Di-s dio siete mitzvot a toda la humanidad (estas son las llamadas sheva mitzvot Noaj).
1. Prohibido el asesinato - Bereshit / Génesis 4: 23-24, 9:6.
2. Prohibida la idolatría - Bereshit / Génesis 4:26.
3. Prohibida la blasfemia - Bereshit / Génesis 4:26.
4. Prohibidas las relaciones sexuales ilícitas - Bereshit / Génesis 1:28, 4:22, 6: 3, 6:12.
5. Se permite el establecimiento de cortes de ley: Bereshit / Génesis 1:28, 9:6.
6. Prohibido el robo - Bereshit / Génesis 6:11.
7. Prohibido el comer animales vivos - Bereshit / Génesis 9:4.
El rabino Jananya ben Gamla dice: A los descendientes de Noaj también se les manda sobre la prohibición de consumir la sangre de un animal vio . El rabino Jideka dice: También se les manda con respecto a la castración, es decir, tienen prohibido castrar a cualquier animal vivo. Rabí Shimon dice: También se les manda en relación con la prohibición de participar en la brujería.
ר' יוסי אומר: כל האמור בפרשת כישוף — בן נח מוזהר עליו שלא יעשה כן. והוא שנאמר: "לא ימצא בך מעביר בנו ובתו באש קסם קסמים מעונן ומנחש ומכשף. וחבר חבר ושאל אוב וידעני ודרש אל המתים. כי תועבת ה' כל עושה אלה ובגלל התועבת האלה ה' אלהיך מוריש אותם מפניך" (דברים יח, י–יב), ולא ענש הכתוב אלא אם כן הזהיר, ומאחר והענישם ה' וגרשם מן הארץ בשל חטאים אלה משמע שדברים אלה אסורים להם.
El rabino Yosei dice: Con respecto a cada tipo de hechicería que se menciona en el pasaje sobre la hechicería, está prohibido que un descendiente de Noaj se involucre en ella. Esto se deriva de los versos:
Evidentemente, los cananeos fueron castigados por estas prácticas; y puesto que Dios no habría castigado ellos por una acción a menos que El primer prohibido que, estas prácticas están claramente prohibidas a los gentiles.
§ La Gemara pxregunta: ¿ De dónde provienen estas mitzvot noajidas, derivadas? El R’ Yojanan dice: Es a partir de lo que dice el verso:
"(בראשית ט, ו). "לאמר" — זו גילוי עריות, וכן הוא אומר: "לאמר הן ישלח איש את אשתו והלכה מאתו והיתה לאיש אחר... הלוא חנוף תחנף הארץ ההיא ואת זנית רעים רבים" (ירמיה ג, א). "מכל עץ הגן" כוונתו — העצים המותרים לך, שמשלך הם ולא גזל. "אכל תאכל" — את אלה בלבד שמותרים לאכילה ולא אבר מן החי.
Lo que el Talmud realiza en Sanhedrín 56a-b no es una construcción teológica post factum, sino la exposición de una codificación filológica presente en el tejido mismo del texto hebreo de la Torah. La Guemará formula la pregunta en arameo: מַנְהָנֵי מִילֵּי (“¿de dónde se derivan estas cosas?”), y la respuesta de Rabí Yojanán es taxativa: el edificio normativo completo de las sheva mitzvot benei Noaj descansa sobre un solo versículo, el primero en que el Creador se dirige al ser humano en cuanto tal, antes de que existiera nación, tribu o sacerdocio alguno. Para apreciar el peso textual de lo que sigue, es indispensable leer ese versículo en su extensión íntegra:
Codex Leningrado, folio 2r
"וַיְצַו יְהוָה אֱלֹהִים עַל הָאָדָם לֵאמֹר, מִכֹּל עֵץ הַגָּן אָכֹל תֹּאכֵל, וּמֵעֵץ הַדַּעַת טוֹב וָרָע לֹא תֹאכַל מִמֶּנּוּ, כִּי בְּיוֹם אֲכׇלְךָ מִמֶּנּוּ מוֹת תָּמוּת”
“[2:16] Y ordenó Di’s el Eterno al hombre: “De cualquier árbol del huerto puedes comer [2:17] pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no podrás comer, porque el día que de él comieres ciertamente has de morir” -Bereshit 2:16-17.
-Katznelson, M. (1996). La Biblia, hebreo-español, Versión castellana conforme a la tradición judía por Moisés Katznelson. Tel Aviv, Israel: Sinai Publishing. Volumen I. p. 4.
