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1/21/2013

Rav Shlomo Aviner: 'Neo-reforma y fe'

BS"D




Neo-reforma y fe

En toda generación hay quienes intentan reducir la Torá, o agregarle lo que "le falta", hacerla más flexible donde es rigurosa, o más rigurosa donde es flexible.
De momento que la Torá es un resplandor Divino por encima de todo pueblo o persona, nacen falsificaciones por doquier.
Los falsificadores buscan amparo tras las palabras de nuestros sabios, “la Torá tiene 70 rostros”. Pero en realidad, ellos son el rostro 71, ellos están fuera de la Torá. Ellos arguyen: Hay diferencias de opiniones, y también nuestra posición es legítima dentro de la Torá. No es así, ella es la destrucción de la Torá.
Es cierto que a la persona sencilla le parece diferencias de opinión comunes en la halajá, pero no es así, porque todo depende de la actitud. Es cierto que la mayoría de las personas no se dan cuenta, por ello hay obligación de gritar: ¡Peligro! Pero esas queridas personas no entienden todavía de qué las están advirtiendo. A primera vista, se trata de algo que el público no escuchará, y no se debe decir lo que el público no es capaz de escuchar.
Pero no es así. Es capaz de escuchar, porque es afín con la capacidad intelectual y moral de las personas, sólo que llevará tiempo, y finalmente será escuchado.
¿Cuál es la alteración? Todos están de acuerdo en que la Torá es una Torá de vida. Pero, ¿qué es una Torá de vida? ¿Acaso se debe adecuar la Torá a la vida, o adecuar la vida a la Torá? Nosotros, los discípulos de nuestro Rav Moshé decimos: La Torá antecede a la vida, es el alma de la vida, es el orden de la vida, es la luz de la vida.
De otra forma: ¿Acaso la realidad debe ser afín con la halajá, o – D’s no lo permita – al revés, la halajá debe adecuarse a la realidad, hay que encorvar la Torá según la opinión del público?
Por supuesto que hay que relacionarse en forma positiva con todo el pueblo, la Casa de Israel. Y dijo el anciano Shamai: “Debes recibir toda persona con buen semblante” (Avot 1). Pero no es la intención tergiversar la Torá, D’s no lo permita.
O como lo planteó el Rav Kuk: “Permitimos rezar con los criminales”, pero no debemos tomar en cuenta sus criminales ideas (Iguerot HaReaya).
El Rav Kuk contó una alegoría: “Es como un médico que debe mirar a los enfermos desde el punto de vista médico para curarlos, no desde el punto de vista de los deseos de los enfermos que estropearon su salud por conducirse en forma indebida”, así también “los santos guías deben siempre mirar desde el punto de vista de la Torá, de la vida en el Beit HaMidrash (centro de estudio de la Torá). Allí verán en forma clara cómo debe ser la vida según la Torá, y se ordenarán de acuerdo a ella. Pero si la persona le agregará también el punto de vista de la realidad corrupta de la calle, estropeará la buena intención” (Ein Aya, Shabat 17A, Cáp. 1, inciso 79).
El médico debe proceder según la medicina, y no según la voluntad de los enfermos para enaltecer su posición. Así también “D’s no lo permita, que la vida fuera del Beit HaMidrash con todo su deterioro influya en la determinación de las halajot y las direcciones que deben salir justamente del Beit HaMidrash, del lugar de la Torá” (Ein Aya, Shabat 17A, Cáp. 1, inciso 79). Por supuesto que bien se debe conocer la vida, para que se la pueda corregir, pero no se debe dejar influir por ella.
Por ello, explica el Rav Kuk, esa es la razón por la que nuestro Rav Moshé subió al Monte de Sinai por la mañana para recibir la Torá, y bajó por la mañana para entregárnosla (Shabat 86A). Porque durante el día la vida es efervescente, sobre todo la vida social, mientras que la Torá no debe recibir ninguna influencia de la vida y del entorno. No es necesaria esa mezcla, y por el contrario, sólo la degrada. La Torá debe permanecer pura de toda influencia externa, y entonces puede dar vida (Ein Aya, Shabat 86A, Cáp. 9, inciso 16).
Estamos muy contentos que tenemos un estado, pero la Torá no está administrada por el estado. Ella lo ama, lo alumbra y lo educa.
La Torá no es una descripción de lo que hay, sino de lo que tiene que ser.
Como dice el Mahara”l de Praga (Netivot Olam, Netiv HaTorá, Cáp. 14). Si tú deseas saber lo que ocurre en la vida, compra un diario. Pero si tú deseas saber cómo debe ser la vida, que es lo que será en la vida, estudia Torá. LaTorá no es configurada por la realidad, sino que por el contrario, ella modela la realidad.
Cuídate de toda flexibilidad, escribe el Ramja”l en su libro, “Mesilat Iesharim” (Mesilat Iesharim, al fina del capítulo 6). Revísala con siete ojos, porque quizás se trata de un rendimiento frente al Ietzer HaRrá (mal instinto). Sobre todo cuídate de toda flexibilidad en el plano del recato, porque ese es un Ietzer HaRrá muy fuerte, que logra engañar personas puras (Mesilat Iesharim 11). Y ya escribió el Ramba”m que no hay nada en toda la Torá que no le sea más difícil al público de alejarse como de ese Ietzer (Ramba”m, Hiljot Isure Bia 22:8); con quién está prohibido casarse y qué está prohibido cuando no se está casado.
Esa es una lucha antigua, de nuestro patriarca Avraham frente a la idolatría, que arguye que la meta del hombre sobre la tierra es la armonía de los placeres, en la que también se conjugan los ídolos. Y nosotros decimos que el mundo es un mundo de deber, y los placeres son sólo para ayudarnos a sentirnos bien, para que podamos cumplir nuestra tarea en forma correcta.
¿Acaso la Torá es el ideal de la vida, y el placer es una necesidad? ¿O el placer es el ideal de la vida, y la Torá es una necesidad, que debe ser conservada en una dosis mínima?
No digas: "Hay que transformar la Torá en algo más amistoso, sonriente". Ella es la cima de la amistad. Ella nos fue entregada por “el que ama a Su pueblo Israel con amor”, “ama a Su pueblo Israel”, “un amor eterno nos has amado, el Eterno, nuestro Señor… y nos has enseñado las leyes de vida para hacer Tu voluntad de pleno corazón” (bendiciones de Kriat Shma). La Torá es amistosa, solo que nosotros debemos marchar por los caminos de D’s y cumplir con “amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Los que se encuentran alejados de la Torá no buscan concesiones pálidas, sino que un gran resplandor. El remedio a la neo-reforma es el añadido de fe en D’s, temor a D’s y amor a D’s.
Kneset Israel (el alma genérica de Israel) ama el resplandor Divino, “béseme Él con los besos de Su boca, porque Tu amor es mejor que el vino” (Shir HaShirim 1:2), ella anhela y espera esos besos, anhela y desea la vinculación con D’s y el amor de Él. El vino es una experiencia efervescente, pero “Tu amor es mejor que el vino”, en su dulzura (véase Zohar Jadash, Shir HaShirim 63:2, 64:1).


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