1/20/2011

UNA COMUNIDAD JUDIA EN PELIGRO


UNA COMUNIDAD JUDIA EN PELIGRO

Los inquietantes interrogantes del judaísmo argentino y latinoamericano.


Bernardo Kliksberg*

I.                   CAMBIO DRAMATICO EN LA AGENDA DE PRIORIDADES

Numerosos judíos ex-clase media llegan todos los miércoles a la mañana a Núcleo, una ONG judía en Buenos Aires a desayunar y recibir un paquete de comida.  Jabad Lubavitch de Argentina, está haciendo los máximos esfuerzos para levantar un hogar para niños judíos que se han quedado sin familia, que le son confiados por los jueces de menores.  Fundación Tzedaka construyo 12 viviendas para familias judías que no tenían donde vivir.  Una de ellas vivía con sus dos hijos en un trailer prestado.  Asciende mes a mes el número de quienes llegan a buscar trabajo al Centro Ocupacional de AMIA.  La mayoría son jóvenes profesionales judíos desocupados.  Este es hoy el cuadro de la comunidad judía de la Argentina.  El tema central de las agendas comunitarias no es ya el antisemitismo a pesar de su persistencia y de que siguen impunes los crímenes contra la Embajada de Israel y la AMIA, sino la nueva pobreza judía, un fenómeno que no estaba en las previsiones y cuyo crecimiento veloz ha desbordado las estimaciones.

El problema se da también actualmente con perfiles menos agudos, pero con tendencias alarmantes en las principales comunidades de la región.  Crece la demanda por ayuda comunitaria en Brasil, en México creció la población judía en pobreza o riesgo de pobreza, se han multiplicado los presupuestos para asistencia social en Venezuela, es notorio el deterioro en la comunidad uruguaya.

Los 422.000 judíos que viven en América Latina constituyen la cuarta comunidad judía del mundo, luego de las de USA, Rusia, y Francia.  Es un judaísmo que ha sido en muchos sentidos un modelo y un estimulo para todo el mundo judío.  Los judíos llegaron a estos países sin ningún tipo de medios y construyeron con gran esfuerzo y dedicación una red institucional ejemplar,  Levantaron numerosas sinagogas, que llegaron hasta los rincones más apartados de la geografía.  El centro del esfuerzo comunitario ha sido la educación judía.  Siguen entre las comunidades del mundo con mayor número de alumnos judíos en términos porcentuales.  Crearon una pujante actividad cultural judía que cubrió múltiples áreas: el teatro, la música, la pintura, la literatura y otras.  Desarrollaron periódicos judíos de primera calidad, que siguen conformando hoy una de las prensas judías más activas de toda la diáspora judía.  Generaron un vigoroso movimiento sionista en el que se enrolaron miles de jóvenes.  Judaísmo fundado en ideales, produjo una alía de gran magnitud a Israel que tuvo como característica central, su pionerismo.  Las motivaciones que la orientaron fueron fundamentalmente idealistas.  Viven en Israel casi 100.000 judíos latinoamericanos (más de un 20% de la población judía promedio de la región).  El judaísmo latinoamericano estuvo siempre en primera fila de la solidaridad con el Estado de Israel, desplegando una amplísima y entregada actividad sionista.  Por otra parte enfrentó las manifestaciones de antisemitismo con gran dignidad y entereza.  Al mismo tiempo, son comunidades que han hecho contribuciones muy reconocidas a sus países en los mas diversos campos.  Son consideradas “ciudadanos ejemplares” por sus sociedades.

Sin embargo, hoy están en serios problemas y la comunidad mayor del Continente la argentina, está en real peligro.  Como lo señaló el Presidente de la Comisión de Absorción e Inmigración de la Knesset Tzvi Hendel (2001) después de regresar del país “la comunidad judía de Argentina corre peligro de desmoronarse”.  Estas comunidades que enfrentaron airosamente el antisemitismo y que llevan adelante una lucha combativa contra la asimilación, se ven confrontadas ahora por un rápido proceso de pauperización que las ha puesto contra la pared en muchos aspectos.  En este trabajo queremos ponerlo a foco porque ese es hoy una vivencia central en la vida cotidiana de los judíos de la región.,  Pero sobre todo, deseamos llamar la alarma sobre él, a todo el mundo judío y contribuir a que avance el gran movimiento de solidaridad judía mundial, con estas comunidades que la situación reclama.