El análisis talmúdico identifica siete unidades léxicas o sintagmas en este único versículo —"וַיְצַו", "ה'", "אֱלֹהִים", "עַל הָאָדָם", "לֵאמֹר", "מִכֹּל עֵץ הַגָּן", "אָכֹל תֹּאכֵל"— y hace corresponder cada uno, con precisión que no admite casualidad, a una de las siete mitzvot universales.
La primera correspondencia concierne a דִּינִין ("obligación de establecer tribunales de justicia"): el término "וַיְצַו" es la forma waw-consecutiva del Pi'el del verbo צ-ו-ה, conjugación que en hebreo bíblico denota imposición de autoridad formal y vinculante —a diferencia del Qal, que describe meramente el acto de comunicar algo— y queda enlazada mediante גְּזֵרָה שָׁוָה (analogía léxica que opera sobre la equivalencia de términos compartidos en contextos normativos distintos) con Bereshit 18:19, donde la misma raíz verbal aparece en yuxtaposición directa con la institución del mishpat:
"כִּי יְדַעְתִּיו לְמַעַן אֲשֶׁר יְצַוֶּה אֶת בָּנָיו וְאֶת בֵּיתוֹ אַחֲרָיו, וְשָׁמְרוּ דֶּרֶךְ ה' לַעֲשׂוֹת צְדָקָה וּמִשְׁפָּט, לְמַעַן הָבִיא ה' עַל אַבְרָהָם אֵת אֲשֶׁר דִּבֶּר עָלָיו"
“Porque yo lo he conocido, para que instruya a sus hijos y a su casa después de él, y guarden el camino del Eterno, haciendo justicia y derecho, para que el Eterno haga venir sobre Avraham lo que ha hablado acerca de él”.
La semejanza formal entre el וַיְצַו de Bereshit 2:16 y el יְצַוֶּה de Bereshit 18:19, este último en contexto de ejercicio normativo-judicial, constituye el fundamento hermenéutico de la derivación: la raíz צ-ו-ה en su conjugación intensiva Pi'el no expresa mero enunciado, sino la estructuración de un marco de responsabilidad institucional que precede al Sinaí por generaciones.
La segunda correspondencia concierne a בִּרְכַּת הַשֵּׁם (“prohibición de blasfemar el Nombre divino”): el tetragrama "ה'" que encabeza la fórmula "וַיְצַו ה' אֱלֹהִים" activa la prohibición de maldecir el Nombre, cuya formulación normativa explícita se encuentra en Vaicra 24:15-16:
"וְאֶל בְּנֵי יִשְׂרָאֵל תְּדַבֵּר לֵאמֹר, אִישׁ אִישׁ כִּי יְקַלֵּל אֱלֹהָיו וְנָשָׂא חֶטְאוֹ, וְנֹקֵב שֵׁם ה' מוֹת יוּמָת, רָגוֹם יִרְגְּמוּ בוֹ כָּל הָעֵדָה, כַּגֵּר כָּאֶזְרָח בְּנׇקְבוֹ שֵׁם יוּמָת"
“Y a los hijos de Israel hablarás, diciendo: cualquier hombre —hombre, hombre— que maldijere a su Dios cargará con su pecado; y el que pronunciare irrespetuosamente el nombre del Eterno ha de ser ejecutado; toda la congregación lo apedreará, tanto el extranjero como el natural: si pronunciare el Nombre, morirá”.
El verbo נָקַב —que los Targumim arameos rinden sistemáticamente como מְגַדֵּף, blasphemos en su sentido técnico— denota la pronunciación irrespetuosa e intencional del nombre inefable. Y la expresión כַּגֵּר כָּאֶזְרָח (“como el extranjero, como el natural”) es precisamente la fórmula que el Talmud en Sanhedrín 56a analiza con detalle para determinar los contornos de la responsabilidad noajida, debatiendo si la equiparación incluye o excluye a los benei Noaj respecto a las distintas categorías del nombre divino: lo que el versículo promulga no es una particularidad israelita sino una obligación que trasciende la alianza sinaítica.
La tercera correspondencia concierne a עֲבוֹדָה זָרָה (“prohibición de la idolatría”): el término "אֱלֹהִים" exhibe una polisemia estructural característica del hebreo bíblico, al designar simultáneamente al Dios de Israel en contextos teológicos y a los jueces en contextos civiles —como en Shemot 22:7: "וְנִקְרַב בַּעַל הַבַּיִת אֶל הָאֱלֹהִים" (“el dueño de la casa se acercará a los jueces”)—; en su dimensión teológica, sin embargo, codifica la prohibición de sustituir al único Dios por divinidades ajenas, tal como lo formula Shemot 20:2-3:
"אָנֹכִי ה' אֱלֹהֶיךָ אֲשֶׁר הוֹצֵאתִיךָ מֵאֶרֶץ מִצְרַיִם מִבֵּית עֲבָדִים, לֹא יִהְיֶה לְךָ אֱלֹהִים אֲחֵרִים עַל פָּנָי"
(“Yo soy el Eterno tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante de mí”).
