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12/27/2010

Sin fidelidad no hay ciudadanía



Sin fidelidad no hay ciudadanía

 Por el Rav Shlomo Aviner Shliti"a.

Pregunta: ¿Acaso la ley que fue propuesta – que todo gentil que desea recibir la ciudadanía en nuestro país debe jurar su fidelidad, “declaro que seré un ciudadano fiel al Estado Judío, y me comprometo a respetar las leyes del país” – es adecuada?
Respuesta: Como es sabido, no nos ocupamos de la jurisprudencia sino que de la Torá. 
Según la Torá así son las cosas:
1.    Un gentil puede vivir en Eretz Israel (la Tierra de Israel). La Torá permite la existencia del Guer Toshav (poblador extranjero). Los poskim (sabios que determinan la halajá) escriben que también en nuestros días se le puede entregar a un gentil un status semejante al Guer Toshav (Ramba”m, Rahaba”d, Kesef Mishné) – es decir, tiene la posibilidad de vivir en Eretz Israel. Pero hay dos condiciones: Una de ellas moral, y la otra nacional.

2. La primera condición moral es que acepte las 7 mitzvot de Bney Noaj. Ellas son los principios básicos de la moralidad humana, gracias a las cuales la persona es digna de ser llamada "ser humano". Pero hay quienes opinan que alcanza con que no le rindan culto a otros dioses, y así determina el Rav Kuk (Mishpat Cohen), y nuestro Rav, el Rav Tzvi Iehudá Kuk (Sijot HaRav Tzvi Iehudá, Eretz Israel). Esta es la tierra que le fue entregada a nuestro patriarca Avraham, que luchó contra el culto a otros dioses, y por lo tanto no puede ser que viva en ella alguien que viva en forma contraria a ello. Por lo tanto, no es un lugar donde puedan vivir cristianos de todo tipo, y personas que profesan todo tipo de religiones del lejano oriente. En contraste, el Islam no es culto a otros dioses.

3. La condición nacional es que acepte la soberanía del estado (Ramba”m, Hiljot Melajim). Eso es algo sobreentendido y lógico, que existe en todo país del mundo. Por supuesto que no podrá vivir aquí una persona que se ocupa de destruir el país y matarnos. Es una premisa básica.

4. Solo debemos aclarar que todo eso no tiene nada que ver con el racismo. El racismo es una concepción biológica, que diferencia entre razas, pero dentro de Am Israel (el Pueblo de Israel) hay judíos de casi todas las razas, ya sea que nacieron así o se convirtieron.

5. Y ahora llegamos a la expresión estatal judío democrática. En primer lugar judía, y después democrática. Es decir, hay lugar para la democracia a condición que no sea contraria al judaísmo. Y realmente, así debe ser. Se trata del Estado de Israel, o como dijo Hertzel: “El Estado de los Judíos” según la traducción al hebreo y alemán. O “El Estado Judío”, según su traducción en Idish y francés. Este es un estado judío, y no el estado de sus ciudadanos.

Por supuesto que la democracia – es decir, la voluntad de la mayoría – no puede imponer una ley que no sea moral o antinacional. Por ejemplo, una ley que obligue a los soldados a transgredir el Shabat. O por ejemplo una ley que decida borrar el estado independiente y transformarlo en un estado más de EE.UU.
Incluso el filósofo Platón describe una democracia ideal que está orientada al provecho del público general, como un organismo, y no un conjunto de individuos particulares que procuran su provecho individual. Por supuesto que hay ideales eternos por encima de la ley. La nación no se basa sólo en economía y seguridad, sino que también en ideales e historia.
Desconectar una nación de su historia, de su alma, es la acción más inmoral y antidemocrática que puede haber.
Apoyaremos una democracia auténtica y elevada: Responsabilidad y fidelidad para con la nación a lo largo de todas sus generaciones históricas.