5/23/2010

Korbanot

BS"D

Leemos en el libro de Vaicra’ /Levítico 1:2:
“Diles a los Bene-Israel: “Cuando alguno de vosotros quisiere brindar una ofrenda (korban) de ganado al Eterno, lo hará de vacuno o de ovino…”
Katznelsón Moíses, La Biblia, Hebreo-Español, Ed. Sinai, Tel-Aviv, Israel. Vol. I. p. 162.

Los Korbanot tenían como finalidad la adoración a D”s, agradecerle por sus bondades, pedir perdón por una falta cometida involuntariamente o por una falta voluntaria, después de haberla reparado. El Korban tenía que estar acompañado de la intensión de arrepentirse y también de una plegaria.

El Korban Olah (holocausto): esta ofrenda era quemada totalmente en el altar; este korban se acompañaba de una ofrenda vegetal de flor de harina de trigo que se mezclaba con aceite, esta ofrenda se llama Minja, y la Olah también se acompañaba de una libación de vino llamada Nesej. La palabra Olah significa “sube”, quiere decir que la Olah subía a D”s para expresar fidelidad y sinceridad. La Olah exigía un animal novillo, cordero o cabrito macho y sin defecto; pero podía sustituirse por palomas, tórtolas o flor de harina de trigo según la situación económica de la persona.

La Semija: era el acto de poner las manos sobre el animal antes del sacrificio y significaba lo mismo que transmitir el alma del oferente al animal a través de las manos. El oferente debía sentir que la sangre del animal era como si fuera su propia sangre, como si fuera él mismo la ofrenda. En Devarim / Duteronomio 34:9 leemos que Mosheh le transmitió a Yehoshua bin Nun su psiquis de sabiduría poniendo las manos sobre él. Al realizarse la Semija sobre la ofrenda de pecado, de delito o de holocausto, la persona debía confesar la falta por la cual traía su korban. Sobre la ofrenda de paces y de gratitud, se pronunciaban palabras de loor a Di-s. En las ofrendas de Pesaj, de primogénito de rebaño, de diezmo de rebaño o de aves, no se practicaba el rito de la Semija.

El Korban Shelamim: se llama así al sacrificio de agradecimiento a Di-s por sus bondades en general; esta palabra expresa las ideas de paz, pago o remuneración. Este korban era ofrecido también públicamente, por ejemplo cuando se consagró a Aharon y sus hijos, en la fiesta de Shavuot, al final de la observancia del nazir, etc... Cuando una persona ofrecía el korban Shelamim, comía de su carne como alimento sagrado, y le entregaba al cohen el pecho y la paletilla derecha del animal. A la categoría de Shelamim pertenecen el korban Pesaj, el sacrificio de la inauguración y el del primogénito del ganado, cuya carne pertenecía a los kohanim. Cuando el korban Shelamim expresaba agradecimiento por alguna bondad especial recibida de Di-s, se llamaba Zevaj Todah (sacrificio de agradecimiento). Al igual que la Olah el Shelamim podía ofrecerse también con motivo de alguna promesa hecha.

El Korban Jattat: es el sacrificio por el pecado y se ofrecía por transgresión involuntaria de algún mandamiento de la Torah, tales como haberse rehusado a ser testigo acerca de algún hecho visto o conocido, haber tocado alguna impureza y utilizar seguidamente un objeto sagrado, por olvido, haber faltado a un juramento, etc.. Este korban se ofrecía por el pecador involuntario cuando tenía conocimiento de su transgresión. Debía confesar su falta ante el kohen encargado de hacer su korban, para pedir perdón a Di-s. El carácter altamente moral de este acto, obligaba a la persona a que reconociese su negligencia culpable y a quedar en paz con su conciencia.

El pecado del Kohen Gadol (sumo sacerdote) afectaba a toda la comunidad, ya que el ritual de la unción hacía que en el kohen ungido encarnasen todas las fuerzas vivas colectivas. La falta de un kohen ungido, o de cualquier persona que ocupase un alto cargo, era mucho más grave que la de cualquier otro, ya que podía servir de ejemplo para el pueblo. El korban por el pecado involuntario del Kohen Gadol (sumo sacerdote), y el de la comunidad de Israel, se llevaba fuera del campamento en el desierto, y de la ciudad de Yerushalaim en el territorio de Israel, y se le quemaba salvo algunas partes que debían quemarse sobre el altar, tales como el sebo, etc. La carne del korban Jattat (ofrenda por el pecado), ofrecido por uno de los feligreses, pertenecía a los sacerdotes después de haberle quitado las partes sagradas, las cuales se quemaban sobre el altar. En ninguno de estos casos el oferente se aprovechaba de la carne del animal sacrificado.