Toda עֲבוֹדָה זָרָה consiste ontológicamente en la sustitución del único אֱלֹהִים por אֱלֹהִים אֲחֵרִים, de modo que la presencia del término en el versículo adánico lleva inscrita en sí misma la prohibición de su propia violación: nombrar a Dios con el atributo אֱלֹהִים implica, por su propia semántica, la incompatibilidad con cualquier deidad rival.
La cuarta correspondencia concierne a שְׁפִיכוּת דָּמִים (“prohibición del homicidio”): el sintagma "עַל הָאָדָם" (“sobre/concerniente al hombre”) activa la prohibición del derramamiento de sangre humana mediante paronomasia deliberada con el versículo del pacto noajida, Bereshit 9:5-6:
"וְאַךְ אֶת דִּמְכֶם לְנַפְשֹׁתֵיכֶם אֶדְרֹשׁ, מִיַּד כָּל חַיָּה אֶדְרְשֶׁנּוּ, וּמִיַּד הָאָדָם, מִיַּד אִישׁ אָחִיו אֶדְרֹשׁ אֶת נֶפֶשׁ הָאָדָם. שֹׁפֵךְ דַּם הָאָדָם בָּאָדָם דָּמוֹ יִשָּׁפֵךְ, כִּי בְּצֶלֶם אֱלֹהִים עָשָׂה אֶת הָאָדָם"
“Y ciertamente demandaré vuestra sangre, la de vuestras vidas; de mano de todo animal la demandaré, y de mano del hombre; de mano del varón su hermano demandaré la vida del hombre. El que derramare la sangre del hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre”.
La recurrencia del lexema הָאָדָם tanto en Bereshit 2:16 como en Bereshit 9:6 no es casual: crea un lazo intertextual explícito que ancla la norma jurídica universal en la misma creación del ser humano como צֶלֶם אֱלֹהִים (“imagen de Di’s”). La prohibición del homicidio no emana aquí de una convención social ni de un pacto étnico, sino de la dignidad ontológica del אָדָם en cuanto tal, anterior a toda distinción entre Israel y las naciones.
La quinta correspondencia concierne a גִּלּוּי עֲרָיוֹת (“prohibición de las relaciones sexuales ilícitas”): el infinitivo constructo "לֵאמֹר" ("diciendo"), fórmula introductoria del discurso bíblico que en hebreo clásico funciona como marcador de referencialidad directa entre hablante y destinatario —distinguiéndose del mero וַיֹּאמֶר en que establece una relación normativa entre el que manda y el que ha de cumplir—, queda asociado hermenéuticamente mediante gezerá shavá con Yirmiyáhu 3:1, donde la misma partícula encabeza un enunciado que tematiza explícitamente la infidelidad conyugal y la impureza sexual:
"לֵאמֹר, הֵן יְשַׁלַּח אִישׁ אֶת אִשְׁתּוֹ וְהָלְכָה מֵאִתּוֹ וְהָיְתָה לְאִישׁ אַחֵר, הֲיָשׁוּב אֵלֶיהָ עוֹד, הֲלוֹא חָנוֹף תֶּחֱנַף הָאָרֶץ הַהִיא, וְאַתְּ זָנִית רֵעִים רַבִּים וְשׁוֹב אֵלַי נְאֻם ה'"
“Diciendo: Si alguno enviara a su mujer, y alejándose ella de él se fuere y fuere de otro hombre, ¿volverá él a ella más? ¿No quedaría completamente contaminada esa tierra? Pero tú has fornicado con muchos amantes; mas con todo eso, vuélvete a mí, dice el Eterno”.
La gezerá shavá entre el לֵאמֹר de Bereshit 2:16 y el לֵאמֹר de Yirmiyáhu 3:1 establece que la palabra "diciendo", en su primera aparición dirigida al ser humano primordial, ya llevaba inscrita la dimensión normativa del orden sexual, que el texto profético tematiza con una claridad que no admite ambigüedad.