Analizaremos la situación en varios momentos sucesivos.  En primer lugar, trazaremos algunos de las líneas de la situación general de América Latina y particularmente de la Argentina, que enmarca la vida comunitaria.  En segundo termino, abordaremos el crecimiento de la pobreza judía, y sus causas.  Tercero, revisaremos algunos de los impactos que está causando. en la vida comunitaria.  Finalmente, nos referiremos a salidas posibles.

II.                 ¿QUE ESTA PASANDO EN LA AMERICA LATINA DEL 2000?

América Latina ha hecho grandes progresos en los últimos años en el crucial campo de la democratización.  Se la identificaba en los 70 con cavernícolas dictaduras militares, que suprimieron los derechos humanos más elementales y cometieron crímenes de lesa humanidad.  Hoy es un Continente donde la democracia se halla generalizada y donde hay una sociedad civil cada vez más fuerte y participativa, que exige de los gobernantes electos, transparencia en la gestión, rendición de cuentas, eficiencia y atención real a la población.  Asimismo, hay en marcha un importante proceso de descentralización de los poderes del Estado que son cedidos en proporción creciente a las regiones y los municipios, lo que fortalece la democracia.

Sin embargo, la región presenta gravísimos problemas sociales, que tienden a empeorar, y que están creando un profundo descontento en amplísimos sectores.  Según las cifras más recientes (CEPAL 2001), han aumentado severamente los niveles de pobreza y de desempleo.  El 44% de los 520 millones de latinoamericanos viven por debajo de la línea de la pobreza, virtualmente uno de cada dos son pobres.  La pobreza es peor ahora que a inicios de los 80´s. Creció tres puntos.  Al mismo tiempo es de peor calidad.  Aumentaron mucho los indigentes o pobres extremos, son casi el 20% de todos los pobres.  Ellos no tienen los recursos para poder alimentarse todos los días.  El número de desocupados aumentó dos veces y medio durante los años 90´s.  Pasó de 7.6 a 18.1 millones, del 6% al 9% de la población.  También empeoró la calidad de los empleos.  El 60% de los que trabajan lo hacen en el sector informal, sin ninguna protección social y en trabajos altamente inestables.  En los 80´s era el 40%.  En países como la Argentina, la tasa de desempleo ha estado entre el 13% y el 17% (su nivel actual) en toda la década del 90.  El deterioro social ha impactado especialmente a los niños y los jóvenes.  El 58% de todos los niños de menos de 14 años son pobres.  Una tercera parte de los niños de menos de 2 años, padecen de desnutrición.  Los jóvenes tienen limitadas posibilidades de conseguir trabajo.  La tasa de desocupación juvenil duplica la alta tasa de desocupación general, es mayor al 20%. La casi totalidad de los niños inicia la escuela primaria, pero muchos niños de hogares humildes desertan antes de terminarla obligados a trabajar para aportar algo a sus familias, o afectados por las múltiples carencias que significa la pobreza.

Hay problemas serios en el campo de la salud pública. Según la Organización Panamericana de la Salud (2001), 218 millones de personas carecen de protección contra enfermedades, 100 millones no cuentan con servicios básicos de atención de salud y 82 millones de niños no tienen acceso a los programas de inmunización.

Todas estas carencias están lesionando seriamente el tejido social.  La familia, unidad básica de la sociedad esta siendo fuertemente afectada por el avance de la pobreza.  Aumenta el número de familias desarticuladas, donde solo ha quedado la madre a su frente, crece la renuencia a formar familia en los jóvenes por las incertidumbres económicas, suben las cifras de violencia doméstica.  Cada vez hay mas niños viviendo en las calles expuestos a persecuciones y asesinatos, figura patética de desamparo que está indicando la quiebra de la familia y la incapacidad de la sociedad para darles la infancia que les corresponde.  Han aumentado aceleradamente los índices de criminalidad, causando alarma colectiva.  El número de homicidios subió un 40% en la década del 90.  Tras ese ascenso están factores como el aumento del desempleo juvenil, la quiebra de la familia, principal unidad de formación moral de la sociedad y los bajos niveles de educación.

