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10/15/2013

Rabino Shlomo Aviner: El Gaón Rabí Ovadia Iosef

BS"D


Ieshiva Ateret Ierushalaim
Bajo la dirección del
Rabino Shlomo Aviner
 
                                                 #205

El Gaón Rabí Ovadia Iosef

El Gaón (genio del estudio de la Torá) Rabí Ovadia Iosef zt”l cumplió con lo que todo talmid jajam (erudito del estudio de la Torá) debe cumplir: “No se amedrenten ante ningún hombre” (Dvarim 1:17). Él dijo lo que pensaba, sin temor alguno, sin recelo por las críticas. Por supuesto que no tenía ningún temor de perder puntos frente a la opinión pública, y con mucha razón, porque los talmidei jajamim no deben ser influidos por la opinión pública sino que por el contrario, la opinión pública debe ser orientada por los talmidei jajamim.
Por supuesto, siempre se podía no coincidir con él, pero todos sabían que él no determina la halajá según intereses ajenos o por miedo a alguien, sino que dice lo que piensa y lo continuó afirmando frente a todas las presiones.
Por ello a veces se expresó en forma tajante, también para con otros talmidei jajamim, también para públicos determinados, pero todo el que lo conoció sabe que todo eso era acompañado de amor, critica dura en base al amor profundo, “corrige al que ama” (Mishlei 3:12), parecen enemigos cuando discuten en la Torá, pero en realidad se aman. Es como las personas que se acercaban al Rav y él quería expresar amor por ellos, y le daba una suave bofetada…
Su enorme genialidad y su gran valentía las utilizó para ayuda a Am Israel (el Pueblo de Israel), en dos formas: Facilitando y uniendo.
Facilitando: En efecto, el Gaón se esforzó por determinar la halajá en forma poco rigurosa cuando era posible, porque sabía que una determinación demasiado rigurosa finalmente provocará menosprecio de las bases de laTorá mismas, y por supuesto que no hay que innovar decretos. Por supuesto, no siempre determinó en forma poco rigurosa, por el contrario, a veces fue muy riguroso, y de esa forma también salvaba prohibiendo lo que otros habían permitido cuando lo estimó necesario, según su comprensión de la Torá. Y cuando lo vio necesario, fue menos riguroso. Y por supuesto, no según lo que le parecía, ya que en su humildad no determinó la halajá en base a sus innovaciones, sino que siempre basándose en la mayoría de los Poskim (eruditos que determinan lahalajá). Por supuesto, él bien sabía que a veces en la minoría que determina la halajá en forma más rigurosa hay un gran Posek que es equivalente a todos los demás, pero tomo sobre sus hombros la responsabilidad, y determinó la halajá según la mayoría.
Y también a través de la unión: El Gaón se esforzó en unir a todos los sfaradim (provenientes de comunidades del norte de África) y las comunidades orientales, renunciando a costumbres locales, sobre todo basándose en el libro “Beit Iosef” (el comentario de Rabí Iosef Karo en cuanto a la halajá del Tur), “Iosef era el gobernador del país, él era el proveedor de toda la gente de la tierra” (Bereshit 42:6) – Rabí Iosef Karo, y también Rabí Ovadia Iosef. ElGaón no temió y determinó en temas que eran debatidos, porque las dudas y las diferencias de opinión confunden y debilitan. Por ello enseñó una Torá clara, y una halajá clara. Por supuesto, también en ello no todos coincidieron con él, pero él era fuerte como un pedernal.
Y en efecto, el Gaón logró en gran medida su meta, elevó mucho el público sfaradí que era despreciado, en laTorá y en la sociedad. Tuvo éxito a través de su dirección en una halajá unificadora, también una prolífera producción literaria, también institutos de enseñanza y también en la política. Por ello es llamado con razón por lossfaradim: “Nuestro gran Rav”.
Nuestro gran Rav siempre trabajó duro. Empezó a trabajar cuando era joven, siendo hijo de una familia pobre. Y toda su vida continuó trabajando en el campo de la Torá. Su primera obra fue la escritura de acotaciones al libro “Reshit Jojma” a la edad de 9 años. Y toda su vida trabajo duro para elevar y refinar sus virtudes.
Tres cuentos personales cortos respecto a nuestro gran Rav:
Hace 40 años fue atacado en la prensa por algo que dijo. Los que lo atacaron, que eran unos ignorantes en cuanto a la Torá, en su atrevimiento lo presentaron como si no supiese nada. Yo escribí un corto artículo de 10 renglones al diario, donde cité las sencillas fuentes de nuestro gran Rav. Al otro día me llamaron al único teléfono que había en el Kibutz y escuché su suave y delicada voz, diciendo: “Muy bien, mi honrado”.
Después de muchos años me llamó, me sentó cerca de él y me susurró en tono paternal: “Usted debe cuidarse de esos, ellos buscan dañarlo”.
Y por último, ocurrió una vez que un alumno mío me comunicó alegremente que se comprometió con una muchacha que hizo aliá (inmigración a Israel) de Etiopía. “Pero tú eres Cohen”, le dije, “y la muchacha no puede hacer una conversión por rigurosidad”. Mi alumno me contestó que no se dio cuenta que es proveniente de Etiopía… Le pregunté a varios talmidei jajamim grandes, que yo conocía su opinión positiva al respecto, pero temieron expresarla por escrito. Finalmente le pregunté a nuestro gran Rav: Al día siguiente recibí una carta de su puño y letra, donde les permite casarse. “Toma”, le dije a mi alumno, “un papel que vale un millón de dólares…”.
En efecto, un gran salvador.
El gigante ha callado, pero su grandioso y claro espíritu, su valeroso y recto aliento continúa sobre nuestras cabezas, y en las bocas de las grandes personas del pueblo y en la boca de las personas sencillas del pueblo.
Ese fue un valiente salvador, que atestiguó respecto a sí mismo: Yo duermo todas las noches preocupado, ¿cómo haremos para que otros diez mil niños digan Kriat Shmá?

Que su alma esté unida a la Fuente de la Vida, junto con las almas de los grandes talmidei jajamim de Am Israel.


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