La sexta correspondencia concierne a גֶּזֶל (“prohibición del robo”"): la frase "מִכֹּל עֵץ הַגָּן" (“de todo árbol del jardín”) define el ámbito de lo lícitamente apropiable, y opera aquí mediante el principio hermenéutico del הֶיתֵּר הַמַּגְבִּיל אֶת הָאִיסּוּר (“el permiso que delimita la prohibición”): al declarar qué es del hombre, el texto define por exclusión todo lo que no lo es. Rashí lo enuncia con precisión lacónica en su comentario talmúdico:
מִדְּאִיצְטְרִיךְ לְמִישְׁרֵי לֵיהּ וּלְהַפְקִיר לוֹ עֲצֵי הַגָּן, שְׁמַע מִינָּהּ שֶׁאֵינוֹ מֻפְקָר לוֹ נֶאֱסַר לוֹ
“del hecho mismo de que fue necesario poner a su disposición los árboles del jardín se infiere que aquello que no está puesto a su disposición le está prohibido”
de manera que el enunciado positivo del permiso proyecta hacia afuera el espacio de lo ajeno y, por tanto, lo ilícito de apropiárselo. No hay robo posible en un mundo donde todo es de todos; la existencia de una delimitación de pertenencia es la condición ontológica de la prohibición del גֶּזֶל, y esa delimitación aparece aquí, en el jardín del Edén, antes de que existiera propiedad privada en cualquier sentido posterior.
La séptima y última correspondencia concierne a אֵבֶר מִן הַחַי (“prohibición de comer un miembro de animal vivo”): la construcción "אָכֹל תֹּאכֵל" —infinitivo absoluto más forma finita del mismo verbo, figura retórica del hebreo bíblico conocida como figura etymologica, que expresa énfasis o certeza categórica en el acto verbal— delimita con precisión el ámbito de lo comestible, y por exclusión define lo que no lo es. Rashí señala ad locum:
"הָעוֹמֵד לַאֲכִילָה, וְלֹא תֹּאכַל אֵבֶר מִן הַחַי, דִּבְהֵמָה בְּחַיֶּיהָ אֵינָהּ עוֹמֶדֶת לַאֲכִילָה אֶלָּא לְגַדֵּל וְלָדוֹת"
“lo destinado a la alimentación se puede comer; pero no el miembro de un animal vivo, pues el animal en vida no está destinado a la alimentación sino a procrear”.
Esta prohibición latente en Bereshit 2:16-17 encuentra su formulación explícita en el momento en que Noaj recibe el permiso de comer carne, Bereshit 9:3-4, donde el Creador otorga la autorización general e inmediatamente la circunscribe:
"כָּל רֶמֶשׂ אֲשֶׁר הוּא חַי לָכֶם יִהְיֶה לְאָכְלָה, כְּיֶרֶק עֵשֶׂב נָתַתִּי לָכֶם אֶת כֹּל. אַךְ בָּשָׂר בְּנַפְשׁוֹ דָמוֹ לֹא תֹאכֵלוּ"
“Todo lo que se mueve y vive os será para mantenimiento; como las legumbres y hierbas verdes, os lo he dado todo. Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis”).
La partícula אַךְ —una de las partículas restrictivas por excelencia del hebreo bíblico, que introduce siempre una excepción o limitación respecto al enunciado anterior— no deja margen interpretativo: la autorización del consumo de carne lleva inscrita en su propio texto la prohibición de consumirla cuando el animal aún vive.
Esta correspondencia uno a uno entre los siete sintagmas de Bereshit 2:16-17 y las siete mitzvot universales no puede descartarse como alegorismo especulativo: la hermenéutica que la sustenta —la gezerá shavá, la lógica del permiso delimitante, el principio de לֹא עָנַשׁ הַכָּתוּב אֶלָּא אִם כֵּן הִזְהִיר (“la Escritura no impone castigo sin haber advertido previamente”)— es coherente y sistemáticamente aplicada a lo largo de toda la literatura halájica. El Meirí precisa en su comentario a Sanhedrín 56b que seis de estas mitzvot fueron dadas ya a Adám —emergiendo del texto de Bereshit 2— mientras que la prohibición de אֵבֶר מִן הַחַי fue añadida explícitamente al pacto noajida en Bereshit 9:4; lo que prueba que la Torah no sólo contiene estas mitzvot de manera latente en su estructura textual, sino que las articuló progresivamente a lo largo de la narración del Génesis, muy anteriores a la existencia de un pueblo judío, un Monte Sinaí o un corpus de 613 mandamientos. El argumento del misionero que abre este artículo invierte el orden cronológico real: no son las mitzvot noajidas un subconjunto derivado de la Torah sinaítica, sino que la Torah sinaítica es la profundización y ampliación —para un pueblo específico y una misión específica— de una estructura normativa universal que el texto hebreo ya contenía desde la primera palabra dirigida al הָאָדָם.