¿Cuales son las causas de este proceso de deterioro social tan agudo?.  Latinoamérica es un continente potencialmente muy rico, con grandes reservas de materias primas estratégicas, fuentes de energía baratas, grandes posibilidades para la producción agraria, una excelente ubicación geográfica.  ¿Porque entonces estos déficits sociales tan agudos?.  Se mencionan con frecuencia entre las causas a políticas económicas que han deteriorado la capacidad productiva en lugar de potenciarla, a la incidencia de la corrupción y como un factor muy central, a los elevados niveles de desigualdad.  Según los últimos datos, el 10% de la población más rica tiene un porcentaje del ingreso nacional que es 84 veces el del 10% más pobre y 19 veces el del 40% más pobre.  Es la mayor brecha social del planeta.  Entre dos tercios y cuarto partes de la población según el país, tienen un ingreso per capita que es menor al promedio general.

Todo es muy desigual en América Latina: La distribución de los ingresos, las oportunidades para obtener créditos, para completar las escuelas primaria y secundaria, para acceder a la informática.  Según estudios del BID (1999), mientras el 10% más rico de la población tiene 12 años de escolaridad, el 30% más pobre solo tiene 5.  Una brecha educacional de 7 años que va a influir fuertemente en las posibilidades de conseguir trabajo de unos y otros, y en los sueldos que van a ganar.

La desigualdad latinoamericana ha ido subiendo en las dos últimas décadas según las cifras disponibles y es claro que ha sido uno de las causales más importantes del aumento de la pobreza.  Una de las expresiones más resaltantes del incremento de la desigualdad fue el grave daño sufrido por un sector fundamental de las sociedades de la región, las clases medias, gran motor de progreso, innovación y producción y símbolo de que existen oportunidades reales de ascenso en la sociedad.

Los graves problemas sociales no afectan hoy solo a las poblaciones marginales que forman porcentajes importantes de la población en casi todas las grandes ciudades de la región.  Se está instalando cada vez más en las tradicionales zonas de clase media.  Ha aparecido en ellas un nuevo grupo social, que se está llamando “los nuevos pobres”.  Personas que hasta hace pocos años no eran pobres y que la situación económica general ha lanzado por debajo de la línea de la pobreza.  Son contingentes cada vez más amplios de las clases medias.  La única movilidad social importante que se observa actualmente en diversos países de la región, es hacia abajo.

En primera línea de esta crisis de las clases medias, están las comunidades judías de América Latina.  Examinaremos a continuación algunos de los impactos que ha tenido sobre ellas.
III.               NUEVA POBREZA Y COMUNIDADES JUDIAS

Existe el mito de que las comunidades judías de América Latina tienen una muy próspera situación económica.  La realidad era que gran parte de ellas formaban parte de la pequeña y la mediana clase media.  Ese es el caso de las mayores demográficamente como la argentina y la brasileña.  Llegar a esas posiciones significó para los judíos, un esforzado camino porque empezaron totalmente desde abajo, sin absolutamente nada.  Los sectores de gran poder económico en esas y otras comunidades constituyeron un grupo limitado en términos numéricos aunque de fuerte presencia comunitaria y general.  Hoy el mito está aún más distante de la realidad.  Gruesos sectores de las comunidades ya no son siquiera estratos medios modestos, son nuevos pobres.  Se ha cuantificado que en la Argentina, en la década del 90, 7 millones de personas, el 20% de la población del país paso de ser clase media a ser pobre, entre ellos amplios grupos de la comunidad judía.  La clase media que era en los 60´s cerca del 50% de la población es ahora menos del 25%.  Se estima que una cuarta parte de todos los miembros de la comunidad judía del país, es hoy pobre o está bordeando la línea de la pobreza. y la cifra asciende cada día como sucede con el número de nuevos pobres en general.

