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7/22/2010

Rav Shlomo Aviner Shlit"a, tema #51 "El enemigo cristiano"


El enemigo cristiano

Tenemos largas cuentas con el cristianismo, unas cuentas llenas de sangre. El cristianismo es el que derramó más sangre judía a lo largo de toda la historia – ya sea a través de cristianos devotos, cristianos menos devotos, y personas que absorbieron la cultura cristiana. El Holocausto fue obra de los alemanes, que nunca negaron su cristianismo.

Los cristianos convinieron exterminarnos – a filo de espada, o de cualquier otra forma. Pero, ¿por qué? ¿Qué les hicimos?

Es que los cristianos arguyen que ellos son Am Israel (el Pueblo de Israel) auténtico. Hubo un intento que nosotros seamos Am Israel, pero según su forma de pensar eso fracasó, y por ello fuimos sustituidos por un nuevo Am Israel: Somos el Am Israel de carne, pero ellos son el Am Israel espiritual, el verdadero Am Israel – Verus Israel. Somos el Am Israel viejo, sólo las escorias históricas que deberán desaparecer totalmente.
Pero para su enojo, nosotros no desaparecemos – y argüimos que somos Am Israel. Por eso, ellos hacen todo lo que pueden para "ayudarnos" a desaparecer: Pogromos, inquisición y conversión por la fuerza. Judíos que se negaron a convertirse fueron tirados a la hoguera, sus barrigas fueron partidas, los golpearon hasta matarlos, las mujeres fueron violadas, sus riquezas fueron robadas, los ahogaron y los acogotaron – a través de la religión que se apoda a sí misma "la religión del amor". Esa religión pregona que cuando te dan una cachetada, debes ofrecer la otra mejilla – pero en la práctica, fue ella la que nos golpeó todo el tiempo. Y peor que ello: De momento que fuimos sustituidos, estamos demás en el mundo. Debemos dejar de existir, o convertirnos al cristianismo.

Pero somos un pueblo terco, y no dejamos de existir. Por ello, el cristianismo tuvo que adoptar otra teoría: No importa si ese pueblo continúa existiendo, lo importante es que sea humillado. Siendo un pueblo desgraciado y humillado es un monumento vivo-muerto que atestigua que el cristianismo es auténtico, ya que "el nuevo y auténtico Am Israel" es el importante, cuenta con un millar y medio de adeptos – en contraste con los judíos, que son desgraciados, pobres y necesitados. Por el contrario, que se queden así para toda la eternidad, como una excelente prueba. Así escribe el filósofo religioso cristiano Pascal – que también fue un conocido matemático.


En resumen, hay tres soluciones: Desaparecer, convertirse al cristianismo o por lo menos ser humillados en el exilio – el judío perseguido, solitario y errante. En base a ello, nos persiguieron y nos hicieron sufrir hasta la muerte.

En comparación con ellos, el problema árabe es lateral: En nuestra ausencia, se acostumbraron a vivir en nuestra tierra y ambicionaron también el poder. Es un conflicto territorial. Pero el conflicto con el cristianismo no es por un trozo de tierra, sino que es algo básico, esencial - ¿quién es Am Israel? O nosotros, o ellos. Es así que el cristianismo se comporta según ese triángulo infernal: Matar, convertir o humillar.

Pero hubo un desperfecto en su plan: Volvimos a nuestra tierra, y el Estado de Israel fue creado. Los profetas vaticinaron que Am Israel volverá a su tierra, pero según los cristianos son ellos los que deben volver. Ellos no volvieron, nosotros sí. ¡Un gran problema! Al principio del Holocausto, el Papa exhortó a todos los dirigentes cristianos del mundo prohibir de toda forma posible el nacimiento del Estado de Israel – porque de ello depende todo el destino del cristianismo, y no sólo su trono.
En efecto, las profecías se cumplen en nosotros. Ya no somos el judío errante, el judío solitario – somos un pueblo respetable, que vive en su tierra. Ya no se nos puede dar cachetadas, porque Tzaha"l (el Ejército de Defensa de Israel) sabe devolver y doblar – el que nos de una cachetada en la mejilla, recibirá dos cachetadas en ambas mejillas, para que todos vean y teman.

Hubo un percance en el plan, pero enseguida se repusieron: Es cierto que fue creado el Estado de Israel, pero seguramente se desmoronará – y nosotros lo ayudaremos a desmoronarse, provocando su desequilibrio.