El Korban Asham: así se llama al sacrificio por culpa y se ofrecía siempre por particulares, dice en Vaicra / Levítico 5:15: “Una persona, cuando incurriere en sacrilegio y pecare por ignorancia en las cosas sacras de A-do-nai, habrá de traer su sacrificio –expiatorio por culpa-...”, el sacrilegio era haber hecho uso de algún objeto o cosa sacra cuyo uso era solo permitido a los kohanim y no a los hijos de Israel, entonces se llevaba un korban Asham, que se ofrecía en el Altar más un quinto del valor del sacrificio adicional para el kohen, que era el que había sido damnificado.

El Korban Minja: así se llama a la ofrenda vegetal que estaba hecha de flor de harina de trigo y aceite, añadiéndole sal y poniendo encima incienso. Con frecuencia se le agregaba también una libación de vino. Por regla general, la Minjá acompañaba al holocausto público, Olah, y algunas veces a los holocaustos o sacrificios de paces particulares, Shelamim. Había también la ofrenda vegetal de la consagración del Cohen Gadol (sumo sacerdote); la de los celos, Minjat Kenaot (Bamidbar / Números 5:15) y la del Nazir (Bamidbar / Números 6:15).La ofrenda vegetal pertenecía al sacerdote, menos un puñado, c처metz, de harina y aceite, al cual se le agregaba una cantidad de incienso, todo lo cual hacía quemar el sacerdote en el altar como hazcarah (ofrenda memorial al Eterno).

El Midrash comenta diciendo que la ofrenda debe ser conforme a los principios de la Torah: pureza, integridad y honestidad. En los sacrificios, al igual que en las demás prácticas religiosas, lo que vale es el sentimiento moral por encima de todo. Por más noble que sea el fin, no justifica la iniquidad de los medios; no se puede cumplir el mandamiento de la Tzedaqah con dinero robado. Solamente la intención determina el valor del acto, y no el acto en si. A este propósito, la Torah escribe para el rico y para el pobre, lo mismo en relación al buey que al humilde puñado de harina: “ofrenda quemada es, para que el Eterno la acepte con agrado” “aroma grato” ( Vaicra / Levítico 1:9 y 2:2), puesto que el mérito no se mide por la cuantía, sino por la buena voluntad y por la intención.

En Mishneh Torah estudiamos que el hombre (la persona), era quien deba ir al Beit HaMiqdosh [Templo] y ofrecer su ofrenda; era una acción personal, que tenía que llevarlo al arrepentimiento verdadero, en el caso que su ofrenda fuere por algún error cometido, ya que como explicaría más adelante el Eterno nos prescribirá varios tipos de korbanot, entre los que encontramos que no se relacionan con las transgresiones. Nadie podía ofrecer su ofrenda por él, sino que era la persona misma la que debía hacer un cambio en su interior; por lo tanto es incompatible con el razonamiento de la Torah, la idea pagana de que alguien se ofrezca en sacrificio por el resto de la gente.

En la época del Mishkan [Altar] y de los dos Beit HaMiqdosh, los que cometían errores llevaban su ofrenda y así¬ expiaban por sus transgresiones; después de la destrucción del Beit HaMiqdosh el estudio del Tana”j (Biblia Hebrea) y el arrepentimiento ocupa el lugar de los korbanot. Los Sabios nos enseñan que el estudio del Tana”j no puede realmente ser igualado al servicio del Beit HaMiqdosh, pero de todas maneras el estudio sirve como una expiación para nosotros en estos días, ya que está escrito en Yirmiyoh / Jeremías 31:32-33:

“...Pondré Mi Torah en medio de ustedes... pues perdonaré su iniquidad, y de su pecado no Me acordaré más”; y fue por el mérito del estudio de la Torah, explican nuestros Sabios, que los judíos fueron redimidos del exilio babilónico y merecieron ver la reconstrucción del Beit HaMiqdosh.

Cabe recordar que lamentablemente en dos oportunidades nos destruyeron el Beit HaMiqdosh, el primer exilio duro 70 años y para aclarar la mente de los paganos cristianos, Eterno no necesito enviar a ningún hombre que se inmole para “salvar” de los pecados a nadie en esa generación, tampoco lo hizo en tiempos del imperio romano, ya que esa idea no es propia de los judíos y de la Torah, solo de los pueblos paganos de la época y que continúa hasta nuestros días desafortunadamente.

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