Este proceso no tiene nada que ver con antisemitismo o discriminación.  El problema es de otra índole.  Las comunidades estaban en su gran mayoría afincadas en ocupaciones que han sido de las mas perjudicadas por el tipo de políticas económicas que se aplicaron en el país, en esa década y que en general polarizaron la pirámide social y favorecieron la concentración económica creando serias dificultades de subsistencia a los estratos medios.  Así muchas familias judías se dedicaban al pequeño comercio que fue desalojado de la economía, por la irrupción de las cadenas de supermercados y tiendas de grandes proporciones.  Otras habían levantado con gran trabajo pequeñas y medianas industrias, que no pudieron resistir la libre importación y las dificultades para obtener crédito.  Muchos judíos perdieron sus puestos de funcionarios públicos en las sucesivas reducciones del Estado.  Muchas familias pusieron todo su esfuerzo en lograr que sus hijos completaran una carrera universitaria, logro que durante casi todo el siglo pasado se consideraba en la Argentina como una garantía de poder pertenecer a la clase media.  La situación cambio drásticamente.  Muchas carreras se quedaron virtualmente sin mercado de trabajo.  Aún las más codiciadas en la familia judía típica como medicina tienen que afrontar hoy severos problemas.  En las nuevas organizaciones de la salud de corte empresarial, los médicos jóvenes si logran entrar en ellas deben trabajar larguísimas jornadas, para obtener ingresos muy mínimos.  Y no solo el tema es con los desocupados de clase media.  También muchos de los que si tienen ocupación ganan sueldos que los colocan casi en pobreza, como es el caso de los maestros, el personal paramédico, y numerosos funcionarios públicos.  Por otra parte, los jubilados, un extenso sector, se encuentran después de una larga vida laboral, con pensiones mínimas y cuyo valor adquisitivo real se reduce constantemente.

De todo ello ha surgido un dramático cuadro social que hoy se halla presente con gran intensidad en la calle judía en Argentina pero también tiene presencia en las principales comunidades de la región como la de Brasil, Uruguay, México y Venezuela.  En Buenos Aires, el número de casos de asistencia social que atienden Alianza Solidaria y la Fundación Tzedaka pasó en pocos años de 4.000 a 20.000.  Se estima que el 10% de los cerca de 20.000 niños que asisten a escuelas judías, logran comer diariamente gracias a la alimentación que reciben en la escuela. Más de 500 personas se suman mensualmente a los que buscan trabajo en el Centro de Ocupación Laboral de la AMIA.  Existen jóvenes profesionales judíos que no consiguen trabajo siquiera como porteros, 1700 familias judías han perdido sus viviendas en la Capital Federal argentina y muchas de ellas viven en una pieza amontonados en hoteles humildes, alojamiento que pagan la Municipalidad o la comunidad.  Se han encontrado familias judías viviendo debajo de puentes, en plazas públicas y en Villas Miserias.  300 familias reciben todo desde medicinas hasta comidas en el Templo Emmanuel.  Habitaciones empleadas antes para el estudio de la Torah, han sido convertidas en oficinas para pequeños emprendimientos que creo el Templo para dar trabajo: una agencia de taxistas judíos que generó, un taller de sastres, una panadería para producir Jala.  Más del 50% de los alumnos de las escuelas judías asisten a ellas porque tienen becas comunitarias, sino no podrían hacerlo.  La asistencia social en general ha cambiado drásticamente de perfil.  Así, antes llegaban a pedir ayuda a la AMIA principalmente personas de edades mayores sin familiares, ahora siguen viniendo, pero la mayoría de los que llegan son de otras características: se trata de familias jóvenes casi desesperadas ante la falta de ocupación, y el desamparo económico total en que han quedado.  Un caso extremo, le tocó al Rabino principal de Jabad Lubavitch recibir a un padre desesperado que le pidió protegiera a sus tres hijos pequeños porque pensaba quitarse la vida, para estar seguro que así la comunidad se ocuparía de ellos.  La solidaridad solucionó de inmediato el problema.