Hasta aquí la concepción católica. En contraste, los malditos protestantes arguyen que el tema no es urgente: Que vuelvan a su tierra, que construyan su estado – e incluso el Beit HaMikdash (El Templo) – y cuando terminen, todos se convertirán al cristianismo. ¡Y ese será un gran acontecimiento, muy importante! Por supuesto, también hoy en día hay que esforzarse en convertir judíos al cristianismo: Ya no se los puede matar, tienen su propio ejército. También humillarlos se volvió difícil. Pero todavía se los puede convertir, y eso es lo que hacen los protestantes en todo el mundo - y sobre todo en Israel. El presupuesto de la misión en Israel - millones de dólares – es el doble que el de todos los otros países juntos.

Desde su punto de vista, convertir un judío es un gran éxito – pero hacerlo en Israel, es lo más importante. Así dejará de existir Am Israel. En nuestro país hay muchos misioneros: 8000 pagos que trabajan jornada completa, otros muchos que trabajan jornadas parciales, y varias decenas de miles de voluntarios que hacen su labor cuando es necesario. Todos ellos actúan en silencio y engañando a las personas, haciendo el mal con astucia.
Ellos ubican a los judíos que están en mala situación económica, les dan dinero sin hablarles una palabra de cristianismo, una y otra vez. De esa forma se vinculan con ellos, y después de uno o dos años empiezan a hablarles de religión. Así actúan sin descanso, cuando su meta es convertir a todo Am Israel.
Por supuesto, no debemos preocuparnos demasiado: No lo lograrán. Pero también que conviertan a algunos judíos, es una desgracia. Hay que estar atentos, y luchar contra esa vergüenza y ese oprobio.

Hay una secta que se apoda "Testigos de Jehova", que reparten dinero y librillos que parecen muy inocentes: "Am Israel - ¿qué es?". "¿Qué es judaísmo?". "¿Qué es el Mesías?". Sobre los librillos están dibujados la estrella de David, el candelabro y otros símbolos judíos. Ellos penetran lentamente dentro del mundo judío.
Todos esos misioneros, de todo tipo, buscan judíos desgraciados: Problemas económicos, problemas sicológicos, peleas entre cónyuges, problemas de educación de los hijos... Ellos les hablan al corazón, y lentamente los envenenan.

Y hay peores: "Judíos para Jesús" – parte de ellos son judíos que se convirtieron al cristianismo. Tienen kipa, hablan hebreo y se enrolan en el ejército. También sus hijos son misioneros: El hijo viste una kipa tejida, estudia en una Ieshiva Tijonit (liceo religioso) y participa de las actividades de Bney Akiva (movimiento juvenil religioso) – pero es un misionero. También su hija lo es, en la Ulpena (liceo religioso para muchachas). Van al Beit HaKneset (Sinagoga), se visten como judíos, rezan como judíos – no revelan su identidad. Imparten clases de Tanaj (Biblia) que parecen totalmente comunes y normales – pero con el tiempo, introducen ideas cristianas. Son unos 5000, y viven en todo el país – también en los asentamientos. En el Midrejov de Ierushalaim podrás ver a veces Jasidim (miembros de una corriente jasídica) de Breslav que bailan y cantan: ¡No! Ellos son misioneros disfrazados. Hay también Jasidim de Breslav auténticos que pasan por allí, y en su inocencia caen en la trampa, cantan y bailan con ellos...

Parte de ellos se disfrazan de Jasidim de Breslav, otros de datiim leumim (religiosos nacionalistas), y hay también quienes se disfrazan de jaredim (ultra-ortodoxos). Andan de casa en casa en los barrios jaredim y reparten dinero – como si fuese de una organización de caridad. Vuelven una y otra vez, y van atrapando a sus víctimas con su tela de araña.

Tanto nos hicieron sufrir a lo largo de las generaciones, y todavía continúan intentando convencernos que hay una persona que es un dios, un dios-humano, tres que son uno, uno que es tres... Ya lo escuchamos, frente a la hoguera, cuando nos dijeron: "¡Conviértanse al cristianismo, o los tiraremos al fuego!". Y contestamos: "¡Escucha Israel, el Eterno es nuestro Señor, el Eterno es uno!". Entonces, ¿quizás nos dejarán en paz ahora?

