo fue ejecutado por Israel con deshonra a la vista de todos mediante apedreamiento, así también Yeshú fue juzgado según las leyes de la Torá por el Sanhedrín para ser ejecutado como incitador y extraviador, e Israel recibió permiso para ello del gobernador romano Pilato que estaba en Jerusalén. Y después Yeshú fue apedreado hasta la muerte y luego colgaron su cuerpo, y esto fue en la víspera de Pesaj, como está aludido en los versículos (Deuteronomio 13:7-11) que hablan sobre su castigo de muerte.


Y se cumplió con su muerte el mandamiento de la Torá de ejecutar a un falso profeta, y se realizó "y quitarás el mal de en medio de ti" (Deuteronomio 13:6). Y antes de que anocheciera, su cuerpo fue descendido del madero para no transgredir la prohibición de la Torá de no dejar colgado un cadáver durante la noche.


Y Yeshú tenía 36 años cuando murió, en secreto del versículo "a la mitad de sus días lo dejará" (Jeremías 17:11). Y ese día que fue colgado era viernes por la tarde antes de Shabat. Y así como Yeshú fue colgado precisamente en la víspera de Shabat, así también toda su nación está destinada a ser anulada y cortada de la tierra en el "sexto día" que es el sexto milenio, en el cual empieza a brillar la gran luz del "día de Shabat" que es el séptimo milenio. Y esto será en la segunda mitad del sexto milenio, que ya se considera la medianoche del viernes cuando la santidad del Shabat comienza a brillar. Y esto está aludido en el versículo "...y sacaréis lo viejo delante de lo nuevo" (Levítico 26:10), cuyas iniciales y finales de palabras מִפְּנֵ֥י חָדָ֖שׁ deletrean "Mashiaj" (Mesías), y las finales de palabras deletrean "Yeshu" (מִפְּנֵ֥י חָדָ֖שׁ תּוֹצִֽיאוּ), es decir que cuando venga el Mesías se terminará la nación de Yeshú.