En otras comunidades el cuadro sin ser tan agudo es muy preocupante.  En Sao Pablo, UNIBES atiende a 1300 personas y Ten Yad de Jabad Lubavitch, da de comer diariamente a 300 personas.  En México se ha estimado que cerca del 25% de la comunidad, presenta riesgos de pauperización.  En Venezuela la demanda por ayuda comunitaria crece y la comunidad ha creado un centro médico para atender el requerimiento más básico, la salud.  En Uruguay el deterioro toma múltiples expresiones y ascienden los pedidos de ayuda.

IV.              ALGUNOS IMPACTOS SOBRE LA VIDA COMUNITARIA

El hundimiento socioeconómico del judaísmo argentino y la situación de riesgo de gran parte de las otras comunidades, constituyen hoy el problema central en la vida cotidiana de los judíos de la región porque esta situación tiene enormes implicancias.  Entre ellas:

a.     Problemas de supervivencia
Muchas familias judías no tienen los medios para enfrentar las necesidades más mínimas.  No saben que respuesta dar a sus hijos, ni como brindarles la mínima protección.  En su desesperación están dirigiendo la mirada crecientemente a escapar de toda la situación.  Diversas publicaciones se han hecho eco de una nueva tendencia que no es solo de los judíos sino de los nuevos pobres en general.  Están tratando de volver a los países de donde vinieron sus abuelos o bisabuelos hace muchas décadas, amparándose en su ascendencia para tratar de conseguir documentación.  Además de la búsqueda de como llegar a Estados Unidos, o Canadá, jóvenes judíos se muestran interesados y dispuestos a hacer todo lo posible en base a que sus abuelos nacieron en Polonia, país del que huyeron, a tratar de conseguir esa nacionalidad para poder llegar a Europa.

b.     Un nuevo tipo de asimilación
Los judíos lucharon durante el siglo XX contra diversas formas de asimilación, con éxitos significativos.  Enfrentaron la asimilación ideológica, que proclamaba en los inicios del siglo que el sionismo era una visión ilegítima, y exigía la integración del judío a ideologías antisionistas.  Encararon la asimilación religiosa, que predicaba la conversión al cristianismo para en muchos casos obtener una identidad no expuesta a peligros históricos tan serios.  Tuvieron que pelear y lo están haciendo contra la dilución de la identidad judía en sociedades con muchas oportunidades abiertas, como la americana y contra el crecimiento de los matrimonios mixtos que se excluyen del judaísmo.  Para ello la vida judía desarrollo nuevos abordajes y políticas.  En América Latina avanza un tipo de asimilación diferente, la que deviene de la nueva pobreza judía.

Las investigaciones, sociológicas sobre los nuevos pobres en general indican que cuando una persona pierde su empleo y está desocupada por un periodo extenso de tiempo, tiende a retraerse socialmente.  Tiene “vergüenza” de asistir a grupos sociales donde la primera pregunta estará lógicamente ligada a que está haciendo.  Siente que su autoestima vulnerada por la misma situación de desempleo, sería aun más dañada si participa en círculos sociales y entonces tiende a autoexcluirse de ellos.  Esto es extremadamente grave para la vida judía que está basada en el contacto activo de cada judío con múltiples marcos comunitarios.

Se está dando efectivamente que los nuevos pobres judíos, se están retirando de las instituciones.  Se van de las Kehilot, de las escuelas, de los centros comunales y dejan de estar presentes.  No se trata solo de un problema de que no pueden pagar los costos mínimos necesarios.  Aún cuando se les condonen, no vienen porque su situación los impulsa a sentirse interiorizados y optan por el aislamiento.  Ello está creando en Argentina y otras comunidades, una periferia judía que desearía participar en la comunidad pero que rompe sus lazos con ella, por pobreza.  Algunos intentos de llegar a judíos pobres con propuestas serias de alia llevados adelante por ciudades de Israel han encontrado un obstáculo importante en el hecho de que muchos de ellos no están ya en ningún marco comunitario y es difícil llegar a ellos.  Hay judíos en Buenos Aires que prefieren ir a buscar comida a la olla popular de una iglesia para no pasar la vergüenza de procurar alimentos en instituciones comunitarias donde los puedan reconocer.  Silenciosamente, estos judíos de la pobreza van cercenando su vida judía y la de sus hijos

