2/07/2011

¿El Mashiaj en el año 5760?






¿El Mashiaj en el año 5760?
 PreguntaEscuché de un gran rabino que escribió hace varios años atrás que el Mashiaj llegaría en el año 5760.  Y hete aquí que el año está llegando a su fin y el Mashiaj aún no ha llegado!!
Respuesta: Nadie sabe cuándo llegará el Mashiaj: ni justos ni sabios, ni ángeles ni profetas. Incluso Yaacov Avinu le pidió al Eterno que le revelara, mas el fin permaneció oculto para él. Nuestros sabios dijeron: “Que se descompongan los calculadores del fin” (Sanhedrin, 97b). Nuestro gran maestro Maimónides (Rambam) determinó lo mismo (en Hiljot Melajim, 12b). ¿Por qué motivo los rabinos vieron a las predicciones de ese modo? Porque cuando esas esperanzas sufren desilusiones, conducen a crisis de fe.
Entonces, ¿por qué motivo el Tzadik y sabio Rabí Abraham Azulai, autor de “Jesed Abraham”, escribió de ese modo sobre el año 5760? Dos respuestas son posibles, cada una constituye un argumento independiente pero se complementan entre sí. La primer  respuesta es que existía aquí una posibilidad y no una certeza. Puesto que a fin de cuentas la posibilidad de la llegada del Mashiaj existe diariamente, por vías naturales o milagrosas: “Creo con fe profunda en la llegada del Mashiaj… y esperaré su llegada todos los días” (los “Trece principios de la fe” que se pronuncian al final de la plegaria de la mañana).
La segunda respuesta es que efectivamente algo sucedió este año, mismo si no lo vemos, y sólo después de transcurrido cierto tiempo podremos verlo con claridad. Porque finalmente, nuestros sabios dicen que en Tishá Beav, el día de la destrucción del Segundo Templo, nació el Mashiaj. Si es así, entonces ¿dónde está? Cada día se revela un poco más. Eso significa la esperanza de redención - creer que la redención crece de día a día, mismo si las apariencias son diferentes. Al respecto decimos en la Shmoná Esré: “y esperamos la redención” (Olat Reaiá, Ibid). También decimos en la Tfilá: “Haz florecer pronto el vástago de David, tu siervo”.
Estas dos respuestas constituyen una misma, porque la redención florece cada vez más. Esto es similar a un pollito que se encuentra en el huevo en el nido de su madre (parábola del Zohar, citada en Orot, página 31). El pollito se forma lentamente, y cuando esté listo romperá el huevo. Sin embargo, exteriormente no se distingue nada. Por lo tanto, en cada instante esperamos que salga el pollito.
Debemos tener mucho cuidado con los cálculos mesiánicos. En el año 5408 (año secular 1648) sufrimos mucho. Sucedieron los pogroms del malvado Chmelnisky en los que los cosacos asesinaron en forma sangrienta a miles de judíos. El Talmud dice: “Si has visto una generación que sufre muchas dificultades - espéralo (al Mashiaj)” (Sanhedrin, 95a). Entonces, se extendió el rumor que la redención llegaría en ese año. Encontraron la confirmación de esa idea en el “Midrash Haneelam” del Libro del Zohar: “en ese año de Jubileo (Shnat Yovel) cada  persona retornará a su propiedad” (Vaikrá, 25:13). Cuando ese año [‘hazot’ en hebreo) concluya, es decir, el valor numérico de 5408 cada  persona retornará a su propiedad” (Zohar, Toldot, 139b).
Esta esperanza fue aprovechada por el falso Mashiaj, Shavtai Tzvi en su época. Él encegueció a los corazones que lo siguieron precipitadamente y puso fuego en la Casa de Yaacov.
En el año 5600 (1840), cuando el malvado Zar Nicolás I hizo sufrir a los judíos de Rusia terribles tribulaciones,  se extendieron los rumores en Rusia y Polonia que ese sería el año de la redención y la salvación. Para esto también encontraron fundamento en el Libro del Zohar: “después de seiscientos años del sexto siglo se abrirán las compuertas de la sabiduría. La alusión de la Torá se encuentra en Bereshit, 7:11: “A los seiscientos años de la vida de Noaj…. Fueron rotas todas las fuentes del gran abismo y las ventanas de los cielos fueron abiertas” (Zohar, Vaierá, 117a).
Cuando los sabios de Israel vieron que esta creencia que en el año 5600 la tierra se llenaría de conocimiento y que llegaría el Mashiaj se debilitaba cada vez más, decidieron calmar los espíritus para evitar la desilusión y la desesperación de la comunidad. Uno de los grandes sabios de la generación, Rabí Yaacov Gesundheit, el Gran Rabino de Varsovia, en Rosh Hashaná de ese año subió al podio de la Casa de Estudios, sostuvo el rollo de la Torá y prometió ante toda la congregación que en ese año 5600 no llegaría el Mashiaj!
Las añoranzas de la llegada inmediata del Mashiaj  Haz florecer pronto el vástago de David, tu siervo”. son buenas cuando conducen a buenas acciones de Torá y arrepentimiento, santidad y pureza, construcción de la tierra y retorno a Sión, fortalecimiento del estado y del ejército. Pero no lo son cuando generan falsas ilusiones.
Lo principal es que debemos pedir el Mashiaj no para nosotros, para que tengamos una tranquilidad material ni siquiera espiritual, sino para santificar el gran nombre del Eterno: “Sálvanos, oh Eterno, D’s nuestro, y recógenos de entre las naciones, para que demos gracias a Tu santo Nombre y nos gloriemos en tu alabanza” (Tehilim, 106:47)”, y “recuérdanos el pacto de nuestros antepasados y sálvanos por Tu Nombre” e “Ilumina tu rostro sobre el Santuario desierto, para el Eterno”, “Nos harás la caridad por Tu Nombre” “¿Hasta cuándo tu fuerza será prisionera y tu gloria en manos del enemigo? ¡Despierta tu fuerza! ¡Sálvanos por tu nombre!… no para nosotros sino para Ti actuarás” (Slijot después de Tajanún, pronunciadas los lunes y jueves).


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