¡No! Ellos no cesan. Se encuentran en el país, y cazan almas desgraciadas. Las compran con dinero, y después las convierten al cristianismo – les hacen el bautismo en el Kineret o en la piscina de un hotel.
Hay que abrir los ojos y luchar. La organización "Yad LeAjim" lucha ya hace decenas de años contra los misioneros. Pero no es solamente su papel: Es el papel de todo judío - religioso o secular, derechista o izquierdista, Ashkenazi o Sfaradi – detener esas repugnantes acciones, cuando ellos se atreven a venir a nuestra propia tierra para convertirnos al cristianismo.

También en el exterior ellos actúan, pero los judíos allí son más cuidadosos. Tienen buenas "antenas" para saber diferenciar. Pero aquí en nuestra tierra, es más difícil. En una esquina de Tel-Aviv hay dos muchachos sentados, que cantan cantos de Eretz Israel (la Tierra de Israel) acompañados de guitarras - ¿cómo podrás saber si son misioneros? Ellos reparten gratuitamente librillos de judaísmo – y sólo al final es nombrado Jesús.

Debemos cuidarnos, ser concientes del peligro. Ellos trabajan mucho dentro de los círculos de Olim (inmigrantes) de Rusia – y parte de ellos son cristianos que llegaron al país amparados por la "Ley del Retorno".

Por eso, no debemos olvidar que el cristianismo es el enemigo número uno a lo largo de toda la historia. Los depravados asesinos árabes son poca cosa en comparación. También las armas árabes, son armas cristianas: Los árabes no saben fabricar armas. Ya hace 400 años que están estancados – desde el punto de vista cultural, científico y tecnológico. Ellos no saben fabricar armas, y si los cristianos no les venderán, habrá paz. La anhelada paz llegará por sí sola. Pero los cristianos les venden armas, y les enseñan a utilizarlas. Los cristianos son nuestro principal enemigo, en todas las generaciones.

El Ramba"m escribe que toda la Torá es una lucha contra la idolatría (More Nebujim 3:29). El cristianismo es una idolatría disfrazada de Tanaj (Orot, Pág. 34): Idólatra por dentro, judío por afuera. "No hay más judío, no hay más griego" – dijo Paulus. Se puede ser judío y griego al mismo tiempo: Un griego idólatra por dentro, y un judío por fuera. Por ello, nuestra lucha contra el cristianismo es la misma lucha contra la idolatría – aunque mucho más compleja y sofisticada.

No es por azar que en el libro "Orot" – el gran libro del Rav Kuk, donde habla del renacimiento de la nación, el regreso a Tzion, la reconstrucción de la tierra – se habla tanto del cristianismo, nuestro opositor, y se habla del enorme daño que le produce a la humanidad. La respuesta al cristianismo, es Israel y su renacimiento: También para ello renacemos, gracias a D's. Volvemos a nuestra tierra, nos reforzamos y también reforzamos nuestra lucha contra ellos.

Nos reforzaremos, y nos fortaleceremos.



3 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Amen nojaida nicaragua me gusta su pagina si es la EMETH shalom

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  2. Gracias, por su enseñanza. Nací católico, me eduqué con jesuitas donde me contaron las cosas más horribles contra Am Israel, años más tarde me hice evangélico, y luego mesiánico. Apenas hace dos años que abandoné toda creencia en el falso dios-hombre, y el dios "tres en uno", y su falso nuevo testamento. Ahora vivo como un Ben Noaj, y espero que un día, el Creador me conceda el mérito de hacer la conversión ortodoxa en Eretz Israel. El argumentario expuesto en esta página me viene muy bien para saber más, y para aumentar mi capacidad dialéctica cuando algunos de mis ex-hermanos de la idolatría, me paran para confrontar. En realidad no son muchos, porque la mayoría tienen prohibido por sus líderes y pastores, pararse conmigo porque tienen miedo a que "los convierta". Y es que siempre tuve problemas con los equipos directivos en todas las iglesias por las que pasé, porque siempre buscaba saber más, y no me limitaba a las enseñanzas del pastor, sino que investigaba en otras fuentes, y eso incluía a las fuentes judías, mucho más completas y fiables, lo que los ponía muy nerviosos, y terminaban expulsándome de sus congregaciones, a la vez que advertían a otras en mi contra.

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