c.     Los riesgos de la polarización social de las comunidades
La tendencia al crecimiento de las distancias sociales en los países de la regiíon se transmite desde ya a las comunidades judías.  Las comunidades judías latinoamericanas fueron desde su nacimiento profundamente igualitarias y democráticas.  Formadas por judíos inmigrantes que llegaron al Continente sin riquezas y se fueron abriendo paso en base al trabajo duro, tuvieron siempre un sello de fraternidad y preservación de la igualdad de todos sus integrantes.  Se preocuparon especialmente de hacer respetar el principio de apertura para todos y el derecho de cada uno a opinar, votar, elegir sus autoridades institucionales, disentir y expresarse.  Hoy la igualdad se ha roto.  Un grupo reducido de judíos han quedado en los estratos socioeconómicos superiores, a gran distancia de muchos otros que están en la nueva pobreza o cerca de ella.  Ello genera tensiones difíciles, resentimientos, conflictos que requieren un abordaje muy maduro, y adecuado para preservar estos valores igualitarios que son tan profundos en el judaísmo y fueron tan vitales para la construcción armoniosa de las comunidades.

d. El debilitamiento institucional
              Las comunidades judías de América Latina como buenas comunidades democráticas se apoyaban fuertemente en los aportes de la masa judía. Las contribuciones populares eran una de sus bases más firmes de sustentación.  A ellas se sumaban el interés por lo judío de grupos económicos, empresariales, y familias con una posición económica holgada.  Hoy estas bases están muy debilitadas.  Buena parte de los contribuyentes de las grandes instituciones de base popular no están en condiciones de mantener sus aportes, al contrario muchos de ellos necesitan ayuda.  Por otra parte, la evolución económica ha influido en la caída de organizaciones empresariales judías que hacían contribuciones significativas.  La repercusión sobre las finanzas comunitarias ha sido dura.  Se han sucedido los recortes y achicamientos en las instituciones, aún en las más prósperas.  En Argentina se han cerrado numerosas escuelas, hay sinagogas vacías sin quien pague el mantenimiento, han desaparecido instituciones barriales judías, el personal que presta servicios en las instituciones se ha reducido sensiblemente, no por falta de trabajos a cumplir que por el contrario han aumentado, sino por la escasez de recursos.  Los maestros judíos que deberían ser protegidos al máximo por las comunidades por su rol fundamental en la continuidad judía, han sido severamente afectados.  Se ha reducido el número de maestros, han descendido sus remuneraciones y se les ha suprimido derechos de muchos años.  Muchos han desertado y son muy difíciles de reemplazar.  Casi simbolizando este cuadro de debilitamiento institucional un periódico comunitario de Buenos Aires anuncia en su primera plana (Comunidades 26 /9/2001 el casi inminente cierre de la escuela judía más antigua de la comunidad, de 100 años de existencia.

V.      DAR LA PELEA

         El judaísmo latinoamericano ha reaccionado con todo vigor desde sus arraigados valores judíos y sionistas a esta hora difícil.  Las instituciones y los Azkanim han redoblado sus esfuerzos.  El tema de la solidaridad con los judíos desfavorecidos ha pasado al primer lugar de la agenda comunitaria.  Todas las instituciones están tratando de contribuir a el cada una a su modo.  Se han creado asimismo, nuevas instituciones dedicadas al problema.  Así entre ellas, la Fundación Tzedaka de Buenos Aires que termina de cumplir diez años de una pujante labor de gran efectividad, la Fundación activa de México, que hace una nacionalmente reconocida tarea en la lucha contra la pobreza en el país, la unidad hospitalaria, Zulema Katz, en Venezuela, notable aporte a la salud pública comunitaria.  Las instituciones tradicionales han extremado esfuerzos para atender las demandas sociales.  Entre otras, la AMIA de Buenos Aires centenaria kehila ha desarrollado un centro ocupacional de excelencia, considerado el número uno del país y lleva adelante un excepcional trabajo con la tercera edad, UNIBES, Ten Yad, FISESP, y otras entidades brasileñas amplían constantemente sus programas, las instituciones centrales de Uruguay han multiplicado su acción y han establecido un notable centro laboral, las de Chile han extendido su actividad en el campo social.  Otras comunidades más pequeñas hacen esfuerzos denodados.  Los templos se han incorporado activamente a la acción solidaria.   Las sinagogas de todos los orígenes, llevan a cabo una intensa labor de solidaridad.  Sus tareas han merecido con frecuencia reconocimientos como ha sucedido entre otros con Jabad Lubavitch de Buenos Aires, Emanuel de Buenos Aires, Ten Yad de Brasil y otras.  El JOINT está apoyando intensa y eficientemente la acción social judía en Argentina y la region.  También los movimientos juveniles judíos han reaccionado.  Un Concurso público lanzado por el Joint sobre proyectos voluntarios en el campo social en marcha en organizaciones juveniles, dio a conocer la existencia de varias decenas de proyectos de grupos de jóvenes judíos de todo el Continente, que están ayudando en los más variados campos a la población en general y a la pobreza judía en particular.

Detrás de esta respuesta combativa están las raíces profundamente judías de estas comunidades, donde así como floreció y florece el idealismo sionista y jalutziano hoy crece el sentimiento de que un judío no puede ser insensible frente a la pobreza, que ella es en si misma una injusticia y que la única respuesta posible es la acción por los demás  Así a pesar de las dificilísimas condiciones, nuestras instituciones no han perdido de vista nunca el desafío ético que significa la pobreza general en cada país y se han multiplicados las iniciativas judías para ayudar a la lucha nacional contra ella.  Diversas instituciones judías están dando apoyo silencioso continuo a acciones en favor de los niños desvalidos, las mujeres solas jefes de hogar, los jóvenes desocupados y muchos otros sectores de la población oprimidos por la pobreza.

Sin embargo, todo lo que hacen las comunidades frente a la nueva pobreza judía es poco ante la magnitud del problema y los graves riesgos de la situación.  Cincuenta mil judíos pobres o casi pobres en la Argentina sobre 220.000 que pueden ser mas en poco tiempo, indigentes judíos, familias judías enteras que se pierden para la comunidad, instituciones que se cierran cuando más que nunca es necesaria una institucionalidad judía fuerte, muchas escuelas que desaparecen, pérdida de maestros, cuadros sociales difíciles en avance en otras comunidades de la región, todo esto junto significa que este judaísmo está hoy en serio peligro.

         Se necesita que haya una respuesta desde el conjunto del pueblo judío.  Así como el judaísmo del mundo fue solidario con toda fuerza con el judaísmo ruso en sus momentos de aflicción y grito “dejad salir a mi pueblo” para finalmente conseguirlo, así como se preocupó después por el judaísmo de Europa Oriental, y ayudó al Estado de Israel, en sus excepcionales empeños para salvar comunidades enteras como la de Etiopía, hoy se necesita cerrar filas en torno al judaísmo de América Latina.  El Estado de Israel ya ha expresado su resolución de hacerlo.  El tema de la delicada situación de la comunidad judía de la Argentina fue objeto de sesiones de la Knesset, se crearon comisiones especiales de la misma para trabajar en el, se enviaron misiones y se preparan nuevos proyectos de alia y absorción.  El judaísmo de los Estados Unidos podría dar una ayuda decisiva en este momento difícil.  Ese judaísmo tan potente, que comprende casi la mitad de toda la población judía mundial, que tiene una capacidad excepcional de trabajo voluntario y que ha llevado a cabo empresas de envergadura enorme para el pueblo judío, tiene que informarse y acercarse a este nuevo gran problema de la vida judía.  Sus aportes solidarios podrían ser trascendentales para que las debilitadas instituciones del judaísmo argentino y latinoamericano puedan llevar adelante proyectos que salvarían muchas familias de la miseria y reintegrarían a la comunidad numerosas almas, pero que carecen de todo financiamiento posible hoy en esas comunidades (1).  Así hay en espera de conseguir apoyo en la comunidad judía de la Argentina y otras comunidades latinoamericanas proyectos muy bien diseñados en áreas criticas como la ayuda a jóvenes desocupados, la asistencia a madres judías que han quedado solas al frente de la familia, la reconversión laboral de pequeños comerciantes e industriales que han debido cerrar sus negocios, el suministro de viviendas a familias judías desamparadas, la asistencia para la creación de microempresas, la acción para evitar la deserción escolar judía y otras. Es necesario forjar una alianza a fondo entre el judaísmo latinoamericano, Israel y el judaísmo americano, acompañada de las comunidades judías del mundo occidental que puedan sumarse a ella, de la que surjan nuevos proyectos que puedan respaldar la lucha heroica casi sin medios pero con gran idealismo que están librando el judaísmo argentino y latinoamericano (2), (3) y dar un respaldo vigoroso y concreto a la alia.

         El tiempo urge. Cada día que transcurre sin soluciones significa mas familias judías sufriendo privaciones en lo más elemental y con riesgo de desintegrarse como familias, padres desesperados, niños que no pueden ir a una escuela  judía, jóvenes judíos sin esperanza, colegios y templos que se cierran. Lo permitiremos o mostraremos una vez más que somos un solo pueblo, que aprendió para siempre un principio ético central del mensaje que nos entrego la divinidad: Somos responsables los unos por los otros.
________________________________________________________________

Notas
(1)  Señala ejemplificando el gran papel que podría cumplir la ayuda del judaísmo americano un informe especial sobre la pobreza judía de The Jerusalem Report: ”los escasos 4 millones de dólares que las instituciones judías de la Argentina gastan anualmente en asistencia social apenas superan lo que la Federación Comunitaria Judía de Cleveland transfiere a algunas escuelas de día completo en su comunidad de 65.000 judíos.  (Joshua Goodman, As insidious as terrorism, The Jerusalem Report, June 4, 2001)

(2)    Numerosos periódicos de primera fila del mundo judío han dedicado especial atención recientemente a la delicada situación del judaísmo argentino y latinoamericano.  Pueden verse entre otros artículos:  Haaretz, Laura Blum “Last tango for the middle class”, April 28, 2001.
Forward, Neil Greebaum and Leonard Glickman, ¨What´s at stake in Argentina¨, July 27, 2001; Haaretz, Elihau Salpeter, ¨Argentinina´s go to synagogue for the food¨, August 29, 2001; The Jerusalem Post, Miriam Shaviv, "Poverty threatening Jewish life in Argentina", November 2, 2001.  También se ocuparon del problema publicaciones de interés general, como entre otras:  The Miami Herald, Andrés Oppenheimer, ¨Latin America´s jews face with a new problem:  poverty¨, August 20, 2000; Siglo XXIII, Romina Manguel.  ¨Nos vamos preferimos la guerra¨, Mayo 25, 2001, Buenos Aires.

(3)    El autor profundiza sobre la relación del judaísmo con el tema de la pobreza y la solidaridad en su libro “El judaísmo y su lucha por la justicia social” Editorial Fondo de Cultura Económica, Tzedaka, Bueno Aires 2000.  También publicado en portugués: A Justica social, Uma visao judaica.  UNESCO, Editorial Maayanot, 2001.


Referencias bibliográficas:

Banco Interamericano de Desarrollo (BID) (1999).  Informe anual dedicado a la desigualdad en América Latina. Washington.
Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina (CEPAL) (2001). Panorama Social de América Latina. 2000-2001. Santiago de Chile.
Hendel, Tzvi (mayo 2001). Discurso en reunión especial de la Comisión de Absorción e Inmigración del Parlamento de Israel.  Mencionado por Aurora, Israel,24/mayo/2001.
Organización Panamericana de la Salud (OPS), ( Agosto, 2001). Informe de la Subdirectora de la OPS, Mirta Roces.  Cumbre Social del Parlamento Latinoamericano.  Caracas.







______________________________________________
* Coordinador General de la Iniciativa Interamericana de Capital Social, etica y desarrollo (BID, Washington).  Profesor Honorario de la Universidad de Buenos Aires.  Presidente de la Comisión de Desarrollo Humano del Congreso Judío Lationamericano.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Tu opinión es importante para nosotros!